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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

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Y el albornoz llegó a la alfombra roja de los premios MTV

Siempre me creo que lo he visto todo en esta vida y siempre me alegro cuando llega alguna con un estilismo extravagante a la alfombra roja y me demuestra que todavía me queda mucho de lo que sorprenderme.

Pero pongámonos en situación, concretamente en la alfombra roja de los premios MTV European Music Awards 2017. Como en toda alfombra de cantantes, los deslices estilísticos son importantes.

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Lo de Zara Larsson y su dos piezas rosa habría sido pasable si los zapatos no fueran unas zapatillas de cordones. Nadie dice que sea obligatorio ir con tacones pero hay muchos zapatos planos más allá de las zapatillas. Aunque claro, cuando llegas a Stefflon Don y descubres que combina su abrigo de pelo con unas mallas de deporte por dentro de unas botas altas de tacón pasas cualquier cosa. Es un desastre estilístico de magnitud mundial. De hecho apuesto a que hoy, en las oficinas de Vogue, André Leon Talley ha ido por la redacción gritando que se ocultaran todas las fotografías de la artista para que no las viera Anna Wintour. “Alarma. ¡Tenemos un 2319!“. Algo que también se puede aplicar al estilismo de Petite Meller o la Alicia en el País de la Esquizofrenia.

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Hailey Baldwin, con su mini vestido negro y sandalias de tacón, se presentó en los premios con un estilo que sigue su línea. Más que nada porque es casi el mismo en el que le hemos visto en las anteriores 137 alfombras, pero allá cada una. Demi Lovato con su traje blanco de rayas, demuestra que está al día con las tendencias y que no hay nada que unas extensiones no puedan solucionar en esta vida. Otra que se mantiene fiel a su estilo es Lana del Rey, que por mucho que el rollo vintage sea ya parte de su carrera, noviembre no parece el mejor momento para llevar un estilismo veraniego que parece salido de cualquiera de sus videoclips californianos.

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Pixie Lott, su vestido de inspiración asiática con volante peplum, sus sandalias de tacón ancho, el bolso de mano rígido dorado y la maravillosa diadema de Dolce & Gabbana fueron la combinación estrella demostrando que la relación alfombra roja-vestidazo está sobrevalorada. Felices los cuatro y feliz yo, que le voy a copiar hasta el rojo del pintalabios.

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Pero la que se llevó todas las miradas fue Rita Ora con su diseño del revolucionador Palomo Spain, del que os hablé hace unos meses. El que va a ser (y sino dadle tiempo) uno de los genios de la moda de nuestra era, presentó el diseño de la cantante en la pasada edición de la Semana de la Moda madrileña.

El modelo es lo que ves: un albornoz que podría parecer salido de un hotel con una toalla enrollada a la cabeza. Excéntrico, divertido, impactante pero sobre todo imposible de pasar inadvertido. Será todo lo que queráis, pero no se le puede negar la origninalidad. Ahí reside la genialidad y la irreverencia de la moda. Elsa Schiaparelli animaba a salir a la calle con un zapato en la cabeza y Palomo se atreve con la toalla del baño como turbante.

Basta ya de cortar los vaqueros

Estamos recortando los pantalones por encima de nuestras posibilidades. Empecé a sospecharlo cuando todas las tiendas te ofrecían los vaqueros con el tijeretazo metido a la altura del bajo dejándote los tobillos al aire.

Es algo que para primavera-verano veía lógico y con un sentido, pero que en cuanto se baja de los 20 grados se convierte en mala idea y factor clave de atracción de resfriados.

ASOS

Encontrar unos vaqueros enteros clásicos se ha vuelto casi tan complicado como encontrar una habitación en alquiler en una ciudad española a buen precio o una amiga que llegue puntual a la hora a la que habéis quedado. Si no son los bajos, el corte es a la altura de la rodilla, por detrás justo debajo del culo o incluso a la altura de los bolsillos.

Por mucho que pretendan innovar, cortar no es la solución, y más cuando somos fieles a los vaqueros todo el año, y eso incluye el invierno.

ASOS

El colmo absoluto y último grito (literal) al que ha llegado la prenda es el vaquero-tanga, que hizo su debut en la Amazon Fashion Week de Tokyo.

La propuesta street wear del vaquero invisible (porque lo único que se ven son cuatro tiras vaqueras cosidas), es llevarlo con un body por debajo, algo muy práctico para esas salidas de tomar cervezas con las amigas en las que acabas corriendo al baño en algún momento porque los tercios hay que sacarlos o para sentarse en el metro a coger todos los gérmenes de Madrid.

No entiendo esa necesidad enfermiza de actualizar hasta el extremo una prenda que tiene su sitio más que ganado en nuestro armario.

SHUTTERSTOCK

Una serie de productos como el pantalón vaquero, la crema clásica Nivea o el Kit-Kat de toda la vida, triunfaron en su día y siguen triunfando hoy en día. Son artículos que si nos tocaran ardería Twitter, proliferarían las peticiones en Change.org y nos lanzaríamos a las calles con cazuelas (o al menos yo, que soy muy fiel a la chocolatina).

Lo único que me da por pensar es que llegará un punto en el que veremos un desfile sin ropa ninguna solo porque el diseñador ha creado un estilismo basado en la ausencia de tejido, un poco como en el cuento de El traje nuevo del emperador, y nos creeremos que ahí donde no hay nada en absoluto, está la última tendencia.

Vestirse con curvas: mis blogueras preferidas de tallas grandes

Ya sabéis que la moda me encanta, aunque hay veces que me hace pasar por momentos de amor-odio cuando leo ciertos comentarios de la gente de la industria o la poca inclusividad a la que se presta.

LE BLOG DE BIG BEAUTY/JAY MIRANDA

Sin embargo, hoy quiero hablaros de las blogueras de moda que se salen de los estereotipos que tenemos en mente cuando nos imaginamos al tipo de mujeres que se dedican a ello.

Agárrate que vienen curvas, y de las buenas.

  • Nadia Aboulhosn: modelo XL y creadora de tienda online de ropa para chicas “fuera de línea”. Te enamorarás de su línea pero más aún de sus cejas.

  • Stéphanie Zwicky de Le blog de big beauty: aunque está en francés, merece la pena por los estilismos de la bloguera y el especial cuidado que le presta a las fotografías.

  • Chanté de Everything Curve and Chic: la bloguera de Florida lo tiene todo, moda, belleza, estilo de vida y un pelazo que te quedas muerta.

  • Jay Miranda: en su blog encuentras de todo, desde la decoración para el cumpleaños de su hija hasta textos escritos por ella, y es que la fashion lover/escritora/creadora de contenido/madre conjuga todas sus pasiones en el blog.

  • Ana Pizarro de The Big Duchess: aunque es vasca te parecerá la más gata de la capital en cuento le eches un ojo a su Instagram. Una cuenta que tienes que seguir ya si eres amante de la moda, las #gingerhead o Madrid.

Regresa la riñonera (y no para que la lleves con el chándal)

Odiada por unos y amada por los abuelos a los que les apaña para llevar las pastillas y la tarjeta de transporte, el complemento de los 90 es la alternativa más cómoda del bolso.

ASOS

Si la riñonera de Caja Rural que tenemos por casa no nos parece lo bastante combinable, la primera opción siempre es customizarla con nuestros medios. Un parche, unas lentejuelas o unas plumas siempre nos pueden hacer el apaño.

Pero si lo que quieres es hacerte con uno de los nuevos diseños, mi recomendación es que elijas un accesorio que te permita conjugar el complemento y tu armario (sino prepárate a escuchar a tu madre repetirte 50 veces que ella sabía que era un capricho y que solo te la pondrías una vez).

La riñonera ha pasado de ser un elemento que hace diez años solo nos pondríamos con el chándal a algo que podemos combinar con falda, vestido o pantalón dándole un toque más informal a todos los estilismos.

¿Te apuntas?

Friday smile 😬

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Stripes

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Have you seen my last post?? www.madamederosa.com

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Esta es la boina que no querrás quitarte en toda la temporada

Si eres de las que está harta del reinado de los sombreros de ala ancha en el que llevamos inmersos desde hace unos años, esta temporada llega otro complemento por el que puedes llegar a perder la cabeza: la boina de maquinista.

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Además de que nos permite salir a la calle perfectamente peinadas incluso en un bad hair day (o cuando no nos ha dado tiempo a lavárnoslo pero no queremos que se nos vean las raíces grasas) es un accesorio que podemos llevar con todo el armario ya que hace buenas migas tanto con falda como con pantalón.

La boina le da (leer con tono de voz de Samantha Vallejo-Nágera) “saborrr” a todos los estilismo y le quita formalidad a los más arreglados.

A la hora de hacerte con ella, no lo vas a tener precisamente difícil ya que la tienen la mayoría de las tiendas (y no suele costar más de 15 euros).

La única pega que le encuentro es que es un complemento que favorece a todas las caras: cuadradas, alargadas, ovaladas… excepto a las redondas, ya que si eres como yo, de buen moflete, es mejor que busques otro tipo de sombrero.

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¿Qué opinas de la tendencia? ¿Te sumas al club de las maquinistas?

Por qué el rojo es el nuevo negro

Si las tendencias se vieran reflejadas en las casas de apuestas el rojo se pagaría muy bajo, ya que es la apuesta segura de la temporada otoño/invierno que acabamos de inaugurar.

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El color más pasional viene para cubrir todo el armario en un intento de convertirnos en las caperucitas modernas urbanas.

Las razones para amar el rojo son infinitas: es un color muy favorecedor, se puede conjuntar con la mayoría de colores que tenemos en el armario (lo de rosa y rojo allá cada uno, pero hay limites que es mejor no atravesar), es llamativo pero de una manera sofisticada, nos aporta seguridad y es el tono de la seducción por excelencia.

Si te estás mirando al espejo con algo de esa tonalidad puesto y no te sientes con más poder que Jessica Rabbit en un escenario, es que o eres daltónica o tienes el espejo un poco sucio.

H&M/TALLY WEIJL

H&M/TALLY WEIJL

PRIMARK/TALLY WEIJL/H&M

 

Los zapatos para entrar pisando fuerte en el otoño

Se nos acaba el chollo. Si la montaña de papeleo de la mesa de la oficina o el taco de apuntes que ha aparecido por generación espontánea solo te lo hacían sospechar, te doy la confirmación. Lo bueno y breve dos veces bueno, así que este verano ha debido de ser buenísimo de lo corto que se nos ha quedado.

Pero no todo tiene que ser malo, ya que entramos en el fantástico otoño, la estación fetiche de las amantes de la moda. El fresquibiri se empieza a notar, y como que ya no ves las sandalias con los mismos ojos por aquello de que empiezas a tener frío en los dedos de los pies.

Es el momento de pasar página, ser fuerte y guardarlas en el armario hasta el año que viene. Pero, que no cunda el pánico porque a la vuelta te espera esto:

-Talones fuera, en forma de bailarina o kitten heel, el tacón preferido de las mujeres altas. Este año vuelven las puntas que siguen el trazado de los dedos y darán un toque formal a todo aquello con lo que lo combinemos. Si quieres hacerte con unas para que se conviertan en zapato de diario apuesta por negro o rojo que son dos básicos que siempre vas a combinar fácilmente.

H&M/LEFTIES/BIMBA Y LOLA

ÜTERQUE/LEFTIES

-Botines calcetín, perfectos para mantenernos el tobillo abrigado. Aunque parecen de villana de película serán los protagonistas de la noche. Con vaqueros o faldas cortas dejando las piernas a la vista son también un básico que podremos combinar hasta el infinito (y más allá).

ÜTERQUE/BIMBA Y LOLA

-Nos volvemos barrocas este otoño con los mocasines abiertos. Son perfectos para los días de entretiempo, esos que en Madrid apenas llegan a la semana pero en Milán duran un mes (¡afortunadamente!).

Este zapato o lo amas con todas tus fuerzas o lo odias con todas tus fuerzas. Si, a diferencia de mí, eres de las primeras, encontrarás en los mocasines el complemento perfecto para tus estilismos de día.

H&M/ÜTERQUE

-La moda del zapato-calcetín también llega a las deportivas. Mi duda existencial es si aún con esa forma se llevará el calcetín igualmente por dentro. Y si no se lleva ¿transpirará el pie u olerá a tabla de quesos cuando nos quitemos la zapatilla? (Si alguien tiene unas del estilo por favor que nos de su opinión)

ZARA/STRADIVARIUS/ÜTERQUE

-Las botas altas son quizás la elección más invernal, pero no está mal mirar al futuro, como hacía tu madre comprándote el uniforme de tres tallas más para que te sirviera por lo menos un par de años.

Si Taylor Swift las llevaba en Look what you made me do es porque se convertirán sin duda en una de las tendencias de la temporada.

ÜTERQUE/H&M

El retorno de los pendientes gigantes

Tu madre los sufrió en los años ochenta e incluso tú también cuando se los cogías del joyero y te los ponías jugando (hasta que el clip del enganche terminaba por aniquilar tus lóbulos incluso llegando al punto de notarte el pulso en las orejas).

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Eran uno de los complementos estrella y esta temporada están de vuelta para cualquier tipo de estilismos, algo que nos viene bien para dejar los otros accesorios en hibernación y darles un poco de vida social a los pendientes (que ya les tocaba a los pobres, ¡siempre muertos de asco en el joyero!).

Los pendientes son como los cachopos, van bien con cualquier cosa. Lo mismo puedes combinarlos con un vestido y tacones, para una noche en la que te apetezca salir más arreglada, que con vaqueros, zapatillas de cordones y una camiseta. Las posibilidades son infinitas.

💛 Pendientes de @acus_complementos

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Otro punto a favor de los pendientes es que suelen lucir más con pelo recogido, lo que significa que te sacarán de un apuro en un bad hair day o si te da demasiada pereza lavarte el pelo en ese momento. Como el sombrero, son el apaño perfecto de las perezosas o de las chicas con prisa.

A la hora de decidirte por un par, elígelos con cuidado, ya que unos pendientes grandes suelen terminar resultando pesados (e incluso dando jaqueca. True story!). Procura sostenerlos primero para hacerte una idea del lastre que van a cargar tus lóbulos (que a fin de cuentas, solo te arriesgas a terminar con las orejas de Buda).

¿Te animas a rescatar los pendientes esta temporada?

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Por qué septiembre es el ‘enero’ de la moda

Después de cuatro horas de viaje paramos en una gasolinera y mi novio hace lo que llevo pidiendo todo el viaje: comprarme la Vogue del mes de septiembre.

@meetingmara

Era lo primero que quería hacer al llegar a España. Se lo llevaba repitiendo la semana entera mirando con deseo las Vogues portuguesas que me miraban desde cada quiosco que nos cruzábamos.

“¿Por qué la de septiembre?” Me preguntaba él a sabiendas de que nunca me compro revistas (y menos una que cuesta casi cinco euros, algo que me da para un paquete de tangas en Primark).

Por todos es sabido, y si no lo sabías ya te lo digo yo, que Vogue es la Biblia de la moda, lo que la “gente del mundillo” lee con fervor a la hora de saber qué viene y qué se va, hasta otra temporada, de nuestras vidas.

El número de septiembre, The September Issue, es el Mapa del Merodeador de la estación. Te dice qué se lleva, cómo se lleva y dónde se lleva la nueva temporada, desde la manga hasta el complemento de tus tacones sin olvidar del color que llevarás en tus labios o el grosor de tus pestañas.

Es como la apertura del curso en el colegio, solo que, en el caso de la moda, es algo que coges con ganas, no como cuando empezabas cuarto de la ESO y sabías que tocaba volver a verle la cara a la profesora de Física y Química.

“Lo relevante y definitorio de esta franja de tiempo que nos ha tocado vivir” afirma Eugenia de la Torriente en la Carta de la Directora del número de la revista. ¿Y qué nos espera?

Por lo que he visto por encima aprovechando los kilómetros entre Toledo y Madrid, mezclas arriesgadas, el más es más, colores vibrantes, tejidos gruesos que no dejarán pasar una pizca de frío y texturas que piden más que ser llevadas, ser acariciadas.

Resetea el armario, empezamos.

El verano de las seis maletas

Desde el 26 de julio he hecho y deshecho seis veces la maleta.

He pasado de una de las capitales de la moda, en la que aprovechaba para combinar una pamela con una camisa a modo de crop top, a las fiestas del pueblo de mi pareja, donde la garrafa de sangría y el chaleco de su peña eran mis accesorios imprescindibles (y alguna que otra mancha por encima cuando ya el sol empezaba a despuntar).

De cuarenta grados de la zona toledana a quince en Asturias. De la sandalia al paraguas sin vaselina ni nada. Y de ahí al forro polar y a las deportivas para hacer barranquismo, o, si la ocasión lo requería, incluso descalza, agarrándome como podía a las rocas para bajar a una cueva aprovechando la marea baja. Los estilismos de chaleco salvavidas con olor a rancio, de haber sido mil veces usado, para hacer remando el descenso del Sella, pasarán a la historia de mis conjuntos del verano.

Portugal y Lisboa me hicieron recobrar el sentido estilístico incluso con la curva ‘cachopera‘ que desarrolló mi tripa a raíz de la sidra y el arroz con leche asturiano.

Desde el 26 de julio he hecho y deshecho seis veces la maleta y, cada una de esas veces, me he dado cuenta de que no he llegado a usar ni la mitad de ella. Bragas, dos bikinis, chanclas, un pantalón corto, unas pocas camisetas y el forro polar han sido mis básicos la mayor parte del tiempo.

Al final, este verano, la moda ha sido lo de menos.