Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

Un año de moda, lo más buscado en Google este 2018

En este momento del año, toca hacer balance sobre cómo ha ido 2018. De hecho hasta Kim Kardashian ha confesado que se ha acostado varias veces sin desmaquillarse, algo que sin duda, entraría en mi lista de nuevos propósitos beauty.

PRETTY LITTLE THINGS

Google también ha participado en la valoración anual y ha lanzado las búsquedas más populares en películas, entretenimiento, deportes, comida y, por supuesto, moda.

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¿Qué es lo que más nos ha llamado la atención este año y por qué? ¿Será algo que arrastremos en 2019? Como año oficial del retorno de algunas de las tendencias de décadas pasadas, la moda de 1980, 1990 y 2000 son tres de los resultados más ‘googleados’.

Lógicamente esto ha devuelto un sinfín de resultados de hombreras, chokers, horquillas gigantes y conjuntos de chándal de colores chillones, así como las zapatillas Monster truck que hemos visto a lo largo del año.

El grunge ha vivido su segunda edad dorada al estar en el puesto número 2 del ranking. Y si no, que se lo digan a Marc Jacobs que ha vuelto a sacar esta temporada, pieza por pieza, la colección que le costó un despido de Perry Ellis en 1992, en la que subió la tendencia a la pasarela.

La influencia de la realeza británica, las dos bodas de los Windsor y el nacimiento de Luis de Cambridge han colado a Meghan Markle y Kate Middleton entre las más buscadas.

Con dos estilos totalmente diferentes, el rollo ‘hollywoodiense’ de la duquesa de Sussex y el estilo clásico de la duquesa de Cambridge convierten en fenómeno de ventas desde el traje negro hasta el abrigo de cuadros.

El estilo Harajuku, algo que no es tan popular en España, también aparece en el top 10. Una mezcla que se refiere a la moda alternativa combinando diferentes estilos basándose en los colores, un poco ligado a cómo vestíamos de pequeños para que me entiendas.

Y sorprendentemente, el furor por la moda low cost ha conseguido que sea Fashion Nova, firma que ha basado su éxito en el apoyo de las mujeres con curvas gracias a Kylie Jenner o Cardi B.

Quien superara en la clasificación a Louis Vuitton, Versace, Givenchy o Gucci, que han quedado por detrás de la firma de fast fashion demostrando cómo el mercado ha cambiado, una transformación que, seguramente, nos acompañará también a lo largo de 2019.

El mini bolso, la historia de amor-odio de esta temporada

Yo soy muy comprensiva, soy tan comprensiva que incluso cuando llegué a Londres y vi el Big Ben tapado por obras, no me importó, pero hay cosas que, de verdad, me quitan la energía.

Una chica preocupada porque no le entraba la compresa con alas en el mini bolso. BERSHKA

Puedo entender que la moda necesite experimentar y que con el cambio de temporada se nos ofrezcan novedades constantemente que nos hagan estar pendientes de seguir las tendencias, pero me gustaba pensar que todo tenía un límite basado en el sentido común.

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Mientras que las zapatillas de deporte cada vez son más grandes, hasta el punto de volverse auténticos monstruos, entre la altura de las plataformas y las dimensiones que están adquiriendo, llegando incluso al punto de dificultar la locomoción, los bolsos se están encogiendo.

Pero no me refiero a un encogimiento como sinónimo de práctico, sino a que se están volviendo de pequeños, diminutos, como salidos de un set de juego de Playmobil.

El bolso XS es el accesorio de la pasarela de esta temporada y de mis pesadillas, un complemento tan minúsculo que no te permite llevar ni lo mínimo imprescindible para sobrevivir fuera de casa.

Si metes el móvil, despídete de llevar el cacao, los cascos o un paquete de pañuelos de papel. Es o una cosa u otra, lo que hace que te plantees qué necesidad vital es más importante, la necesidad de no llevar los labios cortados o la de poder sonarte los mocos ya que llevas toda la semana con un catarro digno de inicio de pandemia.

Y mejor no hablamos de si eres de las que va con la casa a cuestas.

Dicen que la moda es reflejo del momento socioeconómico, que se adapta a nuestra vida, a nuestras necesidades.

Por tanto me parece ilógico es que en una sociedad en la que las mujeres vamos con el portátil, la agenda, la crema solar, el tupper con la comida para la oficina o el paraguas por si llueve, la disponibilidad de espacio que te ofrecen estos accesorios equivale a los centímetros cuadrados de una funda de gafas de sol.

Modelos deprimidas preguntándose cómo hacía Mary Poppins para que le cupiera una lámpara. THE KOOPLES

“Pero es que son tan bonitos” me diréis algunas y, creedme, no podría estar más de acuerdo. De hecho, si estuviéramos en el siglo XVIII y lo único que necesitara llevar encima fuera un frasquito de esencia de lavanda, estaría feliz de poder disponer de un accesorio que me permitiera transportarlo con comodidad.

Lo único es que pasando tantas horas fuera de casa, ya sea por el trabajo o por si he quedado con una amiga, por si después voy al gimnasio o por si tengo que viajar y necesito llevar mi kit de supervivencia para el avión, con ese bolso no me apaño para nada.

Así que, como buena seguidora de tendencias pero como mayor seguidora de la funcionalidad, mi solución es, para cuando llevo este tipo de estuchitos, combinarlos con ropa que tenga bolsillos por todas partes: pantalones, chaquetas, abrigos…

Y, si no, para las noches de fiesta en las que la ropa con bolsillos no entra en el plan de nuestro outfit, siempre tenemos la opción de llevarlo todo en el bolso grande de una amiga e ir turnándolo entre todas.

Cinco ideas para añadir el coral, color Pantone 2019, a tu armario

Amantes de los colores, vuestras plegarias han sido escuchadas. Habemus color 2019. La fogata en las oficinas de Pantone de este año es Living Coral (coral vivo) y no, tampoco nada de ese tono en el armario.

PRETTY LITTLE THINGS FACEBOOK

A medio camino entre el naranja y el rosa salmón, es un color vivo que, como morena con piel de color de los folios de papel, forma parte de aquellas tonalidades con las que mi complexión y yo no hacemos buenas migas.

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Por tanto, para mí que Pantone haya elegido este tono, es más una faena que otra cosa.

Pero para quienes encontréis este tono favorecedor, es decir, las que tengáis el pelo entre castaño y rubio con un tono de piel más oscuro que el de la pared, podréis atreveros a llevarlo con cualquier prenda que se os pase por la cabeza con la tranquilidad de que no os hace parecer primas lejanas de Edward Cullen.

Poniéndome en el supuesto de que te encanta y lo quieres, Olivia Palermo es el ejemplo perfecto de cómo llevar el color para una cita importante. Un top a juego con el pintalabios mezclado con unos vaqueros y la melena despeinada te dejan lista para la quedada de “Vamos a celebrar el ascenso” con tu amiga.

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Bold lips and bold accents.

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Ante la duda, combinar el color coral con prendas blancas o negras es otro recurso del que puedes tirar si quieres ir a lo seguro. Aunque si lo tuyo es jugártela porque eres atrevida y vas por la vida sacando el usb sin expulsarlo primero, márcate un color block y haz mezclas dignas de Ágatha Ruiz de la Prada añadiendo azul o verde.

PANTALÓN DE MISSGUIDED

Pantalón vaquero, camisa blanca, americana negra, cazadora de cuero o incluso una trenca son algunos básicos imprescindibles del armario que puedes combinar con cualquier prenda que lleve el color anaranjado si lo que quieres es entrar a 2019 siendo más moderna que Alaska en la Movida Madrileña.

JERSEY DE & OTHER STORIES

Para fiestas y grandes ocasiones, como cuando por fin has aprobado el carnet de conducir, un logro que merece ser celebrado por todo lo alto, el coral también te hará compañía en vestidos, faldas, monos o conjuntos de dos piezas.

CONJUNTO EN SATÉN DE PRETTY LITTLE THINGS

Si, como yo, no lo encuentras nada favorecedor, pero aun así quieres unirte al #movimientonaranja porque eres más adicta a las tendencias que al café y te niegas a renunciar al tono del año, aunque sea uno que te hace flaco favor en las fotos (que se lo digan sino a Meghan Markle, que tiene el color prohibido), prueba a introducirlo sutilmente, como quien no quiere la cosa.

Que los complementos son tus mejores amigos es algo que sabes, por lo menos, desde 2010, pero en este caso con más motivo ya que podrás lucir cinturones, pañuelos, bolsos o zapatos del Pantone 2019. Una manera de ir a la última sin que el color te rechine cada vez que te mires a un espejo.

Ya puedes entrar en un garito con zapatillas (sin que te miren mal al pasar)

Si Dani Martín estuviera componiendo Zapatillas, tendría que cambiar la letra que todos cantamos en 2005.

Urban Outfitters

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Con 13 años de diferencia, no es que la vestimenta de las discotecas haya cambiado (al menos, no voluntariamente), es que las deportivas han irrumpido en la etiqueta sin ningún tipo de miramiento.

La moda ha respondido a una petición: adiós artificios, por lo que la tendencia es ahora el confort, sentirnos cómodos con nosotros mismos.

Cuando Victoria Beckham por motivos de salud, empezó a prescindir de los tacones y salió a saludar después de uno de sus desfiles con zapatillas, el fenómeno daba comienzo.

Porque por extraño que parezca que en la alta moda puede tener cabida la moda deportiva, solo tenemos que ver cómo Gucci, Balenciaga o Valentino han incluido las zapatillas haciéndolas tanto o más deseables que un bolso.

De hecho, es probable que si Sexo en Nueva York se rodara de nuevo en 2018, la Carrie Bradshaw millennial habría sustituido los altísimos stilettos por las ugly sneakers en el armario (e incluso Mr. Big le habría pedido matrimonio con un buen par de dad shoes).

Si antes nos podía horrorizar la idea de ver un pantalón de traje con una zapatilla de deporte, la combinación es la estrella de muchas oficinas. Incluso si eres una devota de las faldas lápiz como Rachel en Suits puedes atreverte también con la mezcla.

Y sí, El Canto del Loco tendría que admitir que ahora es prácticamente imposible llegar a una discoteca y no encontrar a gran parte de los asistentes con zapatillas, lo cual es una gran suerte porque, siendo realistas, salir con tacones puede ser estupendo, pero no hay nada como llegar a casa después de una noche de fiesta y que no te duelan los pies.

Aceite de coco para el pelo, ¿por qué no es tan bueno como piensas?

Que cuando se trata de Instagram hay que coger las cosas con pinzas, es algo que no siempre tenemos claro.

FACEBOOK VITA COCO

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Si la última vez que un producto se hizo viral en la red social, la pasta de dientes de carbón activado, me llevé un chasco cuando le pregunté a mi dentista, en esta ocasión, con la nueva panacea, el aceite de coco, me ha pasado algo parecido.

Si pasáis tiempo en la red social os habréis encontrado con el anuncio de una chica que, con el pelo destrozado, se aplica aceite de coco y, tras lavarlo, tiene el pelo suave e hidratado.

Soy consciente de los beneficios del aceite de coco como desmaquillante ya que es un cosmético natural que no irrita la piel, pero, ¿realmente podemos echarlo en el pelo a la ligera?

Ante la duda, pregunté a la más indicada, mi peluquera.

No se llevó las manos a la cabeza porque no era la primera vez que lo escuchaba, pero me desaconsejó totalmente utilizar el producto para el cabello.

Según me explicó, el aceite de coco lo que hace es impermeabilizar el pelo. El resultado final, lustroso y liso, es un arreglo rápido que podemos ver momentáneamente después del lavado pero no es la solución a largo plazo.

Además, que, según me recordó mi peluquera, no solo no permite que el pelo coja ciertos tintes ya que se comporta como una barrera, sino que encima repele el agua, algo que termina deshidratando el cabello.

Si buscamos opciones naturales, los mejores aceites hidratantes por los que podemos optar son el de onagra y el de argán. Para el resto de experimentos, y como decía mi madre, mejor solo con gaseosa.

O si no, ante la duda, preguntar siempre a profesionales, que por muy bien que pueda parecer todo en Instagram son los que realmente van a saber decirnos si algo es tan fantástico como pensamos.

Los 5 trucos que siguen las estilistas para vestir (bien) en invierno

Ya estamos en esa época del año en la que las conversaciones empiezan por “Pero qué frío hace, ¿no?”.

H&M FACEBOOK

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Lo que toca ahora es lo de siempre: abrigarse hasta el infinito y más allá, hasta el punto de que ni tu madre sea capaz de recordarte que te lleves la bufanda.

Y claro, abrigarte como el frío requiere, es decir vestir capa sobre capa como una lasaña, no siempre tiene un resultado muy favorecedor teniendo en cuenta que muchas compramos los abrigos un par de tallas más grandes solo para que nos entren los jerséis por debajo.

La otra alternativa que nos queda es llevar un look monísimo y pasar frío el resto del día. Sin embargo, vestir en invierno no debería significar o morir de frío o parecerse a una inuit.

Las estilistas son capaces de vestir bien en la época del año preferida de los caminantes blancos y es tan sencillo como, en primer lugar, tener los básicos de invierno a mano. El abrigo largo, la chaqueta de punto XL que te tejió tu abuela, el vestido midi, unos pantalones anchos (de los que van genial con medias por debajo) o una americana son prendas que puedes combinar entre sí los próximos meses.

H&M FACEBOOK

Dentro de esa selección, opta por una pieza salvavidas básica que no querrás quitarte hasta el 31 de mayo: el jersey de cuello cisne. Es calentito, pega con todo y es la nueva camiseta interior durante el invierno. No falla.

Otro truco es buscar botas todoterreno. No me refiero a un modelo con el que puedas ir a hacer senderismo por Picos de Europa y luego acudir a un desfile, pero sí un diseño que te pueda servir para ir a clase, a la oficina y por supuesto, a pasar la tarde con las amigas.

La fórmula más sencilla es pasar de todo, vestirte a modo de cebolla y rematar tu conjunto con un abrigo cantoso, pero cantoso de verdad, de esos en colores flúor, estampado de leopardo, de cuadros escoceses o de pelo sintético en tonos pastel de los que te hacen parecer parte del elenco de Monstruos S. A., que son los que se llevan esta temporada.

Y ante la duda, si ves que el resultado continúa siendo muy excesivo porque empezaste combinando un par de capitas y ahora pareces un abrigo de Balenciaga, siempre te quedará la opción de añadir un bolso con personalidad y dejar que se lleve el protagonismo.

Menos Chanel y más Palomo Spain

En la Fórmula 1 todos nos emocionamos con las victorias de Fernando Alonso así como celebramos los triunfos de Rafa Nadal en el tenis.

DESFILE ZE GARCÍA. YOUTUBE

Sentimos orgullo por Lydia Valentín cada vez que se erige como campeona y apoyamos hasta el final a Alfred y a Amaia aunque no nos interesara lo más mínimo Eurovisión (e incluso a sabiendas de que pesa mucho el ‘politiqueo’).

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Cada vez que salimos de España, tanto como Erasmus como por trabajo, o incluso por razones de ocio, ponemos al país por las nubes. No nos cansamos de enumerar sus virtudes como una abuela orgullosa.

Penélope Cruz siempre nos hace sentir un poco en los Óscar y hemos repetido hasta la saciedad que Fabiola, la reina de Bélgica, también era una española.

Que Rosalía se haya convertido en una de las artistas más reconocidas a nivel internacional nos ha hecho darle otra oportunidad al flamenco, e incluso los más renqueantes se han encontrado tarareando “tra tra”.

De una manera o de otra, España es cosa nuestra y también su deporte, su cultura y el reconocimiento que reciba en los diferentes ámbitos, unas satisfacciones que vivimos, en parte, como propias.

Y ya que enseguida simpatizamos con el equipo ‘de casa’, esta Navidad hagamos también por aliarnos y no dejar de lado la moda española. Que, ante la duda, por mucho que guste la francesa, la mejor tortilla sigue siendo la de patata.

Tenemos mercado para todos los gustos. De la pasarela pide, en vez de Dior o Armani, diseños de Teresa Helbig, de Moisés Nieto, de Palomo Spain, y todos los que pisan la Madrid Fashion Week. Lorenzo Caprile o Ze García para futuras novias que se hayan pedido como regalo navideño parte del vestido.

Para presupuestos menos distendidos, están los nuevos diseñadores de Ego, las tendencias que molan mazo o las más cañí, y enorgullécete de la moda de aquí como de La casa de papel cuando se convirtió en fenómeno mundial.

Opta por, si tus regalos son más asequibles, las tiendas del barrio, las de toda la vida o incluso por las que no tienen, a lo mejor, ni espacio físico pero puedes comprar por Instagram. Apuesta por el pequeño comerciante, por lo artesanal.

Defendamos lo nuestro, dediquémosle atención, convirtámonos en inversores y embajadores de marca del “hecho en España”. Es, al mismo tiempo, regalar calidad, arte, legado, y también regalar a los artistas nacionales nuestro reconocimiento. Seamos más fieles a la Roja de la moda.

A esos familiares que siempre tienen algo que decir sobre tu cuerpo

Navidad se encuentra a menos de unas semanas de distancia, y, por mucho que me gusten esas fechas, reunirse con la familia no es algo sencillo para todos.

PIXABAY

Las preguntas de “¿Y ya tienes novio?” o “¿Cuándo vas a tener hijos?” planean por encima del mantel a la misma velocidad que los langostinos desaparecen de la bandeja del centro de la mesa.

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Pero además de las cuestiones incendiarias, esas que nos gustaría lanzar lejos con un bate de beisbol, todos tenemos al tío/abuela/introduce a tu familiar aleatorio aquí que aprovecha el ambiente distendido de la celebración familiar para hacer notar cualquier mínima diferencia que los kilos de tu cuerpo hayan podido experimentar.

“Estás muy delgada” o “Estás muy gorda” son comentarios que en mi familia caen inevitablemente en este tipo de comidas.

Y por mucho que sea cierto, que alguien haya ganado unos kilos o que haya perdido otros tantos, la toxicidad del comentario se queda ahí, flotando junto al villancico navideño de José Feliciano.

Recibir este tipo de observaciones, no pedidas, es algo agotador para nuestra estima. Da igual que hayamos conseguido ese objetivo que nos parecía imposible cuando lo puso nuestra jefa, da lo mismo que por fin tengamos el preciado grado que nos ha costado tres años más de estudio que lo que hará notar el familiar de turno es que “Hay que ver cómo nos estamos poniendo“.

Yo soy partidaria de, a ese familiar que se limita a disparar sin pensar lo primero que considera sobre nuestro aspecto, pararle los pies.

Contestar con educación a esas observaciones, seguir evitando el enfrentamiento da pie a que la otra persona se siga considerando con el derecho de seguir juzgando una y otra vez como cuando compara los yogures del supermercado buscando el que tiene menos azúcar.

Así que estas fiestas, y ya que estamos, o al menos eso quiero pensar, más concienciados con el tema del aspecto físico, quiero proponer una campaña casera a nivel personal: basta de Bodyshaming familiar.

Por mucho que digan que los comentarios son por nuestro bien o porque esa persona se preocupa por nuestra salud, o incluso porque consideran que, al tener confianza, pueden ser sinceros al respecto, no dejan de ser observaciones que hacen daño.

La opción quizás más sencilla es la de, al oír el comentario, mirar a la persona y no responder, una manera de demostrar que lo que ha dicho ha sido escuchado pero ni lo compartes ni vas a darle más pie, lo que a lo mejor, con un poco de suerte, logra que esa persona capte tu opinión acerca de sus frases.

Piensa también en la relación que tienes con esa persona, si realmente es alguien con quien tengas una relación cercana, la mejor solución es hablar sobre el tema y sincerarte en cuanto a las emociones que ese tipo de comentarios te hacen sentir.

Comentar, por ejemplo, que prefieres que te pregunte por otras cosas relativas a tu bienestar emocional, algo tan sencillo como si eres feliz en ese momento.

Si por lo que sea, esa persona continúa, márcate un Demi Lovato en la vida real y pasa de la gente tóxica. También puedes optar por la opción que gobierna en Twitter y contestar a los haters con ironía.

Si nada funciona, mi sugerencia es poner Toxic de Britney Spears durante la cena en bucle y esperar a que entiendan la indirecta.

Tomes la decisión que tomes, plantéatelo como una manera de pelear un poco por ti, algo que conseguirá hacerte más fuerte reforzando tu autoestima (y disfrutar del turrón de almendras en paz).

¿Broma o casualidad? El jersey que comparten Mango y Pull&Bear

Empezamos a copiar desde pequeños, y si no que se lo digan a aquellos profesores que, horas antes de la clase de inglés, hacían la vista gorda mientras volaban los workbook de un lado a otro de la clase.

Más adelante perfeccionábamos la técnica cuando de la Encarta pasamos a copiar usando Wikipedia, que era cuando, generalmente, solían descubrirnos la táctica. Poco a poco conseguíamos alejarnos del “copia y pega” aprendiendo a utilizar diferentes fuentes que, al final, simplemente servían de ayuda para que consiguiéramos elaborar trabajos por nuestra cuenta. El objetivo estaba conseguido, y el proyecto, aprobado.

Pero luego llegas al mundo laboral y nadie te dice que, al poco de escribir un artículo, puede que lo encuentres en otro medio fusilado palabra por palabra, y sin mencionar el origen, por supuesto. Copiar está a la orden del día y hay pocos sectores que se escapan de las imitaciones.

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Quizás uno de los que más se ve perjudicado por esto sea la industria de la moda. Por todos es sabido que la pasarela tiene imitadores. Y bien que hace en tenerlos, para quienes las tendencias son su manera de expresarse, las marcas de lujo no están al alcance de todos.

Las imitaciones que aparecen a la venta, que han sido diseñadas con el ojo puesto sobre la pasarela, hacen de la moda algo democrático consiguiendo que llegue a más gente con un precio más accesible. Entre la globalización y la libertad de encontrar inspiración donde sea, hemos pasado a que, en la moda, todo es de todos.

Y si bien existen las demandas, hay una norma no escrita que afirma que si un experto percibe siete diferencias, la ley no lo considera plagio según explicó a La Vanguardia la directora del Instituto Español de Derecho en la Moda, Antonella DiCampo, una pauta que se ha establecido a partir de casos precedentes.

El forro, corte, diseño, color o material son algunas de las características que se tienen en cuenta a la hora de comparar dos prendas, una cantidad de diferencias que han sido imposibles de encontrar entre un jersey marrón de punto que han sacado a la venta este otoño las marcas Pull&Bear y Mango.

Mientras que tanto la composición como el precio son el principal factor diferenciador (el jersey de Pull&Bear hecho únicamente de fibras sintéticas cuesta 29,99 euros, mientras que el de Mango, con un pequeño porcentaje de lana, 49,99 euros) en un mundo lógico la calidad se paga más cara y no al contrario, las anchuras o las nimias medidas que varían de las líneas entre uno y otro pasan casi desapercibidas.

Echándole un vistazo a colecciones anteriores, buscando de dónde ha podido surgir la inspiración para este diseño, encontramos en la pasarela de Otoño-invierno 2017-2018 de Chloé un modelo con el diseño similar al de ambas firmas.

Perteneciente a la colección con referencias en la América del Medio Oeste de los 90 y un toque de la estética parisina actual, de inspiración vintage, ha podido servir como punto de partida del jersey de este año con la diferencia de que se escapa de los 357 euros que cuesta el original del año pasado.

Sin embargo, teniendo en cuenta que ambas prendas distan de ella, solo cabe preguntarse cómo es posible que haya sucedido una inspiración tan similar. ¿Casualidad? ¿Comparten diseñadores ambas firmas a pesar de dirigirse a públicos totalmente diferentes? ¿Es una broma teniendo en cuenta que ambas firmas han llamado a las prendas de la misma manera? ¿O es que estamos ante otro caso de intercambio de workbook solo que aplicado a la moda?

¿Merece realmente la pena invertir en las colecciones de las ‘influencers’?

Aprovechando el tirón en las redes sociales, muchas influencers han pasado de promocionar productos a crear colecciones propias de ropa o cosméticos cuyo mercado se encuentra, sobre todo, entre sus seguidores.

CHIARA FERRAGNI COLLECTION

Además de ser una manera de poder hacerse de primera mano con la ropa de quienes se han convertido en nuestros iconos, es también una forma de escapar de las tiendas más comunes y conseguir lo que, las amantes de la moda, buscamos por encima de todo, destacar con un estilo propio siguiendo las tendencias.

Algunas, como Alexa Chung, han convertido su marca en una prolongación de su personalidad aportando un soplo de aire fresco a la moda. Otras, como Chiara Ferragni, han optado por centrarse en los accesorios o en prendas más prácticas centrándose en vender el logo de su firma.

Pero no hace falta que salgamos de España para encontrar casos de ‘it-líneas’, por aquello del punto de partida de sus creadoras. En nuestro país tenemos varios casos de estas colecciones, fruto de instagrammers que se lanzan a la industria de la vestimenta.

Los youtubers Monitily y Edusaz, del canal Tilysaz, se han encargado de, en su sección de “Marcas de influencers a examen”, analizar cómo se manejan en el negocio las mujeres cuyos estilismos nos sirven de inspiración en la red.

Dulceida, Paula Gonu o Lovely Pepa son algunas de las instagrammers que ya han pasado la prueba con un resultado algo controvertido.

Si bien no se puede exigir un nivel de diseño o de confección a la altura de una firma de moda, no olvidemos que su profesión no les obliga a tener los conocimientos de costura que pueda tener una modista, hay detalles que no se pueden pasar por alto.

Pormenores como el envoltorio, el famoso packaging que tan bien nos suena a los millennials, es un factor que tenemos en cuenta. No estamos comprando a Zara (que incluso Zara se preocupa de que el envoltorio sea bonito) o a una tienda convencional, estamos comprando a esa bloguera o youtuber que se esfuerza en mantener una relación cercana con sus seguidores, algo que desaparece en cuanto llega el paquete a casa.

Las cosas se pueden hacer de muchas maneras, y con mimo y cariño siempre se conseguirá un mejor resultado, por mucho que se trate de una empresa pequeña, que haciéndolo no ya frío o impersonal, sino poco cuidado.

La talla es uno de los principales problemas. Comprar online siempre supone un riesgo, ya que te la juegas a que, o bien no te sirva, o el tamaño que has comprado no llegue a sentarte de la manera que esperabas.

Y claro, si no hay posibilidad de devolución, solo hay una bala, una cuestión nada desdeñable teniendo en cuenta que estamos hablando de un producto que, como clientes, consumimos invirtiendo nuestro dinero.

Tratándose de comercios electrónicos, parece algo impensable, pero la realidad es que algunas de estas firmas no permiten la posibilidad de cambio de prenda a no ser que venga defectuosa de fábrica.

De hecho, fue uno de los problemas a los que se enfrentaron Tilysaz con Lovely Pepa Collection. El pantalón de la talla XL de traje que ambos pidieron no solo resultaba pequeño sino que, además, en comparación con un pantalón que la youtuber tenía en casa de la talla 38, el de la influencer era todavía más pequeño (pese a tratarse, supuestamente, de la talla más grande).

Esto levantó ampollas en redes sociales y en el cajón de comentarios del vídeo, ya que el problema del tallaje es una cuestión que la moda parece arrastrar desde hace tiempo, y sin mucha pinta de que se resuelva en un futuro cercano.

Alexandra Pereira aprovechó Instagram para aclarar, tras ver el vídeo, que “esa chica no es una XL de nuestra marca. Pero no es que no sea una XL, igual es una XL de otra marca”.

Independientemente de las diferencias de tallas entre unas marcas y otras, una situación que se repite más de lo que nos gustaría a las consumidoras, pensar que una firma venda una 36 como la medida más grande, no deja de ser preocupante.

Y si bien es cierto que yo no he llegado a consumir nada de la tienda de la bloguera, echándole un vistazo a sus prendas, me surgió otra duda que me hizo reflexionar al respecto.

LOVELY PEPA Y UNIQLO

¿Cómo es posible que una prenda de Lovely Pepa Collection, compuesta por fibras sintéticas, cueste casi tres veces más que una casi idéntica de tejido natural? ¿A qué le estamos dando importancia?

Puedo entender que si hay diseño de por medio, la visión creativa de la bloguera, se infle el precio por ser ‘de ella’.

Pero que una pieza como un jersey de cuello alto, una prenda básica con ninguna peculiaridad, que puedes comprar en cualquier tienda, tenga un valor triplicado solo por ser vendido por una influencer siendo de mala calidad, me parece algo excesivo.

Mientras que la elección es libre, ya que depende no solo del gusto de cada cual sino también de la relación que se tenga con la instagrammer en cuestión, mi pregunta es si quizás no deberíamos empezar a ser un poco más críticas y pedir calidad por el simple hecho de que, como consumidoras, un buen producto es lo mínimo que merecemos por parte de cualquier vendedor, tenga o no millones de seguidores en Instagram.