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Quiérete (mucho) más con estos propósitos ‘bodypositive’ para 2019

¿Cansada de los propósitos de siempre? ¿Nunca cumples lo de salir a correr por mucho que lo intentes cada año? ¿Dejaste de fumar en 2018 y no se te ocurre qué más puede ayudarte a cuidar tu salud?

PRETTY LITTLE THING

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Para 2019 mi propuesta es la siguiente, proponte mejorar la relación contigo. ¡Tanto trabajar en tu regalo de la amiga invisible que se te pasa quién debería ser en realidad la persona más importante de tu vida!

  1. Tu mejor amiga eres tú. Sí, tal y como eres, con ese carácter que tu abuela dice que te va a costar quedarte soltera toda la vida (¿y cuál es el problema, yaya?). Con tus tacos, tus pedos cuando estás con la regla porque te hinchas como un globo o tus gafas de cerca. Sé amable contigo misma. Piensa siempre de ti en positivo.
  2. Este año hemos “aprendido”, o quizás desaprendido algunos estereotipos de belleza, gracias a varias campañas y reflexiones de influencers que no pasa nada por tener celulitis, granos o cicatrices. Pero ve más allá, no es que no pase nada, es que está bien y depende de ti verlo como algo bello.
  3. Cuídate. No solo echándote crema por las noches. Hazle la guerra a tus peores vicios: procura reducir el consumo de cerveza, de café, baja un poco el volumen de los cascos o deja de una vez el vicio de morderte las uñas. También puedes incluir el…
  4. Empezar a hacer deporte por y para ti misma, nada más. Emprende un camino en el fitness lejos de pesos y presiones estéticas, haz lo mejor para tu salud y tu bienestar. No tienes que ponerte a entrenar como si fueras a presentarte a los Crossfit Games, a lo mejor lo que va contigo es el Pilates o el golf.
  5. Cuidarte incluye cuidar tu estima. No solo se consigue pensando bien de una misma sino también, aunque duela, alejando a personas tóxicas de tu vida.
  6. No aguantes nada con lo que no te sientas cómoda. No tomes tanto en serio, especialmente a los bodyshamers. Ten siempre presente que nos encontramos en la era universal del odio anónimo por internet.
  7. Y hablando de internet, ¿vas a subir un selfie? Hazte fotos de cuerpo entero. No te escondas. Eres preciosa. La confianza que desprendes no se puede ‘photoshopear’ y eso es lo que le da calidad a tu Instagram.
  8. Pasar de Photoshop es algo que no comparten muchos usuarios que ves en la red social, pero ¿a quién le importa? ¿Crees que Rihanna se siente mal cuando hace scroll por la pantalla? No te compares con nadie. Todos los cuerpos son cuerpos estupendos.
  9. Compra ropa que te sirva y con la que te veas estupenda. Todo lo que tenías guardado para “cuando estuvieras más delgada”, dónala. No esperes tanto, tu vida es ahora. Atrévete con ese estilo que quieres llevar desde hace tiempo y que te gustaría probar.
  10. Pierde de una vez la vergüenza a comer o beber en público. No te justifiques. Si no quieres beber alcohol o has decidido romper con los procesados, vívelo tranquilamente. Y si te apetece meterle un bocado a un cruasán, hazlo sin cargo de conciencia. Disfruta la comida.

No eres unas piernas, unas tetas o una cara bonita. No eres solo la simpática o la lista. Eres un todo, no una serie de partes inconexas flotando por ahí. Valórate por ello. Pero aún mejor, quiérete como quieres a Netflix cuando sube de golpe Orange is the New Black.

Las venas del pecho de Candice Swanepoel y su lección de belleza

De un tiempo a esta parte, la moda está intentando ser muy revolucionaria, o al menos de puertas para fuera.

Que si modelos embarazadas, un desfile con maniquís que tienen tres tetas, Winnie Harlow y su cruzada para hacer visible el vitíligo en la pasarela… Y aunque todas las propuestas me parecen fantásticas, ya que por supuesto, estoy a favor de todo, me pasa lo mismo que cuando mi madre hace lasaña, que quiero más. Mucho más.

YOUTUBE VOGUE

Una de las últimas modelos que ha conseguido sorprenderme en ese aspecto ha sido Candice Swanepoel.

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Ángel de Victoria’s Secret, varias veces elegida portada de algunas de las revistas más reconocidas y durante años, una de las profesionales mejor pagadas del sector son algunos logros que le convierten en uno de los rostros de la industria de esta década.

La modelo, que por lo que os he contado podéis imaginaros que sale hasta en la sopa, hizo un vídeo para Vogue mostrando su rutina rápida para maquillarse (si no habéis visto ninguno, os los recomiendo, sobre todo de Victoria Beckham).

En uno de los momentos de la grabación, Candice se señala el pecho mostrando las venas que se le marcan en el escote.

Eso de tener al otro lado de la pantalla a un ángel de la firma lencera más famosa del mundo, enseñando unos capilares que, más que venas se asemejaban a las vistas de Doñana desde el cielo, me pareció una maravilla.

“Las tengo así desde la lactancia” dice la supermodelo con toda la tranquilidad del mundo mientras se sigue maquillando sin retocar su escote.

Que una revista como Vogue saque el vídeo tal cual, sin editar las líneas azuladas, sin cortar ese trozo del vídeo, sin hacer otra cosa más que darle voz al asunto, es un mensaje con mucha fuerza.

Porque aunque no sabía que se te podía poner así el escote (la maternidad y yo no nos hemos encontrado en el camino todavía), el mensaje de la sudafricana es claro: puedes tener el busto lleno de líneas moradas y no pasa nada, sigues siendo estupenda.

Y no solo en el escote queda la cosa: “Tengo manchas de sol de mi embarazo” dice mientras se aplica el corrector para matizar las ojeras. “Es una cosa normal que sucede” afirma.

Normalizar algunas de las circunstancias que le suceden a nuestro cuerpo en diferentes momentos de nuestra vida y, sobre todo, seguir celebrándonos por encima de todo, es otro mensaje corporal positivo que necesitamos integrar en nuestra mente para escapar de la idea de perfección que se nos impone y disfrutar de todos nuestros estados, como hace la supermodelo.

Los perfectos cuerpos imperfectos

Nunca es oro todo lo que reluce, y menos si ya hablamos de Instagram.

GTRES

De hecho, si analizo la red social, mi timeline se compone en un 30% de recetas deliciosas que nunca cocinaré, un 10% de tostadas de aguacates, 40% de fotos de los hijos de amigas/tías/primas y un 20% de cuerpos perfectos.

No me malinterpretéis, no tengo nada en contra de los cuerpos perfectos. Simplemente que veo que la gente se esmera tanto en lograr la perfección en una foto para sus seguidores que parece que, los que la vemos, terminamos olvidando que la perfección no existe.

La perfección no existe cuando ves ese maravilloso disparo del Coliseo de Roma y una pareja besándose, ya que seguramente hayan eliminado a un grupo de turistas chinas con Photoshop.

La perfección no existe cuando ves una cara perfectamente tersa y lo que tiene es un maquillaje que cubre todos los relieves a modo de cemento armado, filtros y edición.

Y la perfección tampoco existe con los cuerpos esculturales. Existen ángulos buenos, luces bien puestas y posturas estratégicamente pensadas, todo lo demás que ves, es lo mismo que tienes tú: piernas, brazos…

La perfección es un ideal, algo irreal y no debería importarnos, porque detrás de esas imágenes hay una serie de cosas que no vemos que pueden haberla alterado.

Que no exista no quiere decir que tenga nada de malo buscarla (no he conocido a nadie a quien le guste salir con los ojos medio abiertos porque le han pillado parpadeando en una foto) pero sí recordar que la verdadera aspiración sería aceptarnos cómo somos en conjunto.

Así que cada vez que veas una imagen aparentemente perfecta, recuerda que, como muchas instagrammers han hecho, existe la otra cara de la luna que es la verdadera, la casual.

Igualmente fantástica, igualmente aceptable y de hecho, aún más auténtica, ya que muestra quiénes somos al natural.

Nobody looks like the left picture 24/7. ⠀ Not here. Not on Instagram. Not in modeling shoots. Not anywhere.⠀ But you know what we ALL look like 24/7??? BEAUTIFUL 💕💕💫⠀ .⠀ When you start your fitness journey you will always have a "why", a why you're changing your habits and health for the better.⠀ >>You're setting a good example for your kids to live a healthy life (they're always watching… 👀)⠀ >>You want to get ahead of family health issues ❤️⠀ >>You are on a self love journey, and are loving yourself whatever stage you're at! 🙌🏼⠀ >>You want to be around as long as you can for the people you love 👨‍👩‍👧⠀ Whatever it is it keeps you going! You can and will do anything for this why!⠀ .⠀ Don't go out and compare yourself to others and make your why "I want to look like her" ⠀ because 1: that why is not gonna last hon. ⠀ And 2: that person probably doesn't look that way ALL the time. ⠀ .⠀ You are beautiful just the way you are 🙏🏻 Not when you're trying to be someone else. But when you're being the beautiful person you are. Let's practice some self love this Wednesday! ✨💫💕🌈⠀ .⠀ .⠀ .⠀ .⠀ .⠀ .⠀ .⠀ .⠀ .⠀ .⠀ .⠀ .⠀ #fitnessgirl #transformations #selflove #mealsome #selfconfidence #selflovefirst #womensupportingwomen #girltribe #WednesdayWisdom #selfempowermentinnerstrength #selflovesunday #personaldevelopment #instagramvsreality #strongnotskinny #fitnessinspo #workoutinspiration #weightlossjourney #highvibrations #holistichealth #loveyourself #loveyourskin #natural #naturalbeauty #womeninbiz #youarebeautiful #strength #selfloveclub #mywhy #womenentrepreneurs #youaremagic

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« You cannot understand, you have a perfect body ». ⠀ ⠀ Yes, I workout. Yes, I eat healthy. No, I do not have a perfect body. And you know why ? Because I stopped looking for it. ⠀ ⠀ When I started working out, I had these crazy expectations on the body I hoped / wanted to get. Finally, I will get a thigh gap, a flat stomach, and no more cellulite !! Because that’s how a healthy body is perceived. Because people make you think is it not normal to have it. But you know what ? It is. Yes, I still store fat on my stomach. Yes, I still have cellulite. And yes, I am still « healthy ». Remember one thing : your body is NOT the enemy 💫 _______________________________________ « Toi, tu ne peux pas comprendre, tu as un corps parfait ». ⠀ ⠀ Oui, je fais du sport. Oui, je mange sain. Non, je n’ai pas un corps parfait. Et vous savez pourquoi ? Parce que j’ai arrêté de le rechercher. ⠀ ⠀ Quand j’ai commencé le sport, j’avais ces attentes incroyables sur le corps que je voulais / espérais avoir. A moi le thigh gap, le ventre plat, plus de cellulite !! Pourquoi ? Parce qu’on vous fait croire que c’est ça, un corps sain. Parce qu’on nous fait croire que ces choses là ne sont pas normales. Et vous savez quoi ? Elles le sont. Oui, je stocke toujours la graisse dans le ventre. Oui, j’ai toujours de la cellulite. Et oui, je suis quand même quelqu’un de « sain ». Rappelez-vous d’une chose : votre corps n’est PAS votre ennemi 💫 . . . #youareenough #selfacceptance #bodypositive #realitycheck #bbg #tbc #gfg #girlgains

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Los pantalones de cuando vuelva a estar delgada

Hace tres años aproximadamente mi cuerpo experimentó un cambio de cintura para abajo. Gané más volumen en lo que viene a ser la zona del culo y las piernas lo que hizo que, muy a mi pesar, tuviera que romper mi relación con todos mis pantalones de la talla 36.

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El cambio fue devastador, no ya por las medidas sino por el hecho de que me quede con el armario cojeando y tenía pantalones que había llegado a amar más que a la mayoría de mis ex novios.

Tomé la decisión de comprarme pantalones nuevos (lo de salir a la calle en bragas no lo contemplaba) y volví a tener una buena provisión de vaqueros de tallas 38 y 40.

Sin embargo, los anteriores, los dejé, seguro que como muchas “para cuando volviera a estar delgada”.

No digo que en este momento de mi vida esté gorda, que para nada, tengo una constitución normal, pero sí que me los dejaba para cuando “adelgazara”.

Tener en mi armario esos vaqueros, en una especie de banquillo a la espera de que mi cuerpo decidiera de repente cambiar, fue algo que, como me di cuenta, no llevaba a ningún lado.

Opté por darle los pantalones a mi madre (coincide que en cuanto yo gané volumen ella lo perdió) y conseguir así que alguien pudiera aprovecharlos.

Estoy feliz con mi peso y con mi talla y totalmente enamorada de mis pantalones actuales. Al final, tener unas prendas “a la espera” me producía la sensación de que no estaba satisfecha con mi cuerpo y no estaba disfrutando de mi forma física actual con plenitud, algo que me apresuré a cambiar.

Ahora, tanto mi madre como yo, disfrutamos de pantalones de nuestra talla porque realmente nos gusta tener ropa que favorezca al cuerpo que tenemos, independientemente de cómo estemos.

Así que si, como yo, también tienes cosas en el armario “esperando a que adelgaces”, dales una segunda vida y deja de esperar. Es mejor que te compres algo ya que te quede de maravilla y que te haga sentir genial a que estés aguardando algo que no sabes si va a llegar.

Disfruta tu cuerpo y empieza a hacerlo desde ya.

P.d.: En esta foto llevo unos pantalones de la talla 40. Creo que mi cara lo dice todo.

En defensa de las mallas deportivas

Hace tres años me metía con la ropa del gimnasio y lo incómoda que resulta por ser tan ajustada. No me juzguéis, hace tres años también pensaba que el helado de pistacho era una guarrada.

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Lo pensaba, claro, antes de empezar a hacer ejercicio en serio, es decir, cuando me subía a la cinta, intentaba correr un poco hasta que se me quedaban los pulmones exprimidos y me iba a casa. No entendía qué necesidad había en ir constreñida como el envoltorio de la mortadela.

Cuando empecé a entrenar con pesas, a hacer zancadas cargada con mancuernas, subidas, bajadas y demás ejercicios que requerían que me moviera más, entendí la utilidad de las mallas. Resultaba que SÍ que eran cómodas.

Por mucho que te muevas, los yoga pants siguen ahí, no te fallan nunca. Son como unos padres, siempre van a estar apoyándote y por lo general, manteniéndote seca gracias al tejido (los leggins, no los padres). Y no podemos decir lo mismo si hablamos de los pantalones de chándal, por mucho que Honor Jones los defienda en su artículo del New York Times Por qué las mallas son malas para las mujeres.

Que para Jones el uso de los leggins se resuma en que “We’re wearing them because they’re sexy” (los llevamos porque son sexis) me parece una visión muy corta, ya que da por hecho que es la única intención que tenemos de ponernos esas prendas.

Y sí, obviamente las mallas son más favorecedoras que el pantalón de baloncesto de mi hermano con el que empecé a correr y que me hacía sentir un saco de patatas. No creo que haya ningún problema en que, al igual que gusta verte bien cuando sales con las amigas, te quieras ver bien entrenando apreciando tus gains o progresos (que a veces incluso te ayudan a seguir entrenando por el chute en vena, o a través del espejo de la sala de musculación, de motivación).

Pero lo que tienen las mallas es que son confortables. No son una cosa que hayan surgido ahora gracias al despegue espacial que parecen haber tenido los gimnasios, ya existían previamente, y sino que se lo pregunten a ciclistas, patinadores, levantadores de pesas o crossfiteros y a sus músculos perfectamente funcionales dentro de ellas. Lo único que ahora se han popularizado.

Son el nuevo negro porque van con todo lo que nos pongamos a hacer y van con todo tipo de cuerpo, por mucho que haya quienes digan que si te sales de ciertas tallas o de cierta fisionomía, no deberías pasar por las mallas.

En Internet encuentras un sinfín de imágenes y artículos bodyshaming animándote a romper con tu relación con los leggins de gimnasio si te marcan pliegues del cuerpo como los de la tripa, culo, cadera, espalda o incluso los genitales. Pero la realidad es que son cosas que no tienen por qué afectarte para nada.

Si una prenda te resulta cómoda y práctica, no tienes que dejar de utilizarla porque a otra persona no le parezca bien verte con eso puesto. El problema lo tiene el otro, no lo tienes tú.

“Diseño pensando en qué me hubiera gustado ponerme en la época en la que me sentía fatal conmigo misma”

Cuando Jennifer Usandizaga se descargó Instagram no pensó que sería el primer paso de un camino que le llevaría tener su propio e-commerce. “Mara, es sábado, no empieces con tecnicismos y habla en castellano”. El e-commerce o comercio electrónico es un método de compraventa a través de Internet.

ATTITUDESHOP

Lo que tiene de especial Attitude shop, el espacio de Usandizaga, es que imperan dos cosas: un amplio abanico de tallas que va desde la S a la 3XL y un ‘buenrollismo’ legible en cada una de las prendas.  Y es que la base siempre ha sido el bodypositive, del que hacía gala la fundadora desde sus comienzos.

“Cuando me abrí Instagram empecé a subir contenido para mujeres con problemas de autoestima de cómo sacarse partido sin importar un número en una etiquetaAttitude ha estado en mi cabeza desde pequeña. Me encantaba la moda pero al tener tantos problemas para vestir en mi adolescencia, descarté la idea de estudiar algo relacionado y me alejé de ese pensamiento. Volvió a nacer con mi perfil de Instagram”.

“Tenía muy claro que quería crear una marca inclusiva donde nadie tuviera problemas con su talla y se sintiera importante. Es por eso que en Julio de 2017 decidí crear Attitude shop una empresa que apostaba por la diversidad, con mismos precios para todas las tallas y sin barreras.”

Sin tallas, sin exclusividad… Unos pasos agigantados que por mucho que den emprendedores, es algo que tiene que llegar al sector de la vestimenta en opinión de la empresaria: “Aún queda mucho que hacer en la industria de la moda y la inclusión de las tallas grandes. El día que vea en una tienda todas las tallas en un mismo perchero sin carteles se habrá avanzado un poco”.

“Attitude”, “Seguridad”, “Divina” o “All My Curves Are Beautiful” son algunos de los lemas que rezan las camisetas, algo que diseña pensando en “qué me hubiera gustado ponerme a mí en la época en la que me sentía fatal conmigo misma. Un diseño que al ponérmelo diga: Hasta aquí. Decido ser feliz y comerme el mundo siempre” afirma Usandizaga.

La idea de Jennifer Usandizaga, de trabajar en la seguridad desde fuera para que cale el mensaje por dentro, responde a los problemas de autoestima que podemos tener con nosotros mismos: “Somos nuestros peores enemigos. Nunca nadie pensará tan mal de ti, como tú. Y ese mismo poder de destrucción, lo tenemos de construcción. Y adquirirlo no es tan difícil como pensamos. Pero nos da miedo, porque la confianza en uno mismo es poder y a veces el poder, nos aterra”.

La emprendedora, que sabe bien lo que es exponerse en una red social, tiene muy claro como lidiar con los haters: “La gente no tiene problemas en soltar veneno sobre el trabajo ajeno y quedarse tan tranquilo en el sofá mientras sigue viendo la televisión. Según ellos, es a lo que te expones”.

“Para mí, es la forma cómoda de quejarse de cuánto mejor harían los demás aquello que te critican, pero les da pereza hacerlo. A estas alturas he comprendido que cuanto más te justifiques, expliques tu trabajo o rebatas con educación ese veneno, más los alimentas. Así que sí, a lo mejor un día te toca la moral pero luego pienso en todo lo que hago, lo que peleo y en lo que creo, que el resto me da exactamente igual.”

Del verano y tus vergüenzas

Esto va para ti, que solo te tumbas boca arriba en la toalla a pesar de que no estás cómoda porque sabes que si te tumbas de lado se te va a resbalar la tripa.

INSTAGRAM @MEETINGMARA

Va para ti, que te da vergüenza hacer topless por tener las tetas pequeñas, o caídas, o con pezones grandes, o con areolas como hamburguesas, aunque te encantaría, por una vez, no tener la marca de los tirantes.

Esto va para ti, que nada más salir del agua de la playa o la piscina te enrollas en el pareo para que nadie vea tu celulitis. Que lo usas desde que sales del coche hasta que vuelves. Que no te lo quitas ni para tomar el sol en la arena.

Va para ti, que aún con 38 grados a la sombra no te quitas la camiseta para que no se vea que tienes los brazos flácidos. Para ti que cada verano es la misma historia y te da la misma vergüenza.

Va para ti, que te sientas cruzada de piernas por no querer mostrar tus dedos de los pies, pequeños y regordetes, como todos los de las mujeres de la familia. Que haces lo imposible porque no se vean aunque signifique no salir casi nunca con sandalias.

Va para ti, que rechazaste hace un mes ese bikini que te encantó solo con verlo colgado en la percha porque no te atreves a ir con la tripa al aire. Para ti, que al final compraste un bañador, aunque te gustaba mucho menos, solo porque tapaba más.

Va para ti, que no quieres bajar a la playa con la regla por si alguien se da cuenta de que llevas compresa. No, ni siquiera sin alas, o un tampón, no vaya a ser que se salga el hilo por fuera y te deje en evidencia.

Va para ti, que pasas de jugar al voley con las amigas porque se te olvidó depilarte las axilas. Para ti, que procuras levantar los brazos lo mínimo imprescindible para que nadie lo note.

O para ti, que te dejas la camisola para no enseñar las estrías.

Escribo para ti, que te has creado todas esas vergüenzas, que no te das cuenta de que no son cosa de tu cuerpo, que están en tu cabeza.

Te escribo para que te relajes, para que disfrutes, para que te olvides de todo. Tengas 15, 30 o 60 años si tu cuerpo te ha llevado hasta ahí con vida, créeme, vale más de lo que piensas.

(Para todas esas mujeres, pero especialmente para mi madre, mi tata y mi prima, mis tres mayores ejemplos de que siendo guapas por dentro lo demás importa una mierda.)