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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

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Moda, fiesta y playa en el Mercedes-Benz Fashion Weekend Ibiza

Por lo general, las semanas de la moda se traducen en una sucesión de desfiles que, día tras otro, reúnen a un sinfín de interesados por la moda que conocen de primera mano las tendencias. O al menos es lo que la Madrid y Milan Fashion Week me habían demostrado.

El Mercedes-Benz Fashion Weekend Ibiza no llega a durar un día. Por no durar, los desfiles no duran más de cuatro horas, pero la experiencia es mucho más que ese tiempo. La experiencia de moda ibicenca reúne los principales atractivos de la isla: la playa, la fiesta, pero sobre todo, el ambiente distendido y relajado que te hace sentir que estás de vacaciones aunque hayas acudido por trabajo.

La piscina del hotel Ushuaïa, con la playa d’en Bossa al fondo, se convierte en la pasarela acuática en la que cinco pesos pesados de la moda española se baten por conquistar con sus colecciones crucero a un público que, por encima de todo, entiende la moda que va a ver como un producto para uso, sí, pero más para disfrute. Vestidos vaporosos, bañadores, sombreros… Conjuntos que te imaginas en la parte trasera de un cuatro por cuatro, luciendo en alguna cala o, por qué no, en una fiesta de las incontables discotecas que parece tener la isla.

A las seis de la tarde, con un sol resplandeciente y Miley Cirus como fondo, abrió la colección de Desigual en la que las modelos llevaron las interpretaciones del denim hasta el extremo en una interpretación nómada junto a largos vestidos floreados. El country ibicenco del suizo Thomas Meyer es femenino, bohemio y lleva plumas en el sombrero.

MARA MARIÑO

Andrés Sardá, sobre la creatividad de Nuria, la hija del diseñador, añade los metales al verano con una colección de trajes de baño y bikinis en dorados y plateados para no pasar desapercibida. Los diseños más formales apostaron por el cuerpo femenino como protagonista siendo las aperturas y encajes transparentes las tendencias estrella.

MARA MARIÑO

Teresa Helbig nos transportó a un verano salido de los años 70. Los vestidos minis y las faldas con forma de A acompañados de botas de caña alta lograron que respiráramos el espíritu Flower Power viendo los colores elegidos por la diseñadora: rosa, amarillo y naranja.

MARA MARIÑO

Fue el gallego Jorge Vázquez el que escogió los tejidos más ligeros que parecían flotar alrededor de las modelos. De estampados étnicos y florales pasó al monocolor en coral, blanco o amarillo pistacho que podemos imaginarnos llevando en ocasiones más especiales para las amantes del estilo comfy que no quieran perder un ápice de glamour.

MARA MARIÑO

Alvarno puso el punto y final al evento en una pasarela custodiada por esculturas que sostenían bandejas con fuego. La colección de Álvaro Castejón y Arnaud Maillard buscó conquistar la noche veraniega con el punto sexy de sus vestidos largos en negro y dorado que combinan transparencias y brillos.

MARA MARIÑO

Tras los desfiles los asistentes fuimos invitados a Hi, una de las discotecas más conocidas de Ibiza donde pudimos disfrutar de, como os comentaba, una de las cosas más típicas de la isla: la fiesta aderezada con música electrónica.

En definitiva, todo el Mercedes-Benz Fashion Weekend fue una experiencia única en la que la buena organización brilló (algo que no siempre es fácil en estos eventos) y el tándem formado por la directora de Mercedes-Benz Fashion Week, Charo Izquierdo y el director del evento, Daniel Gómez, llevó el proyecto a buen puerto.

Solo me queda desear que esta primera edición sea el punto de partida de una pasarela que llegue a consolidarse, y, por supuesto, que pueda acudir a cubrirla como prensa.

Lo que no te cuentan de la Milan Fashion Week

Después de haber hecho de corresponsal en la semana de la moda milanesa, ya habréis visto en otro post que he decidido hacer una comparación entre esta y la “de casa”, la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid.

Como ya os comenté, los desfiles en Milán no son como en Madrid. Vas a Ifema al amanecer y sales al anochecer después de una organizada sesión maratoniana de moda. Aquí no, aquí cada uno es de su padre y de su madre en una punta de la ciudad. Como no tienen un horario que deban cumplir a rajatabla para no descolocar el orden del día, lo mismo se retrasan 15 minutos que 45. Aún con todo, y dispuesta a dejarme llevar por la magia que llevaban todo el mes vendiéndome, quedé otro día con Dianina XL para ver juntas un desfile.

En la entrada nos hicimos las fotos de rigor que no pueden faltar como buenas bloggers que somos. “Sácame la frase de la cazadora” le pido mientras me giro para que se lea el “Feminist as fuck” (Feminista de cojones) que llevo pintado. En esto veo que un chaval me hace fotos también, algo relativamente normal en estos eventos que siempre sacan los streetstyles o estilo de la gente de a pie.

La cosa es que el chico se me acerca y me pregunta que si entiendo italiano. Cuando le digo que sí me dice que le ha gustado mi culo y que si lo puede tocar (esto es 100% real, sino preguntadle a Diana). Parece ser que el lema de mi cazadora, ese que viene a decir implícitamente que no deseo ser cosificada, es demasiado sutil para su entendimiento. Como mis padres me han dado una buena educación contuve las ganas de reventarle la cabeza con un bate rodeado de alambres y tras decirle que no, nos fuimos flipando.

Al ir al mostrador de prensa para que nos dijeran dónde teníamos que sentarnos, la mujer encargada de las listas sacó un post-it, sí, un post-it, y tras partirlo en trocitos escribió “ST”. Me recomendó que no lo perdiera ya que me lo iban a pedir en la entrada. ¡¡¡Un cacho post it!!! ¡Que estamos hablando de la Milán Fashion Week! O sea, hello? Are you kidding me? Puro glamour.

“St” que significa “Standing” traducido a español como “de pie apiñadas pegadas a la pared como sardinillas en lata“. Pero como buenas españolas tiramos de picaresca y en cuanto vimos un par de sitios plantamos el culo bien plantado. La clave en estos sitios es aparentar que realmente ese es el puesto que debes ocupar y nadie te dice nada. Aunque traté de repetir la maniobra en el desfile de la tarde fracasé, ya que la que llevaba las listas venía cada dos por tres a recriminarme. Y mira que nos cambiamos de sitio varias veces pero nada, la tía parecía saber dónde encontrarme.

Otro de los momentos “simpáticos” fue el desfile de Simonetta Ravizza. Como era un día milanés helador, aproveché para llevar el cuello de pelo de mi madre. De camino al desfile, como de costumbre, fui informándome sobre la marca: una firma de lujo de pieles. “A tope” pensé, ya que no había mejor ocasión para lucir la bufanda peluda.

La cosa es que al llegar y salir del metro me encontré un pequeño grupo con pancartas y mochilas ‘perruoflauta style‘. Cuando vi que llevaban peluches manchados de rojo empecé a caer en que igual ir a un desfile peletero con un cuello que imitaba pelo no era la mejor de las ideas. Confirmé mis sospechas cuando empezaron a gritarme cosas como “Che schifo” o “Puzza di merda”. Yo contesté que era un cuello sintético pero no me hicieron ni caso. Ya me veía o manchada de pintura o llegando a las manos con alguno.

La cosa es que escribí a mi madre contándole lo que suscitaba su pelo de imitación. “No hija, si es que ese es auténtico”. Ah, pues que bien oye. Espero que lo hayas disfrutado porque a este ritmo vuelvo a casa sin él, pensaba viendo como el pabellón donde iba a tener lugar el desfile estaba rodeado de Carabinieri. Al final les invitaron a salir y volvieron a soltarme alguna perlita acompañada de gestos poco amigables.

Carabinieri a la entrada del desfile de Simonetta Ravizza y activistas.

Pese a que tenía entradas para otros desfiles consideré que ya había profundizado en la semana de la moda milanesa lo suficiente. Y es que durante esos días la ciudad enloquece. Los medios de transporte, que ya van llenos, se convierten en imposibles. La gente aprovecha para sacar sus pintas más estrafalarias. Y con estrafalarias me refiero a realmente estrafalarias. Me viene a la mente un chico que iba vestido todo de naranja y su complemento era una pecera rectangular naranja con peces naranjas nadando dentro. No puedes ir a tal o cual discoteca porque X diseñador la ha reservado para una fiesta privada, los asistentes a los desfiles se convierten en almas histéricas que te empujan y te estrenan, el gimnasio se llena de modelos haciéndose selfies en los bancos en los que normalmente entrenas con las pesas… Y sobre todo el desorden a la hora de sentar a los asistentes, el caos cuando empieza el desfile y hay gente que se te pone delante porque no hay nadie que controle la acomodación, la desorganización, el mal trato a la prensa o las maneras de muchos relaciones públicas son solo algunas diferencias que, como invitada a ambas pasarelas, encontré respecto a la nuestra.

Insultos y multitudes, crónica del primer día en la Milan Fashion Week

Ahí estaba yo hace un mes, rellenando los casi tres folios de documentación que me exigía la Camera Della Moda Italiana para formar parte de la stampa o prensa acreditada. A eso hubo que sumarle 60 euros que salieron de mi bolsillo que pagas a la Camera que (supuestamente) se cobran para luego darte un ‘sinfín de facilidades’ cuando llega la Semana de la Moda (esas facilidades son agua gratis y autobuses que te llevan a los desfiles en los que NUNCA hay plazas ya que somos cientos).

La prensa funciona de tal manera que aún estando acreditado y pagando los 60 euros no tienes derecho a entrar a los desfiles. Básicamente de lo que se encarga la Camera es de incluirte en la lista de prensa que hacen llegar a las casas de la moda, que son las que deciden a quién invitan y a quién no. Así que cuando empezaron a llegar invitaciones a los desfiles y presentaciones, era la persona más emocionada del norte de Italia.

Mi primer desfile en la MFW (Milan Fashion Week) fue el de Kristina Ti, italiana oriunda de Torino de estilo hippie chic cuya colección se llamaba Fly with me (Vuela conmigo), o, como a mí me gusta llamarla, Squash with me (Espachúrrate conmigo), ya que los standings (es decir, todos aquellos sin asiento que no somos compradores, influencers o celebrities, en otras palabras, prensa y blogueros) nos apretujamos alrededor de las paredes del Palazzo Bovara.

Pese a que fui de las primeras en llegar, entré de las últimas (lo de echar a correr para coger sitio cuando retiran la cinta de seguridad es algo que siempre me ha dado mucha pereza), lo que supuso que los sitios pegados a la pared estaban ocupados y tenía que ponerme delante de alguien. La opción quedarme fuera NO estaba contemplada. Así que me puse donde me indicó la acomodadora con la mala suerte de que le tapaba la visión a una japonesa con una chaqueta naranja fluorescente de peluche que llevaba una mochila hiperrealista de Bob Esponja quitándose la piel de la cara y dejando a la vista los músculos (esto es para que os hagáis una idea de cómo iba vestido el personal). Como soy educada, busqué otro sitio en el lateral de un conjunto de bancos. Al segundo entro un PGI o ‘Pequeño Grupillo de Influencers’ (aunque en este caso también se podría llamar Pequeño Grupillo de Imbéciles).

Para empezar una de ellas preguntó a otro chico del PGI si iba con ellos, y en cuanto el chico le dijo que no empezó a llamarme “puta” (además de otras lindezas que incluían a mi madre) por ser alta y no dejarle ver bien. O era maleducada empedernida de esas que parece que va a clases particulares de grosería o la criatura pensaba que no entendía italiano (de todas formas puttana en concreto es un insulto que se entiende universalmente yo creo).

La cosa es que al empezar el desfile, en vez de mirar la colección, el PGI se dedicó a retransmitir en directo, hacerse selfies y a documentar todo excepto la línea de ropa que paseaba delante de ellos, basada en terciopelo, anchuras tipo kimono, verdes botella, burdeos y azul oscuro, por cierto.

AEn cuanto terminó corrí en transporte público (intentar conseguir plaza en los autobuses de la Camera estaba descartado) hacia el otro desfile. “Cuánto glamour” me decía alguna seguidora que vio los stories que iba subiendo de los desfiles en @meetingmara. Bueno, eso es porque no me viste en ese momento subiendo los escalones del metro de tres en tres, sudada y con todo el pelo pegado en la frente, querida.

La situación se repitió: prensa apretujada contra la cinta como si fuéramos ganado, invitadas medio histéricas empujando, la calma chicha de la mujer que llevaba las listas… Y por supuesto, la falta de asientos y la gran cantidad de personas apretujadas contra las paredes del sitio. A diferencia de la Semana de la Moda madrileña, mi querida Mercedes-Benz Fashion Week, en la que todos los desfiles tienen lugar en las dos gigantescas pasarelas de Ifema, en Milán los desfiles se realizan en lugares representativos como palacios en los que, a lo largo de las estancias, desfilan las modelos. Por mucho que este sistema les permita meter entre (calculando a ojo) el doble de asistentes que en la MBFW al final aquello acaba siendo un caos tanto en las entradas como en las salidas e incluso una mala experiencia para espectadores que en muchas ocasiones no pueden ni ver en condiciones en desfile.

Luego están los que tienen la oportunidad de verlo en primera fila pero prefieren verse a sí mismos en la pantalla del móvil. ¿Mi conclusión del primer día? Si algo tienen en común las pasarelas de ambos países mediterráneos es el postureo.

Paralímpicos para pasarelas

Un fashion show es la presentación que se hace públicamente de la nueva colección de una marca, costumbre que, por moderna que nos pueda parecer, se remonta al siglo XIX, concretamente a Charles Worth, el primer diseñador en realizar este tipo de muestras.

Lo que me resulta inaceptable es que mantengamos hoy en día la misma fórmula que hace 200 años, que estaba bien para una sociedad que solo concebía a la mujer si era delgada y entraba en un corsé.

TWITTER @MARCATMF

Diversidad” parece gritar la sociedad, aunque la industria de la moda todavía haga oídos sordos. Diversidad étnica, modelos que formen un tapiz multicolor como un desfile de Kanye West; tallas variadas, que si no uso una 34 también pueda imaginarme con una 38, 40, 42 o 50 cómo podría quedarme la ropa de la pasarela y variedad en cuanto a diversidad de capacidades.

Os pondré un ejemplo que pudimos ver este martes en el marco de la Mercedes-Benz Fashion Week. EGO, la plataforma que apoya a jóvenes diseñadores, realizó el primer fashion show inclusivo, de la firma Existence Research Program, en la presentación de las colecciones otoño/invierno 2017-2018.

La marca contó con la presencia de dos deportistas como maniquíes: Sara Andrés, atleta que compitió en los Juegos Paralímpicos de Río consiguiendo un diploma en los 400 metros lisos y Alberto Ávila, campeón Europeo Sub-20.

El reto social que supone cambiar nuestra visión de los desfiles, que no son otra cosa que una potente herramienta de comunicación, introduciendo nuevos modelos, no solo va a permitir que la industria sea más abierta y pueda contratar a otros profesionales, sino que, a nosotros mismos, los, en primer lugar, espectadores, y en segundo lugar consumidores, abramos un poco la mente y además de aceptar empecemos a pensar más en términos de inclusividad. Bellezas hay muchas, solo nos queda aprender a apreciarlas.

Las monstruosidades del ‘streetstyle’ de la Paris Fashion Week

Llegan las semanas de la moda y nos volvemos locos. Como sabemos que pueden caer fotos en cualquier momento, los más adictos a la moda peinamos hasta la última percha del armario para crear tendencia. Porque somos así de ególatras, nos encanta pensar que aunque vayamos a ver un desfile y seamos normales y corrientes parezcamos influencers. Y sí, yo la primera. Aún recuerdo esa fashion week a la que asistí con unos botines diy que había cortado esa misma mañana (lo petaron).

La jugada nos puede salir bien o podemos estrellarnos estrepitosamente combinando el elegante abrigo de pieles de la abuela Josefa con los vaqueros que encontraste en Malasaña aquel día que estabas segura de que irían con todo:

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El chándal de terciopelo es, en mi opinión, perfecto para andar por casa calentito. Lo de combinarlo con camisa, cinturçon de Gucci y un abrigo largo es como los que le echan mayonesa a las croquetas. No mezclar lo que solo funciona bien por separado:

Many thanks to @mercedesbenz, official partner of the Paris Fashion Week. 📷 by @vannibassetti. #pfw #mypfw #menswear #fw17

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Cuando la Semana de la Moda te pilla recogiendo arroz en plenos campos de Youxing y no has tenido tiempo en las doce horas de vuelo China-París de cambiarte:

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¿Quién dijo frío? Si te tienes que pasar una semana resfriada, con anginas y baja laboral por ir divina de la muerte, TE LA PASAS. Antes muerta que sencilla:

Cold temperatures are not going to stop fashion street style, 📷 by @vannibassetti. #pfw #mypfw #menswear #fw17

A photo posted by Paris Fashion Week (@parisfashionweek) on

El Lado oscuro de la Fuerza inspira a este asistente que llega hasta teñirse el pelo para que haga juego con su conjunto:

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Cuando tienes unas sandalias tan TAN estilosas como las de esta invitada y te niegas a dejarlas en casa solo porque las temperaturas son bajo cero, unas medias y apañado:

Day 4 of the Paris Men's Fashion Week has just started ! 📷 by @vannibassetti. #pfw #mypfw #menswear #fw17

A photo posted by Paris Fashion Week (@parisfashionweek) on

El abrigo de Lewis Hamilton no tiene perdón de Dios. Eso sí, perfecto para ir al cine y poder pasar en sus bolsillos palomitas, chuches, refrescos y un bocata de jamón sin que nos confisquen la comida:

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Para terminar y darle un poco de paz a nuestros ojos os dejo una foto del conjunto elegido por David Beckham. Colores nudes, un jersey de cuello vuelto y unas gafas de sol lisas que demuestran que menos es más (aunque también ayuda que los lleve el futbolista).

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‘Instagram husband’, alquiler de maridos para la Semana de la Moda

Desde que el mundo es mundo, el ser humano trata de relegar las tareas que no quiere hacer a otros, ya sea haciendo la ‘táctica de la comadreja’, es decir, mirando a otro lado y dejando que los proyectos de tecnología los haga el resto del grupo mientras tú solo compras los palillos de dientes para la maqueta, o pagando por ello.

Esto último va desde cuando le ofreces unos céntimos a tu hermano pequeño por que haga algo que te da mucha pereza hasta a pagar grandes sumas como cuando necesitas que te monten ese mueble de Ikea o que te instalen la caldera.

Un 'marido' de Instagram con las manos en la cámara. TASKRABBIT

Un ‘marido’ de Instagram con las manos en la cámara. TASKRABBIT

Uno de los nuevos empleos que podíamos encontrar en la web TaskRabbit era el de Instagram husband, es decir, un ‘marido’ (o mujer) que te hace fotos en la Fashion Week de Nueva York.

¿Y por qué iba alguien a necesitar eso? Os explico. ¿Sabéis cuando vais de viaje y empezáis a pedir a los amigos que os hagan una foto en cualquier lado y acaban mandándote a paseo a la milésima foto? Y eso si vas con gente, que cuando viajas solo no queda otra que pedírsela a los desconocidos que van tranquilamente por la calle, lo que resulta en unas fotos que nunca, nunca, NUNCA, salen bien.

Pero claro, todos somos educados (en mayor o menor medida), y ya que ha hecho el esfuerzo de pararse y disparar no te vas a poner con exquisiteces cuando ves que sales medio bizca o que tendrás un trozo del dedo de tu fotógrafo improvisado de recuerdo. Al final acabas recurriendo al selfie y tu álbum es una sucesión continua de primeros planos de tu cara ojerosa.

Por 45 dólares la hora la web te permitía contratar a un profesional que además del servicio de fotografía, se encargara de las bolsas. Algo que puede parecer una tontería, pero cuando vas a una semana de la moda, entre revistas que gorroneas, muestras y regalos aleatorios que pueden ir desde una caja de pañuelos hasta una botella de agua de edición especial, acabas más cargada que unos padres primerizos en el primer día de playa.

Para aquellos que tienen una pareja que les suele echar una mano (y mucha paciencia para hacerles fotos hasta que salga una que les guste) puede parecer una tontería de trabajo. Para todos los demás, y hablo también en mi caso, no me parece una mala idea.

Por qué odiar a Kanye West (como diseñador)

Querido Kanye,

Me da igual con quién estés casado, tu música, tus canciones machistas, tus declaraciones provocadoras, tus insultos por las redes sociales o tus desplantes a la prensa. Me dan absolutamente igual porque en ninguna de esas facetas te sigo, lo que no te puedo perdonar es el desastre que estás haciendo en cada colección que presentas en el mundo de la moda. Por ahí no paso.

Kanye West. GTRES

Kanye West, el culpable. GTRES

Cuando organizas un desfile con tanto secretismo alrededor (y me estoy refiriendo a tu colección Yeezy Season 4), lo mínimo que puedes hacer es organizarlo bien y no dejar a tus modelos dos horas de pie bajo el sol neoyorquino vestidas con abrigos y botas altas hasta el punto de que más de una acabara desmayada. Y te lo digo yo, que me he hecho más eventos que tú conciertos de rap, que por mucho que fuera una acción al aire libre siempre había algún cliente pendiente de que estuviéramos bien hidratados.

Si hubieras sido puntual, tus modelos no habrían necesitado ninguna atención médica. Apareciste con todo tu séquito de K´s dos horas tarde, dos horas en las que tus asistentes, entre los que estaban, por ejemplo, Lewis Hamilton o Anna Wintour. Las grandes casas de la industria, esas con casi cien años de andanzas a sus espaldas y con nombres que ya forman parte de la propia historia de la moda, no se permiten en sus desfiles ese tipo de desplantes por muy famosa que sean.

Que digas que quieres que tu moda sea algo atemporal, algo que dentro de 20 años nos sintamos felices de haber encontrado en una tienda de segunda mano, cuando tu colección son prendas lisas en color carne que parecen bodies de abuela, me parece un poco complicado. ¿En qué se basa tu proceso creativo? ¿Te recorres las mercerías de Bravo Murillo en busca de inspiración? Si es así, felicidades, pon una tienda en Madrid, que vas a triunfar entre las señoras de la tercera edad. Eso sí, no pongas los abrigos a mil dólares ni los zapatos a seiscientos, que aquí las pensiones están mucho más bajas.

Y por último, si vas a hacer moda, y más si la vas a vender a esos precios demenciales, hazla bien. La vestimenta no es solo vestir, es llevar y comunicar. Si haces una colección cuyos zapatos no te permiten andar, no lo llames “moda”, llámalo “arte” y que te lo expongan en algún museo para que nadie se rompa una pierna llevándolo puesto.

Apañado vas como tu música sea como esto.

Lots of shoes breaking today at #YEEZYSEASON4 – But the clothes look good!

A video posted by Zach Weiss (@zacharyweiss) on

 

La Biblia de las tendencias de la temporada primavera verano 2016

Llega la primavera lista para alterar la sangre y los armarios. Atenta a las tendencias que ya asoman por los escaparates de cada tienda, porque esto es lo que vas a llevar:

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1. ÁFRICA. El estampado étnico de esta temporada viene del corazón de la selva africana. Los vestidos y estampados más tribales del verano se llevan con complementos a juego como collares de cuentas o accesorios de plumas.

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Missoni, Chanel y Valentino. GTRES

2. REJILLA. No aptos para frioleras son los vestidos híbridos de crochet/rejilla (el bikini por debajo es opcional). Aunque no termino de verme cogiendo el metro vestida con uno de esos, para ir a por helados al chiringuito de la playa me parece perfecto.

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Valentino, Tommy Hilfiger y Alexander McQueen. GTRES

3. MIX DE COLORES. Si no sabes con qué color quedarte, elige un vestido que los lleve todos, y si mezcla estampados nos sirve también. Alejados del minimalismo, los vestidos chaos magic irrumpen con fuerza en la mayoría de las pasarelas.

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Gucci, Valentino y Chanel. GTRES

4. HOMBROS FUERA. Los hombros serán el centro de atención de todos los vestidos y tops robándole protagonismo a los escotes. Además, lo bueno de esta tendencia es que, con un par de tijeras, tú misma puedes convertir tus camisetas en shoulder-less sin dejarte un céntimo.

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Alexander Mcqueen, Givenchy y Giambattista Valli. GTRES

5. ‘SALTACAMAS’. Si pensabas que el pijama solo podías usarlo para dormir o para andar por casa, esta primavera verano lo sacarás a la calle en su versión más elegante. De raso o con encajes son los vestidos slip de la temporada.

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Calvin Klein, Givenchy y Céline. GTRES

6. TRANSPARENCIAS. Siguiendo la estela de la tendencia de enseñar el hombro, insinuar antes que enseñar, no faltan para la mayoría de los diseñadores las transparencias extremas.

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Gucci, Dior y Gucci. GTRES

7. DENIM. Un clásico que vuelve a reinventarse. No solo vuelve su versión de 1970, sino que viene acompañada del vaquero que llevábamos en el 2000. Apuesto lo que quieras a que tu madre aún guarda en el armario alguna de estas prendas.

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Giambattista Valli, Alexander Wang y Alexander McQueen. GTRES

8. VOLANTES. El movimiento de la temporada lo pondrán los volantes. Siempre empezando a la altura de la cadera y de manera asimétrica.

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Balmain, Roberto Cavalli y Alexander McQueen. GTRES

Se buscan modelos de varias etnias (pero no demasiadas)

¿Eres negra, asiática, latina, de Oriente Medio o de cualquier otra etnia? Si la respuesta es afirmativa, tienes menos posibilidades de formar parte de un desfile que si eres blanca. Así te lo suelto, sin vaselina ni nada.

A esta reflexión he llegado tras ver los resultados del recuento que The Fashion Spot ha realizado después de la Semana de la Moda de Nueva York otoño/invierno 2016. Pese a lo poco halagüeños que puedan parecer a primera vista (porque están bastante desequilibrados) ¡estamos hablando del show de mayor diversidad étnica de la historia! Ahí es nada. De los 120 desfiles, 68,10% de las modelos eran blancas y 31,9% de varias etnias (un cambio nada desdeñable, ya que si echamos la vista atrás al show de la colección pasada encontramos un 28,4% de modelos de color y  un 24,4% en el anterior).

En otras palabras, la semana de la moda de la Gran Manzana ha querido contar con varias etnias en plan “Así de comprometidos estamos con la sociedad que representamos la diversidad en nuestra pasarela” pero “A ver, tampoco vamos a pasarnos que esto es la Fashion Week y no un anuncio de Benetton“.

Es un dato positivo, no os digo que no, pero a la industria le queda un largo camino por recorrer (y eso que estoy solo hablando de etnias, que si nos pusiéramos a hablar de tallas y edades de las modelos podríamos estar protestando durante horas). Diseñadores como Kanye West, Zac Posen o Chromat apostaron por un casting de modelos de color superior al 85%. Aunque esto siguen siendo todavía las excepciones, así como Vetements o Balenciaga en la Semana de la Moda de París que solo incluyeron modelos blancas. Si nos salimos de la semana de la moda neoyorquina, las cifras son peores: el 77% de las modelos que han desfilado en Nueva York, París, Londres y Milán eran blancas.

Modelos de varias razas en el desfile de Kanye West. GTRES

Modelos de varias razas en el desfile de Kanye West. GTRES

Para luchar contra esto, la modelo Ashley B. Chew inició el pasado otoño con un bolso que lanzaba un potente mensaje ‘Black Models Matter’ la campaña del mismo nombre (que más adelante cambió a BlackLivesMatter) para reivindicar la presencia de modelos de color en la pasarela.

Este movimiento, además de denunciar la poca cantidad de modelos negras que hay respecto a las de etnia blanca, también criticaba el hecho de que en los backstages los estilistas y maquilladores no cuenten con productos para su pelo y tono de piel.

Naomi Campbell fue la primera en denunciarlo en la edición juvenil de Vogue: “Cuando era joven, me pasaba exactamente lo mismo. Cuando estaba preparándome para el show me topaba con estilistas que no tenían ninguna experiencia trabajando con modelos negras. Siempre tenía que llevar mis propios productos –mi propio maquillaje y productos para el cabello- para poder estar segura que tenía todo lo necesario para poder lucir cómo debía. Es muy decepcionante oír que todavía en estos días las modelos negras siguen sufriendo el mismo problema”.

Este obstáculo sumado a la escasa diversidad racial en la pasarela, hace que los esfuerzos que han realizado tanto ella como otras modelos de color caigan en saco roto. La solución al problema no es simplemente meter más modelos de distintas etnias sino tener recursos para poder sacar lo mejor de su trabajo: “Estamos usando nuestras voces para alentar a la industria a ser más inclusiva en cuando a la diversidad racial. Y eso se aplica desde el casting hasta contar con los recursos que una modelo negra necesita para desfilar” contó la modelo.

 

 

 

El ‘postureo’ de las semanas de la moda

La primera vez que pisé el Cibelespacio (o en otras palabras, el pabellón de Ifema en el que se celebra la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid) era una cría. No me refiero que tuviera seis o siete años, porque había pasado con creces los 18, pero era una cría. Gané las invitaciones en un sorteo y acudí con una amiga a ese maravilloso mundo dónde todo el mundo parecía llevar lo último. Por azar de no sé qué destino mi amiga y yo conseguimos entrar a ver un desfile (ya que para entrar a los desfiles necesitas invitación y no te vale con la entrada del Cibelespacio).

Era el show que mostraba la colección otoño-invierno de Roberto Verino de hace siglos. Recuerdo entrar a la pasarela Mercedes Benz con la misma emoción con la que un madridista puede pisar el Bernabéu, un indio el Calderón, un beatlemaníaco The Cavern o un fan de la movida madrileña La Vía Láctea.

Carrusel de Jorge Vázquez. GTRES

Carrusel de Jorge Vázquez. GTRES

Veinte minutos más tarde bajé de aquellas gradas como si hubiera presenciado algo entre mágico y divino. Mi futuro se me reveló como si hubiera bajado el mismísimo arcángel Gabriel. Mis amigas soñaban con desfilar por una pasarela, yo soñaba con estar sentada en calidad de prensa analizando cada detalle de los modelos que se me pasaran por delante.

Desde ese año me las apañé para ganar siempre algún pase de Cibelespacio apuntándome a cuanto concurso que ofreciera entradas a ese mundo tan exclusivo. Y así hasta hoy. Hasta esta pasada edición que pude acudir por primera vez como prensa.

La cosa es que no sé si soy yo, que soy más mayor y me fijo en otras cosas, si es el Cibelespacio, que mucho ha cambiado o qué es, pero la Semana de la Moda madrileña no es lo mismo que era.

Es como si lo importante ya no fuera el hecho de que creadores españoles estén mostrando ideas que han desarrollado después de meses de trabajo. La importancia la tienen ahora los asistentes. La puerta giratoria del pabellón 14 ve entrar de todo: desde chándales exclusivos hasta tacones infinitos e incluso una que parece envuelta en un albornoz de baño. Cuanto más estrambótico mejor.

Estonoesotroblogdemoda. TUMBLR

Estonoesotroblogdemoda. TUMBLR

Si la primera vez que fui estuve durante dos horas pegada a la pantalla que emitía en directo los desfiles, bebiendo cada diseño sin tener apenas consciencia de que pasaba el tiempo entre los shows, ahora, las pocas que miran las pantallas están únicamente pendientes de cuánto les falta para acabar para conseguir su preciada Glamour o Vogue gratis, ya que los stands de las revistas las entregan al final de cada desfile.

La moda no ha cambiado. La moda sigue siendo emocionante y sorprendente. Hemos cambiado nosotros. Ya no estamos pendientes de verla. De los desfiles a los que pude asistir esta edición, me sorprendió encontrar como la mayoría de los asistentas lo seguían a través de la pantalla del teléfono. Demasiado ocupados en sacar la foto, video o snap de rigor para moverlo por sus redes sociales. Incluso alguna pedía una foto en medio del desfile. Un par hablaban, otros tecleaban contestando algún whatsapp… El respeto, la compostura y el saber estar se perdía en una espiral de documentar con la tecnología cada paso que vamos dando.

Solo algún que otro invitado, ya más cerca de la setentena, me maravillaba viendo como describía, emocionado, la forma o volumen que llevaba el maniquí que acababa de pasar por su lado. Y, más en concreto, aquellas que con papel y boli, como yo, tomaban nota de lo que iban viendo.

Es tal el ‘postureo’ que mientras muchas se aglomeraban en torno a una ex ‘triunfita’ para hacerse con ella una foto, el diseñador Roberto Torretta pasaba por su lado sin que supieran quién era aquel señor de jersey y bigote cano. Y no hablamos de un nuevo diseñador de EGO, hablamos del que lleva en la Cibeles desde 1996.

Cuando la mayoría de las asistentes al pabellón califican como más o menos satisfactoria la edición en función de lo que habían conseguido gratis de los expositores, en vez de por las creaciones de los diseñadores, es que algo está fallando.