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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

Archivo de la categoría ‘Maquillaje’

¿Conoces el truco de maquillaje de Rihanna?

Voy a ser sincera, Rihanna me empezó a gustar en el momento que nos invitó a refugiarnos de la lluvia bajo su umbrella, pero desde el lanzamiento de su línea de maquillaje ha alcanzado otro nivel. Canta, baila, tiene una línea de lencería para todas las tallas y sus cosméticos tienen nombres tan reivindicativos como Cuz I´m Black.

GTRES

Y como buena seguidora suya, no me perdí la masterclass de maquillaje que dio en Instagram.

La cantante aprovechó los mini vídeos de la red social para compartir un tutorial en el que utilizaba una de sus paletas de sombras de ojos y que hace que realmente sienta la necesidad de hacerme con una de 16 sombras por lo menos (aunque luego, conociéndome, solo usaría tres de ellas)

@BADGALRIRI

Para destacar sus ojos verdes (tomad nota aquellas que tengáis el iris de ese color) eligió un maquillaje ahumado en tonos marrones claros y oscuros que se convertía en dorado según se acercaba al lacrimal.

Pero el toque, EL TOQUE (con mayúsculas), fue el brillo extra de los labios que la de Barbados logró con una barra de iluminador dejando como resultado final el matiz dorado que podéis apreciar en la foto de la derecha.

@BADGALRIRI

Y ahora es cuando me decís “Pero Mara, de los 103830 iluminadores que tengo por casa, justo uno en barra como el de Rihanna me falta, ¿qué hago?”

No hay problema, si lo tienes en polvo puedes hacer un apaño tan sencillo como untarte el dedo en iluminador haciendo círculos y luego aplicarlo sobre los labios dando ligeros toquecitos.

Puede que no sea tan cómodo como utilizar una barra y que el resultado no quede tan homogéneo, pero como lo que importa es que queden los labios con ese toque dorado, nos sirve para salir del paso y sentirnos un poco bad girls.

Maquillaje a prueba de sudor: cómo pintarte los días de calor

Hay una cosa que me fascina del verano y es cómo después de dedicarle varios minutos a un maquillaje perfecto, el calor te lo funde en el instante siguiente a pisar la calle.

[Un momento… ¿aún no me sigues en Instagram, Twitter o Facebook?]

KYLIE COSMETICS

Cinco minutos es lo que tarda mi cara en perder la base, en derretirse la línea del eyeliner y en adquirir el brillo característico de ese iluminador natural en el que se convierte el sudor, que hace que refleje todos los brillos del astro rey.

Es por ello que, en verano, cambio un poco mi manera de maquillarme. La base queda guardada en el neceser hasta el otoño, al igual que los pintalabios de colores oscuros, y recupero aquellos de colores más cálidos.

A excepción del tapaojeras, que junto a la crema hidratante y a la protección solar, se ha convertido en uno de mis imprescindibles antes de salir de casa, el resto de mi maquillaje cambia por completo.

A la máscara de pestañas también le digo “Bella, ciao“. Aplicar un poco de vaselina después de elevar las pestañas con el rizador consigue mantenerlas con volumen y de manera más natural, evitando que se quede la máscara en los párpados (sí, me sudan hasta los párpados).

Los polvos de colorete están genial, pero como con el calor me sudan hasta las intenciones, en verano me limito a salir del paso con el pintalabios. Aplicas el exceso de la pintura de la boca con toquecitos a lo largo de los pómulos y listo.

El eyeliner es el único cosmético al que ni puedo ni quiero renunciar. La versión veraniega que utilizo para delinear el ojo es la resistente al agua o waterproof. Es cierto que después cuesta la vida quitárselo, pero al menos voy con unos ojos de gata dignos de Brigitte Bardot.

Pero si aun así a ti te da igual todo porque eres una #makeupaddict empedernida, y quieres seguir usando base, lo más recomendable es que prepares la piel con un primer o prebase, que acondiciona la piel y hace de barrera entre los poros y el maquillaje.

Fijar el resultado final con polvos traslúcidos o fijadores de maquillaje en spray también conseguirás que dure más. ¿Y si todavía sigues sudando? Recurre al papel absorbente facial (sí, existe y funciona).

De las ‘youtubers’ que maquillan a sus hijas

Al poco de llegar a casa nuestro perro, mi hermano me comentó que había quienes ponían cartones dentro de las orejas de los cachorros para que crecieran rectas, pero que él no tenía pensado hacerlo.

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“Quiero que sea él mismo”, me dijo. Pensaba exactamente igual sobre enseñarle órdenes como si fuera un animal de circo.

Su intención es (y sigue siendo) que el animal sea feliz, sin presiones por su parte ni por aquellos que nos repiten una y otra vez lo inteligente que es el border collie y que cuántos trucos sabe hacer el nuestro.

Me gustaría que no solo todos los padres perrunos, sino los humanos, pensaran de esa manera y dejaran ser a sus retoños lo que los infantes que quieran y no los que ellos decidan.

Con Instagram, Youtube y el fenómeno influencer, los niños no se escapan. Chiara Ferragni publicita a Gucci o Fendi con su primogénito de apenas tres meses, pequeñas youtubers firman en la Feria del Libro y, las que más me aterrorizan, niñas cuya edad no llega a los dos dígitos maquillándose para la red.

Todas hemos cogido el pintalabios de mamá y nos hemos emborronado los labios para jugar (con su respectiva regañina más o menos intensa en función del precio de la barra), pero convertir a tu hija en un cuadro en el que aplicar cosméticos químicos (y sus correspondientes desmaquillantes), que su piel no necesita para nada, me asusta.

Es una niña: déjale hacer puzzles, jugar con coches, muñecas, leer libros, cómics o bailar con Beyoncé. Déjale disfrutar de una infancia ajena a lo que le espera. Déjale porque ya se encargará la sociedad en unos años, desgraciadamente, de hacerle sentir mal, de decirle que no es lo bastante alta, delgada, tetona o que su boca no es lo bastante voluptuosa.

Déjale que decida ella, más adelante, si quiere o no maquillarse, si pasa de esas cosas o si el pintalabios es más imprescindible en su bolso que el abono transporte. Pero dale tiempo, y sobre todo, no seas tú quien empiece exponiéndole de esa manera tan innecesaria solo para hacer visitas o monetizar tus vídeos.

Enséñale, en todo caso, que dentro de las millones de cosas de la vida, la belleza solo es una y que no es tan importante.

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A ti, que eres una mujer con prisa

Soy una mujer con prisa. Creo que exceptuando el momento que nací, que llegué puntual como un reloj, he ido por la vida al galope.

EN FORMA, GUÍA DE ESTILO Y PIEL PERFECTA PARA CHICAS CON PRISAS. MIS HIJOS.

La prisa es algo que llevo tan dentro que incluso cuando voy por la calle con una amiga, me suelta la frase de “¿Pero por qué vas tan rápido? ¿Tenemos prisa?” ¿Yo? Siempre.

Soy la típica que se levanta a toda prisa, engulle el desayuno en pocos minutos, se pinta la raya del ojo más rápida que un Ferrari (también suelo dejar marca negra muchas veces en esa pista que es mi cara) y salgo corriendo a donde sea.

Es por eso que, cuando Laura Arcagni, de Zenith (Grupo Planeta) me escribió para proponerme escribir un libro de belleza para chicas con prisas, supe que había dado con la persona ideal.

Además el libro iba a estar ilustrado por la ilustre Georgina Gerónimo, a la que tuve el placer de entrevistar hace 10 millones de años, cuando los dinosaurios caminaban por la Tierra y no conocíamos los labiales mates.

Lo de Gina y yo fue como lo que pasa en las películas, solo que sin música de fondo y con 2.000 kilómetros entre una y otra (alguno menos que ella está en Barcelona).

Con ella en una punta de España y yo en la otra de Italia, nos pusimos de acuerdo para crear el primer espécimen. De hecho, el libro fue escrito aprisa y corriendo. Entre las clases de mi master y el blog de 20 Minutos, el texto fue formándose entre viajes en tranvía y momentos de cardio en la bici elíptica de mi gimnasio de Milán.

Cuando di a luz a ese bebé, como buena madre primeriza estaba agobiada, feliz e histérica, pero Laura me metió más prisa con otros dos libros: uno de estilo y otro de ponerse en forma que casi casi necesitaba para ayer.

Gina se convirtió en una hermana de batalla contra la prisa mientras que Laura era como esa tía soltera de la familia que siempre te da apoyo y te tranquiliza cuando las cosas se ponen feas.

Aún así nosotras nos sentíamos con el agua al cuello, porque como buenas chicas con prisa millennials, estábamos a los libros y a ochenta cosas más. Estábamos a los libros, a los trabajos, al verano, a los novios, a los amigos, a la familia, a las series, a dormir ocho horas, a comer sano… (vale, igual a las dos últimas no tanto).

No había nada más confortante que quedarme en casa un sábado escribiendo y mandarle un mensaje a Gina de “Estoy escribiendo. Soy una pringada” y recibir un “Yo también”. Aquello era amor.

Sus dibujos, mi texto… La cosa funcionaba tocara el libro que tocara. Éramos el Pitbull y Enrique Iglesias de la Literatura (solo que las dos con pelazo).

Hemos escrito trucos para hacer la maleta (y que te sobre espacio), ideas para esos días de “No tengo nada que ponerme”, recetas de mascarillas caseras (y baratas), ejercicios que puedes hacer mientras ves Sí quiero ese vestido… En definitiva, un montón de cositas interesantes que vale, no te van a solucionar la vida, pero te la van a hacer mucho más sencilla.

Así que, como salen hoy a la venta, he decidido hacer este post de “Yo he venido a hablar de mi(s) (tres) libro(s)y a quedarme más ancha que larga.

Bueno, y a dar las gracias.

A Gina, que me ha cambiado la vida, no ya por los libros, sino por descubrirme una vida con sabor a helado de pistacho. Me siento afortunada de poder decir que cuento ahora con otra amiga (y que encima es famosa y me va a llevar a Hollywood cuando la inviten a los Oscars). A Laura, que ha sido nuestra maestra Jedi. A Ángel, que me ayudó a escribir el libro en el coche de ‘En forma para chicas con prisas’ mientras recorríamos Portugal en nuestro viaje de este verano. A mis padres y a mi hermano, que me han animado desde el minuto que les dije que iba a escribir un libro y que no sabía ni por dónde empezar a escribir mi nombre. Al resto de mi familia que van a comprar el libro aunque les haya dicho por activa y por pasiva que yo se lo regalo. A mis amigas Ale y Stanich, mis casi hermanas que me han aguantado los audios de cinco minutos de WhatsApp en mis momentos de estrés. A los amigos, Alfonso y Gonzalo, con los que he cancelado planes por estar escribiendo (os lo compensaré en vuestras bodas con un regalo bonito del Ikea). Y a mis profesoras de Primaria que me hacían ir por las clases de “los mayores” leyendo mis redacciones. Menuda habéis liado entre todos. ¡Esto es culpa vuestra!

Hablemos de los pintalabios líquidos mates, ¿realmente merecen la pena?

La obsesión por los labios mates fue la que me llevó a untarlos en talco antes de salir de casa. Pero claro, cuando sales a una fiesta/comida familiar/clase de modelado de jarrones de barro, acabas comiendo en algún momento y se pierde el color.

KYLIECOSMETICS

Como ninguna va con el bote de talco en el bolsillo, existen los pintalabios mates líquidos, que son la octava maravilla detrás de las pirámides de Keops y el chisme para cocinar en el microondas (nuestra segunda madre para los recién independizados).

La formula de estos cosméticos nos deja un color sin brillo que además suele durar bastante más que los de barra. Pero ¿cómo elegir? ¿Cómo decidirnos? ¿Cómo huir de los que te dejan la boca a rayas como el lomo de una cebra?

Para mí, un pintalabios mate se puede valorar en funcion de cuatro variables: su hidratación, cómo nos deja los labios al ponérnoslo, de si te quedan como si no llevaras nada o la sensación es parecida a cuando te has tomado un paquete de palomitas sin agua; duración, ya que todas nos preocupamos de que nos dure el maximo tiempo posible.

También valoro la saturación si el color es lo bastante intenso o necesitamos aplicarnos más capas que a un cuadro del Romanticismo y precio, porque nos gusta ir divinas pero nos gusta tener dinero en la tarjeta para irnos con la amiga a tomarnos algo a esa cafetería nueva que te hacen unicornios con la espuma.

Mi abanico de pinta labios líquidos no es muy amplio, pero estas son las tres marcas que he probado hasta hoy:

YO MISMA

-Wycon: lo que me gustaba el tapojeras de esta marca y lo malo que ha salido el labial. ¿Te acuerdas de los gloss de cuando eras pequeña? ¿La sensación de ‘pegajosidad’ (hola, me invento palabras)? Pues es algo parecido. Precio tirado, claro, pero no te compensa a como sale.

-Sephora: durar no es que dure mucho, además de que tienes que darte varios brochazos para conseguir el color que promete el bote y el pincel no pinta de manera precisa. Como vayas con la mano un poco temblorosa terminas como la boca del Joker de El caballero oscuro. A favor: huele de maravilla y tiene un activo hidratante que te deja los labios estupendos.

-KylieCosmetics: el color más conseguido. Es tan tan mate que podrías cubrir los desconchados de la pared y nadie se daría cuenta. Eso sí, para quitártelo terminas casi exfoliándote los labios, ya que te los tienes que dejar en carne viva. Ojo para que te llegue a casa desde las Américas que casi te cuesta sudor y sangre.

Elige el que más se adapte a tus necesidades (si solo lo quieres llevar un rato te da igual que termine desapareciendo, por ejemplo). A muy malas, puedes pasar de todo y seguir con la estrategia del talco.

¿Cómo me maquillo si llevo gafas?

Soy miope. ¿Os había dicho que soy miope? No mucho, vaya, lo bastante como para necesitar las gafas cuando voy al cine o a clase, pero no lo suficiente como para plantearme ir con lentillas por la vida.

Pero, ¿sois capaces de subir la ceja tanto como yo?

Así que soy de gafas, y de gafas de pasta además (que ya que las llevo, pues que se vean bien). Y claro, si, como yo, perteneces al club de las dioptrías y tus gafas se han convertido en el básico de tus estilismos de cada día, habrás pasado por la duda existencial de “¿Y yo ahora cómo me maquillo? ¿Cuáles son los secretos de sacarme partido con los cosméticos si mi montura de pasta me tapa parte de la cara?”

  1. Si algo he aprendido de las brochas y de las gafas es que se llevan bien en muchas zonas y en otras no tanto, como por ejemplo, el puente de la nariz. Si ponemos mucho maquillaje en esa zona terminará por desaparecer o cuartearse, así que mejor déjalo sin pintar.
  2. Los ojos son la clave, úsalos sabiamente. Si por el cristal parecen más pequeños intenta agrandarlos jugando con las pestañas o el eyeliner. Pero si los cristales crean un efecto óptico haciéndolos parecer más grandes, dale protagonismo a los labios.
  3. Si tus gafas, como las mías, son de pasta, es una buena idea que controles qué zonas quedan tapadas (y por tanto con sombra) por la montura para compensarlas con maquillaje.
  4. Las cejas son siempre una buena idea ya que son el marco de las gafas. Rellénalas con un lápiz o con un poco de sombra y disfruta del efecto Kardashian. Si pones iluminador debajo del arco quedarán más marcadas.
  5. Iluminador, tu mejor amigo si eres una #gafotaestilosa. Úsalo para darle luz a las zonas que pueden quedar oscuras por la montura. Aplícalo no solo debajo de las cejas sino en el lateral del ojo siguiendo la cuenca.
  6. Un toquecito en el lacrimal tampoco está nunca de más. Glow, girl, glow!
  7. Si eres fan de las pestañas postizas, déjalas para cuando vayas sin gafas si no quieres estar todo el rato con la sensación de que chocan contra el cristal. Si tus pestañas son normales puedes untarlas tranquilamente en máscara. Mirada de muñeca de porcelana modo ON.
  8. ¿Colorete? Sí, gracias. Échalo sin miedo (pero tampoco te pases, que no estamos en 1980).
  9. Acuérdate de limpiar las gafas con desmaquillante para sacar los restos de cosméticos.
  10. Pero sobre todo siéntete igual de estupenda que cuando vas sin gafas.

Si sigues todos los pasos (y te pones tu sonrisa de “¡Que ya es viernes!”) te quedará un resultado parecido al mío (y, ya de paso, puedes seguirme en Instagram y ver lo emocionante que es mi vida de periodista en Milán. Vale, es mentira, no es tan emocionante. Pero uso muchos emojis.)

Maquillaje unisex para romper los estereotipos

Había un chico en mi colegio que tenía muchos granos (pocos afortunados se escapan del acné adolescente) y para disimularlos usaba base de maquillaje.

BOTHWAYS

Debe ser que la cogía de alguien con un tono de piel diferente al suyo porque, mientras que la mitad de su cara era blanca, la otra era rosa, y claro, el día que una de las chicas de la clase hizo la observación en alto, se hizo un silencio de esos que preceden a la tormenta.

Un chico llevaba maquillaje. Las burlas por parte de sus amigos no se hicieron esperar.

Sin embargo, tanto yo como muchas de mis compañeras lo veíamos como algo perfectamente normal. Nosotras éramos las primeras en usar los correctores para disimular granos, ojeras de estar con el Messenger hasta las mil y chupetones indiscretos en el cuello en las comidas familiares.

¡Lo raro nos parecería en todo caso que existiendo cosméticos que dejan la piel tan estupenda, ellos no se beneficiaran también!

Más adelante sugerí a mi hermano o a mi novio usar un poco de corrector para disimular granos inesperados ya que ambos trabajan de cara al público, y fue algo que repitieron en otras ocasiones.

No estamos hablando de maquillaje con purpurina o barras de labios (que hay hombres que se maquillan así y también van estupendos como es el caso de Manny Gutierrez) sino de cosméticos para el día a día que ayudan a disimular imperfecciones y a darnos un empujoncito si la ojera es, no ya ligeramente oscura sino color violeta.

Esto lo debió de pensar una de las ex concursantes de Geordie Shore (no sé si veis ese tipo de realities terriblemente malos de los cuales soy un poco adicta), Marnie Simpson, que ha creado con su pareja la línea Bothways, que es, precisamente como indica su nombre, una selección de cosméticos para hombres y mujeres que se preocupan por su aspecto.

Dentro de su tienda podemos encontrar correctores, base o cepillo para marcar las cejas, que son algunos de sus productos unisex estrella (entiendo que el kit de contouring no tiene por qué irle a todo el mundo).

Para la celebrity inglesa “las mujeres no son las únicas que podemos llevar maquillaje. Si un hombre se maquilla no tiene por qué esconderlo como si fuera un secreto. Todos podemos disfrutar la sensación de lucir perfectos”.

Aunque no es necesario ir a marcas exclusivas genderfree para que el maquillaje sea una cosa de todos, la idea es que con este tipo de iniciativas nos animemos a romper el estereotipo (#breakthestereotype) y podamos disfrutar todos de los cosméticos.

Recuperar tu cara después de los estragos de una noche de fiesta

Yo no sé vosotros, pero mi amanecer el día 1 de enero vino acompañado de un pelo cuyo olor parecía salido de una cajetilla de Marlboro y una cara que por mucho que analizaba en el espejo, entre la hinchazón y los ojos rojos, no reconocía.

PIXABAY

Vamos que si me hubieran pedido el carné en ese momento me habría costado bastante convencerles de que estaban ante la misma persona.

Por mucho que cumplí la norma universal del maquillaje que es quitárselo antes de ir a dormir (y eso que a las siete y media de la mañana lo único que quería era fusionarme con la cama), la noche que tuvo paseos de una punta a otra de Madrid, alguna que otra copa de celebración y tan solo dos horas de sueño, mi cara era un poema.

Ya que el alcohol nos deja secos, es importante hidratarnos interna y externamente, por lo que mis primeros compañeros del año han sido la botella de agua y la crema hidratante en cantidades masivas.

Aunque mi plan era empezar el año en casa y en pijama, para las que queráis salir a la calle y disimular esos ojos hinchados que a malas penas conseguimos abrir, podemos usar una cuchara que hayamos enfriado en la nevera previamente (tenéis más trucos en este post) o unos algodones humedecidos en leche o café.

Algunas, como es mi caso, hemos empezado el año con una lista de buenos propósitos y con un grano también, fruto del exceso de grasa que produce la piel para combatir la sequedad del alcohol (nota mental, el año que viene celebrar la Nochevieja con té verde on the rocks). No te lo toques con las manos sucias. Si quieres retirarlo puedes utilizar mercromina, un truco casero que nunca falla.

Por último, confía en los alimentos como tratamiento natural. Aprovecha para darle un descanso al cuerpo de polvorones y turrón, por lo menos hasta Reyes, y recuerda que la fruta es un antioxidante excelente. En mi caso fue un zumo de zanahora, manzana, pera y jengibre. Carnes magras, pescado azul o frutos secos también serán agradecidos por tu piel y tu cuerpo en general.

Y ya que estamos, aprovecho también para felicitaros el año a todos los lectores.

Claves para usar (correctamente) el iluminador

Soy de las que piensa que la pasta nunca lleva el suficiente queso rayado ni la cara la suficiente cantidad de iluminador. De hecho estoy tan loca por los polvos iluminadores desde que los descubrí que me echaré como cinco veces el cosmético antes de salir de casa.

Yo cuando me aplico el iluminador y veo la vida color de rosa (brillante). STYLECRACKER

Pero vamos a empezar por el principio de los tiempos. El iluminador se ha hecho popula gracias a Kim Kardashian y su mundialmente célebre contouring, ya sabes, esa forma de maquillarse utilizando polvos de tonos claros y oscuros para “esculpir” los rasgos de la cara.

El contouring se aprovecha del efecto de la luz sobre esos puntos que disimulamos o resaltamos para dar sensación de caras más afiladas, narices más finas o pómulos dignos de Angelina Jolie.

Cuando no controlas los iluminadores pero brillas igualmente para cegar a tus ‘haters’.

Pero, ¿cómo controlar esta compleja técnica que parece solo reservada a los expertos en maquillaje y que en las manos equivocadas puede convertirnos en una participante de la Gala Drag Queen de Canarias?

El iluminador no se puede poner al tuntún como si aquello fuera las colonias de muestra del aeropuerto, no. Debe aplicarse (toma nota) en la parte más alta de tu pómulo, debajo del arco de las cejas, en el hueso de la nariz, en el arco del labio superior y en la frente.

Supuestamente, si eres de esas que tiene un neceser de pinceles que visto desde fuera parece el cinturón de herramientas de un fontanero, deberías usar la brocha que tiene forma de abanico. Pero si eres una persona que tiene dos pinceles contados, puedes usar una brocha gruesa deformándola ligeramente con la mano para que las cerdas adquieran esa forma o puedes aplicarlo directamente con los dedos a lo freestyle.

Otro truquito si quieres lucir escotazo es poner un poco de iluminador en la parte superior de tus clavículas. Eso sí, procura no llevar vestido de tirantes si no quieres que termine con las típicas manchas de maquillaje.

Lo que no puedes hacer con el iluminador bajo ningún concepto es usarlo para disimular granos, heriditas, ojeras o cualquier cosa que quieras tapar, ya que precisamente lo que va a hacer el cosmético es resaltarlo (mejor usa un corrector).

Talco para los labios: el truco de los maquilladores que puedes hacer en casa

Bendita fiebre de los labios mate. No nos gustaba tanto algo desde que Britney Spears lanzó Gimme More y andábamos con el “It´s Britney bitch” en la boca las veinticuatro horas del día.

KYIECOSMETICS

Uno de esos días de cumpleaños familiares en los que vuelan las croquetas casi al grito de “Tonto el último”, mi prima me hizo un descubrimiento clave. Podemos decir que mi vida desde ese momento se resume en un antes y un después de saberlo.

Para que el color de la barra de pintalabios le aguantara durante más tiempo se echaba talco (sí, del de toda la vida, de ese que tienes cogiendo polvo en una de las repisas del baño) sobre los labios.

Pero es que además de que el color te dura casi hasta el día siguiente si vas con cuidado, el pintalabios queda en un acabado mate que sería la envidia de la línea cosmética de cualquier Kardashian (o Jenner).

Para echarlo, tenemos que poner en un trozo de papel higiénico el talco y aplicarlo sobre los labios con cuidado de no respirarlo (puede llegar a ser tóxico si inhalas una gran cantidad) ni de dejar el baño como las plantaciones de cocaína de Pablo Escobar.

Mi truco es poner el papel sobre una superficie plana y “besarlo”, ya que si te lo llevas a los labios corres el riesgo de que se te desparrame.

Probando el invento en mi baño con poco glamour pero con mucha ilusión. MARA MARIÑO

Podemos retirar el exceso dando toquecitos con un pincel sobre los labios y retirando el exceso de fuera del contorno con los dedos.

Las más neuróticas podemos estar tranquilas ya que a la hora de desmaquillarnos, el producto se retira como cuando nos quitamos el pintalabios convencional.

De todas formas si todavía no estáis familiarizadas con cómo ponéroslo podéis tomar apuntes viendo el siguiente vídeo.