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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

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Aceite de Argán para hidratar el pelo: a examen

Todas tendemos a pensar, y yo la primera, que después del verano el pelo está a salvo de la sequedad. Alejada de la sal, el sol y la arena solo me queda esperar pacientemente a que recupere ese aspecto saludable que suele tener a lo largo del año.

MARA MARIÑO (cuando tenía pelazo antes de que me entrara la fiebre veraniega de cortármelo)

Sin embargo el invierno también significa la vuelta a los secadores y a las planchas. Atrás quedó el #beachhairdontcare que me hacía ir con la melena con ondas naturales de la humedad a todas partes. Ahora me apetece peinarme de nuevo en condiciones: con el pelo bien liso a ambos lados de la cara o con tirabuzones a lo Farrah Fawcett.

Hasta ahora siempre me había limitado a usar protectores del calor, de esos que te echas en spray antes de secarte el pelo o de darle con la plancha, y aunque imagino que harían el apaño, al final el pelo se me acababa estropeando igual.

De modo que el otro día, dando una de mis vueltas habituales por la sección de cosméticos del supermercado de mi barrio, me quedé embobada viendo un bote de aceite de Argán para pelo.

Como buena beauty blogger que intento ser, ‘googleé’ inmediatamente el producto para ver qué salía y me quedé pasmada de la cantidad de buenas reseñas que leí al respecto. Por lo visto es un aceite proveniente del fruto del árbol del argán que crece en el sur de Marruecos, muy famoso por sus propiedades hidratantes. Así que, para 3 euros que costaba el frasco, me lo llevé a casa para probarlo.

Total, no iba a ser la primera vez que me echara aceite en el pelo. Hace unos meses ya os hablé sobre mi rutina de echarme aceite de oliva una vez a la semana (si os lo perdisteis podeis leerlo aquí). “Esto no puede ser peor” pensaba recordando que me he pasado más aliños por la cabeza que a cualquier ensalada.

Quise esperar a tener el pelo realmente guarro para experimentar por si las moscas. Apliqué el aceite sobre las raíces y masajeé un buen rato hasta que quedaron todas bien untadas. Después lo eché también sobre las puntas y lo peiné de arriba a abajo con un cepillo de plástico (por aquello de poder lavarlo al terminar).

Una vez aplicado el mejunje, me dediqué a esperar media hora y después de cabeza (literalmente) a la ducha. Tras retirarlo con agua caliente, me lavé la cabeza como siempre y listo.

Como soy de pelo graso de nacimiento estaba un poco preocupada por lo que podía pasar, pero el aceite de Argán regula el exceso sebáceo y deja el pelo hidratado, liso y con un olor fantástico, dicho sea de paso.

Aunque puede hacerse un par de veces a la semana, con una también hidratas el pelo. ¿Lo bueno? Que como os digo podéis encontrarlo en cualquier supermercado y no es un cosmético en el que tengais que dejaros medio sueldo.

Correctores a prueba: cuál es el que mejor tapa las ojeras

Toda mujer (especialmente si esa mujer tiene una media de horas de sueño bastante breve) necesita en su neceser de maquillaje un buen corrector.

Siempre hay algo que se puede arreglar con un poco de corrector: tapar granos, disimular heridas, esconder el chupetón que te ha hecho el noviete del cole si eres una quinceañera que se ha colado por aquí sin querer…

MARA MARIÑO (con ojeras)

En mi caso es, con el cacao, uno de mis básicos desde que tengo 18 años, especialmente ahora que llevo las ojeras 24/7 y mi aspecto de cansada por la vida se ha convertido en mi día a día.

Es por eso que quiero compartir mi búsqueda del tapaojeras perfecto, una travesía que me ha llevado muchos años, muchas decepciones, alguna que otra alegría pero sobre todo, dinero.

Deliplus Stick Corrector Antiojeras y Antibolsas: Como buena defensora del producto nacional, mi historia empezó con los correctores del Mercadona en barra. Aunque no son de lo mejorcito, para cuando empecé a maquillarme me hacían el apaño. Sin embargo cuando las jornadas empezaron a ser más largas (no solo me lo ponía para salir al Starbucks con las amigas sino de la mañana a la noche), demostró que no es precisamente el que más aguanta. Además tiene la textura un poco dura, lo que hace que sea un poco difícil trabajarlo bien. ¿Lo bueno? El precio, ya que cuesta solo 4 euros.

MARA MARIÑO

De ahí me pasé a la Bobbi Brown Retouching Wand. Soy una gran fanática de los pintalabios de esta marca y pensé que si los labiales me salían tan buenos, el corrector seguramente también. Además, estaba empezando a cobrar mis primeros sueldos de ETP, por lo que me dije que de apostar por una marca buena, iría a una segura. Inocente de mí. No solo me costó cerca de 30 euros, algo que ya me esperaba conociendo los precios de las barras de labios, sino que para lo bien que me la vendieron fue un fracaso absoluto. Al instante de ponerlo, te cubre perfectamente la piel dejando un acabado muy natural ya que su fórmula líquida es muy ligera, (de ahí que te la cuelen), sin embargo al poco rato desaparece de la vista y de la memoria. O te la llevas siempre en el bolso para estar poniéndotela cada dos por trees o sino no sirve de nada.

MARA MARIÑO

Tras mi decepción con Bobbi Brown (y que ya no tenía el bolsillo para fiestas), me regalaron en un evento la paleta L’Oréal Paris Infallible Cover, un conjunto de correctores que incluyen el morado para iluminar y el verde para eliminar rojeces. Vamos, que cuando vi la cantidad de cosas que podía corregirme que no sabía que tenía, estaba yo más contenta que unas pascuas. Además, al tener varios tonos, cubre bien las diferentes zonas de la piel, algo que las que tenemos la ojera más oscura en una zona que otra, agradecemos enormemente. Sin embargo no sé si fue por mi tipo de piel (mixta) que a la hora de llevarla puesta me marcaba los surcos de las arrugas del ojo y no cubría para nada. También tuve que decirle “bye bye“.

MARA MARIÑO

Cuando ya empezaba a perder la fe en los correctores encontré el corrector líquido Shaka Concealer en la tienda OVS de Milán (me temo que no vais a encontrar esta marca en España por el momento). Costaba 3 euros y andaba buscando como fuera un corrector, así que me lo llevé para hacer la prueba. Si bien la zona de las ojeras la cubre perfectamente, al aplicarlo sobre zonas donde tengo la piel más grasa, no cubre igual de bien. Aunque en general, para lo que yo quería, me hizo el apaño.

MARA MARIÑO

Mi mejor experiencia fue con el Glowing Concealer de Wykon que viene en formato lápiz aunque tiene una textura mucho más cremosa que los sticks convencionales. Me lo apliqué primero sobre la mano y después con la esponja sobre la ojera y nariz. El acabado es totalmente natural y es el que más resiste (ha pasado la prueba del tiempo y del clima). Lo único malo es que no tienen tonos intermedios, por lo que tuve que cogerme un corrector más claro y otro más oscuro. Sin embargo, a 4,50 euros que me salió cada uno, me pareció que podía permitirme llevarme ambos a casa. Esta sí que la podéis encontrar en España ya que tiene tienda en Madrid.

MARA MARIÑO

Purpurina, la contaminación más brillante

El brilli-brilli nos encanta. Queda genial en la ropa, en la funda del móvil, en las zapatillas de cordones, en la sombra de ojos… Nos gusta tanto verla en todas partes que hasta han sacado una versión comestible.

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Sin embargo, la purpurina, como microplástico que es, termina en el medio ambiente. Por terminar, termina también en nuestro organismo cuando (inocentes de nosotras) nos hacemos un maquillaje especial y nos da por llenarnos la cara con más brillo que una bola de discoteca.

Por su tamañano es muy complicado recogerla correctamente, y sino que te lo digan a ti que sigues barriendo el brillo cuando ya hace un mes de la fiesta de cumpleaños.

Respecto a la que nos ponemos sobre el cuerpo, aprovechamos para sacarla en la ducha a golpe de chorro de agua caliente. Sin embargo pasa como con la agüita amarilla de Los Toreros Muertos, acaba en el mar siendo alimento para los peces. Y el problema es que al ser hecha de plástico no es degradable.

Hablando claro: de la purpurina que has usado (en lo que sea), el 85% terminará intoxicando no solo el agua sino también los animales que habitan en ella.

La solución es tan sencilla como darle calabazas a nuestros cosméticos que la contengan y optar por alternativas biodegradables que ya podemos encontrar en circulación.

Esta eco-purpurina está hecha de celulosa en lugar de plástico, concretamente de eucalipto y lo bueno es que no le lleva más de 90 días descomponerse.

Así que si, estas navidades, ya que nos pillan a la vuelta de la esquina, queréis celebrar sin contaminar (#glitterwithoutlitter) podéis decidiros por comprar estas purpurinas ecológicas, que además de no dañar al planeta tampoco son nocivas para nosotros.

Cómo cuidar la piel durante el invierno

Si la garganta te la estás cuidando bastante con bufandas, así como el resfriado con antigripales, no puedes dejar que tu piel caiga en el olvido. Y es que es un órgano que se resiente mucho durante esta época, tanto que es normal que la sientas tirante y seca (eso si eres afortunada y no termina saliéndote un eczema).

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“¿Pero cómo es posible? Si precisamente en invierno hay más humedad” te preguntarás indignada. No es ya el frío en sí, sino el hecho de tener la calefacción puesta en casa, que hace que la piel se seque rápidamente.

Para evitar que la piel sufra podemos hacer unos pequeños cambios en la rutina que ayudarán a cuidarla empezando por poner un humidificador en casa. Aunque si no te compensa hacerte con uno a estas alturas (que Papá Noel está al caer) puedes llevar otras cosas a cabo.

En primer lugar, está muy bien que guardes el bikini hasta el año que viene, pero no hagas lo mismo con la crema solar. Aunque seas del norte y vivas sin ver el sol, los rayos llegan igualmente, por lo que nada de salir de casa sin protección.

Cara, manos, cuello… Todo lo que vayas a llevar a la vista deberías untarlo bien en crema por lo menos 15 minutos antes de salir de casa.

De hecho, la piel de las manos, al ser una de las zonas más delicadas del cuerpo, es también una parte que se resiente especialmente. Procura llevar guantes fuera de casa y, una vez te los quites, untar las manos en crema hidratante.

F A V ❄️ C O A T #rovaniemi

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Evita todos los cosméticos que lleven alcohol ya que lo único que harán será secar aún más tu piel. Es decir, saca la lupa del bolso y échale un ojo a tónicos y desmaquillantes antes de comprarlos. Apuesta por los que lleven una base de aceite.

Los baños infinitos pueden parecernos la mejor de las ideas de la temporada (sobre todo si van de la mano con música suave y buena compañía), pero evita dártelos a menudo ya que el calor intenso del agua lo único que hace es cargarse sin piedad las barreras lipídicas de la piel.

Ya sabes, a partir de ahora las duchas mejor templadas y mejor deja el calor para las infusiones o el chocolate caliente.

¿Se cansará Kim Kardashian de desnudarse?

(Antes de que empieces a leer quiero aclararte que no tengo nada en contra de los desnudos, todo lo contrario, los aprecio enormemente, sobre todo los que se dan en vivo y en directo. También decirte que tampoco tengo nada en contra de Kim Kardashian ya que soy muy fanática del estereotipo de belleza curvilínea al que le está dando tanta visibilidad. De hecho muchas de las cosas de mi armario están inspiradas en su estilo. De hecho soy muy fan también de que le dé por llevar las raíces negras de tres centímetros con su pelo rubio platino teñido.)

Mi pregunta viene por su última campaña publicitaria en Instagram para anunciar los nuevos gloss e iluminadores de su línea de cosméticos que saca a la venta este viernes:

Ultralight Beams highlighters & glosses launching Dec 1st on KKWBEAUTY.COM 📸 @marcelocantuphoto

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Claro que eso lo sabes una vez lees el pie de foto de la imagen, ya que de primeras no terminas de saber lo que está anunciando: si una depilación láser integral, alisado japonés, purpurina para fiestas

Que Kim Kardashian se desnude en Instagram es algo que ya forma parte de nuestra rutina en realidad. Más o menos Puidgemont y los desnudos de la celebridad americana son algo que van a la par en cuanto a cantidad de noticias cada día.

Y por mucho que sea algo a lo que estoy más que hecha y acostumbrada, no puedo evitar que una parte de mí sienta que es algo que le repatea. Como estilista la imagen me encanta por su iluminación cuidada, colores y composición; como consumidora, el gloss me parece llamativo, pero como persona crítica que me considero, tengo que reflexionar acerca de la idea que transmiten este tipo de imágenes y su impacto.

Las imágenes que nos rodean nos influyen de una manera que no sospechamos, por tanto, lo que logra Kim Kardashian utilizando su cuerpo desnudo para publicitar cualquier tipo de producto, es que solo quitándose la ropa consigue que salte a la vista lo que promociona y que por ello tenga éxito, un mensaje bastante peligroso a mi entender.

¿Por qué parece que no hay otra manera de anunciar productos que no sean relacionándolos con el sexo? ¿Por qué los perfumes, los desodorantes, las cervezas se relacionan con imágenes de personas medio desnudas?

Por supuesto que ella es libre de hacer con su cuerpo lo que quiera y que si lo que quiere es desnudarse todos los días en una red social nadie va a decirle que no lo haga, pero ¿queremos eso en realidad? ¿Un mundo en el que solo con el sexo se consiga llamar la atención?

Porque a mí, sinceramente, me parece un mundo bastante superficial por mucho que me lo vendan cubierto de purpurina.

Mis propuestas alternativas para sustituir a Miss Mundo

Enfrentarse por ver quién es la más guapa. Así, sin más. Hacer de la belleza una competición mundial en la que no haber estado casada o embarazada y tener entre 17 y 24 años son algunos de los requisitos para participar.

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Casposo y superficial, como los chistes de Pablo Motos cada vez que entrevista a una mujer en su plató del Hormiguero.

Pero yo, que soy mucho de soñar despierta con utopías, propongo certámenes alternativos al meramente estético. Y no hace falta ser mujer joven soltera para participar. Los planteo para todos y a nivel mundial.

Propongo Miss (y Mister) Buenos Modales a quienes cedan el asiento en el transporte público para que se sienten quienes lo necesitan de verdad. También se tendrá en cuenta que conteste con un “gracias” o que de los Buenos días. Darán puntos extra las prácticas en la mesa, como no apoyar los codos o no hablar con la boca llena. Será obligatorio también que dispense un trato amable y que no tire basura al suelo.

Propongo Miss (y Mister) Respeto, al que también se podría bautizar como Miss (y Mister) Tolerancia. Sus aspirantes deberán alejarse de prejuicios y aceptar todo aquello que les rodee. Esto incluirá respeto a los animales, las plantas, el medio ambiente, las personas, el cine malo, los platos cocinados por la compañera de piso y la pizza hawaiana. Ser puntual sumará puntos en la calificación final ya que es una muestra de respeto hacia el tiempo de los demás.

Propongo Miss (y Mister) Igualdad a aquellos que luchen porque hombres y mujeres tengamos los mismos derechos. Será importante mostrar compromiso con la causa evitando desprestigiar compañeras cuando quieren hablar o juzgarlas solo por el físico. Animar a mujeres a que sonrían porque “están muy serias”, a que “se comporte como una señorita” o a llamar a un hombre “maricón” por quedarse en casa criando a su hijo serían comportamientos fuertemente penados en la clasificación.

También me animo a proponer tantas categorías más de virtudes que se están perdiendo como Miss y Mister Autoestima, Miss y Mister Gratitud, Miss y Mister Empatía, Miss y Mister Romperse el Culo del Esfuerzo, Miss y Mister Dejar de Lado el Orgullo y Pedir Perdón Porque La he Cagado o Miss y Mister Ortografía.

Quizás empezando a valorar otras cosas en un concurso mundial nos dé a todos por ponerlas en práctica.

Tatuajes para tapar las estrías

Leo un artículo (uno de tantos, claro. Es que llega un punto que ya a una no le extraña encontrarlos) acerca de un nuevo sistema para tapar las estrías: los tatuajes de relleno.

YOUTUBE

Por un lado pienso en el uso positivo de esa práctica. Creo que todos hemos visto en alguna publicación de Facebook el típico enlace de “35 maravillosos tatuajes que cubren cicatrices de una masectomía“.

Entiendo que muchas mujeres hayan encontrado en la tinta una salida hermosa de algo horrible que han vivido. Puedo entender el efecto terapéutico de la aguja ya que muchas veces nos tatuamos con esa intención.

Yo misma llevo un diseño que es a la vez homenaje y duelo. Homenaje por llevar conmigo a dos de las personas que más he querido, duelo por haber podido derramar, mientras lo hacían, a partes iguales, lágrimas de dolor físico y de ese emocional, aún más lacerante, de echar de menos a quien no va a volver.

Puede ser incluso una forma de sobrellevar esas experiencias pensando en el trazado sobre lienzo en el que hemos convertido nuestro cuerpo. Y por eso, como creyente del tatuaje que va más allá de lo estético, no puedo ver con buenos ojos el tatuaje de relleno.

Bom final de domingo ✨🙏 #AgulhasMagicas

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No me malinterpretéis, no critico a aquellas que quieran hacerlo. Critico el hecho de que no se vea con normalidad algo que le pasa, en algún u otro momento, a la piel que poseemos.

Si desde pequeños nos enseñaran (tanto a hombres como a mujeres) que la piel cambia, se deforma, crece y decrece porque a fin de cuentas es un órgano más, veríamos de manera diferente esas rayas que nos dibujan.

Al igual que un río sobre un mapa topográfico, las líneas que nos atraviesan (por dónde y como sean) nos hacen únicos y especiales. Si tan traumática puede ser una estría para alguien que quiera tatuársela, ¿no sería mejor que hubiera aprendido a apreciarla?

No es que no sepamos de tatuajes, es que no sabemos de belleza.

Querida cuñada adolescente

No tengo hermanas pequeñas por lo que he crecido lejos de los problemas típicos de discutir porque una necesita usar el baño y la otra se está secando el pelo o de pelear por la ropa.

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No tengo hermanas pequeñas pero tengo una cuñada de catorce años que bien podría serlo.

Tiene catorce años, una cabeza preciosa y un carácter que reluce. Es viva, avispada, sonriente… Tengo la suerte de que sea una se esas escasas personas solares que van brillando allá por donde van.

Cada vez que la tengo cerca se me cae la baba y cuando la tengo lejos, con lo que la echo de menos, se me cae lo mismo o más.

Está en esa época intermedia en la que no termina de ser una mujer pero tampoco entra en sus vestidos de niña, y, si entra, no termina de sentirse ella misma.

Se queja de piernas demasiado largas y no termina de entender que todos la veamos preciosa. Si solo pudiera mirarse un día como la vemos sus padres, hermanos, primos o cuñadas entendería que unos centímetros más o menos de pierna no marcan ninguna diferencia.

Me recuerda tanto a mí que, de habernos conocido a la misma edad, sé que habríamos sido amigas, que ambas nos habríamos preocupado por encajar, por ser una más del grupo (en esa época de la vida en la que los grupos lo son todo), que nos habríamos pasado horas delante del espejo con la pinza de depilar porque tenemos cuatro pelos en el entrecejo (que a esas edades le amargan la existencia a cualquiera).

Algún día entenderá que no está hecha para ser como las demás, que ninguno lo está. Y que no tiene nada de malo buscar lo que nos hace particulares, únicos y diferentes porque es ahí donde reside lo que nos convierte en especiales.

Sé que un día entenderá que los pelos, ojeras, arrugas, estrías o manchas son lo de menos y que, lo que ilumina, es lo que realmente nos cuenta a los demás.

Los ‘milagrosos’ blanqueamientos dentales

Tanto anuncio de dentífrico de sonrisa reluciente y tanto selfie perfecto de influencer, es difícil resistirse a lo que nos impactan unos dientes blancos.

Entre pastas de dientes que juran y perjuran aclararnos el esmalte o incluso productos que podemos adquirir a golpe de dedo en Instagram, la belleza dental parece más accesible que nunca.

HISMILETEETH

Es por eso que, aprovechando mi última visita al dentista, entre fresa y fresa (dichosa predisposición genética a las caries) le pregunté por el blanqueamiento.
-Kghjss opjhnsjsss gll blnkmntjjjss- balbuceé entre espumarajos de saliva y agua. “¿Que qué opino del blanqueamiento?” Siempre me sorprenderá la capacidad de los dentistas de entendernos con la boca llena de cachivaches.

Si para meternos el miedo en el cuerpo solo tenemos que ‘googlear’ los síntomas que estamos padeciendo, para quitarnos las ganas de hacernos algo (meramente estético) en la boca, solo tenemos que preguntarle a un dentista (uno de los buenos, de los que han estudiado medicina).

Es un tratamiento por lo visto muy invasivo que, para que nos entendamos, requiere de un proceso que nos hace permeable el poro del diente, lo que favorece que penetre el producto que blanquea el esmalte (que es rico en oxígeno).

Hacer poroso el diente se traduce en sensibilidad durante un tiempo, algo que según la persona puede ser más o menos soportable. Entre su precio, los efectos secundarios que hacen que nos tiemble el cuerpo de un escalofrío solo de imaginarnos morder un bocata, y que no es algo que dure toda la vida, ¿qué hay de los tratamientos “milagrosos” que veo en Instagram?

Respecto a los blanqueadores que vienen con una especie de gel y un aparato con luz, pueden lograr un pequeño blanqueamiento, sí, pero ni la luz tiene ni la potencia ni el producto la composición suficiente como para blanquear de la misma manera que si lo hace un profesional.

¿Y qué hay del carbón activado? ¿Esa pasta negra que he visto en las bocas de varios instagrammers dejando de resultado una sonrisa más reluciente que un faro?
“El bicarbonato o el carbón lo único que hacen es rayar el esmalte”, me confirma mi dentista, que prefiere mantenerse en el anonimato por si los de los blanqueamientos milagrosos se le tiran encima. “Es como si limpias la placa vitrocerámica con el estropajo de aluminio. Queda limpio, sí, pero rayado”.

Ella, que sabe de sobra el furor que estamos viviendo por los blanqueamientos (en España desde hace 20 o 25 años) ya que es el segundo tratamiento que más lleva a cabo después de la limpieza bucal, no lo termina de aconsejar.

“El diente es color crema”, me confirma. Así que si de verdad quieres hacerte el tratamiento, mírate dos veces en el espejo. Quizás empiezas a ver color marfil lo que te parecía amarillento.

Vestirse con curvas: mis blogueras preferidas de tallas grandes

Ya sabéis que la moda me encanta, aunque hay veces que me hace pasar por momentos de amor-odio cuando leo ciertos comentarios de la gente de la industria o la poca inclusividad a la que se presta.

LE BLOG DE BIG BEAUTY/JAY MIRANDA

Sin embargo, hoy quiero hablaros de las blogueras de moda que se salen de los estereotipos que tenemos en mente cuando nos imaginamos al tipo de mujeres que se dedican a ello.

Agárrate que vienen curvas, y de las buenas.

  • Nadia Aboulhosn: modelo XL y creadora de tienda online de ropa para chicas “fuera de línea”. Te enamorarás de su línea pero más aún de sus cejas.

  • Stéphanie Zwicky de Le blog de big beauty: aunque está en francés, merece la pena por los estilismos de la bloguera y el especial cuidado que le presta a las fotografías.

  • Chanté de Everything Curve and Chic: la bloguera de Florida lo tiene todo, moda, belleza, estilo de vida y un pelazo que te quedas muerta.

  • Jay Miranda: en su blog encuentras de todo, desde la decoración para el cumpleaños de su hija hasta textos escritos por ella, y es que la fashion lover/escritora/creadora de contenido/madre conjuga todas sus pasiones en el blog.

  • Ana Pizarro de The Big Duchess: aunque es vasca te parecerá la más gata de la capital en cuento le eches un ojo a su Instagram. Una cuenta que tienes que seguir ya si eres amante de la moda, las #gingerhead o Madrid.