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Aceite de coco para el pelo, ¿por qué no es tan bueno como piensas?

Que cuando se trata de Instagram hay que coger las cosas con pinzas, es algo que no siempre tenemos claro.

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Si la última vez que un producto se hizo viral en la red social, la pasta de dientes de carbón activado, me llevé un chasco cuando le pregunté a mi dentista, en esta ocasión, con la nueva panacea, el aceite de coco, me ha pasado algo parecido.

Si pasáis tiempo en la red social os habréis encontrado con el anuncio de una chica que, con el pelo destrozado, se aplica aceite de coco y, tras lavarlo, tiene el pelo suave e hidratado.

Soy consciente de los beneficios del aceite de coco como desmaquillante ya que es un cosmético natural que no irrita la piel, pero, ¿realmente podemos echarlo en el pelo a la ligera?

Ante la duda, pregunté a la más indicada, mi peluquera.

No se llevó las manos a la cabeza porque no era la primera vez que lo escuchaba, pero me desaconsejó totalmente utilizar el producto para el cabello.

Según me explicó, el aceite de coco lo que hace es impermeabilizar el pelo. El resultado final, lustroso y liso, es un arreglo rápido que podemos ver momentáneamente después del lavado pero no es la solución a largo plazo.

Además, que, según me recordó mi peluquera, no solo no permite que el pelo coja ciertos tintes ya que se comporta como una barrera, sino que encima repele el agua, algo que termina deshidratando el cabello.

Si buscamos opciones naturales, los mejores aceites hidratantes por los que podemos optar son el de onagra y el de argán. Para el resto de experimentos, y como decía mi madre, mejor solo con gaseosa.

O si no, ante la duda, preguntar siempre a profesionales, que por muy bien que pueda parecer todo en Instagram son los que realmente van a saber decirnos si algo es tan fantástico como pensamos.

Con este truco puedes conseguir un pelo “efecto playa”

Agosto, el mes por excelencia de las vacaciones… A no ser que seas freelance o que a estas alturas no te queden días libres, te toque quedarte en casa y lo más cerca que vayas a estar de la playa sea en la sección de cremas solares del supermercado de tu ciudad.

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Si te has sentido identificada, te pasa como a mí. Pero que estés en la ciudad no significa que tengas que mantenerte alejada de todo lo que te gusta del verano.

Para empezar las faldas tipo pareo, los collares y pulseras de conchas y los bolsos de mimbre son accesorios que puedes llevar independientemente de dónde te encuentres.

También te puedes montar un día ‘playero urbano’ durante el fin de semana en cualquier piscina. Y además, puedes conseguir en tu pelo el efecto beach hair don’t care de manera casera con una receta que te hará ir a la oficina con unas ondas surferas que harán que tu jefa se plantee si acabas de llegar en furgoneta de Peniche (pero muy bien vestida, claro).

La receta es muy sencilla: solo necesitas una taza de agua templada, una cuchara sopera de sal de mar (la encuentras en herbolarios y en algunos supermercados), una cucharadita de aceite de argán y cinco gotas de aceite de esencia de lavanda.

Primero tienes que disolver la sal en el agua removiendo hasta que quede totalmente integrada y luego añadirle ambos aceites. Puedes echarlo en un bote difusor (el ‘flus-flus’ para los amigos) y así tenerlo listo para aplicar en cualquier momento.

Se echa sobre el pelo dándole algo de forma con las manos (queda muy bien en las puntas) y listo.

Si bien no es algo para que uses todos los días (no te vuelvas muy loca que por mucho que lleve aceites, es agua con sal) es ideal para darle un toque playero a tus estilismos sin que te haga falta una playa cerca.

You will change the world just by being a warm kind hearted human being. Be kind to everything that lives. Love is a medicine for the earth. We are our choices. @primark.beauty has its own cosmetic brand and just announced that they’ve got the Cruelty Free International Leaping Bunny certificate. The Leaping Bunny logo will be visible on all the skin and haircare products of Primark Beauty, which guarantees that Primark’s own beauty brand is not animal tested. So from now on you can buy cruelty free skincare and haircare at Primark! This kind of news makes me so happy. I think it’s important that this change is happening and that these big brands are making better choices. True beauty is cruelty free. Let’s root for each other and watch each other grow. 🙏🏻❤️ #PrimarkBeauty #iworkwithprimark #ad #crueltyfree #beachlife #swimsuit #bodygoals #bodypositive #sunset #beachhairdontcare #idigyourhair #hairgoals

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Kim Kardashian ya se ha hecho el corte de pelo del verano

Si pensabas que eras la única a la que le apetecía deshacerse del pelo largo a base de un buen tijeretazo, estabas muy equivocada. Las celebrities, que son más humanas de lo que pensamos cuando las vemos en Instagram con sus deportivos y sus bolsos de miles de euros, también pasan por la crisis existencial del pelo y el verano.

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De hecho, más de una está cayendo en un corte que, como no tengas las ideas muy claras respecto a tu melena, vas a querer hacerte conforme vayas leyendo esto (luego no digas que no estabas avisada, ¿eh?). Y es que el bob a la altura del cuello es el corte que ha sustituido la melena de Kim Kardashian.

Lo que todavía no ha quedado claro es si era un estilo que le gustaba o que le ha convencido al ver que su hermana Khloé también lo lleva (solo que en rubio platino).

El bob de ambas hermanas, conocido como long bob o loob, se lleva con la raya perfectamente peinada en el centro de la cabeza y con las puntas mirando hacia dentro, lo que requiere que seas diestra en el arte de darle al secador y al peine cilíndrico al mismo tiempo.

Hablo del corte del verano porque, sorprendentemente, mire donde mire, empiezan a florecer famosas con ese corte: Mila Kunis o Dua Lipa son otras celebridades que también han optado por el long bob y pasan de complicarse el verano con la melena larga.

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¿Pero qué tiene este corte que hace que me apetezca volver a pasar por el incómodo sofá de lavado de la peluquería? En principio es un tipo de peinado que aparentemente rejuvenece (o eso opinan los expertos…). Además, el corte, que es ligeramente más largo por delante, perfila los rasgos lo que hace que las que son de rostro redondeado tengan una especie de countouring capilar.

Así que si por lo que sea te lo decides cortar, y al día siguiente lo echas de menos (algo que tú y yo tenemos claro que va a pasar), puedes sentirte consolada por la propia Kim, que, poco después de cortarse el pelo, tuiteó: “Espera, echo de menos mi pelo largo”. Y es que al final mucho nos quejamos pero se le coge cariño a la melena (aunque dé calor).

Mascarilla de ducha para el cabello: una idea “engorrosa”

Cuando sacan productos de belleza hago como cuando estrenan una nueva película de Jurassic Park, me subo al carro y a mitad de la experiencia me doy cuenta de que no ha sido buena idea y de que tenía que haber esperado las opiniones.

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Un gorro de ducha mascarilla para hidratar y reparar el pelo sonaba bien, veinte minutos (¿os dais cuenta que todo lo bueno se hace en veinte minutos? Calentar una pizza, una mascarilla…) dejando cubierto tu pelo como si fuera un gorro de ducha normal y después a aclarar. Que no hacía falta resolver una ecuación, vaya.

Pues ahí estaba yo, emocionada con mi gorro con patatas fritas estampadas, lista para terminar con la melena de ángel de Victoria´s Secret sin pasar por peluquería ni nada. Qué ingenua que soy y qué bien le vengo a las empresas de cosmética.

Ya la logística me parecía poco práctica debido a que tienes que ponerte el gorro una vez tienes el pelo limpio (con el champú aclarado y escurrido con la toalla), pero yo, que soy de dar muchas oportunidades, estaba dispuesta a llegar hasta el final.

Como tengo el pelo largo, lo de meter toda mi melena en el gorro no fue sencillo. Además que, una vez cerrado, había que masajearse la cabeza para que el producto nutriera bien el cuero cabelludo. Pero claro, si te frotabas la cabeza el gorro se movía.

El gorro, al descolocarse, dejaba pelos por fuera y al final terminabas peor que cuando vas con el casco de la moto puesto sin hacerte una coleta primero.

Lo peor es que pasados los veinte minutos tienes que volver a entrar en la ducha ya que, a no ser que seáis muy habilidosas o que contéis entre la ducha y el bidé con un lavabo de peluquería, el grifo no termina de apañar y necesitas tanto la alcachofa como espacio.

El resultado final, que como os digo, me esperaba digno de un anuncio de acondicionador, parecía más bien digno de un reportaje de Callejeros, con todas las raíces sorprendentemente grasas y el pelo liso nivel “pasaba por aquí una vaca y me ha lamido la cabeza”.

Pensé que podía ser cosa de la mascarilla o de mi pelo, pero una amiga que se dejó enredar con el otro tipo de mascarilla, terminó exactamente igual.

Entre que el producto no se repartía bien, era complicado de aclarar y que terminas necesitando una hora para hacerlo bien (un arroz con leche y una mascarilla son dos cosas que no puedes hacer con prisas) dudo mucho que repita del asunto.

Prefiero esperar a que salgan más opciones de otras marcas y, en todo caso, volver a probarlo cuando sea, si lo consiguen, una inversión que merezca la pena.

Este es el peinado del verano (y así es cómo se hace)

Qué sería del verano sin las cosas propias de la temporada: la canción del verano, el libro (o libros si eres afortunada) del verano, el ligue del verano

Pero hay una que ya puedes tener segura al 100% y no es el ligue (a no ser que vayas a la playa con los “deberes hechos” o que llames “ligue” a tu amor platónico por el camarero) y es el peinado tendencia del verano, o en otras palabras: el estilismo que le verás a todas tus amigas en las redes sociales.

Las pipe braids o trenzas de tubo en castellano, son la evolución natural de las boxer braids. Y si te pensabas que no había nada más complicado que hacer una trenza a la inversa (no, ni siquiera el TFG), espera a conocer estas.

A diferencia de las de boxeadora, las trenzas 2.0 se llevan solo hasta la nuca dejando el resto del pelo suelto. Algo que, si como yo, eres de pelo fino (y lacio), permite que las puedas vida con el volumen.

A mí las trenzas de tubo me gustaban hasta que vi que, a no ser que seas muy mañosa, necesitas que alguien te las haga, lo que dificulta un poco que se convierta en un peinado de cada día a no ser que tengas a tu madre/hermana/compañera de piso dispuesta a enmarronnarse cada mañana con tu melena.

Pero si aún así quieres probar, te dejo el vídeo explicativo para que puedas dominar la técnica como una maestra cestera:

Pero, eh, que no es totalmente imprescindible que te las hagas con alguien. He encontrado a una youtuber que solventa el problema de tener solo dos manos agarrándose los mechones con la boca. El resultado no es igual de bueno, pero nos apaña para salir del paso (y de la foto a Instagram).

Luego le añade el toque festivalero”cosiendo” alrededor de la trenza un hilo de color. Aunque también os digo (y no es por criticar que estoy segura de que no es fácil hacerlo a ciegas) hubo heridas cosidas en la Primera Guerra Mundial con más pericia.

¿Cómo lo ves? ¿Te encantan? ¿Las odias? ¿Te animas? ¿Aceptas los cambios en la política de privacidad?

Turbantes y diademas: peinados tendencia para las que no tenemos un pelo de tontas (pero muchos de fashionistas)

Si te acuestas con la melena perfectamente colocada pero a la mañana siguiente tienes el típico mechón traicionero fuera de sitio, si no te da tiempo a lavarte el pelo pero lo tienes demasiado sucio como para llevarlo suelto o si, sencillamente, estás especialmente espesa y no sabes qué ponerte, las diademas y turbantes van a salvarte la vida (y el pelo).

GTRES/MARC JACOBS

No te creas que es una idea innovativa y moderna (¿algo en la moda lo es?) pero es la reinvención, al menos en el caso del vestido de Rita Ora de Palomo Spain, del turbante que llevamos viendo desde hace años.

“Anda Mara, mira que eres exagerada. No es tan antiguo”. ¿Que no? Audrey Hepburn cantando Moon River en las escaleras de emergencia de su apartamento. No digo más.

Pero bueno, la edad de los accesorios es lo de menos. Lo realmente importante es que tanto las diademas como los turbantes son una cosa apañada que, aunque ahora la veas en las tiendas tentándote desde la línea de caja, te la puedes preparar en casa.

Saca a tu “Juan Palomo” interior (yo me lo guiso, yo me lo coso) y hazte con un pañuelo grande para cubrirte bien y darle las vueltas que haga falta (como cojas uno pequeño se te va a quedar en nada el asunto).

Tienes doscientas maneras diferentes de envolverte la cabeza con un pañuelo, y te garantizo que todas ellas tienen muy buenos resultados, mejores que cuando descubriste el exfoliante (te dejo ideas aquí y aquí).

Respecto a los estampados, apúntate a los de tipo animalier, étnicos o florales, ya que son los que hemos visto en pasarela, pero eres libre de utilizar lo que tengas a mano.

STRADIVARIUS

BERSHKA

Aquí tienes algunas ideas para que pongas en práctica ya mismo (bueno, ya no, que estás en la oficina y se puede mosquear tu jefa o tu profesora de Química, ¡pero mañana sí!)

La historia de la (casi) primera modelo con hijab de productos para el cabello

La diversidad es negocio. Lo sabe Rihanna lanzando Fenty Beauty, lo saben los diarios que apuestan por blogueras curvy como Marisa Jara, lo sabe Desigual con la mayoría de sus campañas, lo sabe Cosmopolitan apostando por una mujer trans para protagonizar una de sus portadas…

YOUTUBE

Y lo sabe L’Oreal que vio en la bloguera de belleza Amena Khan su próxima modelo para la nueva campaña de productos para el cuidado del cabello, lo que le habría convertido en la primera marca internacional en incluir a una mujer con hiyab en una campaña de productos para el cabello.

Digo “habría convertido”, porque los tuits que la bloguera publicó en 2014 dando su opinión acerca de la guerra de Israel en Gaza, han hecho que dé un paso atrás y se retire como imagen. Pese a que luego se ha disculpado y ha intentado explicar en qué condiciones escribió esos tuits.

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Defender la diversidad es una de mis pasiones, no discrimino a nadie. He decidido eliminarlos ya que no representan el mensaje de armonía que defiendo. Decido retirarme de esta campaña, porque las conversaciones actuales que la rodean socavan el sentimiento positivo e inclusivo que había decidido brindar” explicó en sus redes sociales.

La marca, por su parte declaró: “Agradecemos el hecho de que Amena se haya disculpado por el contenido de sus tuits y por las reacciones que puedan haber despertado. L’Oreal Paris está comprometida con la tolerancia y el respeto hacia todas las personas. Estamos de acuerdo con su decisión de renunciar a la campaña”.

Aunque Khan no ha sido la imagen de la campaña por los pelos (tenía que meter el chiste en algún momento, entendedlo), que L’Oreal quisiera dar este paso es algo sobre lo que me gustaría reflexionar.

En primer lugar está el mensaje que la marca quiere hacer llegar, el hecho de que el cuidado del cabello es para todos independientemente de si decides mostrarlo en público o no. De hecho, en la entrevista que realizó la modelo con Vogue, declaró que para ella “mi pelo es una extensión de mi feminidad. Es una expresión de quién soy. Si sé que mi pelo está graso, por mucho que me ponga un pañuelo, me siento sucia todo el día”.

La marca pretende también con ello adentrarse en el mercado musulmán y animar a todas las mujeres que usan el hiyab a comprar sus productos (o en otras palabras: negocio, negocio y negocio).

Pero como dice Amena Khan, la exaltación de la diversidad es con lo que deberíamos quedarnos del suceso: “Siempre es motivo de celebración cuando ves una cara marrón en televisión”.

L’Oreal ha intentado ser vista con esta (casi) campaña como una marca que apoya la diversidad. Veremos si decide implicar a diferentes modelos próximamente ya que, por lo pronto, parecía ser una cosa puntual si echamos un ojo a las caras que usa para sus productos en Instagram.

INSTAGRAM L’OREALHAIR

Aceite de Argán para hidratar el pelo: a examen

Todas tendemos a pensar, y yo la primera, que después del verano el pelo está a salvo de la sequedad. Alejada de la sal, el sol y la arena solo me queda esperar pacientemente a que recupere ese aspecto saludable que suele tener a lo largo del año.

MARA MARIÑO (cuando tenía pelazo antes de que me entrara la fiebre veraniega de cortármelo)

Sin embargo el invierno también significa la vuelta a los secadores y a las planchas. Atrás quedó el #beachhairdontcare que me hacía ir con la melena con ondas naturales de la humedad a todas partes. Ahora me apetece peinarme de nuevo en condiciones: con el pelo bien liso a ambos lados de la cara o con tirabuzones a lo Farrah Fawcett.

Hasta ahora siempre me había limitado a usar protectores del calor, de esos que te echas en spray antes de secarte el pelo o de darle con la plancha, y aunque imagino que harían el apaño, al final el pelo se me acababa estropeando igual.

De modo que el otro día, dando una de mis vueltas habituales por la sección de cosméticos del supermercado de mi barrio, me quedé embobada viendo un bote de aceite de Argán para pelo.

Como buena beauty blogger que intento ser, ‘googleé’ inmediatamente el producto para ver qué salía y me quedé pasmada de la cantidad de buenas reseñas que leí al respecto. Por lo visto es un aceite proveniente del fruto del árbol del argán que crece en el sur de Marruecos, muy famoso por sus propiedades hidratantes. Así que, para 3 euros que costaba el frasco, me lo llevé a casa para probarlo.

Total, no iba a ser la primera vez que me echara aceite en el pelo. Hace unos meses ya os hablé sobre mi rutina de echarme aceite de oliva una vez a la semana (si os lo perdisteis podeis leerlo aquí). “Esto no puede ser peor” pensaba recordando que me he pasado más aliños por la cabeza que a cualquier ensalada.

Quise esperar a tener el pelo realmente guarro para experimentar por si las moscas. Apliqué el aceite sobre las raíces y masajeé un buen rato hasta que quedaron todas bien untadas. Después lo eché también sobre las puntas y lo peiné de arriba a abajo con un cepillo de plástico (por aquello de poder lavarlo al terminar).

Una vez aplicado el mejunje, me dediqué a esperar media hora y después de cabeza (literalmente) a la ducha. Tras retirarlo con agua caliente, me lavé la cabeza como siempre y listo.

Como soy de pelo graso de nacimiento estaba un poco preocupada por lo que podía pasar, pero el aceite de Argán regula el exceso sebáceo y deja el pelo hidratado, liso y con un olor fantástico, dicho sea de paso.

Aunque puede hacerse un par de veces a la semana, con una también hidratas el pelo. ¿Lo bueno? Que como os digo podéis encontrarlo en cualquier supermercado y no es un cosmético en el que tengais que dejaros medio sueldo.

Diademas de brillantes para las princesas del pueblo

Puede que Domenico Dolce y Francesco Gabanna, los diseñadores italianos, no sean santo la devoción de aquellos que viven en el país de la pizza y de la pasta, pero a nivel mundial es imposible no ceder ante su estilo salido de la Italia profunda.

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Si algo han tenido en común su colección para otoño invierno 2017/18 y para la primavera verano de 2018 son las tiaras doradas para princesas del streetstyle, como somos las amantes de la moda.

Sin embargo, como lo de ir con una corona que parece salida de un grabado de los Reyes Católicos no es lo más casual del mundo, tenemos de alternativa las diademas joya, que dan ese toque distinto sin que dejemos de sentirnos nosotras mismas.

ASOS

ZARA

La clave para tener una diadema joya y no morir (de jaqueca) en el intento es comprarla de nuestra talla. Esto parece una tontería, pero cuando llevas durante más de una hora una diadema que te va justa, puedes notar cómo los pensamientos te laten en las sienes, y créeme, no es nada cómodo.

Una diadema que no te apriete, que no sea pesada y cuyos extremos no se te claven serán los tres consejos imprescindibles para hacerte con una de ellas.

Pero, ¿y esto cómo se pone? Pues con todo, desde con un vaquero y un jersey liso hasta con una americana con taconazo. Y si no me creéis, podéis ver cómo yo ya me he atrevido con la tendencia:

MARA MARIÑO

La fiebre del abrigo de pelo (falso)

No deseábamos algo con tantas ganas desde que nos dijeron que habría una tercera entrega de Sexo en Nueva York (aunque no vayan a grabarla finamente).

El abrigo de pelo es como cuando ves chocolate Milka en el supermercado, no te acaba de convencer porque sabes que tiene aceite de palma y azúcar a tutiplén, pero te atrae irremediablemente.

BERSHKA

Es una prenda que, al menos en mi caso, relacionaba con mi abuela y otras mujeres que iban a misa con esos abrigos inmensos, que resultaban más pesados que los chalecos con lastre para entrenar.

Sí que es verdad que, entre el olor a naftalina y las anchuras (por mucho que queramos a nuestras abuelas no nos sientan como a ellas), no terminamos de vernos con esas maravillas retro por la calle.

Por suerte para este invierno tenemos alternativas no solo más juveniles sino de pelo sintético, perfectas para las amantes de la moda y los animales a partes iguales.

Pero si no va contigo porque el tema abrigo te sigue pareciendo demasiado, puedes sumarte a la fiebre furry con bufandas, chaquetas o chalecos, una manera más combinable de meter la tendencia en el armario (¡y además sin gastarte tanto!).

BERSHKA/STRADIVARIUS