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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

Archivo de la categoría ‘2018’

Espatarrarse: la nueva tendencia para posar

Los caminos del postureo en verano son inescrutables. Atrás han quedado las fotos de piernas flexionales que nos hacían confundirlas con salchichas o las entrañables capturas de pies. Eso es tan 2015…

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@EMRATA

En 2018 las poses veraniegas con más éxito de Instagram han sido varias. La que más ha triunfado en el mundo de la moda ha sido “Me duele la cabeza”, con la mano ligeramente colocada sobre la frente como si estuviéramos sufriendo una migraña terrible.

La pose “¡Ah del barco!”, muy parecida a la primera con la diferencia de que en esta ocasión la mano hace de visera o la “Pierna de la Barbie”, que consiste en apoyar únicamente la punta del dedo gordo como si tuviéramos el empeine como la muñeca de plástico, también han sido muy vistas.

Sin embargo, mi favorita de todas ellas es “El despatarre”.

Posar haciendo un “despatarre” es tan fácil como arrodillarse, sacar el culo para fuera, el pecho hacia delante, poner cara de “Aquí estoy yo” y disparar.

Algunas de mis ‘ídolas’ como Kim Kardashian o Demi Lovato han demostrado que salir despatarradas es el nuevo hit del verano (y no Despacito).

La posición me gusta por varios motivos, en primer lugar porque desde pequeñas nos enseñan a cerrar las piernas. En todo momento y lugar, ya estemos de pie o sentadas, en primavera o en otoño, hay alguien que te dice que te sientes con las piernas juntas porque es más elegante.

Tú dile a Emily Ratajkowski (lo he escrito sin mirar Google por primera vez), Olivia Culpo o Sarah Hyland que no son elegantes o que cierren las piernas, a ver qué te contestan.

Son mujeres que, con sus carreras, suben a sus redes sociales lo que les da la gana. “Hago lo que me sale del c***” parecen decir con la pose.

Ya basta eso de mantenerlo escondido entre las piernas bien cerradas para las fotos no vaya a ser que de la braga del bikini se escape un tentáculo o algo más peligroso.

La pose, seamos realistas, es favorecedora y ellas mujeres libres de hacerse dueñas de su sexualidad y expresarla como quieran en sus redes sociales.

¿Es quizás una reivindicación femenina? Porque, a diferencia de las campañas en las que se ven modelos adoptando posturas de sumisión, las cantantes, modelos e influencers me transmiten seguridad, control y poder. Y qué queréis que os diga, es algo que me encanta.

WTP

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I rewear the same 5 bathing suits over and over again if you haven’t noticed..

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Workin hard or hardly workinnnn 😅

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Sujetador deportivo: ¿hasta qué punto es necesario?

Si en varias ocasiones os he dejado claro que soy una firma defensora del braless, hay una ocasión en la que no me lo quito ni con agua caliente: cuando hago deporte.

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PIXABAY

Ya puede estar el termómetro marcando la temperatura de la superficie del sol que se sigue viniendo conmigo.

El sujetador deportivo, a diferencia de mi enemigo acérrimo, que es el de los aros (y por estos motivos deberías romper tu relación con él), tiene un objetivo más relacionado con la salud que con cómo luce el pecho con la ropa.

La prenda está pensada para mitigar el impacto del ejercicio sobre la zona, y por tanto evitar que se dañen las fibras mediante desgarros.

De hecho, te habrás dado cuenta de que cuando sales a correr, tus tetas tienen vida propia y van dando tumbos como si fueran la multitud de un festival de música electrónica.

Esto se debe a que el pecho se mueve de arriba a abajo hasta 12 centímetros, más de lo que te mueves tú cuando quieres coger el mando de la tele en plena sobremesa del domingo y está sobre la mesa.

El sujetador deportivo corta el movimiento de raíz ya que tiene una elasticidad muy limitada (que te lo digan a ti cuando te lo pones y te notas espachurrada). Están diseñados precisamente para el movimiento que hace el pecho, no como el sujetador normal, que en todo caso está pensado para mantener el pecho estático.

Los tejidos, de una alta permeabilidad, mantienen el sudor lejos de la piel y se adaptan a tu forma independientemente de si tienes una teta más pequeña que otra. Además los tirantes anchos consiguen que los hombros se lleven parte del golpe.

Y que, ahora mismo, gracias a la variedad que hay, va a ser difícil que no encuentres uno que te encante. Siempre puedes hacer como yo y buscarlo tipo crop top para que puedas dejar la camiseta tranquilamente en casa.

Bikinis de cinta adhesiva: ya hemos visto todo en esta vida

No, lo digo en serio. Yo después de esto ya puedo morirme tranquila porque no va a haber nada que me sorprenda más en moda baño.

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THE BLACK TAPE PROJECT

Doy gracias de vivir en Madrid y de que las tendencias de Miami me queden lejos, porque lo último que se ha visto en la pasarela de la Miami Swim Week es para mear y no echar gota.

Hablo de manera literal, no se puede echar gota físicamente ya que la tendencia de una de las marcas que desfilaban, The Black Tape Project (El Proyecto de la Cinta Negra para quienes se os resista el inglés) es llevar cinta pegada al cuerpo a modo de bikini.

La firma, con base en Miami, considera que proporciona una moda artística y alternativa (algo que no me atrevo a dudar viendo su propuesta).

En la web del creador de la marca no encontrarás pegatinas concretas de lo que se ha visto en pasarela, sino rollos de cintas aislante en dorado o plateado para que tú, con tus tijeritas, te pongas en modo creativo a hacerte algo del estilo.

El resultado puede ser interesante si tenemos en cuenta que el arte de muchas personas, entre las que me incluyo, no va más allá de hacer collares de macarrones.

Además, esto de ‘hazlo tú misma’ nos viene genial a las que trabajamos ocho horas al día (sea donde sea), nótese la ironía, y luego tenemos que hacer otras cosas en la vida.

Perfecto para esos huecos libres en los que podemos entretenernos mientras vas esperando a que termine la lavadora o a que la página de Renfe te deje comprar los billetes para irte de vacaciones. La única pena es que igual tardas dos meses en fabricártelo.

THE BLACK TAPE PROJECT

Entonces viendo que, a fin de cuentas, solo es (cara) cinta aislante pegada al cuerpo, me planteo varias cosas: ¿irrita el pegamento la piel? ¿Es water resistant o te obliga a no tocar el agua más que con el dedo gordo del pie? ¿Y para echarte crema? Pero sobre todo ¿qué pasa cuando te la quieres quitar?

Relleno de labios: ¿y si te arrepientes?

Soy muy fan del estilo de las Kardashian. Es tener un bloqueo de armario, echarle un vistazo a Kim, Kourtney o Kylie e inspirarme inmediatamente. Consiguen resolver todas mis dudas al respecto de si la ropa queda bien cuando tienes las curvas pronunciadas, al contrario de lo que me hace creer la industria de la moda.

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En una de mis rondas de ‘reKonocimiento’ (con K por aquello de bucear en el Instagram de las hermanas), una foto de Kylie, la más joven del ‘klan’, llamó mi atención.

La benjamina no solo llevaba mucho menos maquillaje del que me tiene acostumbrada (¿no sabes de que hablo? Mira el último post) sino que además el tamaño de sus labios se había reducido considerablemente.

La duda la resolvió la misma empresaria, que afirmó en un comentario que se había quitado el relleno de los labios.

A grandes rasgos, para que nos situemos en el mismo punto de partida, comentaros que, para aumentar el volumen de la boca, se utilizan inyecciones de ácido hialurónico, una sustancia que nuestro cuerpo produce de manera natural.

En concreto, la que se utiliza para los labios es sintética y suele durar entre cuatro y seis meses, ya que llega un momento en el que el cuerpo la identifica y la absorbe. Por ello, cada cierto tiempo, si quieres mantener la boca voluptuosa, tienes que volver a pasar por la clínica.

Si te arrepientes en cualquier ocasión, existe una enzima llamada hialuronidasa que disuelve la sustancia y permite que se absorba de nuevo según ha declarado Nicci Levy, fundadora de una clínica de belleza especializada en las inyecciones labiales, a la web HelloGiggles.

Pero por mucho que la práctica sea reversible, la CEO también avisa de que existen efectos secundarios como “hinchazón y hematomas”. Además se corre el riesgo de que queden cicatrices en los labios si no se realiza la intervención en centros especializados (en otras palabras: evita ir al salón estético de chinos del barrio, ese que te hace tan buen precio por la manicura).

Independientemente de si es una práctica que te gusta o no, a mí, como firme defensora de la belleza natural, me encanta ver a Kylie con un aspecto menos plástico.

 

Maquillaje a prueba de sudor: cómo pintarte los días de calor

Hay una cosa que me fascina del verano y es cómo después de dedicarle varios minutos a un maquillaje perfecto, el calor te lo funde en el instante siguiente a pisar la calle.

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KYLIE COSMETICS

Cinco minutos es lo que tarda mi cara en perder la base, en derretirse la línea del eyeliner y en adquirir el brillo característico de ese iluminador natural en el que se convierte el sudor, que hace que refleje todos los brillos del astro rey.

Es por ello que, en verano, cambio un poco mi manera de maquillarme. La base queda guardada en el neceser hasta el otoño, al igual que los pintalabios de colores oscuros, y recupero aquellos de colores más cálidos.

A excepción del tapaojeras, que junto a la crema hidratante y a la protección solar, se ha convertido en uno de mis imprescindibles antes de salir de casa, el resto de mi maquillaje cambia por completo.

A la máscara de pestañas también le digo “Bella, ciao“. Aplicar un poco de vaselina después de elevar las pestañas con el rizador consigue mantenerlas con volumen y de manera más natural, evitando que se quede la máscara en los párpados (sí, me sudan hasta los párpados).

Los polvos de colorete están genial, pero como con el calor me sudan hasta las intenciones, en verano me limito a salir del paso con el pintalabios. Aplicas el exceso de la pintura de la boca con toquecitos a lo largo de los pómulos y listo.

El eyeliner es el único cosmético al que ni puedo ni quiero renunciar. La versión veraniega que utilizo para delinear el ojo es la resistente al agua o waterproof. Es cierto que después cuesta la vida quitárselo, pero al menos voy con unos ojos de gata dignos de Brigitte Bardot.

Pero si aun así a ti te da igual todo porque eres una #makeupaddict empedernida, y quieres seguir usando base, lo más recomendable es que prepares la piel con un primer o prebase, que acondiciona la piel y hace de barrera entre los poros y el maquillaje.

Fijar el resultado final con polvos traslúcidos o fijadores de maquillaje en spray también conseguirás que dure más. ¿Y si todavía sigues sudando? Recurre al papel absorbente facial (sí, existe y funciona).

El vello empieza a existir en publicidad (y hay que celebrarlo)

“PELO. Todo el mundo tiene. Incluso las mujeres. El mundo finge que no existe, pero existe. Lo hemos comprobado“.

YOUTUBE

Así empieza el anuncio de una marca de maquinillas de afeitar con la que he conseguido sentirme identificada por primera vez en mi vida.

Ni escenas de piernas suaves como el mármol italiano ni tomas de bandas de cera pegadas a zonas de piel totalmente imberbes, sino pelo, pelo y más pelo.

La campaña no se queda en el vello de las axilas o de las piernas, sino que saca el del ombligo, de las ingles o el de los dedos de los pies (gracias, alguien tenía que hablar del tema algún día).

“Entonces, como quieras, cuando quieras o incluso si alguna vez quieres afeitarte, estaremos ahí” dicen los rótulos del anuncio. Y francamente, es imposible no verse reflejada, porque que levante la mano a la que le ha dado pereza depilarse y ha pasado de hacerlo.

Es un alivio ver que tratan la depilación como algo que puedes elegir, no como en la campaña publicitaria en la que una chica le decía a sus amigas que no podía acompañarles a la piscina por no estar depilada.

Como si por tener pelos tuviéramos que encerrarnos en una mazmorra alejadas de la luz del sol, no vaya a ser que la existencia de nuestros pelos corte la mayonesa o agrie la leche fresca.

La empresa promete vender productos de depilación y cuidado para el cuerpo libres del impuesto rosa (que si no sabes qué es, puedes enterarte aquí), lo que también se agradece, ya que no tenemos por qué gastar más por ser mujeres.

¿Lo mejor? Uno de sus lemas: “No te llamaremos ‘diosa’ por afeitarte las piernas. Lo prometemos”.

Gracias por remarcar lo ridículos que son los anuncios de Venus Gillete. Ya era hora de que se mencionara. Ir con las piernas depiladas no nos convierte en deidades. Terminar a tiempo el TFG o montarte sola tus muebles del Ikea, sí.

Semana de la Moda: más moda y menos cuento

Si algo consigue la Semana de la Moda de Madrid es que me vuelva a entrar el sentimiento de melancolía.

GTRES

He venido a trabajar, como tantas otras veces y con tantas o más ganas. Sabría definirte a la perfección el tipo de asistente al pabellón 14 solo con ponerle el ojo encima.

Sigue siendo un evento precioso pero sigue siendo un evento con mucho cuento. “Esas solo vienen a que les hagan fotos” dice una de mis compañeras periodistas de las chicas que pasean delante de la entrada, sin aparente prisa por entrar, y pendientes de los medios en los que van a salir las fotos.

Las hay también a quienes no podría importarles menos porque viven el estilo que llevan puesto, que no se ‘disfrazan’ para acudir a la pasarela, que por mucho que su cita sea un desfile se pondrían lo mismo para un cumpleaños familiar.

La gente ha cambiado, igual que la pasarela. Muchos diseñadores optan por hacer sus presentaciones fuera de los veintiocho metros de longitud del pasillo de Ifema, para que sea “menos frío”, buscando el abrigo de otros focos que no sean los del recinto ferial.

Pero no quiero pasarme de dura. En lo que respecta a los invitados, hay que entenderlo. Quizás están en el camino de descubrir su amor por la moda. Incluso recuerdo que yo, cuando era más pequeña aprovechaba la cita para arrasar con todo lo que me ofrecieran por los stands.

Y ahora, años después de ese momento y dedicándome a ello, soy de esas que llega a casa después de doce horas trabajando sin parar delante del ordenador y de la pasarela, y se pone en streaming el último desfile del día porque no se quiere perder ninguna colección.

Me siguen fascinando los que, en lugar de ocupar su asiento en las gradas para ver el desfile, se quedan discretamente tras las bambalinas, sin hacer ruido, observando de cerca las prendas e incluso tocando al vuelo algún tejido para luego escribir una crónica más detallada.

Somos los que nos negamos a sacar el móvil en el carrusel final y aplaudimos con fuerza porque nos negamos a que el reconocimiento que reciban los diseñadores, al final de la exhibición, sean las pantallas iluminadas y el silencio.

Mascarilla de ducha para el cabello: una idea “engorrosa”

Cuando sacan productos de belleza hago como cuando estrenan una nueva película de Jurassic Park, me subo al carro y a mitad de la experiencia me doy cuenta de que no ha sido buena idea y de que tenía que haber esperado las opiniones.

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PIXABAY

Un gorro de ducha mascarilla para hidratar y reparar el pelo sonaba bien, veinte minutos (¿os dais cuenta que todo lo bueno se hace en veinte minutos? Calentar una pizza, una mascarilla…) dejando cubierto tu pelo como si fuera un gorro de ducha normal y después a aclarar. Que no hacía falta resolver una ecuación, vaya.

Pues ahí estaba yo, emocionada con mi gorro con patatas fritas estampadas, lista para terminar con la melena de ángel de Victoria´s Secret sin pasar por peluquería ni nada. Qué ingenua que soy y qué bien le vengo a las empresas de cosmética.

Ya la logística me parecía poco práctica debido a que tienes que ponerte el gorro una vez tienes el pelo limpio (con el champú aclarado y escurrido con la toalla), pero yo, que soy de dar muchas oportunidades, estaba dispuesta a llegar hasta el final.

Como tengo el pelo largo, lo de meter toda mi melena en el gorro no fue sencillo. Además que, una vez cerrado, había que masajearse la cabeza para que el producto nutriera bien el cuero cabelludo. Pero claro, si te frotabas la cabeza el gorro se movía.

El gorro, al descolocarse, dejaba pelos por fuera y al final terminabas peor que cuando vas con el casco de la moto puesto sin hacerte una coleta primero.

Lo peor es que pasados los veinte minutos tienes que volver a entrar en la ducha ya que, a no ser que seáis muy habilidosas o que contéis entre la ducha y el bidé con un lavabo de peluquería, el grifo no termina de apañar y necesitas tanto la alcachofa como espacio.

El resultado final, que como os digo, me esperaba digno de un anuncio de acondicionador, parecía más bien digno de un reportaje de Callejeros, con todas las raíces sorprendentemente grasas y el pelo liso nivel “pasaba por aquí una vaca y me ha lamido la cabeza”.

Pensé que podía ser cosa de la mascarilla o de mi pelo, pero una amiga que se dejó enredar con el otro tipo de mascarilla, terminó exactamente igual.

Entre que el producto no se repartía bien, era complicado de aclarar y que terminas necesitando una hora para hacerlo bien (un arroz con leche y una mascarilla son dos cosas que no puedes hacer con prisas) dudo mucho que repita del asunto.

Prefiero esperar a que salgan más opciones de otras marcas y, en todo caso, volver a probarlo cuando sea, si lo consiguen, una inversión que merezca la pena.

El día que a Dior se le tendría que haber caído la cara de vergüenza

Artistas del mundo de la música, literatura o artes pictóricas han tomado nota y traducido lo que les rodeaba en arte. De la misma manera los diseñadores de las grandes casas siempre han bebido de referencias externas como fuentes de ideas.

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DIOR/BIHOR COUTURE

Un ejemplo claro es John Galliano y su inspiración por el teatro o, más a mano por cercanía, Palomo Spain y sus mangas abullonadas que bien podría haber usado Shakespeare.

Pero hay una gran diferencia entre “inspirarse en” y “copiarse de”. Algo que ya nos aclararon en el colegio cuando teníamos que entregar aquellos trabajos comentando el libro de turno y Wikipedia resultaba la más fuerte de las tentaciones.

Por lo visto, en Dior, no era algo que les preocupara especialmente. Lo que la casa francesa ha hecho ha sido un “copiar y pegar” en toda regla, de esos que llegaban a descubrirnos por lo descarados que resultaban (¿por qué no admitirlo?) en el colegio o la Universidad.

La diferencia es que, en nuestro caso, estaba penado. El trabajo o el examen era automáticamente invalidado, ya que se habían usado los conocimientos de otra persona. Esto servía para varias cosas: no solo se respetaba el trabajo original sino que se enseñaba al culpable a desarrollar herramientas para ser capaz de realizar este tipo de tareas lo que hacía que aprendieras.

En el caso de presentación de la nueva línea de otoño de la maison, se ha encontrado no ya un parecido, sino prácticamente, clones desvergonzados de prendas de Bihor, una comunidad que se enorgullece de las prendas que realizan artesanos de la tradición rumana. La única diferencia que ha añadido la firma ha sido la de multiplicar sus precios hasta llegar a las cinco cifras, la verdadera aportación de Dior y muy en su línea: los desorbitados precios.

Me gustaría que pasara algo parecido a lo que viví durante mis años en el colegio, que quedara al descubierto la incapacidad creativa de una marca respecto a una colección concreta, que el proyecto presentado fuera invalidado y le tocara repetirlo, como nos exigían hacer a nosotros.

No ya solo para respetar la cultura de la que se han apropiado sin permiso y de manera insolente al no reconocer la autoría, sino para que las marcas sigan esforzándose y dando trabajo a creativos diseñadores que están ahí fuera esperando su oportunidad de aportar algo a la industria de la vestimenta. Personas que, después de carreras, cursos y másteres en escuelas privadas, lo más cerca que les llevan de una gran firma es a coser botones antes de un desfile (y gratis, claro).

Las otras soluciones, alternativas sin duda, que buscan la compensación económica o la citación a la fuente de inspiración, me saben a poco. Pero, por lo pronto, “Al César lo que es del César” dice el refrán. En este caso “A Rumanía lo que es de Rumanía”, o en otras palabras, el reconocimiento, el beneficio y la disculpa por parte de los ‘plagiaDIORes’.

El bikini del revés: la tendencia que solo queda bien si te has operado las tetas

¿Os acordáis cuando a las blogueras de moda les dio por el underboob, el escote que dejaba la parte de abajo del pecho a la vista en vez de la de arriba? Bien, ha llegado la versión veraniega.

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UPSIDEDOWN BIKINI FACEBOOK

Los estilismos estivos, compuestos muchas veces por bikinis, sumados a la enésima reinterpretación de un escote han dado lugar al upside down bikini, una manera de colocarse las tiras de la parte de arriba del traje de baño que te resultará muy familiar.

¿Te has dado cuenta? Correcto, es lo mismo que hacía tu madre cuando quería ponerse morena en la piscina para evitar las marcas de los tirantes: un nudillo en el centro y los extremos por detrás de la espalda (en este caso por dentro de la copa).

La idea de darle una segunda vida al bikini, es buena, no seré yo quien diga que no como firme defensora que soy de reciclar ropa. Es buena, sí, pero especialmente si tienes el pecho operado.

A mí la idea me estaba gustando. Incluso con cierta esperanza he visto el vídeo tutorial de Instagram que explica cómo puedes hacerlo.

Sin embargo, a la hora de mirar los ejemplos que daba la cuenta de la tendencia, me costaba encontrar mujeres con el pecho sin operar.

Fijaos que de las primeras cien fotografías que muestran el bikini hacia abajo solo he contado cinco de mujeres cuyo pecho fuera al natural. Y sí, podéis creerme cuando os digo que sé diferenciarlos.

Entonces, ¿qué pasa? ¿Es para todas esto? Pues honestamente, no. Los intentos que he podido hacer a la hora de atar el bikini de esa manera, me dejan el pecho espachurrado y con parte del pezón al aire, lo que me horroriza ya que es una piel extremadamente delicada y no debería estar al sol.

Por otro lado, los casos de las mujeres con pecho grande y natural, al perder la sujeción del tirante anudado al cuello, terminan con las tetas desparramándose por fuera. Igual aguanta bien puesto los dos minutos que posas para la foto, pero nada más levantarte aquello va a caer por su propio peso.

En definitiva, que las tendencias, ideas, propuestas y maneras alternativas de llevar una prenda están muy bien, pero me gustarían más si fueran algo que pudiéramos disfrutar todas en vez de una cosa que solo resulta favorecedora si has pasado por el quirófano.