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El HIIT o cómo ponerte en forma entrenando 20 minutos

Déjame adivinar: quieres ponerte en forma este verano. Pero entre las ocho horas que pasas sentada en la oficina delante del ordenador, la cena, las lavadoras o el ir a hacer la compra porque te has quedado sin desodorante, y aquello huele a gato encerrado, no sacas ni un rato para salir a correr por el parque (con el buen tiempo que hace) y unirte a los que disfrutan del ejercicio al aire libre.

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Si te sientes identificada con esta descripción, has vivido lo mismo que vivo yo. Cada día. Sin excepción. En el momento en el que empezaba a cansarme solo con subir los dos pisos de escaleras, me di cuenta de que tenía que ponerme en marcha y literalmente.

Pero claro, mi dilema existencial, y el de tantos, es que NO TENGO TIEMPO. Sin embargo, no desesperemos porque las cosas están cambiando en el fitness y el tiempo ya no es un impedimento, o al menos, eso me confirma Ángel Carmona, entrenador personal en el gimnasio Altafit de Cuatro Caminos y creador de Muscle Winner.

Y es que numerosos estudios han demostrado que lo de hacer una hora de ejercicio equivale en gasto calórico a hacer menos tiempo con intervalos de intensidad, pero ¿cómo ha cambiado esto a la hora de planificar los entrenamientos?

“Gracias a los entrenamientos HIIT (High Intensity Interval Training) hemos conseguido darle más importancia a la variable de la intensidad respecto al volumen y tiempo total de cada entrenamiento, ya que se ha probado que entrenamientos intensivos de corta duración traen consigo muchos más resultados que largas y tendidas horas de trabajo a media intensidad”.

¿Es el fin entonces al sufrimiento de ocupar la cinta durante horas? “Se podría decir que sí, pero depende un poco de cada persona y el objetivo. En el gimnasio se ha notado mucho la inclusión de los HIIT” me dice él, que mejor que nadie sabe si los clientes se pelean o no por ocupar una máquina libre.

De manera sencilla, que podamos entender todos, los beneficios que aporta entrenar de esta manera al organismo según Carmona incluyen mayor oxidación de grasa (adiós celulitis, adiós) en el entrenamiento gracias al EPOC (exceso de consumo de oxígeno post ejercicio), mejora significativa en la capacidad cardio respiratoria (hola, resistencia) y mejoras en todos nuestros sistemas, como el hormonal, ya que el entrenamiento en HIIT estimula considerablemente la hormona de crecimiento.

Dicho así te suena tan bien, que lo quieres probar, ¿verdad? Pero ¿cómo podemos realizarlo si estamos fuera del mundo fitness y no sabemos ni por dónde abrocharnos la zapatilla?

“Hay tres puntos importantes a la hora de planificar HIITS: el tiempo de duración total, que no debe de sobrepasar los 20 minutos de duración, saber jugar con el número de repeticiones y tiempo de trabajo (a más repeticiones el tiempo de esfuerzo activo deberá de ser menor) y no olvidar el principio de la individualidad (si trabajamos a intensidades muy altas hay que saber medir bien los esfuerzos que podemos hacer).

Entonces, para que nos entendamos, ¿qué va mejor para la operación bikini? “¡HIIT sin duda! Sin olvidar combinarlo con sesiones de fuerza. Además podemos hacer HIITS en todos los ámbitos y de todas las maneras posibles”.

Pero ojo, “no todos podemos entrenar de esta manera ya que existen contraindicaciones: personas con dietas muy hipocalóricas, con problemas en alguna articulación o personas con algún tipo de enfermedad cardíaca” deberían abstenerse.

¿Carmona cumple el “en casa del herrero cuchillo de palo”? Para nada. “Mis clientes entrenan de esta manera porque ganamos en tiempo y en resultados. Los entrenamientos más cortos y más eficientes siempre son la mejor opción” afirma.

Pero, ¿es algo con lo que tengamos “futuro”? ¿Podemos mejorar haciendo solo HIIT? “Sí, a medida que pase el tiempo tenemos que buscar entrenamientos en los que podamos seguir progresando y no estancarnos. Por ejemplo en una sesión HIIT con pesas, una buena variable para seguir mejorando es la sobrecarga progresiva o intentar subir el peso en los ejercicios a cada cierto tiempo”.

“En una sesión de cardiovascular podríamos trabajar con la velocidad de carrera o el tiempo total de trabajo. Por ejemplo, si estoy corriendo a una velocidad durante intervalos de 20 segundos, dentro de una o dos semanas voy a intentar programar sesiones a la misma velocidad durante 30 segundos”.

Ahora solo nos queda atrevernos a probarlo (¡o buscarnos otra excusa que no sea la del tiempo!)

Los abdominales, esos malditos bastardos

Si te pregunto cómo se consiguen marcar los abdominales, tu respuesta sería…
a) Entrenándolos el gimnasio
b) En la cocina
c) Rezando y poniéndole una vela a la estampita de Schwarzenegger

Siempre he pensado que era una cuestión de gimnasio, ¡y más viendo los entrenamientos de los ángeles de Victoria’s Secret! Pero resulta que no, que se hacen en la cocina. Revolví la mía de arriba abajo buscando ese producto milagroso que los cultivara pero nada.

Los abs de Kate Hudson están tan entrenados que saludan a quien quiera que pase por su lado. GTRES

Los abs de Kate Hudson están tan entrenados que saludan a quien quiera que pase por su lado. GTRES

Os preguntaréis a qué viene esto que ande en busca y captura de abdominales. Os diré algo, queridos seguidores de tendencias, los abs, esta año, se llevan. Si algún hombre se encuentra leyendo esto, seguramente pensará: “Vaya novedad, los abs se llevan cada verano”. Entre chicos puede, pero nunca antes habían tenido tanto éxito entre nosotras.

Como ya llevo un par de años yendo al gimnasio, me los propuse en Año Nuevo. “Este año tendré abs” pensaba mientras tomaba el tercer trozo de turrón en casa de mi tía. Porque en pleno siglo XXI si dices ‘abdominales’ o ‘tableta de chocolate’ quedas más pasada de moda que el botijo de arcilla. El reinado de Instagram dicta que son los abs o sino el six pack.

Así soy yo, llamadme ‘loca’. La gente en Año Nuevo se propone dejar de fumar, ver todas las temporadas de Juego de Tronos y yo me propongo trabajar los abs, llevo a una pequeña culturista en mí. Y es que, como buena fitster, me gusta probar entrenos y rutinas nuevas. Hay que probarlo todo en esta vida y el gimnasio no es una excepción.

Los abdominales siempre están ahí. Como decía el protagonista de Un paseo para recordar, “No los ves, pero se sienten”. Así que empezó mi proceso de esculpimiento estomacal. No es fácil, no os voy a engañar. Es cansado, sacrificado y requiere que tu cabeza diga “No” a cosas que tu estómago dice “Oh, sí por Dios, y con doble de chocolate por encima“. Se dice que se hacen en la cocina porque, según Ángel Carmona, entrenador personal del gimnasio Altafit de Cuatro Caminos, “la grasa de la tripa es la última que se pierde”. Mira, igualito que la esperanza.

Eso significó decirle “adiós” al queso, a la leche con lactosa, a las grasas, azúcares e hidratos de carbono a partir de la tarde y por tanto, hacerme una de las mayores consumidoras de proteínas y verduras del país. Y es que la clave para perder grasa, a diferencia de lo que mucha gente piensa, no es pasar hambre, todo lo contrario, es hacer tus cinco comidas al día. Pero cinco comidas de verdad (las barritas de cereales de BiCentury, Kellogs y demás NO cuentan como comida), y equilibradas. Pollo, pavo, pescado… todo a la plancha o al horno acompañado de verduras. En mi vida he comido tanto. Yo, que nunca he pasado los cincuenta y pocos estoy ahora en más de sesenta kilos de puro músculo.

Si eterminas de ejercitar los abdominales peinada y sonriente es que algo estás haciendo mal. GTRES

Si terminas de ejercitar los abdominales peinada y sonriente como ella es que algo estás haciendo mal. GTRES

Fijaos si estoy comprometida con la dieta que en la redacción de 20 Minutos soy la que come merluza con guisantes a las 11 de la mañana. ¡No! No es que siga la dieta Dunkan, es que las comidas que hago son así de completas. Y todo ello regado con sus dos litros de agua entre colas de caballo, tés y otras infusiones que me hacen olvidar lo poco que me gusta beberla.

Aunque tampoco os vayáis a pensar que he cortado de raíz con el resto de comida. Sigo la ley del cheatmeal, lo que significa que una vez por semana puedo comer lo que quiera. Esto sirve para ‘calmar’ la posible locura que estemos gestando internamente por comer sano. Que la vida son dos días y por muy fitness que seas, no está reñido con disfrutar.

Pero no solo de comida sana viven los abs, sino que al mismo tiempo debía seguir una rutina de abdominales que les despertara de su letargo de más de 20 años y les obligara a salir al mundo exterior. Los ejercicios que te permitirán lucir crop top son las planchas y los abdominales, tablas que ahora procuro hacer tres días a la semana.

Ojo, menudos entrenamientos, al día siguiente te duele todo el cuerpo hasta al estornudar. Así fue como, entre comidas y ejercicios, la grasa se fue marchando (de todas las zonas, eso sí, no solo de la barriga. ¡No os vayáis a pensar que solo se pierde la grasa focalizada!) y los baby abs empezaron a despuntar poco a poco, aunque claro, cada persona tiene una constitución diferente e igual con otra genética resulta más o menos difícil sacarlos a la superficie.

Pueden gustarte u horrorizarte. Yo, por mi parte, hasta que se pase el furor de los abs y se lleve desarrollar cualquier otro músculo, seguiré dándole a la tripa.