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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

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Qué ponerse para tu cita de San Valentín según cómo lo celebres

Soy una romántica incurable desde la raíz de mi pelo de la frente hasta la punta del dedo gordo del pie. Me encanta que, independientemente de poder querer, achuchar y besar a mis seres queridos a diario, haya un día concreto que se celebre algo tan bonito como es el AMOR.

Y si bien no soy partidaria del bombardeo de perfumes, flores, bombones y regalos horteras del chino (que luego quedan en las estanterías cogiendo polvo) defiendo a capa y espada las citas del Día de los Enamorados.

  • Si te lleva a cenar fuera y el pack incluye “restaurante romántico+velas+violinista+champán+pétalos de rosa” aprovecha para sacar tus mejores galas. No hace falta que te arregles como si fueras de boda, pero elige un conjunto que no te pongas normalmente. Para ellos una camisa o americana marcará la diferencia entre la camiseta de Los Ramones con vaqueros que suelen llevar siempre (ojo, que nos encanta, pero un día es un día). Para nosotras, podemos combinar un top más elegante con una parte de abajo más informal o lo contrario. También podemos apostar por tacones si nos apetece (que por mucho que machaquen los pies le dan un toque elegante al estilismo) o un zapato plano fino si preferimos la comodidad.

  • Si te lleva a ver un espectáculo puedes seguir los mismos consejos que si vas a cenar fuera pero juega con los complementos para ir acorde a la situación. No es lo mismo que te lleve a escuchar ópera que a ver monólogos cómicos en un bar o a un recital de poesía. Bolsos, cinturones y zapatos pondrán la guinda al pastel.

  • Si vais al cine, a un museo o a dar un paseo por la ciudad, elige ropa cómoda pero sin perder de vista San Valentín. Puedes ir informal a la par que elegante aunque vayas en vaqueros. Para nosotras es tan fácil como aprovechar un pintalabios favorecedor (procura hacerle primero el truco del talco para que no te lo borren los besos) y para ellos elegir una camiseta, chaqueta o cazadora algo más estilosa.

Si la cita es en casa déjate de capas de ropa extra y mejor céntrate en lo que te vayas a poner por debajo, que seguramente sea lo que va a estar más a la vista (aunque sea a ras de suelo).

Y si disfrutas de la soltería, pero el amor que tienes hacia tus amistades es digno de celebrar, tira la casa por la ventana en una exaltación de la amistad y toma nota igualmente de los consejos estilísticos. Arreglarse para una persona que queremos siempre es especial, independientemente del tipo de amor que sintamos por ella.

(Todas las imágenes son de STRADIVARIUS Y H&M)

Las prendas que cogí del armario de mis padres para vestir esta temporada

De verdad os digo que soy el terror de mi casa. Todos saben que cuando le echo el ojo a algo prácticamente pueden despedirse de ello. O bien porque me lo pongo continuamente o porque desaparece en ese agujero negro en el que se ha convertido mi armario. El día que me dé por hacer una limpieza llego a Narnia, lo juro.

Prendas saqueadas del armario de mi madre. MARA MARIÑO

Pero es que nuestros padres tienen ropa MUY GUAY. Pero tal cual os lo escribo, en mayúscuñas y en negrita. Vale que puede que no nos llame mucho la atención por la manera en la que se la ponen, pero la verdad es que hay donde rascar, y las cosas de rascar molan.

Mi madre, que qué paciencia tiene la pobre conmigo, me ofreció de buenas la mano y le he agarrado el brazo, las pulseras, la chaqueta, el abrigo y muchas otras prendas que ya han pasado a mi colección.

De hecho, la prenda estrella que me pongo es el body negro que veis en la foto de la derecha, que es en realidad un bañador de los años 80. “Si me llegan a decir que mi hija iba a usar mi bañador para salir a la calle no me lo creo”, me dice de vez en cuando. Pues sigue sucediendo.

Con la vuelta de los cortes de la década de 1990 podemos rebuscar entre las americanas que llevaban nuestras madres, especialmente si tienen cuadros o rayas. Y por supuesto no pueden faltar, para combinar ya sea con bodys o chaquetas, los mom jeans, es decir, el equivalente en el armario de tu madre, sus pantalones vaqueros también de anchura noventera.

Nosotras no hemos podido utilizar muchos pantalones de la otra ya que siempre hemos tenido tallas de cintura y cadera diferentes, pero si tenéis suerte y compartís talla, podéis aprovecharlos.

Respecto a mi padre (no, no os penséis que el buen hombre se iba a librar del saqueo textil), tuvo que ver desaparecer su jersey amarillo (foto de la izquierda) que quedaba genial a modo de vestido con las botas altas mosqueteras, una combinación que ya visteis en mi anterior post.

Ya sea un jersey o una camisa gigante son dos prendas que van perfectas para combinar con calzado que tenga un toque más femenino para equilibrar el estilismo.

Pero sin duda, el descubrimiento estrella fue su americana extragrande gris a la que llevo tiempo teniéndole el ojo echado pero no terminaba de convencerme cómo me quedaba abierta. Ya que esta temporada está siendo el año estrella del vestido-americana, probé a llevarla cerrada y se hizo la magia (estilística)

Prendas secuestradas del armario de mi padre. MARA MARIÑO

Por último, aunque este año no me la he puesto mucho porque no me ha coincidido el entretiempo cerca de su armario, podéis reciclar de vuestros padres las cazadoras vaqueras u otro tipo de prendas de abrigo oversize que os servirán para completar cualquier estilismo.

Espero haberos dado ideas y que antes de lanzaros en plancha a las rebajas, que empiezan mañana, aprovechéis para echarle un vistazo al armario de vuestros padres. Igual encontráis algo interesante (¡y además gratis!).

Vestido de cola y corona de laurel: graduarse a la italiana

La semana pasada puse fin al año de mi vida que he dedicado a especializarme en moda. Especializarme en moda… Lo bien que suena. Como si mi nuevo diploma me permitiera estar por encima del bien y del mal (estilístico) y juzgar si enrollarte una toalla al cuerpo y acudir a una alfombra roja es algo correcto.

MARA MARIÑO

Para la ceremonia tenía claro que, ya que no suelen invitarme a los Goya ni a los Óscar, quería ir de largo. Pues porque sí, porque siendo una escuela de diseño en la que la mayoría de los cursos son de moda, mi cuerpo me pedía salsa.

Pero ahí no quedó la cosa. Yo soy de las que no se quedan contenta con un plato de sopa y quieren dos tazas, bandeja de pan para acompañar y copa de vino también en la mesa. De perdidos al río, o, siendo Milán, a los canales del Naviglio. Mi vestido además de ser largo tenía cola. No una cola estilo vestido de novia como para poder hacerme foto de ella subida a unas escaleras, pero sí la suficiente para que me la fueran pisando constantemente.

Aunque mi idea inicial era combinarlo con unos stilettos en verde botella, en el último momento me decidí por unas sandalias negras de tacón fino atadas al tobillo que, a mi parecer, me proporcionaban mayor sujeción. Ir en diciembre por las calles de Milán en sandalias de tacón sin medias fue una experiencia que mis pies difícilmente olvidarán.

Y eso que llevaba mi joya neoyorquina, un abrigo que me había regalado una de mis mejores amigas de su último viaje a las americas que no solo tenía un cuello de pelo perfecto para mantenerme abrigada sino un corte y un color que parecían salidos de cualquier fiesta de El Gran Gatsby.

MARA MARIÑO

Al principio todo estaba en orden, ya que estaba experimentando el “efecto divineo” el cual se conoce como la pérdida total de consciencia de temperatura externa por el subidón de adrenalina que te produce tu estilismo. Suele ser algo que no solo se da en bodas, graduaciones, comuniones o bautizos, sino cuando el viernes noche sales con tus amigas vestida de maravilla.

La cola y los tacones para las fotos quedaban estupendos. Subir por las escaleras a recoger el diploma ya fue otro tema. Sin embargo lo conseguí (sin tropezarme) y pasé el trago dignamente. Una vez recibí el diploma del master, la Laurea Magistrale para los italianos, ya pude ponerme la corona de laurel que llevan tradicionalmente cuando han terminado los estudios.

Para completar el estilismo, y como mujer minimalista que me considero, llevé unos pendientes largos con el pelo suelto y totalmente liso (al menos los primeros diez minutos, luego las ondas traicioneras aparecieron), también para no parecer, entre tanta hoja que llevaba en la cabeza, un árbol navideño.

Después de la experiencia me quedó claro aunque la cola estuvo bien para la celebración no voy a volver a llevarla a no ser que hablemos de una ocasión en la que esté totalmente sola y nadie pueda pisarla (adiós vestido con cola para mi boda imaginaria, adiós).

S.O.S.: ¿Qué me pongo para la cena de empresa?

Como estilista que ya soy (vale, no me gradúo hasta el lunes, pero el máster está aprobado desde finales de noviembre) ha llegado el momento de que asume mi responsabilidad y os oriente en las situaciones de crisis existenciales que ya muchas estáis viviendo con las cenas (y respectivas fiestas) de empresa.

Tú en plena crisis de “No tengo nada que ponerme”. PIXABAY

Aconsejando al par de amigas que no solo han pasado por mis manos, sino que han aprovechado para saquear mi armario, os voy a resumir lo que les dije a ellas, consejos que casi siempre son los mismos.

No, ir vestida para la guerra no es una opción. Los vaqueros tampoco lo son. Pero no empieces a hiperventilar que hay vida más allá de los jeans.

Lo primero que debes tener en cuenta es que el rojo NO es obligatorio. Puedes decidir llevarlo si te gusta, pero en ningún caso es un color indispensable. En Nochevieja, en cambio, ya que está ligado con la superstición de que da buena suerte, tiene más sentido ponérnoslo.

“Vale Mara, pero deja de liarte y vete al grano que tengo que vestirme”. Bueno, antes que nada hablemos de tu empresa, ¿tiene algún tipo de etiqueta? ¿Vas de traje o en vaqueros? Si tu empresa exige una vestimenta formal, lo suyo es que en la cena mantengas la etiqueta con un tono festivo. Si tu empresa no pone ningún tipo de requisito, puedes ir más a tu aire.

Tenéis para inspiraros los siguientes moodboards (que para que nos entendamos, viene a ser un colaje de toda la vida):

MANGO

Brillos, terciopelo, metalizados, purpurina y asimetrías en vestidos, patalones palazzo, monos, faldas y vestidos que mantienen la elegancia con un contrapunto de fiesta que podemos acompañar de un maquillaje más llamativo, para las que van también maquilladas a trabajar y quieren verse algo diferentes.

MANGO 

Es en los accesorios donde más nos podemos atrever a experimentar (y no solo con gaseosa). Pendientes gigantes, zapatos llamativos o bolsos donde solo nos entra el móvil y un paquete de pañuelos nos ayudan a completar el estilismo si todavía tenemos la sensación de que “cojea”. Vaya, ¡que es la noche ideal para que saques del armario esos zapatos que no te pones nunca!

Conjuntos de fiesta (monísimos) para las que miramos el bolsillo

Entre el regalo para tu madre, tu suegra, tu amiga que se va el año que viene de Erasmus y que en el Black Friday aprovechaste para renovar armario, te has quedado para las fiestas con los euros contados.

Vestidos de largo midi ajustados a la cintura si quieres crear sensación de curvas peligrosas

A eso, encima, vas a tener que sumarle el riñón que te van a sacar de la entrada de la fiesta de Nochevieja.

Pero que no cunda el pánico, que el vestido del año pasado es monísimo y este año sales con otro grupo de amigos. Aún así no terminas de estar convencida (las fotos de Instagram de tu brillante entrada al 2017 siguen ahí) así que te decides a estrenar modelito.

¿Traducción? Plan low cost de estilismo urgente.

Lo bueno es que las siguientes propuestas te van a salir por menos de 30 euros, es decir, son aptas para bolsillos de estudiantes, becarias o para las que, simplemente, ya estamos casi en números rojos a primeros de mes:

Monos largos y de terciopelo para ir estupenda sin pasar frío (también puedes llevarlos con medias)

Vestidos ajustados que marcan hasta las ideas más locas que se te ocurrirán con tu amiga del alma

Vestidos que disimulan cintura para las amantes de los polvorones y del turrón

Tops, bodies y camisa que también nos apañan para estilismos de nuestros días de diario

Faldas para una ocasión especial (acuérdate de ponerte la servilleta sobre las rodillas para evitar manchas de mayonesa)

 Fotos de Stradivarius y Lefties

Cómo vestirse en ‘veroño’

El ‘veroño’ es uno de los mayores retos estilísticos del año. Es como cada vez que te toca hacer la Declaración de la Renta pero aplicado al mundo de la moda.

Lo de salir de casa con temperaturas que rozan la congelación y llegar al medio día con un calor que te hace fantasear con la piscina supone un desafío hasta para la adicta a la moda más pintada.

El quid de la cuestión es cómo salir de casa vestida decentemente, con una ropa que se ajuste a las temperaturas, sin parecer una mamarracha. Puede parecer sencillo, pero aún en su despacho de Vogue, Anna Wintour mira por su ventana preguntándose cuál es el secreto para vestir bien en veroño.

First things first after landing in LA: my first Halloween pumpkin patch 🎃 More on my stories 👻 #AmericanDays

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El veroño es como ir a una cita con alguien que no te gusta, sabes que te vas a sentir incómoda en algún momento.

Por muy grande que sea la tentación de ponerse calcetines debajo de las sandalias o chanclas, hay zapatos perfectos para el veroño como son los botines semiabiertos (esos que tu madre te decía que no ibas a ponerte nada en verano porque te darían calor y aún menos con el frío del invierno) o los zapatos destalonados.

Es la oportunidad perfecta para sacar las gabardinas, porque aunque no caiga una gota, al menos en Madrid, cortan el viento de la mañana que da gusto.

Si las acompañamos de faldas midi sin medias o pantalones culotte estaremos igual de preparadas para tomarnos una cerveza en el afterwork aunque haga viento en la terracita de turno, que para el descanso al medio día al sol, aprovechando los rayos, como si de la fotosíntesis dependiera nuestra supervivencia.

🌎❤️

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Los mejores estilismos para ir a la playa

Vale que aunque la mona se vista de seda mona se queda, pero no por ello tiene que bajar a la playa todos los días con los pantalones roñosos que ya tienen la goma cedida y esa camiseta de tirantes de hace cinco años. Este post está pensado para todas aquellas que nos quedamos sin ideas en cuanto a elegir estilismos playeros se refiere.

La playa es la oportunidad perfecta para darle salida a todas esas prendas veraniegas que hemos comprado durante las rebajas. Que nos conocemos y por mucho que te las compraras con toda la ilusión del mundo hay algunas que tienen más posibilidades de pasar al permafrost de tu armario que de morir los personajes de Juego de Tronos.

Os traigo cinco propuestas de blogueras que me encantan y de las que soy groopie desde hace tiempo:

El olvidado: la combinación falda y top no termina de convencernos a la hora de sentarnos en la arena por aquello de no terminar llenas de la misma, pero la verdad es que es una de las prendas más cómodas de poner y quitar si no tenemos ganas de andar arriba y abajo con la cremallera del pantalón.

M Y K O N O S 🦀 @drupelosangeles #drupesquadtravels

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El conflictivo: aunque el mono es más lioso para ir al baño y no te permite hacer la típica maniobra estratégica de ponerte solo la camiseta si vas al chiringuito, es una opción perfecta para estar listas en un santiamén.

Es mejor tener con quién pasar los domingos que los viernes 💙.

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El clásico: el vestido blanco largo vaporoso nos encanta, aproximadamente el 80% de las mujeres tiene uno y el 100% de sus hijas se lo cogen prestado de vez en cuando. Ideal para dar paseos por la orilla y hacerse fotos para Instagram.

Easy breezy in our Marina dress @lovelypepacollection 🌾 More on my blog today. Link in Bio 👆🏼

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El preferido: ya sea por comodidad, porque es lo que llevábamos de pequeñas o porque, sencillamente, es de lo que más abunda en nuestro armario, el pantalón con camiseta siempre es el favorito de las bañistas.

El imbatible: el little black dress no solo era el preferido de Audrey Hepburn sino que sigue a día de hoy aún en versión veraniega y nos encanta. Si lo lleva la Ferragni en sus vacaciones de Amalfi imagina lo bien que te va a quedar a ti cuando vayas por Torrevieja.

#ItalianDays #TheBlondeSaladGoesToAmalfi

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¿Cuál es el que te gusta más para pegarte el primer chapuzón del año?

Estas son las 5 prendas que debe tener siempre tu armario

Benditas rebajas. Son como el helado o la pizza, ¿hay alguien a quién no le gusten? Como buena hija de madre ahorradora, las rebajas son el periodo sagrado en el que comprar con cabeza cosas necesarias (y darse algún capricho también, vale).

Pero, esta vez quiero centrarme en la funcionalidad de ese querido periodo del año. Este año, las rebajas serán conocidas como las mas sabias de tu vida. Y no, no me refiero a que te compres los libros de Borges o Gabriel García-Márquez (aunque tampoco estaría de más), sino a que compres con sentido. En este post vas a aprender a hacerte con tus básicos de armario.

Mi amiga Main y yo luciendo prendas básicas de vestuario. DENIS TV

La pionera de los básicos fue Donna Karan. La neoyorquina presentó en 1985 una colección llamada “Seven easy pieces” que consistía en siete piezas totalmente combinables entre sí y básicas para el vestuario de cualquier mujer.

Pero como siete son muchas, en mi opinión se pueden reducir a cinco las opciones que toda mujer necesita tener en su armario para crear cualquier look:

Unos vaqueros: im-pres-cin-di-bles, como el aire para respirar. Mejor si los buscas de corte alto y pata un poco suelta ya que los pitillos están en decadencia y los vaqueros sueltos serán el nuevo relevo.

Blazer negra: una americana de toda la vida. Si no tienes mucha ropa arreglada, la chaqueta te salvará la vida. Le da un toque formal a cualquier estilismo. La clave para hacernos con una es que no sea muy ajustada.

Vestido negro: algo creado por Cocó Chanel y popularizado por Audrey Hepburn bien merece un espacio en nuestros armarios. El vestido corto negro es una prenda atemporal que con los complementos adecuados lo mismo nos sirve para la oficina que para ir a un cóctel.

Camisa blanca: el lienzo favorito de los diseñadores. Además de jugar con la prenda siendo la base de infinitas combinaciones, nos permite jugar con los botones, el corte, las mangas…

Perfecto: la cazadora modera creada en 1928 se reinventa cada temporada. Literalmente. No hay año en el que no se lleve la cazadora de cuero.

Desde hace unos tres años, ninguna de las prendas ha faltado nunca en mi armario. ¿Y tú? ¿Las tienes todas ?

¿Qué tengo que meter en el bolso cuando salgo de fiesta?

Después de mi mayoría de edad, etapa universitaria y post-universitaria, que es en la que me encuentro ahora, he aprendido con el paso de los años cuáles son los básicos que debo llevar en el bolso para sobrevivir a una noche de fiesta con éxito.

La supervivencia fiestera cuando eres mujer depende de ese accesorio que llevas contigo. Puede parecer una tontería, pero elegir bien su contenido puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. O entre estar sana y un resfriado al menos.

Dejad que comparta con vosotros mi conocimiento sobre la materia fruto de un sinfín de malas experiencias que se resumen la frase de “Ojalá hubiera metido eso en el bolso“.

1.Pañuelos de papel: esenciales desde el minuto uno, ese en el que ya va más contento que los demás te derrama un poco de su copa. Los pañuelos son muy preciados en los baños de las discotecas ya que, como todo el mundo sabe, nunca tienen papel. Si quieres evitar la maniobra de ir sacudiéndote por los diferentes urinarios de tu ciudad, el pañuelo te hace el apaño. También es perfecto para secar las lágrimas de tu amiga cuando se acuerda de su ex o para que se limpie la boca si acaba vomitando.

2.Tampones/compresas: porque por muy regular que seas NUNCA sabes si la regla te va a sorprender a ti o a alguna amiga. Como mujer pro-copa que soy procuro siempre llevar una compresa encima por si las moscas. No solo en mi bolso de fiesta, sino en mi cartera en general.

3.Euros sueltos: a ciertas horas de la noche encontrar cambio puede ser más difícil que madrugar los lunes, por eso las monedas salvan de todo tipo de apuro: desde comprarte unos chicles en el chino hasta pagar el ropero.

4.Cosméticos básicos: que no, que no diga que metas tu neceser de maquillaje. Hay dos cosméticos que solucionan cualquier estropicio. Y es que todas sabemos que por muy bien maquilladas que salgamos de casa, es una ilusión efímera que se va desvaneciendo a lo largo de la noche. El corrector puede matizar esa raya del ojo medio borrada o esa ojera que vuelve a empezar a aparecer, mientras que el pintalabios repasa el color que ya nos hemos dejado en las copas e incluso nos apaña como colorete.

5.Bailarinas: esas que a los 18 ni se te pasaba por la cabeza meterlas en el bolso pero que ahora eres capaz de volver a casa desde el metro si por lo que sea se te ha ocurrido salir sin ellas. Lo ideal es que lleves un bolso lo bastante grande como para que te entren. Sino siempre puedes hacerte con unas de esas malillas que se enrollan sobre sí mismas. ¿Que es como ir descalza por la calle de lo finas que son? Sí. Que ya no andas como Bambi recién nacido y solo por ello merecen la pena? También.

6.Bolsa de tela mini: ya sabéis a qué bolsas me refiero, las de dos asitas que si las pliegas bien ocupan menos que un neutrino. Son las mismas que despliega tu madre en la caja del Alcampo cuando ya ha pagado la compra, esa en la que mete los cereales, la fruta, verduras, detergente, una planta, dos juegos de sábanas y una cafetera nueva. La bolsa mini es clave para el momento ropero, ya que puedes meter tu bolso/bufanda/guantes/paraguas etc sin preocuparte porque llevas un bolso pequeño y, sobre todo, te permite volver a casa dignamente sin ir con los tacones en la mano como un despojo social (sí, así me sentía yo cuando los traía de la mano volviendo a casa a las 7 de la mañana cruzándome con esos trabajadores tan pulcros y aseados).

7.Cartera pequeña: necesitas el abono, tu DNI y dinero. Tu carnet de la biblioteca, del gimnasio, de la universidad, de Carrefour, de socio del Betis, de Stradivarius o de la escuela de idiomas son totalmente prescindibles y lo único que hacen es ocuparte sitio.

8.Chaquetilla: la gran diferencia cuando sales a la calle después de que cierre la discoteca. Si Rose hubiera llevado una chaquetita cuando se hundió el Titanic, Jack no habría muerto congelado.

9.Comida: a no ser que seas de esas a las que no le entra hambre cuando sale, las demás volvemos a casa famélicas y atacamos la nevera con más furia que una horda vikinga conquistando nuevas tierras. Para ese momento de debilidad que es el viaje de vuelta, si no te pilla ningún kebap/pizzería/supermercado 24 horas abierto, puedes llevarte una barrita o, como hago yo, una manzana. Te mirarán raro, pero lo agradecerás.

¿Qué lleváis vosotras en el bolso cuando salís de fiesta?

Esta primavera llevarás volantes

Todas las temporadas tienen una tendencia especialmente mimada: en verano fue el escote halter, en primavera la falda vaquera con botones en forma de A…

Este año, la niña de los ojos de la primavera 2017 serán los volantes, una tendencia que además de animada (da más vidilla que un hit ochentero) la encontramos favorecedora para todos, ya que no solo se llevarán en cualquier parte sino que podemos encontrarlos en distintos tipos de tejidos.

Si bien es cierto que dan un toque de formalidad, se le puede restar combinándolos con unos vaqueros, cazadora de cuero o incluso unas sneakers, mezclas que harán que podamos llevarlos en el día a día.

Volantes en las mangas:

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Volantes en el torso:

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Volantes en faldas y vestidos:

ASOS

Volantes en pantalones:

ASOS

¿Y tú? ¿Te animas a probar la tendencia?