Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

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Cinco ideas para añadir el coral, color Pantone 2019, a tu armario

Amantes de los colores, vuestras plegarias han sido escuchadas. Habemus color 2019. La fogata en las oficinas de Pantone de este año es Living Coral (coral vivo) y no, tampoco nada de ese tono en el armario.

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A medio camino entre el naranja y el rosa salmón, es un color vivo que, como morena con piel de color de los folios de papel, forma parte de aquellas tonalidades con las que mi complexión y yo no hacemos buenas migas.

Por tanto, para mí que Pantone haya elegido este tono, es más una faena que otra cosa.

Pero para quienes encontréis este tono favorecedor, es decir, las que tengáis el pelo entre castaño y rubio con un tono de piel más oscuro que el de la pared, podréis atreveros a llevarlo con cualquier prenda que se os pase por la cabeza con la tranquilidad de que no os hace parecer primas lejanas de Edward Cullen.

Poniéndome en el supuesto de que te encanta y lo quieres, Olivia Palermo es el ejemplo perfecto de cómo llevar el color para una cita importante. Un top a juego con el pintalabios mezclado con unos vaqueros y la melena despeinada te dejan lista para la quedada de “Vamos a celebrar el ascenso” con tu amiga.

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Bold lips and bold accents.

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Ante la duda, combinar el color coral con prendas blancas o negras es otro recurso del que puedes tirar si quieres ir a lo seguro. Aunque si lo tuyo es jugártela porque eres atrevida y vas por la vida sacando el usb sin expulsarlo primero, márcate un color block y haz mezclas dignas de Ágatha Ruiz de la Prada añadiendo azul o verde.

PANTALÓN DE MISSGUIDED

Pantalón vaquero, camisa blanca, americana negra, cazadora de cuero o incluso una trenca son algunos básicos imprescindibles del armario que puedes combinar con cualquier prenda que lleve el color anaranjado si lo que quieres es entrar a 2019 siendo más moderna que Alaska en la Movida Madrileña.

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Para fiestas y grandes ocasiones, como cuando por fin has aprobado el carnet de conducir, un logro que merece ser celebrado por todo lo alto, el coral también te hará compañía en vestidos, faldas, monos o conjuntos de dos piezas.

CONJUNTO EN SATÉN DE PRETTY LITTLE THINGS

Si, como yo, no lo encuentras nada favorecedor, pero aun así quieres unirte al #movimientonaranja porque eres más adicta a las tendencias que al café y te niegas a renunciar al tono del año, aunque sea uno que te hace flaco favor en las fotos (que se lo digan sino a Meghan Markle, que tiene el color prohibido), prueba a introducirlo sutilmente, como quien no quiere la cosa.

Que los complementos son tus mejores amigos es algo que sabes, por lo menos, desde 2010, pero en este caso con más motivo ya que podrás lucir cinturones, pañuelos, bolsos o zapatos del Pantone 2019. Una manera de ir a la última sin que el color te rechine cada vez que te mires a un espejo.

Ya puedes entrar en un garito con zapatillas (sin que te miren mal al pasar)

Si Dani Martín estuviera componiendo Zapatillas, tendría que cambiar la letra que todos cantamos en 2005.

Urban Outfitters

Con 13 años de diferencia, no es que la vestimenta de las discotecas haya cambiado (al menos, no voluntariamente), es que las deportivas han irrumpido en la etiqueta sin ningún tipo de miramiento.

La moda ha respondido a una petición: adiós artificios, por lo que la tendencia es ahora el confort, sentirnos cómodos con nosotros mismos.

Cuando Victoria Beckham por motivos de salud, empezó a prescindir de los tacones y salió a saludar después de uno de sus desfiles con zapatillas, el fenómeno daba comienzo.

Porque por extraño que parezca que en la alta moda puede tener cabida la moda deportiva, solo tenemos que ver cómo Gucci, Balenciaga o Valentino han incluido las zapatillas haciéndolas tanto o más deseables que un bolso.

De hecho, es probable que si Sexo en Nueva York se rodara de nuevo en 2018, la Carrie Bradshaw millennial habría sustituido los altísimos stilettos por las ugly sneakers en el armario (e incluso Mr. Big le habría pedido matrimonio con un buen par de dad shoes).

Si antes nos podía horrorizar la idea de ver un pantalón de traje con una zapatilla de deporte, la combinación es la estrella de muchas oficinas. Incluso si eres una devota de las faldas lápiz como Rachel en Suits puedes atreverte también con la mezcla.

Y sí, El Canto del Loco tendría que admitir que ahora es prácticamente imposible llegar a una discoteca y no encontrar a gran parte de los asistentes con zapatillas, lo cual es una gran suerte porque, siendo realistas, salir con tacones puede ser estupendo, pero no hay nada como llegar a casa después de una noche de fiesta y que no te duelan los pies.

¿Por qué nos flipa tanto la ropa con el logo de la NASA?

Hay cosas que son guays por sí mismas: las gafas de aviador, los botines Dr. Martens, las motos o el disco de vinilo de tu padre de Brothers in Arms de los Dire Straits. Y dentro de esa lista, en una de las posiciones más altas me atrevería a decir, está el logo de la NASA.

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Algo tiene la Agencia Espacial que nos atrae a todos sin excepción. Puede ser que, como millennials, nos fascina lo nuevo, el futuro, y es precisamente lo que simboliza: la ciencia, las posibilidades de creación de un mundo mejor, los logros para toda la humanidad… ¿Cómo no íbamos a dejarnos seducir por los sueños si somos la generación idealista por excelencia?

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Desde hace unos años, el escudo tricolor ha salido en todas partes: de tazas ha pasado a sudaderas, zapatillas, gorras, mochilas y, sobre todo, camisetas.

La pasarela tampoco se ha podido resistir y firmas como Vivienne Tam, dedicó una colección entera al logo, o Versace han incluido la “albóndiga”, como se refieren en la NASA de manera coloquial al escudo, en sus colecciones.

Vans, Adidas o Nike también han sacado zapatillas inspiradas en el futurista fondo estrellado que, lógicamente, se han convertido en fenómeno de ventas.

Con las características letras en color blanco dentro de una esfera azul, con el símbolo vectorial rojo de fondo, el logo diseñado en 1973 es conocido y apreciado en todo el mundo. En él confluyen dos tendencias que lo han convertido en el fenómeno de la cultura popular que es hoy.

En primer lugar ha resurgido en plena moda de la logomanía, una tendencia que, tras la crisis económica, muestra una opulencia minimalista cargando la ropa de monogramas grandes y visibles desde todos los ángulos que nos permitan identificar (o identificarnos con) la marca a primera vista.

El otro secreto de su éxito es el cocooning, un fenómeno que busca refugiarse en la seguridad que nos proporcionan prendas vintage cargadas de nostalgia y que vuelven renovadas, como las zapatillas de deporte gigantes, las chaquetas de chándal de colores chillones o el forro polar en clave estilosa por poner algunos ejemplos de revivals conocidos.

De hecho, de la unión entre la logomanía y el cocooning, tenemos un ejemplo del verano, la camiseta blanca con el logo rojo firmada por Levi’s.

La Agencia Espacial no hace distinciones, ya que cualquiera puede usar su escudo, lo que explica por qué aparece tanto en la alta moda como en las firmas de fast fashion. El único requisito es que la identidad sea usada correctamente. Además es un logo del gobierno, no una marca de una compañía privada, por lo que no reciben remuneración por las licencias de uso.

Entonces, ¿cuál es el negocio de la NASA? Mi teoría es que de esta manera siguen alimentando una leyenda con la que la mayoría solo podemos soñar. A fin de cuentas, que levante la mano quien, en la infancia, no se planteó en algún momento ser astronauta.

El logo de la NASA, nos recuerda que, a fin de cuentas, da igual que nos hayamos convertidos en personas adultas, seguimos teniendo la cabeza en las nubes como cuando éramos niños. Es un icono aspiracional para el ser humano.

Monocolor: la tendencia perfecta para cuando no sabes qué ponerte

Es lunes, y eso significa que hasta el viernes, experimentaré cada día la crisis existencial de “no tengo nada que ponerme”.

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No es por nada en concreto, pero a veces llego a un punto de mi relación con el armario en el que ambos estamos como cansados, sin ganas el uno del otro, desmotivados.

Y como en toda relación, de esas que merecen la pena, hay que trabajar por hacer que funcione buscándole una solución a nuestro cansancio.

Así que para el dramático momento en el que mi armario me inspira menos que el gotelé blanco de la pared, está la tendencia monocolor.

Esta tendencia es un filón, mejor que cuando tu prima mayor hacía limpieza de armario y llegaba a casa con una bolsa de ropa nueva para ti.

Al igual que en las pasarelas de Tommy Hilfiger o Versace, donde realmente ha triunfado la idea de vestir usando un solo color o estampado de la cabeza a los pies ha sido en el street style, ya que las it girls se han apuntado a la ley del mínimo esfuerzo estilístico con esta idea.

El look monocolor, como su propio nombre indica, consiste en escoger un tono de tu armario y vestir todas las prendas de la misma tonalidad incluyendo, si tienes, incluso accesorios y complementos.

Vale que no todas tenemos una extensa variedad de camisetas y pantalones en azul cerúleo, naranja albaricoque o crema café con leche cósmico (sí, ese color existe), por lo que son, de hecho, los conjuntos enteramente en marrón o negro, los más fáciles de llevar ya que todas tenemos ropa de ese color en el armario.

Además, al ser oscuros vienen que ni pintados para los meses de frío, ya que son las tonalidades que más llevamos estos meses.

Un arnés de BDSM como accesorio, mi último descubrimiento

Las personas nacemos con habilidades curiosas totalmente infravaloradas. Mi padre, por ejemplo, tiene el extraño talento de saber la hora que es sin necesidad de mirar ningún reloj y el raro arte de uno de mis mejores amigos, y perdonad que me ponga escatológica, es hacer caca sin olor, algo que su mujer agradece enormemente.

Intento posar natural pero no hay manera.

La mía es la de encontrarle a cualquier cosa un uso dentro de la vestimenta. Un saco de paracaidista como bolso, una gorra de marinero de un disfraz a modo de sombrero o ropa de pijama para salir a la calle son algunas cosas que uso diariamente.

De hecho incluso el cinturón de seguridad de los aviones fue una de mis fijaciones más recientes.

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Pero mi última revelación vino de un mundo todavía más extraño que la aeronáutica, el erotismo. Una vez, observando páginas de BDSM por pura casualidad, surgió la loca idea de vestir los accesorios de la disciplina sexual.

Así que, como buena aficionada que soy a sacar las cosas de su contexto, me he decidido a coger las piezas hasta ahora exclusivas del BDSM y darles otro uso que también me atrae, como accesorios de moda para darle un toque cañero a mis estilismos.

Ya que Madonna inició hace cuarenta años la moda de llevar la lencería por fuera y que continua todavía vigente gracias a Moschino, por ejemplo, que para este otoño presentó en la pasarela masculina una propuesta ligada al látex, los arneses y las máscaras convirtiendo en alta moda de lujo el BDSM.

Y como está muy bien lo de utilizar complementos de cuero en la cama, pero está todavía mejor añadirlos al armario y poder llevarlos diariamente, no necesitas la camisa de 500 dólares de la firma italiana con los tirantes de cuero cosidos, ya que puedes encontrar arneses en tiendas como Bijoux Indiscrets, Artesanía BDSM o en tu sex shop de confianza.

Integrarlo con el resto de tu armario es tan sencillo como ponértelo por encima independientemente de lo que llevas puesto. Aunque a mí, personalmente, me encanta acompañando estilismos más naïf o inocentes, ya que rompen con la estética inocente y ponen el contrapunto rebelde y bizarro de Miley Cyrus después de dejar Disney Channel.

De hecho este fin de semana llevé un arnés superpuesto por encima de un vestido de cuadros para romper con el rollo colegiala. Sobre camisas XL a modo de vestido o por encima de un jersey o sudadera lisa le darás un toque rockero a la prenda, así que es un complemento perfecto para darle una segunda vida (una segunda vida con mucho más estilo, también hay que decirlo) a esos básicos que tienes en el armario.

¿Qué son los botines efecto calcetín y por qué necesitas hacerte con un par?

Cada temporada inicio una nueva relación con, por lo menos, un par de zapatos nuevos. Y este otoño, lo tuve fácil teniendo en cuenta lo que venía como tendencia en la sección de calzado.

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Ni zapatillas extra grandes de padre de 1990 ni stilettos transparentes efecto PVC de los que te cuecen los pies y dejan el plástico lleno de gotitas como si fuera un invernadero de Almería.

Yo quería los botines efecto calcetín, esos que son con tacón alto, terminados en punta y cuya caña, en vez de ser de piel, es de algodón o algún tejido elástico que se adapta a la forma de tu tobillo como si realmente llevaras unos calcetines.

Además de habérselos visto puestos a varias celebridades y entrar en la espiral del culo veo, culo quiero, cuando tuve la oportunidad de probármelos en mi tienda de fast fashion de confianza, me di cuenta de que eran una buena inversión por varios motivos.

En primer lugar puede que no protejan de la lluvia lo más mínimo (de todas formas estando en Madrid no es algo que me preocupe demasiado ya que llueve de Pascuas a Ramos), pero abrigan un rato. Al quedar por encima del tobillo cubren esa zona que todos los vaqueros de ahora parecen resistirse a cubrir.

BERSHKA/ZARA

Al ser tan ajustados, se amoldan perfectamente a la forma de tu pie, siempre y cuando los cojas de tu talla, claro, y puedes experimentar una sujeción perfecta que te permite subir y bajar escaleras con seguridad, sin el miedo de partirte el cráneo que suele acompañar a subirse a unos tacones.

Pero es que además de ser favorecedores y sentarnos bien a todas, independientemente de tu figura solo necesitas tener pies para lucirlos, son un zapato todoterreno que combina con lo que te apetezca del armario.

Lo mismo te sirven para la Confirmación de tu prima pequeña como para un estilismo informal de excursión con tus amigos a Toledo (otra cosa es que vayáis a andar mucho, en cuyo caso mejor déjalos en casa), pero en resumen, los puedes mezclar con lo que quieras.

Los gorros y sombreros para vestir con estilo (y sin pasar frío) los próximos meses

Los sombreros y gorras son al armario lo que la mermelada de fresa a una tarta Sacher. De hecho, si eres especialmente aficionada a este tipo de complementos, como yo, tendrás en tu habitación varios sombreros de ala ancha, que son los que se llevaban estos años.

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Yo misma de paseo por Barcelona.

Pero la pasarela, más caprichosa que tu yo de ocho años en el Toys “R” Us, tienes otros planes y ya te adelanto que sus propuestas no coinciden con las que ya tienes en casa.

Para esta temporada, despídete de los fedora, esos sombreros maravillosos que conseguían que salieras a la calle en días de lluvia sin que se te borrara el eyeliner por el agua gracias a su ala.

Si no te ves preparada para hacer borrón y cuenta nueva y romper con tus accesorios del año pasado, que no cunda el pánico, puedes darle una segunda vida al clásico beanie, ese gorro de lana que se lleva ligeramente arrugados y que no ha faltado en las colecciones de Dolce & Gabbana o Michael Kors.

Aunque los diseños de sombreros han cambiado. Hemos pasado a modelos de corte masculino. De hecho, es probable que en algún momento de tus sesiones de scroll por Instagram, también te encuentres con gorros de estilo militar, que no se resisten algunas influencers del street style.

Mis estilismos de hacer turismo siempre incluyen zapatillas pero están libres de aceite de palma.

¿El mejor lugar para encontrarlos? Cualquier tienda de segunda mano en Inglaterra. Aunque si te pilla muy a desmano (por aquello de que todavía no llega la línea de metro), siempre puedes ir a Malasaña o a la Riera Baixa.

En la categoría de gorras con visera, hay un modelo que se ha impuesto por encima de los demás, las gorras baker boy que son el nuevo it hat. A la gorra marinera en color negro no se han resistido Chiara Ferragni, Dulceida, Aimee Song o yo misma, que aproveché el puente de Todos los Santos para hacer una escapada a Barcelona y estrenar mi gorra de Headict (la que llevo es la marinera).

Todas las amantes de la moda y las tendecias aprobamos el uso de este sombrero en todos tus estilismos independientemente de si llevas falda, pantalón, zapatillas de cordones o tacón, así que si buscas un modelo seguro, opta por el baker boy.

Prada, por otro lado, ha sido la responsable de hacer un sombrero que nadie imaginaba en otro de los diseños más buscados: el gorro de pescador. ¿Lo mejor? Tu madre, o por lo menos la mía, tiene uno para la lluvia exactamente igual al de la Linea Rossa de la firma italiana, con la diferencia de que no te cuesta cien euros y te protege igual de la lluvia.

Reciclar tu abrigo del año pasado esta temporada es posible

Ha pasado otra vez. Ha sido llegar el otoño y enamorarme cada vez que paso por delante de un escaparate.

Para que os hagáis una idea, si mi vida fuera un programa de televisión, se llamaría Mujeres y Abrigos y Viceversa con la diferencia de que solo soy yo la pretendienta.

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Y no quiero caer en la tentación porque, además de tener un armario limitado (el de Narnia seguro que también se me acabaría quedando pequeño), los de otros años están como nuevos y quiero seguir usándolos.

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Aunque tu abrigo te parezca del año de Da Vinci en comparación con los diseños nuevos, aún puedes sacarle partido (y mucho).

Esta temporada, hay una serie de trucos que puedes llevar a cabo para vestirlo como si acabaras de sacarlo de la percha de una tienda recurriendo, por ejemplo, a un cinturón.

Y es que según la pasarela de este otoño/invierno se llevan los diseños ajustados al talle. Así que si a tu abrigo largo le sumas tu cinturón ancho, como resultado consigues un look a la última sin tener que tocar la cartera (y eso siempre lo agradecemos), aunque es un poco pesado cuando tienes que andar quitándotelo y poniéndotelo varias veces en el mismo día (especialmente si te mueves en transporte público).

Si te encantan los abrigos con estampado de cuadros o de leopardo, aprovéchate de una bufanda o de un pañuelo con el print y colócalo por encima alrededor de tu cuello.

Pueden cumplir la misma función complementos como zapatos o bolsos que también estén cubiertos de diseños dibujados y así poder lucir tu abrigo en clave 2018. Chúpate esa, capitalismo.

También me encantan los diseños que imitan las superposiciones, pero como ya os he dicho que no entra en mis planes renovar el armario, yo me lo guiso y yo me lo como consiguiendo el mismo efecto metiendo camisas abiertas por debajo del abrigo, que es algo que da como un toque muy casual y deconstruido al estilo de Balenciaga pero sin costarte miles de euros.

Aunque no solo te doy opciones para reciclar tu armario. Si por lo que sea tu padre o tu abuelo están pensando deshacerse de algún abrigo, corre y agárralo antes de que lo eche al contenedor de Humana como si no existiera un mañana.

Esta temporada también se llevan los diseños XL masculinos. Además de ser una prenda calentita y enorme, puedes envolverte como una cebolla por debajo, parecerá que acabas de salir del desfile de Marc Jacobs o Stella McCartney (por mucho que tu padre te diga que a dónde vas con esas pintas).

El dilema de las medias: el retorno

Han pasado ya tres años desde que las expertas más reconocidas de la industria de la moda pusieron las medias en la lista negra. Justo entre los leggings finos que dejan que se vean las bragas y los tirantes transparentes de silicona para sujetadores. Ahí, entre las dos prendas, se encontraban las medias.

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Pero claro, nosotras no somos la clase de mujeres que saltan de un taxi a otro por las boutiques más selectas de la Gran Manzana subidas a unos stilettos de 12 centímetros con un vaso de Starbucks en la mano sin despeinarnos el perfectamente alisado Bob (y si lo eres, ¿podemos ser amigas?).

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Nosotras somos más del tipo de mujer que coge el autobús, va con mil ojos por la acera por si se le engancha el tacón en la rejilla de ventilación del metro y se recorre el centro de arriba a abajo porque el jersey que ha visto en la web lo tienen en el Zara de Carretas y no en el de Gran Vía.

Lo más lógico sería que, teniendo en cuenta nuestro estilo de vida, las medias fueran una parte natural del armario como los pañuelos o los calcetines que no se resbalan y terminan tragados por el zapato (que no tenemos tantos).

Ya que la pierna ha perdido el poco (y sufrido) moreno que tanto nos costó conseguir en verano y que ya empieza a hacer fresco, las opciones parecen dirigirse de manera irremediable al cajón de las medias. Y, entre nosotras, ¿cómo no llevarlas?

Son calentitas, abrigan la tripa que da gusto, nos sujetan la camiseta por dentro de la falda para que no se remangue y favorecen un montón haciéndonos unas piernas de vedette de 1960.

Ya no es mera cuestión de necesidad, sino de que realmente las queremos. Son bienvenidas en el armario todas ellas.

Desde las semitransparentes que dan un look noventero a tus estilismos de esta temporada hasta las de plumeti que quedan bien con todo, pasando por las tupidas como un pasamontañas que evitan que nos congelemos mientras seguimos usando vestidazos (porque, ¿qué sería de nuestra relación con los vestidos en invierno sin las medias?).

Otro motivo a favor es que Moschino las ha incluido en su nueva colección para la Primavera/verano 2019. Y aunque lo primero que se me viene a la cabeza es “Jeremy, ¿por qué esperar? Yo quiero las medias ahora”, estamos ante la prueba de que, poco a poco, las medias vuelven a estar en el punto de mira de las tendencias.

Cómo llevar el traje de chaqueta si eres millennial (y no quieres sentirte mayor)

Hay cosas que, cuando se ponen de moda, solo hacen que pensemos: “No, leopardo no, que parezco una choni de 2005”. Pero como las tendencias hacen caso omiso de todo, se llevan igualmente.

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Es el caso de los trajes de chaqueta, que han venido para sustituir al conjunto de pantalón midi y crop top que tanto hemos vestido este verano.

El traje hace mayor. Es así. Negarlo sería como intentar negar que lo mejor de las bodas es el banquete.

Y claro, por mucho que nos guste y queramos llevarlo, el hecho de que nos veamos parecidas a nuestra abuela cuando iba a misa los domingos le quita un poco de encanto al tema (ojo, que adoramos a las abuelas, pero queremos vestir acordes a nuestra edad).

Una de las mejores opciones es recurrir al traje de chaqueta y falda, que ademas de ser favorecedor, es tendencia esta temporada. Es una prenda que, aunque parezca formal, es tan versátil que puedes combinarla con todo el armario: desde el body de lencería al que le das otro uso (ya tú sabes cuál) a la camiseta de algodón básica o incluso con un jersey.

Todo le va estupendo, además, puedes darle un toque deportivo y llevarlo con zapatillas. Que el traje con zapatos está muy bien si te llamas Harvey Specter y trabajas en un bufete de abogados, pero está mejor con deportivas para ir andando por el metro.

Apuesta también por los colores pastel, perfectos para las millennials ya que son tonos con los que nos sentimos muy identificadas. Búscalo en amarillo, naranja, rosa o azul y combínalo con el resto del armario como hace Aimee Song.

Si eres una loca de lo vintage, busca un traje con anchuras ochenteras que le haría saltar las lágrimas de emoción a tu madre pensando en cómo salía vestida de fiesta durante la Movida Madrileña.

El look monocolor es algo tan propio de nuestra generación como lo es ligar por Instagram. Amarillo y rojo son algunos colores tendencia, pero el blanco o el negro nunca pasan de moda.

Vale que empieza a hacer fresquete por las mañanas, pero ¿y lo bien que queda la americana con pantalones de ciclista? Estíralos un poco aprovechando que aún no han caído mucho las temperaturas y llévalos a juego con la blazer a modo de traje.

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