La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Date un baño de otoño en el bosque más viejo de Ordesa

Celebremos la llegada del otoño por todo lo alto. A más de 1.300 metros de altitud y caminando por uno de los bosques más viejos de los Pirineos, el abetal de Turieto, una venerable selva atrincherada bajo las inmensas moles calizas de Las Cutas, en el corazón del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

El próximo año se celebrará el primer centenario de la declaración de este espacio como primer espacio natural protegido de España, junto con el de Covadonga, y desde entonces no se ha cortado ni un solo árbol en este bosque. Un siglo dejando a la naturaleza que siga su curso, un siglo de temporales y avalanchas pero también de primaveras gloriosas y nacimiento de millones de prometedores retoños. A la espera de un próximo programa oficial de conmemoraciones, el mejor homenaje que podemos hacerle a este paraíso es recorrerlo pausadamente. Lee el resto de la entrada »

Descubre la Fuerteventura más salvaje y llévate gratis un libro

Nada mejor para celebrar hoy la Pascua Florida que regalaros a todos un libro. Uno de naturaleza pero también de viajes. Uno mío, el último que he publicado y que espero os guste. Se titula Guía de la Naturaleza de Pájara y propone conocer con detalle uno de los municipios más extraordinarios de Canarias, el situado en el sur de la isla de Fuerteventura. Lee el resto de la entrada »

El consumo de cerezas puede perjudicar seriamente a la naturaleza

Morello_Cherries

 

Soy el primero en admirar la espectacular floración de los cerezos en el norte de Cáceres. Uno de tantos ecoturistas maravillado por ese paisaje, nuestro más ibérico festival Hanami. También soy (cómo no serlo) un entusiasta de la cereza, exquisita fruta directamente asociada a mi niñez y a esos interminables atracones a pie de árbol y bicicleta.

Pero a pesar de ello, o precisamente por ello, y del consejo prudente de mis amigos respecto a lo peligroso de meterse en este tipo de jardines, voy a meterme en este cerezal para denunciar lo que muy pocos amantes del Valle del Jerte saben: el imparable monocultivo de la cereza está acabando con los últimos prados y bosques de montaña de Extremadura, además de matando sus famosas gargantas. Lee el resto de la entrada »

Garajonay abre sus selvas a las personas con problemas de movilidad

Silla Jöelette

Una turista francesa visita Garajonay gracias a la Jöelette.

Imagina que tu pasión es el campo, la limpia brisa azotándote la cara, pasear, ver y escuchar los pájaros, abrazar un gran árbol. Eres joven y tienes un prometedor futuro por delante. Hasta que la fatalidad hace añicos tu espalda de cristal. Un tropiezo, un resbalón tonto durante una de tantas caminatas, acaba de golpe con sueños e ilusiones anclándote a una silla de ruedas.

Pero estás viva y la naturaleza sigue allí, esperándote. Amorosa aunque incómoda. ¿Renegar de ella? Ni lo sueñes. Es una nueva etapa. Vuelves a nacer. Te reinventas. Regresas al campo y a las excursiones incluso con más alegría que antes. No le das importancia. Eres una heroína.

Esta semana he vuelto a la isla de La Gomera. Fue en estas misteriosas selvas de Garajonay donde conocí a mi querida chiqueta. He llegado pensando en ella, pues su mítico parque nacional es el primero que ofrece gratuitamente un servicio de sillas de ruedas adaptadas al senderismo de montaña.

La silla Joëlette fue inventada por un guía francés con el fin de poder transportar a su sobrino, enfermo de distrofia muscular. Y qué bien funcionan en la laurisilva canaria. Será una de las estrellas de la serie de documentales dedicados al arbolado singular que estamos produciendo en la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente para RTVE, gracias al proyecto LIFE+ dedicado a los grandes árboles para la vida.

Bosques para todos. Solidarios, pues es necesaria la ayuda de al menos dos personas para trasladar en esa peculiar silla a quien lo necesite por entre viñátigos y laureles centenarios. Respetuosos, al no ser necesario modificar el entorno. Accesibles, sin más barreras que el horizonte. Ejemplares.

Mi heroína acaba de enviarme un mensaje:

“Háblale a Garajonay de mí. Y dile que muy pronto rodaré por sus sendas”.

¡Hecho!

El quebrantahuesos vuelve a las montañas de Picos de Europa

El quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), el gran buitre barbado, el más bello y formidable de todos ellos, vuelve a Picos de Europa. No lo hace por su propio pie-ala. Extinguido por los venenos hace más de 70 años, llega gracias a un ambicioso proyecto de reintroducción de la especie en la Cordillera Cantábrica promovido por el Ministerio de Medio Ambiente junto con el Parque Nacional, y en el que participan las comunidades autónomas de Asturias, Cantabria, Aragón y Castilla y León, así como la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ).

Dos hembras aragonesas, que responden al nombre de Leoncia y Deva, fueron soltadas el viernes pasado en la majada de Belbín, en el concejo asturiano de Onís. Su llegada ha estado precedida de una fuerte polémica entre técnicos y conservacionistas, pues proceden de nidos que supuestamente fracasan todos los años, cuyos huevos fueron retirados, incubados artificialmente y criados en cautividad sin estar en contacto con humanos gracias al uso de muñecos que se  asemejan a los adultos. Los que más saben de esto proponían seguir el ejemplo andaluz, utilizando pollos nacidos de parejas cautivas, para de esta forma no restar pájaros salvajes al Pirineo.

Tampoco los grupos ecologistas asturianos ven con buenos ojos la reintroducción de la especie en una región donde el veneno y los tendidos eléctricos siguen matando decenas de buitres todos los años. Lo prudente habría sido eliminar antes estos peligros. Pero no se ha hecho. Y las pobres Leoncia y Deva serán sin duda conejillos de Indias, impulsoras involuntarias de futuros programas de erradicación del veneno y de la señalización y aislamiento de tendidos. Se ha optado por el temido: “No hay mal que por bien no venga”.

Crucemos pues los dedos y confiemos en la suerte de estos dos quebrantahuesos. Su éxito futuro también lo será para la excepcional biodiversidad de la montaña cantábrica y, no lo olvidemos, para una ganadería medioambientalmente sostenible, y cultural y paisajísticamente única.

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¿Esquí todo el año?

Las cerca de 30 estaciones de esquí españolas recibirán esta temporada 7,5 millones de visitas de entusiastas del deporte blanco. Su llegada supone una avalancha de dinero a las tradicionalmente desfavorecidas zonas de montaña, pero también acaba con la tranquilidad de los últimos lugares vírgenes del país.

Ambas opciones, ocio y protección de la naturaleza, son perfectamente compatibles, aunque pocas veces se logra el tan ansiado equilibrio. El cambio climático por un lado, responsable de que cada vez nieve menos, está obligando a suplir artificialmente con cañones esas precipitaciones heladas que la naturaleza nos niega, a poner las pistas a mayor altura, a buscar nuevos lugares más rentables. Y por otro lado está el interés empresarial, ávido de ampliar las temporadas el máximo de meses posible, de desarrollar grandes proyectos inmobiliarios y comerciales lo más cerca del millar de pistas de las que disponemos en la actualidad.

Todos los excesos son malos, y llevar nuestros humos, ruidos, basuras y masificación a 2.000 metros de altura no deja de ser otro exceso más. Si muchos de los amantes del esquí visitaran esas pistas maravillosas durante el verano se quedarían aterrorizados al ver lo que se esconde bajo la nieve: arroyos canalizados y contaminados, montañas dinamitadas, carreteras, aparcamientos, escombros, tendidos eléctricos, microciudades fantasmas.

La gente de la montaña necesita al esquí para vivir con dignidad en esos lugares tan difíciles y hermosos. Pero no se puede hacer a cualquier precio. Hay que mejorar las instalaciones, hacerlas más sostenibles, no más grandes, no más artificiales, no más numerosas. O acabaremos convirtiendo nuestros paisajes alpinos en unos parques temáticos más, ajenos al entorno, a la población local y a su cultura. Podremos esquiar en esas pistas todo el año, es verdad, pero será como hacerlo bajo una nave climatizada de Dubai.

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Os dejo un vídeo de Ecologistas en Acción donde se critica el desmesurado consumo de combustible que supone la semanal invasión de fin de semana a las montañas con nieve.

La foto superior corresponde al “telesilla del amor” instalado en la estación aragonesa de Cerler. Sin comentarios.