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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Andalucía contará con un nuevo parque nacional en 2018

Pinsapos en la Sierra de las Nieves. © Junta de Andalucía.

A mediados del próximo 2018, si no hay imprevistos en su tramitación, la malagueña Sierra de las Nieves se convertirá en el decimosexto parque nacional de España. Un nombramiento que llegará con todas las bendiciones administrativas, pero especialmente con el apoyo de la población local, justo al contrario de la isla de El Hierro, donde una iniciativa semejante ha provocado un fuerte rechazo.

En Andalucía, hasta los diferentes grupos políticos están de acuerdo. De hecho, un total de 13 pueblos del entorno de la Sierra de las Nieves constituyeron a comienzos del año pasado una plataforma que ha comenzado a difundir los beneficios que generará la declaración de este espacio protegido como nuevo Parque Nacional: aporta crecimiento económico a la zona, preserva sus valores naturales y otorga a todo lo que se produce y realiza localmente un extraordinario valor añadido.  Lee el resto de la entrada »

Los bosques están listos para arder

Incendio

46 grados de máxima en Xátiva y 27 de mínima en Málaga. Récord en consumo eléctrico para alimentar un aire acondicionado que ya no puede faltar (ni apagarse) en ninguna casa.

El cambio climático es esto, un infierno provocado por nuestro disparatado derroche de energías fósiles, cuyas consecuencias van más allá de alimentar tertulias veraniegas. Alimenta pavorosos incendios forestales como el último sufrido en Zaragoza: 13.500 hectáreas carbonizadasLos bosques son principales sufridores de este fuego al que muchos hijos de mala madre ayudan con sus descerebrados cerillazos. Lee el resto de la entrada »

Maltratan hasta la muerte a una vaquilla


Dicen que es arte. Dicen que es cultura. Dicen que es tradición. Dicen que son las fiestas, que los mozos sólo están divirtiéndose. Y yo sólo veo salvajes maltratando con sadismo a un pobre animal indefenso.

Ocurrió este fin de semana en Alhaurín el Grande (Málaga), donde se celebraba el último día de las fiestas de la Feria de Mayo. Sale la vaquilla al ruedo y los jóvenes, la mayoría de ellos claramente borrachos, se lían a patear, retorcer e intentar derribar al animal. Es su peculiar manera de demostrar lo machos que son.  Pero se les va la mano. Al final matan a la ternera, después de un increíble festival de brutalidad y sadismo, tras una larga agonía. La policía, presente en el acto, no hace nada para impedirlo.

La escena fue filmada por Antonio Moreno , miembro del Colectivo Andaluz Contra el Maltrato Animal y Medioambiental (CACMA), asociación que ha anunciado la interposición de una denuncia ante la Fiscalía. El vídeo, que podéis ver a continuación, es sólo recomendable para personas con mucho estómago dada su terrible crudeza.

¿Sabéis cuál es lo más terrible de todo esto? Que el acto reciba importantes subvenciones estatales por fomento de la cultura.

Para terminar, una pregunta a los muchos que escriben sus comentarios en La Crónica Verde a favor de lo que dicen es la “fiesta nacional”. ¿Qué clase de fiesta es ésta?




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Apartamentos camuflados en una Reserva de la Biosfera

Pocos lugares hay en España más mágicos y maravillosos que el Parque Natural Sierra de Grazalema, entre Cádiz y Málaga. Andaluz y sureño por los cuatro costados, es el lugar donde más llueve de España, superior incluso a Santiago de Compostela. También el refugio de uno de los bosques más amenazados del mundo, el pinsapar (Abies pinsapo). Por éstas y otras características únicas la Sierra de Grazalema fue declarada en 1977 Reserva de la Biosfera por la UNESCO, el primer espacio en España en lograr este preciado galardón y el primer parque natural de Andalucía.

Os imaginaréis que un sitio así estará cuidado como oro en paño, a salvo de amenazas y agresiones, pero desgraciadamente estáis equivocados. No se hace tan a las claras como en otros sitios, pero como ha denunciado la semana pasada Ecologistas en Acción, la pasividad de las administraciones competentes –Ayuntamientos y Junta de Andalucía- para con las ilegalidades urbanísticas en el Parque Natural Sierra de Grazalema está permitiendo toda clase de subterfugios. Algunos tan increíbles como reconvertir naves ganaderas en apartamentos turísticos, como ha sucedido en la población de El Bosque.

Allí se han construido hace un año unas naves ganaderas con autorización de la Consejería de Medio Ambiente, que posteriormente se reconvirtieron en apartamentos turísticos de forma ilegal, sin que nadie haga nada para ordenar su derribo. Naves ganaderas con sus dormitorios, cuartos de baño, cocinas y televisión, que para colmo se publicitan con todo el descaro pues saben que nadie les hará nada.

Desgraciadamente no es un problema andaluz. En Canarias se han autorizado (y se siguen autorizando) miles de “cuartos de aperos” que incluyen entre su dotación piscina y sauna, segundas y terceras residencias en el campo luego rentabilizadas como ilegales casas rurales promocionadas por toda Europa a través de Internet.

Con la escusa de ayudar al ganadero y al agricultor, de defender el sector primario, se está permitiendo una destrucción salvaje del paisaje.

Pequeña tragedia en Torremolinos

Debo de ser un poco fatalista, pero en esto de la protección del medio ambiente tengo la impresión de estar siempre restando y casi nunca sumando.

Salgo al campo, a los lugares habituales de mi entorno más familiar, y no hay día en que no regrese a casa con algún disgusto: pistas nuevas, árboles cortados, construcciones, basura,… Al final acabo como la gente mayor, explicando a mis hijos, a mis amigos, cómo era esto hace unos años, cuando todo estaba mucho mejor que ahora, criaba tal o cual pájaro, podías ver tal o cual animal.

¿No os pasa a vosotros lo mismo?

Me viene a cuento esta reflexión tras la lectura de un correo que me han enviado desde Torremolinos (Málaga) la Sociedad Andaluza de Herpetología y Terrariofília (SAHT). Un municipio de la Costa del Sol famoso por haber sido de los primeros donde el boom turístico cubrió de hormigón su bello litoral, llevándose por delante y de un plumazo sus gentes, su cultura, su naturaleza. Reconozco que me sorprendió saber que pudiera haber allí algo medioambientalmente interesante. Pero lo había. Y ya no lo hay.

Existía un pequeño humedal dentro del espacio urbano, el de Los Manantiales, último vestigio de un ecosistema acuático que, poco a poco, fue menguando ante el avance de las urbanizaciones. Por supuesto, carecía de protección. Para la mayoría de la gente era apenas un charco, pero para el ojo experto del naturalista representaba un oasis faunístico en medio de la urbe. Allí criaban la ranita meridional (Hyla meridionalis), el sapillo moteado ibérico (Pelodytes ibericus), el sapo común (Bufo bufo), la rana común (Rana perezzi), el sapillo pintojo meridional (Discoglossus jeanneae), el sapo de espuelas (Pelobates cultripes), la culebra viperina (Natrix maura) y hasta el raro camaleón común (Chamaeleo chamaeleon). También había insectos tan interesantes como la mariposa arlequín (Zerynthia rumina), el cardenillo (Tomares ballus) y la espectacular mariposa monarca (Danaus plexippus).

Todas son especies protegidas por una exigente normativa europea, española y andaluza, pero al final dio lo mismo. Ni las protestas de la SAHT ni las propuestas de convertir el espacio en una microrreserva que poder utilizar luego como aula de educación ambiental sirvieron para nada.

El pasado mes de mayo, en plena primavera, cuando más vida bullía en la charca, las excavadoras lo arrasaron todo para levantar en la parcela un centro comercial. Por la culpa de todos, administraciones incluidas (especialmente ellas), el humedal de Los Manantiales de Torremolinos ya es historia. Triste historia.

Siempre restando, nunca sumando. ¿Cuándo aprenderemos a crecer sin destruir?

En las fotografías cedidas por la SAHT, camaleón y ranita de San Antonio buscando la charca donde vivían tras la destrucción de ésta por las excavadoras para la construcción en el solar de un centro comercial.


Varios nidos impiden derribar un edificio en ruinas

Vamos por el buen camino en el respeto a los animales. Hace un año ya os hablé de la multa de 36.000 euros a una constructora de El Campello (Alicante) por destruir 14 nidos de una pequeña golondrina, el avión zapador (Riparia riparia).

Hoy me he llevado una nueva alegría pues ha sido la propia Policía Local de Málaga la que, tras consultarlo con la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, ha paralizado el derribo de un viejo edificio de propiedad municipal. Y todo porque en sus aleros y grietas existe una pequeña colonia de aviones comunes (Delichon urbica), integrada por 43 nidos, junto con varias decenas más de parejas de vencejo (Apus sp.).

Según indicó la propia Junta en un comunicado, se recuerda que ambas especies se encuentran catalogadas como “de interés especial” por el Real Decreto 439/90 de 30 de marzo por el que se regula el Catálogo Nacional de Especies Protegidas, además de la Ley 4/89 de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestre del Estado, y de la Ley 8/2003 de 28 de octubre de la Flora y Fauna Silvestre de la Junta de Andalucía. La legislación establece la prohibición tanto de “dar muerte” como de “capturar, dañar, perseguir o molestar” a estos animales, así como perturbar o “quitar de forma intencionada nidos o huevos”.

La reanudación de la demolición deberá solicitarse a Medio Ambiente a finales de agosto, cuando finalice la época de nidificación.

La noticia me da pie para recordar a todos precisamente esto, que no se pueden destruir los nidos de los aviones, y menos ahora que ya están con pollos. Las oscuras golondrinas cantadas por Bécquer, esas que en los balcones sus nidos ponen a colgar, también pueden mancharlos lo suyo, pero esas molestias no son nada para el beneficio que nos reportan como eficaces insecticidas naturales. Y las multas por acabar con sus casas de barro a escobazos pueden ser muy altas.

No sé tú, pero a mi me encantaría poder tener a estas preciosas aves criando en mi casa. El problema es que son siempre ellas las que eligen. Y si te eligieron a ti, no deberías rechazarlas.