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Bolleras tensionando los espacios

Por Ana Murillo (@anamurilloa), bollera, feminista y activista LGTB

Foto: Ángel Leranoz (EHGAM) | Archivo MALEANTES

Ocurre de nuevo. Me pregunto y pregunto a mis compañeras bolleras: ¿creéis que es casualidad que, cuando vais de la mano por la calle con otra mujer, alguien se choque contra vosotras? El número de veces que me ha pasado es lo suficientemente significativo y llamativo como para pensar que no es producto del azar o de la torpeza de unos y otras.

En ese choque, en ese cuerpo ajeno que se abalanza contra nuestro cuerpo y en nuestro gesto extrañado de apartarnos o retroceder, se concentra toda la violencia heteropatriarcal que nuestros cuerpos bolleros absorben y normalizan por ocupar un espacio público que parece no pertenecernos. Nos lo han hecho saber de formas muy diversas a lo largo de nuestra historia. Desde las miradas de desaprobación a las agresiones verbales, físicas y sexuales, pasando por el aislamiento y la negación de nuestros derechos, en cada uno de los lugares que hemos querido habitar y que hemos querido reivindicar también como propios.  Lee el resto de la entrada »

¡Qué bien hubiera estado incluir a los otros colectivos en la campaña de Metro de Madrid!

Por Violeta Assiego (@Vissibles)

metro

Reparar el daño causado siempre es buena cosa. No porque lo digamos aquellos que creemos que es bueno para la salud personal y colectiva sino porque, además, es un modo de hacer justicia muy acorde con los derechos humanos que se llama justicia restaurativa.

El que Metro de Madrid haya lanzado una campaña contra la LGTBfobia colocando carteles en sus estaciones debe ser celebrado como algo bueno. Por un lado, por la inmediatez del gesto (el tiempo siempre juega a favor de los que quieren hacer bien las cosas) pero también porque no deja de ser una manera muy visible y pública de reparar el perjuicio moral y social de aquella polémica circular que, a pesar de llevar su membrete, no respondía al pensamiento de la empresa sino al de uno de sus trabajadores  (al menos eso parece).

En la justicia restaurativa la víctima juega un papel fundamental beneficiándose directamente de la restitución o reparación que hace el responsable del perjuicio, de ahí la presencia de las asociaciones LGBT en la campaña. Y aunque es una forma esta de resolver los conflictos muy alejada de la tendencia actual es muy productiva para la sociedad, para sus miembros y… para las propias víctimas. Y sino acérquense a ver la obra de teatro ‘La mirada del otro’.

Pero volviendo a la campaña lanzada por Metro de Madrid no deja de preocuparme que más que de justicia restaurativa esta campaña haya sido una cesión a las presiones que ejercemos los activistas en una causa y de paso un buen lavado de imagen. Y esta duda o pensamiento me surge porque en ella echo de menos a otros colectivos mencionados y mancillados en aquella circular, especialmente al colectivo de las personas sin hogar que representan, más que ningún otro, la exclusión y sufren (del verbo sufrir) un trato discriminatorio las 24 horas del día.

No sé muy bien a quién puedo preguntar por este olvido, pues todo depende de la motivación que Metro de Madrid haya tenido en esta campaña. Si quería reparar el daño que causó en febrero, entiendo que deberían haber sido ellos los que hubieran debido incluir a los otros colectivos señalados en la circular. Pero si las intenciones de Metro de Madrid respondían en, aprovechando la presión, hacerse un lavado de imagen, me hubiera gustado que las asociaciones que han formado parte de la campaña (aprovechando su influencia) hubieran exigido la presencia -en esta u otras campañas simultáneas- de organizaciones y personas que representasen a los otros colectivos: a las personas sin hogar, a los músicos callejeros, a los vendedores ambulantes y los que van pidiendo en el metro.

No corren buenos tiempos para la justicia restaurativa. La palabra mágica que nos hará cambiar las cosas, aquí también, es ‘pacto’ y no ‘foto’ y más cuando la discriminación no es una realidad excusiva de un colectivo sino una actitud deleznable del que discrimina. Pero estamos a tiempo, ¿no? A tiempo de que Metro de Madrid haga campaña contra la discriminación, y punto.