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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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La sobrepesca y el cambio climático “entierran” a la sardina ibérica

Hay pocos pescados más populares, sabrosos y económicos que la sardina, pero también que estén más amenazados.

Las sardinitas que se vendían “desde Santurce hasta Bilbao” o, más exactamente, desde Bilbao a Cádiz, las sardinas ibéricas, están al borde del colapso, advierten los ecologistas.

La sobrepesca y los efectos del cambio climático debido al calentamiento de las aguas parecen estar detrás de la alarmante reducción de capturas. También se especula con el daño que les pueden estar provocando los micropláticos.

A pesar de ello, los gobiernos de España y Portugal acordaron este año, con el visto bueno de la Comisión Europea, autorizar una exigua pesca de 10.000 toneladas (hace 20-30 años era habitual pescar más de 100.000 toneladas anuales) con el objetivo de conseguir una supuesta recuperación que lleve a la sardina a estar al 80 % del mínimo saludable en 2023.

Pero las expectativas no son buenas. Al contrario de lo que ocurrió con la anchoa cantábrica hace unos años, la sardina no levanta cabeza. Lee el resto de la entrada »

La muerte de un urogallo desvela la trama eólica de Castilla y León

La muerte a principios de año de una hembra de urogallo cantábrico en un parque eólico del norte de León está alimentando todas las dudas sobre la independencia de la Junta de Castilla y León.

Según sus técnicos, en esa zona no existe tan amenazada especie ni hay peligro por tanto de que los más de 100 aerogeneradores cuya instalación autorizó puedan afectar a sus maltrechas poblaciones.

Según los científicos expertos en el ave, la zona era una de las más importantes del mundo. Lo dicen en pasado, pues en muy poco tiempo se ha venido abajo por culpa, aventuran, de estas instalaciones.

La noticia de la muerte del urogallo se ha mantenido en secreto durante casi cinco meses, hasta que un periodista de iLeón ha logrado sacarla a la luz. En la Junta de Castilla y León niegan tal secretismo. Aseguran que la información no se ha divulgado porque nadie la había solicitado hasta entonces. Que el ave apareció muerta el pasado 27 de enero en un parque eólico de Folgoso de la Ribera pero no le dieron importancia a pesar de ser el urogallo cantábrico (Tetrao urogallus cantabricus) uno de los taxones más amenazados de extinción en Europa. Lee el resto de la entrada »

La sardina ibérica está en peligro de extinción

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© EFE

Desde Santurce a Bilbao podrás lucir todo lo que quieras la pantorrilla, pero gritar como nos invita la famosa canción “¡quién compra sardinas frescas!” es cada vez más difícil en el Cantábrico. Porque apenas quedan. Parece mentira, pero la popular, humilde y sanísima sardina ibérica está en peligro de extinción.

La culpa no la tiene ni el cambio climático ni la contaminación, sino nuestro insaciable afán depredador. Se nos ha ido la mano. Pescadas compulsivamente por encima de la capacidad de la especie para reponerse, estamos llegando a un punto de no retorno. O se toma una decisión urgente limitando sus capturas, o las ricas sardinitas que comamos en el norte serán francesas o marroquíes hasta que también allí empiecen a escasear, pero nunca más portuguesas, gallegas, asturianas, cántabras o vascas.

Muchos científicos piensan que aunque dejáramos ahora mismo de pescarlas, no hay ninguna garantía de que la sardina vuelva a recuperar su área de distribución histórica en España y Portugal. En California pasó algo parecido a mediados del siglo pasado y han hecho falta 25 años de veda para alcanzar unas poblaciones aceptables. Si se decidiera hacer algo parecido en España, dejar de pescarlas, sería un desastre gastronómico pero, ante todo, una tragedia para las miles de familias de pescadores que viven de una pesca que este año ya ha limitado sus capturas a un 55% menos que en 2013 y cerrado los caladeros en septiembre. Aún así no es suficiente.

Frente a ello, los arrantxales vascos las están pescando ahora más que nunca, pero en Francia y como alternativa a un bonito del Norte cada vez más escaso. Y no lo hacen para llevarlas a nuestras sartenes, ávidas de pescado azul. En su mayor parte, las ricas sardinas terminan hechas puré como alimento para atunes en las granjas de engorde del Mediterráneo. De locos.

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Muerte digna para la abuela de los osos cantábricos

La abuela osa se sentía vieja, muy vieja, y un día de este verano decidió que ya no merecía la pena seguir viviendo. 25 años eran demasiados para sus debilitados huesos. Desdentada, famélica, cegata, sola y deprimida, se tumbó bajo un viejo roble de la Montaña Palentina a la espera de esa muerte tranquila reservada tan sólo para unos pocos afortunados.

Pero llegaron los hombres, esos de los que toda la vida había estado huyendo, y en vez de aprovecharse de su invalidez para rematarla decidieron ayudarla.

“La Güela” no sintió el pinchazo del anestésico y cuando despertó el bosque se había transformado en refugio artificial. Tan artificial como esas papillas energéticas que en dos meses le han devuelto las ganas de vivir, aumentando sus apenas 53 kilos en los actuales 104 kilos.

Con muy buen criterio, los responsables de la Junta de Castilla y León han decidido que el viejo animal, ya recuperado, debe volver a sus bosques palentinos. Allí ha sido liberada la pasada semana, en la seguridad de que morirá pronto pues está concluyendo su ciclo vital.

Aguantará un otoño que viene cargado de hayucos, castañas, bellotas, avellanas, moras y setas, pero quizá muera cuando llegue el invierno y se recoja en una cueva para hibernar. Nacida libre, morirá libre y feliz en esas montañas donde sobreviven apenas 30 ejemplares de la muy amenazada subpoblación oriental de oso pardo cantábrico, muchos de ellos familia suya.

La vieja osa lleva un collar con GPS que permite seguirla 24 horas al día. Sus primeros movimientos fueron cansinos. Tras ser liberada se sentó varias horas bajo una mata de roble, pues la anciana necesitaba tiempo para recuperarse del viaje y de la anestesia. Pero después demostró su buena forma física caminando dos kilómetros hasta el robledal donde pasó su primera noche en libertad.

A partir de ahora el futuro es sólo suyo. Los técnicos seguirán sus pasos pero han decidido no volver a intervenir aunque esté muriéndose. ¿Te parece justo? A mí sí que me lo parece. Morir es ley de vida y la vieja osa afrontará el trance con valentía. Porque como decía Gandhi, “la muerte no es más que un sueño y un olvido”.

En esta nota de prensa de la Junta de Castilla y León encontrarás más información sobre la vieja osa y su historia.

En la imagen superior, momento de la liberación de la osa en Cervera de Pisuerga, dentro del Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina.

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El quebrantahuesos vuelve a las montañas de Picos de Europa

El quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), el gran buitre barbado, el más bello y formidable de todos ellos, vuelve a Picos de Europa. No lo hace por su propio pie-ala. Extinguido por los venenos hace más de 70 años, llega gracias a un ambicioso proyecto de reintroducción de la especie en la Cordillera Cantábrica promovido por el Ministerio de Medio Ambiente junto con el Parque Nacional, y en el que participan las comunidades autónomas de Asturias, Cantabria, Aragón y Castilla y León, así como la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ).

Dos hembras aragonesas, que responden al nombre de Leoncia y Deva, fueron soltadas el viernes pasado en la majada de Belbín, en el concejo asturiano de Onís. Su llegada ha estado precedida de una fuerte polémica entre técnicos y conservacionistas, pues proceden de nidos que supuestamente fracasan todos los años, cuyos huevos fueron retirados, incubados artificialmente y criados en cautividad sin estar en contacto con humanos gracias al uso de muñecos que se  asemejan a los adultos. Los que más saben de esto proponían seguir el ejemplo andaluz, utilizando pollos nacidos de parejas cautivas, para de esta forma no restar pájaros salvajes al Pirineo.

Tampoco los grupos ecologistas asturianos ven con buenos ojos la reintroducción de la especie en una región donde el veneno y los tendidos eléctricos siguen matando decenas de buitres todos los años. Lo prudente habría sido eliminar antes estos peligros. Pero no se ha hecho. Y las pobres Leoncia y Deva serán sin duda conejillos de Indias, impulsoras involuntarias de futuros programas de erradicación del veneno y de la señalización y aislamiento de tendidos. Se ha optado por el temido: “No hay mal que por bien no venga”.

Crucemos pues los dedos y confiemos en la suerte de estos dos quebrantahuesos. Su éxito futuro también lo será para la excepcional biodiversidad de la montaña cantábrica y, no lo olvidemos, para una ganadería medioambientalmente sostenible, y cultural y paisajísticamente única.

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Francia pide osos cantábricos para repoblar el Pirineo

Francia ha solicitado formalmente al Gobierno español la posibilidad de que los próximos osos con los que se repueble los Pirineos sean hembras procedentes de la cordillera cantábrica. Hasta el momento los reforzamientos poblacionales de osos en el macizo pirenaico se habían realizado con animales procedentes de Eslovenia. La llegada de ejemplares cantábricos supondría una bocanada de fresco aire genético. Sin embargo, allí la población tampoco está muy boyante, por lo que casi con toda seguridad el Gobierno español no autorizará la operación.

Con una población inferior a los 20 ejemplares, la supervivencia del oso pardo en el Pirineo tiene un negro futuro. Especialmente crítica es la situación del núcleo occidental (valle del Roncal, Aspe, Hecho y Ansó), donde sólo subsisten tres ejemplares, todos ellos machos , sin ninguna posibilidad de recuperación si no se realiza un urgente reforzamiento con dos o tres hembras. Astures o eslovenas, a ellos les da lo mismo.

El plan de acción galo puesto en marcha en el 2006 terminó el año pasado y Francia estudia ahora su continuidad, que se prolongará hasta el 2013 y que podría contemplar la suelta de nuevos ejemplares. Repoblaciones que no se materializarán hasta al menos el próximo año, si es que para entonces se vence el profundo rechazo de los ganaderos.

Mientras, en la vertiente española, las diferentes administraciones son meras observadoras de las actuaciones desarrolladas en el lado francés, y ello a pesar de que los animales no conocen fronteras y se mueven más por nuestras montañas que por las suyas. Por todo ello, Ecologistas en Acción ha reclamado la aprobación urgente de un plan de recuperación de esta especie en Aragón y en Cataluña, además de la actualización del navarro, totalmente obsoleto, todos ellos perfectamente coordinados con los planes franceses.

No se han hecho bien las cosas en el Pirineo, donde al plantígrado se le odia tanto como al lobo e incluso más, pues al cánido lo exterminaron hace tiempo y a éste lo ven como un “recién llegado” al que nadie ha invitado. En la Cordillera Cantábrica (Asturias, Cantabria y Castilla y León) el oso no sólo es perfectamente compatible con la ganadería sino que supone un inmenso atractivo turístico. Lo mismo ocurre en Italia (Montes Abruzzo). Evidentemente, mientras no se desarrolle un profundo plan de educación ambiental en la zona, capaz de subvertir el actual rechazo de la población local hacia esta especie, los proyectos de reintroducción estarán abocados al fracaso.

Como señala acertadamente el Manifiesto por el oso pardo pirenaico, el oso nos ofrece la oportunidad de demostrar que la conservación de la biodiversidad y el progreso económico del Pirineo son perfectamente compatibles. Es lo lógico, pero no sé si nuestros políticos lo entienden de la misma manera. Ya sabéis que la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.

Foto de Camille, uno de los pocos osos autóctonos que quedan en el Pirineo, tomada en noviembre del año pasado en los montes aragoneses de Ansó junto al cadáver de un jabalí. DGA / El Heraldo de Aragón.

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El urogallo se extingue en Asturias

El urogallo (Tetrao urogallus cantabricus) desaparece de la Coordillera Cantábrica. En realidad, podemos darlo ya por extinguido en las dos terceras partes de Asturias. El censo de esta primavera no ofrece dudas. Tan sólo quedan 3 machos en el centro y oriente asturiano, tres únicos territorios de cría, prácticamente nada, los últimos supervivientes de una otrora floreciente población condenada a la extinción.

Como señalaba ayer con gran preocupación el periódico La Nueva España, en los últimos diez años los concejos más orientales han visto caer la población de este ave (declarada en peligro de extinción tanto en España como en Asturias) en un 90%. De los 229 machos censados en 1983 en la zona centro-oriental astur tan sólo quedaban 50 en el año 2000 y este año sólo se han encontrado tres, con mucha suerte quizás cinco. Un desastre. Lugares tan emblemáticos y protegidos como Somiedo se han quedado sin urogallos. En el sector occidental asturiano aún sobrevive medio centenar más, pocos, muy pocos para pensar en una recuperación natural.

¿Por qué se extingue el urogallo? Porque su hábitat, esos bosques atlánticos a los que se adaptó tras un largo proceso evolutivo de miles de años de duración, está en extinción. El cambio climático por un lado, pero también la apertura de pistas, los incendios forestales, la fragmentación del espacio y la competencia de jabalíes y ciervos por los alimentos tienen la culpa.

¿Por qué no criarlos en cautividad? En primer lugar es terriblemente complicado tanto criarlos como lograr que se adapten luego al medio salvaje. En segundo lugar, de poco nos va a servir tener urogallos enjaulados si no tenemos bosques apropiados donde soltarlos. Aunque eso a los políticos no parece importarles demasiado. De hecho, la semana pasada se inauguró la costosa Casa del Urogallo en Tarna (680.000 euros), vacía de equipamiento, sin luz y sin urogallos. Pero no hay problema, ya pondrán unos vídeos.

Fotografía: Francisco Javier Robres

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Una autovía amenaza a osos y urogallos

El Gobierno asturiano quiere más carreteras y propone incluir en la próxima revisión del PEIT (Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte) la construcción de una autovía entre La Espina (Asturias) y Ponferrada (León).

Una infraestructura que, de hacerse, dañará gravemente el corazón de las montañas cantábricas, afectando a una importantísima zona declarada Reserva de la Biosfera, Parque Natural y que se encuentra dentro de la Red Natura 2000 de la Unión Europea. Paraísos ambientales como el ‘Alto Sil’ o las ‘Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias’, refugio de especies tan amenazadas como el oso o el urogallo.

Desde los despachos, trazar líneas es fácil. Se abren túneles, se levantan viaductos, se gasta dinero a espuertas. ¿Limitaciones? Prácticamente ninguna si se declara la obra “de interés general”, algo tan subjetivo como la mente de nuestros políticos.

A cambio, nos prometerán medidas compensatorias y restauraciones ambientales ejemplares, pero cuando el daño ya está hecho, lo único cierto es que esos tajazos en la montaña son y serán siempre puntas de lanza de destrucción de nuestros últimos valles vírgenes, barreras infranqueables para la fauna, mordiscos mortales a nuestros bosques.

Y todo a mayor gloria del automóvil, del transporte por carretera, del consumo compulsivo de combustibles fósiles. Por que hoy, como hace 50 años, para muchos dirigentes autopista es sinónimo de progreso. Erróneo sinónimo en los tiempos que corren, cuando la política de infraestructuras del Estado debería adecuarse a la lucha contra el cambio climático y la conservación de la biodiversidad.

No será porque no lo saben. La primera evaluación ambiental del proyecto ya advierte del gigantesco daño ambiental de esta autovía. Y por si el ministro de Fomento, José Blanco, no se hubiera enterado, WWF y SEO/BirdLife se lo acaban de explicar muy clarito en una carta donde le alertan de los graves problemas que ocasionará esta infraestructura.

¿Les harán caso? Mucho me temo que el asfalto sigue siendo más importante en nuestra sociedad que unos cuantos osos y urogallos.

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Sobre estas líneas, mapa donde se detalla la grave afección ambiental que provocará la construcción de la que ya se ha dado en llamar “autovía minera”.

Una autopista, el corredor de la muerte genética del oso

Las poblaciones de oso pardo cantábrico (Ursus arctos) están felizmente escapando de una muerte anunciada.

Hace 20 años, cuando grupos conservacionistas como FAPAS iniciaron las primeras campañas en su defensa, la situación era crítica. El espléndido plantígrado que en el siglo XIV criaba en Andalucía y Murcia, que en el siglo XIX ocupaba los montes desde Galicia a Cataluña, estaba en situación terminal. Apenas quedaban 80 ejemplares.

Ha costado muchos esfuerzos, pero al final se ha logrado invertir la tendencia. Ahora es claramente ascendente, con 160 ejemplares censados.

Reducido el impacto de los cazadores furtivos, de los lazos, de la destrucción del hábitat, el mayor problema pendiente sigue aún sin resolverse: una autopista, la AP-66 o del Huerna, comunicación vital entre Asturias y Castilla y León, se ha convertido en el corredor de la muerte genética del oso cantábrico.

Cuando se inició la construcción en 1975 de esta vía de alta capacidad nadie pensó en los plantígrados salvajes, no eran tiempos para esas sensibilidades. Y se trazó sin tener en cuenta su gran impacto medioambiental, sin pensar que al pasar por Pajares cortaban por la mitad a las poblaciones de mamíferos terrestres, el oso entre ellas.

Férreamente vallada para garantizar la seguridad vial, no hay pasos de fauna que permitan atravesarla. Se ha convertido de esta forma en un infranqueable muro de Berlín que sigue hoy en día impidiendo la comunicación entre las dos grandes familias de úrsidos:

  • Por un lado la población occidental, la mejor conservada, 130 ejemplares localizados entre Los Ancares de Lugo y la autopista de Pajares.
  • Y por otro lado la población oriental, la más amenazada, 30 ejemplares entre la autopista y las montañas de Palencia, León y Cantabria.

Aisladas entre sí desde hace 30 años por culpa de esta autopista, si ambas poblaciones no se comunican se producirá un peligroso proceso de endogamia, de empobrecimiento genético (sobre todo en la población oriental), que entre otros problemas las dejará más indefensas frente a las enfermedades.

Por suerte el muro será derribado. La Fundación Oso Pardo , apoyada por el Ministerio de Medio Ambiente, ha anunciado la creación de un pasillo verde que conectará las dos poblaciones del plantígrado en la Cordillera Cantábrica. Se harán pasos elevados sobre este denso nudo gordiano de comunicaciones (autopista, carretera nacional N-630, ferrocarril y futura línea del AVE), convenientemente reforestados para permitir la tan ansiada unión entre ambas familias.

Una actuación considerada una prioridad por la Estrategia para la Conservación del Oso Pardo Cantábrico aprobada en 1999, sobre la que, en realidad, ya se lleva algunos años trabajando; de hecho, hace dos años un oso logró pasar de un lado al otro, el primero en tres décadas.

Todavía tardaremos 10 años en lograr la ansiada reunificación familiar, pero los pasos en conservación deben ser meditados, consensuados y firmes. Hasta ahora la principal prioridad era salvar al oso de la extinción. Una vez logrado ya podemos pensar en su mejora genética.

La autopista de peaje del Huerna, principal comunicación entre Asturias y Castilla y León, aísla gravemente a las poblaciones de oso pardo cantábrico.

Si quieres leer más noticias sobre el oso, pincha en la Minuteca de 20 Minutos.

El urogallo “Mansín” baja a ligar al pueblo

Fue ayer la noticia del día en Asturias, la estrella del periódico La Nueva España. Un macho de urogallo (Tetrao urogallus) extrañamente confiado decidió abandonar sus hayedos de montaña para darse un garbeo por las calles del pueblo de Tarna (concejo de Caso, 93 habitantes), en el Parque Natural de Redes. El pájaro no sólo iba a mirar. Bajó hasta la aldea a buscar novia. Empujado por la testosterona, abrió el espectacular abanico de su cola blanquinegra y comenzó a reclamar en busca de urogallinas (pues como todo gallo es polígamo), ajeno a la expectación despertada en el pueblo, cuyos vecinos le han apodado con acierto “Mansín”. Como explicó una sorprendida vecina:

“Se mueve por todo el pueblo como Pedro por su casa, no le espantan ni la gente ni los perros”.

¿Le resulta gracioso? Puede parecerlo, pero en realidad este comportamiento tan inusual, extremadamente dócil, encierra una gravísima evidencia: el urogallo cantábrico se extingue.

Normalmente ariscos, los expertos llaman “locos” a estos ejemplares mansos que, cada vez con más frecuencia, aparecen en los límites de su área de distribución. Y los relacionan con la creciente reducción y fragmentación de sus poblaciones, aisladas en unos limitados hábitats de alta montaña fuertemente alterados por la mano del hombre, y también más empobrecidos por culpa del cambio climático. Lo mismo ocurrió en los Alpes, donde la aparición de dichos comportamientos fue seguida por la extinción de la especie.

En España tenemos dos subespecies diferentes, la pirenaica (aquitanicus) y la cantábrica (cantabricus), pero es esta última la que se encuentra en estado más crítico. En los últimos 20 años sus poblaciones, únicas en el mundo, han pasado de contar con un millar de ejemplares a menos de 500, repartidos entre Asturias, León y Cantabria, tras extinguirse recientemente en Galicia y Palencia.

Así que ya lo ven, la aparición de “Mansín” es una mala noticia. Lo único positivo es que se ha convertido en toda una atracción turística, cuando hace unos pocos años habría acabado rápidamente en una cazuela.

En esta fotografía de Carmen Casal (LNE), el urogallo «Mansín» se pasea frente al bar del pueblo de Tarna.