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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Cuándo ver (con cabeza) los cerezos en flor del Jerte

© Turismo Jerte

Podríamos celebrar la llegada de la primavera disfrutando con la observación de las primeras golondrinas, con el concierto del primer ruiseñor, con el vuelo de hermosas mariposas tempranas. También podríamos celebrar la aparición de las violetas o de las siempre espectaculares orquídeas. Pero a los seres humanos nos fascina especialmente la floración de los cerezos, esa nevada primaveral de blancos pétalos.

Los japoneses la conocen como Hanami, y acuden en masa a parques y jardines para contemplar sus flores (sakura). Los españoles lo llamamos Valle del Jerte, y también cada vez en mayor número acudimos a esa maravillosa comarca cacereña para disfrutar del gran espectáculo primaveral, aquí intensamente rural.

Son más de un millón y medio de árboles floridos en apenas 50 kilómetros cuadrados, algo único en el mundo.

En mi caso, si tuviese que elegir entre los jardines urbanos nipones o nuestros exuberantes valles jertanos no tendría ninguna duda: me quedo con el norte de Extremadura. Pero eso sí, disfrutando de sus cerezos en flor con cabeza, sin arrancar ramas de los árboles ni colarme sin permiso en las fincas particulares. Lee el resto de la entrada »

El consumo de cerezas puede perjudicar seriamente a la naturaleza

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Soy el primero en admirar la espectacular floración de los cerezos en el norte de Cáceres. Uno de tantos ecoturistas maravillado por ese paisaje, nuestro más ibérico festival Hanami. También soy (cómo no serlo) un entusiasta de la cereza, exquisita fruta directamente asociada a mi niñez y a esos interminables atracones a pie de árbol y bicicleta.

Pero a pesar de ello, o precisamente por ello, y del consejo prudente de mis amigos respecto a lo peligroso de meterse en este tipo de jardines, voy a meterme en este cerezal para denunciar lo que muy pocos amantes del Valle del Jerte saben: el imparable monocultivo de la cereza está acabando con los últimos prados y bosques de montaña de Extremadura, además de matando sus famosas gargantas. Lee el resto de la entrada »

Las lluvias arruinan las cerezas del Jerte

Nunca llueve a gusto de todos. Pero en los valles del Jerte y de La Vera, en Extremadura, tanta lluvia y durante tanto tiempo, precisamente ahora, en el momento más álgido de la recolección de sus archifamosas cerezas, está dando al traste con toda la cosecha.

Hace una semana, el presidente de la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte, Angel Prieto, se mostraba todavía confiado, calificando el daño como “soportable”. Pero ha seguido lloviendo, y las previsiones meteorológicas apuntan a que este fin de semana volverá el agua con fuerza al norte de Cáceres. Justo ahora en que comienza a recogerse la variedad picota, la más preciada de todas ellas.

Tanta agua en la fruta reduce la calidad y dificulta su envío en buenas condiciones a los mercados centroeuropeos, donde las cerezas extremeñas tienen justificada fama.

Llueve sobre mojado

Pero la situación puede todavía empeorar aún más si, como pasó ayer en Logroño, junto con la lluvia también llegase el temido pedrisco. Exactamente lo que ocurrió el año pasado, cuando unas 4.000 familias extremeñas perdieron toda su cosecha de cerezas por culpa del granizo y el exceso de agua.

Más de 12.000 hectáreas de cerezos se cultivan en el norte de Cáceres, la mayor superficie de toda Europa dedicada al nutritivo frutal.

Esta primavera, su radiante floración, a modo de delicado manto blanco, fue de nuevo un espectáculo único que congregó a miles de turistas. Pero ahora, prácticamente concluido el mes de mayo, las cumbres de Gredos se siguen manteniendo blancas, aunque no por las flores, sino por la nieve recientemente caída. ¿Es eso lo normal, o lo raro fueron los calores del invierno?

Definitivamente el tiempo está loco, por nuestra culpa, y como penitencia nos vamos a quedar sin cerezas.

Llega la primavera precoz

Estamos viviendo una primavera precoz, adelantada. No sé si es cosa del cambio climático o del capricho climático, pero tras un febrero anormalmente suave marzo se presenta incuso caluroso.

Con estas temperaturas el valle del Jerte (Cáceres) ya está florido, aunque no por sus famosos cerezos, invernalmente desnudos hasta finales de marzo. Allí, como en media España, los heraldos de la primavera son las mimosas (Acacia dealbata), unos árboles oriundos de Australia y Tasmania que en estos días revientan de color, cuajados de apretadas flores amarillas.

Éste que fotografié se encuentra a la entrada de la preciosa localidad de Cabezuela del Valle, y nunca antes había visto un árbol tan espectacular. Los rayos del sol del medio día se reflejaban en su lluvia de oro y costaba trabajo mirarlo sin entrecerrar los ojos. Junto a él me encontré a la señora Carmen, quien acababa de coger unas ramas para adornar la entrada de su casa. Yo tampoco pudo resistirme e hice lo mismo. Todo el coche se llenó de inmediato de un extraordinario olor dulzón, como a almendras molidas, que nos embriagó a todos.

Poco después, sobre el cielo, se recortó la inconfundible silueta de un águila culebrera recién llegada de África, al igual que tantas otras aves migradoras felizmente retornadas como golondrinas, aviones, milanos negros o críalos. No hay duda. La primavera se nos viene encima.