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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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El marfil de sangre aniquila a los últimos elefantes

Cada año hay 20.000 elefantes menos en la sabana africana. Ya sólo quedan 352.271 repartidos en 18 países. Te parecerán muchos, pero en los últimos siete años hay un 30% menos. Según el gran censo mundial de paquidermos, la población mundial se ha reducido en 144.000 animales, todos ellos muertos para arrancarles sus colmillos o para hacerse una foto frente al cadáver, fusil en ristre, al más puro estilo de nuestro rey español.

En 1979 había aproximadamente 1,3 millones de elefantes en África, pero ahora una nueva encuesta transcontinental – el más completo que se haya llevado a cabo para los elefantes – ha demostrado que hay menos de 400.000 elefantes de sabana, una de las dos especies de elefantes de África. Han entrado en una espiral de declive devastador. Incluso los que viven dentro de las áreas protegidas son impunemente abatidos a tiros.

Es vital que todos los mercados de marfil, tanto nacionales como internacionales, se cierren sin demora y se ponga fin a este terrible negocio de marfil con sangre. ¿Cómo conseguirlo? Los europeos tenemos la solución. Lee el resto de la entrada »

Tocar animales salvajes, sólo en la cama

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Nueva, impactante y divertida es la última campaña de FAADA para promover que las lunas de miel sean respetuosas con los animales.

“Cuando tu esposa (o marido) presuma de haber tocado un animal salvaje en vuestra luna de miel, queremos que todos te miren a ti”.

Muchas de las bodas que empiezan a organizarse en estos meses primaverales incluyen viajes exóticos donde la foto típica suele ser toqueteando animales salvajes en plan aventureros. Ellos y ellas se hacen los valientes subidos en elefantes encadenados, enrollados con serpientes aletargadas, abrazados a monos narcotizados, nadando con delfines estresados y hasta subidos en tortugas.

Por ello la Fundación FAADA ha decidido dirigirse a este colectivo de los recién casados para explicarles de una forma gráfica por qué no deberían contratar actividades turísticas como paseos, sesiones fotográficas y todo tipo de interacciones con animales salvajes. La campaña se presenta por primera en Barcelona vez durante la en la feria de turismo B-Travel que se celebra este fin de semana.

“Hace tiempo que pensamos en hacer algo así”, explica a través de una nota de prensa Giovanna Costantini, coordinadora de la campaña. “ Son bastantes los agentes de viajes que nos han alertado de que numerosas parejas escogen destinos exóticos -encabezados por Tailandia- para su luna de miel y contratan actividades como paseos en elefantes o visitas a centros de tigres en cautividad para convertir el viaje de su vida en una experiencia aún más difícil de olvidar”, comenta Costantini.

La campaña de FAADA ha sido concebida por la agencia de publicidad Contrapunto BBDO y pretende generar curiosidad en las parejas de novios. “El objetivo final es que entiendan que un momento mágico para ellos esconde una vida de drama, cautividad, hambre, maltrato, explotación y separación de las crías de las madres para los animales que se utilizan en este tipo de actividades”, afirma Jennifer Berengueras, coordinadora de Proyectos de FAADA.

“La alternativa es promover un turismo respetuoso, sugerir y explicar que existen verdaderos centros de rescate o proyectos de protección de los animales en los que los novios pueden vivir una experiencia igualmente mágica, respetando y aprendiendo sin utilizar a los animales”, asegura Haydée Vila, responsable de Comunicación de FAADA.

Por otro lado, esta Fundación recuerda además que este tipo de interacciones con animales salvajes también son peligrosas para las personas, como demuestran los numerosos accidentes ocurridos a lo largo de los años, y que pueden convertir un viaje de ensueño en una pesadilla.

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Un magnate ruso paga 67.500 euros por cazar una cabra (montés) en León

No hace falta irse a Botsuana para matar elefantes por 30.000 euros. Se puede hacer aquí mismo, en España, aunque puede salirte bastante más caro si en lugar de paquidermos se prefiere matar de un tiro a un formidable macho de cabra montés (Capra pyrenaica) al que te llevan de la mano después de haber dado alegría a la tarjeta de crédito.

Lo cuenta el Diario de León. Un magnate ruso (no confundir con mangante, léase empresario) llegó la pasada semana a Llánaves de la Reina (León), cerca de Riaño, junto a su séquito personal compuesto por cinco escoltas y una secretaria. Pagó 67.500 euros, disparó al animal y se llevó la cabeza como trofeo a la lejana Rusia. Los escoltas le protegían las espaldas mientras el mangante magnate se las reventaba al bicho con toda seguridad-impunidad.

Dicen los expertos que los cuernos tenían un valor de 296 puntos. Desconozco si esa medalla cinegética incluye algún descuento en la próxima cacería como sí ocurre con los puntos del supermercado. También dicen los expertos que si no lo llega a cazar el mangante magnate ruso lo habría hecho algún furtivo indocumentado para vender la cornamenta en el mercado negro, criminal acción que habría dejado a los pueblos de la zona sin tan jugoso ingreso. Dice la cabra que a ella le da lo mismo quién la mate.

No hace falta por lo tanto ser noble e irse a África para hacer el cafre. En este aspecto nuestro país no es peor que Botsuana. Plebeyo enriquecido en poco tiempo, te vienes desde Rusia con amor y guardaespaldas, fusilas a un bicho y te llevas los cuernos después de pagar por ellos una fortuna. Y encima te permites el placer de hacerlo junto al Parque Nacional de Picos de Europa.

¿Quieres saber mi opinión?: Hay que estar como una cabra (montés) para disfrutar de tan tamaña y cara crueldad.

También puedes encontrarme en Twitter (@lacronicaverde) y en Facebook (www.facebook.com/cronicaverde)

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Zimbabue propone alimentar presos con carne de elefante

Estas cosas sólo pueden ocurrir en lugares como Zimbaue, donde el tirano Mugabe sigue arruinando su arruinado país. Allí los presos llevan más de cuatro años obligados a una dieta vegetariana (alubias y repollo) que les mata de hambre y reclaman comer carne al menos alguna vez. Ante ello, y según informó la agencia EFE, las autoridades penitenciarias han anunciado una innovadora solución: ponerles carne de elefante en el menú.

El promotor de la iniciativa es el viceministro de Justicia, Obert Gutu. En una entrevista concedida al diario The Zimbaue Independent, Gutu afirma que la carne de elefante puede ser un ingrediente viable para acabar con la hambruna en las cárceles. Sus palabras fueron:

“El Ministerio y la Comisión Penitenciaria consideran que la carne de elefante puede ser una opción. Existe el consenso de que hay una superpoblación de elefantes en el país. ¿Por qué no coger algunos de ellos y dárselos de comer a los reclusos?”

Coger algunos de ellos, como si fueran gallinas, como si su existencia no fuera un importante atractivo turístico, además de fundamental pieza ecológica en el ecosistema africano. Pero están decididos y ya han cerrado un acuerdo con Parques Nacionales para el suministro de carne de paquidermo.

Como locura final os dejo el último párrafo de la información de EFE:

La carne de elefante no se consume de manera habitual en Zimbabue, aunque en los últimos diez años el Gobierno de Mugabe ha ordenado con frecuencia a Parques Nacionales el suministro de filetes de esta especie y de búfalo para alimentar a los soldados en grandes eventos, como el cumpleaños del presidente.

Recuerda la Wikipedia que el 21 de febrero de 2009, en momentos en que Zimbabwe atravesaba la peor crisis social, económica y sanitaria de su historia, su longevo presidente, Robert Mugabe, celebró el cumpleaños junto con miles de seguidores en una lujosa fiesta que incluyó champán, coñac y langosta. A los soldados, en vez de caviar les dieron carne de elefante.

Matar elefantes. ¿Puede haber gente tan bestia? Los hay. Y orgullosos de serlo. Como los dos energúmenos que protagonizan este espeluznante vídeo.

Una advertencia, no lo veas si eres mínimamente sensible, resulta de una atrocidad terrible.

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Los elefantes pintores son pobres artistas encadenados

Estoy tan asombrado como escandalizado. Los elefantes domesticados de Tailandia han abandonado el tradicional acarreo de troncos, pues la deforestación de la selva los ha dejado sin árboles, y se dedican ahora a las Bellas Artes.

Como lo oyes. Se han hecho pintores. Y aún más increíble: pintan de maravilla. Dan los trazos precisos, sabiendo lo que hacen, hasta lograr el resultado apetecido. Cuadros abstractos, pero también tremendamente realistas. Incluso autorretratos.

Son el nuevo atractivo turístico, el último “más difícil todavía” de ese circo mediático en el que estamos convirtiendo nuestras vacaciones allí a donde vamos. Los elefantes artistas.

Sin embargo, no todo es del color de esos pinceles. En centros como el Thai Elephant, el dinero de vender esos cuadros se utiliza para cuidarlos e incluso mantener un hospital para ellos. Pero en otros es tan sólo una manera indigna de sacar dinero. Atados con pesadas cadenas, mal cuidados, quizá incluso maltratados, los elefantes asiáticos obedecen a sus domadores con triste docilidad, a cambio de aplausos y unos pocos dólares.

Mirar los vídeos y darme vuestra opinión. ¿Es arte o es tortura?

Este otro pinta de maravilla, con trazo preciso y meditado, pero cargado de cadenas.

Mamuts contra elefantes

En mi reciente viaje a Hong Kong me he encontrado numerosas tiendas dedicadas a algo tan increíble como vender esculturas esculpidas en marfil de mamut.

Sí, lo habéis leído bien, colmillos de esos elefantes peludos extinguidos hace miles de años.

En uno de esos comercios me explicaron que, como desde 1989 existe la prohibición internacional de comerciar con marfil de elefante, el hueco comercial se ha cubierto con colmillos de mamut procedentes de Siberia.

“Y yo voy y me lo creo”, pensé para mis adentros. Sólo los muy especialistas son capaces de distinguir marfil de elefante del de mamut, algo prácticamente imposible una vez que los colmillos han sido troceados y tallados.

Según nos quieren hacer creer algunos, la fría estepa siberiana está llena de esqueletos de mamut. La gente sale por el campo, y con esto del cambio climático ven asomar por entre el barro blancas osamentas semifósiles. Las excavan y las venden, pero no a museos, sino a traficantes/comerciantes de marfil, en bruto o talladas por ellos mismos. Los datos oficiales hablan de exportaciones anuales de 36 toneladas métricas al año. ¿No serán muchos mamuts?, me pregunto incrédulo.

Os voy a contar lo que pienso. Que todo es una tapadera. En realidad se está haciendo pasar marfil de elefante como de mamut. Entre otras cosas para abastecer el creciente mercado japonés de los sellos personales, supuestos amuletos de la buena suerte para todo negocio floreciente que se precie.

Dicen los expertos que el mamut está salvando al elefante, pues gracias a estas especies extinguidas los actuales proboscídeos ya no son cazados. Pero yo sigo sin creérmelo.

Allí en Hong Kong las tiendas te ofrecen miles de piezas de todo tipo, desde delicadas tallas hasta piezas eróticas de un mal gusto increíble e incluso carcasas de teléfonos móviles. Nadie es tan tonto como para derrochar así un capital escaso llegado desde la lejana Siberia. Sólo lo hace quien lo obtiene a toneladas desde África, a través de un comercio ilegal que, digan lo que digan, sigue provocando la muerte de miles de elefantes todos los años. Me temo que esos mamuts son menos antiguos y más africanos de lo que ellos dicen.

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A continuación os dejo algunos ejemplos de ese arte que supuestamente se hace con valioso marfil de mamut.

Michael Jackson quiere usar elefantes en sus conciertos

El hombre espectáculo quiere convertir sus conciertos en un espectáculo… circense.

Para sus 50 conciertos en Londres en julio próximo, Michael Jackson está empeñado en montar una espectacular entrada al escenario montado sobre un elefante, acompañado por un centenar de guerreros masai, panteras encadenadas, serpientes, aves tropicales y monos, ha revelado el diario británico Daily Mirror.

Quiere hacer algo “exótico” e “inolvidable”, y no se le ha ocurrido otra barbaridad más ridícula que salir micrófono en mano entre animales e indígenas africanos.

Las críticas no se han hecho esperar. El grupo Trato Ético para Animales (PETA) instó al músico estadounidense a desechar esta excéntrica idea “de inmediato” o de lo contrario amenazan con boicotear sus conciertos. Contrarios a los circos y los zoológicos, justifican este rechazo por el tremenda presión que se les infligirá a los pobres bichos durante los conciertos:

“Estos animales exóticos deberían estar en Africa, no en el estadio O2 Arena entre miles de fans gritando, en medio de luces muy fuertes y explosiones en el escenario. A estos animales se les priva de todo lo que es natural e importante para ellos al verse forzados a actuar bajo condiciones de mucho estrés”.

Probablemente al final Michael Jackson no saldrá cabalgando sobre un elefante (indio, pues los africanos son indomables), pero por razones mucho más prosaicas que la ética animal. Como recoge nuestro periódico digital 20Minutos.es, los manager de Jackson no están entusiasmados con la idea, pues supone gastar millones de dólares y la contratación de múltiples pólizas de seguros.

Será la pasta y no la ética, lo único que le hará cambiar de opinión al Rey del Pop.

¡Liberar a Susi!, una elefanta con depresión del Zoo de Barcelona

Susi es una elefanta nacida en libertad en África hace 36 años que muy pronto puede morir de tristeza. Apresada por los traficantes-comerciantes de animales salvajes, llegó al Zoo de Barcelona procedente del parque zoológico Safari Park Vergel de Alicante en 2002, y desde hace un año vive sola y triste tras la muerte de la elefanta Alicia, quien durante seis años fue su única compañera de cautiverio.

Según la asociación animalista Libera!, este solitario paquidermo sufre ahora graves comportamientos depresivos, como delata un balanceo insistente de la cabeza y la trompa, o el comerse sus propias heces, señal de su estado de ansiedad, estrés y aburrimiento, que igualmente le lleva a reclamar insistentemente comida a los visitantes.

Por el contrario, la dirección del Zoo ha defendido que el animal se encuentra en perfecto estado de salud, “tranquila, receptiva y relajada”.

No me lo creo. El único elefante del zoológico barcelonés, un animal eminentemente social, inteligente y muy sensible, está condenado a vivir solo en un pequeño espacio cerrado, con un suelo de hormigón que daña sus patas, donde es diana de la curiosidad de miles de visitantes. Seguro que está profundamente triste, esperando la muerte por aburrimiento, pena y soledad. Eso se llama maltrato.

Aunque quizá ya sea tarde, la gente de Libera! ha lanzado una ciberacción en la que todos podemos colaborar añadiendo nuestra firma.

¿Qué pretende esta campaña?

En primer lugar, lograr el traslado de Susi a un tipo de instalación que le permita acabar su vida en estado de semi-libertad, acompañada por otros ejemplares de su especie.

A medio plazo, conseguir que los elefantes sean “descatalogados” como especie autorizable en los zoos de España.

Y a más largo plazo, crear en Europa un santuario para elefantes cautivos donde estos pobres animales, imposibles de reinsertar en su medio natural, vivan con una mínima dignidad.

¡Firma ya! Entra en www.LIBERAaSUSI.org y ratifica la petición de miles de personas sensibles que tratan de ayudar a esta pobre elefanta.

Curan a un elefante de su adición a las drogas

El mundo natural siempre es una caja de sorpresas. La última la acabo de leer en la agencia rusa de información Novosti, donde a su vez se cita a la agencia china de noticias Xinhua.

Veterinarios chinos han logrado desintoxicar de su adición a las drogas a un elefante asiático (Elephas maximus) de cinco años.

El pobre animal, conocido por los nombres de Big Brother y Xiguang, fue capturado ilegalmente por contrabandistas en 2005 en el suroeste de China, quienes le alimentaban con plátanos mezclados con heroína para mantenerlo calmado y bajo control.

Varios meses más tarde la policía detuvo a los contrabandistas y liberó a los elefantes, pero tras controlar a Big Brother observaron en él un comportamiento extraño, más propio de una enfermedad poco conocida.

Tras varios análisis los médicos confirmaron que el paquidermo mostraba síntomas de síndrome de abstinencia, decidiendo curarlo. Para ello lo enviaron a un centro de protección de la fauna salvaje de la provincia de Hainan (a 1.500 kilómetros de su lugar de nacimiento), donde fue sometido a un programa de desintoxicación.

Después de pasar un año administrándole potentes inyecciones de metadona cinco veces superior a la dosis humana habitual, el elefante ha logrado superar la adicción a la heroína.

Felizmente curado, el pasado sábado 6 de septiembre llegó a un parque natural en Kunming, capital de Yunnan, la provincia natal del ya rehabilitado animal, situado en la China continental.

Sin duda una buena noticia con final feliz.

Los animales también se drogan

Hace años, durante uno de mis primeros paseos por la siempre cautivadora laurisilva canaria, me llevé una increíble sorpresa. En el cerrado sendero me salió al paso una rata negra (Rattus rattus) que caminaba dando trompicones contra raíces y piedras, ajena a mi presencia. Tan confiada estaba que incluso pude tocarla sin que se inmutara. Normalmente ariscas, huidizas y hasta peligrosas, su extraño comportamiento tenía una única explicación: estaba drogada. Su vicio habían sido los frutos y brotes jóvenes del acebiño (Persea indica), un árbol propio de estas selvas atlánticas con propiedades alucinógenas.

No era un caso aislado. En realidad, más de 300 especies animales se drogan de una forma u otra y, en contra de lo que pueda pensarse, lo hacen de manera intencionada, sabiendo los efectos que esas plantas u hongos les producirán en el organismo. Y como a nosotros, tal elección les trae más problemas que ventajas, pues les deja indefensos ante los depredadores. Veamos algunos casos:

Los ejemplos son numerosísimos y harto curiosos. En Madagascar, los lemures negros (Eulemur macaco) utilizan una secreción venenosa de un milpiés como eficaz insecticida para su piel, pero acaban completamente colocados. Lo podéis ver en este documental.

El jaguar (Panthera onca), directamente se droga con las hojas de una enredadera. Y los indígenas le imitan consumiendo la misma sustancia, en la ilusión de obtener parte de las prodigiosas dotes de cazador de este poderoso felino americano.

En el Círculo Polar Ártico también hay sitio para los estupefacientes. En esas frías tierras los renos (Rangifer tarandus) se han aficionado a los placeres emanados de comer una seta, la Amanita muscaria, cuyo efecto en los humanos, los samis, un pueblo lapón, es el de tener la impresión de volar. Probable origen, no os lo vais a creer, de los renos voladores de Papá Noel.

Otra especie golfa es el elefante, adicto a a la fruta fermentada del marula o amarula (Sclerocarya birrea), un árbol propio del Sahel africano del que se extrae un famoso licor parecido al Bailys. Algo que yo no me creía (deben hacer falta centenares de kilos de esa fruta para tumbar a uno de estos grandiosos animales), pero que el siguiente vídeo parece demostrar. Me vais a perdonar el chiste fácil pero ¿vendrá de esta afición de los elefantes al amarula lo de agarrarse una trompa?


www.Tu.tv

En todo caso, parece quedar claro, no todo en la Naturaleza es tan perfecto como podíamos pensar.