La crónica verde La crónica verde

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Entradas etiquetadas como ‘etiquetado’

Ésta es la etiqueta de pescado que no quieren que exijas

etiqueta

Existe una normativa de etiquetado europeo en los productos pesqueros que brilla por su ausencia en la mayoría de las pescaderías. Y eso que fue aprobada hace ya dos años. Pero muchos no quieren que sepamos de dónde viene el pescado fresco, cómo fue capturado e incluso no les interesa que conozcamos la especie concreta. De nuestra confusión viene su negocio.

Según la normativa vigente, todos los puntos de venta de pescado y productos pesqueros deberían ofrecer diferente información a los consumidores como el origen del pescado, el método de captura o si ha sido previamente congelado o no.

“La aplicación efectiva de esta normativa lleva dos años de retraso en España, lo que dificulta a los consumidores hacer una compra responsable con los océanos”, ha declarado Celia Ojeda, responsable de océanos de Greenpeace. “La falta de un etiquetado correcto fomenta la pérdida de la trazabilidad en los productos pesqueros y además demuestra la poca implicación que tiene el Gobierno en implementar una política pesquera que propicie la sostenibilidad del sector y los océanos”. Lee el resto de la entrada »

¿Sabes lo que se esconde detrás de una lata de atún?

(GTRES)

(GTRES)

Yo esto del atún lo veo poco claro. Como consumidor, quiero decir. Sólo en España se enlatan al año más de 300.000 toneladas. Y la mayoría nos las comemos nosotros, amigos como pocos de ensaladas, empanadillas y otras variantes. Latas donde la información es escasa, nula o tan pequeña y confusa que es como si no existiera.

Atún claro, rojo, blanco o bonito del Norte (es lo mismo), melva, patudo, de aleta azul, tongol, listado, atún a secas. Este último es el que más compramos ¿verdad? Ni idea de las diferencias entre especies, muchas veces presentadas con su nombre científico para terminar de liarnos. ¡Ni que fuéramos alumnos de Darwin! Lee el resto de la entrada »

Nos hicimos la ruta del bacalao noruego certificado

Bacalao

He tenido la inmensa suerte de viajar a las islas Lofoten, un paraíso helado en el Ártico con algunos de los paisajes polares más impresionantes del Planeta. Y de navegar por sus frías y peligrosas aguas en un pequeño barco patroneado con pericia por Børge Iversen, quien al mismo tiempo era el único miembro de la tripulación.

Børge es uno de los miles de pescadores noruegos que todas las mañanas, a las 4 de la madrugada, cuando todavía centellea en el horizonte la aurora boreal, salen en busca del skrei, el rey de los bacalaos. Un animal fabuloso que cada invierno llega desde el mar de Barents para alimentarse de su marisco y desovar frente a unos espectaculares fiordos nevados.

También he visitado sus lonjas e incluso modernas factorías de procesado desde donde son capaces de hacernos llegar a España en menos de tres días el mejor bacalao fresco del mundo. Pero lo más importante es que toda esta riqueza pesquera está certificada. Una institución internacional de ecoetiquetado, el MSC, garantiza tanto la sostenibilidad del producto, lo que incluye evitar capturas accidentales de aves marinas y otras especies, como su trazabilidad, a fin de mantener unos ecosistemas marinos saludables y productivos.

El resultado me lo reconocían todos los pescadores con los que hablé. Después de décadas muy malas en las que estuvo a punto de desaparecer el caladero, ahora hay más bacalao que nunca en las Lofoten.

En España el exigente sello MSC todavía es poco conocido. Lo empiezan a tener las merluzas gallegas, el bonito del Norte, las anchoas y algunos enlatados, pero mientras los consumidores no lo exijamos en mercados y restaurantes, las empresas nunca asumirán el compromiso. La nueva revolución se llama comprar sólo productos certificados. Mójate por el futuro de los océanos.

MSC

Si te ha gustado esta entrada quizá te interesen estas otras:

Una granjera vestida de pollo recorre Europa

Rosa

El pollo Rosa, activista de gira por Europa. @39days4rosa

Tamsin French, la hija de una granjera de pollos ecológicos de Devon (Reino Unido), ha llegado a Madrid vestida de un pollo llamado Rosa. Su presencia en España forma parte de una peculiar gira de 39 días por la Unión Europea.  El recorrido 39Days4Rosa (39 días con Rosa) pasará por 21 estados miembros de la Unión Europea y acabará en el Parlamento Europeo de Bruselas el próximo 8 de septiembre.

«Rosa» exige que el etiquetado obligatorio de la carne de ave de corral sea claro con respecto al método de producción. Quiere que los consumidores puedan contestar a la sencilla pregunta de ¿cómo vivía este pollo? Una información muy importante para quienes nos consideramos consumidores responsables.

La esperanza de vida media de los pollos en granjas de producción intensiva es de 39 días. Alrededor del 90% de los pollos provienen de sistemas de explotación intensiva en recintos cerrados. No son animales felices.

A través de una nota de prensa remitida por la Asociación Nacional para la Defensa de los Animales (ANDA), French explica la diferencia entre esos pollos industriales y los que ella cría:

“Nuestros pollos de corral viven 56 días, y desde el momento en que son los suficientemente mayores para salir, pueden deambular por los campos llenos de árboles, desarrollando un comportamiento normal y natural. Es importante que los consumidores puedan identificar de una forma exacta y eficaz los sistemas que las granjas han usado para criar a sus pollos. El término «de corral» que aparece en las etiquetas describe exactamente la vida de nuestros pollos de corral”.

Este verano, la Comisión Europea está revisando las etiquetas de la carne de ave de corral. Rosa quiere que se distribuya un etiquetado obligatorio veraz a los consumidores europeos. Según diversas encuestas, ocho de cada diez consumidores de la Unión Europea apoyan el etiquetado obligatorio de la carne de ave de corral con respecto al método de producción.

La propuesta no es tan extraña. De hecho, el etiquetado en el que aparece el método de producción ya existe en los huevos de gallina, pero no existe aún para la carne de pollo.

Como explica French, “la Comisión Europea ha reconocido que el etiquetado obligatorio le da a los productores la oportunidad de hacer una distinción de precio y ganarse la vida de una forma más justa y mejor”.

En 2012, la Comisión Europea prometió a los consumidores mejorar la información sobre las granjas y el bienestar animal.  Con el etiquetado obligatorio de la carne de ave de corral sólo requiere un simple cambio de ley.

La verdad es que, metida en tan plumífero disfraz, por Madrid y en pleno verano, esta pobre chica va a acabar asada cual pollo. Pero sin duda su sacrificio redundará en beneficio de todos, consumidores, productores y, por supuesto, animales.

Puedes seguir el recorrido de Rosa por Twitter (https://twitter.com/39days4rosa) y Facebook (https://www.facebook.com/39Days4Rosa).

@39days4rosa

Rosa en Madrid, emulando a Don Quijote con un sorprendente activismo @39days4rosa

Si te ha gustado esta entrada quizá te interesen estas otras:

Productos ecológicos: mucha calidad pero muy poca información

A muchos de nuestros emprendedores rurales les falla lo más importante. Hacen lo difícil, cuidar con mimo su producto, luchar contra viento y marea por sacar adelante un negocio familiar en época de crisis global pero también local, cuando un nuevo éxodo espanta a los pocos que aún seguían apostando por vivir en los pueblos; empeñados en cerrar los oídos a los cantos de sirena de las grandes ciudades y abrirlos tan sólo al canto de las alondras. Pero olvidan hacer lo fácil, saber vender bien sus productos, diferenciarlos de tanta oferta industrial, despersonalizada, ajena al paisaje y a la cultura del campo.

Un ejemplo ilustra esta carencia. Acabo de comprar carne ecológica. Es la única garantía que tengo de comer una carne sin tantos antibióticos como nos meten a diario de tapadillo en los filetes.

Mi primera sorpresa fue su origen. En Fuerteventura, donde vivo, no existen ganaderos ecológicos, pero ésta que compré viene de la isla de El Hierro, al otro extremo del archipiélago. Nada que ver con productos de kilómetro cero, pero como la que se vende aquí normalmente viene de Argentina o Brasil, algo hemos ganado.

La segunda sorpresa llegó de la mano del etiquetado y resultó mucho peor. Al considerable precio de 16 euros el kilo, tan sólo indicaba “lomo ecológico”. Como comprador me quedé en blanco. ¿Era vaca o cerdo? ¿Lomo alto o bajo? Pero como consumidor sensibilizado las preguntas fueron muchas más: ¿De qué raza es el animal? ¿Qué come habitualmente? ¿Dónde come? ¿Cómo vive y quienes le cuidan? Toda esa información inexistente me habría ayudado a pagar sin dolor esos 16 euros por lo que en Canarias llamaríamos una humilde “carne de componer”. Pero me quedé sin saber por qué era más cara y mejor que la que suelo comprar en el supermercado a 8 euros el kilo.

En pleno siglo XXI, en la sociedad de la información, todos estos datos son tan importantes como fáciles de comunicar al consumidor. Un folleto explicativo habría bastado. O mejor aún. Una sencilla página web, un blog gratuito y un código QR impreso en la etiqueta sería suficiente. Y necesario.

Porque en tiempos tan difíciles como los actuales toca reinventarse o morir. No hay más alternativas.

La Fundación Félix Rodríguez de la Fuente ha puesto en marcha el proyecto ConSuma Naturalidad. Échale un vistazo. Seguro que ayuda a productores y consumidores a poner en valor nuestra excepcional biodiversidad productiva.

Puedes seguirme (si quieres) en Twitter (@lacronicaverde) y en Facebook (www.facebook.com/lacronicaverde)