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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

Entradas etiquetadas como ‘tendidos electricos’

El coste de evitar que las águilas mueran electrocutadas lo pagas tú

La mortalidad por accidentes en líneas eléctricas es la principal causa de mortalidad no natural a la que se enfrentan algunas de las especies de aves más amenazadas de la fauna española, como el águila perdicera y el águila imperial ibérica, pero también buitre negro, halcón peregrino o águila culebrera. Chocan contra sus casi invisibles cables o, directamente, se electrocutan en ellos. Mueren por miles.

La culpa la tienen los malos diseños de los tendidos, pensados para transportar electricidad por el aire pero no para cuidar el medioambiente. Hay técnicas para impedirlo. Mejorar las torretas, poner aislantes en las zonas más peligrosas para las aves e instalar elementos salvapájaros que reducen las muertes por colisión es posible, pero supone un elevado gasto adicional.

¿Y sabes quién lo paga? Lo pagas tú. Y yo. Y todos nosotros a través de los presupuestos de las Administraciones públicas. Pero no lo pagan las compañías eléctricas. Lee el resto de la entrada »

Mortales tendidos eléctricos arrinconan a las avutardas

avutarda

Macho de avutarda muerto tras colisionar contra tendido eléctrico.

La avutarda es la más voluminosa de las especies de la avifauna ibérica y una de las aves voladoras más pesadas que se conocen. Avutarda, avetarda u otis tarda, como se la conoce en latín, en un curioso caso de conservación del nombre vernáculo latino-hispánico desde hace dos milenios recogido ya por los historiadores clásicos Estrabón y Plinio. Es último dice, según recoge Francisco Bernis en su diccionario ornitológico: “otidas… quas Hispania aves tardas appellat“. Así llamadas porque prefieren correr a volar cuando se las molesta, y sólo emprenden vuelo en el último momento.

La razón es clara. Siendo tan corpulentas, el inmenso gasto energético de levantar el vuelo les hace ser muy conservadoras (o vagas) en eso de surcar los aires. Por la misma razón no ascienden demasiado en altura. Sus vuelos son bajos, pesados pero poderosos.

Tanques alados, apenas tienen capacidad para maniobrar en el aire. Por eso vivean en páramos y zonas desarboladas, sin más obstáculos que el cierzo. Hasta que llegamos nosotros. Ahora todas esas planicies están cruzadas por infinidad de tendidos eléctricos de alta tensión, media o baja, pero todos ellos mortales cables invisibles de torreta en torreta con los que fatalmente chocan las pobres aves. Lee el resto de la entrada »

Los tendidos eléctricos matan 120 águilas imperiales en 15 años

Busardo ratonero yace electrocutado junto a un tendido eléctrico. Foto: SIECE

Busardo ratonero yace electrocutado junto a un tendido eléctrico. Foto: SIECE

Nueve entidades relacionadas con la conservación de la naturaleza han presentado ayer en Madrid la Plataforma SOS Tendidos Eléctricos. Con esta acción se pretende alertar a la opinión pública sobre la gravedad del problema de la electrocución y la colisión de la avifauna en los tendidos eléctricos, que causa la muerte anualmente de cientos de miles de aves en España.

“Queremos centrar la atención sobre la que, a día de hoy, es la principal causa de muerte no natural a la que se enfrentan algunas de nuestras especies de aves más amenazadas, como son el águila perdicera o de Bonelli y el águila imperial ibérica”, indican los impulsores de esta iniciativa.

Durante los últimos 15 años se estima que en España han muerto electrocutadas, como mínimo, más de 200 águilas perdiceras y más de 120 águilas imperiales, una situación insostenible que pone en jaque todos los esfuerzos por recuperar y estabilizar la población de ambas especies amenazadas. Lee el resto de la entrada »

La milana bonita se extingue en Andalucía

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El milano real (Milvus milvus), una de nuestras milanas más hermosas, está gravemente amenazado de extinción como nidificante. Especialmente en Andalucía, donde prácticamente ya sólo queda como última zona de reproducción el emblemático Espacio Natural de Doñana.

Allí cría más del 90% de las parejas andaluzas censadas, pero no pienses en poblaciones que oscurecen el cielo, como la de su primo el milano negro (Milvus migrans).

Hablamos de tan sólo medio centenar de parejas que, aún más preocupante, tienen unos gravísimos problemas de productividad. Según datos de SEO/Bird Life, este año tan sólo han logrado volar 7 pollos de los 53 territorios ocupados en Doñana, cuando lo óptimo habría sido que salieran adelante más de un centenar de crías.

El milano real  es una especie catalogada como “en peligro” según el Libro Rojo de las Aves de España y “en peligro crítico” según el Libro Rojo de los Vertebrados Amenazados de Andalucía”. Está incluida en el Catálogo Español de Especies Amenazadas y en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas, con la categoría de “en peligro de extinción”.

Según Carlos Molina, técnico de SEO/BirdLife en Doñana,

“entre las amenazas que se ciernen sobre el milano real se encuentran el uso ilegal de cebos envenenados, la electrocución o la competencia con otras especies. Estas causas, unidas ahora a la baja disponibilidad de alimento en Doñana, se encontrarían detrás de esta situación tan dramática para la especie”.

Para Carlos Davila, coordinador de SEO/BirdLife en Doñana,

“el milano real ha sido víctima de falta de atención desde las Administraciones, tal vez debido a una falsa percepción de abundancia de la especie, pero su situación reclama la aplicación urgente de medidas de gestión y manejo en Doñana, tal y como ya se viene haciendo en otros países de Europa”.

Sin plan de recuperación

En Andalucía, el milano real carece del preceptivo y obligatorio Plan de Recuperación propio, aunque es una de las especies que se incluyen en el Plan de Recuperación y Conservación de Especies Necrófagas aprobado por la Junta en 2011, junto al alimoche, quebrantahuesos y buitre negro.

Pero el milano real no puede considerarse una necrófaga en sentido estricto, ya que también es cazadora de pequeños mamíferos y aves. Por eso, dada la situación actual de la especie y que el citado Plan para las necrófagas, en marcha desde hace cuatro años, no ha dado buenos resultados, SEO/BirdLife considera que el milano real debería contar con un Plan de Recuperación específico, que aborde de forma más concreta el problema y aplique medidas directas que aseguren su supervivencia en el territorio andaluz.

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Preparados para cazar avutardas y buitres

Avutarda

Estos días los machos de avutarda (como el de la foto) andan como locos buscando hembras. Aves polígamas, nuestras grandes pavas de la estepa son una joya ibérica, pues las 25.000 censadas en España suponen la mitad de toda la población mundial y el 80% de la europea.

Desde que en 1980 se prohibiera cazarlas su número apenas ha aumentado. La mecanización de la agricultura, el uso masivo de fertilizantes y pesticidas, junto con esos tendidos eléctricos contra los que chocan como moscas en un parabrisas no les dan respiro. Sin embargo, muchos cazadores reclaman ahora su caza como supuesto mejor sistema de protección. Para pasmo de los científicos, aseguran que eliminando a los machos viejos las hembras criarían más pollos.

Me río por no llorar. O por no gritarles bien alto: ¡Tarugos! Por desgracia, este tipo de tancretadas no son un caso aislado.

Otros amigos del rifle, esta vez en Asturias, proponen abrir la veda del oso en cuanto sus poblaciones sean mínimamente viables. Una comunidad donde han decidido matar todos los años cientos de cormoranes, criminalizados injustamente como los responsables del descenso de la pesca en unos ríos donde cada vez hay más pescadores y menos salmones.

Los lobos, ya se sabe, de protegidos nada. Tantos ingenieros y biólogos para que al final su gestión científica vuelva a apostar por el método del palurdo, a tiro limpio.

Sambenito del que ya no se libran ni los pobres buitres leonados, carroñeros, limpiadores de basura, pero últimamente señalados como feroces atacantes de indefensos corderitos. Una próxima normativa en Extremadura (la estrategia regional contra el veneno) autorizará a acabar con ellos si así lo decide la autoridad competente, a sabiendas de la imposibilidad de separar los ejemplares sanguinarios de los bonachones, de la falsedad de la mitad de las denuncias y de la inutilidad de tal eliminación.

¿Estamos locos, tontos o es año electoral?

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El cuervo se extingue en Canarias

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En Canarias no hay lobos. Pero hay cuervos. Y a estos pobres pájaros les ha caído en el Archipiélago el sambenito de la mala fama que en otros lares tiene el perseguido cánido salvaje.

Negros, ladrones y muy inteligentes, lo tienen todo para sufrir el desprecio de un mundo rural que, desde la llegada de los europeos hace cinco siglos, se ha empeñado en su aniquilación. En estos momentos están a punto de lograrlo.

Las actas del Cabildo de Fuerteventura de abril 1773 lo dejaban muy claro:

“Entendido el daño que causan los cuervos en las criaciones y sementeras [acordaron] se libren despachos circulares para que cada vecino traiga cuatro cabezas de cuervo en cada mano en todo el mes de agosto, so pena de cuatro reales cada uno, que se les sacarán irremisiblemente”.

Como no eran tontos, los supervisores de la carnicería estaban obligados a cortarle los picos a los animales para que no les volvieran a traer de nuevo las mismas cabezas.

No ha cambiado mucho su mala fama desde entonces. Todavía hoy se le acusa de atacar y matar cabritos, comerse los huevos de las perdices, perseguir a los gazapos, arramplar con la fruta de los árboles, el maíz de los sembrados, la uvas de los viñedos; robar pollos a las gallinas, bocadillos a los excursionistas ¡y hasta ropa y llaves del coche a los turistas!

Los últimos censos demuestran lo efectivo de esta persecución. Sólo las islas de Fuerteventura y El Hierro, las más ganaderas, mantienen unas poblaciones cercanas a las 100 parejas. En las demás está a punto de desaparecer. Gran Canaria ha pasado en 30 años de tener 150 parejas a quedarse con tan sólo 13; Tenerife de 80 a 12; La Palma de 50 a 21; La Gomera de 100 a 9.

En toda Canarias, que es como decir en todo el mundo, pues se trata de una subespecie endémica exclusiva del Archipiélago (Corvus corax canariensis), tan sólo hay en estos momentos 365 parejas.

Para complicar aún más las cosas, un reciente estudio genético demuestra que no todos los cuervos de Canarias son iguales. Los de La Palma, por ejemplo, conforman un linaje diferente al resto que impide poder traer aves de otras islas a modo de refuerzo poblacional. Y en la Isla Bonita tan sólo sobreviven 21 parejas, la mayoría confinadas al Parque Nacional de la Caldera de Taburiente.

Pero ¿por qué se extinguen los cuervos canarios? Al contrario de lo que piensan algunos, la culpa no la tienen los escopeteros. Quedan tan pocas aves que dispararlas es ya casi imposible en muchas islas donde son más raras que un perro verde. Las principales razones son las habituales a otros carroñeros amenazados:

  • Venenos. Contra ellos y contra perros asilvestrados. O raticidas igual de envenenadores. También el venenoso plomo de los perdigones, involuntariamente ingerido cuando se alimentan de un conejo o paloma abandonado en el campo por los cazadores.
  • Tendidos eléctricos. Por electrocución o choque. Contra cables eléctricos o contra las aspas de los aerogeneradores.
  • Falta de comida. Por estabulación de la cabaña ganadera o cierre de los vertederos.

¿Se puede hacer algo para impedirlo? Como siempre, la mejor herramienta es la educación. Mientras sigamos viéndolo como un animal a eliminar, al final lograremos eliminarlo. Sólo tendrá futuro si logramos verlo como un verdadero aliado del campo, eliminador de animales muertos, controlador de enfermedades, sembrador de bosques, pieza fundamental de los ecosistemas; también como un importante elemento de la cultura popular.

En los próximos 15 días voy a recorrer Canarias dando charlas dedicadas al cuervo. A técnicos y a campesinos. Es mi personal contribución para tratar de salvar a la especie como siempre me ha gustado hacer, divulgando su importancia. Forma parte de una campaña de la Dirección General de Protección de la Naturaleza del Gobierno de Canarias, organizada por TragsatecSEO/BirdLife, para informar, concienciar y sensibilizar acerca de la terrible situación en la que se encuentran las escasas poblaciones de cuervo canario en las islas.

¿Lograremos salvarlo? Al menos lo vamos a intentar.

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El águila pescadora se hace especie ibérica

Águila pescadora

Hace tres años, en este mismo blog, os daba una buena noticia: el águila pescadora ha recolonizado la península Ibérica. La de entonces era apenas una esperanza. Las dos primeras parejas de esta hermosa rapaz habían logrado sacar adelante pollos. Hacía más de medio siglo que algo así no ocurría.

Este año los datos son aún mejores. La población ibérica se consolida. Según ha informado la Junta de Andalucía [Boletín Geobio], en 2013 han criado 12 parejas en esa región. En Huelva se han reproducido 3 parejas y se ha localizado otra pareja territorial, mientras que en Cádiz han sido 4 las parejas reproductoras y 4 más las que han formado territorios estables. En total han volado 15 pollos.

Su aparición no es casual. Para lograr este número ha sido necesario desarrollar a lo largo de los últimos 10 años un costoso proyecto en colaboración con la Fundación Migres y la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC). Mediante la técnica del hacking o cría campestre se han traído pollos de poblaciones norte europeas (Alemania, Finlandia y Escocia) para que cuando alcanzaran la madurez sexual pudieran volver a sus lugares de suelta incorporándose a la población reproductora natural, en aquellos momentos inexistente. Así, desde 2003 se han soltado en Andalucía un total de 164 ejemplares, 86 en el sur de Cádiz y 78 en las onubenses Marismas del Odiel. Muchos, la gran mayoría, han muerto antes de hacerse adultos, pues la mortalidad juvenil es altísima.

Los censos y estudios de seguimiento de la especie confirman lo que ya se temía. Hay comida de sobra para esta rapaz, pero su verdadero peligro son los aerogeneradores y los tendidos eléctricos. Esa es la mala noticia de la buena noticia.

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Buscan nombre para el primer guirre nacido en cautividad en Canarias

Guirre

El Centro de Recuperación de Fauna Salvaje del Cabildo de Gran Canaria acaba de obtener un fabuloso éxito. Lograr el primer guirre nacido en cautividad de la historia, el primer alimoche canario (Neophron percnopterus majorensis) que viene al mundo en esa isla desde hace al menos medio siglo.

Hijo de dos aves tullidas, el pequeño buitre nació en una incubadora el pasado 19 de junio. Al principio fue necesario alimentarlo a través de un muñeco emplumado que imitaba a los adultos, para de esta manera evitar su troquelado, manteniendo así su natural desconfianza hacia los humanos. Transcurrido un mes, su padre biológico lo ha adoptado como lo que es, su hijo, y no se despega de él, mientras que su madre, menos maternal, se mantiene ajena a la familia.

No tiene nombre, pero en realidad tiene cuatro. El técnico es Npm 01/2013. Los otros tres son más familiares: Alex Romualdo Tamarán. Alex en honor a Alex Llopis, coordinador en España del Programa Europeo de Conservación de Especies Amenazadas del Quebrantahuesos y cuyos expertos consejos han permitido el feliz natalicio. Romualdo por San Romualdo, el día de su santo. Y Tamarán por ser el nombre aborigen de la isla que le vio nacer y donde no nacía un guirre desde que estos se extinguieran allá por los años setenta del pasado siglo.

Le faltaría un quinto nombre, el más merecido de todos ellos: Pascual. En honor a Pascual Calabuig, querido amigo y director del Centro de Recuperación de Fauna Salvaje. Experto biólogo y veterinario, lleva décadas empeñado en salvar de una muerte segura a miles de animales accidentados. Sólo él y su equipo podían haber logrado algo que hasta sus propios jefes veían como un sueño irrealizable.

Con toda probabilidad, cuando en septiembre la ahora bola de grisáceo plumón se haya convertido en un emplumado alimoche ya tendrá un nombre definitivo. Y una pequeña mochila adosada a la espalda para poder controlar sus movimientos por GPS. Todo preparado para ser liberado en Fuerteventura, la única isla de Canarias donde esta amenazada subespecie tiene algo de futuro.

Pero no lo tendrá nada fácil. Tendidos eléctricos, venenos y disparos se lo pondrán muy complicado antes de que, dentro de cinco años, llegue a la madurez sexual y logre emparejarse, reforzando así una población donde uno es mucho, muchísimo.

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Adiós a la silla eléctrica de las aves

Las grandes noticias para el medio ambiente suelen pasar desapercibidas. Sobre todo si son buenas noticias y no catástrofes.

Es exactamente lo que ha ocurrido con la aprobación el pasado viernes por el Consejo de Ministros de un decreto para proteger a las grandes aves de los tendidos eléctricos. Unas infraestructuras energéticas fundamentales para nuestra sociedad, pero culpables de aniquilar más de 30.000 aves al año en España, la mayoría especies protegidas. Prácticamente ningún medio de comunicación se ha hecho eco de la noticia, a pesar de que viene a poner fin a una sangría insostenible que en los últimos diez años ha segado la vida de 200 águilas perdiceras y 80 águilas imperiales, muertas directamente por electrocución. Mal aislados, peor diseñados, estos tendidos son una injusta silla eléctrica para los inocentes pájaros. Apenas tocan cables o torretas y caen fulminados.

A partir de ahora, y en un plazo inferior a cinco años, todas las instalaciones eléctricas aéreas de alta tensión de nueva construcción, así como las ampliaciones o modificaciones de las ya existentes localizadas en zonas de especial importancia para la avifauna, deberán de ser modificadas para adecuarse a diseños inocuos. Unas reformas presupuestadas en 45 millones de euros (7.500 millones de pesetas) que pagaremos todos a las compañías eléctricas, pues el Gobierno las financiará en su totalidad.

Los grupos conservacionistas españoles han saludado con alegría la nueva normativa, sin precedentes en Europa, y que a punto estuvo de quedar olvidada en el fondo de un oscuro cajón. De hecho, el borrador de tan importante herramienta legal llevaba desde 2004 paseándose por los despachos de los políticos, la mayoría reacios a su aprobación, mientras las rapaces seguían muriendo por miles en el campo. Sin embargo, los ecologistas consideran todavía incompleto el decreto, al dejar como voluntaria la instalación de elementos que eviten los accidentes por choque.

El propio gobierno ha reconocido que la electrocución y la colisión en los tendidos eléctricos son el principal problema de conservación para especies tan emblemáticas como el águila imperial ibérica, el águila-azor perdicera y otras grandes rapaces como águilas reales, culebreras, aguilillas calzadas, milanos negro y real, azores o búhos reales. Los cables también matan a las bellísimas grullas, las espléndidas avutardas, los gigantescos buitres negros, las amables cigüeñas, los invisibles alcaravanes, las chillonas avefrías, los inteligentes cernícalos, las veloces ortegas, los potentes halcones. Al menos en este aspecto los vamos a alejar del corredor de la muerte. Y eso es una estupenda noticia.

(En la fotografía superior, búho real electrocutado en un tendido de Albacete, tomada por Rafa Torralba)

Muere un águila pescadora enganchada en un tendido eléctrico

Puede que fuera escocesa o finlandesa. Quizá incluso menorquina. Un joven ejemplar de águila pescadora, recién llegado a la Bahía de Cádiz para pasar el invierno entre nosotros. Nació este año, mimada por sus padres, pero también por una legislación europea empeñada en evitar la extinción de esta singular ave. Apenas tenía seis meses de edad y un largo futuro por delante. Pero pagó con la vida su inexperiencia juvenil. A falta de árboles, el pasado 13 de septiembre se posó en una torreta eléctrica de media tensión en una zona de marisma cercana a Puerto Real. La misma o parecida a las que habitualmente ella y sus hermanas utilizan diariamente para descansar; también para consumir los peces certeramente capturados desde el aire en los esteros y caños de la bahía, dejando caer con calculada precisión sus afiladas garras en el agua. Esta vez algo falló. Un resbalón, un golpe de viento. Mala suerte. La pata izquierda se le enganchó como un cepo en la sujeción del cable de tierra con el apoyo. Imposible soltarse. Tras hora y media de angustioso forcejeo logró liberarse, pero para entonces hueso y tendones estaban destrozados.

Localizada en el suelo se trasladó con urgencia a un Centro de Recuperación de Especies Protegidas. Allí, durante unos días se intentó la recuperación de sus gravísimas heridas. A pesar de administrársele antibióticos y otros medicamentos, ponerle una férula para inmovilizar la pata, ésta empezó a gangrenarse. Finalmente al veterinario no le quedó más remedio. Se optó por la eutanasia.

La noticia me la ha hecho llegar Rafa García, naturalista y agente de Medio Ambiente. También me envía este espeluznante vídeo filmado del accidente, parte del informe realizado para intentar la modificación del tendido eléctrico. Para que no vuelva a ocurrir. Su pata ensangrentada, el pico entreabierto, el gesto de dolor, de angustia, de desconcierto, debería hacernos recapacitar a todos, pues todos somos responsables de este salvaje sufrimiento.

Los tendidos eléctricos llevan la energía a nuestra frenética sociedad. Sin ellos no somos nada, nos dan la vida. Pero a las aves les dan la muerte. Mueren tras chocar contra los cables, invisibles trampas mortales instaladas en el cielo, en su cielo. También electrocutadas por esos mismos cables, al tocar uno de ellos sin aislar y la torreta metálica. Todo eso se sabe y desde hace unos años las compañías eléctricas están instalando elementos salvapájaros en las zonas de mayor interés ambiental. El tendido de Puerto Real contaba con ellas. Sin embargo existe un tercer caso, menos habitual pero igualmente mortal. Es éste de los enganches. Unos accidentes todavía sin resolución.

En Fuerteventura lo comprobamos hace unos años con el alimoche canario, la rapaz más amenazada de Europa. Incluso lo publicamos en una importante revista científica, The Journal of Raptor Research. Pero las aves siguen muriendo igual, aquí en Canarias, en Cádiz o en Cantabria. ¿Para cuándo la prometida y retrasada ley de tendidos eléctricos?

El Ministerio de Medio Ambiente sabe que la solución técnica es muy fácil y puede resolver el problema casi a cero. Consiste en sustituir los 25.000 postes y los 3.200 kilómetros de cables catalogados como muy peligrosos para las aves. Eso cuesta 45 millones de euros. Pero las eléctricas no quieren pagarlo. Nos dicen, eso sí, que si les damos el dinero, gustosamente instalarán todos esos dispositivos. A ellas sólo les interesan las ganancias.