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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Una hija lesbiana, un político homófobo y gay, la coherencia y el amor

Por Nayra Marrero Jaén

-Tu padre nunca habría aceptado a una hija lesbiana, ya sabes lo que opinaba al respecto. Yo lo voy aceptando poco a poco, no te creas que no me cuesta, pero intento aceptarlo. Ojalá tu hermana no fuera así, pero por lo menos ha encontrado una buena mujer.

-Mamá, ¿te acuerdas de cuando papá decía que cuando uno tiene hijos ya forma parte de otra unidad familiar y debía ser autosuficiente y criticaba al vecino por mantener a su hija y a su nieto mientras ella estaba en la universidad? ¿Y qué hizo cuando fue su hija la que se quedó embarazada? Mantenerla para que terminara de estudiar. Lo que uno dice de boquilla y lo que uno hace cuando afecta a quienes quiere no suele ser lo mismo.

La coherencia es difícil de mantener porque hay muchos factores que nos hacen tambalear nuestros axiomas. La coherencia no sólo es complicada sino que no siempre es deseable porque tener en cuenta todo lo que nos rodea a la hora de aplicar nuestros ideales puede ser una ventaja. Debemos estar abiertos a equivocarnos.

Los prejuicios existen y existirán siempre. Es como pretender que cuando conozcamos a alguien vuelva a nosotras la inocencia y la candidez de la primera vez. No valoraríamos su aspecto, su tono su voz, quién nos lo presenta, en qué ambiente lo conocemos, cómo se mueve … De hecho obviar los prejuicios es enviar a la papelera una cantidad ingente de información y experiencias.

Pero si debemos ser capaces de mirar más allá de nuestros ideales mal que le pese a nuestra coherencia, debemos ser capaces de mirar más allá de nuestros prejuicios por nuestro bien y por el bien de quienes nos rodean. Admito que tengo prejuicios pero desde que tengo oportunidad los malvendo por 3 pesetas y me compro ideas nuevas sobre quienes tengo delante. Y no es consumismo, lo prometo. Sólo a través del conocimiento de alguien me atrevo a juzgarle, y procuro ser consciente de que no puedo aplicarle mis varas de medir.

Ahora bien, una vez asumes que tus ideas no valían para ti ¿puedes seguir aplicándoselas al resto? ¿Puedes esconder bajo la alfombra a tu hija para continuar criticando a la del vecino? ¿Puedes esconder tu orientación sexual para seguir reclamando el fin de la igualdad de derechos para quienes son homosexuales o bisexuales como tú?

Foto de EFE
Foto de EFE

Esto viene a cuento de Florian Philippot, número 2 del Front National, partido ultraderechista francés que ha anunciado que de llegar al poder eliminaría la igualdad en el acceso al matrimonio para dejar fuera a las parejas del mismo sexo. Florian Philippot es gay y el semanario Closer lo sacó del armario hace apenas un mes en contra de su voluntad ¿Vale aquí la falta de coherencia cuando uno es gay y pretende discriminar a otras personas por serlo?

No es el único político homófobo de orientación sexual no heterosexual pero ¿ser gay no le hace cambiar su opinión hacia la diversidad? ¿No reflexiona respecto a sus prejuicios? ¿No ve lo absurdo de que su pareja no obtenga el mismo reconocimiento jurídico y social si es mujer o si es hombre?

Suelo pensar que la visibilidad es la mejor herramienta contra la discriminación porque cuando alguien a quien conoces y quieres te cuenta que es gay, lesbiana, bisexual o transexual suelen resquebrajarse los muros de intolerancia o incluso odio que nos separan. En el caso de Florian Philippot, ¿será que lo que le falta es amor propio?

3 comentarios

  1. Dice ser Tomas Parra

    Creo que es homofobia interiorizada, asumida en la forma hipocirta de la doble vida, de vivir en la fachada, la virtud consiste en las molestias que se toman para aparentarla….

    14 enero 2015 | 09:47

  2. Dice ser Juan

    Exactamente el mismo caso es Rita Barberá. Harto conocido es su lesbianismo pero en cambio no le faltan redaños para encabezar y defender hasta la muerte a una organización que maltrata y condena abiertamente la homosexualidad cada vez que tiene oportunidad. La falta de coherencia brilla en todos los aspectos del ser humano en general, pero en la política es sin duda su máxima expresión, donde cada individuo ha de renunciar incluso a sí mismo si quiere conseguir llegar al poder; la ambición se antepone a cualquier otra consideración.

    15 enero 2015 | 02:39

  3. Dice ser Opinión de buen rollo

    No manipuléis ni tergiverséis, que se os ve el plumero, aunque entiendo que vayáis a lo vuestro, pero precisamente el caso del francés que habéis puesto es uno de los argumentos que se desmonta fácilmente.

    1) El diario “Closer” no es quién para sacar a nadie del armario ni de la caja del reloj, y menos en contra de su voluntad. Imaginaos un diario, que, todo por la pasta, y contra vuestra voluntad se dedica a publicar cómo folláis, si de misioneros o del perro o si os hacéis todo el Kamasutra. O si ése día os habéis puesto la copa menstrual o yo que sé. Se trata de una violación de la intimidad en toda regla, y es lógico que el diputado se reserve su derecho a revelarlo y no una revista.

    2) Que este señor sea homosexual no significa que crea que serlo es lo megaguay del mundo. De hecho, otro (esta vez reconocido por él mismo) gay, el actor Rupert Everett, dijo a los medios que lo peor que podía ocurrirle a un niño es ser educado por dos homosexuales. Por eso él no ha tenido hijos ni los ha adoptado. POR COHERENCIA.

    3) Contra lo que creéis, ser gay no es lo megaguay. Os sorprendería saber la cantidad de homosexuales/as que luchan contra sus propias tendencias. No quieren serlo, pero no pueden evitarlo (y muchos acuden a médicos y psiquiatras en busca de ayuda). Es como una persona a la que el stress está poniendo en peligro su vida, y no puede hacer nada por evitarlo. Pues así es la sexualidad en muchos, y quizás lo sea en este señor del FN, que me parece muy coherente con los ideales de su partido a pesar de su situación personal, por lo que le considero un buen político.

    4) Habéis escogido el peor ejemplo para descalificar y demostrar falta de coherencia. No, a este señor no le falta amor propio, le sobra, lo que pasa es que ha elegido entre su vida política y personal y para él ha primado la primera. Un profesional, mientras no se demuestre lo contrario.

    15 enero 2015 | 04:17

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