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Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera. (Pablo Neruda)

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Matan en Valladolid a un lobezno de cuatro meses

La Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL) y la Asociación para la Conservación y Estudio para la Naturaleza de Valladolid (ACENVA) han denunciado la muerte en Valladolid de un cachorro de lobo ibérico.

Tras la apertura en septiembre del periodo hábil para la caza de la especie, los primeros lobos comienzan a morir por disparos de cazadores. Un ejemplo “vergonzoso“, según lo califican estas dos asociaciones a través de una nota de prensa, ha sido el registrado el pasado sábado 30 de septiembre en la comarca vallisoletana de Tierra de Campos. Ese día un lobezno de apenas cuatro meses fue abatido, en una cacería autorizada por la Junta de Castilla y León, según afirman las mismas fuentes. Lee el resto de la entrada »

Los ecologistas denuncian el exterminio del lobo en Asturias

A partir de este viernes, 15 de septiembre, el Gobierno del Principado de Asturias dará carta blanca a los cazadores para realizar batidas de lobos en un tercio de su territorio, sin cupos, periodo de veda ni control científico ni de la guardería.

Así lo denuncia la asociación conservacionista WWF, cuyo secretario general en España, Juan Carlos del Olmo, ha escrito una carta al presidente del Principado, Javier Fernández, para pedirle que rectifique y paralice esta medida que los ecologistas consideran “desproporcionada, claramente ilegal, que supondría un retroceso histórico en la conservación de la naturaleza en España”. Lee el resto de la entrada »

El Supremo prohíbe tener carpas, vender cangrejos, criar wakame o plantar pataca

Pocas veces una sentencia del Tribunal Supremo me ha parecido tan clara y ecologista como la que amplía el catálogo español de especies exóticas invasoras. A la ya larga lista oficial de plantas y animales introducidos tremendamente agresivos con la biodiversidad autóctona, y por ello a erradicar, se une ahora la carpa común (Cyprinus carpio), la trucha arco iris (Oncorhynchus mykiss), el alga comestible wakame (Udaria pinnatifida) y la pataca o tupinambo (Helianthus tuberosus). Tampoco se podrán montar granjas de cría de visión americano (Neovison vison), ni vender u ofrecer en restaurantes cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii).

La parte mala es que todas las empresas que hacían negocio con estas especies deberán cerrar o cambiar de actividad. La decisión judicial se basa en informes científicos y prohíbe su posesión, transporte, tráfico y comercio, tanto de ejemplares vivos como muertos. Lee el resto de la entrada »

Exterminio de gatos en Lanzarote

Gato

El manejo del lenguaje es importante, pero lo es mucho más el profundizar en su significado o, más en concreto, saber leer más allá de los titulares.

Estos días hay una petición que está tomando fuerza en la plataforma Change.org. Recoge firmas para exigir al Gobierno Canario y al Cabildo de Lanzarote que, “por motivos éticos y de eficiencia”, no opten por el exterminio de los gatos de la isla de La Graciosa, sino que tomen medidas para controlar la población felina mediante el método captura-esterilización-suelta.

La alarma ha saltado después de que SEO/BirdLife haya publicado el informe Lugares a restaurar para frenar la pérdida de biodiversidad, donde marca una serie de medidas que deberían tomarse en varias Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (IBA) para detener la pérdida de biodiversidad. Y más en concreto, en el control/erradicación de gatos en La Graciosa.

Pero los recogedores de firmas han metido la pata. No se dan cuenta sus promotores de que erradicar no es lo mismo que exterminar.

Me explico. Los gatos en islas oceánicas son más peligrosos para los animales autóctonos que una bomba atómica. Soltados o escapados se convierten en terribles depredadores de una fauna que durante miles de años ha evolucionado sin recursos para poder luchar contra ellos. Es como encerrar a un león en un corral de ovejas. Arrasan con todo animal que no pueda escapar de sus fauces.

Ley natural, dirá más de uno. Que se adapten, responderá otro. Imposible. Ya os he contado lo que ocurrió en Nueva Zelanda con el famoso chochín de las Stephens. El gato del farero acabó en apenas un invierno con toda la población mundial de esta singular especie. El extraño pájaro fue poco más que un postre para el lindo gatito del aburrido farero. Y a nosotros nos burló algo único, irrepetible.

En una isla como La Graciosa, o en los vecinos islotes de Alegranza o Montaña Clara, todos ellos pertenecientes al extraordinario Archipiélago Chinijo, un único gato suelto puede provocar una masacre entre las especies de aves más amenazadas del planeta como la pardela macaronésica  (Puffinus baroli) o el petrel de Bulwer (Bulweria bulweri).

Por eso la inocente idea de esterilizarlos y soltarlos de nuevo en tan paradisíaco espacio natural protegido es, claramente, una descabellada atrocidad. Por eso es necesario, obligatorio y prioritario erradicar de tales territorios a los gatos.

Erradicar: Arrancar de raíz. Eliminar algo que se considera perjudicial o peligroso.

No confundir con exterminar: Acabar del todo con algo o alguien.

Porque los gatos pueden y deben desaparecer de La Graciosa, pero en absoluto deben de ser exterminados.

¿Qué se puede hacer? Pues lo que ya se está haciendo en muchos sitios donde se han resuelto situaciones semejantes. Capturarlos sin daño para ser posteriormente ofrecidos en adopción. Adopta un gato sin hogar. Para que tenga una vida relajada pero, sobre todo, para que no extermine, éste sí, a nuestras especies amenazadas.

Para eso, cuenta con mi firma.

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Descubierta una trama para aprovecharse de las indemnizaciones por daños del lobo

Lobo

El lobo es malo. Mata el ganado. Arruina a los ganaderos. Hay que exterminarlo. Acabar con él. Sólo trae problemas. No lo quiero en mi pueblo, en mis montes.

A él no, claro, pero a las indemnizaciones por daños al ganado bien que las quieres. Tanto que al menos un 15% de las denuncias por ataques son falsas. Una estafa que pagamos entre todos los contribuyentes.

Como cobrar dos indemnizaciones a la vez por la muerte del mismo animal. Esto último lo han hecho más de 300 ganaderos asturianos. 1.200 casos de 10.000 expedientes analizados por el SEPRONA en lo que ya se ha dado en llamar “la trama del lobo”.

Dicen que no sabían que fuera ilegal, pero las cantidades defraudadas oscilan entre 800 y 65.000 euros por ganadero. Se ve que el millón de euros que cada año les paga el Principado por los daños de lobos y perros asilvestrados les parecen poco.Por eso también algunos cuentan con la ayuda de guardas corruptos que hacen informes falsos a cambio de una suculenta comisión, de un sobresueldo.

Pero a las administraciones regionales les preocupan más los votos que la legalidad. Y el lobo no vota. Así que mientras miran para otro lado respecto a la picaresca de los ganaderos, siguen autorizando matanzas lobunas a mayor gloria del elector, eufemísticamente camufladas como “programas de control”.

46 lobos muertos por la guardería asturiana el año pasado, más los abatidos en cacerías legales e ilegales, para una población total de 37 manadas. Este año serán 50 los lobos eliminados, pero no porque sobre ese medio centenar. El método científico para su cálculo ha sido el habitual: a ojo de buen cubero.

¿Asturias Paraíso Natural? Según para quien.

Para los lobos es un Infierno Natural. La naturalidad de un odio que ni subvenciones, indemnizaciones y estafas logran apaciguar.

Foto: FondosWiki.com

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Así se mata a los lobos en España. El vídeo que nunca querrías ver

Lobo

Desde hace unos días, un terrible vídeo nos ha sumido a los amantes de los animales en la tristeza más amarga. Es el momento en que un disparo acaba con la vida de un lobo ibérico. Quien lo ha subido a YouTube asegura que sucedió en el Principado de Asturias, supuesto Paraíso Natural donde el noble cánido salvaje es perseguido con saña, igual por ganaderos que por funcionarios de medio ambiente.

En realidad no sabemos con certeza ni el lugar ni la fecha exacta, pero da lo mismo. Puede ser Asturias o Castilla y León. Puede ser ahora o hace 10 años, ya que en realidad nada ha cambiado desde entonces. Podría ser también un acto de caza legal, pues al norte del río Duero sigue permitido su “control” cinegético.

Controlar. Gestionar. Quitar. Minimizar. Racionalizar.

Yo lo llamo matar. Y me parece una salvajada impropia de una sociedad mínimamente civilizada.

No sigo escribiendo porque me enfado aún más. Mira el vídeo y dame tu opinión. No hace falta insultar. Tan sólo me gustaría saber si tú, como yo, todavía estás llorando por la muerte de tan bello animal.

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Ganaderos proponen declarar Ávila “libre de lobos” y piden su aniquilamiento

Hay noticias tan amargas como la hiel. Tan tristes como una despedida, la del sentido común que, sin duda, les falta a los representantes de las organizaciones agrarias abulenses UPA-COAG. Unos señores que en estos días de poderosa luna llena invernal han enviado mociones a 22 ayuntamientos de la provincia de Ávila para que declaren sus términos
municipales como terreno “libre de lobos”. Ajenos a que Europa prohíbe cazar a este cánido al sur del río Duero.

“En Ávila no pueden convivir los lobos con la ganadería extensiva”, ha dicho sin rubor Jesús González Veneros, secretario de Ganadería de UPA, tal y como recoge Avilared.com González Veneros aludió en una rueda de prensa al “derecho a vivir de las vacas y ovejas, que a veces quedan malheridas y hay que llamar al veterinario para que las mate porque están agonizando”.

O el lobo o el ganadero”, esgrimen, tras calcular que los ataques han provocado este año la muerte de un centenar de animales.

La alcaldesa de Navalmoral de la Sierra, Gloria García, ya ha expresado su apoyo a dicha medida. “Está muy bien proteger al lobo, pero también hay que defender a la población rural”, señaló la regidora, quien confesó su preocupación por la despoblación que puede provocar esta situación.

Provoca sonrojo que la terrible crisis de la ganadería la paguen los lobos y nadie haga responsable de ella a la especulación de los piensos y de la leche, a la importación de productos baratos de terceros países, a la caída del consumo, al envejecimiento de la población rural, a la falta de pastores. Da vergüenza acusar al lobo de todo lo malo y olvidarse de exigir a la Junta de Castilla y León medidas compensatorias por mantener a esa joya de la naturaleza, además del pago rápido y ventajoso de los daños provocados por una valiosa especie protegida. Y da además lástima que después de tantos años de educación ambiental, de tantas subvenciones, de tantos programas de revalorización del mundo rural, vuelvan los argumentos del tiro y el veneno, de la erradicación. Pena porque quizá acabarán con los lobos, pero sin ellos sus explotaciones no mejorarán. Y yo desde luego, puestos a elegir a quién comprar la carne, lo tengo muy claro. A esos lobicidas ni 100 gramos.

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Pena de muerte para los castores españoles

En Europa el castor está estrictamente protegido y son muchos los proyectos de conservación dedicados a la mejora y aumento de sus poblaciones.

En España (que por lo visto no es Europa), los matamos. Eso sí, legalmente.

No se trata de volver a cazarlos como se hizo en estas tierras hasta que los tramperos peleteros los extinguieron en el siglo XVII. Se trata, sencillamente, de exterminarlos.

¿La razón? Las introducciones las hicieron en 2003 grupos ecologistas extranjeros con animales alemanes y sin permiso de la Administración competente.

Si hubieran llegado de forma natural por sus propias patas, cruzando los Pirineos, estaríamos ahora todos tan felices. Pero vinieron sin papeles y, lo que es peor, se han adaptado maravillosamente bien a los ríos españoles (Ebro, Cidacos y Aragón, en La Rioja y Navarra) sin necesidad de gastarnos ingentes cantidades de dinero en su recuperación. Sin embargo, y como alguna pega les tenemos que poner a estos vegetarianos animales, se les acusa de dañar gravemente los árboles de los ríos e incluso frutales, aunque no existen estudios científicos que avalen tal suposición.

Condenados a muerte

Los tres primeros castores ya han sido capturados estos días en el río Ebro a su paso por Calahorra (La Rioja). Dos robustos machos y una hembra cuyos pesos superaron los 25 kilos cada uno.

La captura es tan sólo un proyecto piloto, tendente a perfeccionar los futuros sistemas de trampeo y exterminio de toda la población española, más de un centenar de ejemplares. Por eso a éstos no los han matado… todavía.

Según una nota difundida por el Gobierno riojano, los animales han sido trasladados temporalmente a un centro público de conservación de fauna salvaje en Lérida

“para su utilización con fines de educación ambiental, a la espera de un destino definitivo todavía sin determinar”.

Darles el matarile, me supongo, o mejor dicho eutanasiarlos, palabra que queda políticamente mucho más correcta. Porque eso de devolverlos a su supuesto lugar de origen, la teoría aducida frente a la UE, no se lo cree nadie. Y menos al total de la población española.

Soy el primero en lamentar estas sueltas de animales sin el más mínimo control biológico ni, mucho más peligroso, sanitario. Con toda su buena intención, estos ecoterroristas podrían haber provocado un gravísimo problema medioambiental, como hacen todas esas salvajes liberaciones de visones americanos de las granjas peleteras.

Pero la reintroducción ha funcionado, como están funcionando planes semejantes en el Reino Unido, Alemania o los Países Bajos. Por eso decidir el exterminio de una especie que ya exterminamos nosotros hace cuatro siglos y que ha regresado a sus territorios perdidos después de tanto tiempo, que tanto ayuda en la mejora ambiental de los ríos, y que cumple sin duda una importante función ecológica en el ecosistema fluvial, es un despropósito.

Un río con nutrias y ahora con castores me parece un lujo para los sentidos. ¿Apoyarías tú la erradicación de una especie sólo por haberse saltado el protocolo administrativo?

Porque no me cabe duda. Ahora los matamos y dentro de unos años sacaremos adelante un millonario proyecto para su recuperación. Eso sí, éste con todo el procedimiento burocrático impecablemente resuelto. Incluida la póliza de 25 céntimos.

Boicot a Gibraltar por su matanza de monos

Gibraltar ha decidido condenar a muerte a 25 de sus famosos monos, de los que ya han sido ejecutados los dos primeros. Y para justificar tan injustificable medida, su gobierno nos miente. El ministro de Turismo de Gibraltar, Ernest Britto, ha explicado tal decisión aduciendo que los monos se han salido de sus zonas restringidas y que el contacto con ellos “conlleva el riesgo de salmonela o hepatitis”.

Mentirosos. Según han denunciado desde el Proyecto Gran Simio, es exactamente al revés. No se ha podido demostrar nunca que los monos nos hayan pasado enfermedades a los humanos, pero sí que los humanos les hayamos contagiado con nuestras miasmas.

En realidad, tras esta terrible decisión sólo hay dos razones. La primera, una absoluta incompetencia de la Administración del Peñón para regular las poblaciones de este macaco introducido. La segunda, las presiones de los hoteleros ante las molestias y destrozos que los primates provocan cuando se cuelan en las instalaciones.

Para ambos problemas hay remedios que en ningún caso pasan por aplicarles la inyección letal. Es necesario dedicar tiempo y dinero al seguimiento de los famosos monos, desarrollando incluso programas de esterilización, como inicialmente estaba previsto, de tal manera que su población no siga creciendo descontroladamente. Y por supuesto, el Gobierno de Gibraltar debe pagar los daños que estos animales producen, como se hace en el resto de Europa ante los ataques de especies emblemáticas como el oso o el lobo. A fin de cuentas, viven de su atractivo turístico, pues son estos animales los que acaparan la mayor parte del interés de los más de 7 millones de turistas que reciben todos los años.

Pero no. Es más fácil matarlos, planificar un programa de exterminio sistemático donde, seguramente, se matará a los más pacíficos, más fáciles de atrapar, y se dejará a los más ariscos, seguramente el grupo que más destrozos provoca en las zonas habitadas. Para garantizar su reclamo turístico como mantenedores de la leyenda que asegura que Gibraltar dejaría de ser británica si los monos abandonan la colonia, los dirigentes del Peñón han decidido mantener un grupo simbólico de 200 ejemplares, pero imponiendo un estricto control de natalidad para que el número de componentes de la manada no se vuelva a disparar.

Indignados por todo ello, el Proyecto Gran Simio y la Liga Internacional de Protección de Primates han pedido el boicot turístico. Que nadie viaje al Peñón ni se aloje en los hoteles de las zonas turísticas de Catalan Bay y Sandy Bay donde esta el grupo de “incontrolados macacos” a los que se quiere eliminar.

Otra paradoja más de nuestra sociedad. Vamos a esos hoteles atraídos por sus famosos monos, y son esos propios hoteleros los que piden su exterminio. Pues conmigo que no cuenten.