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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

La crítica crónica de Stuck Rubber Baby: un mundo de fobias

Por Nieves Gascón, (@nigasniluznina)

Hace un par de veranos Ana Tabasco, me dejo un cómic y nos despreocupamos. Nos vemos con frecuencia en nuestro grupo de madres amigas y en las reuniones familiares. Así que cuando me recomienda títulos, aprecio, aprendo y descubro a autores imprescindible como Jimmy Liao o Leo Lionni, o interesantes relatos como Arturo y Clementina.

Compartimos afición por los cuentos infantiles, pero además Ana es aficionada a comics e ilustradora. De las aficiones compartidas, la amistad y la familia, llegó a mis manos Stuck Rubber Baby, Mundos diferentes, de Howard Cruse, editada por primera vez en 1999 por DC Comics en Nueva York y en 2006, en España, por T. Dolmen Editorial. Un trabajo de edición impecable, en tapas duras y canto oscuro tradicional, con una inmejorable calidad y una intrigante imagen de portada donde el protagonista destaca en colores tenues, entre una multitud de personajes en tonos sepia.

De la introducción, de Tony Kushner, al final, incluidos agradecimientos, notas del autor, referencia sobre éste y comentario de la traducción, esta publicación merece leer en su totalidad, incluyendo la contraportada y si se tratara de una película, hasta los créditos finales. Magistral en todas las reflexiones y en concreto sobre el título que en su traducción a diferentes idiomas, alemán, italiano, francés y español, ha supuesto un asunto complicado de resolver, por un significado literal y similar algo como El bebé del preservativo pegado, por caduco o disfuncional, de ahí el embarazo no deseado de uno de sus personajes.

En la edición española, se mantuvo el misterio del título en inglés con un subtitulo sugerente que nos introduce en esos mundos diferentes y encontrados de conflictos entre grupos que representa una sociedad americana sureña y polarizada de la era Kennedy, del siglo pasado. De un lado privilegiado la población blanca y en desventaja y discriminación xenófoba, la negra. Relacionándose negros, negras, homosexuales y lesbianas, minorías de personas blancas, homosexuales, gays y lesbianas, se reúnen y unen en el movimiento de lucha por los derechos civiles o integracionista.

Reprimida en un armario hermético, nadie habla sobre la homosexualidad abiertamente, sea aceptada por las y los integracionistas o por el contrario, condenada y brutalmente perseguida por los grupos ultraconservadores vinculados al Ku Klux Clan. Cabe destacar que la mayoría de la población en esa sociedad asocia la homosexualidad a la perversión y enfermedad mental. De esta manera y desde la represión, los grupos LGTBI, no encuentran espacio, salvo conviviendo y compartiendo la lucha por la integración de los grupos racialmente segregados.

Ni siquiera el protagonista se permite tomar consciencia de su identidad sexual, reprimido y sujeto a estándares sociales de género binarios. Inmerso en la moralina de rechazo, no se acepta, debatiéndose en relaciones sexuales insatisfactorias o fallidas con mujeres.

Toland Polk, el protagonista, que ha perdido muy joven a su padre y madre en un accidente, vive en casa de su hermana y su tradicional cuñado, sobreviviendo entre dudas existenciales, hasta que encuentra a Ginger, una mujer diferente, independiente, valiente, fuerte, universitaria y activista en la lucha por los derechos civiles. A partir de esta relación y sus amistades, Toland va saliendo de la negación de su homosexualidad y encuentra un mundo alternativo y abierto a la convivencia, el diálogo y va conociendo a personajes admirables que luchan por su propia integración y la de su grupo social de referencia, como un predicador, otros chicos homosexuales, una ex-cantante o una pareja de negras lesbianas.

Tras el embarazo no deseado de Ginger, la paternidad, una agresión y el homicidio de un amigo homosexual, Toland siente que ha de “salir del armario” y abandonar la actitud de negación de su propia identidad. Podría haber sido yo, reflexiona públicamente en el funeral de su amigo gay fallecido y a partir de entonces, decide trasladarse a Nueva York y vivir libre su sexualidad.

No puedo contar más de esta novela gráfica. Es una historia por capítulos que pudieron ser entregas en el momento de su publicación, en blanco y negro, que evocan a una historia rica en matices, conflictos personales y socioculturales en un convulso mundo en crisis y cambio. Absolutamente recomendable, debiera ser lectura incluida en el currículo académico de adolescentes.

Este capítulo de la historia reciente de los Estados Unidos, nos hace comprender algo tan evidente como la actual dificultad de la convivencia pacífica en una sociedad visiblemente diversa. La violencia no es nueva y no es sólo xenófoba o de género, sino también es homófoba. De aquellos polvos vienen estos lodos. Tenemos una larga tradición de rechazo y violencia en nombre del control social y la galopante miopía heteropatriarcal.

Desgraciadamente, esta violencia no ha desaparecido. Este es el motivo por el que tenemos que construir una alternativa de espacios relacionales y de conocimiento, que desde una visión crítica del pasado, genere la necesidad de construir un mundo en paz, desde el respeto y  la libertad.

Lean cómics y disfruten.

¡Hasta pronto!

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