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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Algunos argumentos a favor de la gestación subrogada

Por Aurora González, portavoz y secretaria de la Asociación por la Gestación Subrogada 

La Curva de la Felicidad / Foto: Niklas Montelius

La Curva de la Felicidad / Foto: Niklas Montelius

El hecho de haber nacido en los setenta, bendecida con los derechos obtenidos gracias a la lucha de muchas mujeres y también de muchos hombres que me precedieron, educada en su ejemplo, y afortunada por ser criada en un entorno que siempre ha respetado esos derechos, debe tener bastante que ver con que no me deje avasallar fácilmente…

A la vista de lo que ocurre con temas como la gestación subrogada, da la sensación de que algunas y algunos feministas pretenden subirse al trono del patriarcado y, desde allí, al más puro estilo de Victoria Kent en el estrado del Congreso de los Diputados oponiéndose al sufragio femenino, erigirse en diosas y dirigir nuestras vidas según sus “mandamientos”. Por eso, permitidme que, figuradamente, me ponga en pie para levantar la voz y decir: ¡Basta ya! ¡Basta ya de imposiciones, basta ya de moralinas que os pertenecen y no nos afectan!

Si estamos de acuerdo en que:

  • Las mujeres no somos ni menos ni más que nadie: ni menos ni más que un hombre, pero tampoco ni menos ni más que ninguna otra mujer
  • La maternidad/paternidad ha de ser siempre consciente, nunca impuesta.
  • Hemos de romper con los estereotipos que atribuyen a la mujer un instinto maternal que muchas no tienen. Hemos de respetar los deseos de cada una de ellas coincidan o no con los nuestros. Hemos de proteger los derechos sexuales y reproductivos de TODAS las mujeres del mundo, de las que quieren ser madres y de las que no quieren serlo, de las que quieren donar óvulos y de las que no quieren hacerlo, de las que quieren recurrir a técnicas de reproducción humana asistida y de las que no, de las que quieren compartir su capacidad de gestar y de las que no lo harían nunca,…
  • Hemos de ser realistas con respecto al vínculo materno-fetal: algunas mujeres lo hemos sentido desde mucho antes de estar embarazadas, otras desde que han sabido de su embarazo, y otras nunca (sólo después de haber nacido sus hijos o hijas han podido empezar a conectar con ellos y ellas)
  • Las mujeres somos las únicas que tenemos derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo (“MI CUERPO ES MÍO Y NADIE VA A DECIDIR POR MI”) y esto quiere decir cada una sobre el suyo. NADIE puede poner límites a lo que las demás podemos decidir o, lo que es lo mismo, poner límites a los derechos sexuales y reproductivos de las demás. Cada una ha de decidir sobre sí misma sin condicionar a ninguna otra persona y sin ser condicionada por ninguna otra persona.

Si estamos de acuerdo, como decía, en todo eso, reconozcamos la diversidad dentro del conjunto. Cada una de nosotras tiene su propia personalidad, su propia ideología, su propio modo de vida: Hagamos pues realidad las consignas de la lucha feminista no sólo para lo que a algunas les interesa, sino para TODO lo que tenga que ver con la VOLUNTAD de las mujeres. Porque “la mujer decide, la sociedad respeta, el Estado garantiza, la Iglesia no interviene” (máxima extraída de la página www.nosotrasdecidimos.org)

Si se nos llena tanto la boca con el “empoderamiento” de la mujer, hagamos que ese empoderamiento sea real y efectivo: las mujeres deben tomar las riendas de sus vidas, sin límites, sin excepciones. Que ningún tipo de feminismo se convierta en el nuevo yugo sobre la mujer. El feminismo, todo, ha de demostrar que es capaz de ejercer el respeto y la tolerancia que hemos tenido que exigir, que todavía tenemos que exigir, a otros. Ejercer la tutela sobre los derechos de la mujer nos lleva a un lugar en el que ya hemos estado y al que no queremos volver. Ni patriarcado, ni matriarcado. Libertad individual en igualdad.

La medicina reproductiva ha avanzado para dar respuesta a un problema de infertilidad que afecta a miles de españolas y españoles, españolas y españoles dispuestos a cruzar fronteras y a viajar miles de kilómetros hasta países desconocidos, con idiomas desconocidos, de la mano de empresas que no siempre tienen buenas intenciones…

Compartir nuestra capacidad de gestar forma parte de los derechos reproductivos de las mujeres. Decidir si queremos ayudar a otras personas cuidando de su hijo o hija hasta que éstos y éstas nazcan, no es más que otra forma de ejercer estos derechos.

Ahora es el turno de las leyes, que han de adaptarse, siempre, a la evolución social y a las demandas de las ciudadanas y de los ciudadanos.

Y puesto que el feminismo debe estar presente en la elaboración de las normas que afectan a los derechos y a las libertades de las mujeres para comprobar que se respetan los derechos y se garantizan las libertades de todas nosotras, necesariamente ha de estar presente en la elaboración de una Ley de Gestación Subrogada para exigir que se establezcan unas reglas claras y precisas que nos garanticen a todos y a todas que las mujeres decidirán gestar al hijo o a la hija de otras personas de forma libre, consciente, voluntaria e informada; habiendo vivido, al menos, un embarazo y un parto sin incidencias, y después de haber completado su proyecto de familia; y, por supuesto, siendo física y psicológicamente capaces de formar parte de un procedimiento de este tipo.

La Ley de Gestación Subrogada llegará, como han llegado antes otras leyes que han puesto en pie de guerra a determinados sectores de la sociedad: tenemos ley de técnicas de reproducción humana asistida, ley del divorcio, ley de interrupción voluntaria del embarazo y ley del matrimonio igualitario, pese a la oposición del sector más conservador de nuestra sociedad. Porque las religiones son para quien las practica. Las Leyes, para todos y todas.

De vosotros y vosotras depende participar en la elaboración de un texto que cumpla nuestras expectativas y las vuestras: que nos proporcione la libertad de decidir y la seguridad de que decidimos en la más absoluta libertad.

Porque, decía Clara Campoamor, “el derecho natural fundamental se basa en el respeto a todo ser humano” y una cosa es velar porque se respeten los derechos de las mujeres y otra bien distinta es querer asfixiar estos derechos… “Porque la única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos es caminar dentro de ella”.

5 comentarios

  1. Dice ser Ramon

    Se puede decir más alto pero no más claro…

    02 diciembre 2015 | 11:14

  2. Dice ser Antonio Larrosa

    ¡Asi va el mundo!

    Clica sobre mi nombre

    02 diciembre 2015 | 13:58

  3. Dice ser cd

    Feminazismo en estado puro

    02 diciembre 2015 | 18:41

  4. Dice ser Alfonso

    Vive y deja vivir.

    02 diciembre 2015 | 23:07

  5. Dice ser vicens

    Hoy día te puedes casar con tu tele o con tu PC si quieres, ya no hay problema, porque aunque la tele o el PC no puedan darte hijos, luego haces una gestación subrogada y ya está.

    05 diciembre 2015 | 10:56

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