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Mara viste y calza Mara viste y calza

“Algunas personas
sueñan con piscinas,
yo sueño con armarios”.
Audrey Hepburn

Archivo de septiembre, 2017

El armario de Bella Hadid: cuando el físico condiciona tu estilo

En plena temporada de semanas de la moda, hemos visto a la modelo más a menudo que a nuestra propia madre, y es que desde que la hermana pequeña de Gigi entró al mundillo, no hay quien la saque.

Fuera de la pasarela, Hadid opta por un estilo bastante casual en el que no faltan ni las deportivas ni los abdominales al aire, una de las zonas de su cuerpo de las que más le gusta lucir.

Cuando llega el momento de pisar una alfombra, la modelo saca su lado más sensual llevando prendas con cortes estratégicos, ceñidas hasta el extremo o con unas transparencias que son la envidia del papel cebolla.

Vale que las comparaciones son terribles, pero si tuvierais que posicionaros y quedaros con el armario de Bella o de Gigi (lo puedes ver aquí), ¿a cuál de las hermanas Hadid elegiríais?

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Todo sobre mis cejas

El paso de niña a mujer no lo di cuando empecé a usar top y de ahí pegué el salto a los sujetadores. Ni siquiera lo di cuando me bajó la regla.

El paso de niña a mujer lo di cuando comprendí el poder de las cejas, que hasta ese momento había subestimado.

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Retrocedamos en el tiempo: año 2010. La raya negra del ojo por dentro de la línea de agua era lo más, el culmen de la belleza, el novamás del maquillaje, la tendencia por excelencia de todos los colegios de Madrid. No había nada más favorecedor desde el ahumado de los años 80.

Era la época de depilarnos las cejas al milímetro dejándonos siete pelos seguidos. De hecho, es de las pocas cosas de las que me arrepiento en esta vida, de esa depilación extrema que me hacía con bandas de cera (yo era muy kamikaze por aquel entonces)

Pero llegó Cara Delevigne y de repente las cejas estaban por todas partes, y no solo eso, sino que nos quedaban genial. De hecho ahora mismo las mujeres de nuestra generación estamos obsesionadas con los aguacates, la igualdad salarial, los 130 millones de mujeres que han sufrido mutilación femenina y con pintarnos las cejas correctamente.

A la hora de maquillarlas, podemos usar o lápices o directamente sombra de ojos. Aunque ambas opciones son más que válidas, en mi caso al usar el lápiz empecé a notar que la ceja se me pelaba. No sé si era por pintarme con el lápiz en sí, que quedaba el color muy fijado y tenía que desmaquillarme con intensidad, o porque era del Primark y me costó dos euros.

La cosa es que he vuelto a maquillarlas con sombra de ojos gracias a los tutoriales de Youtube que me han enseñado a sacar la Kat Von D que llevo dentro.

Y ya de paso a resaltar la mirada y el resto de facciones.

 

Mi segunda oportunidad con la Semana de la Moda de Milán

He de admitir que cuando me llegó hace unos meses el mail de la Camera Nazionale della Moda (organismo que regula todo lo relacionado con la moda italiana), para iniciar el trámite de solicitud de prensa con el fin de asistir a la edición de septiembre de la Semana de la Moda, lo eliminé no sin cierto placer.

VESTIDA PARA UNO DE LOS DESFILES. @MEETINGMARA

Pero es que mi pasada experiencia, algo negativa, aún estaba reciente, y no me apetecía mucho no solo volver a enfrentarme a empujones y exhibiciones de postureo sino a pagar los 50 euros (de mi bolsillo) que supuestamente hacen que puedas “acceder a los servicios para prensa”, o sea, agua y una zona con wifi.

Sin embargo coincide que una de las agencias de comunicación que lleva varias firmas italianas, se quedó con mi correo electrónico de la edición pasada y me bombardeó con lo que han sido, en total, unas 20 invitaciones entre desfiles, conferencias y presentaciones a los showrooms.

Y como más vale invitación en mano que ninguna en absoluto, decidí darle una segunda oportunidad a la que es, junto a París, la semana más importante de la moda.

El primer desfile al que acudí, Maryling, tuvo lugar en la sala de las Caballerizas del Museo de Ciencia y Tecnología, un espacio que conocí en febrero. De la feminidad imperante en todos los conjuntos a través de cinturas marcadas, tejidos vaporosos y vestidos que parecían salidos de un moderno picnic improvisado en el borde de un canal, pasé a la fiesta de inauguración de la Milán Fashion Week organizada por Kenzo, donde el modernerío más moderno de la ciudad hizo acto de presencia.

Con un poco de ayuda de un fotógrafo de la agencia SGP, mi acompañante y yo nos las ingeniamos para entrar en el desfile de Lucio Vanotti, cuyos diseños, más basados en la superposición de capas y en el enmascaramiento de la figura femenina bajo prendas anchas, desfilaban con la catedral milanesa de fondo en una de las alas del Palacio de La Rinascente.

Pero no fue hasta el desfile del domingo de Vicky´z (Vicky Zhang), que debutaba en Milán tras desfilar en la pasarela de Nueva York, que volví a conmoverme.

Durante el espectáculo de casi media hora de duración (algo raro ya que los desfiles no pasan de diez minutos), Xinyin Xu, la diseñadora de la firma, me sorprendió con vestidos que parecían salidos de una reinterpretación de las películas Disney pero en una versión actual.

Si que es verdad que las anchuras y cortes chinos se podían apreciar en algunos diseños más que en otros, pero por lo general me pareció una colección que, además de estar pensada para niños y adultos, ya que modelaron childrenswear y womenswear, se puede llevar perfectamente en una ocasión especial.

No sé si fueron esos cincuenta niños perfectamente coordinados que salieron con un farolillo rojo al terminar el desfile o los vestidos que casi me hacían desear tener más bodas para 2018, pero entre la música y la atmósfera de cuento de hadas y cenicienta moderna que se respiraba, me pasé la mitad del tiempo con la piel totalmente de gallina.

Y es que la moda puede gustarnos, no gustarnos en absoluto, podemos entenderla o no, pero nunca nos deja indiferentes. Y, en ocasiones, como fue mi caso, hasta emociona.

DESFILES DE MARYLING, LUCIO VANOTTI Y VICKY´Z. MARA MARIÑO

Por qué el rojo es el nuevo negro

Si las tendencias se vieran reflejadas en las casas de apuestas el rojo se pagaría muy bajo, ya que es la apuesta segura de la temporada otoño/invierno que acabamos de inaugurar.

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El color más pasional viene para cubrir todo el armario en un intento de convertirnos en las caperucitas modernas urbanas.

Las razones para amar el rojo son infinitas: es un color muy favorecedor, se puede conjuntar con la mayoría de colores que tenemos en el armario (lo de rosa y rojo allá cada uno, pero hay limites que es mejor no atravesar), es llamativo pero de una manera sofisticada, nos aporta seguridad y es el tono de la seducción por excelencia.

Si te estás mirando al espejo con algo de esa tonalidad puesto y no te sientes con más poder que Jessica Rabbit en un escenario, es que o eres daltónica o tienes el espejo un poco sucio.

H&M/TALLY WEIJL

H&M/TALLY WEIJL

PRIMARK/TALLY WEIJL/H&M

 

La colección cápsula de Moschino que nos hará vomitar arcoiris

Jeremy, Jeremy, Jeremy… Desde que llegaste en 2011 a Moschino te hemos visto hacer de todo: que si Bob Esponja, que si McDonald’s, Barbie

No hay icono de la cultura pop (o capitalista) que se escape de convertirse en una colección para la firma italiana con la ayuda del director creativo.

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La última colaboración cápsula ha sido inspirada en My Little Pony, lo que se traduce en una sucesión de prendas llenas de arcoiris, mariposas, estrellitas y ponys. Muchos ponys.

De hecho, al ver el vídeo promocional no acabo de estar muy segura de si estoy viendo un vídeo de Moschino o el anuncio de navidades de 1997 de los juguetes.

MOSCHINO

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La colección, cuyos ‘accesibles’ precios oscilan entre 200 y 600 euros, está compuesta de todo lo necesario para ir por la calle vestido como si una máquina de algodón de azúcar hubiera explotado.

Eso sí, todos los fanáticos que aún conservan los juguetes de los años 80, podrán experimentar una relación con los ponys y un desenfreno con la tarjeta de crédito, como nunca antes.

Ariel Winter y su estilo no apto para tímidas

Yo no digo que la fama sea fácil, pero que tener un armario como el de Ariel Winter seguro que algo ayuda a sobrellevarla.

La actriz de Modern Family además de talentosa, tiene un gusto con el que no todas nos atreveríamos:

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Con su figura curvilínea los estilismos que elige, ceñidos centímetro a centímetro, realzan su figura de reloj de arena. A ella lo de ponerse ropa ancha para disimular no le va, y hace estupendamente.

Lo bueno de Ariel Winter es que fuera de la alfombra es muy como tú y como yo, muy de bajar con pantalones de chandal y chanclas a comprar el pan, con el pelo recogido en un moño para que no se note tanto que lo llevamos sucio.

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Una de las prendas fetiches de la californiana son las botas, especialmente las que llegan por encima de la rodilla y siempre con un buen taconazo (esas que luego necesitas ayuda para sacarte del pie, las mismas).

Mientras que para las ocasiones más formales no pierde oportunidad de presumir de figura, el escote halter y las transparencias son algunas de las características que tienen la mayor parte de sus estilismos.

Puestos a comparar, ¿prefieres el estilo de Alex Dunphy o el de Ariel Winter fuera de la serie?

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Dove descubre (por fin) que a las mujeres les sale pelo en las axilas

Y solo han necesitado 62 años para darse cuenta, pero finalmente, en su última campaña, podemos apreciar la primera axila del mundo de la publicidad con (un poco de) pelo:

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El problema de Dove hasta ahora, y de tantas otras marcas, es que no sabían cómo acercarse a la mujer actual, cómo hablarla, cómo llegar a ella.

Campañas como “Belleza real” pretendían aproximarse a nosotras, pero en mi opinión es como si pretendes acercarte a un león con carne pasada de fecha. Puede que se la coma y no pase nada, pero si tiene bien el olfato lo más seguro es que le huela a podrido y te acabe mordiendo la mano (nosotras somos el león, por si no había quedado claro).

Dove pretendía alejarse de la belleza estereotipada de las modelos que se dedicaban a anunciar productos de higiene femenina a través de castings urbanos de los que luego sacaban mujeres reales para sus anuncios, sí, pero dando lugar a campañas poco creíbles igualmente:

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Ahora la marca ha dado un paso más. “De perdidos al río” debieron de pensar, “Del río al mar y pelillos a la mar”. Y así ha pasado, que en su último anuncio nos encontramos con unos vellos cortos, apenas perceptibles, pero que hacen un orgulloso acto de presencia.

Pues señores de Dove, este anuncio sí me lo creo, porque mi axila está así el 80% del tiempo, con algún que otro pelillo (tampoco es que me salgan muchos), con los que hago mi vida normal.

Subo el brazo para agarrarme al asidero en el metro, me estiro si por un casual me meto en clase de yoga y me puedo desnudar tranquilamente delante de mi pareja sin ningún tipo de pudor por no llevar la axila perfectamente afeitada.

Eso es una axila, más que real, porque una depilada también es real, convencional: la axila media de la mujer española, me atrevería a decir. Y, para mí, aunque más que axilas suaves deberían decir limpias, .

Así te teñirás el pelo este otoño

Con la vuelta a la rutina (y a la peluquería) ya nos hemos despedido de esas puntas abiertas que nos hemos ganado a pulso durante el verano. Nos ha tocado hacer el cambio de armario y plantearnos arreglar esa fregona desmochada retorcida alrededor de un coletero que llamábamos peinado.

El otoño, que ya bastante enjundia traumática tiene de por sí con eso de perder el bronceado y empezar de nuevo en el trabajo, nos da un respiro con la plancha o el secador. Los peinados que triunfan para diario son los sencillos, y respecto a la longitud, el pelo corto es la nueva melena larga.

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Pero si hay una tendencia que me encante y que vea accesible para todas es el melting hair, que viene a ser el pelo de nuestro color natural como base con mechas más claras, aplicadas desde la raíz, dando un efecto de transición a lo largo de la melena.

Y es que lo del cabello sirena, en rose gold, azul pastel o verde esmeralda se nos estaba yendo de las manos. Francamente no me veo yendo a una entrevista de trabajo con ninguno de esos tintes en el pelo.

Además de suavizarnos los rasgos por dar sensación de luz al ser más claro que nuestro tono de la raíz (algo que nunca viene mal teniendo en cuenta que además de volver el otoño volverá a nuestra cara la ojera), el melting nos soluciona ese hastío que nos entra a todas al tiempo de vernos siempre el pelo del mismo color.

No necesita cuidados y es mucho menos dañino que teñirse todo el cabello (y si con esto no te he convencido de que es la tendencia otoñal perfecta para el pelo, no habrá nada que pueda hacerlo).

F A L L 🍁🍂 Color by @ryan.weeden Style by @jesse.colors

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[Saturdays are for the girls]

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La Semana de la Moda de Madrid tiene un precio

Y se sitúa en 250 euros, que es lo que te cuesta pasar la noche en la suite del Hotel Barceló Torre de Madrid.

Esa cantidad, que en función de si eres estudiante, becaria o abogada puede parecerte inalcanzable o irrisoria, incluye, además de la habitación, la entrada a la fiesta de inauguración, pases para un desfile (con Kissing Room incluido) y un paseo guiado por el backstage de la pasarela madrileña.

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Es decir, la mitad de un mes de alquiler en la misma ciudad te permite, según el comunicado de prensa del grupo, “ir a los desfiles sin tener que ser una influencer (que a ellos les sale gratis, claro, y no tienen que pagar ni una botella de agua).

Como periodista amante de la moda que me considero, no puedo evitar mirar la propuesta con un poco de sorna, porque lo que ofrece el grupo Barceló no es una experiencia de moda, es una experiencia de postureo, y son cosas muy diferentes. Es decir, en vez de fomentar el trabajo de lo que hacen los diseñadores que desfilan en la Mercedes Benz Fashion Week, apoyan en lo que se ha convertido la Semana de la Moda madrileña: una pantomima, una farsa, un globo sonda cuyas fiestas e invitados se llevan el protagonismo de un foco que debería estar sobre las prendas.

Francamente, pagar para compartir una copa con Topacio Fresh o Angy Fernández sin tener la más remota idea, o interés, por lo que ha inspirado a Palomo Spain, por poner un ejemplo, en crear su última colección me parece el colmo. Y, creedme, aún de poder gastármelos libremente, no le dedicaría ni 250 ni 10 euros.

Recuerdo cuando la primera vez que accedí a la MBFWM, como medio acreditado, pude ir al pase de prensa, previo desfile, con algunos diseñadores. Recuerdo a Roberto Torretta enseñándonos su colección y animándonos a acariciar las prendas con ese acento argentino que a pesar de llevar tantos años en España no ha perdido, y con esa mirada de ilusión que solo encuentras en quien realmente vive con pasión su trabajo.

Recuerdo que el diseñador salió al Cibelespacio después del desfile y cómo ninguna de las personas que se encontraban fuera le reconoció, saludó o pidió una foto. Recuerdo la rabia que me dio que uno de los que para mí forma parte de los pesos pesados de la pasarela, no tuviera la misma importancia que los exconcursantes de Operación Triunfo.

El Hotel Barceló tenía la oportunidad de crear una experiencia que sirviera tanto al establecimiento como a la moda nacional creando un meet&greet con el diseñador, un acceso al estudio o incluso entradas para el Museo del Traje. Pero claro… subir fotos del estudio de Teresa Helbig seguramente no de tantos likes como una junto a Mario Vaquerizo.

Os recibimos, americanas con alegría

Porque en Milán no hay grajos, pero de haberlos volarían muy cerca del suelo. El calor veraniego ha desaparecido en poco menos de una semana y ha llegado el otoño de la manera más norteña posible: con frío, viento y lluvia.

Lo que debería sumirme en la depresión más absoluta (como madrileña amante del sol que soy, quiero decir) se convierte en la oportunidad de sacar a la calle una de las prendas que protagonizarán esta temporada: la americana.

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La americana se ha ganado a pulso el hueco entre nuestras favoritas. No hay cuerpo masculino, femenino, alto, bajo, ancho o estrecho al que no le quede bien.

Es una prenda que si no tenemos por el armario bien podemos “cogerle prestada” (cuando digo coger prestada me refiero a confiscar disimuladamente y no devolver jamás) a alguien de la familia. Las masculinas son especialmente recomendables, ya que es llevándola un poco ancha como dictan los gurús de la moda que se debe lucir.

Para esta temporada las americanas en tonos grises dominarán la calle, especialmente las conocidas como Prince of Wales que tienen unas rayas muy características.

A la hora de combinarla, las posibilidades son infinitas. Si el rollo oficinista no va mucho contigo, porque a lo que vas es a clase en la universidad y no a trabajar al Corte Inglés, ponle un cinturón por fuera o un pañuelo anudado en la manga. Le quitarás formalidad y le darás tu toque personal.

TALLY WEIJL

BERSHKA