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Contamos historias extraordinariamente cotidianas que nombran cada una de las realidades de la diversidad sexual y de género.

Seis películas LGTB que sirven para comprender las razones de una lucha

 Por Charo Alises (@viborillapicara)

'Colores de la Boca' / Foto: Joao Vicente

‘Colores de la Boca’ / Foto: Joao Vicente

Con la voz bien alta” es una campaña de la FELGTB, que tiene como objetivo animar a denunciar a las personas gais, lesbianas, bisexuales y trans (LGTB)  los de delitos de odio que sufran su por su orientación sexual o por su identidad de género. Con la voz bien alta el cine también ha denunciado, en más de una ocasión, la vulneración de los derechos de  las personas LGTB en distintas épocas y en diferentes partes del mundo. No está de más recordar algunas películas que han reflejado flagrantes atropellos a las personas que pertenecen al colectivo LGTB:

Fresa y chocolate (Cuba, 1995. D. Tomás Gutiérrez Alea)

David (Vladimir Cruz) es un comunista que estudia en la Universidad de La Habana. Diego (Jorge Perugorría) es un artista homosexual acosado por la homofobia del régimen castrista. A pesar de las diferencias que los separan, entre ellos surge una profunda amistad.

El régimen castrista hizo un intento consciente, articulado y justificado ideológicamente de extirpar lo que el régimen comunista consideraba una desviación inaceptable para el nuevo ser humano que se estaba creando en la isla. La realización del socialismo exigía que desaparecieran los gays, y es eso lo que se procedió a hacer. Así es como en los años sesenta se pusieron en marcha las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) donde se encerró a disidentes políticos, personas religiosas y desviados sexuales. Se trataba de reeducar a gays, transexuales y lesbianas.

Las relaciones sexuales privadas, no comerciales y consentidas entre personas adultas del mismo sexo de más de 16 años han sido legales en Cuba a partir de 1979. Desde 1990 se han logrado grandes avances en materia de derechos y visibilidad pública respecto a la diversidad de orientaciones sexuales e identidades de género, en gran medida gracias al trabajo del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) dirigido por Mariela Castro.

Fucking Amäl (Suecia, 1998. D. Lukas Moodysoon)

Agnes ha llegado hace un año y medio a Amal, una pequeña y aburrida ciudad sueca, y no ha hecho amigos todavía. Sus padres se empeñan en prepararle una fiesta por su 16 cumpleaños, pero ella está convencida de que nadie querrá venir a su casa. En realidad la única invitada que le importa es su compañera Elin, una rubia con aspecto rebelde de la que Agnes está secretamente enamorada.

Esta película refleja la difícil situación de una adolescente lesbiana en su entorno escolar.

Una de las primeras causas de acoso escolar en España es la orientación sexual y la identidad de género según se desprende los diversos estudios llevados a cabo por la FELGTB. El informe sobre acoso escolar homofóbico y riesgo de suicidio en adolescentes y jóvenes LGBT que la FELGTB realizó en 2013, concluía que el 43% del alumnado que había sufrido acoso escolar por su orientación sexual había ideado alguna vez el suicidio, el 35% lo había preparado con algún detalle y el 17% lo había intentado en alguna ocasión. Este estudio no incluía a jóvenes y adolescentes transexuales, pero casos como el de Alan-el chico trans de 17 años que se quitó la vida en diciembre del 2015- reflejan la situación de marginalidad y especial vulnerabilidad del alumnado transexual en las aulas españolas.

Aimée y Jaguar (Alemania, 1999; D. Max Fäberbock)

La película explora las vidas de Felice Schragenheim (Maria Schrader), una mujer judía homosexual que emplea un nombre falso y pertenece a un movimiento underground, y Lilly Wust (Juliane Köhler), una mujer casada (e insatisfecha) con un soldado nazi y madre de cuatro hijos. Ambas se embarcan en una relación  sentimental, pese al peligro de la situación y la posibilidad de que la Gestapo detenga a Felice.

El código penal Alemán durante el régimen nazi, en su artículo 175, prohibió los actos sexuales entre hombres y actos sexuales con animales, pero no mencionó las mujeres. El lesbianismo era técnicamente legal en Alemania. La excepción fue Austria, posteriormente anexionada por los alemanes, donde habían sido criminalizados los actos sexuales entre mujeres desde el siglo XIX.

Mientras que los actos sexuales entre mujeres no estaban penalizados bajo el artículo 175, las lesbianas que no siguieron las directrices de Hitler fueron víctimas de la propaganda dirigidas a las mujeres solteras sin hijos.

También se las consideraron ‘asociales’ y  fueron difamadas como prostitutas por la SS y los llamados higienistas raciales.

Boys don´t cry (Estados Unidos, 1999; D. Kimberly Peirce)

Es una producción de cine independiente, basada en la historia real de Brandon Teena, un joven transgénero que fue violado y asesinado el 31 de diciembre de 1993 por los jóvenes de la pandilla que frecuentaba, cuando descubrieron que tenía genitales femeninos (a él le asignaron el género mujer al nacer, pero su identidad sentida era la de hombre).

Un total de 1.700 personas transexuales fueron asesinadas en 62 países entre los años 2008 y 2014, según apuntan desde el Observatorio sobre el Asesinato de Personas Trans, que está coordinado por el grupo de derechos LGTB Transgender Europe, y que se recoge en un informe de CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado). Estos datos significan que dos  personas transexuales mueren asesinadas cada día en alguno de esos países, entre los que no se encuentran, por falta de datos, la mayoría de África central y otras naciones de Europa del Este, Arabia Saudí y Yemen.

Mi nombre es Harvey Milk (Estados Unidos, 2008; D. Gus Van Sant)

Película basada en la vida del político Harvey Milk, que se convirtió en el primer hombre abiertamente homosexual en ser elegido para un cargo público en los Estados Unidos, como miembro de la Junta de Supervisores de San Francisco en 1977. Además fue un férreo defensor y activista por los derechos civiles de  las personas LGTB.

Milk resumiría su filosofía política así:

No queremos liberales comprensivos, queremos gais que representen a gais […] yo represento a la gente gay de la calle —al chico de 14 años que se fugó de San Antonio—. Debemos compensar los cientos de años de persecución. Debemos dar esperanza a ese pobre niño escapado de San Antonio. Van a los bares porque las iglesias son hostiles. ¡Necesitan esperanza! ¡Necesitan un trozo de la tarta!

Freeheld (Estados Unidos, 2015; D. Peter Sollett)

Basada en la historia real de Laurel Hester (Julianne Moore) y Stacie Andrée (Ellen Page) y su lucha por la justicia. A Laurel, una condecorada policía de Nueva Jersey, le diagnostican un cáncer terminal y quiere dejar su pensión ganada durante años a su pareja de hecho, Stacie. Sin embargo, los funcionarios del condado, que no ven con buenos ojos la pareja homosexual, conspiran para evitarlo.

En febrero de 2013, nuestro Tribunal Constitucional declaró la inconstitucionalidad del apartado de la lLey de Medidas de Seguridad Social que exigía a las parejas de gais y lesbianas, la existencia de hijos comunes para abonarles la pensión de viudedad.

El cine en más de una ocasión, ha servido para despertar conciencias mostrando en la ficción injusticias reales. No debemos desdeñar el poder activista del celuloide como un potente instrumento para denunciar la vulneración de los derechos humanos de las personas  LGTB “con la voz bien  alta”.

1 comentario

  1. Dice ser Silvia

    ¿es un post promocionado por la FELGTB?

    29 mayo 2016 | 16:51

Los comentarios están cerrados.