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La cena preboda: ¿Qué es, cómo vestirse y por qué se ha puesto de moda?

Si ya de por sí las bodas me suponían un quebradero de cabeza (¿qué me pongo? ¿cuánto dinero doy de regalo? ¿por qué siguen regalando puros cuando nadie se los fuma?), no quiero hablaros de las prebodas.

THEKNOT

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La cena preboda (no confundir con la sesión de fotos preboda), por lo visto, es una reunión más íntima que se realiza en la víspera de la boda con aquellos que se han desplazado por el enlace. Lo que en las películas americanas conocemos como “Cena de ensayo”.

Viene a ser una especie de concentración en la que los futuros esposos hacen gala de sus dotes de anfitriones (y aprovechan para hacer presentaciones previas).

Y no me quejo por la cena en sí, que por supuesto que todos estamos encantados de pasar más tiempo con nuestros familiares y amigos, sino por la clásica pregunta de “¿qué me pongo?”

La primera amiga invitada a una preboda me consultó por la etiqueta. Cada pareja es un mundo y cada preboda lo mismo. Ante la duda, comentario en la última foto de Instagram de la novia que salga con el prometido:

“Pareja de guapos, ¿y la preboda pa cuando?”

“Jajajaj bombón <3 Super informal tía, cena en el jardín de casa el sábado y fuera”

“Top! Os como”

Sin embargo otras pueden requerir algo más de formalidad al ser en un restaurante o en el propio hotel en el que se hospeden algunos invitados.

Independientemente de dónde tenga lugar, deja el estilismo recargado para el día siguiente y tómatelo como algo de “andar por casa”.

Para las prebodas te suele servir la ropa que tienes ya en el armario. Un vestido de cóctel, una falda, unos pantalones y un poco de tacón o zapatos de esparto y ropa más “diurna” si es una preboda rústica (que también las hay).

Lo importante es recordar que es un evento para relajar las tensiones del día siguiente y estrechar lazos con invitados que no conozcas. Fundamental que te sientas cómoda y no termines con los pies fastidiados (ni con resaca) para el día siguiente.

Lo que deberías ponerte en la boda del príncipe Harry y Meghan Markle (si te hubieran invitado)

No, no, esto debe de ser un error, ¿cómo es posible que no me haya llegado la invitación a la royal wedding del año? Vamos hombre… Yo, que soy más británica que el fish and chips y me encanta lo de usar el hashtag de #keepcalm en Instagram.

TED BAKER

Bueno, tampoco pasa nada, de todas formas tenía otros compromisos

Pero para todos aquellos que tampoco hemos sido invitados (de momento), he pensado en escribir un tema al respecto no vaya a ser que nos llegue una lechuza a última hora. ¿O eso era a Hogwarts?

Aunque no es un enlace tan formal como el del príncipe William con Kate Middleton y, por tanto, da menos pie a cuestiones políticas, el hermano pequeño sigue siendo un miembro de la familia real, por lo que el dress code de la realeza británica no se puede pasar por alto.

Por lo pronto sabemos que la boda es de mañana, ya que dará comienzo a las 12. Sin embargo se espera que dure todo el día (más o menos como la comunión de tu primo en Toledo, que te vendieron la moto de ceremonia y comida y terminaste bailando la Sarandonga a las cinco de la mañana con la corbata anudada en la cabeza).

Al ser una ceremonia diurna no podemos vestir con intrincados diseños a lo ceremonia de entrega de los Óscar. Recato, recato y recato. Recato nivel que como se te vea un poco de rodilla oirás por lo bajito algún “shame“.

No veremos escotes, ni transparencias, ni hombros al aire (al menos esto último en la Iglesia), pero sí mucho vestido a juego con abrigo de verano, que es lo que representa a la monarquía británica cuando se pone ceremonial.

Los tacones tampoco se libran. Olvídate de las plataformas o del tacón de empeine de bailarina de ballet ruso ya que se recomienda uno que no sea muy alto (para no superar la altura de los miembros de la familia real) pero que favorezca la pierna.

¿Y entonces cuál es la gracia del estilismo? Los sombreros y tocados. Como Ascott lleva demostrando todos estos años, en tema accesorios capilares no hay quien bata al Reino Unido y algo me dice que el sábado no será la excepción.

Eso sí, nada de venirse arriba (literalmente) con el tocado, ya que no debe molestar la visión del resto de invitados. Ah, y tiaras prohibidas, que reina solo hay una.

Olvídate de ir de neón o rojo pasión, los colores seguros son el lavanda, azul celeste, rosa palo o cualquier tono nude (Letizia ya tomó nota en el anterior convite apostando por el color maquillaje). Prohibido el negro por ser un color fúnebre y el blanco por ser el de la novia (obviamente).

Por su parte, los hombres deberan llevar chaqué y sombrero de copa, traje de chaqueta en su defecto, o uniforme en el caso de haber servido a las fuerzas militares.

Si el año pasado fueron los Beckham los que se saltaron la etiqueta. Solo me queda preguntarme, ¿repetirán puesto o les relevarán otros invitados?