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¿Se puede simular el amor? Depredadores emocionales

Hoy tengo en mi blog firma invitada. Es todo un lujo que la afamada jurista y criminóloga, Paz Velasco, colabore con esta interesante entrada sobre los perfiles psicopáticos que sé que tanto os intrigan. 🙂

Ya se ha hablado en múltiples ocasiones de que el perfil cognitivo-conductual del psicópata integrado (hombres y mujeres) es multifacético. Y una de las facetas más sorprendentes, crueles y peligrosas es su simulación del amor. Sabemos que miente de forma brillante y que a los ojos de los demás es encantador, incluso parece una buena persona. Esa capacidad de fascinar a los demás es el medio que utilizan para captar el interés de potenciales “parejas-víctimas”. La seducción es la clave de todo.

Tiene una extraordinaria habilidad para captar las necesidades y apetencias de la otra persona, de modo que actuará como un eco de esas necesidades, llegando a convencer a su “víctima” de que él, es el hombre de su vida. Con el tiempo convierten a su pareja en un ser sumiso, dependiente, vacío de sí mismo que gira y gira cual satélite alrededor de él llegando a perder su propia identidad. Un psicópata no busca una relación sentimental auténtica ni un plan real de futuro juntos, solo comodidad, interés y beneficio. Busca a alguien a quién explotar emocional, sexual, financiera y/o socialmente. Porque el psicópata no quiere en absoluto a su pareja (ni a nadie). Solo se quiere a sí mismo. Y esta es su maldición: no son capaces de sentir.

Lleva a cabo una intensa labor de desgaste y una progresiva destrucción de su pareja a la cual elige, sin que en ningún momento intervengan sentimientos, sino perspectivas utilitarias. Eros (más conocido como Cupido) aquí, no tiene nada que ver. Ni una sola flecha le alcanza. Tras ese fingido amor, llega el abandono, la ausencia, la indiferencia y la pareja-víctima no entenderá nada, incluso llegará a pensar que es culpa suya. No se trata de una relación que se ha ido deteriorando con el tiempo. Nunca hubo nada, nunca fue real. Simplemente utilizó una serie de tácticas para que esa persona confiara, amara y compartiera su vida con un depredador emocional.

“Son incapaces de mantener un compromiso porque la fidelidad, el respeto y el amor no tienen para ellos ni valor ni significado. Son emociones que cognitivamente entienden desde el punto de vista social, pero no pueden sentirlas ni ponerlas en práctica, lo que hace que el sufrimiento de sus víctimas sea agónico, lento y dilatado en el tiempo” [del Libro Criminal-mente]

El proceso de seducción del psicópata pasa por varias fases: Desde un principio idílico y perfecto hasta el inevitable y amargo final para la víctima.

1.- Evaluación de víctimas potenciales (assessment phase). Utiliza su agudo sentido para detectar puntos débiles y seleccionar a la víctima idónea, desplegando todos sus encantos para conquistarla. La vulnerabilidad de algunas personas para ser “parasitadas” es algo irresistible para estos psicópatas. Harán preguntas para saber cuáles son sus necesidades, sus sueños, sus fantasías, sus ilusiones atrayéndolas con la promesa de ofrecerles justo lo que están buscando. La víctima hablará, será sincera, le abrirá su corazón mientras él observa y analiza cuidadosamente cada una de sus palabras y de sus emociones. Ve a la víctima como una “panolis” que se cree todo lo que le está contando y se jacta interiormente de lo fácil que es engañarla. Lo hace tan bien, se esfuerza tanto, que es muy fácil confundir esta manipulación emocional con el amor y por supuesto con la pasión.

2.- Manipulación (manipulation phase). Es la fase más halagadora para la víctima y la más placentera para él porque utiliza todo su encanto para engañarla disfrutando intensamente de cada momento. Hay un auténtico bombardeo de amor (adulaciones, mensajes, mails, regalos, declaraciones de amor…) lo que provoca una intensa euforia emocional que hace bajar la guardia a la víctima, llegando a idealizarlo. Sin embargo todo está deliberadamente fabricado. Todo es artificial. Primero crean la ficción psicopática, una máscara o segunda piel, un personaje que se adapta a la perfección a las necesidades de su víctima, enviándole constantemente un claro mensaje “soy tu alma gemela”. La ha estudiado, observado y simplemente copia y pega lo que ha visto y escuchado convirtiéndose en una imagen especular de su víctima. Temporalmente, las víctimas representan el objeto de su deseo y de sus anhelos, el amor de su vida y la clave de su felicidad y así se lo hacen ver, pero todo tiene una premeditada fecha de caducidad. El psicópata crea un personaje clonando a la víctima: utiliza sus sueños, sus deseos, sus necesidades y lo peor de todo, sus sentimientos. Algunas máscaras son extremadamente elaboradas, de modo que se puede tardar años en descubrir a este depredador emocional.

Cuando la víctima está “perdidamente enamorada”, el psicópata se quitará la máscara, porque ya ha conseguido su objetivo. Comienzan los engaños, las estafas, el maltrato psicológico, las humillaciones, la negación de sus sentimientos utilizándola para los fines por los que fue elegida. En estos momentos puede llegar a ser cruel, desconsiderado, grosero e incluso en algunos casos violento. Pero la víctima siempre lo disculpará. Solo alguien desde fuera verá quien es verdaderamente ese sujeto pero sus esfuerzos para quitarle la máscara son inútiles: la víctima no creerá ninguno de los comentarios ni de las advertencias acerca del hombre al que considera el amor de su vida. El psicópata intervendrá modificando su máscara (pedirá perdón, simulará tristeza, fingirá que llora o planeará una velada romántica) para restar credibilidad a los comentarios de ese enemigo. Y la víctima le creerá una y otra vez, porque para ella, todo es real.

3.- Abandono (abandonment phase). La víctima ha sido explotada y vaciada. El psicópata ya ha obtenido todo lo que quería de ella o encuentra a otra víctima mucho más interesante. Entonces, simplemente desaparece dejándola sumida en la desesperación con sentimientos de culpabilidad, de vergüenza y a veces con deseos de venganza.

Decía Séneca que el amor no se asusta de nada. Y es cierto. Si el amor tuviera miedo, estos depredadores emocionales jamás entrarían en la vida de miles de personas.

 

*Fuente: Babiak, P. y Hare, R. (2006). Snakes in Suits: When Psychopaths Go to Work. New Yok: Ed. Harper Collins Publishers, pp. 42-84.

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¿Qué tipo de personalidad tienes?

Según los estudios científicos, parece que los seres humanos somos más parecidos de lo que pensamos, ya que solo establecen 4 categorías distintas para explicar los estilos de personalidad existentes en la sociedad. Hay que explicar que los principales rasgos de la personalidad son genéticos y bastante estables, se van modulando con el tiempo, la experiencia, el aprendizaje, o las relaciones interpersonales, pero es improbable que se transformen en un rasgo totalmente opuesto (por ejemplo, pasar de ser extrovertido a introvertido) a no ser que haya enfermedades graves o hechos traumáticos de por medio.

Dicho esto, todos somos diferentes, ¿cómo puede ser? Hay que ver a cada uno de los cuatro grupos de personalidad como una nube de puntos en la que todos nos distribuimos con diferentes puntuaciones en la misma categoría (por ejemplo, dos personas son neuróticas, pero una puntuará con un 58 en la escala y la otra con un 87, son iguales pero diferentes a su vez).

Un reciente estudio del año 2018 ha constatado los resultados con una muestra de casi dos millones de personas de todo el mundo. Todos ellos cumplimentaron pruebas estandarizadas de los cinco principales factores de la personalidad: neuroticismo, amabilidad, conciencia, extraversión y apertura a la experiencia.

Tras el análisis, los autores establecen los siguientes 4 estilos de personalidad: El ‘promedio’, el ‘reservado’, los ‘modelos a seguir’ y el ‘egocéntrico’.

  1. Promedio: La mayoría de las personas son ‘promedio’, como es de esperar: son relativamente extrovertidas pero también algo neuróticas. Además, se encuentran relativamente cerrados a nuevas experiencias, prefiriendo atenerse a lo que saben, en lugar de ser curiosos.
  2. Reservado: Las personas reservadas tienden a ser emocionalmente estables pero más introvertidas. También son agradables y concienzudos, personas silenciosas, discretas, dispuestas y confiables.
  3. Modelo de roles: Los que pertenecen a esta categoría tienden a tener emociones estables y son altos en apertura a la experiencia, amabilidad, conciencia y extroversión. Esto se traduce en que son personas amables, trabajadoras, extrovertidas y curiosas. Es una categoría ideal para asignarles por ejemplo la coordinación y gestión de personas y proyectos. Son líderes positivos natos. El estudio demostró además que en este grupo se encontraban las personas de mayor edad de la muestra y encontraron una mayor propensión también en mujeres.
  4. Egocéntrico: Las personas egocéntricas son extrovertidas pero bajas en niveles de franqueza, amabilidad y conciencia. Los varones adolescentes son particularmente propensos a pertenecer a este tipo de personalidad. Y tienden a serlo menos las personas de avanzada edad.

Los rasgos más oscuros de la personalidad

Seguro que te has preguntado alguna vez cómo alguien puede cometer tal crimen o por los límites a los que puede llegar la maldad humana. El comportamiento cuestionable desde el punto de vista ético, moral y social forma parte de la vida cotidiana, en la historia y en todas las culturas se pueden encontrar fácilmente comportamientos implacables, egoístas, sin escrúpulos o incluso francamente malvados.

En psicología se utiliza el término de “rasgos oscuros” o “factor D” (la D proviene de la palabra inglesa Dark – oscuro)  para agrupar los rasgos de personalidad que están vinculados a esta clase de conductas, principalmente: maquiavelismo, narcisismo y  psicopatía.

Fotografía Pixabay License

Fotografía Pixabay Free License

Este Factor D se define comoLa tendencia general a maximizar la utilidad individual de uno, ignorando, aceptando o provocando maliciosamente la inutilidad de los demás, acompañada de creencias que sirven como justificaciones.  En pocas palabras, D, describe la tendencia a perseguir despiadadamente los propios intereses, incluso cuando esto perjudica a otros (o incluso por dañar a otros), mientras que tiene creencias que justifican estos comportamientos.

Ahora, una reciente investigación llevada a cabo por un equipo de psicólogos de Alemania y Dinamarca sugiere que características como el egoísmo, el rencor o el sadismo comparten un mismo denominador común. Y aunque nos parezca mucho más habitual que una persona pueda ser egoísta antes que psicópata, lo cierto es que el estudio demuestra que todos los aspectos oscuros de la personalidad humana están estrechamente relacionados y se basan en una misma tendencia.

En otras palabras: si tienes uno de estos rasgos, es muy probable que puedas desarrollar alguno de los otros. Según los investigadores, si una persona exhibe un comportamiento malévolo específico (como el gusto por humillar a otros) tendrá una mayor probabilidad de participar también en otras actividades malévolas como hacer trampa, mentir o robar.

“Los rasgos oscuros tienen mucho más en común que lo que los diferencia. Y el conocimiento sobre este ‘núcleo oscuro’ puede jugar un papel crucial para los terapeutas que trabajan con personas con estos rasgos específicos. Lo vemos, por ejemplo, en casos de violencia extrema, incumplimiento de normas, mentira y engaño en los sectores corporativos o públicos. Aquí, el conocimiento sobre el factor D de una persona puede ser una herramienta útil para evaluar la probabilidad de que la persona vuelva a delinquir o participe en conductas más dañinas“, afirma Ingo Zettler, uno de los investigadores y profesor de psicología en la Universidad de Copenhague, Dinamarca.

Según los expertos, su investigación demuestra cómo este factor D está presente en nueve de los rasgos oscuros de la personalidad más estudiados:

  • Egoísmo: preocupación excesiva sobre la propia ventaja a expensas de la de los demás.
  • Maquiavelismo: actitud manipuladora e insensible y la creencia de que los fines justifican los medios.
  • Desconexión moral: estilo de procesamiento cognitivo que permite comportarse sin ética y sin sentir angustia.
  • Narcisismo: excesivo ensimismamiento, sentido de superioridad y una extrema necesidad de recibir atención de los demás.
  • Derecho psicológico: creencia recurrente de que uno es mejor que los demás y merece un mejor trato.
  • Psicopatía: falta de empatía y autocontrol, combinada con un comportamiento impulsivo.
  • Sadismo: deseo de causar daño mental o físico a otros para el propio placer o para beneficiarse a sí mismo.
  • Interés propio: deseo de promover y resaltar el propio estado social y financiero.
  • Rencor: disposición para causar daño o destruir a otros, incluso si uno mismo se daña en el proceso.

 

*Referencias:

Moshagen, M., Hilbig, BE y Zettler, I. (2018). El núcleo oscuro de la personalidad. Revisión psicológica, 125 , 656–688. ( doi: 10.1037 / rev0000111 )

https://www.bbc.com/mundo/noticias

http://www.darkfactor.org/

 

Cómo reconocer a una persona neurótica

Tradicionalmente, siempre necesitábamos de test de personalidad para reconocer los rasgos que cada uno tiene. La tendencia última, en este sentido, ha evolucionado hacia la perfilación indirecta de la personalidad, es decir, detectar ciertos rasgos a través de la mera observación de la conducta, esto es, de sus movimientos, de su forma de hablar, de caminar, e incluso por sus rutinas diarias, su coche, su nevera, su mesa de trabajo… Las investigaciones científicas en psicología de la personalidad han ido asociando cada uno de estos comportamientos con ciertos patronés genéticos y estables del carácter, de modo que no sean necesarias las pruebas estadísticas para hacerte una idea del tipo de personalidad que tienes ante ti.

Está mucho más claro saber valorar si una persona es extrovertida o introvertida, racional o emocional, pero se complica con el rasgo del neuroticismo. Éste se define como inestabilidad emocional, ansiedad, preocupación, tensión y con tendencia a la culpabilidad (no tienen por qué estar presentes todos, pueden cumplirse unos u otros, depende del nivel del rasgo que tengamos). Los rasgos de personalidad nos encasillan pero también, según su nivel y su combinación con otros rasgos, marcan las diferencias, no será igual una persona extrovertida que puntúa 96 en neuroticismo a una persona introvertida que puntúa 72 en neuroticismo.

Tomando como referencia el estado más puro y amplio del neuroticismo, observarémos que incluso en conversaciones informales, parece que se mueven más y constantemente que el común de los mortales, ya sea mordiéndose o clavándose las uñas o sacudiendo las piernas, se conocen como gestos automanipuladores, nos tocamos a nosotros mismos, a nuestra ropa o a objetos de alrededor para soltar tensión e inquietud.  Estas conductas repetitivas pueden ser puntuales, por un estado concreto de nerviosisimo, pero si son habituales en la línea base de comunicación de alguien son muestra de personalidades neuróticas.

Según Atsushi Oshio, de la Universidad de Waseda (Japón), los malos hábitos de morderse las uñas y agitar las piernas pueden ser perjudiciales para la salud. Particularmente en Japón, sacudir las piernas se considera altamente indeseable. Esta conducta puede que no tenga repercusiones tan graves en otras culturas pero sí transmiten falta de confianza, por ejemplo en una entrevista de trabajo, y da pista de una personalidad inestable, tal y como apunta el experto “tales hábitos contribuyen a un sentimiento de desintegración en lugar de un sentimiento unificado y equilibrado“.

Se ha observado que el morderse las uñas generalmente desaparece como comportamiento integrado cuando pasamos la etapa de la adolescencia, por tanto, de entrada ya se asocia a una conducta infantil, imadura e insegura. Muchas personas con neuroticismo alto pueden cambiar morderse las uñas por otras conductas repetitivas que no están tan ‘mal vistas’ socialmente, por ejemplo, masticar chicle o girar el cabello. Según Oshio, estas acciones se producen como un mecanismo para afrontar el estrés, como un comportamiento inconsciente que las personas no pueden inhibir fisiológicamente.

 

*Fuente:  Psychology Today – Oshio, A. (2018). ¿Quién agita las piernas y se muerde las uñas? Comportamientos repetitivos autoinformados y rasgos de personalidad. Estudios psicológicos.

Ganar engancha pero, ¿es sano ser competitivo o nos convierte en malas personas?

La competitividad es una actitud pero también un rasgo de personalidad. Tanto a nivel laboral como personal genera sentimientos encontrados, es un concepto controvertido, sin embargo es algo muy arraigado en el ser humano, un comportamiento primitivo que nos ayudó a sobrevivir y evolucionar en tiempos pasados, también ahora.

La desvirtuación del término se genera por no saber identificarlo y confundirlo con sinónimos que no son tales, como el egoísmo, la envidia, la soberbia, la arrogancia o incluso la maldad por sí misma. Realmente, competir es conseguir una meta por tus propios méritos y no considerar rivales al resto, sino puntos de referencia. Es la mayor habilidad de un auténtico líder, aquel que crece sin pisar a los demás.

Si quieres saber el orígen de la competitividad, por qué el cerebro humano se desarrolló realmente gracias a la competitividad social, y por qué ganar ‘engancha’, no te pierdas el artículo que escribí para la Revista Tinta Verde (pinchando aquí). Ahora es tu responsabilidad decidir qué tipo de competitividad eliges.

El aroma de tu personalidad

Yo estoy igualmente sorprendida. La personalidad huele. Lo afirma un estudio científico de la Universidad polaca de Wroclaw. Ya conocíamos que la personalidad puede perfilarse indirectamente sin necesidad de realizar un test, hay estudios que relacionan ciertos rasgos de personalidad con nuestra forma de hablar, de caminar, de vestir, de cómo tenemos organizada nuestra mesa de oficina, etc, pero estos investigadores fueron más allá estableciendo la hipótesis de que también podría relacionarse con un olor particular.

Los resultados del estudio fueron insólitos para la comunidad científica ya que los datos de correlación estadística fueron significativos. Es decir, se descarta la asociación de la personalidad con un olor por efecto del azar. Durante el experimento, se les repartió a 30 mujeres y 30 hombres camisetas blancas 100% de algodón previamente lavadas. Se les pidió que durmieran con ellas puestas durante tres noches consecutivas. Todos los participantes eran solteros y no compartían la cama.

A continuación, convocaron a una muestra de 200 personas (100 hombres y 100 mujeres) en un entorno aislado para que evaluaran las muestras a través del olfato. Se encontró que las cualidades de la personalidad estrechamente ligadas al aroma corporal son la dominación, el neuroticismo y la extroversión, ya que corresponden a procesos fisiológicos y a la producción de sustancias (hormonas, enzimas, etc.) que alteran el olor. Sin embargo, otros rasgos como la agradabilidad, la escrupulosidad y la disponibilidad no tienen efectos aromáticos.

Los juicios sustentados en el olor fueron más exactos que aquellos basados en el comportamiento grabado de otros estudios. También fue curioso el hecho de que el mayor número de aciertos se producía al adivinar personalidades dominantes por miembros del sexo opuesto. Es decir, una mujer tenía mayores probabilidades de acertar la personalidad cuando la camiseta pertenecía a un hombre dominante y viceversa.

P. Vronsky pronostica una nueva oleada de asesinos en serie para el año 2035

Peter Vronsky es un historiador estudioso y apasionado por la conducta criminal. Su interés en ello surgió cuando en su juventud se cruzó con un asesino en serie, mientras esperaba un ascensor intercambió una breve mirada con la persona que bajaba en él, le llamó la atención su aspecto y su mirada esquiva y perdida, meses después descubrió por los medios de comunicación que aquel hombre era Richard Cottingham, conocido como el carnicero de Times Square.

Vronsky quedó anclado a ese momento y su interés por el perfil criminal se convirtió en el centro de su vida, todo ello reforzado por el apogeo de los asesinos en serie en América del Norte, durante un extraño ciclo de tres décadas. Investigó los factores que podían ser los causantes de estos picos significativos de asesinos seriales.

Sus conclusiones fueron controvertidas, en su libro “Los hijos de Caín: una historia sobre los asesinos en serie“, desarrolla la hipótesis  de que el aumento de los asesinos seriales puede rastrearse hasta los estragos de la II Guerra Mundial, que duró de 1939 hasta 1945, y los hijos de los hombres que regresaron de los campos de batalla. En sus investigaciones, el historiador logró determinar que muchos de los asesinos seriales fueron niños durante la II Guerra Mundial y los años de posguerra. “Fue una guerra que llegó a unos niveles de violencia que nunca habíamos visto“, dijo Vronsky.

En el mundo de la criminología no descartan las razones de Vronsky aunque el consenso suele añadir que no hay una sola causa o factor identificable que conduzca al desarrollo de un asesino en serie. Más bien, hay una multitud de factores que contribuyen a su desarrollo. De cara al futuro Vronsky pronostica que los conflictos en Oriente Próximo y la crisis económica de 2008 pueden provocar un repunte de asesinos en serie dentro de dos décadas.

Termino con una de las frases más inquietantes de su investigación “en lo más profundo de nuestro ser —allí donde almacenamos todo lo malo que nos ocurre—, todos llevamos un asesino en serie“. Le preguntaron al autor ¿qué puede salvarnos? Parece que la respuesta es contundente, solo una buena educación puede salvarnos

 

 

*Fuentes de consulta:

BBC News

Vice.com

Los dos Pablo Iglesias

Pablo Iglesias reaparece tras su baja paternal en informativos telecinco con Pedro Piqueras, la entrevista se inicia con la temática personal para acabar hablando de la actualidad política. Y éste es un ejemplo perfecto para poder analizar las dos caras del líder de Podemos, su lado más íntimo y personal y su rol de político luchador y reivindicativo.

En estas dos partes le cambian prácticamente todos los rasgos de su morfología y comunicación, observamos cómo al inicio, al tratar temas de su vida privada, habla en un tono muy bajo, pausado, lento, casi no se le oye. Sus gestos son serenos, al igual que su rostro, relajado y sin acción muscular significativa salvo para expresar sonrisas auténticas. Se dibuja con este patrón una personalidad introvertida, tímida y recelosa a la hora de enfrentar hablar en público sobre su vida personal, se muestra más distante, inaccesible y más inseguro en este terreno.

Todo lo contrario ocurre cuando el tema cambia y se habla de política, su gesto se endurece pero también se crece y cobra una fuerza y seguridad propias de un auténtico líder. Realmente parece otra persona diferente, su expresión emocional ya no es sonriente y serena, vuelve al ceño fruncido marca registrada Pablo Iglesias, la ira le caracteriza, es su forma natural de expresar sus ideas y argumentar su posición, es vehemente y muy convencido con lo expresa en su mensaje oral. Su voz es alta y fuerte y aumenta la velocidad del ritmo, su postura gestual se yergue y se abre, volviéndose más dinámica e ilustrativa.

En definitiva, es un claro ejemplo de cómo el lenguaje corporal se modula y se adapta a lo que sentimos realmente en cada momento y ante diferentes estímulos en una misma situación.

[Puedes ver las diferentes secuencias de la entrevista pinchando aquí]

 

Lo que tus fantasías sexuales revelan sobre tu personalidad

Una reciente investigación muestra cómo nuestros rasgos de personalidad predicen nuestras fantasías sexuales. No se trata de una publicación basada en el estricto método científico, pero el psicólogo Justin J. Lehmiller ha realizado un trabajo recopilatorio al estudiar las fantasías sexuales de más de 4.000 estadounidenses en su libro ‘Tell Me What You Want‘ (Cuéntame lo que quieres) y que ha resumido en la revista Psichology Today. El autor descubrió que los factores de la personalidad de los Cinco Grandes (apertura a la experiencia, escrupulosidad-conciencia , amabilidad , extraversión y neuroticismo) se relacionaban directamente con el tipo de fantasías sexuales de las personas.

Apertura a la experiencia:  Este rasgo implica tener un alto grado de curiosidad intelectual y una imaginación activa. Las personas con mucha apertura tienden a estar dispuestas a probar cosas nuevas en general. Tal vez no sea sorprendente que las personas con gran apertura tienen la mayor variabilidad en su contenido de fantasía: fantasean más con casi todo, desde lo convencional a lo no convencional.

Conciencia:  Este rasgo implica estar muy orientado a los detalles y organizado. Las personas concienzudas también tienden a ser conformistas, tienen creencias y actitudes más convencionales en todos los sentidos. Tienden a tener fantasías sexuales más detalladas. En particular, se centran más en los entornos en los que puede tener lugar el sexo. También tenían más fantasías tabú, tal vez debido a su tendencia a ajustarse a las normas tanto sexuales como de otro tipo.

Extraversión: Este rasgo es exactamente lo que parece: implica ser extrovertido y querer interactuar con los demás. Resultó que las personas extrovertidas en la vida real también tendían a ser extrovertidas en sus fantasías. Específicamente, tienen más fantasías sobre el sexo grupal y la no monogamia (por ejemplo, ser poliamorosos o tener algún tipo de relación sexual abierta). También fantasean más con simplemente probar cosas nuevas, pero menos sobre actividades tabú. Los introvertidos tenían más fantasías tabú, tal vez porque las dificultades de interacción social llevan a las personas a gravitar hacia formas inusuales de expresión sexual cuando no pueden establecer los tipos de relaciones íntimas que desean.

Afabilidad: Este rasgo se caracteriza por la preocupación por los demás. Las personas con este rasgo son amables y atentas y quieren hacer felices al resto. Suelen tener fantasías sexuales prosociales, lo que significa que es poco probable que sus fantasías incluyan elementos en los que el consentimiento mutuo, la seguridad y/o el placer no estén claros. Con ese fin, las personas agradables eran menos propensas a fantasear sobre la infidelidady los actos tabú (como la pedofilia ). También eran menos propensas a fantasear sobre sexo sin emociones y actos BDSM, donde podría no ser tan fácil determinar si su pareja está disfrutando de la actividad.

Neuroticismo: Este rasgo implica tener un alto grado de inestabilidad emocional y dificultad para manejar el estrés. Las personas neuróticas tenían menos fantasías sobre el sexo grupal, la novedad y la no monogamia. Parecían menos interesados ​​en general en probar cosas nuevas, tal vez porque la incertidumbre puede ser muy estresante para ellos. Los individuos neuróticos informaron más fantasías sobre la pasión y el romance, reflejo de su inquietud por sentirse tranquilos y relajados.

Es importante destacar que no todos tenemos un solo rasgo puro, cada uno de los rasgos es como una nube de puntos en la que cada individuo se mueve en combinación también con otros rasgos. Si bien, cuando diferentes indicadores apuntan en la misma dirección, es más probable que la predicción de la fantasía sea más significativa. Por ejemplo, la alta cordialidad en una persona concienzuda combinada con la poca apertura a la experiencia apuntan hacia una menor propensión a las fantasías de BDSM.

Al final, la conclusión es que cualquier comportamiento (incluidas las fantasías sexuales) viene proyectado por nuestra parte más genética de nuestro ser, la personalidad.

 

*Referencia:

Lehmiller, JJ (2018). Dime lo que quieres: La ciencia del deseo sexual y cómo puede ayudarte a mejorar tu vida sexual. Boston, MA: Da Capo.

¿Te gusta Donald Trump? No te sientas incomprendido, tiene explicación

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. EFE

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. EFE

Puedes estar de acuerdo o no con su ideología política pero no se puede negar que Donald Trump sabe conquistar a su público (así lo manifestaron las últimas elecciones y las encuestas). Su vehemente lenguaje corporal agrada y perturba a partes iguales. Levanta pasiones y esto se debe, en gran parte, al modo único en que transmite su mensaje. La comunicación no verbal del presidente de EE.UU se rige principalmente por las siguientes claves:

En primer lugar, destaca su constante expresión facial de ira. El ceño fruncido y la boca en forma de embudo enseñando los dientes suelen ser un habitual en él. Ésta es una emoción negativa, pero es una emoción. Y es que precisamente uno de los atractivos de Trump es la de presentarse al público de una forma honesta, espontánea y transparente. Realmente es coherente entre lo que dice y lo que expresa con su cuerpo y, por tanto, sus apariciones se perciben como sinceras y auténticas. No oculta lo que siente y la gente puede identificarse con él, ya que no es una figura hiératica sin sentimientos, su mensaje es enérgico, fuerte y atrevido. Trump cree en lo que dice. La coherencia con su lenguaje corporal hace que nos fiemos de él de una forma tan férrea como sus propias convicciones.

Sus gestos también siguen este mismo patrón, suelen tener una apertura demesurada, indicando dominancia, orgullo y agresividad. En lugar de conectar y mostrarse colaborativo con sus votantes, ha optado por una postura de ‘macho alfa’ de la manada, proyectando poder, control y seguridad. Algo que le hace extraordinario y le distingue históricamente del resto de presidentes. Además, Trump se mueve mucho, utiliza numerosos gestos ilustradores del mensaje verbal para convencer, lo cuál es muy positivo. Los estudios al respecto determinan que así el espectador entenderá y recordará mucho mejor el discurso pronunciado.

Concretamente, los gestos con las manos más típicos del Presidente, son: el dedo acusador, que comunica amenaza y advertencia, un movimiento que todo orador evita menos él, pero también aporta contundencia y veracidad al mensaje, es una forma no verbal de hablar de tú y saltarse el usted. Perder las formas protocolarias le hace conectar con la gente de a pie. Otro gesto usual en Trump, es el que forma con los dedos la señal de ‘ok’, indica un pensamiento preciso, exhaustivo y disciplinado. Por último, le veremos en no pocas ocasiones los brazos extendidos y las palmas abiertas, este gesto vendría a decir un: “¡Miradme! Estoy con vosotros y no tengo nada que ocultar!”.

Para terminar, no podemos dejar de destacar el apretón de manos marca registrada de Donald Trump. Es uno de los comportamientos gestuales más insólitos que he visto. Sus fuertes sacudidas al saludar han dado la vuelta al mundo. Agarra con fuerza la mano de su interlocutor, la agita violentamente y, literalmente, le arrastra hacia él. La duración de este inquietante ritual ha llegado a durar más de 20 segundos, cuando lo habitual es no superar los 5. Es un apretón de manos muy intimidante, dominante y agresivo, parece una batalla territorial. Esto expresa su afán por quedar por delante del otro, destacar, mostrar su poder y superioridad hacia el otro, intenta someterlo, casi humillarlo, diría yo. Realmente, Donald Trump posee un concepto muy elevado de la puesta en escena. Es consciente de que estos momentos transcienden y los aprovecha para comunicar una imagen de poder al mundo. Además, creo que también utiliza este recurso gestual para ‘medir’ la personalidad, la intención y la resistencia de su interlocutor. De cualquier manera, este gesto también está en consonancia con su personalidad.

Como vemos, Donald Trump tiene luces y sombras en cuanto a comunicación no verbal se refiere, pero está claro que no dejará a nadie indiferente. O te encanta o le odias.