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Una vídeo-clase sobre tipología de personalidad

El estilo de personalidad es una variable que siempre influye a la hora de analizar cualquier conducta. Por eso es tan importante conocer los rasgos básicos que definen a los demás. Sí, es posible hacerlo sin necesidad de pasar un test.

Con la mera observación (perfilación indirecta de la personalidad) ya podemos obtener información válida al respecto, por ejemplo, saber si una persona es extrovertida o introvertida, o si es más emocional o racional.

Hace ya unos años grabé una vídeo-clase sobre el tema para el canal de YouTube de UDIMA (Universidad a distancia de Madrid) y la verdad es que por el número de visitas parece que resulta muy interesante, así que también quería compartirla con vosotros por este medio.

En esta clase descubrirás qué es realmente la personalidad, qué tipo de personalidad tienes y cuáles son tus fortalezas y debilidades, ¿es la personalidad genética o aprendida? ¿Podemos cambiar nuestra personalidad con la edad o es estable? ¿Con qué otros tipos somos más y menos compatibles?

Os dejo por aquí el vídeo y… ¡ya me contaréis resultados!! Cualquier duda con vuestro tipo podéis plantearla también por aquí y resolvemos.

Espero que disfrutéis de unas felices vacaciones llenas de emociones, el blog vuelve en septiembre con más comunicación no verbal. 🙂

¿Qué tipo de personalidad tienes?

Según los estudios científicos, parece que los seres humanos somos más parecidos de lo que pensamos, ya que solo establecen 4 categorías distintas para explicar los estilos de personalidad existentes en la sociedad. Hay que explicar que los principales rasgos de la personalidad son genéticos y bastante estables, se van modulando con el tiempo, la experiencia, el aprendizaje, o las relaciones interpersonales, pero es improbable que se transformen en un rasgo totalmente opuesto (por ejemplo, pasar de ser extrovertido a introvertido) a no ser que haya enfermedades graves o hechos traumáticos de por medio.

Dicho esto, todos somos diferentes, ¿cómo puede ser? Hay que ver a cada uno de los cuatro grupos de personalidad como una nube de puntos en la que todos nos distribuimos con diferentes puntuaciones en la misma categoría (por ejemplo, dos personas son neuróticas, pero una puntuará con un 58 en la escala y la otra con un 87, son iguales pero diferentes a su vez).

Un reciente estudio del año 2018 ha constatado los resultados con una muestra de casi dos millones de personas de todo el mundo. Todos ellos cumplimentaron pruebas estandarizadas de los cinco principales factores de la personalidad: neuroticismo, amabilidad, conciencia, extraversión y apertura a la experiencia.

Tras el análisis, los autores establecen los siguientes 4 estilos de personalidad: El ‘promedio’, el ‘reservado’, los ‘modelos a seguir’ y el ‘egocéntrico’.

  1. Promedio: La mayoría de las personas son ‘promedio’, como es de esperar: son relativamente extrovertidas pero también algo neuróticas. Además, se encuentran relativamente cerrados a nuevas experiencias, prefiriendo atenerse a lo que saben, en lugar de ser curiosos.
  2. Reservado: Las personas reservadas tienden a ser emocionalmente estables pero más introvertidas. También son agradables y concienzudos, personas silenciosas, discretas, dispuestas y confiables.
  3. Modelo de roles: Los que pertenecen a esta categoría tienden a tener emociones estables y son altos en apertura a la experiencia, amabilidad, conciencia y extroversión. Esto se traduce en que son personas amables, trabajadoras, extrovertidas y curiosas. Es una categoría ideal para asignarles por ejemplo la coordinación y gestión de personas y proyectos. Son líderes positivos natos. El estudio demostró además que en este grupo se encontraban las personas de mayor edad de la muestra y encontraron una mayor propensión también en mujeres.
  4. Egocéntrico: Las personas egocéntricas son extrovertidas pero bajas en niveles de franqueza, amabilidad y conciencia. Los varones adolescentes son particularmente propensos a pertenecer a este tipo de personalidad. Y tienden a serlo menos las personas de avanzada edad.

El poder de los introvertidos

Ser introvertido está (injustamente) condenado socialmente. Ya desde niños somos sometidos a órdenes e imposiciones directas enfocadas a sonreír constantemente, a socializar, jugar con los demás, dar besos y ser cariñosos, a ser hablador, a dar grandes fiestas de cumpleaños… Yo soy extrovertida pero me pongo en la piel de quién es opuesto a mí, sobre todo porque he estado rodeada de ellos, enamorada de ellos incluso, y conozco de cerca la presión constante a la que son sometidos de pequeños pero también de adultos.

“Debes ser más extrovertido”, ¿por qué?, no puede imponerse transformarse, ir contra nuestra propia carga genética, y sí, estos rasgos de la personalidad (extroversión/introversión) nacen con nosotros, podemos matizar y suavizar nuestro comportamiento a través de la experiencia y el aprendizaje pero es prácticamente imposible pasar de un polo a otro, y lo que es más, no es necesario.

Más o menos, la mitad de la población es introvertida, casi un tercio, y son descritos de una forma errónea, desvirtuándose así el concepto real del rasgo, En primer lugar, no es sinónimo de “timidez”, que es el miedo al juicio social, la introversión está ligada a cómo se responde a la estimulación que nos rodea, se sienten más activos, capaces y seguros en ambientes tranquilos con menor estimulación. Este hecho, por supuesto, no ocurre siempre, pero sí existe esa tendencia, esa preferencia.

De acuerdo con la experta Susan Cain, la sociedad, la escuela, las universidades, las empresas están hechas a medida para los extrovertidos, diseñadas para ‘funcionar’ con estimulación diversa y constante, y que sostiene que toda creatividad y productividad nacen de un lugar sociable, del contacto, de la participación y el trabajo grupal y, lamentablemente, a los niños a los que no les gusta formar parte de ello se les tacha como atípicos, incluso como un problema; también a los adultos.

Existen cientos de estudios que reflejan los éxitos de los introvertidos en creatividad, puestos de liderazgo, en influencia y persuasión, en resolución de conflictos… pero también hay numerosas investigaciones sobre lo mismo asociadas al rasgo de extroversión y las habilidades sociales. En mi opinión, no es que haya contradicción, es que esta variedad de resultados demuestra que cada uno, con su forma de ser puede llegar donde quiera, conseguir sus metas y ser bueno en lo que se proponga, independientemente de su forma de relacionarse con el mundo.

Os dejo una charla TEDx de Susan Cain, con una duración de 20 minutos, cada segundo de su discurso merece la pena, espero que la disfrutéis tanto como yo, ya seáis introvertidos o extrovertidos 🙂

 

¿Por qué a los extrovertidos les gustan las fiestas y los introvertidos las evitan?

He leído auténticas barbaridades sobre la extroversión y la introversión, bueno, más bien sobre la segunda, ya que normalmente está asociada al polo más negativo y pesimista de la personalidad cuando esto no es así. Se ha desvirtuado popularmente el término introversión, relacionándose únicamente con el aislamiento social, la apatía y el malhumor, algún día (no muy lejano) os contaré (con mayor profundidad) las ventajas de ser introvertido, qué es realmente y cómo se manifiesta.

Hoy nos centraremos en un solo comportamiento: el contacto social con la multitud. Era asumido por la comunidad científica que el cerebro del extrovertido y del introvertido funcionaban de un modo muy diferente. Recientemente, un estudio publicado en la revista Frontiers in Human Neuroscience descubrió que los extrovertidos son más propensos a asociar una sustancia química (dopamina), relacionada con la sensación de bienestar, con el medio ambiente en el que se encuentran en en ese momento.

Estos hallazgos podrían ayudar a explicar por qué los extrovertidos buscan el contacto social de las multitudes, mientras que los introvertidos prefieren permanecer tranquilamente en casa. Los investigadores encontraron que los extrovertidos prefieren la gratificación inmediata y se centran más en los rostros. En el otro extremo, los introvertidos tienden a sentirse abrumados por el exceso de estimulación y prestan más atención a los detalles, lo que se refleja en un aumento de la actividad cerebral al procesar la información visual.

Para desenterrar las raíces de la extraversión, Yu Fu y Richard Depue, neurobiólogos de la Universidad de Cornell en Nueva York, realizaron test de personalidad a estudiantes de primer año seleccionando una muestra aleatoria de 70 personas con una mezcla de introvertidos y extrovertidos. Les fue administrada una sustancia generadora de dopamina y fueron posteriormente puestos a prueba en un entorno de laboratorio.
Las conclusiones del estudio fueron claras: Los extrovertidos asocian fuertemente su entorno y contexto con recompensa, mientras que los introvertidos mostraron poca o ninguna asociación entre el contexto y la estimulación.
Los resultados sugieren que los efectos de la dopamina no se tradujeron en recompensa o motivación para los introvertidos. La diferencia fundamental en la intensidad con que los introvertidos procesan las recompensas de su entorno tiene que ver con un mayor peso de la estimulación interna frente a las señales externas de motivación y recompensa.
Los resultados son un gran paso hacia adelante ya que permiten vincular un rasgo básico de la personalidad como la extraversión con un determinado conjunto de procesos del sistema nervioso, circunstancia que no se había producido anteriormente.

 

 

*Fuente: Livescience