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Lo que no nos cuentan Lo que no nos cuentan

"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

La importancia de los gestos con nuestras manos

Tal y como apunta el experto Joe Navarro, nuestras manos humanas son únicas, las acciones que se pueden llevar a cabo con ellas son infinitas (pueden crear, pintar, escribir, tocar un instrumento, acariciar, golpear, sentir, sujetar…) todas son habilidades funcionales, vitales para nuestra vida diaria, pero nuestras manos también son extremadamente expresivas; pueden ‘hablar’ sin palabras para la gente con discapacidad auditiva, ayudar a contar una historia o revelar nuestros pensamientos más íntimos.

Tenemos fijación por las manos, en la comunicción, el contacto visual hacia las extremidades es mayor que hacia otras partes del cuerpo. A veces, incluso pueden convertirse en un símbolo, en una marca de identidad (evoquemos la imágen de Hitler, por ejemplo). Nuestros cerebros aún están programados para involucrar a las manos en la comunicación precisa de nuestras emociones, pensamientos y sentimientos. Por lo tanto, ya sea para las personas que hablen o no, los gestos con las manos merecen nuestra atención como una fuente rica de comportamiento no verbal para ayudarnos a comprender los pensamientos y sentimientos de los demás.

En el libro de Navarro: “Louder Than Words” se recogen algunos datos interesantes sobre qué pueden expresar nuestras manos y cómo podemos interpretarlo, os recomiendo su lectura, pero os adelanto aquí algunas de sus apreciaciones:

  • La forma en que tocamos a los demás está determinada por cómo nos sentimos con respecto a ellos. El contacto total con la palma de la mano es cálido y cariñoso, mientras que tocar con la punta de los dedos revela menos afecto.
  • Cuando estamos cómodos y contentos la sangre fluye hacia las manos, lo que las hace cálidas y flexibles. El estrés hace que nuestras manos se sientan más frías y rígidas.
  • Cuando te sientes fuerte y seguro, el espacio entre tus dedos crece haciendo que tus manos sean más territoriales y dominantes. Cuando te sientes inseguro, ese espacio desaparece, de hecho, es posible que te encuentres metiendo los pulgares debajo de los dedos cuando estás bajo mucho estrés.
  • El movimiento manual (gestos ilustradores) es importante para expresar su opinión y que está convencido de lo que está diciendo, es probablemente la muestra de confianza más poderosa que poseemos.
  • Cuando estés estresado habrá más frotamiento de las manos (auto masaje o “auto-pacificación”), lo que aumentará la frecuencia y la fuerza en proporción con el estrés.
  • La primera vez que tocamos a otros es generalmente a través de un apretón de manos. Puede parecer trivial, pero hazlo mal y dejarás una impresión negativa duradera. Hazlo bien y obtendrás puntos emocionales.
  • Debido a que cualquier contacto afecta nuestro centro emocional (ya sea de manera positiva o negativa), la forma en que tocamos o estrechamos las manos es muy importante.
  • Recuerde que en algunas culturas, un apretón de manos es un gesto de saludo secundario. Un abrazo o  incluso un beso puede ser lo correcto.

 

 

*Referencia: Psychology Today

¿Cuál es nuestro mayor enemigo emocional?

Esta pregunta tan interesante me la hizo llegar un lector del blog, lo pensé un instante y lo tuve claro. El victimismo. Pero, ¿qué es realmente una conducta victimista? ¿Es una emoción, forma parte de nuestra vida, es perjudicial o nos podemos beneficiar de ello? ¿Tiene solución?

La mentalidad victimisma es una forma de vida, no se trata de una emoción momentánea sino de un recurso constante de afrontamiento hacia diferentes circunstancias de una forma poco controlada, es decir, la persona victimista alude siempre a la mala/buena suerte o a la conducta de los demás, de sus aciertos o desaciertos, la responsabilidad nunca es de uno mismo. Dígamos que es una forma de autoprotección (inadecuada) para no asumir un daño a su autoestima por haber fracasado en algún momento. Esta conducta se vuelve automática, muchos no llegan a ser conscientes, lo bueno es que no es un rasgo de personalidad como puede ser la extroversión, por tanto se puede corregir.

Ante todo, hay que distinguir que existe un victimismo real y otro no justificado. Hay situaciones de daño físico y moral que conllevan un proceso lógico de victimización, si por ejemplo hemos sido agredidos, ofendidos, humillados, etc, nuestro cuerpo reacciona y bloquea nuestras emociones y actitudes más positivas, nos volvemos vulnerables y necesitamos un aporte extra de cariño, atención y cuidado por parte de los demás, esto no es cuestionable, pero este plus de apoyo debe ser algo pasajero, un estado provisional necesario, si se prolonga en el tiempo y pasa a forma parte de nuestra personalidad, de nuestra existencia, es insano.

Un acontencimiento traumático no puede ser nuestra carta de presentación al mundo, y menos aún beneficiarnos de este suceso para conseguir siempre un extra de atención. La persona victimista se vuelve egoísta, deja de escuchar e interesarse por los demás, hacen al resto responsables de todos sus males, y solo generan sentimientos de culpabilidad. Niegan siempre su implicación, incluso aunque sea evidente. Afrontan todo a su alrededor de una forma exageradamente drámatica, sienten pena por ellos mismos y actúan a la defensiva.

No es que el victimismo genere un beneficio, pero sí consecuencias positivas en el corto plazo, así la conducta se refuerza y se mantiene. Por ejemplo, la autoestima se mantiene intacta, nada la daña porque se evade la responsabilidad de todo lo que nos suceda por completo. Se recibe atención, compasión de los demás y generan sentimientos de protección, es difícil criticar o negar lo que te pida una persona así, inspira pena, y por tanto consiguen lo que quieren de una forma rápida y segura. Tras un tiempo inicial, la gente que rodea a la persona victimista se siente engañada, se cansa de someterse a sus demandas constantes y comienzan a quedarse solas. El victimismo solo conlleva amargura, insatisfacción, negativismo, toxicidad y dependencia en las relaciones.

Es fundamental acudir a un profesional para corregir esta ineficaz estrategia de afrontamiento, a través de técnicas, como la reestructuración cognitiva, puede reconducirse la conducta. Pero existen pautas complementarias que tienen que ver con la psicología emocional, el lenguaje verbal y no verbal. Al final,  este estilo de comportamiento se caracteriza por una clara represión emocional, sobre todo, de la ira. Sienten rechazo hacia las emociones negativas, cuando realmente éstas nos ayudan a superar nuestras frustraciones. Existe la idea, mal extendida, de que nuestro cerebro, concretamente la amígdala, controla y organiza nuestras respuestas emocionales sin control, que nos enajena de cualquier responsabilidad, que sólo somos víctimas de ellas. Tenemos que, no solo gestionar, sino desarrollar y potenciar todas nuestras emociones, todas son útiles auque sean incómodas. Es necesario que se sean incómodas para que capten nuestra atención, son nuestra alarma y hay que hacerles caso. No te juzgues por lo que sientes.

La comunicación efectiva y asertiva es el enemigo número uno del victimismo. Desarrolla un lenguaje constructivo, elimina los condicionales y el ‘tú’, sustituyelo por el yo, para bien y para mal, por acciones, por un lenguaje responsable y directo, alejado de exigencias, culpabilidades y ataques. Muestra una comunicación no verbal segura, erguida, dinámica. El victimismo se asocia con una postura vencida, apocada, sin fuerza ni energía… Os dejo aquí algunos consejos más en este sentido:

¿Pánico a hablar en público? Estos trucos (no tan típicos) pueden ayudarte

#HablarEnPublico Cómo corregir las muletillas que te quitan autoridad

La comunicación no verbal durante la entrevista de trabajo

¿Cómo dar una mala noticia? 7 claves no verbales

¿Cómo resultar convincente? Diez claves no verbales

 

 

 

 

 

 

 

La ministra Delgado y la teatralidad de su lenguaje corporal

La ministra de Justicia Dolores Delgado continúa ofreciendo declaraciones que dejan ver claramente su nivel infinito de emociones negativas, éstas van en aumento y ahora, además de una ira profusa (que ya analizamos anteriormente en este blog), se pueden contabilizar en este breve vídeo de su última aparición pública una veintena de microexpresiones de asco como la del siguiente fotograma:

La función del asco es la de generar respuestas de escape o evitación de situaciones desagradables o potencialmente dañinas para nuestra integridad. Lo curioso del comportamiento de la ministra no es solo lo que vemos, la ira o el asco, está enfadada y filtra su estado emocional, sino lo que no vemos. Tras los audios filtrados por el Comisario Villarejo no observamos en ella un mínimos de afectación, no está ‘tocada’ a nivel emocional, no se merma ante la adversidad, todo lo contrario, se crece, y entonces su lenguaje corporal se teatraliza y proyecta un estilo de comunicación poco habitual y visualmente muy llamativo.

Si véis el vídeo, es muy curioso como dota de un especial énfasis las frases que pronuncia, sobre todo hacia el final de su declaración. Dota su discurso de una tonalidad en las palabras que marcan los golpes de fuerza y el ritmo de su mensaje verbal y de su cuerpo y con unos movimientos gestuales exagerados. ¿Cómo podemos interpretar esta conducta? Puede haber varias hipótesis, van desde las mejores intencionadas hasta las peores. Desde que quiere que llegue su mensaje y fuerza que la gente le crea a través de este enfásis, también puede ser que su estilo comunicativo sea tan potente y dinámico frecuentemente, o que la incomodidad y la alta tensión provoquen que su lenguaje corporal se descontrole, hasta que realmente el mensaje no es espontáneo y teatraliza su discurso con un dramatismo exagerado para fingir un enfado mayor del que debiera.

Por último, también podemos observar una evolución palpable en su apariencia, ahora aparece mucho más clásica y cuida más su imágen, su vestimenta, peinado y maquillaje. Esto puede ser un recurso para transmitir más seriedad y confianza en los demás, o también podría ser la conciencia de que todo en ella es analizado con lupa y cuida más los detalles de su apariencia.

 

Susana Díaz anuncia elecciones autonómicas con una curiosa emoción

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha anunciado elecciones anticipadas para el próximo 2 de diciembre, ya que realmente estaban previstas para el mes de marzo. Un momento para ella de alto impacto emocional que requiere toda nuestra atención. Y no ha defraudado. Susana Díaz tiene un estilo de comunicación altamente expresivo, le cuesta ocultar y reprimir sus emociones, es muy transparente en cuanto a sus sentimientos sean cuáles sean. Éste es uno de los fotogramas captados durante su intervención, pero he contabilizado más de diez microexpresiones iguales en su breve exposición (podéis ver el vídeo al final del post).

Esta configuración facial corresponde con la emoción primaria de tristeza. Una insólita reacción. Esta emoción se caracteriza por una elevación de la zona interior de las cejas, vemos como se triangulan hacia arriba. Es difícil fingir o forzar esta expresión, es un movimiento muy automatizado e inconsciente, practicamente no se puede manipular. Puede tener sentido en este contexto. La tristeza, por definición, se corresponde con el sentimiento de pérdida o fracaso. Decepción, especialmente si se han desvanecido esperanzas puestas en algo. Situaciones de indefensión, ausencia de predicción y control. Normalmente, la tristeza aparece después de una experiencia en la que se genera miedo debido a que la tristeza es el proceso oponente del pánico y actividad frenética.

Anuncia esta noticia compungida. De hecho, el resto de su lenguaje corporal también es coherente con este estado emocional. Sus movimientos son lentos, su postura está abatida, su lenguaje es demasiado pausado en comparación con su línea base o habitual de comunicación.

No podemos saber realmente qué piensa o cuáles son sus sensaciones, pero desde luego parece que éstas no son muy halagüeñas o esperanzadoras para ella…

El aroma de tu personalidad

Yo estoy igualmente sorprendida. La personalidad huele. Lo afirma un estudio científico de la Universidad polaca de Wroclaw. Ya conocíamos que la personalidad puede perfilarse indirectamente sin necesidad de realizar un test, hay estudios que relacionan ciertos rasgos de personalidad con nuestra forma de hablar, de caminar, de vestir, de cómo tenemos organizada nuestra mesa de oficina, etc, pero estos investigadores fueron más allá estableciendo la hipótesis de que también podría relacionarse con un olor particular.

Los resultados del estudio fueron insólitos para la comunidad científica ya que los datos de correlación estadística fueron significativos. Es decir, se descarta la asociación de la personalidad con un olor por efecto del azar. Durante el experimento, se les repartió a 30 mujeres y 30 hombres camisetas blancas 100% de algodón previamente lavadas. Se les pidió que durmieran con ellas puestas durante tres noches consecutivas. Todos los participantes eran solteros y no compartían la cama.

A continuación, convocaron a una muestra de 200 personas (100 hombres y 100 mujeres) en un entorno aislado para que evaluaran las muestras a través del olfato. Se encontró que las cualidades de la personalidad estrechamente ligadas al aroma corporal son la dominación, el neuroticismo y la extroversión, ya que corresponden a procesos fisiológicos y a la producción de sustancias (hormonas, enzimas, etc.) que alteran el olor. Sin embargo, otros rasgos como la agradabilidad, la escrupulosidad y la disponibilidad no tienen efectos aromáticos.

Los juicios sustentados en el olor fueron más exactos que aquellos basados en el comportamiento grabado de otros estudios. También fue curioso el hecho de que el mayor número de aciertos se producía al adivinar personalidades dominantes por miembros del sexo opuesto. Es decir, una mujer tenía mayores probabilidades de acertar la personalidad cuando la camiseta pertenecía a un hombre dominante y viceversa.

Qué es el sincericidio

Me suelen preguntar con frecuencia si la verdad está sobrevalorada. Sin duda, sí, lo está.

Fotograma del videoclip de la canción 'Sincericidio' de Leiva.

Fotograma del videoclip de la canción ‘Sincericidio’ de Leiva.

Desde bien pequeños nos enseñan que mentir está mal, pero lo cierto es que el engaño forma parte irremediable del engranaje social de la comunicación, una vida sin mentiras sería un auténtico caos para todos. Una de las funciones más importantes de la mentira es la de ‘lubricante social’, es necesaria para no herir a los demás o para autoprotegernos; engañar ‘ligeramente’ a los demás y proyectar incluso una imagen ensalzada de ti mismo es una parte natural de la vida.

No podemos decirle, por ejemplo, a nuestra pareja que lleva toda la mañana cocinando para nosotros que la comida está asquerosa. No aporta nada bueno. Hay gente que dice “yo siempre digo lo que pienso”, primero, eso es imposible, porque no duraría en un trabajo ni 24 horas, ni tendría pareja, ni amigos; no podemos recibir constantemente críticas ni buenas ni malas. Todos nos sentimos más cómodos con la cordialidad y el respeto. Precisamente se suele decir que los niños siempre dicen la verdad por esto mismo, porque aún no han desarrollado la capacidad de empatizar y no son conscientes de que pueden hacer daño con las simples palabras.

Si bien, la mentira también puede ser dañina, maquiavélica y utilizada con fines más egoístas. Además nos causa culpa, remordimientos, ansiedad, o miedo a nosotros mismos y en este sentido, la pregunta de ‘¿la verdad está sobrevalorada?’ quizás tiene más sentido. Si es una conducta repobable y además nos hace sentir mal, ¿por qué lo hacemos? La respuesta nos la da la neurociencia, simple y concisa: Nuestro cerebro se acostumbra a mentir. Cuanto más mentimos menos nos pesan los sentimientos negativos al hacerlo, al principio las emociones de culpabilidad son muy intensas, pero van descendiendo con la práctica.

La mentira duele pero la verdad también. Al final, la verdad bien entendida debe ser honesta y constructiva. El sincericidio es destructivo, tiene más que ver con la falta de prudencia y en utilizar una verdad como un arma arrojadiza para herir al otro. La verdad es mejor que la mentira, pero no siempre la verdad aporta valor, a veces es inútil e incluso dañina y como su nombre indica podría ser un suicidio social, nadie querría relacionarse con nosotros. El sincericida es egoísta y tiene una falta de empatía total, puede hacerse incluso más daño con una verdad dañina que una mentira.

Lenguaje corporal: El miedo de Pedro Duque

Surge una nueva polémica en el actual Gobierno, según ‘Okdiario’, el actual ministro de Ciencia tiene una propiedad inmobiliaria a nombre de una sociedad para eludir impuestos. Pedro Duque ha dado una rueda de prensa para aclarar tal afirmación y creo que es una de las comparecencias más inverosímiles que he analizado hasta ahora.

Ante todo hay que puntualizar algo importante y es una variable determinante a la hora de interpretar el lenguaje corporal: la tipología de personalidad. Hay estilos de personalidad más extrovertidos, emocionales, otros más introvertidos, racionales y con más o menos habilidad para comunicarse en público. En el caso de Duque, parece claro que no es su fuerte esto de aparecer ante el público, más en un caso de fuerte impacto emocional, cuando se es cuestionado y cuando peligra tu cargo político.

Creo que decir que estaba muy nervioso se me queda corto. Realmente se aprecia fuera de sí, he contabilizado más de una treintena de expresiones como la que aquí os adjunto. Es el rostro propio del pánico más absoluto. La expresión emocional más repetida e intensa ha sido la del miedo. 

Esta reacción puede explicar su descontrol. El miedo se produce ante una amenaza que atenta contra nuestra integridad física, psicológica, social, laboral, personal, etc. Esta emoción nace por la ausencia de
estrategias de afrontamiento apropiadas y reduce la eficacia de los procesos cognitivos, realmente el miedo te obnubila y la sensación que experimenta la persona es de pérdida de control, esto se proyecta y se transmite inevitablemente. Con esta explicación creo que quedan claras las imágenes de su declaración. A nivel corporal, el gesto protagonista de su comparecencia ha sido el encogimiento de hombros constante. Es un gesto que se asocia a la duda, la inseguridad y la falta de convencimiento o conocimiento sobre lo que uno mismo dice.

El estímulo objetivo de este miedo no podemos saberlo, puede ser porque le han ‘pillado’ y está aterrado o puede ser porque le da pánico enfrentarse a una situación así, exponerse ante los medios y no sentirse capacitado para comunicarse como quisiera. Solo las pruebas y el tiempo responderan a estas dos hipótesis. Eso sí, os invito a que no os perdáis el vídeo y saquéis vuestras propias conclusiones y comentéis vuestras impresiones.

El contenido verbal es vago, ambiguo e incluso, en muchos momento, carente de sentido. Utiliza un lenguaje evasivo, titubeante y descontrolado, en consonancia con su lenguaje corporal, a veces hasta infantilizado, utiliza expresiones poco racionales y maduras, llegando a justificar sus acciones por si a ‘mamá’ o a ‘papá’ les ocurre algo, en un intento por dulcificar el discurso y rebajar la importancia y la transcendencia de sus palabras. Normaliza el hecho de crear una sociedad, argumenta que muchos lo hacen para escudar su implicación y desvincular su responsabilidad.

Sin más, os dejo el vídeo, ¿qué os parece?

 

 

La ira de la ministra Dolores Delgado

Dolores Delgado, la actual ministra de Justicia, salta a la palestra de la actualidad por una filtración de sus controvertidos encuentros con el excomisario José Manuel Villarejo y por referirse en términos poco acertados supuestamente al quién hoy es su compañero en el Gobierno, Fernando Grande-Marlaska.

Analizando sus últimas intervenciones, la emoción más significativa es una profunda ira, con un nivel muy intenso, también asco y desprecio. Ella misma lo afirma, está muy enfadada e indignada, está siendo cuestionada y siente un rechazo personal hacia la situación, más allá de lo estrictamente político, su afectación mayor aparece cuando habla de sí misma, de sus valores y sus principios.

Si bien es cierto que su estado emocional es coherente con la injusticia que siente, recordemos que el instigador de la ira se produce ante condiciones que generan frustración, interrupción de una conducta motivada, situaciones injustas, o atentados contra valores morales y su función principal es la eliminación de los obstáculos que impiden la consecución de los objetivos deseados y generan frustración, sirve para frenar las reacciones indeseables de otros sujetos e incluso evitar una situación de confrontación.

Su discurso verbal está vacío de contenido objetivo, y esto es un dato importante a la hora de valorar su lenguaje corporal. Las emociones saltan por la complicada tesitura en la que se ve envuelta pero sus argumentos son vagos, no explica nada, no diece por qué afirmó no verse con Villarejo nunca y que luego se haya filtrado que sí que lo hizo, solo dice que los audios se escuchan mal, que están entrecortados y que no tienen validez útil. Podríamos realizar un análisis más certero cotejando las expresiones con las explicaciones, pero éstas no se producen como tal.

Seguiré pendiente porque seguramente el caso dará que hablar…

¿Qué os parecen estas imágenes?

 

VeriPol, el detector de mentiras de la policía española

VeriPol es la herramienta creada para detectar denuncias falsas con un éxito superior al 90%. Uno de sus principales creadores es el inspector Miguel Camacho Collados, licenciado en matemáticas y estadística, que tras realizar su doctorado internacional sobre policía predictiva pensó en la inteligencia artificial para automatizar la detección de las denuncias falsas a través de la lingüística habitual que utilizaban los denunciantes para establecer patrones de veracidad o falsedad. Por ahora solo se ha trabajado en muestras por robo con violencia e intimidación o hurto con tirón.

¿Cómo funciona? Podemos pensar que nuestras mentiras son únicas pero la realidad es bien distinta. Todas tienen unos patrones tan evidentes que un algoritmo es ideal para identificarlos. Tal y como su creador ha afirmado en una entrevista para El País:

Las denuncias verdaderas aportan, en general, más detalles. En las falsas, el denunciante aspira a eliminar los detalles. ¿Cuál es el mejor modo de hacerlo?  Uno de los mejores predictores de falsedad es la palabra “día”. No porque los robos sean a plena luz, sino porque fueron “hace unos días”, “un día” o “hace dos o tres días”, no “ayer” o “el jueves”. Otras palabras que sirven para detectar denuncias falsas son “tirones” desde “atrás” o por la “espalda”, de la “mochila” o “bolso”, o de algo que la víctima llevara en el “hombro”. Los ataques falsos suelen ser de alguien que lleva “casco” y va vestido de “negro” (los malos siempre van de negro). Los hechos falsos suelen ocurrir por detrás porque salva al denunciante de tener que dar detalles.

Otras palabras relacionadas con falsedades en las denuncias son “seguro”, “abogado”, “móvil”, “Apple”, “iPhone”, “compañía” o “contrato”. Las descripciones en las denuncias falsas no se centran en los hechos, sino en el objeto, su valor y el motivo oculto por el que vamos a la policía. Los investigadores descubrieron que suelen ser más ciertas las denuncias de robos cerca de la “portería” de casa o en el “rellano”. La gente que va con una denuncia falsa pretende alejarla de su hogar, de sus conocidos.

VeriPol también analiza los recursos gramaticales y sintácticos más usados. Los pronombres personales y demostrativos, e incluso los verbos “ser” y “estar” aparecen más en denuncias verdaderas. Los mentirosos, en cambio, son poco dados a concretar con pronombres específicos como “yo”, “él” o “este” y “aquel”. En las falsas, de nuevo, la vaguedad predomina: “Los informes verdaderos están más centrados en contar la historia del delito y las interacciones de la víctima y el agresor”.

Los sintagmas introducidos por el adverbio “apenas” -por ejemplo en “apenas pudo verle” o “apenas recuerda”- indican falsedad. También un alto número de negaciones se relaciona con mentira: aparecen en frases como “no puede dar más datos”, “no ha sufrido heridas”, “no pudo ver”, “no puede reconocer”. Las denuncias verdaderas se centran en el fondo en la acción, mientras que las falsas buscan describir objetos, que es lo único que el denunciante ha visto. Las denuncias reales tienen por ejemplo un alto grado de palabras que describen cualidades y acciones específicas: “barba”, “cara”, “pelo”, “centímetros”, “delgado”, “constitución”, “edad”, “hombre”, “gritar”, “pelear”, “empezar a”.

Hay que clarar que todas estas construcciones, palabras y demás indicadores por sí mismos no implican directamente falsedad o credibilidad, sino su frecuencia y combinación entre el total del mensaje. El algoritmo solo refleja esos matices de una forma más objetiva y realista que la mera opinión o sensación de un ser humano.

Desde luego, esta aplicación tiene todas las posibilidades de convertirse en una auténtica revolución en el mundo policial, VeriPol es el primer modelo a nivel mundial que ha sido validado para su uso oficial. Y se convertirá en el primero en aplicarse en un cuerpo de policía, no existe nada igual, de hecho, VeriPol ha obtenido merecidamente el Premio de Investigación de la Fundación Policía Española.

 

 

El insólito gesto de Pedro Sánchez cuando le preguntaron por su tesis

Continuamos con los polémicos másters y tesis de los políticos, tras el caso de Cifuentes, Casado, Montón, ahora llega el turno de nuestro actual presidente de Gobierno. Pedro Sánchez se exponía ayer en el Congreso de los Diputados y Abert Rivera supo aprovechar el momento para preguntarle directamente por su tesis doctoral. Fue un momento visual impactante, no solo mi amigo y experto en comunicación no verbal J.L Martín Ovejero lo detectó y me envió el fotograma con asombro, también vi diferentes reacciones en redes sociales a este instante que no pasó desapercibido por la llamativa actitud de Sánchez.

Tal y como comentamos siempre en este blog, lo más importante para analizar patrones fiables de comportamiento es detectar cambios, es la palabra clave. Si vemos la secuencia completa, Sánchez reacciona dinámico a las acusaciones de la oposición en otros temas, gesticula bastante, con movimientos de apertura, habla alto, firme y seguro, todo ello forma parte de su línea basal de corporalidad. Nos extraña mucho cuando ante un estímulo (una pregunta de gran impacto emocional) se paraliza, su lenguaje corporal queda totalmente inmóvil, encorva la espalda, baja la cabeza y la mirada, entrelaza las manos y aprieta fuertemente la mandíbula.

Es un fotograma de ese justo momento bastante elocuente y, sobre todo, una reacción muy poco habitual en Sánchez. Como sabemos los gestos no son universales y hay emociones sociales que son únicas de interpretación, todo depende del estímulo y el contexto. Frecuentemente se asocia esta secuencia de gestos a las emociones de culpa y vergüenza, ¿significa que no hizo la tesis? ¿que miente? solo él lo sabe y solo las pruebas lo demostrarán. Lo que sí puedo afirmar con seguridad es que este tema de la tesis le provoca intimidación, incomodidad y un cambio impresionante en su línea base de comportamiento.