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"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

La comunicación no verbal en la carta de Cifuentes

Cristina Cifuentes renuncia al título del Máster de la URJC en una carta dirigida al Rector de dicha Universidad. El análisis de contenido es una parte de la comunicación no verbal que va más allá de la simple lectura de un discurso. Los tiempos verbales, pronombres, adverbios, las palabras que escogemos también comunican y transmiten emociones, sobre todo, si el emisor está comprometido con lo que dice, si se siente responsable de su mensaje o si por el contrario elude su implicación, utiliza modificadores para minimizar o maximizar según qué hechos o recurre a eufemismos eludiendo vocablos de impacto emocional.

En un post anterior ya publiqué una introducción a los indicadores estratégicos aplicados al lado oscuro de las palabras. Ahora podemos aplicarlo a un ejemplo práctico, en este caso, existen claves interesantes en este sentido.

En primer lugar, me llama la atención el tachado a boligrafo de la frase mecanografiada: “Estimado Rector” para escribir al lado de puño y letra de nuevo: “Estimado Rector”. Se puede inferir que es una forma de personalizar su mensaje, un: ‘aquí esto yo’, esta es es mi letra, esto es lo que yo tengo que decirte, nadie me lo ha escrito.

Comienza explicando el porqué de su mensaje: “la polémica surgida en torno al Máster“. En esta frase distancia su persona del hecho crítico, ella se describe como un agente pasivo, surgir significa que algo aparece sin más, sin acción por su parte y desvía el revuelo al máster y no a ella.

En general, en ningún momento habla de personas concretas, sino de entidades, no da nombres, no habla de profesores/tutores, habla de “autoridades académicas competentes”, “los requisitos que la Universidad me puso”, “indicaciones de la Universidad”, “pudiendo continuar con el Máster al facilitar la Universidad que prosiguiera con los estudios”, “si la Universidad no hubiera planteado esta posibilidad”, “entiendo que haya personas que consideren”. Despersonaliza así totalmente la relación con los responsables de las decisiones y de los acuerdos que se crearon en su momento.

Yo no he cometido ninguna ilegalidad“. Utiliza explícitamente el pronombre en primera persona, aquí sí se implica pero no exculpa a otros (yo no he cometido ninguna ilegalidad, puede que otros sí). De otro modo, hubiera manifestado que no existe ilegalidad alguna o similares.

En el párrafo siguiente utiliza de forma recurrente la foma pasiva, “según se desprende de la información”, “la obtención de dicho máster se ha visto afectada”, todo en consonancia con que ella lo considera todo fuera de su responsabilidad, “totalmente ajenas a mí”. Realmente ella se expone como una víctima de irregularidades meramente administrativas cometidas por la Universidad.

Continúa en esa línea, deja de utilizar la primera persona del singular y de repente ya habla de “nosotros” cuando se dirige otra vez al “estimado rector”, “no había sido solicitada por nosotros”, “procedimos”, “confiábamos”. Cuanto menos curioso este cambio, se escuda en su equipo y se incluye en el grupo en este apartado para reprocharle al rector la divulgación de sus documentos privados. Es el único párrafo en el que habla en plural.

Otra estrategia que utiliza de forma muy hábil es la de no personificar en exclusiva lo ocurrido, “las convalidaciones de asignaturas de varios alumnos que también ha sido puesta en tela de juicio”. Es decir, las irregularidades de la Universidad no solo le han afectado a ella sino a sus compañeros, implica a más personas para distribuir el peso de la responsabilidad. Lo repite además en varias ocasiones: “tanto el mío, como el del resto de los alumnos”.

También es destacable la parte donde ella pide disculpas, de una forma algo extraña ya que utiliza el condicional: “a la vista de lo que está ocurriendo”, es decir, por las consecuencias y no por realizar ninguna acción que merezca pedir perdón, “si me equivoqué”, no asume culpa ni error, solo lo sugiere o manifiesta duda/posibilidad, “pido disculpas a cualquiera que se haya sentido agraviado”, de nuevo despersonaliza su mensaje, no hay compromiso ni arrepentimiento real en esta parte.

Por último, la única palabra en mayúscula que utiliza en todo el texto es la de “RENUNCIO” a la titulación. Se puede percibir como la remarca de que no se lo han quitado, de que no es que no lo merezca por la irregularidad, sino que ella es la que lo tiene y no lo quiere. Las mayúsculas son un grito escrito y denota impacto emocional (normalmente negativo y anclado en el desprecio) muestra del ego, del orgullo y la personalidad dominante.

 

 

 

 

 

Tácticas que aumentan las probabilidades de éxito en Tinder

Las estrategias para ligar han cambiado, las nuevas tecnologías han revolucionado la forma de comunicarnos y ahora la psicología social tiene un gran campo de estudio por delante. La comunicación no verbal es la protagonista en aplicaciones como la popular Tinder, ya que con escasa información: unas cuantas fotos, un nombre, la edad (verdaderos o no) se activa un proceso de toma de decisiones para evaluar si esa persona merece nuestro interés o un ‘descarte’ directo. Las primeras impresiones son un potencial fascinante para la investigación social.

Gareth Tyson y su equipo de la Universidad Reina María de Londres (Reino Unido) se han convertido en los primeros en investigar las estrategias de emparejamiento que se dan en Tinder y en profundizar sobre las diferencias de actuación de ellos y ellas en esta aplicación. Las conclusiones del estudio revelan datos interesantes sobre las diferentes estrategias que se utilizan según el género. Las mujeres son mucho más selectivas a la hora de iniciar los contactos. Los hombres lograban un ‘match‘ (coincidencia de ‘me gustas’) en un 0,6% de los casos y las mujeres en un 10,5%, por tanto, ellos son más proclives a iniciar contactos de un modo menos selectivo para compensar este porcentaje y aumentar sus probabilidades.

Sin embargo, tras el contacto inicial. Ellas participan mucho más activamente y tienen mayor probabilidad de enviar mensaje a su potencial pareja. “En general, el 21% de las mujeres que lograron emparejamientos le enviaron un mensaje, mientras que tan sólo el 7% de los hombres lo hicieron”, según el equipo de Tyson. Los mensajes de los hombres suelen ser más rápidos y más breves, del tipo “¿qué tal?”. Por contra, ellas se toman su tiempo en pensar qué van a escribir y la longitud del texto es mayor, ya que tienen 122 caracteres de media.

Como curiosidad añadida el grueso de emparejamientos procedía de hombres, tanto para los perfiles masculinos como para los femeninos. “Aunque el ratio de hombres: mujeres en nuestro conjunto de datos es aproximadamente de 1:1, el 86% de todos los emparejamientos que reciben nuestros perfiles masculinos provienen de otros hombres“, añade el equipo de Tyson. Este dato apunta a que los hombres homosexuales desempeñan un importante papel en Tinder. Los hombres homosexuales son mucho más activos a la hora de seleccionar perfiles que las mujeres heterosexuales” asegura Tyson.

Tras los datos analizados, los investigadores sugieren tácticas que pueden cambiar las probabilidades de éxito de un usuario de Tinder. Una de las claves, principalmente para los hombres, es ofrecer un poco más de información sobre sí mismos. Cuando se incrementaba el número de fotos de perfil de las mujeres de una a tres, el número de “matches” aumentaba un 37%. En hombres, con una sola foto de perfil, después de cuatro horas solo se habían logrado 44 emparejamientos. Con tres, esa cifra se incrementaba a 238. Este hecho correlaciona con el resultado de otras investigaciones al respecto, cuanto más información tenemos sobre el otro disminuye la percepción de engaño y aumenta la confianza en la veracidad de ese perfil.

Esta característica también se observa en la importancia de las biografías para lograr “me gustas”. Ellas, que saben que hagan lo que hagan van a tener una gran cantidad de respuestas positivas, no tienen nada escrito en sus biografías en un 42% de los casos. La cifra desciende al 30% en los hombres. La decisión de estos últimos es errónea según los datos recogidos por Tyson. Sin biografía, ellos recibían 16 matches de media de las mujeres, una cantidad que se multiplicaba hasta los 69 cuando se ofrecía esa información.

 

 

*Fuente de consulta:  A First Look at User Activity on Tinder arxiv.org/abs/1607.01952

¿Cómo es el rostro de la confianza?

Fotografía publicada en el experimento, muestra de la codificación facial de la menor a la mayor confiaza.

¿Te has preguntado alguna vez cómo algunas personas parecen engendrar confianza, incluso cuando no es merecida? No tiene nada que ver con la psicomorfología facial. No creo, más bien nadie ha demostrado aún, que un determinado rasgo de tu cara quiera decir que eres más o menos sociable, o más o menos agresivo. Si bien es cierto que el canal de la apariencia es fundamental para entender el poder de la comunicación no verbal.

Las investigaciones en esta área apuntan de forma unánime que las primeras impresiones sobre otra persona se forman en menos de un segundo y a menudo son bastante duraderas, una primera impresión puede incluso prevalecer sobre la evidencia objetiva posterior que entre en conflicto con ese primer impacto. A veces, nuestros cerebros forman una impresión sobre los rostros de los demás incluso cuando el tiempo de exposición es tan corto que ni siquiera somos conscientes de haberlos visto.

Los expertos afirman que nuestra amígdala, un área del cerebro asociada con la emoción y la toma de decisiones, juzga la confiabilidad de una cara después de solo 33 milisegundos de exposición. Los sujetos no recordaron ver caras, pero sus amígdalas reaccionaron de manera diferente según los detalles de la misma. En la Universidad de Princeton llevan años investigando sobre el tema y la conclusión es que existen ciertas características faciales que implican confianza.

Concretamente, la forma de la boca y las cejas son las más importantes. Las cejas de mirada enfadada (ceño fruncido) y el leve descenso de las comisuras labiales no son dignas de confianzaLos rostros más susceptibles de que sean percibidos como confiables son los que tienen las cejas arqueadas, como una ligera expresión de sorpresa y una sonrisa en forma de “U”.

Estos patrones pueden ser muy útiles para fabricar una imagen de marca, en marketing y publicidad, no podemos cambiar la configuración de los rasgos de nuestra cara, pero sí que podemos fotografiarnos con ciertas expresiones faciales en este sentido para proyectar un aspecto más positivo y confiable de nosotros mismos… A Trump le ha funcionado, ¿no? 🙂

Composición realizada por CNN

 

 

*Referencia: https://www.neurosciencemarketing.com

 

La comunicación no verbal ha sido determinante en la resolución de un caso de abuso

Quería compartir con vosotros una noticia relacionada con la comunicación no verbal y su cada vez mayor inmersión en la resolución de casos judiciales. Desde hace años hay un protocolo de análisis de contenido del testimonio del menor, víctima de abuso sexual, que se utiliza por peritos especialidades y se admite como prueba definitoria en juicios de esta índole. En esta prueba hay criterios que se refieren al cómo se cuenta la historia y si hay o no adecuación del afecto. Es decir, si la expresión emocional y gestual del menor es congruente con un episodio vívido de abusos.

Ahora se ha avanzado un paso más, en este sentido, y un Juez de Barcelona ha suspendido las visitas de un padre acusado de abusos sexuales a su hija a partir de un informe sobre las microexpresiones faciales y el lenguaje corporal la niña, de seis años, según ha podido constatar la Agencia EFE tras tener acceso al auto del caso:

En concreto, este informe detalla las “expresiones espontáneas de felicidad” de la niña al ver fotos de su madre y como la menor muestra una mayoría de expresiones de ira, tristeza y vergüenza al narrar los periodos de abusos sexuales presuntamente cometidos por el padre. Asimismo, acredita la credibilidad del relato de la menor respecto a las vejaciones cometidas por su padre.

Se trata de un informe pericial que realiza un estudio exhaustivo de las microexpresiones faciales y comunicación gestual de las víctimas, que concluyó, en el presente caso, que la menor fue sincera cuando narró los abusos sexuales supuestamente cometidos por el padre y cuando dijo que no quiere volver a verlo.

Según remarca el juez, el relato de la menor es “escaso en su lenguaje verbal” y “muy rico” en el lenguaje no verbal, como expresividad corporal, acciones y gestos, de los que se podría concluir que ha estado involucrada en situaciones de contenido sexual no acorde a su edad.

Para el juez, las “verbalizaciones y gestos” de la menor son “relevantes e indicativas” de “conductas sexuales inadecuadas compatibles con abusos sexuales”, por lo que da credibilidad al relato de “tocamientos y prácticas de perversión sexual” narradas por la niña.

 

Análisis no verbal: Cristina Cifuentes cree y defiende su verdad

La presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, a su llegada a su comparecencia en un pleno extraordinario de la Asamblea de Madrid. ZIPI / EFE

La presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, a su llegada a su comparecencia en un pleno extraordinario de la Asamblea de Madrid. ZIPI / EFE

Cristina Cifuentes se enfrenta a uno de los momentos más tensos de su carrera política, quién le iba a decir que todo ello sería por un Máster. Existen evidencias a favor y en contra para demostrar que realmente cursó ese Máster y lo finalizó con la entrega del TFM. Al final, esos datos son los que demostrarán la validez o no del testimonio de la Presidenta de la Comunidad de Madrid.

Si analizamos su comunicación no verbal en la comparecencia de Cifuentes sobre el tema, podemos apreciar el comportamiento de alguien que defiende ‘su verdad’. Las emociones y gestos presentados son congruentes con las de alguien que se revela contra acusaciones que cree falsas e injustas. Poneos en situación, ¿cómo actuaríais vosotros si os acusan de un acto no cometido? La reacción esperada es el enfado, no con levedad, una ira significativa.

Las expresiones faciales de Cifuentes se dibujan con un ceño muy fruncido y dedo acusador que dan muestra del malestar que experimenta. No hay visos de la emoción de duda o inseguridad. Sus gestos son ilustradores del mensaje, se mueve constantemente para acompañar con su lenguaje corporal lo que dice con sus palabras con total sincronía entre ambos canales de expresión (verbal y no verbal). Cuando mentimos el cuerpo se paraliza ya que todos los recursos energéticos de nuestro cuerpo están en atención plena hacia lo que vamos a pronunciar (para no meter la pata).

El engaño va acompañado de un descenso de gestos ilustradores y de movimiento postural del tronco y extremidades. Aspecto que en este caso no observamos, pero que también puede suceder por el ensayo repetido de lo que vamos a decir. Si alguien memoriza su declaración, sus recursos cognitivos ya sí podrán estar más libres para controlar no solo el ‘qué digo’ sino el ‘cómo lo digo’. Sin embargo, cuando el discurso es aprendido no suele asignarse variablidad tonal. Cifuentes no pronuncia sus palabras de un modo lineal, da golpes de intensidad en ciertas palabras y momentos, le asigna impacto emocional, esto también es indicador de credibilidad.

En definitiva, no observo ningún indicador de engaño en su discurso, esto no quiere decir que no mienta, lo que tengo claro es que ella cree totalmente en lo que dice, mentira o verdad, ella tiene muy interiorizada esta versión, solo el tiempo y las evidencias podrán demostrar realmente lo sucedido.

 

¿Tienes una voz seductora?

Un gran aporte a la comunicación no verbal lo representa la propia voz. Parece una contradicción, pero no lo es. La voz también tiene un segmento de información no verbal llamado ‘paralenguaje’, éste se refiere a los cambios en la tonalidad, timbre, ritmo, pausas, silencios, etc, que hacemos al hablar. Es un patrón único de cada persona, una huella individual e irrepetible que sufre alteraciones dependiendo de nuestras intenciones, emociones, estados de ánimo… Esto es: ‘No es lo que digas sino cómo lo digas‘.

Para hablar sobre el tema he pedido la colaboración de una verdadera maestra. Carmen Acosta es psicóloga, experta en comportamiento no verbal y máster en logopedia. Cuenta con más de 25 años de experiencia uniendo estas dos áreas, trabajando con la voz de actores y profesionales de la comunicación en OHLAVOZ.com

¡Todo un lujo! Os dejo aquí el primero de sus artículos:

Diversas investigaciones demuestran que del mismo modo que nos engalanamos para seducir, también “maquillamos” a nuestra voz para resultar más atractivos. Pero ¿qué voces son las que más nos atraen? Parece que hay acuerdo entre los distintos investigadores que tanto hombres como mujeres preferimos las voces ligeramente graves y de intensidad (volumen) suave. En el caso de las mujeres esto puede resultarnos chocante, ya que asociamos las voces agudas a la feminidad y parece lógico que manifestarse femenina sea una condición.

Sin embargo, dado que los tonos agudos también evocan infantilidad, nerviosismo o mayor distancia entre los interlocutores, está claro que hablar agudo deja de resultar una buena estrategia. Un ejemplo extremo de esto es lo que ocurre en Japón, donde las mujeres que ocupan puestos de atención al cliente se ven forzadas a utilizar voces extremadamente agudas con el fin de resultar impersonales, es decir: nada seductoras. (ver vídeo: a partir del minuto 19)

Ello motiva que, según nos explica Hughes (2010), cuando las mujeres entran en el juego de la seducción también tiendan a modificar su tono haciéndolo un poco más grave. A ello se suma que, por cuestiones anatómicas, ese agravamiento va acompañado de cierto escape de aire que le da a la voz una textura más aterciopelada y sensual. Terciopelo, cercanía, sensualidad… ¡buen cóctel para seducir!

Si piensas en el estereotipo de voz sexy y pruebas a imitarlo, verás como tu voz baja de tono, de volumen y se envuelve de aire. Quizá tu voz esté sonando similar a la de la reina de la seducción: Marilyn Monroe cantando el famoso “Cumpleaños Feliz” al presidente Kennedy. Aire y voz. ¡Pura seducción sonora!

Un dato curioso: esta característica “aireada” se produce entre mujeres en edad fértil, mientras que está ausente en mujeres postmenopáusicas (Linville, 1992). Así que probablemente esa información sonora actúe en el inconsciente del mismo modo que lo hacen las feromonas, embriagándonos de estímulos, imantándonos hacia alguien, aún cuando conscientemente no sepamos por qué.

Así que si te escuchas a ti misma o escuchas a tu chica hablando con una voz suave, un poco grave y con aire, ya sabes: disfruta del instinto de seducción. Y si tu voz es muy aguda y no sabes cómo encontrar tus graves, no te preocupes, los logopedas podemos ayudarte.

En la próxima entrada os contaré cómo los hombres “maquillan” su voz en el cortejo.

 

*Fuente de consulta: “ La voz posee un gran atractivo y puede constituir un elemento decisivo a la hora de elegir pareja”, ( Sebastián Serrano (2004): El instinto de seducción. Ed. Anagrama)

Los dos perfiles de personalidad que más mienten (según un estudio)

El interés por perfilar al mentiroso a través de características no verbales es una de las prioridades de los estudios socio-psicológicos del momento ¿Mienten más los hombres o las mujeres?, ¿las personas con menos recursos o todo lo contrario?, ¿las más cultas?, ¿los más jóvenes?

Todas estas preguntas hicieron que el psicólogo Arch Woodside y sus colaboradores de la Universidad australiana de Curtin, escogieran una muestra de, nada más y nada menos, 3.350 personas para corroborar si existe alguna ‘receta’ que determine qué patrón social poseen las personas qué más utilizan el engaño en su día a día.

Su propuesta inicial era que ciertas configuraciones (algoritmos de selección individual, socioeconómicos y factores sociales) son capaces de identificar a los grandes mentirosos. Los resultados fueron concluyentes con dos tipos de perfiles:

El primero lo forman hombres solteros de nivel educativo bajopropensos a la conducta antisocial, sin propiedades (viven de alquiler) ni hijos. Según el autor de la investigación: “Un hombre joven con poca educación no es suficiente para determinar directamente que sea un gran mentiroso. Pero un hombre joven con poca educación que muestra un comportamiento antisocial, como, por ejemplo, la ira en la carretera (conductor agresivo), bueno, sí que podemos estar más seguros “.

El segundo grupo lo integran mujeres jóvenes casadas, con elevados ingresos, de carácter fuerte e irascible y propietarias de su vivienda. Woodside especula que puede correlacionarse con el grupo de mujeres que solo se casan por dinero, aunque aún no ha demostrado esta hipótesis. (Qué horror, por cierto).

El caso es que parece que el estudio relaciona directamente la mentira con una personalidad tendente a la agresividad y a la emoción de ira. ¿Las personas que puntúan alto en índices de agresividad mentirían más? Esta es la segunda hipótesis que se plantea el grupo de investigadores para una nueva fase experimental.

 

¿Sabrías detectar si una persona está enferma por su rostro?

Fotografía que forma parte del estudio. Instituto Karolinska

En la imagen aparece el rostro de una misma persona tomada en dos momentos diferentes, en una está enfermo y en la otra está sano. ¿Serías capaz de detectar qué foto corresponde con enfermedad/salud?

Muchas veces habréis escuchado la frase de “¿qué te pasa?… tienes mala cara…” Pura comunicación no verbal. Parece que tenemos un sexto sentido para detectar la enferemedad en otros y esto tendría sentido, pues sería un mecanismo de defensa muy eficaz en la superviviencia del ser humano. Perros, abejas, palomas o ratones son algunos de los animales que pueden detectar las patologías no solo en otros animales sino en los seres humanos.

Un reciente estudio revolucionario ha demostrado que este ‘sexto sentido’ existe. Un equipo de investigadores del Instituto Karolinska, adscrito a la Universidad de Medicina en Suecia, ha demostrado la hipótesis de que realmente podemos reconocer la enfermedad en las caras de los demás. El artículo se ha publicado este año en la revista The Royal Society, en el cuál se detalla el procedimiento de este revelador trabajo experimental sin precedentes.

El equipo de neurocientíficos y psicólogos inyectaron a 16 personas (8 hombres y 8 mujeres de raza blanca) una especie de placebo, un tipo de lipopolisacárido que desencadena una respuesta inflamatoria en el cuerpo similar a la que se produce al enfermar. Los participantes se sentían realmente mal  porque su sistema inmune se activa pero sin estar enfermos realmente. Los autores del experimento realizaron fotografías a los voluntarios durante el proceso y tras la solución.

A continuación, expusieron las fotografías a una muestra de 60 personas para que evaluaran qué rostro era el enfermo y cuál era el rostro sano, además tenían que especificar qué señales de esas caras les hacían pensar que había patología o no. “El cambio de color de la piel parecía ser la señal más decisiva”- aseguran los autores. Uno de los rasgos más predictivos resultó ser la palidez del rostro y de los labios, también los párpados y la boca caídos, ojos enrojecidos y la coloración de la parte inferior del ojo (ojeras).

El nivel de acierto fue significativamente superior al del azar, este porcentaje aún se incrementaba más cuando la persona a la que se debe juzcar era un familiar o conocido. Tiene sentido, ya que entonces podemos comparar el rostro de la enfermedad con la línea base del rostro en un estado sano.

El grupo de investigación se plantea ahora realizar un nuevo experimento con una muestra formada por personal médico-sanitario para corroborar si éstos están más entrenados y tendrían una capacidad mayor que el resto de la población para detecctar la enfermedad en el rostro de las personas.

Tras las pistas habréis adivinado que la fotografía de la izquierda corresponde con la enfermedad, ya que la palidez es generalizada en rostro y labios y los párpados están más caídos, al igual que las comisuras de los labios.

*Referencia: Identification of acutely sick people and facial cues of sickness (Proceedings of the Royal Society B)

6 palabras que los mentirosos suelen usar

También las palabras que elegimos comunican, perfilan la personalidad, dan cuenta de nuestro estado de ánimo y hasta pueden desvelar nuestras intenciones más ocultas con nuestro interlocutor, como por ejemplo la mentira. Esto tiene sentido, no nos vamos a comunicar igual cuando acudimos a nuestra memoria para contar algo que ha ocurrido en realidad que cuando recurrimos a la imaginación para inventar una historia.

Una experta en comunicación no verbal y detección de la mentira Janine Driver realiza una compilación en su libro ‘You Can’t Lie to Me’ (No puedes mentirme) de las palabras críticas que más se utilizan en una conversación donde reina el engaño.

1. “Nunca”

La experta señala que es preocupante cuando alguien dice “Nunca” en lugar de “No”. Por ejemplo, si le preguntas ¿Tú hiciste esto? y responde “Yo NUNCA haría eso” en lugar de decir simplemente “No” o “No lo hice”, es indicio de una potencial mentira. Realmente atañe al uso de generalizadores en el discurso, por tanto en las personas que no están siendo del todo sinceras podemos identificar un mayor uso de palabras que implican generalidad: “Todo”, “ninguno”, “nunca”, “cada uno”, “siempre”, etc.

2. “Eso”

La persona con intención de engañar suele agregar “eso” o “esa” a cualquier sustantivo. Según la autora, “éste es un truco común de los manipuladores”, asegura Driver. Se utiliza para el distanciamiento del hecho: También intentarán quitar importancia a la falta cometida. Evitan, así, usar palabras duras o emotivas, tales como, “robo” o“asesinato” y sustituyen los hechos por adjetivos y expresiones suaves como “suceso”, “lo que pasó” o “eso”.

3. “Por cierto …”

Los mentirosos utilizan frases como éstas para minimizar lo que dirán a continuación, que en realidad aludirá al hecho crítico que pretenden ocultar. Cuando esto se produzca, presta atención a lo que se dice tras el “por cierto”. Por ejemplo: “Anoche salí con mis amigos… y por cierto, me encontré a María y estuve charlando un poco con ella”.

4. “Pero”

Ya lo hemos comentado en este blog, los mentirosos suelen tratar de restar importancia a lo que dicen con esta palabra, es un efecto muy similar al anterior, hay que poner la alerta en una frase en la que aparezca este nexo, sobre todo en contenidos de alto impacto emocional, ya que realmente  es una conjunción adversativa que implica una contraposición entre dos oraciones. El que seguramente más os venga a la cabeza en este sentido sea el “Te quiero… pero…”

5. “¿Por qué haría yo eso?”

(O dar la vuelta a la tortilla). Es una de las frases favoritas de los mentirosos, pues la usan para ganar un poco de tiempo para averiguar qué decir a continuación. Entre las variaciones están “¿Qué clase de persona crees que soy?”, “¿Me estás diciendo mentiroso?”, y “Yo sabía que esto me iba a pasar a mí”. Estos son algunos ejemplos que aparecen en el libro de Driver. Además, las personas que faltan a la verdad suelen repetir las preguntas que se les formulan, esto refuerza aún más el hecho de ganar tiempo para pensar antes de ofrecer una respuesta. Como decíamos al principio es más difícil inventar que recordar, implica recursos cognitivos mayores y el tiempo de respuesta tendrá mayor latencia.

6. “Abandoné” o “dejé”

La especialista dice que hay ocasiones en que debes usar estas palabras en una frase, pero es raro cuando alguien las utiliza cuando no corresponde. Por ejemplo, los mentirosos en lugar de decir “me fui a casa a las 6″, señalan “Dejé (o abandoné) el lugar a las 6″. Según ella, esto podría dar indicios de un deseo de “dejar” el engaño atrás.

La teoría sociológica de la autora debe tomarse con sentido común. Está claro que todas estas palabras están incluidas de forma habitual en nuestros discursos. Siempre hay que contextualizar cómo se producen y coordinarlas con la observación del comportamiento no verbal. Si se producen en un interrogatorio policial, en el que la persona debe explicar qué hizo la noche del hecho por el que se le acuse, son alarmas importantes. Simplemente indicios, no puede acusarse a alguien de su culpabilidad por pronunciar un “pero”, hay que cotejar este indicador con otros muchos para valorar la veracidad o no de un testimonio. Como siempre, sentido común. 🙂

Puedes completar la info de este post con los siguientes:

El lado oscuro de las palabras: once indicadores estratégicos de la mentira

Llamadas a emergencias en casos de homicidio. ¿Es el autor el que llama? Trece claves no verbales

Eres lo que hablas: la personalidad se refleja en el lenguaje

El lenguaje de los terroristas

¿Cómo identificar a un psicópata por su forma de hablar?

  • Referencia: You Can’t Lie to Me’ (No puedes mentirme) de Janine Driver

El escepticismo de Ángel Cruz hacia Ana Julia durante la búsqueda de Gabriel

Durante todos estos días, los analistas hemos puesto más el foco en el comportamiento de Ana Julia Quezada que en el resto de la familia de Gabriel. Al final lo que pretendemos es desvelar lo que el lenguaje corporal nos enseña cuando reprimimos la verdad, la realidad de nuestras emociones, en este caso, el auténtico mal. Sin embargo, es muy interesante para este fin no solo observar a la persona ‘protagonista’ de las acciones, sino también a la gente que está a su alrededor.

Mi compañero de profesión, gran analista de comunicación no verbal, Francisco Campos Maya, ha detectado una microexpresión sorprendente en el padre de Gabriel en el momento en el que el periodista le pregunta a su pareja Ana Julia Quezada por la ‘casualidad’ de que ella fuera quien encontrara la camiseta. En el instante en el que ella manifiesta “es extraño pero da igual” se puede observar en el rostro de Ángel Cruz una microexpresión de escepticismo. Dado lo sensible del tema, he cotejado este vídeo con compañeros psicólogos y con analistas del ámbito policial, efectivamente hay consenso en señalar lo acertado de la detección de este microgesto facial.

Parece ser que el padre de Gabriel tenía visos de duda y sospecha hacia este hecho tan insolito que rodeó a la aparición de la camiseta. En un momento de fuerte impacto emocional los afectos internos salen a relucir al exterior en forma de microexpresiones, son movimientos automáticos e involuntarios de los músculos de la cara, en momentos especialmente emotivos y que estén relacionados con una situación que pueda provocarnos ansiedad; ya sea por motivos positivos o negativos.

La expresión facial de duda es una emoción secundaria o social que se describe según el contexto de diferentes formas, una de ellas es con la elevación unilateral de la ceja. Este movimiento puede aparecer cuando queremos acentuar una idea o cuando queremos demostrar nuestras dudas sobre algo (Escepticismo Sofisticado en palabras de Paul Ekman). Además, hay que considerar que Ángel orienta el rostro alejándose de la conversación.