La relación de nuestro físico con la felicidad

La apariencia importa, nuestro físico nos condiciona y esto es una realidad social innegable. Nuestro aspecto interviene como variable importante en la búsqueda de trabajo, en el salario, en un proceso de negociación, al hablar en público o en las relaciones íntimas/pareja.

Fotografía CCO

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Existen miles de estudios que indican el impacto de las primeras impresiones a través del físico y el efecto halo que conlleva en diversas situaciones sociales. Pero también el auto-concepto físico influye en nuestra percepción sobre nuestro estado anímico y salud mental.

Por ejemplo, una investigación conectó directamente la autoimagen con la autoestima. Los autores de Chapman University estudiaron los factores psicológicos  relacionados con la satisfacción de la propia apariencia y el peso corporal de una muestra estadounidense.

Y una de las principales conclusiones del estudio es que: el modo en el que valoramos la propia apariencia guarda una relación muy estrecha con la satisfacción ante la propia trayectoria vital, con nuestra felicidad.

Sin una diferencia significativa de género. Puede que creamos que las mujeres sufrimos más por nuestro aspecto, pero parece que al menos en la sociedad occidental es una preocupación generalizada en la población, tanto masculina como femenina.

«Los resultados de este estudio muestran que las personas que manifiestan mayor insatisfacción con el propio peso muestran: niveles más bajos de autoestima e insatisfacción con la vida sexual, puntuaciones más altas en introversión, neuroticismo, ansiedad y miedo al rechazo social«.

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¿Cómo es el rostro de la confianza?

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¿Pueden los abrazos protegernos de los virus?

Mala época para nuestra salud. En las últimas semanas, no dejamos de escuchar que aumentan los casos de bronquiolitis en niños, gripes en adultos y demás virus respiratorios en la población general.

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Ya conocemos las medidas higiénicas para prevenir contraer estas enfermedades, pero también hay factores psicológicos que nos protegen o nos ayudan a recuperarnos más rápido

Según diversos estudios, los abrazos, el contacto físico o el apoyo social son protectores de la salud física y mental de los seres humanos; nos hacen menos propensos a ser infectados por el virus de la gripe, por ejemplo, o aceleran la recuperación en 2/3 de los casos de personas ya enfermas.

Gracias al contacto físico (por una persona de confianza), sentimos a nivel psicológico una gran sensación de intimidad y afecto por parte de la otra persona, lo cuál impacta de forma muy positiva sobre nuestro organismo:

«Hemos corroborado que la percepción del apoyo social es igualmente eficaz para la protección de las infecciones, debido a que nos protege de la susceptibilidad a la infección inducida por el estrés. De la misma forma, recibir abrazos podría, en parte, explicar esos sentimientos de apoyo y amparo, y de esta manera proteger a una persona contra una infección».

Ya se conocía que nuestro sistema inmune tiene mayores dificultades a la hora de combatir un virus cuando nos sentimos estresados (cuando el cortisol está presente). Además de que aquellos que cuentan con un mayor apoyo social están más protegidos contra los efectos nocivos del estrés, la depresión y la ansiedad, por tanto, los resultados tienen mucho sentido.

Además del lavado de manos, recuerda no abandonar tu vida social y darnos muchos mimos!

 

*Referencia:

Cohen S, Janicki-Deverts D, Turner RB, Doyle WJ. Does hugging provide stress-buffering social support? A study of susceptibility to upper respiratory infection and illness. Psychol Sci. 2015

La comunicación no verbal delata a Irene Montero ante el ataque de Toscano


Irene Montero (Podemos ) y Carla Toscano (Vox) han protagonizado un tenso momento en el Congreso de los Diputados. Las duras palabras de la diputada de Vox han provocado una intensa reacción emocional en la Ministra de Igualdad.

La actitud de Toscano ha sido muy combativa y provocativa, usando palabras de alto impacto en las acusaciones a Montero (como «libertadora de violadores»), pero el pico de agresividad verbal se ha producido con la frase específica:

«Su único mérito es haber estudiado en profundidad a Pablo Iglesias«. Esa afirmación fue el detonante que provocó el derrumbe emocional de Montero.

Carla Toscano, en el Congreso (EP)

Y es curioso porque cuando ella interviene en respuesta para defenderse, su comunicación no verbal indica ira, en su rostro podemos ver el ceño fruncido, fosas nasales dilatadas, muestra los dientes, sus gestos se tornan en intensos aspavientos…

Pero su voz la delata, su prosodia emocional indica una tristeza y afectación profunda, más allá de un mero enfado. Sin imágenes, solo escuchando su voz, apreciaríamos mejor cómo dice lo que dice.

Irene Montero, en el Congreso (EP)

Su aflicción, denota que la herida nada tiene que ver con el ámbito político y que le aflije en lo personal. Además, esta idea se refuerza con su intento de reprimir el llanto, aprieta tanto la mandíbula para no desmoronarse que le acaba temblando la barbilla y el labio inferior.

Impacta porque la frialdad emocional suele ser habitual en los ataques y debates políticos, en este caso el daño fue de tal magnitud que no pudo inhibir su desolación.

¿Tus redes sociales están repletas de fotos en pareja? Un estudio revela la causa más probable

Todos conocemos a la típica pareja que no paaaaara de publicar su vida juntos, aparentemente siempre feliz, idílica, repleta de amor y constantemente expuesta en diferentes redes sociales. Bueno, quizás esto sea así en algunos casos pero, ¿realmente indica que una relación es perfecta?

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Un estudio liderado por la psicóloga Lidia F. Emery, de la Universidad de Northwestern, concluye que este tipo de relaciones que tienen la necesidad de exhibirse, felices y de forma continuada al mundo, no tendrían un buen pronóstico como pareja.

Los motivos detrás de esta conducta parece que tienen que ver con la necesidad de aprobación social y enmascara la inseguridad que sienten realmente por su relación de pareja.

Según la investigación, estas personas establecían un vínculo con el otro de apego ansioso y, por tanto, se incrementaba exponencialmente el deseo por evidenciar su relación y validar una supuesta estabilidad a través de los comentarios y de los likes en sus publicaciones juntos.

«Diariamente, cuando las personas se sienten más inseguras sobre los sentimientos de su pareja, tienden a hacer visibles sus relaciones”.

De este modo, ellos moldean las percepciones que los demás tienen sobre ellos en un intento de mejorar la auto-imagen de la relación, porque así lo necesitan.

¿Te sientes identificado?

 

 

 

 

¿Mar, montaña o ciudad? La ciencia responde

Según la Mental Health Foundation (MHF), el 65 % de las personas aseguran que estar cerca del agua mejora su bienestar mental.

Fotografía licencia CCO

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Apunta el investigador Jonathan Reeves que los entornos acuáticos son menos exigentes desde el punto de vista cognitivo que las imágenes y los sonidos cotidianos de nuestras vidas ajetreadas, y permiten una ‘fascinación suave’.

«Pensemos en lo fácil que es observar las ondas en el agua».

Como Homo sapiens todos vivíamos en la naturaleza pero junto a lagos, ríos y mares. Con la evolución nos convertimos en una especie mayoritariamente urbana.

La pérdida de la interacción humano-naturaleza se ha relacionado con una ola creciente de  trastornos de salud mental. Un creciente cuerpo de evidencia científica indica que la salud humana, tanto mental como física, está intrínsecamente ligada a la naturaleza.

Se ha descubierto que solo mirar un paisaje natural provoca cambios psicológicos y fisiológicos rápidos y beneficiosos en el cortisol salival, el flujo sanguíneo, la presión arterial y la actividad cerebral.

Pero además, numerosos expertos ahora creen que los espacios naturales azules podrían ser incluso más beneficiosos que los verdes.

El concepto de salud azul surgió hace casi 10 años cuando investigadores de la Universidad de Sussex pidieron a más de 20 000 personas que registraran sus sentimientos en momentos aleatorios. Recopilaron más de un millón de respuestas y detectaron que las personas eran, con mucho, más felices cuando estaban en espacios azules .

Más recientemente, expertos de la Universidad de Glasgow Caledonian (GCU) revelaron que pasar tiempo en espacios azules reduce el riesgo de estrés, ansiedad, obesidad, enfermedades cardiovasculares y muerte prematura.

Niamh Smith, investigador de GCU y coautor del estudio, dice que el equipo encontró un impacto en la salud mental y general al pasar tiempo en espacios azules. La investigación también vinculó el tiempo pasado en el espacio azul con una reducción en el índice de masa corporal (IMC) y un menor riesgo de mortalidad.

Incluso el  sonido del agua puede ser suficiente para reducir el estrés en las personas.

En términos generales, hay dos tipos de atención humana : «dirigida», la concentración intensa que podemos usar al conducir un automóvil, y «no dirigida», la atención involuntaria que podemos prestar a los ruidos distantes, con el viento, la música de fondo, o un helicóptero a lo lejos.

El sonido del agua puede estimular suavemente esta atención no dirigida, permitiendo que nuestra mente descanse.

El torrente de las corrientes de los ríos y el sonido de las olas que llegan a la costa entran en la categoría de ‘ruido rosa‘. Al igual que el ruido blanco, el ruido rosa se compone de todas las frecuencias de sonido audibles para el oído humano, pero con menos volumen en las frecuencias más altas. Se ha encontrado que  ayuda a dormir y mejorar la memoria.

Un saludo a todos los que vivimos en Madrid!! Ya sabemos que las escapaditas al mar son muy necesarias!!

 

*Fuente: BBC Future – The surprising benefits os blue spaces

Hablar con extraños puede hacernos más felices e inteligentes

«El conocimiento real de lo que hay fuera del jardín de uno cura el miedo» Danielle Allen.

Esta profesora de la Universidad de Harvard añade que: «Al hablar con extraños, puedes vislumbrar la alucinante complejidad de la especie humana y la infinita variedad de experiencias por las que atraviesan otras personas».

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Y es que desde pequeños aprendemos a que no debemos hablar ni confiar en extraños; por supuesto, tener cierta cautela tiene mucho sentido. Sin embargo, los estudios nos dicen que conversar con personas desconocidas puede hacernos más sabios y felices, incluso en interacciones pasajeras.

¿Cuántas oportunidades sociales o laborales perdemos simplemente por tener miedo a lo desconocido?

En un libro llamado:  El poder de los extraños: los beneficios de conectarse en un mundo sospechoso, el autor Joe Keohane ha recopilado la opinión y estudios sobre expertos en la materia de diferentes ámbitos, psicólogos, antropólogos, filósofos, politólogos, arqueólogos…

Y sus conclusiones son claras: «Perdemos mucho al tener miedo a lo que no conocemos. Hablar con extraños, en las condiciones adecuadas, es bueno para nosotros, para nuestro pequeño entorno, para nuestro mundo. Nos aporta, nos enseña cosas, nos ayuda a ser más profundos, nos convierte en mejores ciudadanos, en mejores pensadores.

Es una buena manera de vivir. Pero es más que eso. En un mundo que cambia tan rápidamente, infinitamente complejo y furiosamente polarizado, es una forma de sobrevivir«.

Durante más de 6000 años, los humanos han vivido en organizaciones sociales caracterizadas por una sobreabundancia de extraños. Pero solo recientemente los psicólogos comenzaron a estudiar lo que sucede cuando hablamos con todos estos desconocidos sin rostro que nos rodean todos los días.

Por ejemplo, en el año 2013, las psicólogas Gillian Sandstrom, de la Universidad de Sussex en el Reino Unido y Elizabeth Dunn de la Universidad de Columbia Británica, publicaron el resultado de un experimento en el que hicieron que 30 adultos sonrieran y hablaran por primera vez con su camarero en una cafetería de Toronto.

De entrada observaron que la gente es notablemente reticente a hablar con extraños, aunque resultó que ese escepticismo parece injustificado. Los participantes del estudio que interactuaron al pedir su café informaron sentir un mayor sentido de pertenencia y un mejor estado de ánimo que aquellos que no hablaron con el trabajador desconocido.

Los científicos Nicholas Epley y Juliana Schroeder de la Universidad de Chicago pidieron a los viajeros que hablaran con extraños en el transporte público, en los taxis y en las salas de espera.

Comprensiblemente, la mayoría de los participantes predijeron que estas interacciones irían mal. Recelosos de violar una norma social, les preocupaba que el extraño se ofendiera por la intrusión y los rechazaran. Sin embargo, descubrieron que los extraños eran sorprendentemente receptivos, curiosos y agradables.

Desde entonces, esta investigación se ha replicado en otros países involucrando a una diversidad de participantes y, en ocasiones, otras variables, pero los hallazgos de estos estudios han sido notablemente consistentes:

Casi todos tememos hablar con extraños, pero cuando lo hacemos, nos sentimos bien. Más felices, menos solos, más optimistas , más empáticos y con un sentido más fuerte de pertenencia a una comunidad.

¿Aparcamos el móvil y lo intentamos? 🙂

 

*Fuentes:

Sandstrom, Gillian & Dunn, Elizabeth. (2014). Is Efficiency Overrated?. Social Psychological and Personality Science. 5. 437-442. 10.1177/1948550613502990.

Epley, N. y Schroeder, J. (2014). Buscando erróneamente la soledad. Revista de Psicología Experimental: General, 143 (5), 1980–1999. https://doi.org/10.1037/a0037323

https://www.bbc.com/future/article/20221026-why-talking-to-strangers-can-make-us-happier

 

Un largo abrazo también es infidelidad según la ciencia

En el amor todos tenemos nuestros límites para considerar o no que nuestra pareja nos ha traicionado. Sin embargo, de forma objetiva, nunca ha estado claro dónde comienza una infidelidad y cómo se describirían esos comportamientos.

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Un estudio de la Universidad Ludwig-Maximilian de Munich arroja resultados sorprendentes al eterno dilema de ‘infidelidad sí o no‘.

Con una muestra de más de 9.000 personas, se evaluaron 26.633 viñetas sobre conductas presuntamente infieles que incluían cuatro dimensiones: comportamientos explícitos, implicación emocional, la duración de esa actitud ‘infiel’ y el contacto erótico online.

«Si bien las relaciones sexuales se juzgan infieles independientemente del contexto, los comportamientos menos explícitos, como los besos o los abrazos, también se consideran infidelidad«, concluyen los autores del experimento.

En relación a estas conductas menos explícitas, fue el contexto el que contribuyó a proyectar una idea férrea sobre la infidelidad. Así, incluso en los casos sin contacto físico pero combinados con mensajes eróticos y compromiso emocional fueron evaluados como infidelidad.

Además, los juicios de las mujeres fueron más estrictos que los de los hombres, también lo fueron las evaluaciones de los más jóvenes en comparación con los de los más mayores, así, las personas de mayor edad serían más permisivas al cuestionar las infidelidades de una pareja romántica.

No es ninguna sorpresa que casi el 100% de los encuestados definiera como infidelidad la práctica de relaciones sexuales fuera de la pareja, al igual que los besos.

Sin embargo, un dato llamó poderosamente la atención: el 80% de la muestra consideró infidelidad un abrazo largo si estaba combinado con una implicación emocional, un comportamiento erótico online o una relación de larga duración.

Tienes derecho a estar mal, aunque seas Shakira

En la era de las redes sociales, de la exposición continua de la belleza, de la felicidad, de las vidas perfectas, de la positividad tóxica, llega Shakira y se marca un videoclip, ‘Monotonía‘, en el que aparece triste, rota, llorando su pena, cantando al desamor tras su separación con Piqué.

Fotograma del videoclip 'Monotonía' de Shakira

Fotograma del videoclip ‘Monotonía’ de Shakira

En el mundo de las apariencias todo son sonrisas, sí, sabemos que eso no es real cuando abrimos Instagram, pero no vemos otra cosa, nuestro cerebro se acostumbra y se expone a los perfiles idílicos de famosos y no famosos y esa trampa nos puede generar inconscientemente frustración, decepción, insatisfacción, envidia y sentimientos peores si nuestra autoestima y conocimiento sobre la realidad social no están en su sitio.

Necesitamos validar y gestionar nuestras emociones, sean las que sean, porque son las que nuestro organismo elige con muy buen criterio para responder a las cosas que nos pasan y superar los contratiempos propios de vivir. Necesitamos llorar, gritar, no salir, admitir que simplemente tenemos un día de mierda y no nos apetece ni mirarnos al espejo.

Me escribió una amiga este fin de semana: «Me emocionó el videoclip de Shakira, también está bien decir que nos duele el corazón, como es su caso, y no ocultarlo. Está mal visto expresar dolor y ella hace bien, que se vea la realidad. Tenemos derecho a estar mal, aunque seas Shakira».

De hecho, sobre todo si eres Shakira, porque un personaje público de fama internacional tiene más repercusión e influencia que el resto y nos puede inspirar a expresarnos, a comunicarle a nuestro entorno que no estamos bien, a no disimular, a no aparentar, a pedir ayuda, a obtener empatía y compresión.

En cuanto a la letra de la canción ‘Monotonía’, añadiría en este post el inciso que ha destacado mi compañero psicólogo Jonathan Olivera. Shakira canta: «No fue culpa tuya, ni tampoco mía, fue culpa de la monotonía».

Las palabras también importan y aunque Shakira lo ha expresado como sintió sin más, es importante responder a: ¿La monotonía sucede sin más, nos llega, o es la pareja quien la alimenta? No es útil hablar de culpa, pero sí de responsabilidad afectiva en la pareja. Sería más realista decir: «Fue responsabilidad de ambos alimentar muestra monotonía».

 

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Mirar el teléfono móvil también es contagioso

Mirar el teléfono móvil también es contagioso

Los teléfonos ya no solo sirven para llamar. Constantemente nuestra conducta diaria se orienta al móvil para tomar fotos con éste, consultar búsquedas, aplicaciones de chat como whatsapp o nuestras redes sociales. Y al igual que un bostezo, prestar atención al móvil también produce cierto mimetismo cuando estamos en grupo.

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Es curioso que a la vez que el móvil sirve para conectarnos con el mundo, también es capaz de aislarnos socialmente de manera presencial, interrumpe conversaciones o actividades reales, dándole quizás una prioridad que no se merece.

Desde hace más de una década, los estudios han demostrado que, al usar teléfonos inteligentes, es menos probable que las personas ayuden a los demás y que participen de comportamientos sociales no verbales, como sonreír, que son cruciales para el intercambio comunicativo de cualquier interacción social.

Recientemente, además se ha demostrado que atender el teléfono produce mimetismo en los demás. Los humanos (y algunos animales) a menudo imitan espontáneamente los comportamientos del resto, sin ser conscientes de hacerlo (efecto camaleón).

Esta mímica involuntaria ya se ha registrado en otras acciones como bostezos, algunos gestos, piernas inquietas, acentos vocales, o incluso fumar cigarrillos.

Ahora, investigadores de la Universidad de Pisa, revelan que cuando una persona observa su teléfono móvil, alrededor de la mitad de las personas cercanas comenzarán a revisar sus teléfonos, en menos de 30 segundos.

Como curiosidad, no hay diferencias en la población: las tasas de respuesta fueron las mismas en todos los grupos, independientemente de la edad, el sexo o la relación con el desencadenante.

Todos somos susceptibles de infectarnos de la móvil-dependencia sin ni siquiera darnos cuenta!

 

Referencia:

Maglieri, V., Riccobono, MG, Giunchi, D. et al. Navegar de las interacciones sociales en vivo a las virtuales: mirar pero no manipular los teléfonos inteligentes provoca una respuesta de mímica espontánea en los observadores. J Ethol 39 , 287–296 (2021). 

 

¿Se para el tiempo cuando estáis juntos? De qué depende…

No solo en el amor. La percepción del tiempo es una variable importante e influyente para los animales y seres humanos. Sin embargo, la duración subjetiva del tiempo a menudo difiere de la objetiva y, cuando esto ocurre se siente una distorsión, podemos notar que el tiempo pasa más rápido o más lento que la realidad.

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Hay algunos factores estudiados por la ciencia que ya se saben que intervienen en la precisión de la percepción del tiempo, como la emoción, la excitación, el alcohol, la atención, la dificultad de una tarea o la memoria.

¿Pero qué ocurre con la variable de género? ¿Hombres y mujeres perciben de igual forma el paso del tiempo en una relación?

El pasado año, se publicó en Frontiers in Psichology un estudio sorprendente sobre la velocidad a la que pasa el tiempo cuando estás con una persona que te gusta.

Confirmando la hipótesis de los autores, resultó que el tiempo vuela para los hombres pero se ralentiza para las mujeres pero, ¿qué puede explicar esta diferencia?

Si acudimos a las teorías propias de la psicología evolutiva, asumimos que las mujeres son el sexo que más invierte en la elección de una ‘pareja adecuada’.

Esto es, cuando una mujer percibe que una pareja potencial es físicamente atractiva, presta atención a otras características de ese hombre para hacer una elección muy razonada (por ejemplo, estatus, inteligencia, cualidades o defectos de su personalidad…) gastando muchos recursos mentales en esa evaluación del otro.

Este esfuerzo mental haría que, para las mujeres, la duración percibida de la cita fuera más larga.

«Para los hombres, derivamos la hipótesis opuesta, porque de acuerdo con las teorías evolutivas, los hombres tienden a ser menos selectivos que las mujeres y pueden sentirse atraídos por parejas potenciales en función principalmente de su atractivo físico».

Ellos no utilizan muchos recursos evaluando otras características de la potencial pareja y pueden sentirse más motivados para hablar relajadamente y experimentar esta conversación como algo agradable y divertido. En consecuencia, pueden estimar el tiempo transcurrido como más corto.

¿Te ha pasado?