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Las ‘huellas’ del comportamiento: Comunicas siempre, aunque no estés presente.

Este concepto es original del profesor David Matsumoto, toda una eminencia en la investigación sobre comunicación no verbal, y hace referencia a que no solo transmitimos información cuando estamos presentes. Los demás también pueden inferir algo sobre mí porque mi comportamiento ha dejado una huella.

Por ejemplo, el coche que elijo comprar dice mucho de mi aunque no esté presente en ese momento. Cómo decoro mi casa, cómo distribuyo el material en la mesa de mi oficina, cómo escribí cierta nota, cómo se ve mi nevera de casa.

Alguien que pase por delante de una mesa de trabajo, sin que el propietario esté delante, puede pensar que ahí se sienta alguien emocional porque tiene fotografías personales, alguien caótico y desordenado, o divertido, pulcro, estructurado, rígido… mil características pueden venir a nuestra a mente de esa persona que no vemos.

Por el simple hecho de observar las cosas y a las personas, podemos obtener una gran cantidad de información e intenciones diferentes gracias a este tipo de comunicación. Todo ello se puede extrapolar al aprendizaje.

Con respecto a la conducta no verbal, los niños aprenden mucho, desde luego, y mucho de lo que aprenden no tiene nada que ver con lo que les enseñas, sino con lo que ven que tú haces. Lo que ellos ven de cómo tú tratas a los demás, cómo lidias con tus propias emociones; de lo que van a aprender, a veces, da igual lo que tú les digas que hagan o no. Se da una gran cantidad de aprendizaje observacional.

Los padres deben desarrollar la conciencia de que, independientemente de cómo se desenvuelvan, sea cual sea el mensaje que quieren transmitir, el hecho de tener más conciencia de ello puede ayudar a saber cómo estructurar los mensajes de forma más efectiva.

Os dejo por aquí una entrevista muy interesante en la que Matsumoto desarrolla este tema de manera magistral: “La importancia de la comunicación no verbal“.

 

La culpa, la vergüenza y la tristeza de Theresa May en su dimisión #AnalisisNoVerbal

Theresa May anuncia su dimisión arrastrada por su incapacidad de completar el ‘brexit’, las expresiones emocionales de May son desgarradoras, algo que llama especialmente la atención, ya que la cultura inglesa se caracteriza por ‘mantener el tipo’ en todo momento, reservar la expresión de sus emociones y controlar las ‘formas’ en comunicación. Aunque ya sabemos que en momentos de alto impacto… el cuerpo grita nuestros sentimientos de forma irrefrenable.

Fotografía EFE

En esta fotografía se aprecia perfectamente la profunda tristeza en su rostro, la tensión mandibular, la elevación de cejas y la mirada baja, refuerzan las emociones de vergüenza y de culpa. Aunque el momento que más lo refleja ha sido su salida de Downing Street, caminando hacia el atril y periodistas, su postura corporal cabizbaja y apocada proyectan un sentimiento de incapacidad para poder enfrentar el momento con orgullo y la cabeza alta.

Rivera, Casado y Abascal, ¿tres personalidades diferentes? #AnálisisNoVerbal

Los tres líderes políticos asistieron a una entrevista de formato más íntimo en el programa de ‘Mi Casa es la tuya‘, no hubo demasiadas preguntas comprometidas ni importantes confrontaciones a nivel político, pero sí nos acercó a la parte más personal del candidato y de este modo se puede perfilar con más certeza el estilo de personalidad/comunicación de cada uno.

Tres ideologías de derechas a diferentes niveles y tres personalidades muy similares, ya que corresponden con la tipología racional-introvertido. Este estilo de personalidad se caracteriza por una tendencia al formalismo, la disciplina, las tradiciones, los datos objetivos, una comunicación directa y mayor estabilidad/frialdad emocional. Ésta digamos es la ‘genética‘ de su forma de ser, ¿la diferencia entre los tres? Aquí entra en juego la parte adaptativa de la personalidad.

Todos nacemos con una tendencia para ser y comportarnos pero hay personas a quienes las circunstancias les hacen cambiar, realmente adaptarse, que no transformarse (porque eso es imposible) pero sí ‘limar’ ciertos aspectos de su carácter para llegar, o encajar, con un mayor grupo de la población. Y esto es algo muy importante en política como podéis imaginar, donde el discurso tiene que ‘calar’ en el mayor grueso de personas posibles. Esta adaptación es muy visible en Pablo Casado y Albert Rivera.

Ambos son personas serias, introvertidas, más distantes pero que han reorientado su parte más genética para transmitir también otras emociones y ser más cercanos. Han ido adquiriendo un estilo comunicativo más positivo y emocional, se muestran sonrientes, utilizan el recurso del humor, cuentan anécdotas personales y familiares para llegar al espectador, utilizan palabras también de mayor impacto emocional, como “familia”, “ayuda”, “cooperación” o “liberal”. Se muestran relajados y cómodos (aunque la procesión vaya por dentro).

En el lado opuesto tenemos a Santiago Abascal, tiene una personalidad arraigada muy similar a la de Casado y Rivera, pero no demuestra un comportamiento adaptativo, sigue dominado por su genética y fiel a su forma de ser, le cuesta entrar en temas personales y emotivos, no sonríe porque no le apetece y es una persona seria, se mantiene a la defensiva en sus apariciones públicas, paraliza su corporalidad, no demuestra emociones en su rostro ni altera su actitud. Esto puede ser un valor personal positivo pero ¿realmente es útil en política? porque ciertamente reduce su conexión con un sector mucho más restringido de la población.

¿Qué opináis? ¿Los políticos deben permanecer fieles a su forma de ser o desoír su genética y readaptarse para llegar a tod@s?

El poder de los ruidos

Lo cierto es que no apreciamos lo suficiente el silencio. La contaminación acústica supone la segunda causa de enfermedad por motivo medioambiental después de la calidad del aire, pero mientras que para la primera sí se toman medidas, para la segunda no. Según los estudios, el ruido nos genera estrés, ansiedad, alteración del estado de sueño-vigilia, irritabilidad, descenso del rendimiento, déficit de atención…

Además de todo esto, que no es poco, nuestra ya conocida experta en logopedia/comunicación no verbal y fundadora de ‘Oh La Voz‘, Carmen Acosta, nos habla de una desconocida afección más que impacta directamente en nuestra forma de comunicarnos con los demás:

Todos hemos experimentado cómo los sonidos ambientales pueden alterar nuestro estado de ánimo. Pero una investigación de la universidad de Duke demuestra que su poder va más allá: también afectan a la forma en la que interpretamos las expresiones faciales de las personas que nos rodean.

Estudiaron cómo la intensidad, el tono y el espectro de frecuencias de los ruidos producidos por las acciones humanas, de los sonidos de los animales, del ruido de las máquinas, y de los sonidos de la naturaleza, alteraban las valoraciones emocionales.  Y hallaron que, al igual que ocurre con la voz y con la música, cualquier cambio en esos parámetros afectaba a la valoración de la emoción como positiva o negativa y al grado de excitación (agitado -calmo) que los sujetos atribuían a los rostros de las personas a las que veían.

De la misma manera que el paisaje sonoro de una película influye poderosamente en las perspectivas del espectador sobre la narrativa , también los sonidos ambientales que nos rodean crean una banda sonora cuyo poder emocional afecta a nuestra experiencia de los sonidos, y, como ahora sabemos, a nuestras evaluaciones de los estímulos visuales que los acompañan.

Y esto es de suma importancia porque una lectura desacertada de las expresiones faciales puede llevarnos a inferir estados emocionales falsos en nuestro interlocutor, condicionando nuestra interacción con él, y pudiendo hacer fracasar la comunicación.

Vivimos inmersos en distintos y poderosos paisajes sonoros formados por voces, músicas y una gran diversidad de sonidos ambientales de los que no podemos aislarnos. Ojalá estas investigaciones abran la vía para desarrollar espacios con una acústica emocional capaz de favorecer las relaciones tanto personales como laborales.

Luces y sombras en el lenguaje corporal de Santiago Abascal

A Santiago Abascal le aman o le odian, es de esos perfiles que generan pasiones, no deja indiferente a nadie y la comunicación no verbal, por supuesto, tiene mucho que decir de esto. El viernes acudió al plató de Espejo Público para encontrarse con las preguntas de Susanna Griso, un momento ideal para analizar, ya que este contexto supone un plus de estimulación en los discursos preparados, hay preguntas inesperadas, cuestionamientos, etc que desestabilizan el control en el comportamiento de cualquiera, y ahí es cuando la intensidad emocional aumenta y se filtra a través del lenguaje corporal.

La línea base de comunicación (es decir, cómo es su actitud normalmente) del líder de VOX, a nivel motor, es bastante plana, no destaca por ser excesivamente expresivo.; es pausado y controlado en los movimientos, no suele alterar su actividad corporal fácilmente

Comenzó la entrevista visiblemente muy tenso, realizando un gesto automanipulador asociado al estrés, brazos pegados al cuerpo y manos fuertemente entrelazadas entre sí. Aspecto que se refuerza por las numerosas ocasiones en las que ha tenido que recurrir al agua, su boca estaba muy seca, estaba nervioso. A lo largo de su intervención ha ido desprendiéndose de esta rigidez y, en general, se detecta bastante coherencia a nivel emocional. Esto significa que dice lo que piensa, sus expresiones faciales y gestuales acompañan a su discurso, está convencido y se implica en lo que dice (independientemente de que el contenido sea mejor o peor), no es una persona que finja sus ideas, que oculte sus intenciones, su cuerpo confirma sus pensamientos.

La microexpresión más visible que realiza es la de ‘asco’ cuando se refiere al acoso de los medios y del ‘resto de partidos políticos’, en este momento se detecta la mayor intensidad emocional, expresa su malestar y su rostro acompaña a esta sensación.

Sin embargo, termina la entrevista con una expresión de satisfacción, está contento con el resultado y aunque comenzó tenso finaliza sereno y orgulloso del encuentro con la periodista.

Por último, se observa a lo largo de su aparición que las sonrisas que produce no son espontáneas, fuerza las sonrisas para transmitir emociones positivas, ya que su semblante suele ser serio, le cuesta expresar emociones tanto en la parte no verbal como en sus palabras. Encontramos escasas referencias hacia sensaciones, sentimientos, experiencias subjetivas… por contra, su mensaje es refinado, repleto de cultismos, racional y estructurado, tiene un flujo de pensamiento muy esquematizado, no titubea, no duda, proyecta muchísima seguridad y conocimientos pero tiene carencias en la parte de conexión emocional con la audiencia.

 

*No os perdáis el análisis de mi colega José Luis Martín Ovejero, me alegro que coincidamos tanto compañero.

**En este artículo no se cuestiona la ideología del político/partido en cuestión, exclusivamente se analiza la conducta no verbal de la persona.

 

Claves para hablar en público: el sonido también importa

La mayoría de consultas privadas que me hacéis tienen que ver con cómo mejorar nuestra comunicación verbal y no verbal cuando hablamos en público. Nos inquieta porque no nos han entrenado para ello y cada vez más tenemos que utilizar este recurso en el trabajo a modo de formaciones, conferencias o reuniones con clientes. Anteriormente en este blog hemos dado ya algunos tips para que no cunda el pánico y desarrollar las habilidades necesarias para brillar en cualquier tipo de exposición (os dejo el recopilatorio al final de este artículo).

Fotografía de Wikipedia

Hoy os traigo una clave más de la mano de una magnífica psicóloga, experta en comunicación no verbal y logopedia, Carmen Acosta, fundadora de OHLAVOZ, nos recuerda que el sonido también es importante a la hora de proyectar y transmitir nuestro mensaje:

Una voz en mal estado, débil, apretada, estridente, sin la agilidad para modular de manera rica el habla, o unos órganos articulatorios que se mueven imprecisa o arrebatadamente, pueden mermar el valor de cualquier discurso. De la misma manera que un atuendo arrugado o lleno de manchas no es la opción más adecuada para presentarse en público, tampoco lo es, aunque sea menos evidente, hacerlo con una voz monótona, rota o con un habla imprecisa.

Cuando hablamos en público elegimos el vestuario y los complementos que consideramos producirán una imagen de nosotros acorde con nuestros deseos. Habitualmente también preparamos el contenido de nuestra intervención, es decir, vestimos a nuestras ideas con las palabras que consideramos las van a favorecer más. Sin embargo, con mucha frecuencia, el proceso de acicalado se queda ahí, descuidando un aspecto decisivo: el sonido con en el que vamos a decir esas palabras.

Si bien las palabras son las encargadas de transmitir las ideas, los conceptos, los argumentos… en el momento en que esas palabras escritas o pensadas cobran relieve sonoro, ya no solo van a denotar el contenido, sino que van a comenzar a delatar al emisor. Y es que, aún cuando no se realice un análisis consciente, la voz dispara automáticamente en el cerebro de nuestros interlocutores todo un conjunto de atribuciones sobre nuestros rasgos de personalidad, intenciones y emociones , que van a modular el sentido de las palabras que estamos diciendo, incluso a determinar si resultamos o no creíbles.

Mantener la voz y el habla en buenas condiciones es imprescindible para que ambas colaboren en la transmisión de nuestras ideas y no es más complicado que mantenerse en forma, de hecho la voz y la pronunciación son el resultado de una actividad muscular, igual que lo es andar o correr. Estas son 3 claves fundamentales:

  1. Hidrata: bebe 2 litros de agua al día y respira aire húmedo cada vez que puedas: vaporizadores, peceras, paseos a la orilla del mar…
  2. Logra que tu musculatura esté elástica y flexible: canta, baila, imita voces, cuenta cuentos…¡juega con la voz!
  3. Logra que tu musculatura se mantenga tonificada: habla al menos 4 horas diarias. Sí, así es, igual que tus piernas se fortalecen al caminar, también tu voz se fortalece al usarla.

De la misma manera que el entrenamiento físico no está reservado a los deportistas, tampoco el entrenamiento vocal está reservado a los cantantes o actores. Si mejoraras el atractivo de tu voz lograrás mejorar tu comunicación ¡vale la pena!

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La comunicación no verbal también golpea en la violencia de género

No solo los golpes duelen. A veces, las palabras o los gestos pueden provocar un daño profundo, irreparable. No es una agresión visible ni parece que esté tan condenada socialmente, es una conducta menos punitiva, pero sus consecuencias pueden ser nefastas. El lenguaje verbal y no verbal violento hiere y deteriora las relaciones, una vez que se pronuncian o se hacen, una relación ya no volverá a ser la misma. Cuando se traspasa la barrera del respeto ya podemos hablar de violencia.

Las víctimas, normalmente, sí que son conscientes de la agresión física, sin embargo, no lo son tanto de los tonos de voz, las expresiones y gestos de desdén y desprecio, la limitación del espacio, el control de su vida social, las miradas, la indiferencia, los silencios…

La expresión verbal del que agrede está hiperbolizada, es decir, comunican sus sentimientos de forma poco realista, teatralizada. No sienten la emoción primaria de ira, experimentan furia y rabia, llevan las emociones negativas a la máxima potencia, puro instinto animal, no hay racionalización de las emociones. No saben gestionarlas y al no tener esta capacidad también tienen problemas para entenderlas en los demás. Por eso, tienen tantas dificultades para empatizar. Si no son capaces de detectar las emociones en sí mismos, no llegarán a entender el impacto que tienen sobre los demás.

Eligen el modo más extremo de manifestar lo que sienten, pero su objetivo no es transmitir sus emociones, sino violentar al otro. Sin embargo, nunca consiguen el efecto deseado, ya que estas hipérboles generan lo opuesto a lo que buscan y en lugar de llamar la atención o impresionar (al principio sí que lo consiguen), los demás, al final, terminan por insesibilizarse, lo que genera aún más frustración en ellos y van aumentado su escala de violencia.

Los agresores utilizan además un discurso reiterativo, repiten hasta la saciedad las mismas frases para estigmatizar al otro y marcar ‘su realidad’ (“es que ya no me quieres como antes y por eso no haces lo que te pido”, “si me dejas no quiero vivir”, “lo hago porque te quiero”). Es una forma de manipulación que traspasa la responsabilidad y la culpa al otro, este intento se realiza por la vía más primaria: inocular las palabras en la conciencia del otro; y por eso precisamente anula al interelocutor.

Suelen ser personas con muy baja autoestima e intentan por todos los medios disminuir la de su pareja, de aislarla, para retenerla. A través de su forma de hablar, suelen hacer uso de la ironía para dar pie a la ambigüedad a lo que hacen o dicen. Con su lenguaje corporal intimidan a la víctima a través de los gestos y apoyándose en amenazas verbales acompañadas por gritos que responden al perfil del estilo comunicativo de una persona agresiva. Pero tan pronto abofetean e insultan como abrazan, lloran e imploran perdón. Y eso es lo peor, el refuerzo intermitente, ya que combinan estás agresiones con gestos de amor, regalos, caricias, piropos… mantienendo así la relación en el tiempo.

Por último, quería destacar una forma de manipulación muy típica y silenciosa de este tipo de agresores, y es la de ‘hacer luz de gas‘. Esta estrategia consisiste en provocar que alguien dude de sus propios sentidos, de su razón, e incluso de la realidad. El agresor hace que su víctima dude de sí misma, a través de la asunción de información falsa como verdadera, de la negación de la realidad “yo nunca te empujé, solo te estaba sujetando para que te calmaras”, “jamás he dicho eso”, “¿de verdad no recuerdas que todo esto lo empezaste tú?”.

En mi opinión, es una de las formas más peligrosas y sibilinas de anulación, la víctima realmente siente que está perdiendo la cordura y es capaz de cuestionar su culpabilidad y responsabilidad en las agresiones que recibe. Quien hace luz de gas es capaz de afirmar que ocurrieron cosas o no con una seguridad y una firmeza tal que resultan creíbles y la víctima comienza a pensar que “igual soy yo que exagero”, “puede que no tenga razón”, “quizá no recuerdo bien lo que pasó”. El agresor quiere inocular en el otro la sensación de histerismo, puede conseguir anular la voluntad del otro y distorsionar la realidad sin que su víctima se de cuenta.

Es muy difícil ser consciente de que podemos ser víctimas de esta manipulación tan sutil. En la terapia con las víctimas se les sugiere anotar todos los detalles de lo que ocurrió, palabras, expresiones, gestos, acciones, sentimientos, etc, antes y después de la agresión, elaborar una especie de diario que les haga registrar la secuencia conflictiva de un modo fiel a la realidad y tendrá argumentos para defenderse con firmeza de que los hechos ocurrieron de una determinada manera aunque la otra persona insista.

El amor no duele, no te humilla, no provoca ansiedad, histeria, no hace que pierdas la cordura. El amor debe ser calma, libertad, equilibrio, un refugio seguro…

 

 

 

El lenguaje crea realidad

A veces no somos conscientes de que nuestras palabras son un arma, que tienen el poder de destruir y destruirnos o de sanar, potenciar y construir. Ya hemos hablado anteriormente de que el lenguaje corporal no solo informa a los demás sino que además influye en nosotros mismos, nos transforma.

También nuestro lenguaje verbal crea nuestras realidades porque construye emociones, éstas no están basadas en los datos objetivos sino que interpretamos lo que sucede a nuestro alrededor y reaccionamos a esto útlimo. La Psicología Cognitiva ya descubrió hace mucho que la percepción, la gestión y la valoración de nuestro mundo (con emociones de por medio) van a determinar la felicidad, el éxito o el fracaso, porque el acto de escoger y decidir es lo que permite no agredirnos.

Creative Commons CC0

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El lenguaje no solo nos proporciona la función de comunicarnos y contar cosas, el lenguaje hace que sucedan cosas. Tenemos que manejar nuestra forma de hablar con plena conciencia, la falta de precisión da alas a las sombras y nuestro cerebro tiene a rellenar esos ‘huecos’ para que nuestro pensamiento (ilógico) tenga sentido. Por ejemplo, con la frase: “Nadie me entiende”. Es una sentencia incompleta y genérica, realmente ¿quiénes no te entienden? ¿sobre qué no entienden? ¿cómo te manifiestan que no te entienden? Estas respuestas nos hacen analizar la situación con información más realista.

Todo lo que oímos y decimos nos afecta, si utilizamos frases como la anterior o: “ya no puedo más”, “soy un fracasado”, “conseguirlo es imposible”, nuestra neurofisiología se adapta rápidamente a estos mensajes y sentimos una bajada neuroquímica y de autocapacidad percibida. La solución está en utilizar la técnica del ‘reencuadre’, ver la realidad desde otro punto de vista más constructivo y convertir estas frases en otras más positivas como: “esto es un reto y una oportunidad”, “¿cómo podría resolver esta situación?”

De este modo somos más flexibles con nosotros mismos, relativizamos y desechamos la culpa. Os invito a observar vuestro diálogo interno, ¿cómo os habláis a vosotros mismos? Ahí reside toda la información sobre quiénes creéis que sois y cómo os proyectáis. Estar atentos a esas palabras que utilizamos para describirnos puede convertirse en una toma de conciencia muy poderosa…

[Mi amiga Patricia Noble y colega de profesión, al leer el artículo, me ha enviado una apreciación que me ha encantado y comparto con vosotros: Su profesor de Psicopatología en la carrera les decía: “Cuidado con lo que te dices a ti mismo ya que tu subconsciente lo procesa todo y lo peor es que viniendo de ti mismo ni siquiera lo cuestiona”. ¡Brutal!]

 

 

La importancia de los gestos con nuestras manos

Tal y como apunta el experto Joe Navarro, nuestras manos humanas son únicas, las acciones que se pueden llevar a cabo con ellas son infinitas (pueden crear, pintar, escribir, tocar un instrumento, acariciar, golpear, sentir, sujetar…) todas son habilidades funcionales, vitales para nuestra vida diaria, pero nuestras manos también son extremadamente expresivas; pueden ‘hablar’ sin palabras para la gente con discapacidad auditiva, ayudar a contar una historia o revelar nuestros pensamientos más íntimos.

Tenemos fijación por las manos, en la comunicción, el contacto visual hacia las extremidades es mayor que hacia otras partes del cuerpo. A veces, incluso pueden convertirse en un símbolo, en una marca de identidad (evoquemos la imágen de Hitler, por ejemplo). Nuestros cerebros aún están programados para involucrar a las manos en la comunicación precisa de nuestras emociones, pensamientos y sentimientos. Por lo tanto, ya sea para las personas que hablen o no, los gestos con las manos merecen nuestra atención como una fuente rica de comportamiento no verbal para ayudarnos a comprender los pensamientos y sentimientos de los demás.

En el libro de Navarro: “Louder Than Words” se recogen algunos datos interesantes sobre qué pueden expresar nuestras manos y cómo podemos interpretarlo, os recomiendo su lectura, pero os adelanto aquí algunas de sus apreciaciones:

  • La forma en que tocamos a los demás está determinada por cómo nos sentimos con respecto a ellos. El contacto total con la palma de la mano es cálido y cariñoso, mientras que tocar con la punta de los dedos revela menos afecto.
  • Cuando estamos cómodos y contentos la sangre fluye hacia las manos, lo que las hace cálidas y flexibles. El estrés hace que nuestras manos se sientan más frías y rígidas.
  • Cuando te sientes fuerte y seguro, el espacio entre tus dedos crece haciendo que tus manos sean más territoriales y dominantes. Cuando te sientes inseguro, ese espacio desaparece, de hecho, es posible que te encuentres metiendo los pulgares debajo de los dedos cuando estás bajo mucho estrés.
  • El movimiento manual (gestos ilustradores) es importante para expresar su opinión y que está convencido de lo que está diciendo, es probablemente la muestra de confianza más poderosa que poseemos.
  • Cuando estés estresado habrá más frotamiento de las manos (auto masaje o “auto-pacificación”), lo que aumentará la frecuencia y la fuerza en proporción con el estrés.
  • La primera vez que tocamos a otros es generalmente a través de un apretón de manos. Puede parecer trivial, pero hazlo mal y dejarás una impresión negativa duradera. Hazlo bien y obtendrás puntos emocionales.
  • Debido a que cualquier contacto afecta nuestro centro emocional (ya sea de manera positiva o negativa), la forma en que tocamos o estrechamos las manos es muy importante.
  • Recuerde que en algunas culturas, un apretón de manos es un gesto de saludo secundario. Un abrazo o  incluso un beso puede ser lo correcto.

 

 

*Referencia: Psychology Today

¿Qué nos dicen las manos de Pedro Sánchez? #LenguajeCorporal

Un tuit de Moncloa sobre las manos de Sánchez causa revuelo en las redes. Sí, la comunicación no verbal trasciende cada vez más, y os confieso que me encanta. La psicología emocional y del comportamiento está adquiriendo una relevancia insospechada, ya la merecía. Nos damos cuenta, cada vez más, de que nuestros movimientos y sentimientos expresados influyen y mucho; y esto hay que mimarlo, sobre todo, en el mundo de la política, dónde la imagen de un líder gana o pierde votos para el partido. Ahora bien, es necesario canalizar adecuadamente esta energía para que funcione.

En mi opinión, está genial que los líderes políticos se sometan a sesiones de coaching y entrenen sus habilidades de comunicación, pero bien enfocado. Hay dos formas de entrenar el lenguaje corporal: una es forzando gestos que signifiquen ‘x’, por ejemplo: hay que mostrar las palmas de las manos para proyectar credibilidad y falta de intenciones ocultas; En definitiva, hacerlo a propósito y controlar la gestualidad para aparentar lo que queremos que los ciudadanos piensen de nosotros. Otra forma, la ideal, es convencer y comprometer al político con sus ideas, que crea en sus propuestas, que defienda realmente sus posturas, que sienta lo que dice, de ese modo no hay que posar, los gestos emocionales positivos nacerán de un modo espontáneo y ahí es cuando la proyección será exitosa.

Esas manos, por sí solas, no quieren decir nada, no muestran determinación, son solo gestos sin palabras asociadas, no hay gestos buenos o malos por sí solos. Yo puedo poner la postura manual de cualquiera de esas fotografías diciendo que voy a aniquilar al planeta tierra. Siempre es necesario el contexto y comprobar si los gestos con las manos son coherentes con la expresión emocional del rostro, por ejemplo, y con el mensaje verbal. Entonces, es cuando se puede valorar un significado.

Ese tuit me resulta excéntrico y superfical, creo que no es necesario destacar los buenos gestos que hace una persona, si los hace, no hay duda de que esto se transmitirá al resto de observadores de forma natural. Desde luego la comunicación y apariencia de Pedro Sánchez han dado un giro brutal, a lo Obama, y está muy bien, va por buen camino, Obama es todo un referente en comunicación, pero hay que dejar que el lenguaje corporal fluya y contagie de emociones a los demás sin traspasar la barrera de lo robótico.

Pero ésta es solo mi opinión… ¿qué pensáis vosotros? 🙂