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La empatía es racista

La calidad de la comunicación entre individuos de diferentes grupos étnicos depende en buena parte de cómo se interpreten las emociones de los miembros individuales del grupo. Por esta razón, si no logramos entender cómo se siente el otro, ni ponernos en la piel de los demás, las relaciones se verán gravemente afectadas.

Según un metaanálisis que recopila los resultados de 12 estudios diferentes, las expresiones faciales de personas de grupos étnicos/raciales diferentes al propio se perciben como menos intensas y son reconocidas e interpretadas con una notable menor precisión.

Los datos hasta ahora recopilados se centraban en la interpretación errónea de una emoción en exclusiva, la vergüenza, pero los análisis actuales se centraron en la intensidad percibida de nueve manifestaciones emocionales diferentes (ira, asco, miedo, felicidad, tristeza, sorpresa, desprecio, vergüenza y orgullo).

Los autores de la investigación manifiestan que  “estas conclusiones suponen una brecha en la empatía” hacia las personas que no pertenecen a nuestra misma raza o etnia.

Estos resultados fortalecen los fundamentos de la Teoría de la Identidad Social, es decir, la tendencia innata de los individuos a categorizarse a sí mismos en grupos excluyentes («endogrupos»), construyendo una parte de su identidad sobre la base de su pertenencia en ese grupo y forzando fronteras excluyentes con otros grupos ajenos a los suyos («exogrupos»).

Las diferencias aquí entre endogrupos y exogrupo se basan en rasgos raciales, pero pueden también tener lugar con otros rasgos reales, inventados, fundamentados o arbitrarios, como se ha constatado en estudios en los que se usaron imágenes por resonancia magnética funcional (IRMf) para analizar lo que pasaba en el cerebro de las personas al someterse a estas situaciones, como por ejemplo los experimentos del neurocientífico David Eagleman.

En dichos estudios, si se pinchaba la mano de alguien que perteneciera al grupo formado arbitrariamente para el estudio, el área de su cerebro relacionada con el dolor mostraba un pico de actividad más alto que si se pinchaba la mano a un miembro del otro grupo. Es decir, la persona sentía más o menos empatía en función de a quién se le producía el dolor.

 

 

*Fuente: https://islaplad.es/ciencia

Robert Moreno y su ira por la ofensa de Luis Enrique

Tras la rueda de prensa de un dolido Luis Enrique explicando por qué ya no quiere contar con Robert Moreno a su lado llega la réplica de éste.

La emoción protagonista sin duda es la ira. La función de esta emoción es la destrucción, sí suena un poco heavy, pero así lo siente nuestro cerebro, es su orden, esta destrucción puede ser física o moral, con agresividad o con palabras hirientes. Hay varios estímulos que pueden instigar la ira. Estamos ante un caso clarísimo de frustación ante una situación que consideramos injusta.

La sensación interna que experimenta Robert Moreno se filtra en su lenguaje corporal, cabeceos y movimientos impulsivos (fijaos en los fuertes golpes que realiza con el bolígrafo sobre la mesa), tensión mandibular, sequedad en la boca (constantemente se pasa la lengua por los labios compulsivamente), apertura de las fosas nasales… Todo ello se relaciona con la impaciencia, con la sensación de energía e impulsividad y la necesidad de actuar de forma intensa e inmediata.

En su aparición de 10 minutos, el mayor momento de impacto emocional que experimenta ocurre cuando habla de la reunión que tuvo con Luis Enrique, en esos minutos se observan microexpresiones de asco y desprecio (acción contractora del músculo nasolabial y elevación unilateral de la comisura labial), proyecta un intenso rechazo recordando ese instante.

Cuando relata que Luis Enrique le dice “ya no te quiero en mi staff“, se retira hacia atrás con el cuerpo, expresa sorpresa (arqueo de cejas) y sonríe nerviosamente. Es un gesto de incredulidad, aun no lo acepta ni lo comprende, realmente no se lo esperaba y le genera un sentimiento de consternación.

Finalmente alude a la explicación de Luis Enrique y, refiriéndose a las palabras que utilizó para describirle (ambicioso y desleal) dice, “he demostrado que yo no soy eso“. Se niega a repetir los adjetivos que tanta impresión le han causado, le genera tanto malestar que prefiere sustituirlas por un demostrativo indeterminado ‘eso’.

Se siente realmente agraviado en lo más profundo, al igual que en Luis Enrique, la ofensa traspasa el terreno profesional. ¿Quién dice la verdad? Sin duda, ambos. Como suele pasar, han vivido un mismo hecho de dos maneras totalmente subjetivas, cada uno tiene su versión y la cree y la defiende con convencimiento.

 

Luis Enrique, un enfado que traspasa el terreno profesional

El puesto de seleccionador de nuestro equipo de fútbol nacional se ha convertido en todo un culebrón (pincha aquí para conocer la historia en detalle). El caso es que tras la vuelta de Luis Enrique en la dirección del equipo ya no quiere a su sustituto, Robert Moreno (y anterior segundo) a su lado. Esta mañana ha concedido una rueda de prensa para comunicar la decisión y explicar sus motivos para ello.

Efectivamente su lenguaje corporal es coherente con lo que dice al inicio de su intervención: se siente obligado a dar más explicaciones de las que debería. Aunque su vuelta debería ser un motivo de alegría (mínima aunque sea, tras la tragedia personal) y de satisfacción, no lo está siendo para nada, se ha convertido en una fase amarga, no hay un ápice de felicidad ni si quiera de serenidad en su actitud.

Lo que podemos apreciar en toda su aparición pública es la tensión, lo vemos con las arrugas marcadas constantemente en su frente y las cejas arqueadas, proyecta un rostro espantado, con esfuerzo mental y concentración, mide cada una de sus palabras y controla todo lo pronunciado, de ahí ese estrés emocional que se filtra en su rostro y en su cuerpo.

Además aprieta constantemente los labios, indica represión emocional y del discurso (refuerza el control antes mencionado) y también va asociado con la ira. Realiza asimismo fuertes y profundas respiraciones, le falta el aire e intenta autocalmarse a través de la inspiración honda.

Fijaos por ejemplo en el momento en el que dice que él es el único responsable de la decisión, en la vehemencia de su defensa y en la claridad con la que lo comunica, realmente se compromete con las palabras y con los gestos. También está claro que la afectación emocional que padece no se reduce al terreno meramente profesional, las emociones más intensas y el impacto que proyecta por su conducta se relacionan con un daño más profundo, más personal.

De hecho, también deja entrever con sus palabras que el ‘reproche’ a Robert es más íntimo: “El desencuentro con Robert Moreno acontece el 12 de septiembre (tiene la fecha exacta bastante presente, recordamos lo que nos emociona y nos marca, tanto para bien como para mal) el único día que tengo contacto con él” (remarca ‘el único día’, es decir, no se ha interesado por él en todo ese tiempo).”Desgraciadamente no es una cosa que me pille de sorpresa. Lo veía venir, por los no acontecimientos en todo este tiempo” (echa en falta algunos gestos por su parte que esperaba que se dieran y no lo hicieron).

Continúa. “Es ambicioso (terreno profesional) pero para mí es desleal (terreno personal)“, fijaos como exhala la palabra ‘desleal’, le libera pronunciarla, le desahoga. Seguidamente, dice “no lo quiero a mi lado, es así de sencillo y de claro“. La expresión en su rostro de desprecio en este momento es bastante visual (elevación unilateral de la comisura labial) indica rechazo y superioridad moral hacia el otro, se considera en un plano más elevado (es un ‘yo estoy por encima de esto y de ti’).

Yo resumiría esta rueda de prensa en dos aspectos: Primero, está enfadado y muy tenso, obvio, pero también muy dolido a nivel personal con Robert. Y por otro lado, está claro que lo que sí ha sido es sincero, su lenguaje corporal es totalmente congruente con cada palabra que pronunciaba, lo hacía con ahínco en los hechos más centrales, las pausas, la tonalidad de la voz y el dinamismo corporal denotan la convicción en lo que uno dice, los gestos ilustradores y la movilidad en el cuerpo se asocian con un mensaje sentido, cuando mentimos nos paralizamos, no realizamos gestos con las manos ni con el rostro, al mentir se produce tanta carga cognitiva que el resto de recursos de la oratoria se paralizan, y este no es el caso.

 

La forma de andar delata tu estado de ánimo

Científicos estadounidenses presentan un novedoso algoritmo en esta reciente publicación, en la que identifican las emociones percibidas en función de la forma de caminar y que sirve hasta para identificar a una persona como complemento o incluso por completo, como alternativa al reconocimiento facial.

Los autores han desarrollado un sistema de inteligencia artificial ideado para clasificar el estado de ánimo en cuatro dimensiones: neutro, feliz, enfadado o triste. Analizan la postura de los hombros, el movimiento y la velocidad de éste en las extremidades, la distancia entre pasos consecutivos y la inclinación de la cabeza, entre otros. Pura comunicación no verbal.

La precisión que han conseguido hasta el momento es del 80,07% de éxito en la asociación entre el movimiento y la identificación de los sentimientos experimentados. Pero, ¿por qué es importante este avance? Los investigadores lo tienen claro:

“Las emociones juegan un papel importante en nuestras vidas, [determinan] la forma en que interactuamos con otros seres humanos. Debido a la importancia de la percepción de emociones en la vida cotidiana, el reconocimiento automático de las mismas constituye un problema crítico en muchos campos, desde la industria de los juegos y el entretenimiento, hasta el de la seguridad y el cumplimiento de la ley, pasando por el comercio y la interacción entre hombre y máquina”.

Seguramente tú mismo lo hayas notado, cuando te sientes deprimido o has tenido un mal día es más probable que camines más cabizbajo de lo habitual, bajes los hombros, tu postura es menos expansiva y más apocada que cuando te sientes eufórico.

Concretamente, en los resultados del estudio se determina que el ángulo de inclinación de la cabeza se distingue entre emociones felices y tristes, mientras que efectivamente las posturas más compactas y la “expansión del cuerpo” identifican emociones negativas y positivas, respectivamente. En cuanto al nivel de excitación y energía, según los científicos, corresponde con el aumento de los movimientos, la magnitud de la velocidad, la aceleración y los “movimientos bruscos” de las manos, los pies y las articulaciones de la cabeza.

 

Fuente: VenturBeat – AI classifies people’s emotions from the way they walk.

Las primeras reacciones de Susana Díaz tras la sentencia de los ERE de Andalucía

Tras 48 horas después de la publicación de la sentencia condenatoria a los responsables del caso ‘ERE de Andalucía‘,  Susana Díaz concede una esperada entrevista al programa de ‘Al rojo vivo’ de la Sexta.

Susana Díaz en 'Al Rojo Vivo' tras la sentencia del caso ERE de Andalucía

Susana Díaz en ‘Al Rojo Vivo’ tras la sentencia del caso ERE de Andalucía

Verbalmente se limita a eludir toda responsabilidad, suya, por supuesto, pero también del partido, remarca una y otra vez que es pasado, que no hay ningún implicado en activo, pero también pide perdón porque “ocurrió algo bochornoso y lamentable”.

En esta frase se observa la evasiva, “ocurrió” indica una acción azarosa e incontrolable, indeterminada sin responsable de la acción; la palabra “algo” se desmarca de describir el hecho central, evidentemente Díaz elude pronunciar palabras de impacto como pudieran ser: desfalco, corrupción, malversación, etc. Palabras genéricas como ‘algo’, ‘cosas’, ‘eso’, sirven para enmascarar aquello que no queremos oír ni asumir.

Respecto a la ‘lectura’ de su comportamiento no verbal, Susana nos lo pone fácil, es una persona muy expresiva y su lenguaje corporal filtra emociones que ella controla y maneja pero también otras espontáneas, prácticamente inconscientes para ella, como el gesto que observamos con sus manos, un gesto que prácticamente se vuelve postura porque se mantiene en el tiempo, y es el de agarrarse fuertemente las manos, vemos la presión y la tensión que se ejerce a sí misma.

Es un gesto automanipulador que proyecta el estrés y la ansiedad del momento, por mucho que intente sonreír y transmitir tranquilidad, su cuerpo tiene que descargar la tensión de alguna forma, lo hace a través de sus manos, en algún momento abandona este gesto para realizar otro con diferente forma pero similar significado.

Es muy curioso, se abraza a sí misma, cruza sus brazos de una forma muy peculiar, se autoconsuela, es otro gesto automanipulador pero que además de comunicar el nerviosismo y la incomodidad, intenta autoreconfortarse, porque el cerebro así lo cree conveniente, pone todos los medios a su alcance para ‘relajar’ la rigidez corporal.

En su rostro vemos perfectamente las emociones de culpa y vergüenza, aprieta los labios, mirada baja, en algunos momentos incluso perdida, encogiendo los hombros con una postura muy apocada, también vemos tristeza, con la triangulación de las cejas, asco en ciertos momentos, con la contracción del músculo nasolabial, expresando así su rechazo, e ira, frunce el ceño cuando habla de ‘lo ocurrido’.

De alguna manera, se siente responsable y sinceramente le parece deshonroso e inmoral aunque su ‘papel’ y lo que le toca ahora es tratar de minimizar la implicación directa del partido.

Sí, lo sé, me falta una emoción que aparece repetidamente. Los más expertos ya en análisis no verbal veréis desprecio, elevación unilateral de la boca, pero es cierto que forma parte de la línea base de su expresión habitual, ella normalmente habla con desprecio de casi todo y en muy diferentes contextos, es casi como un tic en la pronunciación de las palabras, forma parte de su repertorio de comunicación, de su personalidad, denota ciertos rasgos de superioridad moral e intelectual y tiene una actitud condescendiente con el resto.

¿Qué os parece!

 

Identifica el postureo en redes sociales: no todas las sonrisas son sinceras

Vivimos en la era del ‘postureo‘ en redes sociales, nos bombardean con glamour, experiencias divertidas, viajes increíbles, cenas exquisitas y felicidad, mucha felicidad. Todo son sonrisas pero, ¿realmente es oro todo lo que reluce?

La imagen de dos aficionados de los Toronto Maple Leafs haciéndose un selfie con caras de disfrute algo cuestionable se ha convertido en el paradigma del ‘postureo’ en las redes.

Existe una forma bien sencilla de distinguir las sonrisas reales de las posadas o fingidas, y es que la alegría es una de las 6 emociones básicas, genéticas y universales de las que dispone todo ser humano y algunos mamíferos para expresarse, éstas son: alegría, ira, sorpresa, miedo, asco y tristeza. Todas ellas tienen una codificación facial específica e inevitable, aparecen sí o sí en nuestro rostro al experimentar estas seis sensaciones en nuestro interior.

Todos sabemos que la expresión de la alegría se asocia a una sonrisa, se activa el músculo cigomático y elevamos bilateralmente las comisuras labiales en mayor o menor grado, con apertura o no de la boca, pero eso no importa; realmente podemos apreciar si existe alegría sincera mirando a los ojos. Con la expresión de felicidad se produce automáticamente la acción del músculo orbicular del ojo (vemos las arruguitas en la piel, las conocidas ‘patas de gallo‘).

Si este movimiento no se produce la alegría es postiza, (lo vemos en la fotografía de los dos aficionados) lo que nos encontramos es una sonrisa social o posada y deja de proyectar naturalidad y simpatía. Sonreír sin arrugas en los ojos es un gesto incoherente, cuando vemos una imagen parecida no sabemos por qué (ahora sí) pero no logramos conectar ni creernos del todo esa apariencia, nos da la sensación de que algo no cuadra, nuestro cerebro desconfía, sabe que lo que tenemos delante no es la expresión verdadera de la felicidad, es solo una máscara postiza.

 

Análisis no verbal: ¿El afecto entre Sánchez e Iglesias es sincero?

Solo el tiempo lo dirá… pero en sus encuentros públicos para firmar una coalición entre partidos, la comunicación no verbal de ambos deja entrever algunos detalles que pueden darnos pista del sentir de los dos líderes políticos y de si sus afectos personales son reales o fruto del mero interés.

Ayer se produjo un épico abrazo que sellaba un pacto entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para formar gobierno, y analizamos por qué sorprendió y trascendió tanto, destacamos algunos detalles no verbales que lo hacían único y sincero, pero ¿para ambos por igual?

Respecto al abrazo, es cierto que a simple vista se ve mucho más entregado a la causa a Iglesias que a Sánchez, pero también de este último nos perdemos la visibilidad de sus manos y rostro, fundamentales para ampliar en detalle la emoción sentida.

Pero para darle contexto, sí podemos darle algo más de significado a esta supuesta íntima relación que ha surgido repentinamente entre ambos, no centrándonos solo en el abrazo, sino en el resto de intervenciones previas y posteriores, ruedas de prensa individuales y apretón de manos.

Parece que en este gesto sí hay más distancia entre ellos de la ‘normal’, de la que se da entre dos personas que se dan la mano para cerrar un acuerdo, si os fijáis casi que cabe una persona física entre ellos dos, la postura de Sánchez es la habitual en él cuando saluda a alguien, es decir, no le trata aquí de un modo exclusivo, lo hace como siempre.

Extendiendo muy poco el brazo hacia su interlocutor, lo deja muy pegado al costado, en esta imagen no aparece entrega ni un interés especial, no hace esfuerzos por acercarse al otro, no hay emoción es su rostro, solo una sonrisa social o posada, estira las comisuras labiales pero no hay alegría en sus ojos, no se activa el músculo orbicular (patas de gallo) reflejo de la alegría sincera, cara de circunstancia. Diría incluso que se expone con cierta expresión de vergüenza, sobre todo, tras finalizar el íntimo abrazo.

Acción orbicular que sí que podemos apreciar, aunque de forma sutil, en Pablo Iglesias, está más contento, se expone más orgulloso ante los medios, se orienta totalmente hacia ellos, su postura es muy abierta y expansiva, su lenguaje corporal está pletórico.

Parece que en este sentido, también reforzamos el contexto del análisis en rueda de prensa individual, ya que las palabras de Sánchez no eran muy congruentes con su comunicación no verbal: por más que repitiera que el proyecto era muy ilusionante no puede dejar de filtrar malestar, represión e ira contenida con el gesto de labios fruncidos con presión al terminar su frase, esta acción muscular no se relaciona en modo alguno con la expresión de la ilusión, la alegría, el orgullo o la esperanza, está tenso.

Os dejo también por aquí el análisis en vídeo de mi compañero José Luis Martín Ovejero, muy acertado y en esta misma línea.

¿Qué os parece? ¿Durará esta unión y este afecto entre ambos? ¿Amor sincero o compromiso? 🙂

 

El íntimo y sentido abrazo entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias que tanto nos ha sorprendido

Parece que esta vez se aceleran las acciones y hoy mismo Pedro Sánchez y Pablo Iglesias ya han acordado un Gobierno de coalición entre ambos.

Su encuentro no ha estado exento de polémica y ha desatado toda una oleada de reacciones y memes en redes sociales, a cuál más ingeniosa por cierto. Y es que cuando no hay palabras el cuerpo sí las tiene, se han comunicado entre ellos, y mucho, a través del lenguaje no verbal, dando protagonismo a dos canales esenciales en las relaciones interpersonales: la háptica y la proxémica; la primera hace referencia al contacto, a interpretar cómo nos tocamos y por qué lo hacemos, la segunda estudia las distancias interpersonales para valorar el grado de intimidad entre dos semejantes.

Fotografía de Paco Campos/EFE

Fotografía de Paco Campos/EFE

Y es que… hay abrazos… y abrazos. Este así como lo veis en la fotografía da para mucho. Fijaos cómo se funden en uno, Sánchez le agarra por la cintura, una zona no neutral que tocamos cuando ya hay un nivel alto de confianza con el otro (las zonas neutrales son solo dos: hombro y codo), cuando tocamos el resto de las partes de la anatomía entramos en terreno peligroso si somos dos desconocidos, ya que puede provocar bastante rechazo.

Ambos rompen cualquier barrera de aire libre, rompen la burbuja que todos tenemos a nuestro alrededor, un espacio vacío pero que consideramos de nuestra propiedad, al igual que ocurre en el reino animal, cuando se traspasa esta barrera, se produce una lucha, un ataque, o todo lo contrario, la afiliación. Aquí vemos cómo juntan por completo sus cuerpos, reduciendo el espacio proxémico al mínimo, incluso vemos como Sánchez apoya la cabeza en el hueco que queda entre el hombro y la cabeza de Iglesias.

Por parte de Iglesias, iguala esta posición de la cabeza de Sánchez y pone sus manos bien abiertas sobre la espalda del otro, y aprieta, se observa perfectamente por la presión que ejercen sus dedos, no tiene la mano ‘muerta’, ni realiza un leve toque, sino que aprieta para enfatizar el contacto háptico. Y el mejor detalle de todos: cierra los ojos mientras le abraza (no podemos ver los del líder socialista), este gesto se realiza cuando uno quiere evadirse de toda la estimulación que le rodea, de todos los presentes, de las cámaras, quiere aislarse y centrarse en lo que hace, disfrutar y sentir el abrazo.

Efectivamente, es normal que llame la atención, puesto que este tipo de abrazos está reducido a familiares, amigos muy cercanos y a nuestra pareja. Entiendo que ambos se marcan el objetivo de transmitir con la mayor de las intensidades su compromiso y confianza en el otro, tienen la voluntad de congeniar, el abrazo se convierte entonces en un sello de intimidad, de entendimiento y se comunican este pacto no solo con sus palabras sino también con el cuerpo.

¿Será verdadero? ¿Qué pensáis?

La contención emocional de Rivera para no derrumbarse

Albert Rivera siempre ha sido un orador fantástico, sobre todo cuando corrigió su nerviosismo y aceleración en el discurso que le impedía conectar con la audiencia.

Aprendió la calma en el ritmo o el poder de los silencios, pero de forma natural, siempre ha sido muy generoso en la expresión facial de sus emociones y en sus gestos ilustradores, aquellos que acompañan y bailan armónicamente con las palabras proyectando credibilidad en lo que uno dice.

Pero sin duda, su dimisión ha sido su comparecencia más sincera y emotiva. Todo un ejemplo que ilustra que los políticos también saben hablar ‘de verdad’,y  que otra cosa es que no quieran o no les interese porque se exponen, porque ser emocional está ‘mal visto’, porque pueden fallar, porque cuando una comunicación no se prepara puedes brillar pero también desbaratar la ‘digna’ imagen que quieren mantener.

Su mensaje se estructura en dos partes: la dimisión y el abandono por completo de la política, de la vida pública. En la primera parte es coherente, emocional, si dice que ha disfrutado lo expresa con sinceridad, si dice que se siente orgulloso su cuerpo exterioriza ese sentir.

Pero en el tercio final de su comunicado comienza una lucha encarnizada contra sí mismo. Cuando comienza a nombrar a su familia, pareja y amigos, la conmoción se intensifica hasta tal punto que debe controlar su escalada emocional para no desmoronarse; su lenguaje corporal cambia por completo, en esta parte se dispara y exhibe la contención y la represión afectiva que experimenta.

Le tiembla la voz, se alteran las respiraciones, realiza cabeceos, de ésta manera ‘sacude’ los pensamientos que le bloquean, aprieta los labios y la mandíbula, el indicador más visible de represión emocional, inspira fuertemente, traga saliva y cierra los ojos, es decir, se concentra en controlarse y recomponerse.

Lo pasa realmente mal pero nos ofrece una clase magistral sobre cómo las emociones nos influyen, no pueden controlarse en situaciones de alto impacto y nuestro lenguaje corporal filtra irremediablemente lo que sentimos en cada momento.

Triunfante Abascal, tristeza en Ciudadanos, el desprecio de Casado y el lapsus no verbal de Sánchez

Las primeras reacciones tras los resultados electorales son una mina no verbal. Las emociones están a flor de piel y cuando se experimenta tanta intensidad interior nuestro cuerpo no habla, grita lo que realmente está sintiendo, en este contexto es muy difícil controlar y reprimir sensaciones.

Un serio y preocupado Pablo Iglesias fue el primero en comparecer. Visiblemente enfadado (vuelve a aparecer el ceño fruncido) centra su discurso en el crecimiento de la ‘extrema derecha’, hace protagonista a Vox repitiendo este mensaje una y otra vez.

Santiago Abascal era pura euforia, apareció como el representante más exultante de todos, gestos de triunfo y las sonrisas más intensas nunca vistas en él, estaba más acelerado de lo que acostumbra, no podía controlar sus pletóricos sentimientos de victoria, su lenguaje corporal gritaba felicidad.

La reacción de Albert Rivera era la más esperada y compareció más triste que enfadado reconociendo los malos resultados, visiblemente nervioso y emocionado. Aunque las ‘caras más largas’ las apreciamos sin duda en Inés Arrimadas y Marta Rivera, ambas llegan incluso al llanto mientras escuchan el discurso del líder de Ciudadanos, sus expresiones faciales son desoladoras, la viva imagen del fracaso, posturas encorvadas, miradas perdidas, cabezas bajas, lágrimas en los ojos… Un panorama muy amargo.

Pablo Casado se deja ver alegre y animado pero comedido y prudente con el resultado. Se observan microexpresiones de desprecio (con la elevación unilateral de la comisura labial) cada vez que nombra a Pedro Sánchez, el dato de sus votantes no es mayor al del PSOE pero él sí se siente en un plano moralmente superior al líder socialista.

Por último, se manifiesta Pedro Sánchez proclamándose ganador, sonriente pero incómodo, malhumorado incluso con los asistentes, a los que abronca por no dejarle hablar, no tendría esa actitud si realmente estuviera exultante. De hecho ha sido el más breve de todos en su aparición pública, tenía prisa por acabar. Muy curiosa la incongruencia no verbal que comete: pronuncia verbalmente que “ahora va a haber Gobierno sí o sí” aunque gestualmente niega tal afirmación con la cabeza, verbaliza un sí pero su cuerpo le niega, le contradice, ¿a qué hacemos caso? ¿a su mensaje verbal o no verbal?.

No sé si finalmente lograra la formación de gobierno pero que tiene dudas hasta él, aunque diga lo contrario, está clarísimo, el lenguaje corporal no miente.