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Los tres Pedro Sánchez que aparecen en el debate de investidura

No solo nuestras palabras nos definen, también nuestros gestos, nuestro tono de voz, nuestra actitud, en definitiva, nuestra forma de comunicar. Vemos un claro ejemplo de ello en el debate de investidura, celebrado en el día de ayer, con Pedro Sánchez. Parece imposible que una misma persona cambie tanto en las pocas horas que duró su intervención en el hemiciclo.

¿A qué tres Pedro Sánchez nos referimos?

  1. El Pedro Sánchez que inicia su exposición con un discurso de casi dos horas, vacío, en un tono plano, aburrido, sin implicación emocional ni gestualidad, sin contenido de interés. Un comportamiento insólito en él, que aunque casi siempre resulta teatral y preparado, al menos siente y vive lo que dice de una forma muy hábil para la audiencia.
  2. Un Pedro Sánchez que resurge de lo anterior, recupera fuerza y energía y combate contra sus mayores ‘enemigos’ políticos, Rivera y Casado de forma competente. En el turno de réplica siente lo que dice, su comunicación es emocional, segura, resuelta y vigorosa, incluso podríamos decir autoritaria, se crece ante sus adversarios.
  3. Para finalizar, nos encontramos al temeroso Pedro Sánchez que se dirige a Pablo Iglesias con un tono de voz casi inaudible, pausado, calmado, inseguro, casi pidiendo permiso para referirse a él. Su lenguaje corporal se apaga, su postura se encorva y transmite sentirse intimidado, reprimido, con falta de libertad para expresarle lo que realmente piensa.

La palabra ‘cambio’ de comportamiento es clave para leer las actitudes, pensamientos, sentimientos y emociones reales que se esconden tras la conciencia, la razón y el control al expresar una idea o una posición en público y este es un ejemplo de ello.

Aquí os dejo el magnífico resumen que hace mi compañero José Luis Martín Ovejero para el programa de radio de ‘Onda Cero’ (pincha aquí para escuchar el audio). Muy de acuerdo con él en sus apuntes y detalles sobre la actitud de cada uno en sus exposiciones de ayer (atentos a las emociones más repetidas de Albert Rivera).

¡Espero vuestras opiniones!

¿Por qué tiene tanto éxito la serie de ‘La casa de papel’? La psicología que trasciende a la acción

La revolución de la serie españolaLa casa de papel‘ es innegable… se ha convertido en la más vista (de habla no inglesa) en el mundo entero. El argumento es bueno, es entretenida, hay acción, giros inesperados de la trama y muy buenas interpretaciones (otras no tan buenas, en mi opinión), todo ello es obvio; pero también hay un componente psicológico, incluso filosófico, que trasciende más allá de la pura argumentación, del guion y de la estética de la serie.

  • El bien y el mal:

De principio a fin, el hilo argumental de la serie nos enseña la delgada línea que separa a los buenos de los malos, los protagonistas son delincuentes, pero logran que el espectador empatice con ellos y duden al catalogar el reparto en un simple blanco o negro. Ciertamente, las dimensiones de la personalidad, la ética y la historia de cada uno es mucho más compleja y si profundizas en ellas te das cuenta de que existe una escala amplia de grises a la hora de juzgar el bando de los buenos y malos en el que nos situamos todos.

Los personajes se han construido de una forma más singular, son poderosos, se desarrollan y transforman y se representan más ambiguos que de costumbre. Su propio creador, Álex Pina, reconoce este efecto con el ejemplo de ‘Berlín‘ (Pedro Alonso), que «en la serie comienza siendo un hombre ‘cruel, misógino y narcisista’ y termina ‘como un héroe’

  • Economía:

El que nos identifiquemos con los ladrones, empaticemos y creemos un vínculo con ellos, también se ve reforzado por el tipo de atraco que ejecutan: Es la historia de Robin Hood, pero que además ni siquiera roban al Estado o a la gente rica. No se lo quitan a nadie, sino que fabrican dinero para ellos, lo único que roban es tiempo, el que pierden las autoridades, los agentes de inteligencia y policía, la inspectora o el gobierno intentando detenerles. Este hecho dignifica la figura de ‘los malos’ y atenta contra el sistema capitalista.

En mi opinión, el mensaje más potente y que más cala en las emociones más primarias del espectador es la pronunciada por el personaje de ‘El profesor‘, cuando intenta que la inspectora le entienda y vea que no es ‘de los malos’. Es el siguiente:

«¿Por qué no me quieres oír, Raquel? ¿Porque soy de los malos? Te han enseñado a verlo todo en concepto de buenos y malos. Pero esto que estamos haciendo no te parece mal si lo hace otra gente. En el año 2011, el Banco Central Europeo creó de la nada 171.000 millones de euros… de la nada. Igual que estamos haciendo nosotros. Sólo que a lo grande. 185.000 en el 2012, 145.000 en el 2013 ¿y sabes a dónde fue a parar todo ese dinero? A los bancos. Directamente de la fábrica a los más ricos. ¿Dijo alguien que el Banco Central Europeo fuera un ladrón? No. Inyección de liquidez, lo llamaron. Y lo sacaron de la nada, Raquel. ¡De la nada! (coge un billete y lo rompe) ¿Qué es esto, Raquel? Esto no es nada. Es papel. Lo ves? Estoy haciendo una inyección de liquidez. Pero no a la banca. La estoy haciendo aquí, en la economía real de este grupo de desgraciados que somos. Para escapar de todo esto. ¿Tú no quieres escapar?»

Creo que justo en este instante, con este subversivo discurso, no solo la inspectora Raquel, sino todos nosotros reflexionamos y pensamos… “este ‘malo’ lleva toda la razón”. “No solamente están robando para sí mismos, sino que también le están dando un golpe y una llamada de atención al sistema capitalista en el que estamos“. Añade en este sentido el director de la serie.

  • La Justicia y una idea brillante: ¿Qué es justo? ¿La justicia es una constante? Nos plantean constantemente los personajes. La justicia es un concepto subjetivo, relativo y cambiante. Hace años había acciones que eran justas y ahora no lo son (y viceversa), la jornada laboral de 16 horas diarias, que las mujeres no pudiéramos votar, el uso de las armas sin control ni regulación, las ‘cazas de brujas’, que los niños pudieran trabajar, que el matrimonio homosexual no estuviera reconocido… un sin fin de normas y aceptaciones sociales y jurídicas que en aquel entonces parecerían impensables asumir.

Tal y como nos dice el personaje de ‘Berlín’, ¿y si dentro de unos años es justo que quién tenga la brillante idea de fabricar dinero para sí mismo pueda disfrutarlo? Según la evolución de la justicia y la sociedad, en un futuro lo que están haciendo ahora puede ser justo o al menos no condenable socialmente.

 

  • Por fin una visión emocional y femenina: Hasta ahora el género se había centrado siempre en bandas de atracadores formadas por hombres exclusivamente. Pina afirma que: “La casa de papel” está cimentada sobre unos personajes femeninos ‘muy fuertes’, por lo que la serie tiene una clara mirada ‘emocional y femenina’ en un género que era eminentemente masculino. La voz en off que relata la historia desde una perspectiva emocional es la del personaje de ‘Tokio’ (Úrsula Corberó), o el de Raquel Murillo (Itziar Ituño), la inspectora del CNP al mando del operativo, una mujer que vive ‘en un mundo de hombres’ y que ha sufrido y superado un caso de violencia de género.

 

  • La lucha de clases: El tierno personaje del señor Torres, amante de su trabajo y responsable de las rotativas que imprimen los billetes, dice ser mucho más feliz trabajando para ‘Nairobi‘, una de las integrantes de la banda de atracadores, que con su antiguo jefe, el director de la Casa de Moneda y Timbre, un tipo insufrible y que le trataba con mucho menos cariño y le motivaba bastante menos que la ladrona. Otro personaje a tener en cuenta en este tema es Alison Parker, hija del embajador británico, su rol se mantiene clave durante toda la serie al ser el salvoconducto de los atracadores.

Si no hubiera estado ella como rehén, el operativo hubiera sido totalmente distinto, más rápido pero con más riesgos, algo que no pueden permitirse con una niña importante. También las burlas y abusos de sus compañeros de colegio vienen cargadas de ese odio cuyo origen es el rencor de clase. En el punto opuesto nos encontramos a Moscú y su hijo Denver, los dos personajes más humildes de la serie, de origen obrero y clase baja, se representan luchadores y conscientes de que sus aspiraciones no pueden ser muy altas. En una de las escenas, Denver sufre una charla de su padre, que le aconseja huir de la mujer que le gusta (una de las rehenes y empleada de la Casa de Moneda y Timbre) por el simple hecho de pertenecer a una distinta clase social. “Como soy un mierda tengo que soñar como un mierda ¿no? Es eso.”

 

¡Y hoy se estrena la tercera temporada! Ya veremos qué nos depara … 🙂

 

El insólito comportamiento de los tripulantes del Apolo 11 tras pisar la luna

El 20 de julio de 1969, Neil Armstrong se convirtió en el primer ser humano en pisar la luna. La transmisión de este evento histórico fue visto por un quinto de la población mundial, era “el pequeño paso para un hombre y un gran salto para la humanidad”.

Pero resultó que ese paso que él consideraba pequeño no resultaría tal. Fue grande para él, quizás demasiado. Y es que una de las cuestiones más interesantes sobre estos hombres trasciende lo biográfico para convertirse en un auténtico reto para la psicología humana: tras llegar, literalmente, más lejos que nadie, tras ver a lo lejos tu propio planeta desde la luna, y tras ser considerado por el mundo entero como un héroe … ¿qué sucedió cuando volvieron a su casa, se sentaron en su sofá y se preguntaron “y ahora qué”?

El equipo del Apolo 11 (conformado por Armstrong, Aldrin y Collins) fue seleccionado, por supuesto, por su experiencia y capacidad técnica, pero parece que la personalidad de Armstrong fue un factor decisivo en la elección del ‘primer hombre’ que pisaría la superficie lunar. En el libro publicado por Chris Kraft se tuvo en cuenta la personalidad de ambos astronautas.

Mientras Aldrin era de carácter muy expansivo, autosuficiente y excesivamente extrovertido, Armstrong era mucho más fiable, serio y discreto. Armstrong representaba mejor el ideal del norteamericano medio y podría llevar durante toda su vida el privilegio de haber sido el primer hombre en la Luna con mucha mayor calma y discreción. Y así fue, nunca se dejó llevar por la embriaguez del éxito, pero también le pasó factura a nivel emocional y personal.

El mundo entero esperaba expectante el relato de Armstrong tras su inverosímil aventura espacial y lo que realmente nos encontramos en su rueda de prensa, pocas semanas después de su regreso, es un lenguaje corporal muy tenso e incoherente con las emociones esperadas. Es más interesante destacar lo que no vemos que lo que se aprecia. No hay visos de alegría, ilusión, orgullo, euforia, ni alivio. Nada de eso. Se ven muy malhumorados, cabizbajos, tristes, descolocados

Armstrong es el responsable de inaugurar la presentación, su cuerpo está totalmente rígido, de hecho, en los minutos iniciales se encoge de hombros fuertemente y permanece así durante minutos, no es duda, ya que no es momentáneo, se convierte en una postura de perturbación abrumadora. Respira estrés por cada poro de su lenguaje corporal.

La posición de las manos es de automanipulación, se aprieta una contra otra, se acaricia los dedos, inconscientemente el cerebro ejerce su función y le ayuda a relajarse y rebajar la ansiedad. Su discurso es excesivamente pausado, se atasca, traga saliva visiblemente de forma constante, su mirada está perdida y cabizbaja.

¿Corresponde está actitud a alguien que acaba de conseguir uno de los mayores desafíos para el hombre tras años de trabajo e implicación personal? ¿Por qué su lenguaje corporal es incoherente con la situación vivida?

Yo plantearía varias hipótesis, comenzaré con la que personalmente más me convence: Miedo escénico. Su comunicación no verbal es propia de una persona que sufre un leve ataque de pánico ante un público desconocido que espera que brilles. Aparecen emociones de miedo y vergüenza por un estímulo presente, se ve disperso, torpe.

Sí, ya lo sé. Este hombre estuvo al borde de la muerte en decenas de ocasiones, combatió en la guerra, vivió situaciones de alto estrés psicológico, su entrenamiento fue inimaginablemente duro, pero todo ello se relaciona con lo que mejor sabía hacer y más le gustaba: estudiar estrategias, investigar, volar, tripular… pero no con enfrentarse hábilmente a una audiencia sabiendo que millones de personas están pendientes de lo que dices y cómo lo dices.

A todos nos puede resultar increíble que Armstrong, visto como un super hombre, un héroe, una mente brillante con nervios de acero en maniobras de pilotaje extremas, se ponga nervioso y entre en pánico cuando habla en público, pero no está reñido, no es difícil teniendo en cuenta su patrón de personalidad altamente racional e introvertido.

También es posible, y puede darse esta hipótesis junto con la primera, que tras el desorbitado nivel de tensión experimentado durante ‘el viaje’ y días posteriores, Armstrong y sus compañeros se encontraran en una fase inicial de depresión. El cuerpo siempre intenta compensar para estabilizarnos y conseguir el equilibrio, tras una activación aguda de nuestro organismo, la balanza se inclina hacia el sentido contrario para promediar el exceso, entrando en un estado de tristeza, afectación, letargo y pensamientos negativos.

De hecho, los dos hombres que pisaron la luna admitieron un tratamiento psicológico posterior para atajar la depresión que sufrieron. Aldrin además para tratar el alcoholismo en el cayó. En esa entrevista ya puede apreciarse el comienzo de un camino emocional difícil de gestionar para dos hombres sabios y valientes, pero al fin, solo dos hombres.

La tercera posibilidad es que mintieran, todos conocemos las teorías conspiratorias alrededor de los viajes a la luna, posible fraude, etc. Yo también me lo he planteado, y es cierto que hay una línea muy delgada que separa la ansiedad de la mentira. Pero cuestiono lo siguiente:

Imaginaos que sí, todo fue un engaño, rodaron las escenas en un desierto terrestre, en un plató televisivo y no fueron a la luna. Y ahora tienen que dar una rueda de prensa para contar una historia inventada (y muy difícil de crear)… ¿No podrían disimular mejor? Quiero decir, la primera premisa y la más importante para mentir bien es creerte tu propia mentira para que tu comportamiento parezca honesto. Los mentirosos simulan decir la verdad en el contenido y en las formas. Mantienen más contacto visual con la audiencia para controlar las reacciones de los presentes, por ejemplo, y no es el caso.

Si hubiera sido así, si mintieran, creo que mostrarían más entereza, mantendrían más el tipo y su discurso verbal estaría más estructurado, encorsetado, preparado, no hubiera dejado nada a la improvisación. Si fuera yo, directamente leería un guion, y me prepararía a conciencia, porque lo que está en juego (que te crean con un tema así) era bastante importante. No me rendiría al estrés, al nerviosismo, a un alegato inicial improvisado, simularía credibilidad y esto sí que se podría detectar; en este blog lo hemos hecho en numerosas ocasiones.

Hay un detalle más que me hace descartar esta opción de la mentira:

Están mucho más nerviosos al inicio, cuando tienen que ‘presentarse’ e introducir el discurso con un contenido sin importancia, banal y protocolario, que cuando entran a explicar los pormenores, puntualizaciones y tecnicismos del viaje. En esa parte del relato, la más crítica si es que vas a mentir, se relajan y fluyen mucho más de forma natural, se sienten más seguros y hablan con mayor convicción, hay nervios y tensión aún, pero no hay miedo. 

Estoy deseando de conocer vuestras opiniones, ¿estáis de acuerdo conmigo? 🙂

 

 

Pedro Sánchez, la nueva víctima de los gestos dominantes de Trump

 

La comunicación no verbal siempre habla, pero con Trump grita. Todo lenguaje corporal en él está elevado a la máxima potencia, convirtiendo cada gesto en un mensaje que da la vuelta al mundo.

En el día de hoy Pedro Sánchez ha coincidido con Donald Trump en la Cumbre del G20. Fijaos bien, tal y como se observa en la imagen, el líder del PSOE está de espaldas a Trump y parece que Sánchez se da la vuelta, no sé si porque lo ve por el rabillo del ojo o porque incluso Trump llame su atención tocándole la espalda (y que no se podría apreciar porque lo taparía el propio Sánchez con su cuerpo).

La breve conversación no dura ni 5 segundos entre ambos, no podemos saber el contenido pero inmediatamente Trump señala fuertemente con el dedo índice el asiento que le correspondía a Sánchez en base a la representación española que indicaba un cartel en la mesa.

El significado del gesto se mide siempre por el contexto y la intensidad del mismo. Cuanto más rápido, inmediato y enérgico sea el movimiento más despectivo se vuelve. Y éste lo ha sido, más que déspota, es muy dominante, marca registrada del estilo Trump.

El gesto es ejecutado a modo de orden, (puede sonar impactante el ejemplo) pero es muy visual y los que tenéis animales domésticos lo reconoceréis fácilmente, el gesto es exactamente igual que el que hacemos a nuestras mascotas cuando queremos que se sienten. En mi opinión, no creo que sea algo personal contra Pedro Sánchez concretamente, sino que Trump marca con sus movimientos y gestos el orden a su alrededor.

Siempre quiere dejar constancia de que él es quien manda, el que dispone a ‘sus invitados’ a la mesa, el que controla y supervisa todo lo que ocurre en su presencia, el líder de la manada, actuando bajo el instinto más primitivo.

De hecho, Sánchez no parece tomarlo mal, se ríe de forma sincera tras el gesto.

No vemos vergüenza, ni humillación, ni cara de circunstancia (como en otras ocasiones). Realmente le hace gracia. Creo que le deja tan alucinado que lo hace sin más, le hace caso, se sienta y se ríe de sus, ya más que conocidas, salidas de tono socialmente inadecuadas.

 

Las lágrimas de Ada Colau y el gesto de la mano en el pecho #AnálisisNoVerbal

Esta mañana, la todavía alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha admitido en un programa de radio que se ha planteado dejar la política durante las últimas semanas. La noticia continuaría con un: ‘y entonces, se ha emocionado‘. Pero realmente, si analizamos cuándo aparece la emoción, no se relaciona con ella, ni con su decisión sobre seguir o no en política, ni con las acusaciones o insultos que haya podido escuchar.

El estímulo que desencadena la reacción ha sido el pensar en sus hijos. En primer lugar Colau se encoge de hombros cuando le preguntan si ha valorado abandonar la política, es decir, expresa duda. Incluso al principio sonríe irónicamente, denotando la obviedad (para ella) de ese planteamiento. Después asiente con la cabeza reforzando que sí, que claro que se ha planteado dejarlo.

A continuación aprieta los labios fuertemente, en un intento de represión emocional (no quiere llorar, pero no puede frenar la conducta), en ese instante podemos ya entrever que su mente está en su familia, de hecho pierde la mirada, la desvía hacia arriba, su estímulo no está físicamente allí sino en su pensamiento. Cuando vuelve a mirar a su interlocutor ya está visiblemente emocionada, ojos vidriosos, mantiene la mandíbula apretada y los orificios de la nariz se ensanchan. Hay tensión y ansiedad visibles (necesita coger más aire).

Acaba la secuencia con el gesto de la mano en el pecho cuando por fin expresa lo que tiene en mente “pienso en mis hijos“, admite. Éste es un gesto muy antiguo que, además de simbolizar lealtad y sellar juramentos, es un emblema de emociones y sentimientos intensos. Poner (espontáneamente) una mano sobre el corazón se asocia con la sinceridad y honestidad, para ello siempre debe ser coherente con la expresión emocional en el rostro y el mensaje verbal. En este caso, podemos afirmar que sí, es sincero, ya que sus señales fisiológicas, rostro, gestos y mensaje verbal se activan en un mismo sentido .

Anteriormente en el este blog vimos el ejemplo contrario en Otegui. Para que comprobéis vosotros mismos las diferencias al ejecutar un mismo gesto 🙂

La primera reacción de Albert Rivera tras publicarse las fotos con Malú

Tras varios meses de rumorología sobre el romance entre el líder de Ciudadanos Albert Rivera y la cantante Malú, se publicaron las fotografías que podrían confirmar esta relación, ya que la actitud cariñosa entre ambos es palpable.

Al día siguiente de la revelación de estas imágenes, Rivera acudió al Programa de Ana Rosa (vídeo) para analizar el panorama político actual y la periodista no dejó pasar la ocasión; al finalizar la entrevista trató el tema afirmando primero que le vio muy feliz en las fotografías junto a Malú, para después preguntarle directamente a él “¿eres feliz?” Su respuesta: “Juzga tú misma”.

No le hacía contestar verbalmente, su rostro lo decía todo. Asiente con la cabeza y la sonrisa es el auténtico reflejo de la felicidad en el rostro, tal y como aparece en el fotograma adjunto. Sonrisa sincera (intensa acción del musculo orbicular del ojo) y aún contenida, es decir, si fuera por él aún sonreiría más, se aprecian visos incluso de la emoción de vergüenza (aprieta la boca y desciende y aparta la mirada en varias ocasiones).

No sé a vosotros pero me recuerda a un adolescente enamorado 🙂

 

El lapsus de Pablo Iglesias en su comparecencia por los resultados electorales #AnalisisNoVerbal

Pablo Iglesias fue el único representante político que no compareció de forma inmediata tras los resultados electorales del 26-M. Ayer reapareció tras una jornada de reflexión ofreciendo una breve rueda de prensa ante diferentes medios para después acudir al programa de ‘Al rojo vivo’.

Lo bueno de tener una ‘jornada de reflexión’ es que puedes pensar, racionalizar y preparar el discurso. Las preguntas inesperadas son las que pueden provocar un impacto emocional y, por tanto, un descontrol en el lenguaje corporal que desvele la realidad de tus emociones internas. Iglesias mantuvo el tipo, su rostro y mirada eran tristes, su voz y ritmo tonal eran planos, de bajo volumen, pausado. Todo coherente con la situación.

Pero hubo una pregunta, que supongo que no preparó, que sí que impactó en el impertérrito semblante del líder de la formación morada. Un periodista le plantea que si está de acuerdo con las declaraciones de Juan Carlos Monedero, en las que afirma que: “Las cloacas han convencido a Íñigo Errejón para destruir Podemos”.

Iglesias niega con la cabeza cuando manifiesta verbalmente que no está a favor de esas declaraciones pero a continuación comete una especie de ‘laspsus interruptus‘ (vamos, un ‘morderse la lengua’ en toda regla). Ya que responde: “no estoy de acuerdo y… no estoy de acuerdo”, en ese momento se ríe y parece que prefiere callar para no alargar la explicación que iba a dar, convirtiendo la respuesta en un acto fallido.

Y hace bien, cuando se sufre algún tipo de incontinencia en el lenguaje y te sales del guión puede ser peligroso; y es que las palabras, a veces, las carga el diablo. 🙂

Os dejo por aquí el vídeo.

Íñigo Errejón, más allá de la tristeza tras perder las elecciones municipales #AnalisisNoVerbal

Sin duda, las imágenes que más me llaman hoy la atención son las que se observan en la comparecencia de Manuela Carmena tras perder el ayuntamiento de Madrid.

Como si de un funeral se tratase, apreciamos rostros de profunda tristeza y enfado. Y en cierto modo, aunque a muchos les parezca exagerada la reacción, tiene coherencia. La tristeza se asocia a la pérdida, al fracaso y a la decepción, especialmente si se han desvanecido las esperanzas puestas en algo. También en situaciones de indefensión, ausencia de predicción y control. Ninguna emoción podría representar mejor la tesitura de la agrupación política.

El contrariado rostro de Íñigo Errejón con la mirada perdida, nos muestra además una clara introspectiva, análisis y concentración. También es producto de la tristeza que provoca la focalización de la atención en las consecuencias a nivel interno de la situación. Piensa, recapacita, valora, todo ese proceso cognitivo se refleja en su comportamiento.

¿La única sonrisa? La de Rita Maestre cuando le preguntan a Carmena si pactaría con Ciudadanos.

¿Qué os parece? 🙂

 

La culpa, la vergüenza y la tristeza de Theresa May en su dimisión #AnalisisNoVerbal

Theresa May anuncia su dimisión arrastrada por su incapacidad de completar el ‘brexit’, las expresiones emocionales de May son desgarradoras, algo que llama especialmente la atención, ya que la cultura inglesa se caracteriza por ‘mantener el tipo’ en todo momento, reservar la expresión de sus emociones y controlar las ‘formas’ en comunicación. Aunque ya sabemos que en momentos de alto impacto… el cuerpo grita nuestros sentimientos de forma irrefrenable.

Fotografía EFE

En esta fotografía se aprecia perfectamente la profunda tristeza en su rostro, la tensión mandibular, la elevación de cejas y la mirada baja, refuerzan las emociones de vergüenza y de culpa. Aunque el momento que más lo refleja ha sido su salida de Downing Street, caminando hacia el atril y periodistas, su postura corporal cabizbaja y apocada proyectan un sentimiento de incapacidad para poder enfrentar el momento con orgullo y la cabeza alta.

Una acorralada Carmena y un combatiente y fluido Martínez Almeida en el debate por la alcaldía de Madrid #AnalisisNoVerbal

Anoche se celebraba el debate a seis de los candidatos a la alcaldía de Madrid. Con un nuevo formato, les ofrecían una silla para reposar, y que todos estén sentados representa una menor movilidad corporal. Aún así, vamos a hacer un repaso por el comportamiento, oratoria y roles de comunicación de cada uno de los representantes políticos.

Manuela Carmena se mantuvo fiel a su línea base de comportamiento, no es una persona comunicacionalmente agresiva, mantiene la calma en todo momento. Quizás demasiado. Su postura corporal era encorvada, de cierre, prácticamente inmóvil y esto no le beneficia. La proyección es de estar encerrada, a la defensiva, sin fuerza para expresar sus argumentos, ni para luchar por defender sus ideas y su trayectoria. Se queda todo en un discurso muy debilitado.

También me llamó la atención los gestos de vergüenza cuando Martínez Almeida le enseña los datos de limpieza de la ciudad de Madrid y sus declaraciones del 2015 y que, al parecer, no había cumplido. Carmena se tapaba la cara y se removía nerviosa en su asiento, en un principio, pensé que por rebatir la respuesta, pero no lo hizo.

Me sorprendió para bien Martínez Almeida, del Partido Popular, ya que mis expectativas no eran muy altas. Pero se le notan las tablas, es buen orador, muy fluido en la producción de ideas, claro, con buen tono y ritmo de voz, gestualidad coherente. Quizás pecó de exceso de seguridad y la postura que ejecutaba era demasiado descuidada y chulesca. Por lo demás, todo muy correcto, fue el que más destacó.

Decepcionante Pepu Hernández, el líder del PSOE. Considero que es un buen orador natural pero anoche pecó de ser ‘el lector de sus ideas‘. Es una pena que pierda su habilidad para transmitir de una forma tan brillante en una actitud lectora, sin miradas a cámara y sin proyectar compromiso en lo que decía.

Mato ha contado experiencias personales que le benefician a la hora de conectar con el espectador, pero eludía demasiado las preguntas de los moderadores, llegaba literalmente a ignorarles. El representante de Vox, Ortega Smith, participó por libre, de un modo muy comedido, mantuvo su rol de letrado y no entró en el debate, le interesaba dirigirse a los ciudadanos para presentar su proyecto por libre.

La que menos me gustó en este sentido fue la representante de Ciudadanos, cometió muchos errores en la producción del lenguaje, se mostraba descontrolada, su expresión facial era de pánico en muchos momentos del debate. Se hizo patente la falta de entrenamiento y que su participación era imprevista. Eso sí, fue la más vehemente y emocional de todos, se esforzó pero no llegó. Quizás si hubiera sido la primera opción desde el principio hubiera cumplido, pero no fue el caso.

¿Y a vosotros, qué os pareció?