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Lo que no nos cuentan Lo que no nos cuentan

"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

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Análisis no verbal: El ‘asesino de la catana’, ¿arrepentido?

Nos encontramos ante un insólito documental: ‘Yo fui un asesino’, en el que aparece José Rabadán, más conocido como el ‘asesino de la catana‘, diecisiete años después de asesinar a sus padres y a su hermana pequeña para contar qué sucedió, por qué lo hizo y cuál es su vida actual, totalmente reinsertado en la sociedad.

Ha suscitado bastante interés su perfil psicológico y la manera que ha tenido de relatar lo sucedido. Los expertos psicólogos forenses le han descrito como psicópata, narcisista y sádico y ‘choca’ este cambio al ver ahora a un adulto con una buena expresión, un trabajo, una familia… ¿Qué hay realmente detrás de esta imagen benevolente? ¿Siente culpa, está arrepentido? ¿Carece de emociones al recordar la historia?

En el documental se proyectan imagenes suyas en el momento de su detención y juicio que, efectivamente, contrastan con su expresión actual. En el momento pasado su actitud en todo momento es de orgullo, cabeza alta, sonrisa socarrona ante la presencia de medios, mirada fría, carente de emociones compatibles con el terrible crimen que acababa de cometer.

Ahora, durante toda su entrevista, aparece como una constante la emoción de tristeza, la podréis apreciar muy bien, porque es intensa y se describe por la elevación continua de la zona central de las cejas (éstas forman un triángulo). Habla en todo momento con una profunda tristeza, pero el quid de la cuestión es: tristeza ante qué. No podemos saber con exactitud qué estimulo le provoca realmente esa tristeza, pero hay algunos detalles a destacar que son bastante sugerentes:

  • En primer lugar, llama la atención que todo el relato periférico, es decir, el que no alude a los hechos centrales son contados con muchísimo detalle y precisión, sin embargo no recuerda la secuencia del asesinato en movimiento ni cómo, ni por qué desplazó los cadáveres, por ejemplo. “Ha quedado en mi subconsciente y no tengo la intención de sacarlo”, en este sentido parece que evita el castigo que le supone el dolor de recordar, se autoprotege. Conducta egoísta que no es compatible con la emoción de culpa.
  • Otro momento muy esclarecedor es cuando admite que “si hubiera pensado en las consecuencias no lo hubiera hecho“, está reconociendo que se arrepiente de todo lo que le ha sucedido a él después de su delito, su ingreso en prisión, en el reformatorio y a la repercusión en su vida. De nuevo, este es un pensamiento egocéntrico que no pone el foco en las víctimas sino en él mismo.
  • Recuerda a su madre y a su padre sin ninguna emoción intensa, no se rompe, no siente desgarro emocional al hablar de cómo los asesinó. Solo al hablar de su hermana pide un momento para retirarse de delante de la cámara en lo que parece un instante de llanto, pero que no podemos corroborar porque se retira.
  • Uno de los indicadores más reveladores son las palabras que utiliza en el momento justo de narrar el crimen: “Sucedió algo terrible, en ese momento no fui yo, fue muy cuerpo pero no fui yo. Levanté la espada pero no fue con la intención de atacarle y te lo digo con sinceridad y mi corazón, en ese momento no fui yo, pero la espada bajó, bajó con mis brazos, pero bajó sola. Mi cuerpo continuó atacando a mi familia”. Se aprecia perfectamente cómo elude su responsabilidad total, no admite ni acepta lo que hizo.
  • En su defecto, achaca la culpa a un ente tercero: el satanismo. El síndrome de down de su hermana hizo que se alejara de Dios y se acercó al satanismo que, según él, le llevó a realizar los actos que cometió. Proyecta, en este caso, que no fue una decisión suya, sino que entre el satanismo, los videojuegos, su imaginación y casi que la alineación de los planetas, fueron los responsables del asesinato de su familia.

Entonces, si una persona no interioriza la terrible acción ni su carga ¿realmente podemos pensar que está arrepentido o reinsertado? José Rabadán sigue disociando su persona del asesino y eso implica que hay una gran dificultad para asumir una responsabilidad. El lenguaje verbal y no verbal es un fiel reflejo de los pensamientos más internos y de las etapas no superadas…

Expertos en lenguaje corporal intervienen en el juicio de ‘La Manada’

Nunca 96 segundos de grabación fueron tan importantes. En un juicio las declaraciones de una parte y de la otra se cruzan, normalmente, sin corresponderse. Cuando hay una evidencia tan reveladora como una grabación no hay palabras que valgan. O sí.

Aún existiendo una prueba audiovisual los expertos no se ponen de acuerdo sobre si hubo consentimiento o no en la presunta violación cometida por los cinco chicos que se hacían llamar ‘la manada‘. La defensa ha escudriñado cada movimiento de la denunciante, hasta el punto de interesarse por la interpretación de sus gestos para tratar de desmentir la consideración de una violación grupal e intentar demostrar que no hubo agresión sexual.

Pues bien, estos expertos en comunicación no verbal (desconozco quiénes son, su formación o experiencia en el tema) han llegado a la conclusión, tras analizar las imágenes, de que: “sí, hubo consentimiento entre la chica y los cinco jóvenes”. Para su dictamen se basaron exactamente en 6 segundos de la grabación en la que según ellos se produce una “sincronización de relaciones”.

Y nada más.

¿Y nada más? No sé si el resto (es decir, el todo) de la argumentación de estos expertos no ha trascendido a los medios de comunicación o si su dictamen es así de simple, si es así, no debería serlo. Si de verdad los especialistas consideran un consentimiento y una coherencia no verbal para la relación consentida, espero que la descripción conductual en este sentido no se reduzca a esa conclusión…

No me pidáis mi opinión, no tengo acceso a las grabaciones pero espero que quiénes sí lo tengan hagan su trabajo de la manera más objetiva y exhaustiva posible. Qué menos.

 

Lo que más molestó a Maduro en su entrevista con Évole

Hay que partir de la premisa de que Nicolás Maduro pertenece a una cultura de alta comunicación, en la que se domina la palabra y la expresividad asociada con bastante solvencia. Él tiene muchas tablas, un discurso muy, muy preparado, en todos los sentidos. Es difícil hacer una valoración sobre alguien con fuertes convicciones en su mensaje.

En su discurso hay medias verdades, evasivas, omisión, minimización y exageración, pero no porque las detecte yo, sino porque son incompatibles con datos reales, relatos, informes, incluso vídeos presentados por Évole. Sin embargo, el líder de Venezuela, permanece impertérrito a la hora de afirmar lo contrario, sin apenas indicios en su comportamiento que delaten la falta de credibilidad.

Sí era muy palpable la tensión que le generaba el encuentro con el periodista español. Muchos me habéis preguntado cuál fue el instante más tenso de la entrevista. No fueron pocos los momentos incómodos para Nicolás Maduro ni las caras de circunstancia ante las ‘atrevidas’ preguntas del periodista Jordi Évole. Aunque hubo un momento que destacó entre todos los demás.

Yo me quedaría con el tema de los golpes de estado. Porque su latencia de respuesta suele ser corta, lanza las respuestas como misiles y en este instante se bloquea, hay un silencio que le debió parecer eterno, simplemente porque no sabría qué responder para no incurrir de forma tan clara en una autocontradicción.

En esta parte de la secuencia (pincha aquí para verla). Ante la pregunta de “¿Hay golpes buenos y golpes malos?” Maduro pierde el contacto visual, admite que “es una buena pregunta” y realiza un gesto automanipulador, se pasa la mano por la cara en señal de aprieto y toma tiempo para pensar, mueve el vaso (se intuye por el sonido) y cruza las manos en gesto de oración. Dice a continuación que “el golpe de estado de su movimiento político fue excepcional”, que “fue una insurrección militar,” pero que “hicieron un balance y nunca más se volverá a repetir”.

Bueno, no es necesario decir que esta angustia no verbal es coherente con el mensaje verbal al que va asociado por su falta de consistencia argumental. Este es el momento más destacable porque es de los pocos en los que se hace visible la duda y el titubeo de Nicolás Maduro.

Acabo con mi enhorabuena a Jordi Évole por una entrevista preparada y preocupada por no dejar cabo suelto.

Impactante reacción de Uma Thurman ante el acoso sexual en Hollywood

Pocas veces he podido ver una comunicación no verbal tan elocuente. Un periodista le pregunta a la actriz Uma Thurman por el escabroso tema de actualidad: el acoso sexual en Hollywood. Y es que ella ha trabajado con el productor Harvey Weinstein, acusado de ser un presunto depredador sexual.

A falta de la resolución de las denuncias, son numerosas las actrices que ahora confiesan haber sido víctimas o testigos de las proposiciones indecentes del cineasta para ‘impulsar’ carreras profesionales. Pero sin afirmarlo rotundamente, una de las declaraciones más impactantes que he podido ver es la siguiente:

El contenido del mensaje verbal se puede resumir en dos ideas claras: “Estoy esperando a sentirme menos enfadada, y cuando esté preparada, diré lo que tengo que decir” y “No tengo una respuesta clara sobre esto porque no soy una niña y he aprendido que cuando hablo enfadada normalmente me arrepiento de la manera en la que me he expresado”.

En pocos segundos pueden detectarse la coherencia/congruencia con estas palabras a través de más de una veintena de emociones intensas de ira, rabia, odio, asco, e incluso agresividad contenida. Es un ejemplo espontáneo, potente y muy real, reflejo del rostro de furia y de contención/represión conductual. Aquí tenéis algunos de los fotogramas más representativos de ello:

En un momento del vídeo mira a la cámara como queriendo dirigirse directamente a alguien, ese contacto visual describe una conducta de desafío y ausencia de miedo. La cabeza baja y los ojos cerrados se producen en un intento de ‘autocalmarse’ aunque las aletas de su nariz siguen muy abiertas, indicador universal de la emoción de ira. El asco se dibuja al arrugar la zona nasonabial del rostro.

No podemos saber exactamente qué es lo que enfada tantísimo a Thurman pero sí queda claro que el impacto emocional en la actriz es muy férreo, en pocos segundos se aprecian emociones muy vehementes. Estaré atenta a sus próximas declaraciones porque seguro que no nos dejarán indiferentes…

Xavier Trias en apuros (no verbales) #ParadisePapers

Fotografía: Alejandro García/EFE)

Fotografía: Alejandro García/EFE)

Independientemente del contenido y del mensaje verbal, la valía de estas imagenes está en la espontaneidad de la conducta, ya que es importante saber que el entrevistado, Xavier Trias, no se había preparado nada porque no sabía con antelación la temática de las preguntas del atrevido periodista. Esto no suele ser habitual y, en este caso, se filtra un lenguaje corporal muy elocuente.

El rostro de desconcierto es una constante a lo largo de toda su intervención, también lo es su nerviosismo y tensión visibles a través del movimiento incontrolable de sus piernas, además de sujetarse a sí mismo las manos con fuerza y de apretar los labios ante los sorpresivos interrogantes, todos ellos gestos de represión y contención emocional.

Niega todas las acusaciones sobre su presunta implicación en los Paradise Paperscon noes repetidos a su interlocutor, sin embargo, se aprecia cómo estas respuestas nunca van acompañadas de contacto visual, aparta la mirada y niega dudoso mediante el gesto del encogimiento de hombros.

En mi opinión, lo más revelador de este testimonio es lo que no aparece. La emoción esperada en una situación en la que se nos acusa de un hecho que no hemos cometido es la ira. Sólo es necesario empatizar y ponernos en su lugar. Si alguien nos acusara gravemente de algo que no hemos hecho nos enfadamos y, en este sentido, no puedo detectar ni una sola reacción de furia e indignación.

En cuanto al lado oscuro de las palabras ¿conocéis los indicadores estrategicos de la credibilidad? Este vídeo es un buen ejemplo donde se pueden detectar bastantes tips. Solo tenéis que leer la entrada sobre ello (pinchando aquí) para poder identificarlos con facilidad.

Dolor y rabia en el mensaje (no verbal) de Puigdemont

En situaciones de alto estrés y preocupación la comunicación no verbal grita. No hay forma humana de controlar todas nuestras emociones en un estado tan intenso. Tras el encarcelamiento de los ex-Consellers del Govern de Catalunya, Carles Puigdemont comparece en televisión para exigir su liberación. El mensaje verbal ha sido enérgico pero su expresión emocional lo ha sido todavía más.

Mis compañeros del blog “Analistas de la mentira” han hecho una excelente labor al recopilar los fotogramas más significativos de esta exposición del ex-president ante los medios.

En estas dos primeras imagenes vemos de un modo muy potente la tensión en los labios, los aprieta fuertemente. A través de estas dos capturas podemos observar una profunda contención y represión emocional, con una connotación bastante negativa en cuanto a sus sentimientos internos se refiere.

Las siguientes dos fotografías son mis favoritas, entendédme, por la potente comunicación que poseen a pesar de ser solo un gesto:

Como veis expresan un vehemente enfado. En la primera captura se mezclan el dolor y la tristeza. Se describe un movimiento bien definido por el fruncimiento de las cejas, contracción orbicular de los ojos, compresión de los labios, elevación del mentón/labio inferior (puchero). Pareciera un rostro infantil en el proceso de una rabieta. Es una expresión muy llamativa. En la segunda foto vemos una expresión más pura de ira, ya que vemos fruncimiento de las cejas y exhibición de los dientes.

Por útlimo vemos una emoción de dolor cuando habla de los “presos políticos”:

Estoy muy sorprendida con estas capturas porque realmente Puigdemont tiene una corporalidad bastante neutral, no tiene alta expresividad, y una vez más, podemos comprobar cómo en momoentos de alto impacto emocional nuestro cuerpo reacciona y “grita” expresiones emocionales como estas. Como apunte adional, si se visualiza el vídeo y se atiende a la tasa de parpadeo, se identifica un aumento considerable de dicho comportamiento. Esto se asocia, en este caso, al estrés que está experimentando en esos momentos.

 

El insólito gesto de Puigdemont en el momento de la declaración de la DUI

Fin de semana repleto de emociones en Cataluña y en España, pero si tengo que elegir entre los posibles análisis y reacciones sucedidos en estos días, me quedo con las elocuentes respuestas no verbales de Puigdemont y Junqueras tras proclamarse la DUI en el Parlament.

Veamos qué curiosa resulta la secuencia que se produce justo después del conteo de votos a favor de la independencia de Cataluña. En ese momento, todos se levantan y Puigdemont… ¿baja la cabeza, aprieta los labios y mira a Junqueras?

No parece una reacción propia de la conducta de triunfo, alegría u orgullo, emociones esperadas en una situación como ésta. Sin embargo, sí que podemos observarlo en Junqueras, postura altiva, gesto soberbio y sonrisa de profunda satisfacción. Son dos lenguajes muy diferentes el de uno y otro.

Esta extraña reacción se consolida aún más con las declaraciones de Puigdemont al día siguiente. Mientras pronuncia al inicio de su comparecencia estas palabras: “Ayer vivimos un día histórico, un día cargado de sentido democrático y de sentido cívico. El Parlament cumplió con lo que los ciudadanos votaron el día 27 de septiembre, donde la mayoría surgida de las urnas encomendó al Parlamento la proclamación de la independencia…”

Su expresión facial es la siguiente (dos fotogramas de dos momentos distintos en estos escasos minutos iniciales):

Si describimos la acción facial que se produce, podemos destacar cómo sus cejas forman un perfecto triángulo producto de la elevación de la zona del entrecejo. Los fieles seguidores del blog ya habrán adivinado que esta descripción se corresponde irrefutablemente con la emoción básica y universal de la tristeza.

¿Pensáis que realmente son coherentes sus palabras con la expresión emocional que demuestra en este momento? ¡¿Con la tristeza?! No sé lo que pasa por la cabeza del ya expresidente de la Generalitat pero desde luego no podemos inferir que la comunicación no verbal sea congruente con una experiencia de logro, triunfo, euforia o satisfacción… sino más bien todo lo contrario…

 

 

 

 

 

 

 

Detecta las 7 diferencias en el besamanos de la Reina Letizia el 12-O

Las deferencias y diferencias que revelan los gestos la Reina Letizia en el 12-O son de libro. Y es que la forma de saludar puede ofrecernos importantes pistas sobre las emociones, simpatías, recelos o tensiones entre dos personas. Un simple apretón de manos puede revelar la verdadera conexión en cualquier situación interpersonal.

No sólo en este gesto obtienen el protagonismo nuestras manos, también es interesante analizar el contexto y el resto de canales de expresión: duración, contacto visual, postura, distancias entre sí y expresión emocional en el rostro.

Y para amplia muestra, mi compañero J.L Martín Ovejero ha hecho una excelente labor de recopilación de los fotogramas más significativos para analizar las diferentes reacciones de la Reina Letizia al recibir a distintas personalidades en el besamanos del desfile del 12-O.

Os doy algunas claves para que os animéis a observar las imágenes y podáis sacar vuestras propias conclusiones, me gustaría conocerlas, así que comentad y veremos diferentes puntos de vista.

  • Existen tres estilos: Dominante, este sería el apretón de manos a lo Trump, enérgico, movido y agresivo e invadiendo el espacio vital del otro, se ofrece la mano con la palma hacia abajo. Cooperativo, existe una igualdad en la horizontalidad de los brazos y las manos, se respeta el espacio del otro. Sumiso, hay debilidad y falta de fuerza en el contacto, la mano se ofrece con la palma hacia arriba.
  • El contacto visual debe ser directo y constante en el tiempo breve que dura un apretón de manos. La expresión facial natural es una sonrisa social, si no conocemos bien a la persona, o una sonrisa que refleje realmente alegría, si la conocemos y estamos encantada de reencontrarnos. Veréis como en Doña Letizia se dan emociones muy diferentes y no siempre aparece una sonrisa…
  • Gestos posibles: El guante: Se utilizan ambas manos para cubrir o envolver la mano del otro. Es un saludo que usan mucho los políticos que desean impresionar aunque puede producir el efecto contrario y despertar desconfianza. El apretón doble: La mano libre toca el antebrazo de la otra persona para aumentar la sensación de cordialidad y compenetración. El apretón de muñeca: se emplea exclusivamente cuando existe una relación personal íntima. El apretón de hombro: La mano libre sube y se coloca en el brazo del interlocutor aumentando el grado de intimidad. Sólo para personas cercanas y puede resultar algo dominante.

 

Análisis no verbal: Puigdemont y los gestos de contención en el 10-O

Fotografía EFE

Todas las miradas estaban puestas en Carles Puigdemont y su discurso en el 10-O… la mía también. Estoy algo decepcionada porque el presidente de la Generalitat se caracteriza normalmente por su espontaneidad en la comunicación, por improvisar y expresar con naturalidad sus ideas.

En esta ocasión no ha sido así, ha leído cada palabra y esto coarta bastante la posibilidad de poder expresar emociones reales. Aún así, pueden destacarse algunas claves no verbales relevantes para interpretar su estado emocional y aportar más significado al momento.

Al inicio de su intervención se produce un bloqueo gestual muy significativo si lo comparamos con su línea habitual de expresión. No encontramos a penas movimientos ilustradores del mensaje, este descenso notable en el movimiento da cuenta de un exceso de energía racional. Es decir, está tan concentrado y destina tantos recursos al mensaje verbal que su cuerpo se bloquea y no puede acompasar su discurso.

Esto ocurre cuando hay un fuerte impacto emocional en lo que vamos a pronunciar, cuando tenemos una tensión extrema, temor y estrés y/o con un importante grado de densidad en el flujo de pensamiento.

Este indicador también se refuerza si analizamos el canal fisiológico, se pasa constantemente la lengua por los labios, le cuesta tragar saliva (por la ausencia de ésta) y tiene la garganta seca, visible por la tos repetida, carraspeo y voz más aguda. La tensión y el nerviosismo es muy palpable.

Respecto a su expresión facial, ha habido un movimiento estrella, repetido en más de una treintena de ocasiones durante su alegato. Aprieta los labios, éste es un gesto de contención y represión. Se produce cuando retenemos una idea, una emoción, una reacción, etc. Se trata de una señal de tensión o una señal de intentar mantener el control sobre uno mismo. Muy coherente con el contexto en el que se produce.

Por último, no soy muy fan de esto de los micropicores y de que si me rasco en el codo o en la rodilla significa ‘x’ o ‘y’. Pero es que en esta alegación de media hora se produce un ‘picor’ en un momento tan clave que me cuesta no darle importancia. Puigdemont se rasca la sien justo antes del momento de (semi) declarar la independencia de Cataluña. No le había visto este gesto antes y no lo hace en ningún otro instante de su intervención, lo hace justo ahí, antes de pronunciar la frase más esperada por todos.

No hay nada científico que de explicación a estos micropicores, yo lo interpreto más como un gesto automanipulador, es decir, la acción de tocarse a sí mismo ante la tensión o el nerviosismo del momento. Se infiere duda, inseguridad o temor ante lo que se va a manifestar a continuación, ¿tiene sentido, no?

La réplica (no verbal) de Puigdemont al Rey Felipe VI

El presidente de la Generalitat reaparece, con una escenografía solemne y una sola bandera (la catalana), tras la intervención del Rey después de lo acontecido el 1-O. Ya vimos cómo la comunicación no verbal dotaba de un plus de significado el mensaje de Felipe VI, y de nuevo con Puigdemont le expresión emocional vuelve a dar pistas sobre la profundidad de las palabras.

En general, su comunicación ha sido más espontánea y natural que la del Rey, no estar sentado ha contribuido a esta diferencia, ya que tenía más libertad de movimiento y esta dinámica provoca que el cuerpo ‘se suelte’ y ‘hable’ más (con el riesgo de que esto nos beneficie o no…).

Sorprendentemente, me ha parecido muy relajado, su rostro aparecía sereno cuando no suele ser habitual. El ceño fruncido forma parte de su línea base de comportamiento y en este caso solo mostró ira mientras enunciaba la intervención policial en Cataluña contra el pueblo civil catalán, acompañado después de tristeza.

Su expresión gestual es muy ilustrativa, coherente con el mensaje, armónica, con lo cuál denota credibilidad y convicción total en lo que dice. Los gestos de sus manos fueron muy adecuados, juntaba los dedos en forma de pirámide, transmitiendo así reflexión, calma y seguridad. Todo marchaba en una línea positiva hasta que menciona al rey y le devuelve (inconscientemente) el gesto del dedo acusador, levanta su dedo índice y señala a cámara con su mano izquierda, con la derecha y finalmente con las dos.

Este gesto tan sutil y aparentemente inofensivo entraña un significado nada positivo, de forma no consciente nuestro cuerpo quiere culpar, obligar o señalar de forma agresiva a nuestro interlocutor. Las personas que habitualmente realizan este gesto suelen creer que están en un nivel por encima de la persona a la que señalan, pueden pensar que tienen más autoridad. Sin embargo, también puede ocurrir que las personas que con frecuencia no señalan con el dedo, lo hagan, por ejemplo, en el caso de que estén enfadadas y crean que llevan la razón o pueden apuntar con el dedo para señalar que es la otra persona la que tiene la culpa de lo ocurrido…

¿Cuál es vuestra hipótesis?