Archivo de la categoría ‘Análisis’

Trapero baja la cabeza ante la Policía Nacional

Hay gestos difíciles de interpretar, siempre lo dejo bien claro, los gestos no son universales, dependen del contexto, la cultura, la personalidad y de un largo etcétera. Si bien es cierto que hay gestos que sí que están muy estudiados y avalados por las investigaciones, como por ejemplo, el sentimiento de triunfo: asociado a la elevación de los brazos; o las emociones de culpa/vergüenza: asociadas a un descenso de la mirada y de la cabeza.

Mi compañera Ana de Puig, autora del blog “En Clave No Verbal” ha detectado un ejemplo muy visual de éste último gesto (agachar la cabeza) en Josep Lluís Trapero, quien imputado en la Audiencia Nacional por sedición  acudía al juicio en calidad de testigo. En su entrada al recinto del Supremo, se topa con un agente de la Policía Nacional, el agente le saluda protocolariamente y él seguidamente baja la cabeza y no la eleva hasta que llega a la puerta de entrada.

“¿Qué significado puede tener este lenguaje no verbal? Bajar la cabeza de esta manera forma parte del repertorio conductual de la culpa, la vergüenza y la derrota. La culpa y la vergüenza son emociones autoconscientes en las que ponemos el “yo” bajo la lupa y percibimos que ha fallado en algún sentido. La derrota, que otro ha ganado y tiene más poder, y muestro sumisión.” Asegura la experta.

No os perdáis la secuencia y el análisis completo de su conducta pinchando aquí. ¡Muy interesante! Enhorabuena Ana por captar el gesto, tenemos un equipazo de ‘cazadores’ de microexpresiones y gestos no verbales. 🙂

A pesar de las sonrisas, Pedro Sánchez no está contento con las elecciones

El rey de las sonrisas del panorama político siempre ha sido Pedro Sánchez, sonrisas además bien ejecutadas, de esas sonrisas bonitas y creíbles. Pero como ya sabemos, las sonrisas nunca son aisladas y se interpretan en un contexto, que en el caso de anunciar las elecciones, no fue muy positivo.

El actual presidente del Gobierno intentó gestionar las emociones positivas para transmitir optimismo y confianza y no parecer alterado o enfadado. Pero es difícil. Finalmente cuando se relajó se filtraron emociones que no iban en consonancia con la auténtica expresión sincera de la alegría.

Lo que más destaca es la represión emocional, el control más absoluto de su lenguaje corporal; visible por la presión continua en su mandíbula y labios, los aprieta con fuerza casi a lo largo de toda su intervención, lo cuál proyecta tensión y contención.

Tal y como detecta mi compañero y amigo José Luis Martín Ovejero en su blog, hay tres momentos de intensidad emocional muy negativa: Ira, cuando anuncia la fecha de las elecciones. Tristeza, cuando habla del bloqueo de sus presupuestos y desprecio cuando dice que “vivimos en un país en el que cabemos todos”.

Podréis observar cómo a veces las sonrisas son solo un decorado de nuestro estado emocional, y por más que intentemos que sea nuestra carta de presentación, es difícil mantener el control en una situación de alto impacto emocional.

¿Qué siente Pedro Sánchez ante la concentración de la plaza Colón?

Con el lema “Por una España unida, ¡elecciones ya!“, Madrid acogió este domingo una manifestación convocada por el PP y Ciudadanos (y con el apoyo de Vox) contra el Gobierno de Pedro Sánchez para rechazar la negociación con los partidos independentistas catalanes. Mientras tanto, Pedro Sánchez acudía a un acto de su partido en Santander.

En un momento de su intervención, hizo alusión a la concentración de Colón: “Como presidente del gobierno, faltaría más, respeto la concentración, pero también digo que están haciendo una concentración en contra de una persona, de mi persona”. Obviando la egocéntrica afirmación, continúa lamentándose por la falta de consenso para aprobar los presupuestos de su Gobierno por parte de los independentistas y de “las derechas que se manifiestan hoy en la plaza de Colón“.

Justo en ese instante, captamos esta microexpresión mixta de asco y desprecio, contracción nasolabial y elevación unilateral de las comisuras de la boca. Es una expresión fugaz pero intensa, que indica indignación, falta de respeto, fuerte rechazo y aversión al objeto del mensaje verbal asociado. Es una emoción que implica, en mayor o menor medida, cierta superioridad moral o intelectual, se trata de un gesto de humillación a través del que una persona trata a otra con actitud de altivez y soberbia.

Pedro Sánchez. Microexpresión captada en el minuto 15.54 del vídeo adjunto.

Aquí la secuencia completa de su intervención:

Si tienes que hablar en público recuerda las 5 fases de Cicerón:

La Gala de los Goya o cualquier evento público de tal magnitud deja entrever a los mejores oradores pero también a los no tan buenos. No hay que alarmarse tampoco ¿eh? Todo es cuestión de práctica para los que no tenemos ese don natural. Nuestra experta, Carmen Acosta, fundadora de OHLAVOZ continúa con su artículo de ayer, en esta ocasión, ofreciéndonos unas breves claves para poder mejorar nuestra batalla con la oratoria más eficiente, poniendo como ejemplo el lenguaje corporal del Director de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.

Mariano Barroso. Fotografía Wikipedia

Mariano Barroso se sabía perfectamente su discurso, se lo había preparado a conciencia, y en principio, tal y como argumenté en un artículo anterior (Jesús Vidal) , eso está muy bien. Sin embargo, su modo de hablar delata que el discurso ha sido memorizado, que no es “fresco”, y eso ya no está tan bien.

Para aclararnos, cuando un buen actor enuncia su texto, sentimos que es el personaje el que va improvisando. Y aunque sabemos que ello no es así, no hay nada en el actor que delate que está diciendo un texto repetido mil veces.

Sin embargo, las frases poco hiladas, la melodía repetitiva, las autocorrecciones cuando espontáneamente había surgido un sinónimo, las pausas motivadas por necesidades respiratorias y no por el sentido, la escasez de acentos enfáticos, el ritmo constante… delatan un proceso de memorización que, si bien ha sido eficaz , no ha logrado quedar disimulado por la dinámica de la expresión porque le faltó contar con el ingrediente clave: el cuerpo.

Un cuerpo activo que participa del discurso “refresca” las frases memorizadas dotándolas de matices de viveza que lo traen al presente y nos hacen creer que se está generando en ese momento, allí, en directo, para nosotros.

Si observamos el video sin el audio, veremos que los nervios y la falta de ensayo dinámico le han gastado una muy mala pasada al Sr. Barroso porque los repetidos balanceos laterales con los brazos caídos y las manos asidas casi podrían evocarnos la imagen de un escolar recitando las tablas ante su profesor.

Y, como no solo los espectadores recibimos esa sensación, sino que también el cerebro del propio Sr. Barroso la está recibiendo, se retroalimenta y no le permite, pasados los nervios del principio, ir asentando un discurso más fluído y fresco. Y es una pena, porque un contenido de tanto valor hubiese merecido una puesta en escena que le hiciera más justicia.

Si tienes que hablar en público recuerda incluir en tu preparación las 5 fases de las que hablaba Cicerón:

1. Inventio: búsqueda de argumentos apropiados.
2. Dispositio: distribución de esos argumentos.
3. Elocutio: arte de utilizar la expresión formal, las palabras y las figuras más convenientes.
4. Memoria: para recordar cada cosa en el lugar apropiado.
5. Actio: todo lo relacionado con el aspecto físico en el momento de pronunciar el discurso (gestos, tono de voz, etc.).

Por qué Jesús Vidal es un ejemplo de buen orador #GalaGoya2019

Ya hemos analizado el rostro más polémico de la Gala de los Goya de este año, pero sin duda el momento más emocional de la noche lo protagonizó el discurso de Jesús Vidal al recoger su merecido galardón. Mi compañera Carmen Acosta, fundadora de OHLAVOZ, psicóloga y experta en comunicación, no ha querido pasar por alto está situación para analizar las cualidades de un buen orador, por qué caló tanto su discurso en todos nosotros, por qué ha sido lo más comentado de la noche, por qué será lo más recordado de esta gala.

Jesús Vidal en la Gala de los Goya

Las redes arden en halagos al discurso del actor Jesús Vidal, y no es para menos. Sus palabras contenían emoción, humor, reivindicación, agradecimientos sinceros… pero también una parte que me parece fundamental y que no he visto resaltada en ninguno de los artículos: el profundo respeto hacia su auditorio que se hizo patente al tener preparado, cuidado y ensayado su discurso.

Winston Churchill dijo en una ocasión que para hablar 5 minutos necesitaría prepararse durante una hora, mientras que para hablar una hora bastarían 5 minutos de preparación. Es así, si disponemos de poco tiempo, más nos vale saber qué y cómo vamos a decir lo que queremos o de lo contrario se nos irá el tiempo en vaguedades. Y deberíamos tener siempre muy presente que el que escucha pone a disposición del hablante su atención y tiempo, dos valiosos tesoros que merecen ser correspondidos por parte del hablante con un discurso preparado.

Estructurar, condensar y elegir las palabras con las que expresar en un par de minutos la emoción y el agradecimiento de recibir un reconocimiento exige una gran preparación, porque si no luego pasa lo que pasa: la emoción embarga y el lenguaje se desbarata: se dicen cosas que no se había pensado decir, se omiten las importantes, o uno acaba en “un jardín” del que no sabe muy bien cómo salir.

Y como muy certeramente afirma Manuel Campo Vidal: “Si se pudiera calcular en unidades de eficacia todo lo que se pierde por una comunicación sin preparar, quedaríamos estremecidos”.

Hablar en público, por el motivo que sea, se parece, o sería deseable que se pareciera, a preparar una cena. Del mismo modo que nadie decide el menú una vez que ya han llegado sus invitados, tampoco nadie debería dejar en manos de la improvisación las palabras que va a ofrecer a sus oyentes.

Jesús Vidal nos emocionó con su emoción y logró que sus palabras nos calaran, porque detrás de los minutos que duró su intervención probablemente hubo horas de esmerado trabajo que le permitieron poder obsequiarnos con la expresión cuidada del magnífico contenido de su discurso. Más de uno debería seguir su ejemplo.

El rostro más polémico de los Goya

La noche de los Goya siempre da para mucho. Es un evento repleto de nervios, ilusiones, alegrías, pero también decepciones… y es que las emociones están a flor de piel y el lenguaje corporal no es capaz de reprimirse ante tanta intensidad.

Hubo una expresión facial espontánea que dio mucho de qué hablar, de hecho se viralizó en redes sociales. Al parecer, la actriz Anna Castillo era la favorita para llevarse el Goya a mejor actriz de reparto por la película ‘Viaje al cuarto de una madre’.  Sin embargo, todas las previsiones erraron y el galardón finalmente fue para Carolina Yuste.

En ese justo instante en el que se pronuncia el nombre de la ganadora, el rostro de Anna Castillo, que era tenso y expectante, se transforma por completo, dando lugar a una completa e intensa expresión emocional de sorpresa.

En un primer momento, se gira hacia la ganadora con los ojos muy abiertos y cara de asombro, para después acentuar aún más la expresión abriendo la boca hasta no poder más.

Esta insólita reacción hace ver que realmente ella creía también ser la ganadora y no esperaba, para nada, escuchar otro nombre para recoger la estatuilla. Su cara no ha dejado lugar a dudas.

La sorprendente actitud de Cristiano Ronaldo y Georgina en su llegada al Juzgado

Los fotogramas captados de Cristiano Ronaldo y su novia Georgina, en su visita de hoy a la Audiencia Provincial, me han parecido más propias de la llegada a un evento, a una entrega de premios, fiesta… No sé qué pensáis vosotros pero la actitud de ambos es bastante insólita.

Fotografia Gtres

El comportamiento gestual de la pareja, en este caso, es altivo, con posturas muy erguidas, cabezas altas, rostros sonrientes y gestos de orgullo, se pueden apreciar incluso más en ella que en él, vemos cómo ella está ligeramente adelantada al paso (le lleva), le agarra de la mano con fuerza, le transmite energía y lleva ‘la voz cantante’.

Cristiano, fiel a su línea base de conducta, muestra expresiones faciales y gestos infantiles, chulescos. Ambos están encantados de presentarse ante las camáras aunque sea para una situación judicialmente delicada. Nada que ver con Xabi Alonso, misma situación, pero actitud totalmente opuesta a la anterior. Asciende por la escalinata serio, casi sin contacto visual con los periodistas y curiosos que asisten al momento, manos en los bolsillos y paso rápido, no se regodea en el momento, está incómodo.

Mismo contexto, forma de afrontamiento de unos y otros totalmente contraria.

Fotografia Gtres

 

El insólito mensaje del marido de Romina Celeste tras su desaparición

No sé a vosotros, pero a mí me han parecido cuanto menos sorprendentes las declaraciones de Raúl Díaz, el marido de la desaparecida Romina Celeste Núñez. La llamada que realizó Raúl a un medio de comunicación, para aclarar ciertos puntos de la desaparición de la mujer,  fue antes de confesar que efectivamente sabía de su paradero, ya que, según su versión, se la encontró muerta en su domicilio y asustado la arrojó al mar. Aún sigue detenido y la Guardia Civil continúa con las labores de búsqueda por el litoral de la Isla de Lanzarote.

Aquí tenéis el audio con su intervención. No podemos analizar sus emociones en el rostro, pero sí ir más allá a través de su voz (prosodia emocional) y de las palabras que utiliza; lo que hay y lo que no hay, porque esto último, a veces, da incluso más información. Precisamente, lo primero que llama la atención es la ausencia de impacto y tensión emocional en su tonalidad, parece que retransmite la secuencia temporal de los hechos como si no tuviera implicación personal con Romina, casi se intuye una tonalidad asociada al conocido efecto de ‘sonrisa teléfonica’, en un intento por quitarle importancia al caso, indicador que se apoya con el contenido de su mensaje, “no era la primer vez que desaparecía 20 días por lo menos, o un mes, no le di importancia”.

También es extraño que en ningún momento se dirija a Romina por su nombre o incluso por ‘mi mujer’, la refiere en todo momento con el “ella”, una pauta que no suele ser habitual cuando hay algún tipo de nexo de unión entre dos personas. Además, no expresa de manera alguna su inquietud, preocupación o ansiedad ante el paradero desconocido de Romina, no hace alusión a su estado emocional, solo se limita a describir los efectos personales que echó de menos en la casa cuando regresó y no la encontró allí, no se proyecta en su voz ni ira, ni miedo, ni nerviosismo, en su relato, es totalmente plano, frío y neutral a nivel emocional.

Por último, encontramos un ejemplo del famoso: Excusatio non petita, accusatio manifesta. Se encarga de remarcar que él abandona el domicilio para “evitar una discusión” (lo repite hasta en tres ocasiones con un fuerte golpe de voz en esta frase) y no “tras una fuerte discusión”, cuando supuestamente nadie le dice que haya habido una fuerte discusión, básicamente porque es una información que solo podrían conocer él y ella.

No sabemos aún realmente qué ha pasado en este horrible caso, pero es cuanto menos inquietante la incongruencia visible que transmite a través de su mensaje entre las emociones/comportamientos esperados y los presentados.

 

 

Luces y sombras en el lenguaje corporal de Santiago Abascal

A Santiago Abascal le aman o le odian, es de esos perfiles que generan pasiones, no deja indiferente a nadie y la comunicación no verbal, por supuesto, tiene mucho que decir de esto. El viernes acudió al plató de Espejo Público para encontrarse con las preguntas de Susanna Griso, un momento ideal para analizar, ya que este contexto supone un plus de estimulación en los discursos preparados, hay preguntas inesperadas, cuestionamientos, etc que desestabilizan el control en el comportamiento de cualquiera, y ahí es cuando la intensidad emocional aumenta y se filtra a través del lenguaje corporal.

La línea base de comunicación (es decir, cómo es su actitud normalmente) del líder de VOX, a nivel motor, es bastante plana, no destaca por ser excesivamente expresivo.; es pausado y controlado en los movimientos, no suele alterar su actividad corporal fácilmente

Comenzó la entrevista visiblemente muy tenso, realizando un gesto automanipulador asociado al estrés, brazos pegados al cuerpo y manos fuertemente entrelazadas entre sí. Aspecto que se refuerza por las numerosas ocasiones en las que ha tenido que recurrir al agua, su boca estaba muy seca, estaba nervioso. A lo largo de su intervención ha ido desprendiéndose de esta rigidez y, en general, se detecta bastante coherencia a nivel emocional. Esto significa que dice lo que piensa, sus expresiones faciales y gestuales acompañan a su discurso, está convencido y se implica en lo que dice (independientemente de que el contenido sea mejor o peor), no es una persona que finja sus ideas, que oculte sus intenciones, su cuerpo confirma sus pensamientos.

La microexpresión más visible que realiza es la de ‘asco’ cuando se refiere al acoso de los medios y del ‘resto de partidos políticos’, en este momento se detecta la mayor intensidad emocional, expresa su malestar y su rostro acompaña a esta sensación.

Sin embargo, termina la entrevista con una expresión de satisfacción, está contento con el resultado y aunque comenzó tenso finaliza sereno y orgulloso del encuentro con la periodista.

Por último, se observa a lo largo de su aparición que las sonrisas que produce no son espontáneas, fuerza las sonrisas para transmitir emociones positivas, ya que su semblante suele ser serio, le cuesta expresar emociones tanto en la parte no verbal como en sus palabras. Encontramos escasas referencias hacia sensaciones, sentimientos, experiencias subjetivas… por contra, su mensaje es refinado, repleto de cultismos, racional y estructurado, tiene un flujo de pensamiento muy esquematizado, no titubea, no duda, proyecta muchísima seguridad y conocimientos pero tiene carencias en la parte de conexión emocional con la audiencia.

 

*No os perdáis el análisis de mi colega José Luis Martín Ovejero, me alegro que coincidamos tanto compañero.

**En este artículo no se cuestiona la ideología del político/partido en cuestión, exclusivamente se analiza la conducta no verbal de la persona.

 

Pablo Iglesias se disculpa con Mariló Montero ¿es sincero?

El principal representante de Podemos, Pablo Iglesias, reconoció hace unos días que se arrepentía de sus apreciaciones en el pasado sobre la situación en Venzuela porque sí, ahora reconoce, “la situación allí es nefasta”. Además, se disculpaba con Mariló Montero ya que hace años se filtraron unos comentarios de él hacia ella que no fueron nada afortunados (“la azotaría hasta que sangrara”).

Sus palabras exactas fueron: “Siento mucha vergüenza de haber hecho en un mensaje de Telegram privado una broma machista imperdonable. A veces he hecho comentarios que cuando lees después dices: es impresentable. Ahí lo que uno puede hacer es pedir disculpas y decir: Lo siento mucho y esto lo hice mal“.

A nivel de análisis textual, existe una evidente evasiva, se distancia del hecho hablando de forma indeterminada, distanciandose de su acción, eludiendo su responsabilidad, utiliza generalizadores y evita decir un ‘yo’ y comprometerse (‘lo que uno puede hacer’, ‘esto lo hice mal’). Este criterio determinaría que siente más culpa y vergüenza por las repercusiones (sociales y/o personales) que arrepentimiento sentido.

Analizando su expresión facial, sí que apreciamos un rechazo manifiesto hacia el error cometido. Sus expresiones al pronunciar las palabras anteriores son de ira y de asco (tal y como se aprecia en el fotograma). Tal y como comentaba mi colega de profesión José Luis Martín Ovejero en su análisis: “Se detectan miradas bajas y perdidas propias de la vergüenza“. Se implica a nivel personal, no con sus palabras pero sí con sus gestos, señalándose a sí mismo.

En mi opinión, las disculpas son sinceras pero hay un punto evasivo en su lenguaje que le distancia del hecho, no admitiendo del todo su responsabilidad, este patrón puede ser coherente también con un estilo de personalidad dominante, racional y con predominancia del orgullo propio.

¡Me gustaría conocer vuestras opiniones!