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‘Tu habla que yo te leo’, el libro sobre comunicación no verbal que os recomiendo para este verano

Por fin puedo recomendaros al 100% un libro sobre comunicación no verbal. Me lo habéis solicitado muchísimo y lo cierto es que siempre os sugería autores y lecturas aisladas porque no había un libro que me convenciera al completo, siempre descubría alguna ‘metedura de pata’ no científica que me hacía frenar en seco a la hora de recomendarlo convencida.

A los más fieles seguidores de este blog ya os sonará el nombre del autor, José Luis Martín Ovejero ha colaborado bastante conmigo en algunos artículos y análisis sobre lenguaje corporal. Ahora, ha unificado todo este conocimiento en el libro ‘Tu habla que yo te leo: Las claves de la comunicación no verbal‘. Un manual dinámico en el que el autor responde a las preguntas más frecuentes que le han realizado a lo largo de los años en los que ha impartido formaciones en empresas de diversos sectores.

Y es que da igual la profesión que tengas, la comunicación no verbal siempre está presente, en tu rutina diaria, a nivel laboral y personal. Aprender sobre comunicación no verbal te aportará una ventaja sobre el resto, una habilidad para entender mejor a los demás y a ti mismo.

Descubrirás qué significa la cara que te puso tu jefe en la última reunión o qué quiere decir esa mueca de tu hijo/a adolescente cuando llega del colegio a casa y que no sabes muy bien cómo interpretar, dispondrás de un diccionario de los gestos alrededor del mundo; que una caricia, una mirada, el tono de voz, las distancias, los silencios, también comunican y que existen ciertos ‘truquitos’ para negociar mejor, para convencer, para causar una buena primera impresión y, en definitiva, para facilitarnos las relaciones humanas y conectar mejor con los demás.

¡Ya me contaréis vuestras opiniones!

El insólito comportamiento de los tripulantes del Apolo 11 tras pisar la luna

El 20 de julio de 1969, Neil Armstrong se convirtió en el primer ser humano en pisar la luna. La transmisión de este evento histórico fue visto por un quinto de la población mundial, era “el pequeño paso para un hombre y un gran salto para la humanidad”.

Pero resultó que ese paso que él consideraba pequeño no resultaría tal. Fue grande para él, quizás demasiado. Y es que una de las cuestiones más interesantes sobre estos hombres trasciende lo biográfico para convertirse en un auténtico reto para la psicología humana: tras llegar, literalmente, más lejos que nadie, tras ver a lo lejos tu propio planeta desde la luna, y tras ser considerado por el mundo entero como un héroe … ¿qué sucedió cuando volvieron a su casa, se sentaron en su sofá y se preguntaron “y ahora qué”?

El equipo del Apolo 11 (conformado por Armstrong, Aldrin y Collins) fue seleccionado, por supuesto, por su experiencia y capacidad técnica, pero parece que la personalidad de Armstrong fue un factor decisivo en la elección del ‘primer hombre’ que pisaría la superficie lunar. En el libro publicado por Chris Kraft se tuvo en cuenta la personalidad de ambos astronautas.

Mientras Aldrin era de carácter muy expansivo, autosuficiente y excesivamente extrovertido, Armstrong era mucho más fiable, serio y discreto. Armstrong representaba mejor el ideal del norteamericano medio y podría llevar durante toda su vida el privilegio de haber sido el primer hombre en la Luna con mucha mayor calma y discreción. Y así fue, nunca se dejó llevar por la embriaguez del éxito, pero también le pasó factura a nivel emocional y personal.

El mundo entero esperaba expectante el relato de Armstrong tras su inverosímil aventura espacial y lo que realmente nos encontramos en su rueda de prensa, pocas semanas después de su regreso, es un lenguaje corporal muy tenso e incoherente con las emociones esperadas. Es más interesante destacar lo que no vemos que lo que se aprecia. No hay visos de alegría, ilusión, orgullo, euforia, ni alivio. Nada de eso. Se ven muy malhumorados, cabizbajos, tristes, descolocados

Armstrong es el responsable de inaugurar la presentación, su cuerpo está totalmente rígido, de hecho, en los minutos iniciales se encoge de hombros fuertemente y permanece así durante minutos, no es duda, ya que no es momentáneo, se convierte en una postura de perturbación abrumadora. Respira estrés por cada poro de su lenguaje corporal.

La posición de las manos es de automanipulación, se aprieta una contra otra, se acaricia los dedos, inconscientemente el cerebro ejerce su función y le ayuda a relajarse y rebajar la ansiedad. Su discurso es excesivamente pausado, se atasca, traga saliva visiblemente de forma constante, su mirada está perdida y cabizbaja.

¿Corresponde está actitud a alguien que acaba de conseguir uno de los mayores desafíos para el hombre tras años de trabajo e implicación personal? ¿Por qué su lenguaje corporal es incoherente con la situación vivida?

Yo plantearía varias hipótesis, comenzaré con la que personalmente más me convence: Miedo escénico. Su comunicación no verbal es propia de una persona que sufre un leve ataque de pánico ante un público desconocido que espera que brilles. Aparecen emociones de miedo y vergüenza por un estímulo presente, se ve disperso, torpe.

Sí, ya lo sé. Este hombre estuvo al borde de la muerte en decenas de ocasiones, combatió en la guerra, vivió situaciones de alto estrés psicológico, su entrenamiento fue inimaginablemente duro, pero todo ello se relaciona con lo que mejor sabía hacer y más le gustaba: estudiar estrategias, investigar, volar, tripular… pero no con enfrentarse hábilmente a una audiencia sabiendo que millones de personas están pendientes de lo que dices y cómo lo dices.

A todos nos puede resultar increíble que Armstrong, visto como un super hombre, un héroe, una mente brillante con nervios de acero en maniobras de pilotaje extremas, se ponga nervioso y entre en pánico cuando habla en público, pero no está reñido, no es difícil teniendo en cuenta su patrón de personalidad altamente racional e introvertido.

También es posible, y puede darse esta hipótesis junto con la primera, que tras el desorbitado nivel de tensión experimentado durante ‘el viaje’ y días posteriores, Armstrong y sus compañeros se encontraran en una fase inicial de depresión. El cuerpo siempre intenta compensar para estabilizarnos y conseguir el equilibrio, tras una activación aguda de nuestro organismo, la balanza se inclina hacia el sentido contrario para promediar el exceso, entrando en un estado de tristeza, afectación, letargo y pensamientos negativos.

De hecho, los dos hombres que pisaron la luna admitieron un tratamiento psicológico posterior para atajar la depresión que sufrieron. Aldrin además para tratar el alcoholismo en el cayó. En esa entrevista ya puede apreciarse el comienzo de un camino emocional difícil de gestionar para dos hombres sabios y valientes, pero al fin, solo dos hombres.

La tercera posibilidad es que mintieran, todos conocemos las teorías conspiratorias alrededor de los viajes a la luna, posible fraude, etc. Yo también me lo he planteado, y es cierto que hay una línea muy delgada que separa la ansiedad de la mentira. Pero cuestiono lo siguiente:

Imaginaos que sí, todo fue un engaño, rodaron las escenas en un desierto terrestre, en un plató televisivo y no fueron a la luna. Y ahora tienen que dar una rueda de prensa para contar una historia inventada (y muy difícil de crear)… ¿No podrían disimular mejor? Quiero decir, la primera premisa y la más importante para mentir bien es creerte tu propia mentira para que tu comportamiento parezca honesto. Los mentirosos simulan decir la verdad en el contenido y en las formas. Mantienen más contacto visual con la audiencia para controlar las reacciones de los presentes, por ejemplo, y no es el caso.

Si hubiera sido así, si mintieran, creo que mostrarían más entereza, mantendrían más el tipo y su discurso verbal estaría más estructurado, encorsetado, preparado, no hubiera dejado nada a la improvisación. Si fuera yo, directamente leería un guion, y me prepararía a conciencia, porque lo que está en juego (que te crean con un tema así) era bastante importante. No me rendiría al estrés, al nerviosismo, a un alegato inicial improvisado, simularía credibilidad y esto sí que se podría detectar; en este blog lo hemos hecho en numerosas ocasiones.

Hay un detalle más que me hace descartar esta opción de la mentira:

Están mucho más nerviosos al inicio, cuando tienen que ‘presentarse’ e introducir el discurso con un contenido sin importancia, banal y protocolario, que cuando entran a explicar los pormenores, puntualizaciones y tecnicismos del viaje. En esa parte del relato, la más crítica si es que vas a mentir, se relajan y fluyen mucho más de forma natural, se sienten más seguros y hablan con mayor convicción, hay nervios y tensión aún, pero no hay miedo. 

Estoy deseando de conocer vuestras opiniones, ¿estáis de acuerdo conmigo? 🙂

 

 

Las ‘huellas’ del comportamiento: Comunicas siempre, aunque no estés presente.

Este concepto es original del profesor David Matsumoto, toda una eminencia en la investigación sobre comunicación no verbal, y hace referencia a que no solo transmitimos información cuando estamos presentes. Los demás también pueden inferir algo sobre mí porque mi comportamiento ha dejado una huella.

Por ejemplo, el coche que elijo comprar dice mucho de mi aunque no esté presente en ese momento. Cómo decoro mi casa, cómo distribuyo el material en la mesa de mi oficina, cómo escribí cierta nota, cómo se ve mi nevera de casa.

Alguien que pase por delante de una mesa de trabajo, sin que el propietario esté delante, puede pensar que ahí se sienta alguien emocional porque tiene fotografías personales, alguien caótico y desordenado, o divertido, pulcro, estructurado, rígido… mil características pueden venir a nuestra a mente de esa persona que no vemos.

Por el simple hecho de observar las cosas y a las personas, podemos obtener una gran cantidad de información e intenciones diferentes gracias a este tipo de comunicación. Todo ello se puede extrapolar al aprendizaje.

Con respecto a la conducta no verbal, los niños aprenden mucho, desde luego, y mucho de lo que aprenden no tiene nada que ver con lo que les enseñas, sino con lo que ven que tú haces. Lo que ellos ven de cómo tú tratas a los demás, cómo lidias con tus propias emociones; de lo que van a aprender, a veces, da igual lo que tú les digas que hagan o no. Se da una gran cantidad de aprendizaje observacional.

Los padres deben desarrollar la conciencia de que, independientemente de cómo se desenvuelvan, sea cual sea el mensaje que quieren transmitir, el hecho de tener más conciencia de ello puede ayudar a saber cómo estructurar los mensajes de forma más efectiva.

Os dejo por aquí una entrevista muy interesante en la que Matsumoto desarrolla este tema de manera magistral: “La importancia de la comunicación no verbal“.

 

No, las mujeres no se tocan el cabello para seducirte #8M #DiaInternacionalDeLaMujer

En el estudio del lenguaje corporal hay muchos mitos de género, más si cabe cuando se asocia al tema de la seducción. Solo hay que poner en un buscador de internet ‘mujeres que se tocan el pelo’ para comprobar que este gesto, por ejemplo, se relaciona directamente con el coqueteo, flirteo, persuasión o interés. Mucho de lo que se publica acerca de la comunicación no verbal no tiene ningún rigor científico y se basa en generalizaciones que pueden llevan a error.

Fotografía Pixabay Free License

En un día como hoy, conviene recordar la cautela a la hora de interpretar las ‘señales’ de la atracción íntima. Por supuesto que nuestro cuerpo comunica, las emociones básicas faciales (sorpresa, miedo, asco, ira, alegría y tristeza) no dan lugar a la duda, su configuración en el rostro es genética y universal, con los gestos no ocurre lo mismo; su significado depende de la persona, del contexto, de la cultura… en definitiva, con los gestos no hay reglas y menos de género.

De hecho, los estudios sociológicos demuestran que en esta pauta en concreto, hombres y mujeres con una significativa longitud similar en el cabello, ‘juegan’ con éste por igual. Es una cuestión de presencia, el pelo largo está en la cara, es visible, y por tanto al alcance de nuestra mano, acudimos a tocarlo, acariciarlo o enredarlo en los dedos con mayor facilidad  que las personas con pelo corto. Se hace como gesto automanipulador, con ello nos relajamos, nos concentramos, descargamos tensión o lo hacemos porque nos sentimos cómodos o aburridos, o como un tic habitual.

Os animo a que leáis mi entrada de hace justo un año: El lenguaje corporal de la mujer ¿igual que el del hombre? 

Siempre que me preguntan ¿Qué consejos darías  para mejorar el lenguaje corporal de una persona? Mi respuesta sería exactamente la misma para un hombre y una mujer. Al final, el mejor consejo que se puede dar es que uno crea con convicción en su mensaje, si uno cree en lo que dice y está seguro de lo que va a contar, su lenguaje corporal fluirá naturalmente con la palabra y transmitirá seguridad, el problema es cuando mentimos, no pensamos realmente lo que decimos o queremos ‘forzar’ nuestra corporalidad para que supuestamente sea mejor. Ahí es donde aparecerán las incongruencias (nuestro cuerpo contradice a nuestro discurso) y transmitiremos falta de honestidad.

 

Tú también puedes predecir las emociones

Detectar las emociones en los otros es importante, tanto que incluso ha sido fundamental para la supervivencia y evolución del ser humano. Con la emoción de asco, por ejemplo, nuestros antepasados comunicaban al resto que un alimento estaba en mal estado y no debían comerlo, con la alegría socializaban, organizaban grupos y procreaban, o con el miedo avisaban de un peligro inminente.

Constantemente nuestro cerebro quiere adivinar qué nos está comunicando otra persona, no solo con sus palabras sino también con sus expresiones, que son más fiables y espontáneas que los manipulables mensajes verbales.

Pero, ¿realmente somos capaces de adivinar las emociones de otros? Ciertamente ya nos supone un esfuerzo interpretar ciertas expresiones faciales con indicadores claros (se suele confundir por ejemplo el miedo con la sorpresa, o la ira con el asco y el desprecio), aún así, una investigación realizada por científicos del Dartmouth College, muestra que sí, podemos predecir las emociones gracias a la actividad de nuestro cerebro. Los autores descubrieron que existían una “firma” neural característica que ayuda a estimar con un 90% de eficacia las emociones que siente una persona.

Fotografía Pixabay Free License

Fotografía Pixabay Free License

182 personas participaron en la investigación. A todos ellos se les mostraban imágenes neutras y negativas; para medir el índice de predicción, utilizaron técnicas de neuroimagen, los resultados indicaban la detección de una “firma” de emociones negativas en la actividad cerebral de los voluntarios. Concretamente en la corteza y subcorteza cerebral. Al presentar las fotografías neutrales y negativas a los participantes, los investigadores observaron un marcador neurofisiológico para las emociones inducidas por imágenes relacionadas con violencia, agresiones y odio. Es decir, las percepciones negativas quedaban de algún modo señaladas en la actividad cerebral de los participantes.

Estas conclusiones experimentales demuestran que a pesar de lo difícil que resulta ‘adivinar’ cómo se siente otra persona, existe una “firma neural” o “marcador” que se activan inconscientemente ante las emociones negativas percibidas de otra persona.

 

*Fuente: Chang LJ, Gianaros PJ, Manuck SB, Krishnan A, Wager TD (2015) A Sensitive and Specific Neural Signature for Picture-Induced Negative Affect. PLoS Biol 13(6): e1002180. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.1002180

Solo una sonrisa puede hacer que te precipites al vacío (literalmente)

Existe un estudio psicológico muy antiguo (EE.UU. 1957) sobre el poder de la sonrisa. Éste marcó todo un hito en la psicología experimental, ya que comenzó a demostrar cómo la comunicación no verbal, en este caso, entre una madre y su bebé puede ser más poderosa de lo que se creía hasta entonces.

Los científicos observaron que en circunstancias normales, los bebés de aproximadamente 1 año de vida gateaban hacia sus madres independientemente de la expresión facial que éstas tuvieran mientras tanto. Pero modificando estas condiciones de seguridad, la situación cambiaba por completo. Colocaron a los bebés en el extremo de un acantilado visual (una superficie segura pero transparente y en altura), en el otro extremo, se situaba la madre de cada bebé.

Las criaturas, por supuesto, tenían la sensación de que si avanzaban hacia sus madres se precipitarían al vacío. Si las madres se mantenían serias, con gestos de miedo o enfado, los bebés no traspasaban la plataforma, pero todo cambiaba cuando la madre le miraba sonriendo, los bebés superaron la desconfianza y cruzaban la superficie (que simulaba un abismo) hacia ella.

Aquí podéis observar parte de la secuencia:

 

 

Qué puede decirte un beso

Tal y como dice un antiguo escrito védico de hace 3500 años escrito en sánscrito: Besar es el acto de inhalarse el uno al otro el alma.

El Beso de Gustav Klimt

El Beso de Gustav Klimt

Un beso comunica, forma parte de un lenguaje no verbal poderoso y ancestral. No solo es un gesto sexual, un beso nos transmite sabores, olores y texturas que generan sensaciones muy intensas en nuestro interior. Incluso podemos perfilar a través de este contacto ciertos rasgos de la personalidad, como la sensibilidad, la impulsividad, percibir si una persona es más agresiva, pasional, delicada, segura, expresiva…

Un beso tiene tanto poder que puede marcar una potencial relación de pareja, inconscientemente o no, puede provocarnos un rechazo inmenso hacia a alguien que en principio sí que nos gustaba, o todo lo contrario, pueden hacernos caer en una espiral de atracción y deseo irrefrenable por el otro. En este útlimo caso, tu cuerpo se altera, se acelera el ritmo cardiaco y se liberan hormonas como la oxitocina, asociada al amor y al apego entre las personas.

Es complicado comprobar si el acto de besarse es del todo universal, los primeros estudios antropológicos concluían que el 90% de las culturas utilizaban el beso, el beso en general, de padres a hijos o entre amigos. Si solo nos referimos al beso como acto íntimo, con connotaciones sexuales, el porcentaje se reduce a un 46% según un estudio de 2015 del antropólogo William Jankowiak, quién asegura que “en algunas sociedades ni siquiera lo desean y algunas tribus lo consideran repugnante, como es el caso de los Menihaku de Brasil”.

El reino animal también es un buen indicador para verificar la universalidad de cualquier comportamiento humano, en este sentido, los besos tal y como los conocemos nosotros son poco frecuentes entre animales, sí que demuestran que necesitan del contacto, por ejemplo, los elefantes entrelazando sus trompas. Sin embargo, los simios, bonobos y chimpacés, sí que se dan besos realmente pasionales entre ellos, muy similares a los humanos.

Probablemente, el sentido está en que los animales no necesitan acercarse tanto para obtener información, junto al hecho de que no han desarrollado un lenguaje afectivo tan complejo como los grandes simios. El sentido del olfato de la mayoría de los primates es pobre comparado al que poseen otros mamíferos, lo que nos obliga a acercarnos más. Al final, es una conducta más que nuestro cerebro nos impulsa a realizar con el objetivo de comunicarnos, de conectar, de sentir, de adivinar al otro… puro lenguaje no verbal.

*Referencia:
La inteligencia emocional de los animales – Pablo Herreros Ubalde

Si me encantas te creo #HablarEnPublico

Cuenta la leyenda que hablar en público es uno de los mayores miedos que tenemos en la sociedad actual, no sé si esto será tanto así, pero es cierto que en la mayoría de consultas que recibo el pánico a dirigirse a una audiencia y la inquietud por cómo superarlo suele ser muy habitual. Ya he compartido anteriormente algunas claves para potenciar nuestra habilidad de hablar en público (las recopilo de nuevo al final de esta entrada). La preparación y un buen texto es importantísimo pero como podréis adivinar la comunicación no verbal también juega un papel muy protagonista en el desarrollo de esta competencia, hoy nos centramos en la voz.

Canta tu discurso y encantarás a tu audiencia. Es la máxima de nuestra ya conocida psicóloga, logopeda y experta en lenguaje corporal, Carmen Acosta, fundadora de OhLaVoz. Os dejo con una aportación genuina para aumentar la calidad en vuestras presentaciones:

“Encantar” nace del latín “cantare” y en principio se usaba para referirse a las fórmulas cantadas de las que se servían los hechiceros. Al cantar nuestra voz se mueve por distintas notas o tonos, y ese movimiento musical tiene un gran poder evocador y disparador de emociones. Aunque en el habla el número de notas o tonos que utilizamos es menor, no por ello nuestra forma de hablar debería renunciar a aprovechar los poderes de la música.

Cuando hablamos siempre buscamos atraer y mantener la atención, porque solo si contamos con la atención de nuestros interlocutores podremos convencer, enseñar, demostrar, vender, transformar, “hechizar”Nuestra atención se activa ante la novedad; lo previsible, conocido, o repetitivo no activa a nuestro sistema reticular, que es el responsable de “despertar” al cerebro. Así que si queremos ser escuchados tendremos que capturar la atención de los oyentes y para ello hay que pasar el filtro de sus sistemas reticulares.

¿Cómo? dándoles novedades que los sorprendan. Y una forma excelente es a través de la música de las palabras. La música nos emociona, nos transporta, nos mueve y conmueve, desencadena imágenes, sensaciones… Por ello cuando la forma de hablar es rica en melodías nuestro cerebro se mantiene activo, despierto: atento. Sin embargo, cuando el habla es monótona, es decir, que utiliza pocos tonos, por interesante que sea el tema del que trate, la limitada variedad tonal producirá en nosotros un efecto de adormecimiento, de previsibilidad, de aburrimiento, provocando falta de atención.

Por otro lado, a un orador monótono siempre le atribuiremos menos credibilidad, porque esa falta de compromiso emocional que traduce la ausencia de melodía nos lo hará percibir como no implicado o no comprometido con su mensaje. Y es que todos sabemos que cuando estamos verdaderamente comprometidos con nuestro mensaje, las emociones y flujos de intenciones mueven a nuestra voz , colorean nuestra pronunciación, impregnan a nuestras pausas, marcan con fuerza los acentos y tiñen a las palabras con cambios tímbricos que les aportan sentido.

Si quieres que tus intervenciones encanten: aprovecha el potencial de la música y aléjate de la monotonía.
Aquí te dejo algunas estrategias muy útiles:

  • Ensaya tus intervenciones mientras bailas para que tus melodías se contagien de los movimientos de tu cuerpo.

  • Exagera las inflexiones.

  • Imita a personajes de dibujos animados.

  • Canta tu discurso.

  • Alterna distintas longitudes de las frases.

  • Juega con cambios en el volumen de tu voz.

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‘Todo el bien y todo el mal’: una novela con el lenguaje corporal como protagonista

“¿Cree que habría llegado hasta aquí si tuviera que plantearme todas y cada una de las decisiones que tomo?” -piernas cruzadas, manos juntas sobre las rodillas, ausencia casi absoluta de gesticulación- 

(…) Nunca se debe interrumpir al candidato cuando habla, hay que dejar que se explique, pero es importante apuntar las incoherencias que detectemos en su discurso.

 

En el último post os recomendé un documental sobre el lenguaje del cuerpo, hoy os traigo una joya en forma de historia: Todo el bien y todo el mal, de la autora Care Santos.

La protagonista de la novela, Reina, sabe leer a las personas, está entrenada para ello y las empresas más importantes del mundo se sirven de sus habilidades para seleccionar al candidato ideal. Es toda una delicia aprender sobre comunicación no verbal recreando situaciones tan cotidianas como una entrevista de trabajo, tal y como podemos apreciar en el párrafo que introduce este artículo.

A pesar de la capacidad de la protagonista y el manejo exitoso de situaciones y negociaciones críticas en su trabajo, también se desmorona cuando debe afrontar un grave acontecimiento familiar que le demostrará de la peor manera posible hasta qué punto es vulnerable. La trama se desarrolla en una atmósfera de verdades y mentiras, de decisiones que marcaron un camino difícil de reconducir y de secretos que salen a la luz tambaleando los cimientos del hogar.

Os confieso que es uno de los proyectos más enriquecedores en los que he participado, el interés de la autora por el asesoramiento en psicología emocional, la comunicación no verbal y la detección de la mentira ha dado como fruto un relato muy didáctico integrado en una trama fascinante que te atrapa desde el principio. Ha sido todo un honor aportar un pedacito de mí a este magnífico trabajo.

Epero que lo disfrutéis y me contéis vuestras impresiones.

 

‘El lenguaje del cuerpo’, un documental que no te puedes perder

Este fin de semana por fin pude ver un documental sobre comunicación no verbal que puedo recomendar 100%; se emitió en la dos, en el programa de ‘La Noche Temática’. No es fácil encontrar un material televisivo instructivo y real, normalmente no cuentan con los expertos y científicos adecuados, sino que recurren a la sinergología o pseudociencias varias para explicar los entresijos del lenguaje corporal.

En este documental se hace un recorrido por las pautas más esenciales sobre expresión emocional en el rostro, gestos y detección de la mentira de una manera muy amena y práctica, de la mano de los grandes investigadores en la materia, Matsumoto, Amy Cuddy, Stephen Porter y Joe Navarro, entre otros. A los seguidores del blog no les resultarán desconocidos. 😉

Espero que lo disfrutéis, tiene una duración de aproximandamente una hora pero merece la pena verlo tranquilamente y disfrutar de la ciencia del lenguaje del cuerpo. ¡Ya me contaréis impresiones!