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La comunicación no verbal de Iglesias y Garzón protagonista en el acto de posesión del cargo

Esta mañana, los ministros del nuevo gobierno, con Pedro Sánchez a la cabeza, han tenido que prometer el cargo ante el Rey Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela, no ha habido grandes sorpresas y el protocolo se ha seguido con naturalidad por parte de todos.

Pero era una buena oportunidad para enviar mensajes sin palabras; al menos, así lo han considerado Pablo Iglesias, el nuevo vicepresidente, y Alberto Garzón, nuevo ministro de Consumo, que no han querido desaprovechar la ocasión para mostrar su aparente espíritu reivindicativo y rebeldía.

Y digo bien ‘aparente’ porque lo han hecho a través del canal de la apariencia, mediante dos símbolos: un pin en la solapa y la ausencia de corbata. Ambos emblemas les hacían únicos y demarcados del resto de los presentes.

El significado del triángulo rojo invertido en las chaquetas no ha pasado inadvertido y ha trascendido de inmediato a la prensa, lo recogen ya mis compañeros en este mismo medio. Un símbolo nazi que ahora se identifica con la lucha antifascista (toda una declaración de intenciones en cuanto a sus objetivos).

Ambos han sido fieles a su indumentaria informal, renuncian a guardar ‘las apariencias’ ni siquiera ante el Rey, proyectando así el mensaje de que la expresión personal tiene que ‘destronar’ a la identidad corporativa, que ya la individualidad es superior a la institución. En general, los políticos prescinden de la corbata para parecer más accesibles, cercanos, alejados de la imagen tradicional y burguesa de la política clásica, pero ojo, que esto no quiere decir que lo sean.

Por último, me sigue llamando la atención la moderación recientemente adoptada en los discursos de Pablo Iglesias, hoy de nuevo en su comparecencia tras la toma de posesión de su vicepresidencia, habla ante los medios con un estilo comunicativo que pareciera impensable en él tan solo un par de años atrás.

En el pasado, su forma de hablar guardaba una innegable semejanza con los discursos más revolucionarios característicos de países latinoamericanos, tanto en el tono, como en los gestos, como en sus expresiones faciales; era fuerte, enérgico, vehemente en su semblante, intenso e imponente con su ceño fruncido, rápido y ‘agresivo’ en los movimientos corporales.

Ahora directamente parece otra persona y a mí no me deja de fascinar el cambio, me hipnotiza, asombra y descoloca a parte iguales.

Fijaos en su tempo en el discurso, es lento, delicado, aséptico en sus emociones, con mirada profunda, con cierta tristeza en la triangulación de las cejas, postura estática y apocada, adoptando una actitud tímida y casi sermonaria. En el gesto se aprecia frecuentemente el cabeceo lateral, su significado ya lo analizamos también en el cambio de comunicación de Anna Gabriel desde Suiza, un gesto que, según las últimas investigaciones, se asocia directamente con la afiliación, la sumisión, cierto grado de victimismo y desprotección. 

¡Estoy deseando leer también vuestras opiniones! El tema da para mucho… 🙂

Análisis no verbal: El pacto entre Iglesias y Sánchez hecho ‘cuadro’

Hace escasos días, esta fotografía realizada por Dani Gago se viralizó rápidamente en redes sociales. No es para menos; como si de un cuadro de Velázquez se tratara, la iconografía política representada no puede dejarnos indiferentes.

@DANIGAGOPHOTO

@DANIGAGOPHOTO

Recordemos que una sola escena congelada no nos aporta tanta información válida como sí que lo hace una secuencia en vídeo, aunque en este caso se ‘activan’ los dos canales de comunicación no verbal más estables en el tiempo, que sí que nos ‘hablan’ con bastante fidelidad, estos son: la próxemica (orientación, distribución y distancias entre las personas) y las posturas (gestos corporales estáticos),

La distribución semicircular se orienta claramente hacia un personaje principal, Pablo Iglesias, es quien habla ese momento y todos los presentes le observan atentamente. El rostro de Iglesias es amable y sonriente, su postura es relajada, se expone al descubierto, sin barreras.

En el polo más opuesto a este alegre estado de ánimo del líder de Podemos, observamos a María Jesús Montero, con una seriedad en el rostro impactante, mirada penetrante y brazos cruzados, no tiene por qué estar enfadada o molesta pero lo que está claro es que no está cómoda.

Adriana Lastra comparte esta misma línea de comportamiento pero además se capta una microexpresión facial en este momento de una emoción secundaria mezcla de incredulidad, escepticismo y recelo. Bastante expresiva esta revelación emocional en su rostro.

Por último, destaca la posición de Pedro Sánchez, pareciera que acaba de correr una maratón y se desploma agotado en el sillón para recuperarse y beber agua tras un gran esfuerzo con ligera indiferencia y desinterés con el resto de los presentes.

Y a vosotros… ¿qué os ha parecido?

El rostro de la sorpresa genuina por un regalo de Navidad inolvidable

Los empleados de una inmobiliaria en EEUU nunca olvidarán la cena de Navidad de este año. Lawrence Maykrantz, presidente de la agencia inmobiliaria St. John Properties, ubicada en Baltimore, quiso sorprender a sus cerca de 200 trabajadores con un regalo inimaginable… 10 millones de dólares a repartir entre todos y vaya si lo consiguió.

Esta misma semana, durante la cena navideña, Maykrantz agradeció a todos sus empelados su esfuerzo y les entregó un misterioso sobre rojo. Cuando el ejecutivo finalizó su discurso de agradecimiento, pidió a su equipo que abriera el sobre y la sorpresa fue tan grande que varios rompieron en llanto.

Los rostros que podemos observar son toda una clase magistral sobre la emoción básica real de sorpresa. El asombro tan intenso dibuja una configuración facial muy específica que podemos apreciar perfectamente en las imagenes.

Recoge y analiza el momento mi compañero Aurelio Cortés, experto en coaching y comunicación no verbal: “La sorpresa es la más breve de las emociones básicas, por ello algunos científicos la califican como proto-emoción, ya que una vez que comprendemos lo que está ocurriendo, la sorpresa desaparece dando paso otras emociones como el miedo, la alegría, el alivio, la ira, etc, o también puede ocurrir que si lo que nos sorprende no tiene consecuencias, no le siga emoción alguna.”

La Sorpresa se observa en tres acciones musculares:

1º La elevación de las cejas en toda su longitud.

2º La elevación de los parpados superiores, originando la apertura total de ojos, conocido con el término cotidiano de ‘ojos como platos’.

3º La caída (descuelgue relajado) de mandíbula.

En el vídeo podéis observar la Sorpresa en los rostros de sus empleados.

“Especial interés tiene la expresión de la empleada de la foto, vemos cómo después de desplegar en su rostro la sorpresa, realiza además un ‘gesto adaptador‘, mas habitual en mujeres, al llevar su mano al hueco supraesternal de su cuello, que pretende aliviar la angustia, inseguridad, temor… originados por lo imprevisto de la situación”.

¿No os parece precioso? La magia de las emociones básicas universales… 🙂

Cuando una portada nos habla: el ejemplo de Greta Thunberg en ‘TIME’

La joven sueca Greta Thunberg ha sido elegida por la reconocida revista ‘Time’ como el personaje más relevante del año por su lucha contra el cambio climático y sus esfuerzos por despertar conciencia en jóvenes y adultos sobre los peligros de la contaminación ambiental.

El psicólogo Alan Crawley, experto en comunicación no verbal y autor del canal ‘Sin Verba’, analiza para este blog cuáles son las claves en la iconografía cuidadosamente elegida para Thunberg:

Se le dedican muchas horas de trabajo y preparación al diseño de la portada de una revista tan relevante como esta. Esto significa que cada detalle, desde los colores, pasando por la pose, hasta la vestimenta, han sido estratégicamente planeados.
Esta es una pieza producida con mucha dedicación, y por tanto, carece de cualquier tipo de espontaneidad. Pero, ¿esto imposibilita un análisis de las claves no verbales?
Del mismo modo en que los candidatos políticos construyen una imagen a través de spots de campaña o fotografías en la vía pública y online, diarios y revistas, seleccionan las imágenes y las diseñan en función de sus propósitos comunicacionales.
Por ejemplo, si un diario quisiera transmitir el mensaje de que un político es empático utilizarán fotos de él sonriendo ampliamente, mientras que para hacerlo parecer hostil lo mostrarán con el ceño fruncido o con las manos en puño. Significa entonces que gran parte de los componentes no verbales de cada imagen que vemos han sido seleccionados con un fin específico.
¿Cuáles son las claves no verbales en la portada de Greta?  
  1. Ropa informal.
  2. Paisaje natural.
  3. Mirada al horizonte.
  4. Rostro relajado e inexpresivo.
  5. Rodilla izquierda semiflexionada y pies en “ancho de hombros”.
  6. Manos ocultas.

La ropa informal parece tener la intención de mostrar a Greta como a una chica más, una niña del ‘montón’. La idea puede ser que cualquier adolescente se identifique con ella, sin distinción de clase socioeconómica.
En un intento por complementar su sencillez han utilizado un plano de cámara ascendente con la aparente intención de enaltecerla, encuadre que la hace parecer físicamente más grande de lo que es.
El paisaje de fondo representa el propósito mismo del discurso de Greta: el cuidado del medio ambiente. La ola que choca contra la piedra puede ser el simbolismo de ella luchando contra los embates de la contaminación.
Su rostro serio también complementa la idea de convicción y dureza, actitudes que han sido visibles en su más reciente discurso ante la ONU.
El rostro inexpresivo también parece señalar un momento de reflexión y contemplación, probablemente en relación a su causa. También tiene un aire de seriedad, una expresión poco frecuente en los adolescentes y por tanto parece mayor.
La posición de los pies y la rodilla indican ligera proactividad, una sutil intención de moverse hacia adelante.
Hasta aquí, cada elemento del lenguaje corporal es congruente con el mensaje discursivo de la figura de Greta, pero, ¿las manos ocultas? esto para mí es una incógnita…nuestro cerebro está ‘cableado’ para interpretar con incredulidad y escepticismo los ocultamientos de las manos.
Portadas como estas se preparan durante semanas e incluso meses. Dudo que dejen detalles como este al azar, pero aun así…
¿cuál es el mensaje que intentaron transmitir? y por otro lado ¿qué mensaje proyecta realmente? ¿se les escapó? ¿simplemente ella tenía frío?…
¿¡Tú qué opinas!?
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Análisis no verbal: ¿El afecto entre Sánchez e Iglesias es sincero?

Solo el tiempo lo dirá… pero en sus encuentros públicos para firmar una coalición entre partidos, la comunicación no verbal de ambos deja entrever algunos detalles que pueden darnos pista del sentir de los dos líderes políticos y de si sus afectos personales son reales o fruto del mero interés.

Ayer se produjo un épico abrazo que sellaba un pacto entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para formar gobierno, y analizamos por qué sorprendió y trascendió tanto, destacamos algunos detalles no verbales que lo hacían único y sincero, pero ¿para ambos por igual?

Respecto al abrazo, es cierto que a simple vista se ve mucho más entregado a la causa a Iglesias que a Sánchez, pero también de este último nos perdemos la visibilidad de sus manos y rostro, fundamentales para ampliar en detalle la emoción sentida.

Pero para darle contexto, sí podemos darle algo más de significado a esta supuesta íntima relación que ha surgido repentinamente entre ambos, no centrándonos solo en el abrazo, sino en el resto de intervenciones previas y posteriores, ruedas de prensa individuales y apretón de manos.

Parece que en este gesto sí hay más distancia entre ellos de la ‘normal’, de la que se da entre dos personas que se dan la mano para cerrar un acuerdo, si os fijáis casi que cabe una persona física entre ellos dos, la postura de Sánchez es la habitual en él cuando saluda a alguien, es decir, no le trata aquí de un modo exclusivo, lo hace como siempre.

Extendiendo muy poco el brazo hacia su interlocutor, lo deja muy pegado al costado, en esta imagen no aparece entrega ni un interés especial, no hace esfuerzos por acercarse al otro, no hay emoción es su rostro, solo una sonrisa social o posada, estira las comisuras labiales pero no hay alegría en sus ojos, no se activa el músculo orbicular (patas de gallo) reflejo de la alegría sincera, cara de circunstancia. Diría incluso que se expone con cierta expresión de vergüenza, sobre todo, tras finalizar el íntimo abrazo.

Acción orbicular que sí que podemos apreciar, aunque de forma sutil, en Pablo Iglesias, está más contento, se expone más orgulloso ante los medios, se orienta totalmente hacia ellos, su postura es muy abierta y expansiva, su lenguaje corporal está pletórico.

Parece que en este sentido, también reforzamos el contexto del análisis en rueda de prensa individual, ya que las palabras de Sánchez no eran muy congruentes con su comunicación no verbal: por más que repitiera que el proyecto era muy ilusionante no puede dejar de filtrar malestar, represión e ira contenida con el gesto de labios fruncidos con presión al terminar su frase, esta acción muscular no se relaciona en modo alguno con la expresión de la ilusión, la alegría, el orgullo o la esperanza, está tenso.

Os dejo también por aquí el análisis en vídeo de mi compañero José Luis Martín Ovejero, muy acertado y en esta misma línea.

¿Qué os parece? ¿Durará esta unión y este afecto entre ambos? ¿Amor sincero o compromiso? 🙂

 

El íntimo y sentido abrazo entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias que tanto nos ha sorprendido

Parece que esta vez se aceleran las acciones y hoy mismo Pedro Sánchez y Pablo Iglesias ya han acordado un Gobierno de coalición entre ambos.

Su encuentro no ha estado exento de polémica y ha desatado toda una oleada de reacciones y memes en redes sociales, a cuál más ingeniosa por cierto. Y es que cuando no hay palabras el cuerpo sí las tiene, se han comunicado entre ellos, y mucho, a través del lenguaje no verbal, dando protagonismo a dos canales esenciales en las relaciones interpersonales: la háptica y la proxémica; la primera hace referencia al contacto, a interpretar cómo nos tocamos y por qué lo hacemos, la segunda estudia las distancias interpersonales para valorar el grado de intimidad entre dos semejantes.

Fotografía de Paco Campos/EFE

Fotografía de Paco Campos/EFE

Y es que… hay abrazos… y abrazos. Este así como lo veis en la fotografía da para mucho. Fijaos cómo se funden en uno, Sánchez le agarra por la cintura, una zona no neutral que tocamos cuando ya hay un nivel alto de confianza con el otro (las zonas neutrales son solo dos: hombro y codo), cuando tocamos el resto de las partes de la anatomía entramos en terreno peligroso si somos dos desconocidos, ya que puede provocar bastante rechazo.

Ambos rompen cualquier barrera de aire libre, rompen la burbuja que todos tenemos a nuestro alrededor, un espacio vacío pero que consideramos de nuestra propiedad, al igual que ocurre en el reino animal, cuando se traspasa esta barrera, se produce una lucha, un ataque, o todo lo contrario, la afiliación. Aquí vemos cómo juntan por completo sus cuerpos, reduciendo el espacio proxémico al mínimo, incluso vemos como Sánchez apoya la cabeza en el hueco que queda entre el hombro y la cabeza de Iglesias.

Por parte de Iglesias, iguala esta posición de la cabeza de Sánchez y pone sus manos bien abiertas sobre la espalda del otro, y aprieta, se observa perfectamente por la presión que ejercen sus dedos, no tiene la mano ‘muerta’, ni realiza un leve toque, sino que aprieta para enfatizar el contacto háptico. Y el mejor detalle de todos: cierra los ojos mientras le abraza (no podemos ver los del líder socialista), este gesto se realiza cuando uno quiere evadirse de toda la estimulación que le rodea, de todos los presentes, de las cámaras, quiere aislarse y centrarse en lo que hace, disfrutar y sentir el abrazo.

Efectivamente, es normal que llame la atención, puesto que este tipo de abrazos está reducido a familiares, amigos muy cercanos y a nuestra pareja. Entiendo que ambos se marcan el objetivo de transmitir con la mayor de las intensidades su compromiso y confianza en el otro, tienen la voluntad de congeniar, el abrazo se convierte entonces en un sello de intimidad, de entendimiento y se comunican este pacto no solo con sus palabras sino también con el cuerpo.

¿Será verdadero? ¿Qué pensáis?

Los dos criterios que más valoramos en un líder político

Nuestro cerebro juzga constantemente a los demás, no puede dejar de hacerlo, sobre todo con desconocidos.

Es un patrón evolutivo que conservamos de nuestros antepasados cavernícolas, ya que entonces, era cuestión de pura supervivencia, era crucial averiguar si tu prójimo se mostraba confiable o no, podía matarte, robarte o ayudarte, querer formar parte del grupo a través de la afiliación emocional y todo ello se tenía que percibir e interpretar a través de la comunicación no verbal.

En nuestros días ya existe un lenguaje desarrollado y complejo para dar y recibir información, pero nuestro cerebro sigue fiándose más de las sensaciones de los primeros minutos de exposición, ya que sabe que el mensaje verbal, nuestras palabras, no es íntegro; es controlable y manipulable a voluntad.

Todos realizamos valoraciones en cuestión de segundos, en política con mayor empeño si cabe para tratar de acertar en nuestra importante ‘apuesta’, pero ¿qué es lo que analizamos exactamente?

La profesora de Harvard, Amy Cuddy, ha realizado estudios longitudinales durante más de 15 años y los primeros resultados son claros, los dos rasgos que queremos ver en los demás, sobre todo si va a gobernar nuestro país, son la ‘calidez’ y la ‘competencia’. Nuestro cerebro trata de indagar continuamente si tiene estos dos rasgos a través de dos preguntas: ¿Puedo confiar en esta persona? y ¿puedo respetar a esta persona?

Podríamos pensar que la segunda dimensión, ser competente, podría ser la principal sobre todo en política o en un contexto laboral, al fin y al cabo queremos que sea lo suficientemente inteligente y capaz de manejar la presidencia. Pero lo cierto es que la calidez, o la confianza, es el factor más importante en la forma en que la gente evaluamos.

También es evolutivo, nuestros antepasados preferían confiar en alguien que no fuera a matarles que confiar en alguien que hiciera bien el fuego.

La competencia es importante y una cualidad muy valorada pero sólo se apreciará después de que ya se establezca la confianza, por tanto, que nuestros políticos se esfuercen en exceso en mostrar sus fortalezas, poderes y habilidades puede llegar a ser incluso contraproducendente, nos resultarán distantes e inaccesibles.

La psicóloga Amy Cuddy lo sintetiza así: “Si alguien a quien estás tratando de influenciar no confía en ti, no vas a llegar muy lejos; de hecho, es posible que hasta despiertes sospechas porque parezcas un manipulador. Una persona cálida y digna de confianza que también es fuerte suscita admiración, pero sólo después de haber establecido la confianza, su fuerza se convierte en un regalo y no en una amenaza“.

¿Lo lograrán?

El increíble cambio de imagen de Rodrigo Lanza tiene explicación

Comienza el juicio en el que Rodrigo Lanza se enfrenta a 25 años de prisión por el crimen de Víctor Laínez. El acusado recriminó a la víctima llevar puestos unos tirantes con los colores de la bandera española, después emprendió una brutal agresión contra él que acabó con la vida de Laínez tras tres días en coma.

Tal y como se aprecia en la fotografía, Lanza se presenta a la primera sesión del juicio con una apariencia muy diferente a la que lucía con anterioridad: cresta en el pelo, rastas, dilataciones en las orejas, diversos piercings, pañuelo palestino, ropa con mensajes reivindicativos y grupos de death metal… Todo ello caracterizaba su aspecto físico. Y en el juicio todo ello desapareció, casi ni se le reconoce.

Forma parte de la asesoría jurídica: dulcificar la apariencia, exhibir formalidad, responsabilidad, pulcritud, etc, es indispensable para proyectar inocencia. En el caso de Rodrigo Lanza, el asunto del aspecto físico tiene aún más relevancia. La pena solicitada se asocia a la consideración de que mató a Víctor Laínez por motivos ideológicos. Por tanto, cualquier elemento que distancie a Lanza del movimiento antisistema de extrema izquierda con el que se le vincula será muy necesario para tratar de reducir la condena.

Pero, ¿de verdad nuestra apariencia puede influir en juicios de valor?, ¿y nuestra fisionomía?, ¿acaso podemos persuadir manipulando nuestro aspecto físico? Aquí os dejo las respuestas, fantástico artículo de mi compañero Jorge García en el que colaboro aportando la perspectiva psicológica que interviene en estos contextos judiciales: Cambios de imagen para ir a juicio: ¿Hasta que punto influye nuestra apariencia en el veredicto?

¿Qué os ha parecido? Los límites de la comunicación no verbal son insospechados… 🙂

 

La comunicación no verbal también fue protagonista en el debate electoral

En cuanto a lenguaje corporal se refiere, anoche hubo dos debates, hasta la primera mitad los cinco representantes políticos aparecían serios, tensos, inmóviles y presos del papel y la lectura, demasiado encorsetados y preparados, pensé que se avecinaba el debate más aburrido de la historia, pero todo cambió hacia el final.

Para empezar fuerte el post, sin duda, los ganadores del debate fueron Abascal e Iglesias, ambos salieron reforzados, ahora explicaré el porqué. Casado fue el mejor orador y los que quedan al final del ranking son Sánchez y Rivera.

‘Me gustas cuando callas porque estás como ausente’ decía Neruda’. Así se mostró Pedro Sánchez. En mi opinión, el actual presidente del gobierno no puede quedarse en un segundo plano, no debería esconderse en la sombra, tiene que ‘mojarse’, luchar con energía y proyectar fuerza y seguridad. Su lenguaje corporal era el de ‘a mí todo me resbala’, es muy injusta esa posición. Mientras hablaban sobre él, bajaba la mirada, leía sus apuntes, ignoraba por completo a sus adversarios.

Solo se detectaban algunas miradas de reojo y sutiles expresiones de superioridad con la elevación unilateral de la comisura de la boca. Curiosamente cuando más reacciona, negando con la cabeza y sonriendo con desprecio, se produce cada vez que Iglesias pronunciaba el “usted y yo”, le molestaba, rechaza esa unión verbal, le incomoda escuchar esa ‘relación’. Inquietante…

Pablo Iglesias continúa con su varita mágica, sigue aferrándose a su ‘bolidependencia‘ en cada aparición pública, un recurso que le resta seguridad como orador preparado. Pero también continúa con algo más positivo para su imagen, su rol conciliador, esa nueva actitud que ya mostró en la anterior campaña y nos sorprendió a todos. Y es que su discurso fue siempre agresivo, palabras de alto impacto, voz enérgica, ceño fruncido de ira, dedos acusadores y gestos arrolladores.

De repente, parecía que no había ‘roto un plato’ en su vida. Adoptó una postura totalmente contraria, no sé si forzada o espontánea y coherente con un discurso natural más mesurado y prudente. Pero lo mantiene. Su gesto protagonista ahora son los brazos abiertos con las palmas de las manos hacia arriba, la postura de la moderación, cuando todos alzan la voz, él la baja notablemente y así ‘queda bien’, sin duda.

Pierde fuerza en su discurso aunque gana en concordia, ya no proyecta la agresividad de sus comienzos. Es el que más ha cambiado su estilo de comunicación y ha aprendido a proyectar templanza, armonía, convivencia, rasgos muy valorados y esperados en los tiempos que corren…

Iglesias se pone la corbata (de aquella manera) y Abascal se la quita. ¿Cómo podemos interpretarlo? Realmente es una decisión que se puede utilizar para diferenciarte o no del resto. El líder de Unidas Podemos ya no reniega de una imagen más tradicional en sus apariciones públicas, no le interesa desmarcarse y prefiere volver al ‘redil’. Ahora es el representante de VOX quien quiere poner ese límite diferencial, un ‘yo no soy como ellos’.

Fue el primer debate para Santiago Abascal y estaba feliz. Tiene una personalidad introvertida, de baja exteriorización emocional pero en momentos de alto impacto el cuerpo habla, grita, y pudimos apreciar la dicha que experimentaba de verse allí.

¿Por qué? Encajaba los ataques directos con sonrisas de oreja a oreja, incluso intentaba reprimirlas para que no se le notara, ya que realmente no corresponde, pero no podía evitarlo, le hacía ilusión que le nombraran, experimentaba un verdadero deleite, le agradaba sentirse por fin protagonista, que le hayan dado su sitio, haberlo conseguido, aunque sea el foco de la polémica, le da igual, está ahí, es el que más ha disfrutado y el que sale más reforzado de todos.

Pablo Casado tiene el don de la racionalidad y la buena oratoria, avasalla con datos y agilidad mental sin perder los nervios ni alterarse, es el que más controla el debate de manera natural, con maestría. Se exhibe seguro, solvente, experimentado… Las mejores cualidades que se pueden esperar ver en un líder político. Fue muy generoso en cuanto a comunicación no verbal se refiere, el más dinámico con constantes gestos ilustradores, el más expresivo en el rostro, el más expuesto y sentido, por tanto, el que se proyecta con mayor credibilidad.

Es interesante el momento con mayor intensidad emocional para él: Muestra extrema sorpresa (casi se le salen los ojos de las órbitas) cuando Rivera le discute o le ataca mínimamente, casi no puede ni creerlo, es el instante en el que se le ve más desconcertado.

Si Albert Rivera utilizara más las pausas y los silencios tendría mucho más poder en conectar con el público; se acelera demasiado, no controla el ritmo, no da sentido a las palabras con el paralenguaje (tempo, tonalidad, ritmo del lenguaje) y no interiorizamos lo que expresa.

Además, el líder de Ciudadanos sigue fiel a los recursos visuales para captar la atención del público y marcar sus ideas en la memoria de la audiencia. Por supuesto, los objetos de impacto llegan más que las palabras, es una buena estrategia, pero si abusa, en cantidad de elementos y en tiempos de exposición, le acaba restando seguridad y fuerza al contenido verbal, pareciera que ya ‘necesita’ de ese recurso para defender su discurso. Pierde seriedad, coherencia y convicción.

¡Espero vuestras opiniones! ¿Qué os pareció el debate? ¿Quién pensáis que lo hizo mejor?

Albert Rivera en El Hormiguero: La corbata ya no es necesaria

Continuamos con la ronda de intervenciones políticas en el programa de ‘El Hormiguero’ antes de las inminentes elecciones del 10-N. Tras las entrevistas de Abascal, Errejón y Casado, anoche participó del formato un relajado Albert Rivera.

Lo que más trascendió en términos de comunicación fue su renovada apariencia. El líder de Ciudadanos se presentaba con una vestimenta muy informal, una camisa gris estilo denim, remangada y sin chaqueta, que protagonizaba notablemente su imagen. La formalidad ya no se lleva; políticos de todos los colores utilizan cada vez menos la corbata, y lo que es más importante, lo hacen a conciencia, como decimos siempre: en política nada se improvisa.

El cambio en la indumentaria de Rivera ha sido el más notable y esa es la clave, la palabra ‘cambio’ es la pieza fundamental de análisis en comunicación. Si alguien siempre utiliza o no el mismo recurso no tiene significado alguno, forma parte de su línea base de comportamiento sin más, pero ¿por qué un político comienza vistiendo de una manera para acabar llevando una indumentaria totalmente opuesta?

Aquí vemos la muestra, Rivera era conocido por su sus inmaculados trajes de chaqueta y corbatas estrechitas. En este caso tengo claro el significado, al principio el líder del nuevo partido naranja tenía que ganarse el respeto, proyectar una imagen ‘acorde’ con la tradición y el protocolo político, presentarse como un candidato serio, capaz, experimentado y en definitiva intentar incrementar la percepción de poder y autoridad.

Después de su andadura política considera que esto ya no es necesario, que la expresión personal tiene que destronar a la identidad corporativa, que ya la individualidad es superior a la institución, esto se traduce en algo así como… ‘si soy bueno en lo que hago ya no me importa cómo me vean los demás‘. En general, los políticos se la quitan para parecer más accesibles, pero ojo, que esto no quiere decir que lo sean.