BLOGS
Lo que no nos cuentan Lo que no nos cuentan

"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

Entradas etiquetadas como ‘Paul Ekman’

Cuidado con detectar mentiras

Cuando se habla de comunicación no verbal es inevitable pensar en utilizarla para intentar detectar las mentiras de nuestro alrededor. Y no me extraña, es un comportamiento totalmente adaptativo, ha sido importante desde tiempos primitivos hasta nuestros días. Hay mucha investigación al respecto, desde la psicología se han utilizado todos los recursos para desentreñar el misterio de descubrir el engaño de forma inequívoca, pero a día de hoy hay que dejar claro que no se ha conseguido.

El “efecto Pinocho” no existe, no hay un solo comportamiento (o grupos de ellos) indicativo en exclusiva de engaño. Es muy irresponsable creer lo contrario y cada vez más se extiende como la pólvora la convicción de que tras ir a un curso o leer algún libro sobre la psicología de la mentira seremos capaces de convertirnos en detectores andantes; peligroso, muy peligroso, cuando esto cae en manos de instructores de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, por ejemplo, o en el mundo judicial, criminológico… con consecuencias graves.

En investigación se ha avanzado sobre los indicadores de la falta de honestidad, y son reales, el problema surge a la hora de interpretarlos, obviando otras variables tan importantes como la personalidad, la inteligencia, la cultura, el contexto, y la confusión entre el estrés, la ansiedad de evaluación o la incomodidad psicológica con un discurso deshonesto. Soy la primera que sigo bien de cerca la divulgación sobre el tema y me encanta compartir toda la investigación en el blog con vosotros; a partir de ahí creo que todos somos conscientes que ese tipo de valoraciones hay que dejarlas en manos de personal cualificado, psicólogos, forenses, etc, expertos en entrevistas e interrogatorios.

Lo que sí que podemos ser todos capaces de hacer, siguiendo a las buenas fuentes sobre comunicación no verbal, es detectar las ‘alarmas’ de la incoherencia, identificando los estados emocionales de los demás a través de su lenguaje corporal (un canal más fiable que las palabras por se más inconsciente). Tenemos que reenfocar para qué podemos servirnos de la comunicación no verbal, que no es poco. En palabras del experto Joe Navarro (autor que recomiendo) “Todos transmitimos a través de nuestro lenguaje corporal lo que pensamos, sentimos, deseamos y tememos; y eso lo comunicamos de manera efectiva en tiempo real. Que cuando estamos estresados, molestos, decepcionados, inquietos, ansiosos, preocupados, preocupados, inseguros, exasperados o enojados, nuestros cuerpos revelan esa información de forma no verbal por cualquier cantidad de expresiones en todo el cuerpo, incluso mediante el uso de lo que Paul Ekman llama “comportamientos adaptativos”. En esencia, todos nosotros, podemos ser “detectores de problemas”, pero eso es todo. Eso es todo lo que podemos decir, que algo está mal o no, que hay una incongruencia visible, pero no más.”

Nuestro rol debe ser el de hacer más y más preguntas como recopiladores neutrales de hechos. Hacemos preguntas y cuando vemos un comportamiento particular como resultado de esa pregunta, volvemos a ese tema y hacemos más preguntas, o tratamos de determinar por qué esa pregunta ha provocado que la persona reaccione de esa manera. Lo usamos para identificar pistas, o cosas que son preocupantes para la persona que está siendo cuestionada, pero no para acusar directamente de engaño.

 

 

‘Deleite del engaño’. Qué es y por qué sucede

Os animo a que sigáis a Paul Ekman, es uno de los mayores referentes sobre comunicación no verbal y detección de la mentira, asesoró la trama de la serie ‘Lie to me‘ (muy recomendable la primera temporada) y no cesa de investigar los entresijos de la expresión emocional y el atractivo mundo de la psicología de la mentira.

Este autor destaca un concepto insólito a la par que frecuente. El deleite del engaño. Los ejemplos explicativos son maravillosos: El suboficial de la Armada John Anthony Walker, Jr. fue declarado culpable de espionaje para la Unión Soviética en 1987 y está cumpliendo cadena perpetua. El New York Times dijo que había sido el espía más dañino de la historia, ya que ayudó a los soviéticos a descifrar más de 200,000 mensajes navales encriptados. No fue el polígrafo lo que lo atrapó, ni la vigilancia de los oficiales de contraespionaje de los EE. UU. Fue su esposa Bárbara quién lo ‘entregó’ al FBI. Walker presumía de todo el dinero que estaba ganando, pero Barbara era su exmujer y él se retrasaba en los pagos de la pensión alimenticia.

¿Qué motivó a este tipo brillante y astuto a descuidar un detalle tan simple? Probablemente el deleite engañoso , la emoción casi irresistible que sienten algunas personas al tomar un riesgo y salirse con la suya. Algunas veces incluye el desprecio por el objetivo que está siendo explotado con despiadado éxito. Es difícil contener el deleite engañoso; ya que realmente deseamos fervientemente compartir los logros (aunque sean maliciosos) con otros, buscando siempre la admiración por nuestras hazañas.

Cuando Hitler logró engañar a Chamberlain, ocultando que ya había movilizado al ejército alemán para atacar a Polonia, solicitó un ‘tiempo muerto’ en la reunión con sus generales, que habían estado presenciando sus mentiras más exitosas. Entonces, Hitler entró en una antesala, donde, según los informes, saltó de alegría y, después de haber reducido su deleite engañoso, regresó a la reunión.

La presencia de otros testigos ante el farsante exitoso  intensifica, generalmente, el deleite experimentado y aumenta las posibilidades de que parte de la excitación, el placer y el desprecio se filtren en algún momento, delatando así al mentiroso. No todos tienen esta tendencia a sentir el deleite del engaño, algunas personas lo que sienten realmente es terror por ser ‘pillados’ en el engaño. Las personalidades más manipuladoras son los perfiles más vulnerables a esta emoción de embeleso y placer en la mentira. Por tanto, podemos establecer que las emociones que delatan al mentiroso pueden ser: el deleite, el miedo o la culpa, que es la tercera emoción que interviene en este proceso, el sentimiento de infracción y responsabilidad ante un engaño.

Pero cuidado, siempre hay que contextualizar y sumar indicadores. La culpa o el miedo por sí solos no acusan directamente a un sospechoso. Una persona inocente puede temer no ser creída, lo que complica la interpretación del miedo como prueba concluyente. De igual modo, las personas pueden mostrar culpabilidad por algún otro aspecto de la situación, que no sea relevante para la fechoría que el interrogador está investigando. Paul Ekman cita un caso en el que un sargento, que no asesinó a la esposa de su vecino, se sentía culpable (y así lo transmitía con su lenguaje corporal en el interrogatorio) pero por algo bien distinto (extraño pero no un delito), haberse sentido excitado sexualmente al haber descubierto el cuerpo de la mujer desnudo.

Como siempre decimos, las emociones congruentes/incongruentes son señales de alarma para identificar las mentiras en un relato, pero siempre hay que contextualizar, ir más allá, y descubrir por qué y ante qué estímulo exactamente se desencadenan esas reacciones…

Los peligros de aprender a detectar microexpresiones faciales

Por definición, las microexpresiones faciales filtran las emociones que las personas no quieren que los demás sepan que están sintiendo. A veces, incluso la persona que muestra esta reacción no es consciente de la emoción que se está filtrando. Si nos entrenamos en esta práctica de captar micreoexpresiones nos permitirá ‘aprovechar’ esta información oculta de los demás (y, en cierto sentido, la estaremos robando).

¿Quién tiene el derecho a hacerlo, a arrancar la máscara y desvelar el rostro real? Paul Ekman advierte que “Ciertamente, los agentes de la autoridad. Aunque he sostenido, de forma reiterada, que los agentes entrenados para detectar micros deben ofrecer a aquellos con los que hablan la posibilidad de usar una máscara facial”. Es decir, respetar que los seres humanos mintamos, socialmente, por un bien mayor, por no dañar, por autodefensa, por minimizar o exagerar hechos o por lo que sea…

La Constitución nos protege de la autoincriminación, pero las microexpresiones pueden proporcionar al agente de la autoridad la posibilidad de descubrir tales detalles incriminatorios, simplemente con lo que la persona muestre involuntariamente. ¿Sería ético en personas entrenadas en detectar microexpresiones no informar a los interrogados de esta invasión en su privacidad? ¿Los presuntos delincuentes no tienen derecho a usar una ‘máscara’ para preservar su protección?

Lo que es más, son muchos los profesionales (abogados, negociadores, políticos, banqueros, operadores comerciales, vendedores, etc) cuyos intereses no siempre son los ideales, y ahora pueden, sin previo aviso, invadir la privacidad de sus interlocutores.

Los formadores en la materia no nos paramos a pensar en estas cuestiones cuando entrenamos en esta potente herramienta de comunicación no verbal, permitimos la invasión en un terreno muy privado de la vida de las personas: los sentimientos que no quieren que todo el mundo (y, a veces, nadie) sepan que están experimentando .

Y, sin embargo, la invasión de este tipo de privacidad puede servir, y mucho, al bien público. Los seguidores de este blog lo sabrán bien, la colaboración tan enorme que la lectura gestual aporta a áreas como la comunicación, educación, medicina, criminología, etc. Ayuda a sintonizar y conectar con nuestro interlocutor y encontrarnos, por tanto, en mejores condiciones para ayudar.

Todo lo que podemos esperar es que todo este conocimiento vaya a ser utilizado en mayor medida por lo que consideramos bueno, para ayudar a la gente, más que para dañar, engañar o explotar a la gente. Y vosotros… ¿qué pensáis?

*Referencia: PaulEkmanGroup

Los 7 tipos de sonrisas

mona_lisa_face_800x800px

También hay sonrisas simplemente indescriptibles

¿Pensabais que solo había una? Pues, según la máxima autoridad internacional en la investigación de la expresión facial, Paul Ekman, no. En realidad, existen siete tipos bien diferenciados. Y no siempre una sutil sonrisa o una sonora carcajada quieren decir que la persona está eufórica y siente un estado emocional positivo, a veces algunas sonrisas significan todo lo contrario.

El modo más eficaz de ocultar emociones es fingir otras, y enmascarar la realidad con una sonrisa es una buena opción, ya que resulta agradable y socialmente está normalmente asociada a la felicidad. Pero no es así, no siempre será una buena señal, también sonreímos cuando nos sentimos desdichados. La acción muscular necesaria para fingir la sonrisa es relativamente sencilla, solo tenemos que mover un músculo que se ejecuta voluntariamente, sin embargo no sería tan fácil con las emociones restantes que requieren de una mayor complejidad a la hora de activarlas con la implicación de tres a seis músculos.

Los siguientes fotogramas ejemplifican a la perfección los siete tipos de sonrisas: sincera, amortiguada, falsa, burlona, desdeñosa, temerosa y triste. ¿Sabrías reconocerlas? 🙂

Realizado por: Álvaro Villarrubia.

Esquema realizado por: Álvaro Villarrubia.

 

Ekman y El Dalai Lama crean un fascinante atlas de las emociones

El Dalai Lama junto a Paul Ekman. Fotografía de la web paulekman.com

El Dalai Lama junto a Paul Ekman. Fotografía de la web paulekman.com

Y yo he alucinado con este mapa emocional, no solo por su contenido, que me parece de una calidad y sencillez brillantes, también por su diseño de indudable belleza. El origen de la creación de este atlas se produce por unos encuentros a lo largo de varios años entre el psicólogo experto en emociones y expresión facial, Paul Ekman, y el maestro budista, Dalai Lama, en dichas reuniones ambos comparten su sabiduría y su forma de entender la conducta humana, llegando a la conclusión de que es fundamental para todo ser humano la auto-observación y conocimiento de nuestros estados emocionales para poder aprender a gestionar las consecuencias de lo que nos perturba en el día a día.

Fue El Dalai Lama quién le pidió a Ekman crear un mapa emocional, algo esquemático y asequible, que permitiera a todo el mundo tener experiencias emocionales más constructivas. “Cuando queríamos llegar al nuevo mundo, necesitamos un mapa para llegar allí. Si queremos llegar a un estado de calma mental lo que necesitamos es un mapa de la emoción.” dijo el maestro. Explorando este atlas aumentamos la comprensión de lo que son las emociones y sus efectos sobre nosotros, su objetivo es ayudar a la gente a tomar conciencia del impulso, para pensar antes de actuar, y si es así, cómo hacerlo.

Diagrama del Atlas de las Emociones. Paul Ekman

Diagrama del Atlas de las Emociones. Paul Ekman

¿Y dónde encontramos ese Atlas de las emociones? (puedes pinchar aquí para descubrirlo) la páginaweb está en inglés (atlas of emotions) pero si activamos el traductor del navegador automático se entiende todo a la perfección. Para elaborarlo Paul Ekman realizó una encuesta entre 140 científicos, que provenían de ámbitos como la psicología o la neurología, para llegar a un consenso del funcionamiento del proceso emocional. En la página de inicio nos encontramos ‘los cincos continentes de la emoción‘, ya que llegaron a la conclusión de que había cinco grandes categorías de emociones: ira, miedo, asco, tristeza y disfrute, y que cada una tenía un subconjunto de estados emocionales, disparadores, acciones y estados de ánimo propios, que también podemos descubrir pinchando en cada uno de los continentes emocionales.

Espero vuestros comentarios para ver qué os ha parecido, ¡para mí ha sido un verdadero descubrimiento! Todo lo que sea la divulgación científica a través de un formato sencillo será bienvenido y creo que lo han conseguido, eso sí, por un módico precio, (un secreto) El Dalai Lama pagó al Dr. Ekman al menos 750.000 dólares para que desarrollara el proyecto.

 

 

Caso Madeleine McCann: 9 años y aun no sabías todo

Kate y Guerry McCann, en la presentación en Madrid del libro 'Madeleine'. (Foto: Jorge París)

Kate y Guerry McCann, en la presentación en Madrid del libro ‘Madeleine’. (Foto: Jorge París)

Todos recordarán el caso de la niña británica de tan sólo tres años, Madeleine McCann, que desapareció al sur de Portugal en extrañas circunstancias. Este caso, aún sin resolver, conmovió al mundo entero. Hoy se cumplen 9 años del suceso, por ello, he querido contar con un experto en comunicación no verbal, Robert Lavergne, el cuál ha estudiado con especial ahínco los entresijos psicológicos de la desaparición y posteriores acontecimientos. Y es que ‘por suerte’, los padres de la niña dieron numerosas ruedas de prensa y entrevistas a los medios de comunicación exponiéndose así a un análisis pormenorizado de su conducta.

Sobre este caso podríamos hablar de aspectos inquietantes como el que se encontraran sangre y fluidos en el apartamento de los McCann y que la madre de la pequeña se negó a declarar sobre ello, o que los McCann utilizaran el dinero del fondo destinado a encontrar a Madeleine para pagar la hipoteca de su casa, u otra cuestión muy llamativa, que los padres de Madeleine no participaron físicamente en la búsqueda de su hija, pero vamos a afrontar este caso desde el análisis de comportamiento no verbal.

Mi objetivo en este estudio era corroborar si los McCann mostraban una conducta no verbal típica de alguien que ha sufrido el secuestro inesperado de un ser querido. Para empezar a analizar el caso hay que definir la emoción esperada’ (sentimiento característico que debería suscitar una situación determinada). Es decir, (y siendo algo reduccionista, sin entrar en explicaciones teóricas) si se nos muere un familiar, se espera una reacción de tristeza, al igual que si nuestra hija pequeña desaparece mientras estamos de vacaciones. Además de la emoción esperada, está la emoción presentada, que puede coincidir o no con la emoción esperada. A continuación vamos a ver imágenes de padres que han pasado una situación similar a la familia McCann.

Lee el resto de la entrada »

¿El polígrafo es realmente eficaz para detectar mentiras?

3034903278_7ce5ea98f3_oLa prueba poligráfica es una de las herramientas de detección del engaño a través de patrones no verbales, en este caso fisiológicos, más populares. En España no se admite como prueba judicial y se utiliza en el programa ‘Sálvame Deluxe’ para detectar mentiras en el mundo del famoseo, pero os sorprenderá conocer que fuera de nuestras fronteras, esta prueba, tiene una relevancia muy notable en diferentes organismos oficiales de países como EEUU, según cita el prestigioso Paul Ekman en una de sus obras, este sistema está totalmente integrado en, por ejemplo, FBI, CIA, Agencia Nacional de Seguridad, Espionaje y Seguridad del Ejercito, etc. Entonces ¿cómo funciona la máquina? ¿hasta qué punto es eficaz? ¿cómo se relaciona con las emociones y la mentira?

Todo comenzó con el italiano Cesare Lombroso, que investigó la relación entre los cambios en el sistema cardiovascular y la reacción del cuerpo con la mentira. En esta tarea consideró únicamente dos parámetros: ritmo cardíaco y presión sanguínea. Posteriores progresos en el desarrollo de la técnica dieron como resultado la aparición del famoso polígrafo cuya invención es atribuida a Leonard Keeler. Y desde entonces el polígrafo ha sido y es utilizado como herramienta de ayuda para detectar engaños, quizás por ello se conozca vulgarmente como “cazador de mentiras”, “detector de mentiras” o “máquina de la verdad”.

El funcionamiento es relativamente sencillo. La persona se sienta cómodamente  y mantiene una conversación relajada con el entrevistador durante un cuarto de hora. Se le conecta a los sensores que miden cierto número de variables corporales (respiración, latidos del corazón, presión arterial y grado de conductividad de la piel) y los datos son monitorizados por ordenador en una pantalla. En un programa se marcan las respuestas y se comparan digitalmente con las preguntas de control hechas previamente (en la conversación relajada) para determinar si ha habido falsedad o no.

Lee el resto de la entrada »

¿Cómo detectar el dolor en personas que no pueden expresarlo o quieren fingirlo? ¿Y en los animales?

Codificación facial de la expresión de dolor en humanos y animales.

Codificación facial de la expresión de dolor en humanos y animales. Fotografía de la Asociación Internacional del Estudio del Dolor.

La evaluación del dolor en los seres humanos se basa en el auto-informe, pero bebés, ancianos, niños y mayores con algún trastorno del lenguaje, autismo, carencias en la capacidad intelectual y un largo etc, no pueden expresar con palabras lo que experimentan en su interior, y el dolor en esta incapacidad comunicativa es una de las emociones con mayor trascendencia. También están las personas que pueden expresarlo pero quieren fingirlo por algún interés especial en ello, y por último los animales, que por razones obvias, no se pueden expresar verbalmente y su lenguaje corporal (que también lo tienen) será fundamental para identificar en sus caras sensaciones fundamentales para la supervivencia, como el dolor.

La expresión facial de este sufrimiento ofrece una oportunidad importante para una mejor comprensión, evaluación y control del dolor. Ciertos movimientos de los músculos faciales serán predictores sensibles y específicos de la presencia y gravedad de dolor. Esta configuración concreta de la cara de dolor se ha demostrado como relativamente consistente a través de desarrollo humano (desde la infancia a la edad adulta), entre los seres humanos de diferentes culturas y en animales, lo que da cuenta de la universalidad de esta emoción.

Lee el resto de la entrada »

¿Qué es una microexpresión? Vimos un ejemplo en Iñaki Urdangarín

Microexpresión intensa de la emoción de ira en la declaración de Iñaki Urdangarín en el juicio

Microexpresión intensa de la emoción de ira en la declaración de Iñaki Urdangarín en el juicio por el caso Noos

En el último post analicé las claves no verbales de las declaraciones ante el juez de Iñaki Urdangarín y la Infata Cristina por el caso Noos. Pero me quedé con las ganas de explicar con mayor profundidad el interesante y práctico concepto de ‘microexpresión’ que fue investigado en su origen por Isaacs y Haggard y desarrollado más tarde por Paul Ekman y David Matsumoto.

Una microexpresión se trata de una acción involuntaria en el rostro que se produce de acuerdo con la verdadera emoción que se está sintiendo, y que puede ser: asco, miedo, ira, sorpresa, alegría, tristeza y desprecio.  Las microexpresiones son probablemente signos de estas emociones pero que se pretenden ocultar, aunque también pueden ser signos de estados emocionales rápidamente procesados en los cuales no ha existido intención de ocultación.

La idea del funcionamiento de las microexpresiones tiene su raíz en la hipótesis de inhibición de Darwin (1872) que sugiere que los movimientos faciales pueden producirse de manera involuntaria incluso si el individuo está tratando de controlar su expresión. Las microexpresiones son de muy corta duración, con un intervalo entre 1/25 a 1/15 de segundo y suelen ocurrir en situaciones con un alto riesgo, donde la persona tiene mucho que ganar o perder.

Lee el resto de la entrada »

La ‘peineta’ de Leonardo DiCaprio en la Gala de los Óscars

Gesto emblemático: el dedo que se escapó de la mano de Dicaprio

Gesto emblemático: el dedo que se escapó de la mano de DiCaprio

Todos pudimos apreciar la alegría real, la felicidad intensa, que experimentó Leonardo DiCaprio al recoger (por fin) la ansiada estatuilla en la Gala del Óscars, e igualmente somos conocedores de la polémica que se ha generado en la ‘tardanza’ de este acontecimiento, en la opinión pública y por supuesto en el propio sentir del actor, que tras numerosas oportunidades siempre veía frustrada su recompensa a la interpretación impecable.

Teniendo en cuenta este contexto, nos encontramos en la gala de ayer un gesto inconsciente por parte del actor que puede ser coherente con la situación, un gesto emblemático dejando ver su dedo medio de la mano en todo su esplendor, una seña ancestral conocida como ‘peineta’ o ‘higa’. Culturalmente tenemos integrado en nuestro sistema gestual este ademán para señalar a personas infames, mostrar burla o desprecio hacia ellas.

Lee el resto de la entrada »