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Las lágrimas de Ada Colau y el gesto de la mano en el pecho #AnálisisNoVerbal

Esta mañana, la todavía alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha admitido en un programa de radio que se ha planteado dejar la política durante las últimas semanas. La noticia continuaría con un: ‘y entonces, se ha emocionado‘. Pero realmente, si analizamos cuándo aparece la emoción, no se relaciona con ella, ni con su decisión sobre seguir o no en política, ni con las acusaciones o insultos que haya podido escuchar.

El estímulo que desencadena la reacción ha sido el pensar en sus hijos. En primer lugar Colau se encoge de hombros cuando le preguntan si ha valorado abandonar la política, es decir, expresa duda. Incluso al principio sonríe irónicamente, denotando la obviedad (para ella) de ese planteamiento. Después asiente con la cabeza reforzando que sí, que claro que se ha planteado dejarlo.

A continuación aprieta los labios fuertemente, en un intento de represión emocional (no quiere llorar, pero no puede frenar la conducta), en ese instante podemos ya entrever que su mente está en su familia, de hecho pierde la mirada, la desvía hacia arriba, su estímulo no está físicamente allí sino en su pensamiento. Cuando vuelve a mirar a su interlocutor ya está visiblemente emocionada, ojos vidriosos, mantiene la mandíbula apretada y los orificios de la nariz se ensanchan. Hay tensión y ansiedad visibles (necesita coger más aire).

Acaba la secuencia con el gesto de la mano en el pecho cuando por fin expresa lo que tiene en mente “pienso en mis hijos“, admite. Éste es un gesto muy antiguo que, además de simbolizar lealtad y sellar juramentos, es un emblema de emociones y sentimientos intensos. Poner (espontáneamente) una mano sobre el corazón se asocia con la sinceridad y honestidad, para ello siempre debe ser coherente con la expresión emocional en el rostro y el mensaje verbal. En este caso, podemos afirmar que sí, es sincero, ya que sus señales fisiológicas, rostro, gestos y mensaje verbal se activan en un mismo sentido .

Anteriormente en el este blog vimos el ejemplo contrario en Otegui. Para que comprobéis vosotros mismos las diferencias al ejecutar un mismo gesto 🙂

El lapsus de Pablo Iglesias en su comparecencia por los resultados electorales #AnalisisNoVerbal

Pablo Iglesias fue el único representante político que no compareció de forma inmediata tras los resultados electorales del 26-M. Ayer reapareció tras una jornada de reflexión ofreciendo una breve rueda de prensa ante diferentes medios para después acudir al programa de ‘Al rojo vivo’.

Lo bueno de tener una ‘jornada de reflexión’ es que puedes pensar, racionalizar y preparar el discurso. Las preguntas inesperadas son las que pueden provocar un impacto emocional y, por tanto, un descontrol en el lenguaje corporal que desvele la realidad de tus emociones internas. Iglesias mantuvo el tipo, su rostro y mirada eran tristes, su voz y ritmo tonal eran planos, de bajo volumen, pausado. Todo coherente con la situación.

Pero hubo una pregunta, que supongo que no preparó, que sí que impactó en el impertérrito semblante del líder de la formación morada. Un periodista le plantea que si está de acuerdo con las declaraciones de Juan Carlos Monedero, en las que afirma que: “Las cloacas han convencido a Íñigo Errejón para destruir Podemos”.

Iglesias niega con la cabeza cuando manifiesta verbalmente que no está a favor de esas declaraciones pero a continuación comete una especie de ‘laspsus interruptus‘ (vamos, un ‘morderse la lengua’ en toda regla). Ya que responde: “no estoy de acuerdo y… no estoy de acuerdo”, en ese momento se ríe y parece que prefiere callar para no alargar la explicación que iba a dar, convirtiendo la respuesta en un acto fallido.

Y hace bien, cuando se sufre algún tipo de incontinencia en el lenguaje y te sales del guión puede ser peligroso; y es que las palabras, a veces, las carga el diablo. 🙂

Os dejo por aquí el vídeo.

La sonrisa incoherente de Rocío Monasterio en el debate de Telemadrid

El debate entre cuatro de los candidatos a presidir la Comunidad de Madrid celebrado este domingo por la noche en Telemadrid fue bastante plano en lo que a expresiones emocionales se refiere. Más que un debate, parecía una concentración de breves mitines de cada uno de los partidos políticos, no había enfrentamiento ni se rebatían prácticamente nada.

El representante de Ciudadanos, Ignacio Aguado, quizá fue el más fluido de todos, con miradas directas a cámara, más gestualidad coordinada con lo que decía y recursos visuales para apoyar su discurso. En contraposición, la representante de Podemos y el respresentante del PSOE, muy encorsetados a nivel emocional, sin dinamizar el discurso y con un lenguaje bastante aprendido, basado en datos, nada espontáneo.

Lo que más llama la atención fue la sonrisa descontextualizada de Rocío Monasterio, en representación del partido VOX. Le ocurrió algo parecido a Pablo Casado en el debate electoral en el que participó. Supongo que son personas más serias a quienes los asesores les aconsejan ‘sonreír más’ y al final queda bastante forzado. No es mal recurso, una sonrisa siempre transmite positividad y optimismo pero hay que saber regular las emociones.

Anoche Monasterio sonreía mientras nombraba problemáticas serias del país, mientras escuchaba acusaciones. Y esto ya no es lógico, es incoherente y proyecta una sensación extraña en el espectador, provocando desconfianza. Normalmente, Monasterio es muy expresiva y espontánea a nivel emocional y utilizar este recurso tan forzado no beneficia en ningún caso a su imagen.

No os perdáis el análisis de mi compañero José Luis Martín Ovejero para Telemadrid, en éste se ejemplifican estos detalles con secuencias concretas.

 

Movilización, Nadal, cambio, brindis… todo esto nos encontramos en los lemas políticos

Los primeros lemas políticos que salieron a la luz fueron los de PP y PSOE y no estuvieron exentos de polémica. Anoche fue la pegada oficial de carteles electorales de las diferentes formaciones y de nuevo apreciamos imágenes potentes y estudiadas para transmitir mucho con poco.

Comencemos con la de Ciudadanos, ha elegido un eslogan e imagen movilizadores, “¡Vamos! Ciudadanos”, es un mensaje que nos recuerda a la marca personal de Rafa Nadal, palabras con fuerza y ánimo, incitan a la acción enérgica, el uso de exclamaciones y el imperativo plural lo refuerzan, es una orden en la que se incluyen para la actuación con entusiasmo. La figura de Rivera aparece coherente con este propósito, aparece en tránsito, con una postura corporal propia del caminar, con semblante facial serio, liderando lo que parece una agrupación de personas tras él con banderas de España difuminadas, un guiño a la lucha por preservar la unidad de España y posicionarse ante el conflicto catalán.

Unidas Podemos

Nada se parece al eslogan e imagen que presenta la formación de Unidas Podemos, utilizan el color morado que representa su partido para escribir en un fondo de folio en blanco el lema “La Historia la Escribes Tú”, estéticamente me recuerda a una pancarta reivindicativa vista en cualquier manifestación del partido. De nuevo vuelven a una proyección que se acerque al pueblo, es una frase que ha podido escribir cualquiera de nosotros, que implica a la ciudadanía como responsable para que suceda una revolución histórica nunca vista hasta ahora en política, que gane las elecciones un ‘partido de los nuevos’, comunica cambio y participación, evita el diseño cuidado y ornamental del resto de partidos y se desmarca así con una propuesta visualmente muy inocente y elemental.

 

Por último, el candidato de Vox ha elegido la estatua de Blas de Lezo ubicada en la plaza de Colón de Madrid, sin escenario y subido a la peana de la estatua,  para proclamar su lema “Por España”, breve pero conciso, no hace  más que divulgar su principal idea política, estar al servicio de los españoles y de la unidad, es el único que no incita a la acción o a la movilidad, es un mensaje más servil y dedicado, me recuerda a un brindis, ¿a vosotros no? 🙂

Rivera, Casado y Abascal, ¿tres personalidades diferentes? #AnálisisNoVerbal

Los tres líderes políticos asistieron a una entrevista de formato más íntimo en el programa de ‘Mi Casa es la tuya‘, no hubo demasiadas preguntas comprometidas ni importantes confrontaciones a nivel político, pero sí nos acercó a la parte más personal del candidato y de este modo se puede perfilar con más certeza el estilo de personalidad/comunicación de cada uno.

Tres ideologías de derechas a diferentes niveles y tres personalidades muy similares, ya que corresponden con la tipología racional-introvertido. Este estilo de personalidad se caracteriza por una tendencia al formalismo, la disciplina, las tradiciones, los datos objetivos, una comunicación directa y mayor estabilidad/frialdad emocional. Ésta digamos es la ‘genética‘ de su forma de ser, ¿la diferencia entre los tres? Aquí entra en juego la parte adaptativa de la personalidad.

Todos nacemos con una tendencia para ser y comportarnos pero hay personas a quienes las circunstancias les hacen cambiar, realmente adaptarse, que no transformarse (porque eso es imposible) pero sí ‘limar’ ciertos aspectos de su carácter para llegar, o encajar, con un mayor grupo de la población. Y esto es algo muy importante en política como podéis imaginar, donde el discurso tiene que ‘calar’ en el mayor grueso de personas posibles. Esta adaptación es muy visible en Pablo Casado y Albert Rivera.

Ambos son personas serias, introvertidas, más distantes pero que han reorientado su parte más genética para transmitir también otras emociones y ser más cercanos. Han ido adquiriendo un estilo comunicativo más positivo y emocional, se muestran sonrientes, utilizan el recurso del humor, cuentan anécdotas personales y familiares para llegar al espectador, utilizan palabras también de mayor impacto emocional, como “familia”, “ayuda”, “cooperación” o “liberal”. Se muestran relajados y cómodos (aunque la procesión vaya por dentro).

En el lado opuesto tenemos a Santiago Abascal, tiene una personalidad arraigada muy similar a la de Casado y Rivera, pero no demuestra un comportamiento adaptativo, sigue dominado por su genética y fiel a su forma de ser, le cuesta entrar en temas personales y emotivos, no sonríe porque no le apetece y es una persona seria, se mantiene a la defensiva en sus apariciones públicas, paraliza su corporalidad, no demuestra emociones en su rostro ni altera su actitud. Esto puede ser un valor personal positivo pero ¿realmente es útil en política? porque ciertamente reduce su conexión con un sector mucho más restringido de la población.

¿Qué opináis? ¿Los políticos deben permanecer fieles a su forma de ser o desoír su genética y readaptarse para llegar a tod@s?

Qué hay tras los lemas políticos de la campaña electoral del 28-A

Los principales formaciones políticas ya van comunicando a través de sus eslóganes su imagen y posicionamiento ante la nueva campaña electoral que acontece este año 2019. Lo vimos en las pasadas elecciones, todo transmite, nada se improvisa, cada movimiento está bien estudiado para analizar al detalle el impacto visual del partido.

Es destacable este año la gran diferencia entre los dos gigantes electorales, PP – PSOE.

El lema del partido socialista es: “Haz que pase“. Es una frase breve pero potente ya que incita a la acción a través del verbo, además lo conforma en imperativo, realmente es una orden a la movilización, que traspasa la responsabilidad a la ciudadanía. Se trata de una instrucción muy americana, las palabras “make it happen“, son muy utilizadas en EE.UU para identificar diferentes marcas publicitarias y movimientos reivindicativos.

Por tanto, para Pedro Sánchez mantienen este estilo americano ‘a lo Obama’ que ya utilizaron en la campaña anterior , en el que utilizaban ese halo vintage de los anuncios publicitarios americanos de los años 40 y 50 para los carteles electorales. El problema y la controversia generada con la frase ‘Haz que pase’ es que efectivamente en inglés queda muy bien pero en español tiene un doble sentido (que pase y quede atrás). Algo que han aprovechado el resto de formaciones políticas en redes sociales para destacar esta segunda lectura.

Totalmente contraria ha sido la apuesta del Partido Popular, su lema es: “Valor seguro“. Siguen asociando el partido a una imagen conservadora, sin cambios, nada trasgresora, no quieren renovarse o modernizarse. El eslogan es coherente con los colores corporativos, traje y corbata, sonrisa política… Su intención así es la de dirigirse a su público ‘de siempre’, arraigado en sus tradiciones, sin pretensiones de parecer algo que no son (al menos eso hay que reconocérselo), son fieles al argumento de ‘seguridad‘ que pueden aportar por ‘sus tablas’ en estos menesteres de gobernar un país. Claramente, buscan hacer patente la certidumbre que para los electores supone votar a la formación de Pablo Casado frente a otras opciones.

 

¿Qué siente Pedro Sánchez ante la concentración de la plaza Colón?

Con el lema “Por una España unida, ¡elecciones ya!“, Madrid acogió este domingo una manifestación convocada por el PP y Ciudadanos (y con el apoyo de Vox) contra el Gobierno de Pedro Sánchez para rechazar la negociación con los partidos independentistas catalanes. Mientras tanto, Pedro Sánchez acudía a un acto de su partido en Santander.

En un momento de su intervención, hizo alusión a la concentración de Colón: “Como presidente del gobierno, faltaría más, respeto la concentración, pero también digo que están haciendo una concentración en contra de una persona, de mi persona”. Obviando la egocéntrica afirmación, continúa lamentándose por la falta de consenso para aprobar los presupuestos de su Gobierno por parte de los independentistas y de “las derechas que se manifiestan hoy en la plaza de Colón“.

Justo en ese instante, captamos esta microexpresión mixta de asco y desprecio, contracción nasolabial y elevación unilateral de las comisuras de la boca. Es una expresión fugaz pero intensa, que indica indignación, falta de respeto, fuerte rechazo y aversión al objeto del mensaje verbal asociado. Es una emoción que implica, en mayor o menor medida, cierta superioridad moral o intelectual, se trata de un gesto de humillación a través del que una persona trata a otra con actitud de altivez y soberbia.

Pedro Sánchez. Microexpresión captada en el minuto 15.54 del vídeo adjunto.

Aquí la secuencia completa de su intervención:

Lo que todos los políticos deberían decir en sus discursos (miedo me da contarlo)

Soy partidaria de la espontaneidad y la naturalidad a la hora de expresar nuestro mensaje, nuestras emociones; pero seamos realistas, un gran líder político jamás puede dejar su discurso en manos de la improvisación. Hay políticos que son recordados solo por sus palabras o frases memorables, normalemente emocionales (por ejemplo, aquel “yo tengo en sueño” de Martin Luther King), que traspasan generaciones y siempre seguirán ahí como parte de la historia.

El poder de las palabras que utilizamos es innegable, son la herramienta de la inspiración pero también sabemos ahora que lo son de la movilización. Nuestra ya conocida experta en logopedia y comunicación no verbal, Carmen Acosta, fundadora de OHLAVOZ, nos descubre el secreto mejor guardado de los asesores políticos más influyentes del mundo, un paso más allá de la mera persuasión a través del discurso; el poder del verbo:

Todas las palabras ‘suenan’ en nuestros cerebros aunque las leamos en silencio. Investigaciones recientes nos demuestran que incluso algunas de ellas: los verbos de acción, son capaces de activar en nuestro cerebro las zonas que pondríamos en marcha si fuésemos nosotros los que estuviésemos realizando esa acción.

Siempre hemos sabido que el lenguaje es muy poderoso, pero ahora empezamos a entender mejor por qué. Si escuchamos “escribir” nuestro cerebro pone en marcha las zonas que se encargan de enviar las órdenes a los músculos necesarios para realizar esta acción. Es como si nuestro cerebro hiciera una simulación de la acción y nos preparara para ejecutarla.

Warrington & McCarthy, entre otros, llevan muchos años investigando sobre dónde almacena el cerebro las palabras que aprendemos y cada vez hay más evidencia de que el cerebro almacena de manera separada los sustantivos y los verbos. Guardando a los primeros en las áreas visuales y a los últimos en las áreas motoras.

Ello es así porque los sustantivos, excepto los que son abstractos, los aprendemos asociados a los objetos o a los seres que vemos, mientras que los verbos, en general, los aprendemos asociados al movimiento. Nos cuentan estas investigaciones que al escuchar un sustantivo tendemos a visualizarlo porque se activan las zonas visuales de nuestro cerebro, que además de ser las áreas responsables de que podamos ver, almacenan este tipo de palabras. Mientras que al escuchar un verbo nos preparamos para la acción porque se activan las zonas motoras que, además de ser las encargadas de dar órdenes a los músculos, son también el almacén de los verbos.

¿Os dais cuenta de que esto es de suma importancia a la hora de redactar discursos o mensajes que pretendan movilizar a la audiencia? ¿Lo sabrán nuestros políticos?

Parece que Mauthner tenía razón cuando a principios del sXX ya decía , que verbos, sustantivos y adjetivos no son meras categorías gramaticales, sino modos de ver el mundo. De manera dinámica: verbos, estática y objetiva: sustantivos, o subjetiva: adjetivos.

Los gestos pueden revelar si nuestras emociones son positivas o negativas

Curiosamente los seres humanos somos los únicos diestros y zurdos; el resto de primates no tienen preferencia por una mano u otra al realizar cualquier tipo de tarea, las utilizan indistintamente. En comunicación no verbal se suele decir que los gestos con la izquierda significan ‘x’ y los de la derecha ‘y’, aunque en este blog siempre remarcamos que en ciencias del comportamiento no existen las ecuaciones matemáticas.

Hay investigaciones cuyos resultados apuntan a que sí que existe una relación entre emociones positivas/negativas y los gestos de lateralidad manual. En concreto, se ha demostrado que las personas tendemos a asociar nuestro lado dominante a una valencia emocional positiva y el lado no dominante a una valencia negativa, es decir, los diestros tienden a valorar positivamente la derecha y los zurdos la izquierda.

Los gestos que realizamos con las manos son bastante inconscientes, no solemos controlarlos, entonces, ¿cuándo hablamos, por ejemplo, de éxito u optimismo, un diestro realizará gestos ilustrativos con su brazo derecho? ¿y viceversa cuando hable del fracaso o la pérdida, por ejemplo? Para dar respuesta a estas hipótesis, el experimento político habla por sí solo…

Los autores Casasanto y Jasmin observaron los gestos que se realizaban durante discursos de políticos en debates finales de la campaña en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. En 2004 los dos candidatos que participaron eran diestros: John Kerry, demócrata, y George Bush, republicano. En cambio, en las elecciones de 2008 ambos eran zurdos: John McCain, republicano, y Barack Obama, demócrata.

Para el estudio analizaron el habla y los gestos de cada uno de ellos durante los debates presidenciales (concretamente fueron 3012 oraciones habladas y 1747 gestos). Se valoraron de forma independiente, por un lado, la valencia (positiva, negativa o neutra) de cada una de las cláusulas habladas y, por otro, cuando había un gesto simultáneo a la cláusula, si éste se realizaba con la mano derecha o la izquierda.

Los jueces que llevaron a cabo la tarea de valorar las cláusulas escucharon el discurso sin imagen y los que llevaron a cabo la tarea de contar los gestos y anotar qué mano se usaba vieron la imagen sin audio.

Los resultados mostraron que los candidatos diferían en la asociación entre gestos y habla. En ambos candidatos diestros, los gestos de la mano derecha aparecían con mayor frecuencia en cláusulas de valencia positiva y los gestos de la mano izquierda en cláusulas de valencia negativa. En ambos candidatos zurdos se encontró el patrón opuesto.

Por tanto, basándonos en esta muestra, cabe decir que hay una mayor probabilidad de asociar los mensajes positivos con gestos de la mano dominante y los mensajes negativos con gestos de la mano no dominante, revelando un vínculo oculto entre la acción y la emoción.

Este estudio revela que la asociación entre el lado dominante y la valencia emocional va más allá del laboratorio y se manifiesta de forma inconsciente en los gestos. De este modo, los gestos pueden revelar nuestra valoración emocional sobre lo que estamos hablando.

 

*Fuente: Ciencia cognitiva – ¿Lo aprecias o lo odias? Tus gestos al hablar pueden delatarte

La simbología en los carteles electorales de Cataluña #Elecciones21-D

Escasos segundos pueden ser suficientes para vender un proyecto electoral, para transmitir una ideología política, en definitiva, para convencer a votantes indecisos con una sola imagen. Un cartel electoral puede conseguir un voto y esto bien merece un cuidado especial, nada se deja la improvisación, cada detalle está pensado y se ejecuta con un objetivo. Pura comunicación no verbal.

En primer lugar, la CUP ha divulgado varios carteles para el 21, todos con una clara alusión a la intervención del Gobierno Central a Cataluña y al ya histórico 1-O. Es la imagen más rompedora, incita a la rebelión. El amarillo es el color de la locura, la diversión, que combinado con el negro y el rojo evocan, según la psicología del color, el odio mezclado con el hartazgo. Curioso. Coincide bastante con la idea que quieren proyectar. Además el estilo del cartel está despersonalizado y parece una pintada callejera, se refuerza con ello la rebeldía y el descaro.

Cartel electoral de la CUP.

Cartel electoral de Ciudadanos.

En el polo totalmente opuesto al anterior, nos encontramos el cartel electoral de Ciudadanos. Despliega un impacto visual potente. La figura de Inés Arrimadas en un intenso fondo naranja son los protagonistas. El partido apoya todo el peso de la campaña en la candidata y en la unión (en forma de corazón) de Cataluña, España y Europa. La proyección resulta dulce compensada con un toque de fuerza y energía que aporta el color del Partido. La sonrisa de Arrimadas es amplia y sincera y es de las pocas que posa con un contacto visual directo, implica compromiso, seguridad y emociones positivas.

Cartel electoral de Junts Per Catalunya.

Uno de los más esperados ha sido el de Puigdemont. La formación política de Junts per Catalunya ha elegido una imagen elegante, moderna y sofisticada para su cartel (¿no os recuerda a la portada de un disco?). No mueve emociones intensas como en el primer caso, sino que transmite tranquilidad. Esta tonalidad naranja es activa pero sosegada. El eslogan en diagonal proyecta optimismo y recuerda quién es ‘el verdadero presidente’. Su expresión facial es sonriente, calmada, incluso despreocupada, aunque evita mirar directamente a los ciudadanos. Y aquí viene lo más curioso, el atuendo de Puigdemont, su apariencia es formal porque se intuye el traje y la corbata pero entremedias con el abrigo aparece un jersey invernal, transmite frío. Al parecer, la fotografía no está tomada adrede para la campaña, tuvieron que cogerla de la rueda de prensa que dio en Bruselas, de este modo se asocia al exilio.

Cartel electoral de En Comú Podem.

De un carácter muy similar es el cartel de Xavier Domenech, que incluso llegó a declarar que le habían copiado el cartel. Cierto es que cuenta con elementos muy similares, la diagonalidad del eslogan, el tono anaranjado, aunque más difuminado y la imagen de su representante como figura protagonista. En mi opinión, pierde algo de fuerza, aunque se compensa por el contacto visual directo. Igual que el anterior podría ser la portada de un disco, éste podría aparecer en la cartelera de un teatro, tiene un aire más erudito.

Cartel electoral de Esquerra Republicana.

Continuamos con Oriol Junqueras, candidato de Esquerra Republicana. Es el cartel que más se distingue del resto por la representación de la cara del candidato en un primerísimo plano, pero no está de frente, por tanto la luz crea un efecto de sombras y claroscuro que no favorecen la claridad y la limpieza de la imagen. El gesto de Junqueras es de orgullo, sonríe con el mentón y la mirada hacia arriba. Pareciera la imagen de un superhéroe, aparece enaltecido.

El de los socialistas es el cartel electoral más tradicional. En mi opinión, no les beneficia volver a una imagen retrógrada del partido, pecando de seriedad y sobriedad. Pareciera que el mensaje sólo va dirigido a los votantes de más edad, olvidando a los jóvenes, a las nuevas tecnologías y a los guiños posibles que pueden derivarse. No hay emoción. Es insípido y anodino. Nada que ver con los carteles elaborados de Pedro Sánchez para las elecciones generales. Creo que ha sido un desacierto total y junto con el de la CUP marginan a muchos sectores sociales, lo cuál refleja desinterés en llegar a toda la ciudadanía. Miquel Iceta es un hombre emocional y divertido, una personalidad que es del todo incongruente con esta imagen.

Cartel electoral del PSOE.

Cartel electoral del Partido Popular.

Terminamos con el cartel del Partido Popular, sorprendentemente muy contrario al recién descrito del PSOE, no es nada clásico, no vende corporativismo. Xavier García Albiol es el más sonriente de todos, su felicidad se esboza muy espontánea y real, es un acierto que no le hayan disimulado las ‘patas de gallo‘ porque son la clave para transmitir una verdadera imagen de alegría. La tonalidad del color azulada hace referencia al color que identifica al Partido y a la vez transmite confianza, seguridad y armonía. Tras la figura del representante, aparece una masa de gente que parece que le sigue, convirtiéndole en ‘líder‘ y banderas de España que no olvidan acompañar de la senyera en la parte inferior.

A mi parecer, los más sobresalientes son los de Puigdemont y García Albiol, les siguen los de Arrimadas, Domenech y Junqueras, y suspenden los carteles de la CUP y del PSOE. ¿Qué opináis vosotros?