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Nuevo estudio sobre la detección del engaño

Un nuevo estudio muestra que las respuestas rápidas a las preguntas tienden a ser menos honestas que las respuestas más deliberadas.

Fotografía CCO

Se suponía que la mejor manera de conseguir que la gente dijera la verdad era provocando respuestas rápidas, sin ofrecer tiempo para pensar (y por tanto, a inventar o modificar de alguna forma la realidad).

Porque mentir puede ser una tarea cognitivamente compleja, ya que tenemos que inhibir la verdad, pensar una realidad alternativa y que todo ello suene bien; así, nuestro cerebro requiere tiempo para completar esta labor.

Pero parece ser que esto no siempre es así, la nueva investigación, publicada en Psychological Science, descubrió que las personas son más propensas a mentir sobre sí mismas cuando están bajo la presión del tiempo.

Pedirle a la gente que responda rápidamente solo hace que te den la respuesta que deseas escuchar“, dijo John Protzko, autor e investigador de la Universidad de California.

Este hallazgo ha sido replicado 5 veces más y podría socavar una de las suposiciones fundamentales de la detección del engaño: la tasa de respuesta suele ser mayor en los mentirosos que en los que dicen la verdad y que las respuestas rápidas son las más fiables, al ser más automáticas e inconscientes.

Concretamente, el estudio encontró que tenemos un 30% más de probabilidades de mentir sobre nosotros mismos cuando nos apresuramos a responder, y tiene cierto sentido.

En nuestra cultura, la mentira funciona como el engrasado para un correcto funcionamiento del engranaje social, mejorar nuestra reputación presentándonos de la mejor manera posible es lo más natural, fácil y rápido de hacer.

Por el contrario, desafiar las normas sociales admitiendo nuestros errores o defectos, no solo requiere más deliberación, sino también un contexto más relajado, situaciones que no se dan en un ambiente de laboratorio.

Como observaron los investigadores, muchos estudios asumen que poner a las personas bajo la presión del tiempo te da acceso a una parte oculta de su mente, pero descubrimos que solo están mintiendo e intentado ‘quedar bien‘.

Fuente:

Time Pressure Can Squeeze the Truth – The Wall Street Journal

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En este blog escribo sobre psicología, comportamiento no verbal, perfiles de personalidad, análisis de conducta y testimonios, comunicación… pero sin duda lo que más interés suscita siempre es hablar de la mentira. Porque es algo natural, innato en nosotros, mentir, pero también no querer ser engañados. Los entresijos de la mentira nos atraen y repelen a parte iguales.

Miénteme... si te atreves: claves para detectar la mentira

Miénteme… si te atreves: claves para detectar la mentira

Si sois asiduos a mis artículos ya sabréis que no existe la receta mágica para detectar la mentira, no hay nada infalible, nada. Si bien es cierto, que conocer ciertas señales conductuales, verbales, no verbales, contextuales, etc, nos pueden ayudar a desconfiar y seguir indagando.

Mi colega de profesión José Luis Martín Ovejero ha reunido muchas de las investigaciones científicas sobre el estudio del comportamiento humano y la mentira en un libro que se convierte en un manual imprescindible si deseas adentrarte en este apasionante mundo.

Explicado de forma sencilla, encontramos numerosos e interesantes resultados de los grandes experimentos sobre el engaño:

Por ejemplo, la influencia de la mentira en el desarrollo de una sociedad, encontrando que los grandes engaños (robar, herir) conducen a la desintegración de las comunidades, pero las mentiras piadosas (para no dañar o hacer sentir bien a alguien) tienen el efecto contario, las conexiones entre las personas mejoraban con el tiempo gracias a estas.

Que, en algunos casos, la mentira hasta puede beneficiar nuestra salud, se ha demostrado que ‘falsear’ nuestra edad, quitándonos unos añitos, genera una mayor expectativa de vida con una tasa de mortalidad más baja.

O que se ha llegado a la conclusión de que a la hora de detectar mentiras, todos somos iguales,no existen diferencias significativas de género, edad, nivel educativo, experiencia… Aunque sí se desgranan ciertos matices al respecto, así como la aplicación en casos muy cotidianos, también relacionados con personajes famosos del mundo de la criminología, la política o el deporte, ni el Papa se escapa del análisis.

Interesante, ¿verdad? Si se os ha despertado el gusanillo, esta tarde el autor estará firmando en la Feria del Libro de Madrid, en las casetas de la editorial Aguilar, una buena oportunidad para comentar con él vuestras inquietudes y conocer a un profesional brillante.

 

El método de la investigación criminal para pillar a un mentiroso

Hay vida más allá de los consejos populares para detectar mentiras. Que si se toca la nariz, ha cruzado los brazos, mira hacia abajo, se mueve mucho y está nervioso… Los ‘trucos’ aislados’ pueden inducir a error; en general, no son válidos sin un contexto y sin individualizar el caso de análisis.

Licencia Creative Commons

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Que sí, que la comunicación no verbal es muy importante en la detección de la mentira, pero no nos debemos de fijar solamente en las formas, en el cómo nos cuentan algo, sino también en el contenido, qué nos dicen. En esta última parte hay bastante evidencia científica que ayuda a los investigadores a centrar información creíble o no en un interrogatorio por ejemplo.

Detectar el engaño puede ser un juego para la mayoría de nosotros, pero lo cierto es que se convierte en una competencia muy requerida en ciertos ámbitos profesionales, sobre todo los relacionados con la inteligencia o la seguridad.

La técnica Reid o Entrevista de Análisis de Conducta (BAI) consiste en unas determinadas sesiones de preguntas y respuestas que no son acusatorias, tan solo provocan que el sujeto nos muestre sus‘ signos particulares de verdad o de engaño.

Los investigadores formulan primero cuestiones relativas a los antecedentes de la persona entrevistada para conseguir información personal y evalúan así su comportamiento verbal y no verbal. De esta manera relajada ya han obtenido un patrón de conducta ‘normal’, una línea base de ese sujeto concreto.

A continuación, proceden a preguntas que provocan un comportamiento determinado con el fin de obtener respuestas verbales y no verbales diferentes a la línea base previamente establecida.

Por este motivo, en nuestra cotidianeidad, podemos escuchar aquello de ‘mi madre siempre me pilla cuando miento‘, ella o las personas muy cercanas a nosotros ya tienen establecida nuestra línea base de comportamiento habitual y será capaz de detectar los ‘cambios’ de conducta de una forma más sencilla y eficiente que cualquier desconocido que intente pillarnos.

Otro de los principios más importantes de esta entrevista es no decirle jamás al otro lo que ya sabemos sobre él en relación con los detalles del caso (pistas o evidencias recogidas o datos obtenidos de otros testigos o implicados en el suceso),

Tiene sentido ¿no? Podríamos aplicarlo a la vida diaria: si una amiga nos llama y nos dice que ayer por la tarde vio a nuestra pareja con otra persona en actitud algo extraña y le soltamos ese dato nada más entrar por la puerta de casa, le daremos opción a ‘explicar’ el hecho como buenamente pueda.

Si por el contrario, ocultamos el dato y simplemente le preguntamos: “Cariño, ¿qué tal la tarde de ayer?, ¿qué hiciste?” Podremos comprobar libremente si opta por mentirnos o nos cuenta la verdad, qué nos dice y cómo lo relata.

En palabras de sus creadores: “Estas técnicas son similares a un juego o estrategia psicológica en el que la persona que sabe más sobre las estrategias de la otra persona tiende a ganar“.

*Referencias:

https://reid.com/resources/investigator-tips

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2021-08-05/el-metodo-que-usan-los-cientificos-para-un-mentiroso_3191107/

*Nos vemos este jueves en la Feria del Libro de Madrid:

La guía para sobrevivir a los bulos

La mentira tradicional iba de mejorar nuestra imagen en un primer encuentro, de tapar nuestros defectos, de mentir para no herir al otro mediante el sincericido, de esconder nuestros trapos sucios, de engañar para conseguir un objetivo concreto…

La nueva mentira es digital y gratuita. Los bulos que antes tardaban meses o años en propagarse, ahora se viralizan en pocos minutos a través de redes sociales. De hecho, un estudio de la Universidad de Massachusetts concluye que: “La desinformación viaja mucho más rápido que la verdad, especialmente cuando convergen dos variables: incertidumbre e importancia“.

Ya lo decía Winston Churchill: “La mentira ha dado media vuelta al mundo, mientras que la verdad aún se está poniendo los pantalones”.

Los creadores de fake news se convierten en pirómanos de las redes sociales, incendian desde el anonimato, disfrutan haciendo el mal, creando confusión y caos en situaciones convulsas y de alta crispación, por tanto, han sido indudables protagonistas de esta crisis sanitaria que estamos viviendo.

El cerebro odia la inseguridad, por eso en tiempos de preocupación social y alarma es mucho más susceptible para creer cualquier historia aparentemente verosímil. Y es que parece ser que el reenvío masivo guarda más relación con el contexto que con otras variables individuales como la personalidad, las emociones o el nivel cultural/formación académica.

Como podemos observar, el tema da para mucho y es interesante analizar y analizarnos en esta nueva controvertida era de la comunicación. Todo ello fue lo que impulsó a las periodistas Carla Pina y Cristina Martín a profundizar en las entrañas de uno de los comportamientos más dañinos de la época covid. Así, han publicado recientemente: “Fake News. Guía para sobrevivir a los bulos“.

Y este manual es importante para que todos sepamos lidiar con la desinformación, dominemos y gestionemos mejor lo que procesamos, podamos ser capaces de desenmascarar contenidos impostores y contrastar embustes con las mejores herramientas.

¿Hay esperanza?

Haciendo un poco spoiler del libro, y aunque el análisis que se realiza es complejo desde múltiples perspectivas, hay algunos tips muy básicos para combatir las noticias falsas:

  • En el periodismo: verificar siempre con fuentes fiables y de calidad. En este sentido, 20MINUTOS se compromete con la lucha contra la desinformación, y miembro de The Trust Projectcuenta regularmente con las verificaciones y desmentidos de Maldita.es
  • Respecto a las plataformas: más inversión en la lucha contra la desinformación, pueden hacerlo pero no lo hacen con suficiente interés porque ganan mucho dinero con la publicidad a través del elevado número de clics que atraen las mentiras.
  • En el ámbito político: más transparencia en la rendición de cuentas y menos eufemismos para calificar los hechos.
  • En la ciudadanía: es imprescindible una alfabetización mediática, enseñar en los centros a distinguir lo verdadero de lo falso desde la educación secundaria obligatoria.

 

El sorprendente lapsus de Pedro Sánchez

Hace poco detectamos el lapsus de María Jesús Montero al anunciar la bajada del IVA de las mascarillas, ahora es Pedro Sánchez quien ha cometido un tropiezo verbal bastante impactante, que no pasó desapercibido en redes sociales y que trascendió por lo llamativo del desliz.

Pedro Sánchez. / EFE

Pedro Sánchez. / EFE

Y es que justo en el momento que intentaba eludir una pregunta sobre el pacto de su Gobierno con EH Bildu, sustituye el “Congreso de los diputados” por el “Congresos de los dictadores”.

Los lapsus linguae suelen producirse como un error inconsciente al hablar en el que aflora el pensamiento real de la persona. A veces no tienen mayor relevancia, pero en algunas ocasiones, las palabras resultantes son susceptibles de tener en cuenta por la relevancia y oportunidad de su significado.

En el libro Psicopatología de la vida cotidiana, se explican estas equivocaciones como la revelación involuntaria de una palabra inhibida -por lo general, de alto contenido erótico o de gran impacto emocional- que desfigura el lenguaje políticamente correcto que la persona quiere utilizar.

Ahí lo dejamos 🙂

¿Mentimos más y mejor con mascarilla?

Parece que las mascarillas han llegado para quedarse, al menos hasta que tengamos el remedio definitivo contra el virus. Este nuevo elemento sobre el rostro ha cambiado por completo nuestra forma de comunicarnos, ahora las sonrisas solo se ven en la mirada y nos cuesta detectar expresiones emocionales tan reveladoras como el asco o el desprecio, que solo se aprecian en la zona media y tercio inferior de la cara.

Fotografía de uso libre Pixabay License

Fotografía de uso libre Pixabay License

No hay fórmula infalible para detectar a un mentiroso observando las expresiones de su rostro, pero sí que ciertas emociones nos daban pista de algún signo de tensión, incomodidad, falsa sonrisa, o de la fuga de alguna expresión contraria al mensaje verbal que se pronunciaba.

Ahora sabemos que tenemos una pantalla que nos ‘protege’ de estas filtraciones no verbales y por tanto nos es más sencillo ocultar ciertos pensamientos o sentimientos internos. Podríamos decir que sí, que nos es más fácil mentir.

Mentir es una acción complicada, necesitamos recursos multitarea para inhibir la verdad, inventar otra versión, controlar lo que decimos y lo que hacemos con nuestro cuerpo y además intentar adivinar si la otra persona nos está creyendo analizando su reacción… Ahora, tenemos un elemento menos que controlar, las emociones en nuestro rostro están protegidas y podemos centrar más energía en controlar la parte cognitiva, por ejemplo.

El uso de la mascarilla nos hace sentir más seguridad a la hora de engañar, sabemos que ahora tenemos un elemento que tapa los gestos de nuestro rostro que no pensamos, los que salen de forma natural en las caras que mienten.

La pregunta entonces es: ¿cómo podemos fiarnos de alguien en estas condiciones? Muchos dirán que mirando a los ojos. La neuropsicóloga Judy Ho advierte que “Hay una creencia natural en nosotros al pensar que todo está en los ojos, sin embargo, cuando alguien baja o aparta la mirada, por ejemplo, no quiere decir que necesariamente esté mintiendo, sino que podría significar que no se siente del todo cómodo. Hay muchas emociones en juego cuando alguien aparta la mirada”.

No solo debemos fiarnos de la comunicación no verbal en el rostro como indicador para detectar mentiras. La palabra clave para averiguar un engaño es: cambios. Si estamos ante un total desconocido, nos resultará muy complicado localizar sus mentiras porque no tenemos referencias anteriores sobre la forma de comportarse de esa persona.

Pero si estamos ante alguien a quien conocemos bien, tenemos que fiarnos de nuestra capacidad para evidenciar que no está actuando como siempre, que ante una determinada pregunta se altera su estilo de comunicación de repente. No podremos saber si nos engaña directamente, pero los cambios en su conducta habitual ya nos dará pistas sobre si hay tensión, evasivas, incomodidad, etc, en una situación específica.

Lo tenemos más difícil pero no es imposible! 🙂

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‘Paltering’: una nueva forma de engaño

El límite entre la sinceridad y el engaño parece que se vuelve cada vez más difuso, tras unas investigaciones de la Universidad de Harvard, se ha originado un nuevo concepto que advierte aún más de la confusión entre los límites de la verdad y la mentira. Y es que ‘paltering‘ se define como: el uso activo de declaraciones veraces para influir en las creencias de un objetivo dando una impresión falsa o distorsionada.

Fotografía de Wikimedia Commons

Fotografía de Wikimedia Commons

Es decir, mentir diciendo una verdad. Parece una acción compleja pero es un acto bien sencillo y que todos utilizamos frecuentemente, un ejemplo muy básico: Le preguntas a tu hijo adolescente si ha terminado los deberes, y te responde que ha hecho una redacción sobre William Shakespeare para su clase de inglés.

Puede ser cierto, pero no te ha respondido a tu pregunta. Quizás la escribió la semana pasada y no ha realizado las tareas de hoy, o quizás de 4 tareas solo ha realizado la redacción.

Pero el caso que despertó la inquietud de los investigadores de Harvard fueron los discursos políticos; analizando con qué frecuencia los políticos esquivan las preguntas durante los debates, se dieron cuenta de que pasaba algo más. Al contar otro hecho veraz, eran capaces de esquivar con éxito una pregunta directa. Así que se propusieron profundizar en este comportamiento.

Descubrieron que el paltering era una táctica extremadamente común política y en negociación. Más de la mitad de los 184 ejecutivos de negocios del estudio admitieron haberla empleado. Además, se demostró que las personas que recurren a esta técnica de paltering creen que es más éticamente aceptable que un simple engaño y que es muy complicado detectar un “hecho” falso cuando escuchamos algo que, a primera vista, suena verdadero.

El psicólogo Robert Feldman cree que esta práctica es realmente preocupante: “Cuando nos miente la gente que hay en el poder arruina nuestra confianza en las instituciones políticas. Hace que la gente desconfíe de sus motivaciones reales y de su propia identidad ideológica. No es ético y empeora nuestra democracia“.

 

*Referencias:

How To Deceive Others With Truthful Statements (It’s Called ‘Paltering,’ And It’s Risky)

El arte de mentir diciendo la verdad – IHODL

 

 

 

¿Eres un buen mentiroso? Descúbrelo en 5 segundos con la prueba de la Q

Cuánto nos inquieta la mentira en nuestro mundo y a la vez cuán necesaria es… Pero no podemos evitarlo, necesitamos mentir a menudo (normalmente con buenas intenciones) y a la vez deseamos fervientemente intentar descubrir si nos engañan o no.

Fotografía con Licencia Creative Commons

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Cada vez hay más investigaciones sobre este apasionante campo y algunos experimentos son realmente sorprendentes. El famoso psicólogo inglés Richard Wiseman desarrolló una forma muy sencilla y que se ha demostrado bastante efectiva según la investigación realizada en la Universidad de Hertfordshire.

Antes de continuar leyendo este post, con el dedo índice de tu mano dominante, dibujate en la frente una letra ‘Q’ mayúscula.

¿Lo tienes?

Bien, pues Wiseman concluye que: “La forma más efectiva de descubrir a los maestros de la mentira consiste en separar a las personas en dos grandes grupos: Aquellos que se preocupan por cómo son percibidos por los demás y aquellos que no.

La pregunta es, ¿pusiste el palito de la Q sobre tu ojo derecho o izquierdo? O en otras palabras, ¿dibujaste la Q de manera que la lees tú o, por el contrario, la persona de enfrente?

Los resultados de este experimento indican que si pusiste el palito sobre tu ojo izquierdo o para que la persona de enfrente lo lea, tienes una marcada tendencia a pensar en cómo otras personas te perciben y, por tanto, deberías ser mejor mentiroso.

Pero si la dibujas para ti, ves el mundo desde tu punto de vista, tu comportamiento está más determinado por tus valores que por lo que necesitan los demás y tendrás una comunicación más directa y con una tendencia mayor hacia la honestidad.

Quiero leer vuestros resultados por aqui! 🙂

Los dos grandes fallos al intentar detectar mentiras

Nos guste más o menos, el engaño es una característica central de nuestra vida social. La mayoría (si no todas) de las relaciones humanas involucran alguna forma de engaño, o al menos la posibilidad de que ocurra. Las mentiras existen entre aquellos a quienes amamos y confiamos tanto como entre aquellos que no nos agradan, e incluso ocurren entre completos desconocidos.

Fotografía de la representación de la ópera de Otelo

Fotografía de la representación de la ópera de Otelo – MusiTour

Nuestro afán por conocer la verdad a veces nos obsesiona pero hay una serie de errores con los que tenemos que contar si queremos ser justos. Los dos mayores fallos de juicio en la detección del engaño son: el “peligro de Brokaw” y el “error de Otelo”.

El primero se refiere a no tener en cuenta las diferencias individuales y juzgar un mismo indicio de igual forma en diferentes personas. Es muy difícil intentar captar una mentira cuando no se conoce nada del otro y no estamos familiarizados con su comportamiento habitual.

Entonces, podemos no creer a alguien que dice la verdad por el simple hecho de que está nervioso, bueno, es que quizás tiene siempre una actitud similar porque puntúa muy alto en una escala de neuroticismo, por ejemplo.

La mejor premisa para ‘pillar’ una mentira es detectar cambios importantes en la conducta, observar alteraciones sospechosas que nos hagan inferir que la persona no se está comunicando de una manera ‘normal’ para él.

El error de Otelo tiene su origen en la famosa tragedia de William Shakespeare, Otelo asumió erróneamente que la expresión de miedo de Desdémona era la reacción propia de una mujer que le había traicionado. No entendió que el simple hecho de observar una emoción no te dice qué causó esa emoción. Desdémona temía por su vida, lloraba por la desconfianza de su esposo y no por la muerte de su supuesto amante.

El miedo a no ser creído cuando uno es inocente se ve igual que el miedo a ser atrapado cuando se es culpable; o, por ejemplo, la emoción de ira en un sospechoso de delito, solo profundizando es posible determinar si el enfado es el resultado de estar bajo sospecha injustamente o si siente rabia hacia el entrevistador por tratar de atraparle como el ejecutor de un delito que ha cometido.

Por tanto, el error de Otelo se trata de no reconocer que una persona sincera, pero sospechosa de mentir, puede mostrar los mismos signos emocionales que un mentiroso.

De este modo, comprobamos que los errores en la detección del engaño no solo implican creer a un mentiroso, sino también, y lo que puede ser peor, no creer en una persona sincera. Las consecuencias pueden ser desastrosas.

 

 

*Fuente: PaulEkmanGroup

 

 

 

Es más difícil que nos mientan sobre los sentimientos

La mentira forma parte de nuestro día a día. Todos, sin excepción, somos mentirosos, con mejores o peores intenciones sí, pero cualquier ser humano engaña y también es engañado. Los estudios científicos sobre la psicología de la mentira son apasionantes y el interés que despierta convertirse en un experto detector de embustes es cada vez más atractivo entre el común de los mortales.

Fotografía Pixabay License

Fotografía Pixabay License

Malas noticias. Los humanos, por naturaleza, no somos buenos en esto de captar el engaño. Según la evidencia actual, “adivinamos” si nos mienten o no del mismo modo que intentamos predecir si saldrá cara o cruz al lanzar una moneda al aire, es decir, tenemos una precisión aleatoria que ronda el 50% de probabilidad.

Gracias a la investigación en este ámbito vamos conociendo patrones que nos ayudan a dilucidar cómo funciona este curioso comportamiento del engaño y cuáles son los indicadores que más se repiten en la conducta de mentir. Hace escasos meses, un grupo de investigadores de la Universidad de Lyon publicaron resultados interesantes sobre la mayor facilidad/dificultad para saber juzgar la credibilidad/falsedad de un testimonio según el tipo de mentira.

Establecieron tres tipos de contenidos: sobre acciones/actividades, ideas/opiniones y emociones/sentimientos. Los resultados de sus experimentos fueron claros. Hombres y mujeres son notablemente mejores detectando las mentiras en lo que a emociones y sentimientos se refieren.

Por tanto, parece que tenemos más facilidad para mentir sobre lo que estuvimos haciendo anoche pero seremos peores mentirosos si nos preguntan por lo que sentimos y tenemos que hacer referencia a nuestras emociones más profundas. ¡Así que ya sabemos en qué tenemos que centrar nuestras preguntas! 🙂

 

*Referencia:

Geoffrey Duran, Sara Dochez, Isabelle Tapiero & George A. Michael (2020) Opinions, actions and emotions: does the content of lies affect their detectability, Psychology, Crime & Law, DOI: 10.1080/1068316X.2020.1742341

 

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