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Las lágrimas de Ada Colau y el gesto de la mano en el pecho #AnálisisNoVerbal

Esta mañana, la todavía alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha admitido en un programa de radio que se ha planteado dejar la política durante las últimas semanas. La noticia continuaría con un: ‘y entonces, se ha emocionado‘. Pero realmente, si analizamos cuándo aparece la emoción, no se relaciona con ella, ni con su decisión sobre seguir o no en política, ni con las acusaciones o insultos que haya podido escuchar.

El estímulo que desencadena la reacción ha sido el pensar en sus hijos. En primer lugar Colau se encoge de hombros cuando le preguntan si ha valorado abandonar la política, es decir, expresa duda. Incluso al principio sonríe irónicamente, denotando la obviedad (para ella) de ese planteamiento. Después asiente con la cabeza reforzando que sí, que claro que se ha planteado dejarlo.

A continuación aprieta los labios fuertemente, en un intento de represión emocional (no quiere llorar, pero no puede frenar la conducta), en ese instante podemos ya entrever que su mente está en su familia, de hecho pierde la mirada, la desvía hacia arriba, su estímulo no está físicamente allí sino en su pensamiento. Cuando vuelve a mirar a su interlocutor ya está visiblemente emocionada, ojos vidriosos, mantiene la mandíbula apretada y los orificios de la nariz se ensanchan. Hay tensión y ansiedad visibles (necesita coger más aire).

Acaba la secuencia con el gesto de la mano en el pecho cuando por fin expresa lo que tiene en mente “pienso en mis hijos“, admite. Éste es un gesto muy antiguo que, además de simbolizar lealtad y sellar juramentos, es un emblema de emociones y sentimientos intensos. Poner (espontáneamente) una mano sobre el corazón se asocia con la sinceridad y honestidad, para ello siempre debe ser coherente con la expresión emocional en el rostro y el mensaje verbal. En este caso, podemos afirmar que sí, es sincero, ya que sus señales fisiológicas, rostro, gestos y mensaje verbal se activan en un mismo sentido .

Anteriormente en el este blog vimos el ejemplo contrario en Otegui. Para que comprobéis vosotros mismos las diferencias al ejecutar un mismo gesto 🙂

Estrategias para mejorar tu asertividad

Escucho a mucha gente presumir de asertividad, en las entrevistas de trabajo es casi un tópico. Pero hay que demostrarlo y lo que es más importante saber qué es y cómo podemos trabajar esta competencia para comunicarnos de una forma más efectiva. La asertividad parte de la siguiente premisa; si quieres que la gente tenga en cuenta tus deseos y necesidades deberás empezar por expresarlas claramente pero de la forma más respetuosa posible.

Ser asertivo es decir lo que piensas, expresar tus ideas y sentimientos, defender tus derechos y opiniones pero sin agredir. Este tipo de comunicación reduce el estrés y nos provoca la mayor de las satisfacciones puesto que por fin nos damos cuenta que las relaciones interpersonales fluyen con facilidad. No se trata de bloquear tus emociones e impulsos, sino de gestionarlas de forma social para neutralizar al máximo tu mensaje, sin cargas negativas ni provocaciones.

La primera clave es reclamar algo cambiando el foco. Normalmente nos quejamos a través de un ‘tú me has hecho o tú me has dicho’. Habla de ti, no del otro. En lugar de decir “Me has tratado fatal estos últimos días” puedes decir “Me siento disgustado con la forma en que me tratas últimamente”.

Aunque prácticamente estás diciendo lo mismo, centras el mensaje en tus propios sentimientos (y esto es indiscutible) en lugar de hacer ver a la otra persona que ha hecho algo mal. La clave es usar “Yo” en lugar de “Tú”, y mantenerse siempre concentrado en el problema que tienes, no en acusar o culpar la otra persona. Todo será mejor aceptado

Por ejemplo, si te sientes ‘pisado’ por otro, te descalifican o te interrumpen, sientes ira, es natural, pero una forma asertiva de expresarlo podría ser (con voz firme y clara pero no agresiva): “Por favor, permíteme que acabe y después hablas tú”, “te lo agradezco, pero no necesito que me digas lo que debo hacer”, “no me gusta que me critiques así”.

Si nuestro interlocutor se muestra agresivo y trata de imponer su punto de vista, podemos hacerle consciente de su estado: “Veo que estás enfadado y no me estás escuchando, ¿por qué no te detienes un momento y escuchas lo que te quiero decir?”. También utilizar la empatía en primer lugar, por ejemplo: “Entiendo que tienes mucho trabajo, pero necesito que cumplas tu compromiso conmigo”. “Veo que éste es un tema problemático entre nosotros, si te parece lo tratamos con más calma en otro momento”.

No solo se debe utilizar en estados emocionales negativos, también debe servir para agradecer, reforzar y consolidar así una buena comunicación y conducta: “Me gusta mucho como lo has hecho”, “te considero muy valioso para mí”, o “te agradezco que hayas pensando en mí para este proyecto”.

Por tanto, vemos cómo la secuencia de la estrategia es: Identificar el comportamiento que no nos gusta, el segundo paso es comunicar lo que ese comportamiento nos hace sentir, el tercero es mostrar nuestra preferencia por otro tipo de comportamiento y el cuarto es reforzar a la persona, si cambia y hace lo que le pedimos, con lo positivo y benéfico del cambio.

La asertividad no solo es útil para los demás. Tiene un maravilloso efecto sobre la propia autoestima, convirtiéndose en uno de sus motores. Cuanto más te respetes a ti mismo, más te respetarán los demás, y ése es, en realidad, el objetivo final de la asertividad.

¿Sabrías distinguir tu estado de ánimo de tus emociones?

Suele ser una consulta habitual. Y es normal, el estado de ánimo es una de las categorías psicológicas de mayor influencia en la vida de los seres humanos. Hoy vamos a ver los factores que determinan la distinción:

La primera clave y más importante es la duración. Realmente no hay consenso sobre cuánto dura exactamente una emoción, pero sí lo hay en que los estados de ánimo duran más tiempo, según los estudios. Las emociones son más intensas, más inmediatas y muy breves, suelen durar desde segundos hasta pocos minutos, como máximo.

Los estados de ánimo, sin embargo, pueden durar horas, a veces incluso días, y pueden ser difíciles de erradicar. Si se sostienen demasiado en el tiempo (semanas o meses) e interfieren en nuestra rutina diaria pueden llegar a convertirse en un trastorno afectivo.

Otra característica es que los estados de ánimo parecen reducir el umbral necesario para despertar emociones relacionadas. Lo explico con un sencillo ejemplo, si estamos de mal humor (estado de ánimo) cualquier estímulo nos va a provocar ira reactiva (emoción) con mayor facilidad. Interpretamos el mundo de una forma más negativa de lo que realmente es, buscamos ‘oportunidades’ para complacer a nuestro estado de ánimo con una emoción relacionada.

Será más complicado regular las emociones de uno si ocurren durante o dentro de un estado de ánimo. Por tanto, una persona en un estado de ánimo irritable no podrá modular un episodio de ira tan fácil o rápidamente como lo haría de otra manera. La ira durante un estado de ánimo irritable no solo debe ser más intensa y menos controlada, sino que también debe decaer más lentamente (durar más).

Otra característica utilizada para argumentar la diferencia entre los estados de ánimo y las emociones es la expresión facialLos estados de ánimo no poseen su propia expresión facial, mientras que las emociones básicas sí, estas últimas son genéticas y universales y la codificación facial de la ira, la sorpresa, el miedo, la tristeza, el asco o la felicidad sigue un patrón único en cada una de ellas en todos los seres humanos (y algunos animales).

Podemos captar un estado de ánimo irritable si vemos en una persona expresiones faciales de ira constantemente (ceño fruncido, apertura de fosas nasales, tensión muscular en la mandíbula…) pero no hay una expresión propia del estado de irritabilidad en sí misma, ni de ningún otro estado anímico o trastorno afectivo.

Las emociones son más fáciles de identificar, con seguridad podemos especificar qué provocó una emoción, pero es más complicado con un estado de ánimo, ya que los desencadenantes pueden ser contextuales, imaginarios, adversos… En definitiva no habrá un solo estímulo bien definido.

Algunos autores relacionan esta distinción como: emociones y sentimientos, y en definitiva relacionan las primeras con las necesidades orgánicas, y los segundos, con las necesidades sociales.

*Referencia: “The Nature Of Emotion” Paul Ekman.

 

 

 

Mood vs. Emotion: Differences & Traits

La culpa, la vergüenza y la tristeza de Theresa May en su dimisión #AnalisisNoVerbal

Theresa May anuncia su dimisión arrastrada por su incapacidad de completar el ‘brexit’, las expresiones emocionales de May son desgarradoras, algo que llama especialmente la atención, ya que la cultura inglesa se caracteriza por ‘mantener el tipo’ en todo momento, reservar la expresión de sus emociones y controlar las ‘formas’ en comunicación. Aunque ya sabemos que en momentos de alto impacto… el cuerpo grita nuestros sentimientos de forma irrefrenable.

Fotografía EFE

En esta fotografía se aprecia perfectamente la profunda tristeza en su rostro, la tensión mandibular, la elevación de cejas y la mirada baja, refuerzan las emociones de vergüenza y de culpa. Aunque el momento que más lo refleja ha sido su salida de Downing Street, caminando hacia el atril y periodistas, su postura corporal cabizbaja y apocada proyectan un sentimiento de incapacidad para poder enfrentar el momento con orgullo y la cabeza alta.

Una acorralada Carmena y un combatiente y fluido Martínez Almeida en el debate por la alcaldía de Madrid #AnalisisNoVerbal

Anoche se celebraba el debate a seis de los candidatos a la alcaldía de Madrid. Con un nuevo formato, les ofrecían una silla para reposar, y que todos estén sentados representa una menor movilidad corporal. Aún así, vamos a hacer un repaso por el comportamiento, oratoria y roles de comunicación de cada uno de los representantes políticos.

Manuela Carmena se mantuvo fiel a su línea base de comportamiento, no es una persona comunicacionalmente agresiva, mantiene la calma en todo momento. Quizás demasiado. Su postura corporal era encorvada, de cierre, prácticamente inmóvil y esto no le beneficia. La proyección es de estar encerrada, a la defensiva, sin fuerza para expresar sus argumentos, ni para luchar por defender sus ideas y su trayectoria. Se queda todo en un discurso muy debilitado.

También me llamó la atención los gestos de vergüenza cuando Martínez Almeida le enseña los datos de limpieza de la ciudad de Madrid y sus declaraciones del 2015 y que, al parecer, no había cumplido. Carmena se tapaba la cara y se removía nerviosa en su asiento, en un principio, pensé que por rebatir la respuesta, pero no lo hizo.

Me sorprendió para bien Martínez Almeida, del Partido Popular, ya que mis expectativas no eran muy altas. Pero se le notan las tablas, es buen orador, muy fluido en la producción de ideas, claro, con buen tono y ritmo de voz, gestualidad coherente. Quizás pecó de exceso de seguridad y la postura que ejecutaba era demasiado descuidada y chulesca. Por lo demás, todo muy correcto, fue el que más destacó.

Decepcionante Pepu Hernández, el líder del PSOE. Considero que es un buen orador natural pero anoche pecó de ser ‘el lector de sus ideas‘. Es una pena que pierda su habilidad para transmitir de una forma tan brillante en una actitud lectora, sin miradas a cámara y sin proyectar compromiso en lo que decía.

Mato ha contado experiencias personales que le benefician a la hora de conectar con el espectador, pero eludía demasiado las preguntas de los moderadores, llegaba literalmente a ignorarles. El representante de Vox, Ortega Smith, participó por libre, de un modo muy comedido, mantuvo su rol de letrado y no entró en el debate, le interesaba dirigirse a los ciudadanos para presentar su proyecto por libre.

La que menos me gustó en este sentido fue la representante de Ciudadanos, cometió muchos errores en la producción del lenguaje, se mostraba descontrolada, su expresión facial era de pánico en muchos momentos del debate. Se hizo patente la falta de entrenamiento y que su participación era imprevista. Eso sí, fue la más vehemente y emocional de todos, se esforzó pero no llegó. Quizás si hubiera sido la primera opción desde el principio hubiera cumplido, pero no fue el caso.

¿Y a vosotros, qué os pareció?

‘La Imagen’ del primer día de Congreso

Hay capturas fotográficas que atrapan ciertos momentos que no solo hablan, gritan. Me parece brutal la potencia de esta imagen en el primer día de Congreso, que una vez más manifiesta que la comunicación no verbal es decisiva en momentos de alto impacto emocional.

La captura ha sido difundida en Twitter por el propio Albert Rivera, acompañada de este texto: “Es una ofensa al pueblo español que ocupen un escaño y cobren un sueldo público quienes están procesados por dar un golpe a nuestra democracia.”

Las expresiones faciales y gestos emocionales cargan de comunicación este fotograma. El cruce de miradas desafiantes entre Turull y Sánchez con Albert Rivera hace patente la tensión del momento. La microexpresión que se aprecia en el rostro de Turull, al pasar por delante del líder de Ciudadanos, es de intenso desprecio, mirada desde arriba y elevación unilateral de la comisura labial, expresa superioridad moral, mofa, socarronería y un profundo rechazo desde una posición intelectual altiva, soberbia y arrogante.

Albert Rivera aprieta la mandíbula, es un gesto de ira pero también de contención emocional y conductual.

¿Qué os ha parecido este momento?

‘La piel de gallina’ también comunica… ¿qué significa?

Es curioso que uno de los post más leídos de este blog haya sido el de ‘¿Qué es ese nudo en la garganta que sentimos al llorar?‘ Supongo que las reacciones incontrolables de nuestro cuerpo nos llaman la atención a todos y queremos saber más, sobre todo cuando se trata de la relación con nuestras emociones más profundas e intensas y que pertenecen a todo aquello que no podemos racionalizar, a nuestra parte más instintiva.

La ‘piloerección‘ se produce solo por dos motivos: el frío y las emociones extremas. Nos demuestra nuestro vestigio más animal. De hecho, muchos animales siguen compartiendo este rasgo con nosotros por estos dos motivos también.

Si tenéis perros o gatos habréis observado cómo se les eriza el pelo cuando se sienten amenazados, así, visualmente aumentan el tamaño de su cuerpo para mostrarse más fuertes y violentos, en posición de ataque. La adrenalina es la causante de esta reacción, que no viene sola, también hace que nos aumente el ritmo cardíaco, la presión sanguínea y la sudoración. Es un mecanismo de defensa más.

El ser humano amplía esta emoción de miedo a otras más positivas, se nos pone el vello de punta cuando ciertos estímulos del entorno nos hacen reaccionar en un estado de activación más intensa de lo normal, por ejemplo, ante el contacto con otra persona, una caricia, la excitación sexual… con lo cuál nuestro cuerpo también comunica que estamos interesados y que nos sentimos bien con otra persona.

Pero también nos puede ocurrir cuando vemos una película, leemos un libro o escuchamos música. En este último caso, la Universidad de Harvard ha demostrado que aquellos que sienten esta respuesta fisiológica escuchando determinada música tienen un cerebro ‘especial’. Analizando los escáneres cerebrales de los sujetos que habían manifestado esta reacción física ante diferentes piezas musicales comprobó que su estructura cerebral era diferente a los que no habían tenido ninguna.

Tenían un volumen más denso de fibras que conectaban su corteza auditiva con áreas que procesan emociones, lo cual significa que logran vincularse con más facilidad, teniendo la capacidad de experimentar más emociones y más fuertes que el resto. 

Y a ti, ¿se te pone la piel de gallina?

 

 

Análisis no verbal del debate electoral de TVE: el ‘desconcertante’ cambio de Pablo Iglesias

Anoche se celebraba el primer debate político a cuatro antes de las elecciones del 28 de abril, hoy podremos compararlo con el segundo. Tal y como apuntaba el propio Pedro Sánchez, en varias ocasiones durante el debate, ojalá tuviéramos un detector de mentiras y verdades para saber con certeza quién miente y cuándo.

Y yo respondería, todos y ninguno. El objetivo es segmentar la información y fijar el discurso en los datos que interesan a cada uno. Por esto, todos hablan con convicción soberana. Sin embargo, sí que podemos analizar actitudes y cambios en el comportamiento de cuatro perfiles muy expuestos y por tanto muy estudiados.

En cuanto a comunicación y proyección de alto impacto destacó sobre los demás Albert Rivera, con el rol más protagonista y combativo; hábil y ocurrente recriminaba y rebatía a cada oponente, atacaba y repartía para todos. Ha evolucionado notablemente en lo que a gestualidad se refiere, en anteriores debates se apreciaba descontrolado, nervioso y perdido, pero ha adquirido tablas y ahora brilla en la contienda política.

En esta ocasión, se muestra más sereno y abierto, repleto de gestos ilustradores que le benefician en credibilidad. Dos momentos destacados, la expresión facial de desprecio muy intenso al hablar de Echenique, llamativo; y un momento de cierre y agresividad al hablar de la situación de Cataluña, es el tema que más le afecta a nivel emocional y su cuerpo reacciona cerrando los puños con fuerza, acompañados de expresiones de asco que señalan el profundo rechazo que experimenta. La proyección en la comunicación ha sido muy espontánea durante todas sus intervenciones, salvo en el minuto final, demasiado teatral y artificial, ha roto su línea de comportamiento más natural y ha dejado un mal regusto postizo al final que no le beneficia.

 

Pablo Casado ha roto con el tono elevado que ha mantenido durante toda su campaña, intuyo que para compensar, y se ha mantenido en un plano más secundario, excesivamente moderado. Muy sereno y positivo, demasiado, ya que sonreía constantemente, hasta en los momentos en los que no correspondía. Se proyectaba extraña su emocionalidad.

Si bien es cierto, que de esta manera no arriesga, no le captamos expresiones negativas, ni ira, ni asco, ni desprecio hacia sus rivales de campaña, actitud que transmite positividad, optimismo, pero sobre todo, seguridad. Eso sí, le resta naturalidad ya que cae en la incoherencia entre situación-emoción, no es lógico que si nos recriminan o acusan justa o injustamente, la respuesta sea una sonrisa.

La palabra para describir la comunicación no verbal de Pablo Iglesias es la de ‘desconcertante’. Fue el gran ausente del debate, es el que más ha cambiado su gestualidad y conducta. Su evolución ha sido bastante insólita, recuerdo a un Pablo  muy ‘cañero’ a nivel comunicacional, con emociones intensas, gestualidad marcada y tono revolucionario, marca registrada Pablo Iglesias que ha desaparecido y se echa de menos. Anoche su conducta distaba mucho de esta imagen. Si bien, de esta manera, su mensaje calaría en otro sector de la población más indeciso con Podemos.

Por un lado, el tono de voz era muy bajo y a un ritmo muy pausado, estaba sereno, defendía los mensajes con calma y tranquilidad. Este rol mediador y conciliador puede ser un papel muy positivo pero choca con la parte más innata de la personalidad de Iglesias, con su esencia, con la parte a la que estamos acostumbrados de él y llegaba y revolucionaba al votante, traspasaba la pantalla; el cambio es abrumador e inquieta al espectador. Llamativo también el gesto de la mano en el bolsillo, casi desde el principio hasta el final de su aparición, un gesto de proyección complicada, ya que no se puede interpretar de otra forma que con desidia, indiferencia y estado emocional apocado.

Realmente no le conviene perder su fuerza y energía, la imagen proyectada es derrotista, desinflada, y cansada. Sí que se mantiene fiel al ceño fruncido constante, fruto de la ira pero también de la concentración y el esfuerzo mental visible. Sorprende las numerosas referencias a la Constitución, ha abusado demasiado de este recurso que hubiera estado correcto como única vez, como una herramienta más, pero cayó en el exceso, pareciera que no tuviera más argumentario.

Pedro Sánchez estuvo repetitivo y poco fluido en el discurso verbal, se mantuvo solemne, muy presidencial, sin entrar, en general, en confrontaciones directas ni respuestas comprometidas. La ira y la represión emocional se aprecian en la tensión de la mandíbula, la apretaba sin parar cuando hablaba Pablo Casado y sus gráficas de datos. Sus intervenciones estaban demasiado encorsetadas en la preparación previa, no seguía el flujo de toma y daca propio de un debate electoral, prácticamente cayó en el mitin sin más.

El momento de más intensidad emocional de Sánchez fue su expresión emocional de asco hacia el líder de Ciudadanos, al confesar que se sentía muy decepcionado con él. Realmente lo sentía, su rostro se tornó en una gran mueca de desprecio, mirada de medio lado e ira. Profundo rechazo hacia Rivera y, efectivamente, gran decepción y enfado hacia él.

Esta noche podremos comparar, solo espero que se ‘suelten’ más y dejen de lado la férrea imagen de control y preparación excesiva. Naturalidad ante todo.

¿Y a vosotros? ¿Qué os pareció el debate? ¿Algún claro ganador o perdedor?

 

Movilización, Nadal, cambio, brindis… todo esto nos encontramos en los lemas políticos

Los primeros lemas políticos que salieron a la luz fueron los de PP y PSOE y no estuvieron exentos de polémica. Anoche fue la pegada oficial de carteles electorales de las diferentes formaciones y de nuevo apreciamos imágenes potentes y estudiadas para transmitir mucho con poco.

Comencemos con la de Ciudadanos, ha elegido un eslogan e imagen movilizadores, “¡Vamos! Ciudadanos”, es un mensaje que nos recuerda a la marca personal de Rafa Nadal, palabras con fuerza y ánimo, incitan a la acción enérgica, el uso de exclamaciones y el imperativo plural lo refuerzan, es una orden en la que se incluyen para la actuación con entusiasmo. La figura de Rivera aparece coherente con este propósito, aparece en tránsito, con una postura corporal propia del caminar, con semblante facial serio, liderando lo que parece una agrupación de personas tras él con banderas de España difuminadas, un guiño a la lucha por preservar la unidad de España y posicionarse ante el conflicto catalán.

Unidas Podemos

Nada se parece al eslogan e imagen que presenta la formación de Unidas Podemos, utilizan el color morado que representa su partido para escribir en un fondo de folio en blanco el lema “La Historia la Escribes Tú”, estéticamente me recuerda a una pancarta reivindicativa vista en cualquier manifestación del partido. De nuevo vuelven a una proyección que se acerque al pueblo, es una frase que ha podido escribir cualquiera de nosotros, que implica a la ciudadanía como responsable para que suceda una revolución histórica nunca vista hasta ahora en política, que gane las elecciones un ‘partido de los nuevos’, comunica cambio y participación, evita el diseño cuidado y ornamental del resto de partidos y se desmarca así con una propuesta visualmente muy inocente y elemental.

 

Por último, el candidato de Vox ha elegido la estatua de Blas de Lezo ubicada en la plaza de Colón de Madrid, sin escenario y subido a la peana de la estatua,  para proclamar su lema “Por España”, breve pero conciso, no hace  más que divulgar su principal idea política, estar al servicio de los españoles y de la unidad, es el único que no incita a la acción o a la movilidad, es un mensaje más servil y dedicado, me recuerda a un brindis, ¿a vosotros no? 🙂

Rivera, Casado y Abascal, ¿tres personalidades diferentes? #AnálisisNoVerbal

Los tres líderes políticos asistieron a una entrevista de formato más íntimo en el programa de ‘Mi Casa es la tuya‘, no hubo demasiadas preguntas comprometidas ni importantes confrontaciones a nivel político, pero sí nos acercó a la parte más personal del candidato y de este modo se puede perfilar con más certeza el estilo de personalidad/comunicación de cada uno.

Tres ideologías de derechas a diferentes niveles y tres personalidades muy similares, ya que corresponden con la tipología racional-introvertido. Este estilo de personalidad se caracteriza por una tendencia al formalismo, la disciplina, las tradiciones, los datos objetivos, una comunicación directa y mayor estabilidad/frialdad emocional. Ésta digamos es la ‘genética‘ de su forma de ser, ¿la diferencia entre los tres? Aquí entra en juego la parte adaptativa de la personalidad.

Todos nacemos con una tendencia para ser y comportarnos pero hay personas a quienes las circunstancias les hacen cambiar, realmente adaptarse, que no transformarse (porque eso es imposible) pero sí ‘limar’ ciertos aspectos de su carácter para llegar, o encajar, con un mayor grupo de la población. Y esto es algo muy importante en política como podéis imaginar, donde el discurso tiene que ‘calar’ en el mayor grueso de personas posibles. Esta adaptación es muy visible en Pablo Casado y Albert Rivera.

Ambos son personas serias, introvertidas, más distantes pero que han reorientado su parte más genética para transmitir también otras emociones y ser más cercanos. Han ido adquiriendo un estilo comunicativo más positivo y emocional, se muestran sonrientes, utilizan el recurso del humor, cuentan anécdotas personales y familiares para llegar al espectador, utilizan palabras también de mayor impacto emocional, como “familia”, “ayuda”, “cooperación” o “liberal”. Se muestran relajados y cómodos (aunque la procesión vaya por dentro).

En el lado opuesto tenemos a Santiago Abascal, tiene una personalidad arraigada muy similar a la de Casado y Rivera, pero no demuestra un comportamiento adaptativo, sigue dominado por su genética y fiel a su forma de ser, le cuesta entrar en temas personales y emotivos, no sonríe porque no le apetece y es una persona seria, se mantiene a la defensiva en sus apariciones públicas, paraliza su corporalidad, no demuestra emociones en su rostro ni altera su actitud. Esto puede ser un valor personal positivo pero ¿realmente es útil en política? porque ciertamente reduce su conexión con un sector mucho más restringido de la población.

¿Qué opináis? ¿Los políticos deben permanecer fieles a su forma de ser o desoír su genética y readaptarse para llegar a tod@s?