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¿Reconoces la amenaza en el rostro de los demás?

Podemos tener dudas a la hora de reconocer la emoción de ira en un rostro, pero tranquilos, nuestro cerebro ya lo hace por nosotros y es capaz de detectar una cara amenazante de forma inconscienteEsto puede parecer inverosímil, pero como el Dr. Harald Schupp y un equipo de investigadores descubrieron ya en el año 2004, estamos programados a un nivel evolutivo para experimentar una respuesta de miedo al detectar la amenaza percibida en otra cara. Si bien es posible que no sepamos lo que está sucediendo, a nivel fisiológico, nuestro cuerpo ciertamente reacciona.

Esta investigación está profundamente arraigada en nuestra historia evolutiva. Nuestras emociones básicas universales (alegría, sorpresa, ira, asco, miedo y tristeza) se basan en cómo evolucionaron nuestros rostros; por ejemplo, entrecerrar los ojos para desconectarnos de las imágenes repugnantes. 

La percepción de amenaza en la cara de otro está profundamente entrelazada con nuestra respuesta de miedo. Las investigaciones han descubierto que detectamos amenazas en los rostros de los demás mucho más rápidamente que las emociones positivas, y nuestros cerebros se preparan rápidamente para lo peor. El trabajo del Dr. Schupp va aún más allá, al observar la respuesta neurológica básica que se activa al percibir la amenaza en la cara de otra persona.

En el estudio, un pequeño grupo de participantes fue reclutado y posteriormente expuesto a una serie de imágenes que representan emociones básicas: amenaza/enojo, felicidad y una cara neutral. Se pidió a los participantes que calificaran cada rostro según el grado en que pareciera amistoso o amenazante, pero solo estuvieron expuestos al rostro por un breve instante, monotorizándose la actividad cerebral para detectar cambios neurológicos.

De acuerdo con sus hipótesis, el estudio encontró que el cerebro muestra una actividad marcadamente diferente casi de inmediato. Sin embargo, la diferencia entre un reconocimiento de amenaza y un reconocimiento amistoso fue mucho mayor que entre amigable y neutral, lo que sugiere que nuestros cerebros están respondiendo de manera más categórica a la amenaza que a otras expresiones faciales. Es más, nuestro reconocimiento no se detiene al detectar la amenaza como sí que lo hace cuando reconocemos un rostro amistoso. En su lugar, continúa procesando el estímulo para formular una respuesta precisa, como huír o luchar.

La comprensión de que nuestro cerebro tiene una reacción profunda e instintiva ante la amenaza nos ayuda a ser más conscientes de lo que sucede instintivamente cuando vemos una cara. Algunas caras pueden inspirar una sensación de ansiedad o consternación subconscientes, y esto perfectamente puede estar vinculado a nuestros procesos de reconocimiento neurológico.

 

 

*Fuente: Can You Spot the Anger? – Humintell

Si tienes que hablar en público recuerda las 5 fases de Cicerón:

La Gala de los Goya o cualquier evento público de tal magnitud deja entrever a los mejores oradores pero también a los no tan buenos. No hay que alarmarse tampoco ¿eh? Todo es cuestión de práctica para los que no tenemos ese don natural. Nuestra experta, Carmen Acosta, fundadora de OHLAVOZ continúa con su artículo de ayer, en esta ocasión, ofreciéndonos unas breves claves para poder mejorar nuestra batalla con la oratoria más eficiente, poniendo como ejemplo el lenguaje corporal del Director de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.

Mariano Barroso. Fotografía Wikipedia

Mariano Barroso se sabía perfectamente su discurso, se lo había preparado a conciencia, y en principio, tal y como argumenté en un artículo anterior (Jesús Vidal) , eso está muy bien. Sin embargo, su modo de hablar delata que el discurso ha sido memorizado, que no es “fresco”, y eso ya no está tan bien.

Para aclararnos, cuando un buen actor enuncia su texto, sentimos que es el personaje el que va improvisando. Y aunque sabemos que ello no es así, no hay nada en el actor que delate que está diciendo un texto repetido mil veces.

Sin embargo, las frases poco hiladas, la melodía repetitiva, las autocorrecciones cuando espontáneamente había surgido un sinónimo, las pausas motivadas por necesidades respiratorias y no por el sentido, la escasez de acentos enfáticos, el ritmo constante… delatan un proceso de memorización que, si bien ha sido eficaz , no ha logrado quedar disimulado por la dinámica de la expresión porque le faltó contar con el ingrediente clave: el cuerpo.

Un cuerpo activo que participa del discurso “refresca” las frases memorizadas dotándolas de matices de viveza que lo traen al presente y nos hacen creer que se está generando en ese momento, allí, en directo, para nosotros.

Si observamos el video sin el audio, veremos que los nervios y la falta de ensayo dinámico le han gastado una muy mala pasada al Sr. Barroso porque los repetidos balanceos laterales con los brazos caídos y las manos asidas casi podrían evocarnos la imagen de un escolar recitando las tablas ante su profesor.

Y, como no solo los espectadores recibimos esa sensación, sino que también el cerebro del propio Sr. Barroso la está recibiendo, se retroalimenta y no le permite, pasados los nervios del principio, ir asentando un discurso más fluído y fresco. Y es una pena, porque un contenido de tanto valor hubiese merecido una puesta en escena que le hiciera más justicia.

Si tienes que hablar en público recuerda incluir en tu preparación las 5 fases de las que hablaba Cicerón:

1. Inventio: búsqueda de argumentos apropiados.
2. Dispositio: distribución de esos argumentos.
3. Elocutio: arte de utilizar la expresión formal, las palabras y las figuras más convenientes.
4. Memoria: para recordar cada cosa en el lugar apropiado.
5. Actio: todo lo relacionado con el aspecto físico en el momento de pronunciar el discurso (gestos, tono de voz, etc.).

Por qué Jesús Vidal es un ejemplo de buen orador #GalaGoya2019

Ya hemos analizado el rostro más polémico de la Gala de los Goya de este año, pero sin duda el momento más emocional de la noche lo protagonizó el discurso de Jesús Vidal al recoger su merecido galardón. Mi compañera Carmen Acosta, fundadora de OHLAVOZ, psicóloga y experta en comunicación, no ha querido pasar por alto está situación para analizar las cualidades de un buen orador, por qué caló tanto su discurso en todos nosotros, por qué ha sido lo más comentado de la noche, por qué será lo más recordado de esta gala.

Jesús Vidal en la Gala de los Goya

Las redes arden en halagos al discurso del actor Jesús Vidal, y no es para menos. Sus palabras contenían emoción, humor, reivindicación, agradecimientos sinceros… pero también una parte que me parece fundamental y que no he visto resaltada en ninguno de los artículos: el profundo respeto hacia su auditorio que se hizo patente al tener preparado, cuidado y ensayado su discurso.

Winston Churchill dijo en una ocasión que para hablar 5 minutos necesitaría prepararse durante una hora, mientras que para hablar una hora bastarían 5 minutos de preparación. Es así, si disponemos de poco tiempo, más nos vale saber qué y cómo vamos a decir lo que queremos o de lo contrario se nos irá el tiempo en vaguedades. Y deberíamos tener siempre muy presente que el que escucha pone a disposición del hablante su atención y tiempo, dos valiosos tesoros que merecen ser correspondidos por parte del hablante con un discurso preparado.

Estructurar, condensar y elegir las palabras con las que expresar en un par de minutos la emoción y el agradecimiento de recibir un reconocimiento exige una gran preparación, porque si no luego pasa lo que pasa: la emoción embarga y el lenguaje se desbarata: se dicen cosas que no se había pensado decir, se omiten las importantes, o uno acaba en “un jardín” del que no sabe muy bien cómo salir.

Y como muy certeramente afirma Manuel Campo Vidal: “Si se pudiera calcular en unidades de eficacia todo lo que se pierde por una comunicación sin preparar, quedaríamos estremecidos”.

Hablar en público, por el motivo que sea, se parece, o sería deseable que se pareciera, a preparar una cena. Del mismo modo que nadie decide el menú una vez que ya han llegado sus invitados, tampoco nadie debería dejar en manos de la improvisación las palabras que va a ofrecer a sus oyentes.

Jesús Vidal nos emocionó con su emoción y logró que sus palabras nos calaran, porque detrás de los minutos que duró su intervención probablemente hubo horas de esmerado trabajo que le permitieron poder obsequiarnos con la expresión cuidada del magnífico contenido de su discurso. Más de uno debería seguir su ejemplo.

¿Cuántas emociones podemos expresar con nuestro rostro?

Es una pregunta que siempre ha inquietado a los más ilustres pensadores. Haciendo un breve repaso histórico, ya Aristóteles en el siglo IV a.C se preocupó por estudiar las expresiones emocionales en el rostro y afirmó que existían 14: ira, calma, amistad, enemistad, miedo, confianza, vergüenza, desvergüenza, indignación, envidia, emulación, desprecio y tristeza.

Esta clasificación no convenció a Duchenne, que en el siglo XIX decidió experimentar (de un modo bastante cruento) el movimiento de los músculos faciales a través de corrientes eléctricas para detectar las diferentes posibilidades que dibujaban las acciones musculares del rostro. Documentó con fotografías un recopilatorio de gestos que ya entonces denominaba un lenguaje universal e inmutable.

Charles Darwin continuó con su legado, estudiando las expresiones faciales en los animales y en el hombre, comprobando su capacidad para comunicar emociones a través del lenguaje corporal como propiedad evolutiva y de supervivencia. Llegando ya a la época actual, Paul Ekman fue quién reafirmó, a través de un minucioso estudio, la teoría de la universalidad de las 6 emociones básicas que detectó Darwin: alegría, ira, miedo, tristeza, sorpresa y asco. De naturaleza genética y universal.

Recientemente, en el año 2014, investigadores de la Universidad de Ohio (EE.UU) han conseguido identificar hasta 21 expresiones faciales en el rostro humano (pincha aquí para acceder al estudio original). Los científicos han partido de las 6 expresiones básicas (antes mencionadas) para crear otras 15 expresiones compuestas como ‘felizmente sorprendido’ o ‘tristemente enfadado’.

Imágenes de muestra de las 22 categorías en la base de datos: ( A ) neutral, ( B ) feliz, ( C ) triste, ( D ) temerosa, ( E ) enojada, ( F ) sorprendida, ( G ) disgustada, ( H ) felizmente sorprendida , ( I ) felizmente disgustado, ( J ) tristemente temeroso, ( K ) tristemente enfadado, ( L ) tristemente sorprendido, ( M ) tristemente disgustado, ( N ) terriblemente enfadado, ( O ) terriblemente sorprendido, ( P ) temerosamente disgustado, Q ) enojado sorprendido, ( R) enojado, disgustado, ( S ) asqueado sorprendido, ( T ) horrorizado, ( U ) odio, y ( V ) atemorizado.

Imágenes de muestra de las 22 categorías en la base de datos: ( A ) neutral, ( B ) feliz, ( C ) triste, ( D ) temerosa, ( E ) enojada, ( F ) sorprendida, ( G ) disgustada, ( H ) felizmente sorprendida , ( I ) felizmente disgustado, ( J ) tristemente temeroso, ( K ) tristemente enfadado, ( L ) tristemente sorprendido, ( M ) tristemente disgustado, ( N ) terriblemente enfadado, ( O ) terriblemente sorprendido, ( P ) temerosamente disgustado, Q ) enojado sorprendido, ( R) enojado, disgustado, ( S ) asqueado sorprendido, ( T ) horrorizado, ( U ) odio, y ( V ) atemorizado.

Cada una de ellas, utiliza una combinación única de músculos, reflejando una gama de emociones mucho más amplia de lo que se pensaba. Para ello, utilizaron un modelo computacional de la percepción de la cara que identificó las seis expresiones básicas con el 96,9% de precisión y las 15 expresiones compuestas con 76,9% de exactitud.

 

* Referencia bibliográfica:

Shichuan Du, Yong Tao, and Aleix M. Martinez. “Compound facial expressions of emotion”. Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), 31 de marzo, 2014.

 

Tu perro sabe reconocer tu estado de ánimo con solo mirarte

Hace ya 150 años, Charles Darwin propuso que las similitudes en forma y función de las expresiones emocionales humanas y animales no humanos sugieren que comparten raíces evolutivas. Recientes hallazgos proporcionan ahora un apoyo científico al viejo argumento de Darwin.

Fotografía Pixabay License

Nuestros amigos más fieles no dejan de observarnos y de valorar las emociones en los rostros familiares que les rodean, priorizando sobre todo el contacto visual para establecer relaciones y conocer el estado de ánimo del humano de turno. No lo digo yo, lo afirma la ciencia. Un estudio de la Universidad de Helsinki publicado en el año 2016 llego a estas conclusiones tras sus experimentos, además, descubrieron que la expresión facial altera su comportamiento de visión, especialmente ante caras que presentaban una amenaza.

De hecho, el estudio utilizó el seguimiento de la mirada para demostrar cómo los perros ven las expresiones emocionales en rostros caninos y también humanos. Los perros observaban primero la zona de los ojos y, por lo general, se detenían en esta zona de la cara durante más tiempo que en la nariz o la boca. Atrajeron su atención, características específicas de las especies sobre ciertas expresiones, por ejemplo las bocas de perros amenazantes. Sin embargo, los perros parecen basar su percepción en las expresiones faciales de toda la cara.

Cuando los perros estaban ante rostros amenazantes, que expresaban visiblemente ira, se producía una alteración notable en su atención, basado en una adaptación evolutiva, es decir, por una sensibilidad para detectar y evitar amenazas, lo que representa una ventaja de supervivencia. Curiosamente, el comportamiento de la visión de los perros dependía de la especie, los rostros de sus congéneres amenazantes provocaban una mirada más prolongada que en el caso de las caras humanas amenazantes, con las que mostraban mayor evitación.

“La estrategia de comportamiento tolerante de los perros hacia los seres humanos puede explicar en parte los resultados. La domesticación puede haber equipado a los perros con una sensibilidad para detectar las señales de amenaza de los humanos y responder con señales de apaciguamiento“, afirma el investigador Sanni Somppi de la Universidad de Helsinki. Esto es, han llegado a ser más tolerantes, benevolentes y comprensivos con los humanos que con otros de su propia raza.

Aquí el estudio completo: Somppi S, Törnqvist H, Kujala MV, Hänninen L, Krause CM, Vainio O (2016) Los perros evalúan las expresiones faciales amenazadoras por su validez biológica – Evidencia de los patrones de observación. PLoS ONE 11 (1): e0143047. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0143047

Luces y sombras en el lenguaje corporal de Santiago Abascal

A Santiago Abascal le aman o le odian, es de esos perfiles que generan pasiones, no deja indiferente a nadie y la comunicación no verbal, por supuesto, tiene mucho que decir de esto. El viernes acudió al plató de Espejo Público para encontrarse con las preguntas de Susanna Griso, un momento ideal para analizar, ya que este contexto supone un plus de estimulación en los discursos preparados, hay preguntas inesperadas, cuestionamientos, etc que desestabilizan el control en el comportamiento de cualquiera, y ahí es cuando la intensidad emocional aumenta y se filtra a través del lenguaje corporal.

La línea base de comunicación (es decir, cómo es su actitud normalmente) del líder de VOX, a nivel motor, es bastante plana, no destaca por ser excesivamente expresivo.; es pausado y controlado en los movimientos, no suele alterar su actividad corporal fácilmente

Comenzó la entrevista visiblemente muy tenso, realizando un gesto automanipulador asociado al estrés, brazos pegados al cuerpo y manos fuertemente entrelazadas entre sí. Aspecto que se refuerza por las numerosas ocasiones en las que ha tenido que recurrir al agua, su boca estaba muy seca, estaba nervioso. A lo largo de su intervención ha ido desprendiéndose de esta rigidez y, en general, se detecta bastante coherencia a nivel emocional. Esto significa que dice lo que piensa, sus expresiones faciales y gestuales acompañan a su discurso, está convencido y se implica en lo que dice (independientemente de que el contenido sea mejor o peor), no es una persona que finja sus ideas, que oculte sus intenciones, su cuerpo confirma sus pensamientos.

La microexpresión más visible que realiza es la de ‘asco’ cuando se refiere al acoso de los medios y del ‘resto de partidos políticos’, en este momento se detecta la mayor intensidad emocional, expresa su malestar y su rostro acompaña a esta sensación.

Sin embargo, termina la entrevista con una expresión de satisfacción, está contento con el resultado y aunque comenzó tenso finaliza sereno y orgulloso del encuentro con la periodista.

Por último, se observa a lo largo de su aparición que las sonrisas que produce no son espontáneas, fuerza las sonrisas para transmitir emociones positivas, ya que su semblante suele ser serio, le cuesta expresar emociones tanto en la parte no verbal como en sus palabras. Encontramos escasas referencias hacia sensaciones, sentimientos, experiencias subjetivas… por contra, su mensaje es refinado, repleto de cultismos, racional y estructurado, tiene un flujo de pensamiento muy esquematizado, no titubea, no duda, proyecta muchísima seguridad y conocimientos pero tiene carencias en la parte de conexión emocional con la audiencia.

 

*No os perdáis el análisis de mi colega José Luis Martín Ovejero, me alegro que coincidamos tanto compañero.

**En este artículo no se cuestiona la ideología del político/partido en cuestión, exclusivamente se analiza la conducta no verbal de la persona.

 

Si me encantas te creo #HablarEnPublico

Cuenta la leyenda que hablar en público es uno de los mayores miedos que tenemos en la sociedad actual, no sé si esto será tanto así, pero es cierto que en la mayoría de consultas que recibo el pánico a dirigirse a una audiencia y la inquietud por cómo superarlo suele ser muy habitual. Ya he compartido anteriormente algunas claves para potenciar nuestra habilidad de hablar en público (las recopilo de nuevo al final de esta entrada). La preparación y un buen texto es importantísimo pero como podréis adivinar la comunicación no verbal también juega un papel muy protagonista en el desarrollo de esta competencia, hoy nos centramos en la voz.

Canta tu discurso y encantarás a tu audiencia. Es la máxima de nuestra ya conocida psicóloga, logopeda y experta en lenguaje corporal, Carmen Acosta, fundadora de OhLaVoz. Os dejo con una aportación genuina para aumentar la calidad en vuestras presentaciones:

“Encantar” nace del latín “cantare” y en principio se usaba para referirse a las fórmulas cantadas de las que se servían los hechiceros. Al cantar nuestra voz se mueve por distintas notas o tonos, y ese movimiento musical tiene un gran poder evocador y disparador de emociones. Aunque en el habla el número de notas o tonos que utilizamos es menor, no por ello nuestra forma de hablar debería renunciar a aprovechar los poderes de la música.

Cuando hablamos siempre buscamos atraer y mantener la atención, porque solo si contamos con la atención de nuestros interlocutores podremos convencer, enseñar, demostrar, vender, transformar, “hechizar”Nuestra atención se activa ante la novedad; lo previsible, conocido, o repetitivo no activa a nuestro sistema reticular, que es el responsable de “despertar” al cerebro. Así que si queremos ser escuchados tendremos que capturar la atención de los oyentes y para ello hay que pasar el filtro de sus sistemas reticulares.

¿Cómo? dándoles novedades que los sorprendan. Y una forma excelente es a través de la música de las palabras. La música nos emociona, nos transporta, nos mueve y conmueve, desencadena imágenes, sensaciones… Por ello cuando la forma de hablar es rica en melodías nuestro cerebro se mantiene activo, despierto: atento. Sin embargo, cuando el habla es monótona, es decir, que utiliza pocos tonos, por interesante que sea el tema del que trate, la limitada variedad tonal producirá en nosotros un efecto de adormecimiento, de previsibilidad, de aburrimiento, provocando falta de atención.

Por otro lado, a un orador monótono siempre le atribuiremos menos credibilidad, porque esa falta de compromiso emocional que traduce la ausencia de melodía nos lo hará percibir como no implicado o no comprometido con su mensaje. Y es que todos sabemos que cuando estamos verdaderamente comprometidos con nuestro mensaje, las emociones y flujos de intenciones mueven a nuestra voz , colorean nuestra pronunciación, impregnan a nuestras pausas, marcan con fuerza los acentos y tiñen a las palabras con cambios tímbricos que les aportan sentido.

Si quieres que tus intervenciones encanten: aprovecha el potencial de la música y aléjate de la monotonía.
Aquí te dejo algunas estrategias muy útiles:

  • Ensaya tus intervenciones mientras bailas para que tus melodías se contagien de los movimientos de tu cuerpo.

  • Exagera las inflexiones.

  • Imita a personajes de dibujos animados.

  • Canta tu discurso.

  • Alterna distintas longitudes de las frases.

  • Juega con cambios en el volumen de tu voz.

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El pueblo donde la sonrisa no es señal de alegría

Asumimos que hay expresiones faciales de emociones básicas que son genéticas y universales. Los estudios de Paul Ekman y David Matsumoto (entre otros muchos posteriormente) lo han demostrado. La alegría, la ira, la tristeza, el asco, el miedo y la sorpresa se filtran a través de nuestro rostro de idéntica forma aquí o en Pekín, independientemente del género, raza, cultura, o edad.

Las dos pruebas que son más demostativas de ello son las investigaciones realizadas con personas ciegas de nacimiento y con las imágenes de bebés aún en el vientre materno, en ambos casos no pueden aprender las expresiones por imitación, y sin embargo mostraban configuraciones faciales idénticas de las emociones antes mencionadas que el resto de personas.

Aunque según los estudios de los últimos años puede que alguna herencia cultural haya modificado esta genética de las expresiones emocionales y su significado universal. Las Islas Trobriand están en Papúa Nueva Guinea y sus habitantes no conocen la electricidad ni el agua corriente, viven de un modo muy rudimentario y se alimentan de lo que les da la tierra y el mar. Se trata de una cultura muy particular a todos los niveles, lo cuál llamó la atención del psicólogo Carlos Crivelli y del antropólogo Sergio Jarillo, del Museo de Historia Natural de Nueva York, quienes quisieron comprobar si en esta población apartada de la civilización y con sus propias reglas, expresarían y reconocerían las emociones de igual forma que el resto de las culturas.

Les mostraron a 68 niños y adolescentes de las islas seis fotografías con las expresiones faciales prototípicas de alegría, tristeza, enfado, miedo y asco, más un rostro neutro. Hicieron lo mismo con 113 jóvenes de la ciudad de Madrid. Resultó que en Trobriand, solo el 58% de los chicos asoció la sonrisa a la alegría. El 46% acertó con la tristeza. El 31%, con el miedo. El 25%, con el asco. Y solo el 7% vinculó un rostro con el ceño fruncido al enfado. En Matemo, una isla perdida de Mozambique, los investigadores obtuvieron resultados similares. En Madrid, los participantes agruparon todas las emociones básicas con sus supuestas expresiones faciales universales con un éxito que rondaba el 100%.

Parece ser que en esta cultura en concreto asocian más la sonrisa con el atractivo que con la felicidad, pero también muestran dificultades a la hora de asociar el resto de emociones básicas, especialmente la ira, habrá que profundizar ahora el porqué de estos resultados, qué significan para ellos esas caras, cuándo las expresan, si es que tuvieron problemas para reconocer los rostros, confusión o simplemente, para ellos, estas emociones se expresan de otras formas. Los porcentajes de reconocimiento no dejan de ser curiosos y solo despiertan la inquietud por seguir conociendo más de esta extravagante cultura.

 

Claves para hablar en público: el sonido también importa

La mayoría de consultas privadas que me hacéis tienen que ver con cómo mejorar nuestra comunicación verbal y no verbal cuando hablamos en público. Nos inquieta porque no nos han entrenado para ello y cada vez más tenemos que utilizar este recurso en el trabajo a modo de formaciones, conferencias o reuniones con clientes. Anteriormente en este blog hemos dado ya algunos tips para que no cunda el pánico y desarrollar las habilidades necesarias para brillar en cualquier tipo de exposición (os dejo el recopilatorio al final de este artículo).

Fotografía de Wikipedia

Hoy os traigo una clave más de la mano de una magnífica psicóloga, experta en comunicación no verbal y logopedia, Carmen Acosta, fundadora de OHLAVOZ, nos recuerda que el sonido también es importante a la hora de proyectar y transmitir nuestro mensaje:

Una voz en mal estado, débil, apretada, estridente, sin la agilidad para modular de manera rica el habla, o unos órganos articulatorios que se mueven imprecisa o arrebatadamente, pueden mermar el valor de cualquier discurso. De la misma manera que un atuendo arrugado o lleno de manchas no es la opción más adecuada para presentarse en público, tampoco lo es, aunque sea menos evidente, hacerlo con una voz monótona, rota o con un habla imprecisa.

Cuando hablamos en público elegimos el vestuario y los complementos que consideramos producirán una imagen de nosotros acorde con nuestros deseos. Habitualmente también preparamos el contenido de nuestra intervención, es decir, vestimos a nuestras ideas con las palabras que consideramos las van a favorecer más. Sin embargo, con mucha frecuencia, el proceso de acicalado se queda ahí, descuidando un aspecto decisivo: el sonido con en el que vamos a decir esas palabras.

Si bien las palabras son las encargadas de transmitir las ideas, los conceptos, los argumentos… en el momento en que esas palabras escritas o pensadas cobran relieve sonoro, ya no solo van a denotar el contenido, sino que van a comenzar a delatar al emisor. Y es que, aún cuando no se realice un análisis consciente, la voz dispara automáticamente en el cerebro de nuestros interlocutores todo un conjunto de atribuciones sobre nuestros rasgos de personalidad, intenciones y emociones , que van a modular el sentido de las palabras que estamos diciendo, incluso a determinar si resultamos o no creíbles.

Mantener la voz y el habla en buenas condiciones es imprescindible para que ambas colaboren en la transmisión de nuestras ideas y no es más complicado que mantenerse en forma, de hecho la voz y la pronunciación son el resultado de una actividad muscular, igual que lo es andar o correr. Estas son 3 claves fundamentales:

  1. Hidrata: bebe 2 litros de agua al día y respira aire húmedo cada vez que puedas: vaporizadores, peceras, paseos a la orilla del mar…
  2. Logra que tu musculatura esté elástica y flexible: canta, baila, imita voces, cuenta cuentos…¡juega con la voz!
  3. Logra que tu musculatura se mantenga tonificada: habla al menos 4 horas diarias. Sí, así es, igual que tus piernas se fortalecen al caminar, también tu voz se fortalece al usarla.

De la misma manera que el entrenamiento físico no está reservado a los deportistas, tampoco el entrenamiento vocal está reservado a los cantantes o actores. Si mejoraras el atractivo de tu voz lograrás mejorar tu comunicación ¡vale la pena!

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La comunicación no verbal también golpea en la violencia de género

No solo los golpes duelen. A veces, las palabras o los gestos pueden provocar un daño profundo, irreparable. No es una agresión visible ni parece que esté tan condenada socialmente, es una conducta menos punitiva, pero sus consecuencias pueden ser nefastas. El lenguaje verbal y no verbal violento hiere y deteriora las relaciones, una vez que se pronuncian o se hacen, una relación ya no volverá a ser la misma. Cuando se traspasa la barrera del respeto ya podemos hablar de violencia.

Las víctimas, normalmente, sí que son conscientes de la agresión física, sin embargo, no lo son tanto de los tonos de voz, las expresiones y gestos de desdén y desprecio, la limitación del espacio, el control de su vida social, las miradas, la indiferencia, los silencios…

La expresión verbal del que agrede está hiperbolizada, es decir, comunican sus sentimientos de forma poco realista, teatralizada. No sienten la emoción primaria de ira, experimentan furia y rabia, llevan las emociones negativas a la máxima potencia, puro instinto animal, no hay racionalización de las emociones. No saben gestionarlas y al no tener esta capacidad también tienen problemas para entenderlas en los demás. Por eso, tienen tantas dificultades para empatizar. Si no son capaces de detectar las emociones en sí mismos, no llegarán a entender el impacto que tienen sobre los demás.

Eligen el modo más extremo de manifestar lo que sienten, pero su objetivo no es transmitir sus emociones, sino violentar al otro. Sin embargo, nunca consiguen el efecto deseado, ya que estas hipérboles generan lo opuesto a lo que buscan y en lugar de llamar la atención o impresionar (al principio sí que lo consiguen), los demás, al final, terminan por insesibilizarse, lo que genera aún más frustración en ellos y van aumentado su escala de violencia.

Los agresores utilizan además un discurso reiterativo, repiten hasta la saciedad las mismas frases para estigmatizar al otro y marcar ‘su realidad’ (“es que ya no me quieres como antes y por eso no haces lo que te pido”, “si me dejas no quiero vivir”, “lo hago porque te quiero”). Es una forma de manipulación que traspasa la responsabilidad y la culpa al otro, este intento se realiza por la vía más primaria: inocular las palabras en la conciencia del otro; y por eso precisamente anula al interelocutor.

Suelen ser personas con muy baja autoestima e intentan por todos los medios disminuir la de su pareja, de aislarla, para retenerla. A través de su forma de hablar, suelen hacer uso de la ironía para dar pie a la ambigüedad a lo que hacen o dicen. Con su lenguaje corporal intimidan a la víctima a través de los gestos y apoyándose en amenazas verbales acompañadas por gritos que responden al perfil del estilo comunicativo de una persona agresiva. Pero tan pronto abofetean e insultan como abrazan, lloran e imploran perdón. Y eso es lo peor, el refuerzo intermitente, ya que combinan estás agresiones con gestos de amor, regalos, caricias, piropos… mantienendo así la relación en el tiempo.

Por último, quería destacar una forma de manipulación muy típica y silenciosa de este tipo de agresores, y es la de ‘hacer luz de gas‘. Esta estrategia consisiste en provocar que alguien dude de sus propios sentidos, de su razón, e incluso de la realidad. El agresor hace que su víctima dude de sí misma, a través de la asunción de información falsa como verdadera, de la negación de la realidad “yo nunca te empujé, solo te estaba sujetando para que te calmaras”, “jamás he dicho eso”, “¿de verdad no recuerdas que todo esto lo empezaste tú?”.

En mi opinión, es una de las formas más peligrosas y sibilinas de anulación, la víctima realmente siente que está perdiendo la cordura y es capaz de cuestionar su culpabilidad y responsabilidad en las agresiones que recibe. Quien hace luz de gas es capaz de afirmar que ocurrieron cosas o no con una seguridad y una firmeza tal que resultan creíbles y la víctima comienza a pensar que “igual soy yo que exagero”, “puede que no tenga razón”, “quizá no recuerdo bien lo que pasó”. El agresor quiere inocular en el otro la sensación de histerismo, puede conseguir anular la voluntad del otro y distorsionar la realidad sin que su víctima se de cuenta.

Es muy difícil ser consciente de que podemos ser víctimas de esta manipulación tan sutil. En la terapia con las víctimas se les sugiere anotar todos los detalles de lo que ocurrió, palabras, expresiones, gestos, acciones, sentimientos, etc, antes y después de la agresión, elaborar una especie de diario que les haga registrar la secuencia conflictiva de un modo fiel a la realidad y tendrá argumentos para defenderse con firmeza de que los hechos ocurrieron de una determinada manera aunque la otra persona insista.

El amor no duele, no te humilla, no provoca ansiedad, histeria, no hace que pierdas la cordura. El amor debe ser calma, libertad, equilibrio, un refugio seguro…