BLOGS
Lo que no nos cuentan Lo que no nos cuentan

"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

Archivo de la categoría ‘comunicación’

¿Cuál es nuestro mayor enemigo emocional?

Esta pregunta tan interesante me la hizo llegar un lector del blog, lo pensé un instante y lo tuve claro. El victimismo. Pero, ¿qué es realmente una conducta victimista? ¿Es una emoción, forma parte de nuestra vida, es perjudicial o nos podemos beneficiar de ello? ¿Tiene solución?

La mentalidad victimisma es una forma de vida, no se trata de una emoción momentánea sino de un recurso constante de afrontamiento hacia diferentes circunstancias de una forma poco controlada, es decir, la persona victimista alude siempre a la mala/buena suerte o a la conducta de los demás, de sus aciertos o desaciertos, la responsabilidad nunca es de uno mismo. Dígamos que es una forma de autoprotección (inadecuada) para no asumir un daño a su autoestima por haber fracasado en algún momento. Esta conducta se vuelve automática, muchos no llegan a ser conscientes, lo bueno es que no es un rasgo de personalidad como puede ser la extroversión, por tanto se puede corregir.

Ante todo, hay que distinguir que existe un victimismo real y otro no justificado. Hay situaciones de daño físico y moral que conllevan un proceso lógico de victimización, si por ejemplo hemos sido agredidos, ofendidos, humillados, etc, nuestro cuerpo reacciona y bloquea nuestras emociones y actitudes más positivas, nos volvemos vulnerables y necesitamos un aporte extra de cariño, atención y cuidado por parte de los demás, esto no es cuestionable, pero este plus de apoyo debe ser algo pasajero, un estado provisional necesario, si se prolonga en el tiempo y pasa a forma parte de nuestra personalidad, de nuestra existencia, es insano.

Un acontencimiento traumático no puede ser nuestra carta de presentación al mundo, y menos aún beneficiarnos de este suceso para conseguir siempre un extra de atención. La persona victimista se vuelve egoísta, deja de escuchar e interesarse por los demás, hacen al resto responsables de todos sus males, y solo generan sentimientos de culpabilidad. Niegan siempre su implicación, incluso aunque sea evidente. Afrontan todo a su alrededor de una forma exageradamente drámatica, sienten pena por ellos mismos y actúan a la defensiva.

No es que el victimismo genere un beneficio, pero sí consecuencias positivas en el corto plazo, así la conducta se refuerza y se mantiene. Por ejemplo, la autoestima se mantiene intacta, nada la daña porque se evade la responsabilidad de todo lo que nos suceda por completo. Se recibe atención, compasión de los demás y generan sentimientos de protección, es difícil criticar o negar lo que te pida una persona así, inspira pena, y por tanto consiguen lo que quieren de una forma rápida y segura. Tras un tiempo inicial, la gente que rodea a la persona victimista se siente engañada, se cansa de someterse a sus demandas constantes y comienzan a quedarse solas. El victimismo solo conlleva amargura, insatisfacción, negativismo, toxicidad y dependencia en las relaciones.

Es fundamental acudir a un profesional para corregir esta ineficaz estrategia de afrontamiento, a través de técnicas, como la reestructuración cognitiva, puede reconducirse la conducta. Pero existen pautas complementarias que tienen que ver con la psicología emocional, el lenguaje verbal y no verbal. Al final,  este estilo de comportamiento se caracteriza por una clara represión emocional, sobre todo, de la ira. Sienten rechazo hacia las emociones negativas, cuando realmente éstas nos ayudan a superar nuestras frustraciones. Existe la idea, mal extendida, de que nuestro cerebro, concretamente la amígdala, controla y organiza nuestras respuestas emocionales sin control, que nos enajena de cualquier responsabilidad, que sólo somos víctimas de ellas. Tenemos que, no solo gestionar, sino desarrollar y potenciar todas nuestras emociones, todas son útiles auque sean incómodas. Es necesario que se sean incómodas para que capten nuestra atención, son nuestra alarma y hay que hacerles caso. No te juzgues por lo que sientes.

La comunicación efectiva y asertiva es el enemigo número uno del victimismo. Desarrolla un lenguaje constructivo, elimina los condicionales y el ‘tú’, sustituyelo por el yo, para bien y para mal, por acciones, por un lenguaje responsable y directo, alejado de exigencias, culpabilidades y ataques. Muestra una comunicación no verbal segura, erguida, dinámica. El victimismo se asocia con una postura vencida, apocada, sin fuerza ni energía… Os dejo aquí algunos consejos más en este sentido:

¿Pánico a hablar en público? Estos trucos (no tan típicos) pueden ayudarte

#HablarEnPublico Cómo corregir las muletillas que te quitan autoridad

La comunicación no verbal durante la entrevista de trabajo

¿Cómo dar una mala noticia? 7 claves no verbales

¿Cómo resultar convincente? Diez claves no verbales

 

 

 

 

 

 

 

La ministra Delgado y la teatralidad de su lenguaje corporal

La ministra de Justicia Dolores Delgado continúa ofreciendo declaraciones que dejan ver claramente su nivel infinito de emociones negativas, éstas van en aumento y ahora, además de una ira profusa (que ya analizamos anteriormente en este blog), se pueden contabilizar en este breve vídeo de su última aparición pública una veintena de microexpresiones de asco como la del siguiente fotograma:

La función del asco es la de generar respuestas de escape o evitación de situaciones desagradables o potencialmente dañinas para nuestra integridad. Lo curioso del comportamiento de la ministra no es solo lo que vemos, la ira o el asco, está enfadada y filtra su estado emocional, sino lo que no vemos. Tras los audios filtrados por el Comisario Villarejo no observamos en ella un mínimos de afectación, no está ‘tocada’ a nivel emocional, no se merma ante la adversidad, todo lo contrario, se crece, y entonces su lenguaje corporal se teatraliza y proyecta un estilo de comunicación poco habitual y visualmente muy llamativo.

Si véis el vídeo, es muy curioso como dota de un especial énfasis las frases que pronuncia, sobre todo hacia el final de su declaración. Dota su discurso de una tonalidad en las palabras que marcan los golpes de fuerza y el ritmo de su mensaje verbal y de su cuerpo y con unos movimientos gestuales exagerados. ¿Cómo podemos interpretar esta conducta? Puede haber varias hipótesis, van desde las mejores intencionadas hasta las peores. Desde que quiere que llegue su mensaje y fuerza que la gente le crea a través de este enfásis, también puede ser que su estilo comunicativo sea tan potente y dinámico frecuentemente, o que la incomodidad y la alta tensión provoquen que su lenguaje corporal se descontrole, hasta que realmente el mensaje no es espontáneo y teatraliza su discurso con un dramatismo exagerado para fingir un enfado mayor del que debiera.

Por último, también podemos observar una evolución palpable en su apariencia, ahora aparece mucho más clásica y cuida más su imágen, su vestimenta, peinado y maquillaje. Esto puede ser un recurso para transmitir más seriedad y confianza en los demás, o también podría ser la conciencia de que todo en ella es analizado con lupa y cuida más los detalles de su apariencia.

 

Susana Díaz anuncia elecciones autonómicas con una curiosa emoción

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha anunciado elecciones anticipadas para el próximo 2 de diciembre, ya que realmente estaban previstas para el mes de marzo. Un momento para ella de alto impacto emocional que requiere toda nuestra atención. Y no ha defraudado. Susana Díaz tiene un estilo de comunicación altamente expresivo, le cuesta ocultar y reprimir sus emociones, es muy transparente en cuanto a sus sentimientos sean cuáles sean. Éste es uno de los fotogramas captados durante su intervención, pero he contabilizado más de diez microexpresiones iguales en su breve exposición (podéis ver el vídeo al final del post).

Esta configuración facial corresponde con la emoción primaria de tristeza. Una insólita reacción. Esta emoción se caracteriza por una elevación de la zona interior de las cejas, vemos como se triangulan hacia arriba. Es difícil fingir o forzar esta expresión, es un movimiento muy automatizado e inconsciente, practicamente no se puede manipular. Puede tener sentido en este contexto. La tristeza, por definición, se corresponde con el sentimiento de pérdida o fracaso. Decepción, especialmente si se han desvanecido esperanzas puestas en algo. Situaciones de indefensión, ausencia de predicción y control. Normalmente, la tristeza aparece después de una experiencia en la que se genera miedo debido a que la tristeza es el proceso oponente del pánico y actividad frenética.

Anuncia esta noticia compungida. De hecho, el resto de su lenguaje corporal también es coherente con este estado emocional. Sus movimientos son lentos, su postura está abatida, su lenguaje es demasiado pausado en comparación con su línea base o habitual de comunicación.

No podemos saber realmente qué piensa o cuáles son sus sensaciones, pero desde luego parece que éstas no son muy halagüeñas o esperanzadoras para ella…

Qué es el sincericidio

Me suelen preguntar con frecuencia si la verdad está sobrevalorada. Sin duda, sí, lo está.

Fotograma del videoclip de la canción 'Sincericidio' de Leiva.

Fotograma del videoclip de la canción ‘Sincericidio’ de Leiva.

Desde bien pequeños nos enseñan que mentir está mal, pero lo cierto es que el engaño forma parte irremediable del engranaje social de la comunicación, una vida sin mentiras sería un auténtico caos para todos. Una de las funciones más importantes de la mentira es la de ‘lubricante social’, es necesaria para no herir a los demás o para autoprotegernos; engañar ‘ligeramente’ a los demás y proyectar incluso una imagen ensalzada de ti mismo es una parte natural de la vida.

No podemos decirle, por ejemplo, a nuestra pareja que lleva toda la mañana cocinando para nosotros que la comida está asquerosa. No aporta nada bueno. Hay gente que dice “yo siempre digo lo que pienso”, primero, eso es imposible, porque no duraría en un trabajo ni 24 horas, ni tendría pareja, ni amigos; no podemos recibir constantemente críticas ni buenas ni malas. Todos nos sentimos más cómodos con la cordialidad y el respeto. Precisamente se suele decir que los niños siempre dicen la verdad por esto mismo, porque aún no han desarrollado la capacidad de empatizar y no son conscientes de que pueden hacer daño con las simples palabras.

Si bien, la mentira también puede ser dañina, maquiavélica y utilizada con fines más egoístas. Además nos causa culpa, remordimientos, ansiedad, o miedo a nosotros mismos y en este sentido, la pregunta de ‘¿la verdad está sobrevalorada?’ quizás tiene más sentido. Si es una conducta repobable y además nos hace sentir mal, ¿por qué lo hacemos? La respuesta nos la da la neurociencia, simple y concisa: Nuestro cerebro se acostumbra a mentir. Cuanto más mentimos menos nos pesan los sentimientos negativos al hacerlo, al principio las emociones de culpabilidad son muy intensas, pero van descendiendo con la práctica.

La mentira duele pero la verdad también. Al final, la verdad bien entendida debe ser honesta y constructiva. El sincericidio es destructivo, tiene más que ver con la falta de prudencia y en utilizar una verdad como un arma arrojadiza para herir al otro. La verdad es mejor que la mentira, pero no siempre la verdad aporta valor, a veces es inútil e incluso dañina y como su nombre indica podría ser un suicidio social, nadie querría relacionarse con nosotros. El sincericida es egoísta y tiene una falta de empatía total, puede hacerse incluso más daño con una verdad dañina que una mentira.

Las hipótesis posibles sobre la actitud de Carmen Montón

A raíz de los análisis a personas del mundo de la política, sobre todo, en los casos de Cifuentes y Montón por el tema máster, muchos me preguntáis: “pero entonces, ¿dicen la verdad? ¿hicieron el máster? ¿no hubo irregularidades?” Os respondo particularmente a cada uno pero creo que es importante plantearlo aquí, para que todos sepamos entender los análisis de conducta y cómo funciona realmente el intrigante mundo de la credibilidad.

En primer lugar, y esto es sabido por todos, el territorio de la política requiere mención aparte, los políticos son entrenados y asesorados para manejar la comunicación y gestionar las emociones a conveniencia. Muchos lo consiguen y lo hacen muy bien, en general. Dicho esto, a veces nos podemos servir de la detección de ‘microexpresiones‘, breves fogonazos de expresión emocional que se escapan en nuestro rostro y que transmiten realmente lo que sentimos en ese momento. Cuando éstas son incongruentes con lo que decimos, es una alarma para la credibilidad y merecen de nuestra total confianza, ¿por qué? porque se tratan de emociones primarias que suelen producirse en momentos tensos de alto impacto emocional, son inconscientes, poco manipulables y genuinas según los músculos de la cara activados. Son indicadores bastante fiables, pero no siempre se producen.

Sí pudimos apreciarlos en el caso de Cristina Cifuentes, (puedes pinchar aquí para acceder al análisis), visos de culpabilidad, tensión, nerviosismo, desprecio… ¿hizo el máster? ¿cometió alguna irregularidad? no podemos saberlo, lo que sí que puedo decir es que sus patrones de conducta no son congruentes con los de una persona a la que se le acusa injustamente de algo, que está incómoda, tensa, que se siente culpable, pero hasta qué punto ha cometido una ilegalidad o no, no puedo asegurarlo, solo las pruebas tangibles hablarán de forma irrefutable.

Vamos ahora con el caso de Carmen Montón, (pincha aquí para acceder al análisis) donde nos encontramos todo lo contrario, aquí vemos a una persona directa, enfadada, convencida, contundente en su argumentación, sin microexpresiones de culpa, miedo… solo vemos ira, actitud congruente con alguien que dice la verdad y que se siente acusada injustamente de una acción no cometida… Hasta en su dimisión de anoche, donde todo eran sonrisas (fingidas) y actitud orgullosa, salió de la sala con la cabeza bien alta, ausencia de culpa, de miedo, de vergüenza, continuó exactamente con la misma actitud, entonces, ¿es sincera? ¿no cometió ninguna irregularidad? De igual forma, no podemos saberlo, pero por su comportamiento en este contexto podríamos plantear tres hipótesis:

  1. Ella realmente se cree inocente. La universidad le dio una pautas para cursar el máster (por ejemplo, pago de tasas, acudir al menos a dos clases presenciales y presentar un trabajo final) ella lo cumplió a rajatabla y aunque sea una situación injusta para el resto del alumnado e irregular por parte de la Universidad, ella no cree que haya cometido una ilegalidad porque hizo lo que le pidieron y quizás pensó que era habitual en la modalidad a distancia o siguió estas instrucciones a pesar de que supiera de su trato de favor. Un profesor de mi facultad lo llamaba ‘gente de ética y moral distraída‘, el umbral de la injusticia lo tienen poco delimitado y achacan estas faltas a la picaresca cotidiana, sin más.
  2. Cuenta ‘su’ verdad. Ha cometido una irregularidad consciente y voluntaria, sabe perfectamente que ha hecho mal pero hay mucho en juego, por tanto se autoconvence de lo contrario. La máxima para mentir bien, de hecho, diría que es la única forma de elaborar una mentira perfecta es creerse su propia mentira. De esta manera, si estamos totalmente convencidos y creemos en lo que decimos (no es difícil si la motivación es muy alta) nuestro cuerpo transmite efectivamente lo que pensamos y esto puede corresponderse o no con la realidad.
  3. Miente muy bien. Puede pasar, hay gente con un buen cocktail de rasgos y experiencias que le hacen tan buen mentiroso siempre que es muy difícil detectar la realidad detrás de sus palabras, exista alta motivación o no. Ya lo tratamos en este blog anteriormente en el post: ¿cómo es el mejor mentiroso?

Conclusión, no diré jamás en este blog esta persona miente o esta persona dice la verdad, me limito a analizar los patrones de conducta y detecto congruencias o incogruencias entre las emociones esperadas según el contexto y las emociones presentadas. Tras esto, solo podemos establecer hipótesis y plantear diferentes posibilidades. Os animo a que veáis ambos vídeos (caso Cifuentes y caso Montón) y sigáis las líneas de conducta para ver las diferencias y sacar vuestras propias conclusiones. Vuestras observaciones siempre son super interesantes y os agradezco que las comentéis 🙂

Cuidado con detectar mentiras

Cuando se habla de comunicación no verbal es inevitable pensar en utilizarla para intentar detectar las mentiras de nuestro alrededor. Y no me extraña, es un comportamiento totalmente adaptativo, ha sido importante desde tiempos primitivos hasta nuestros días. Hay mucha investigación al respecto, desde la psicología se han utilizado todos los recursos para desentreñar el misterio de descubrir el engaño de forma inequívoca, pero a día de hoy hay que dejar claro que no se ha conseguido.

El “efecto Pinocho” no existe, no hay un solo comportamiento (o grupos de ellos) indicativo en exclusiva de engaño. Es muy irresponsable creer lo contrario y cada vez más se extiende como la pólvora la convicción de que tras ir a un curso o leer algún libro sobre la psicología de la mentira seremos capaces de convertirnos en detectores andantes; peligroso, muy peligroso, cuando esto cae en manos de instructores de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, por ejemplo, o en el mundo judicial, criminológico… con consecuencias graves.

En investigación se ha avanzado sobre los indicadores de la falta de honestidad, y son reales, el problema surge a la hora de interpretarlos, obviando otras variables tan importantes como la personalidad, la inteligencia, la cultura, el contexto, y la confusión entre el estrés, la ansiedad de evaluación o la incomodidad psicológica con un discurso deshonesto. Soy la primera que sigo bien de cerca la divulgación sobre el tema y me encanta compartir toda la investigación en el blog con vosotros; a partir de ahí creo que todos somos conscientes que ese tipo de valoraciones hay que dejarlas en manos de personal cualificado, psicólogos, forenses, etc, expertos en entrevistas e interrogatorios.

Lo que sí que podemos ser todos capaces de hacer, siguiendo a las buenas fuentes sobre comunicación no verbal, es detectar las ‘alarmas’ de la incoherencia, identificando los estados emocionales de los demás a través de su lenguaje corporal (un canal más fiable que las palabras por se más inconsciente). Tenemos que reenfocar para qué podemos servirnos de la comunicación no verbal, que no es poco. En palabras del experto Joe Navarro (autor que recomiendo) “Todos transmitimos a través de nuestro lenguaje corporal lo que pensamos, sentimos, deseamos y tememos; y eso lo comunicamos de manera efectiva en tiempo real. Que cuando estamos estresados, molestos, decepcionados, inquietos, ansiosos, preocupados, preocupados, inseguros, exasperados o enojados, nuestros cuerpos revelan esa información de forma no verbal por cualquier cantidad de expresiones en todo el cuerpo, incluso mediante el uso de lo que Paul Ekman llama “comportamientos adaptativos”. En esencia, todos nosotros, podemos ser “detectores de problemas”, pero eso es todo. Eso es todo lo que podemos decir, que algo está mal o no, que hay una incongruencia visible, pero no más.”

Nuestro rol debe ser el de hacer más y más preguntas como recopiladores neutrales de hechos. Hacemos preguntas y cuando vemos un comportamiento particular como resultado de esa pregunta, volvemos a ese tema y hacemos más preguntas, o tratamos de determinar por qué esa pregunta ha provocado que la persona reaccione de esa manera. Lo usamos para identificar pistas, o cosas que son preocupantes para la persona que está siendo cuestionada, pero no para acusar directamente de engaño.

 

 

¿A qué suena tu nombre?

No es la primera vez que hablamos del paralenguaje en este blog. Es un canal fundamental del lenguaje corporal que trasmite mucha información emocional del mensaje. El paralenguaje contiene todos aquellos aspectos no verbales de la voz, por ejemplo, el acento, volumen, silencios, pausas, tonalidad, ritmo, etc, que matizan el significado de lo que se dice. Para profundizar en este tema, siempre acudo a Carmen Acosta, logopeda, psicóloga, experta en comunicación no verbal y fundadora de OHLAVOZ.com

¿A qué suenan las palabras? Interesantísima aportación que hoy comparto con vosotros/as:

Los sonidos de las palabras son los vestidos de las ideas, y del mismo modo que nuestro atuendo afecta a la impresión que causamos, también el sonido que envuelve a la palabra afecta a su percepción y desencadena unas reacciones u otras. Podemos decir una misma cosa con distintas palabras, pero elegir unas u otras cambiará el efecto de lo que digamos.

Y es que en realidad no existen los sinónimos. Por ejemplo, cuando escogemos llamar a nuestro progenitor “papa´”, “padre” o “papi” , esa elección aporta un plus informativo, habla de nuestras percepciones, de cómo estamos viendo en ese momento a esa persona o de cómo nos sentimos con ella…

Compruébalo, tómate un minuto para visualizar a tu progenitor y nómbralo cada vez de una manera, verás como tus sensaciones hacia él no son exactamente iguales. ¿Por qué? Pues porque el contorno sonoro de cada una produce un efecto distinto en tu cerebro, ya que por un lado activa unas imágenes y experiencias guardadas en tus recuerdos y, por otro, despierta a las palabras que tienen un sonido parecido.

Así la presencia de la /i/ en “papi” volverá a tu padre más pequeño, más cercano, quizá más dinámico y activo. Y si te pidiera asociarlo con un color, es muy probable que lo asociaras con el amarillo. Sin embargo, “padre” al contener la /e/ y la /r/ es muy posible que te lo hagan percibir más sólido, más oscuro, más cercano a la textura y al color de la tierra.

Y es que, nos dice Alex Grijelmo (La seducción de las palabras. ed Taurus), tendemos a percibir las erres como enérgicas y fuertes, porque la fuerza y la energía se encuentra en palabras como: “resurgir”, “romper”, “reactivar”, “rasgar”… La /r/ vuelve más potente la palabra “patraña” que a su sinónimo “embuste”. ¿A que sí?

Y “papá” ¿de qué color lo ves?. Quizá lo estés imaginando blanco, como la cal, las sábanas, las nevadas o los fantasmas, todas ellas repletas de aes. Piensa ahora en qué evocaciones te produce alguien que se llama Mª Dolores, pero se presentas como “Loli” o como ”Lola”.

Aunque no seamos conscientes, el poder del sonido actúa sobre nosotros y sobre la imagen que proyectamos. Tenlo en cuenta la próxima vez que acudas a una cita importante o a una entrevista de trabajo.

El sonido de una risa falsa y de una risa real

En el post de ayer (pincha aquí para acceder al artículo) os preguntaba si seríais capaces de distinguir una sonrisa verdadera de una sonrisa fingida a través del sonido. Parece ser que, en general, sí. Las investigaciones al respecto afirman con contundencia que independientemente del genéro o la cultura somos bastante buenos identificando risas sinceras de las que no lo son.

Según Greg Bryant, de la Universidad de California y autor principal del experimento “Cuando las risas falsas no llegan a convencer son por pequeñas sutilezas que nos delatan. Muchas de las risas falsas suenan bastante bien, pero los oyentes parecen prestar atención a ciertas características acústicas que son realmente difíciles de falsificar”.

Bryant cree que la investigación ilustra que los dos tipos de risas, reales y falsas, se producen por dos sistemas de vocalización separados, totalmente independientes. Muchos animales se ríen, pero solo los humanos sabemos cómo fingir la risa. “Las risas genuinas son producidas por un sistema vocal emocional que los humanos comparten con todos los primates, mientras que las risas falsas son producidas por un sistema del habla que es exclusivo de los humanos”.

No es accidental que las risas reales estén asociadas con el sistema vocal compartido con otros animales. Muchos animales se ríen, incluidos los chimpancés, los gorilas y los orangutanes. En el reino animal, las señales de risa quieren comunicar que ‘estoy en modo juego’, explicó Bryant. “De hecho, se cree que la risa evolucionó de la respiración dificultosa que se suele producir durante el juego físico. De esta manera, la risa genuina revela nuestra naturaleza animal“.

En la investigación se analizaron las características acústicas de los dos tipos de risas. Ambas consisten en dos partes: la primera es la vocal, suena el “Ha, ha, ha” y la segunda parde corresponde con los sonidos entrecortados del aire que se producen entre esos sonidos vocálicos. Combinadas, las dos partes constituyen lo que los investigadores describen como una “llamada“.

Descubrió que con risas reales, la proporción de partes respiradas en la llamada era consistentemente mayor que con las falsas. Bryant lo atribuye a las particularidades del sistema vocal emocional. El sistema vocal emocional tiene un control más eficiente sobre la apertura y el cierre de la tráquea, lo que permite a las personas emitir aire rápidamente durante las risas genuinas. De hecho, durante las risas genuinas, la tráquea se puede abrir y cerrar a un ritmo que se acerca al máximo potencial del aparato, según descubrieron los investigadores.

En contraste, el sistema de habla, que es responsable de las risas falsas, controla la dinámica del tracto vocal de manera diferente y no puede abrir y cerrar la tráquea con la misma rapidez. Al acelerar una grabación de risas falsas, Bryant y Aktipis pudieron hacer que el sistema de voz sonara como si se abriera y cerrara la tráquea a un ritmo mucho más rápido de lo normal. Bajo esa condición, las risas falsas suenan mucho más como risas producidas por el sistema vocal emocional.

En la opinión de Bryant, los humanos han desarrollado una sensibilidad particular a las risas falsas porque las consecuencias de cometer un error pueden ser muy altas. Los investigadores descubrieron que la risa genuina libera la hormona calmante oxitocina, que promueve un sentimiento de afiliación y cooperación. Pero la evolución también funciona en la dirección opuesta, advierte, estimulando a los humanos a producir carcajadas falsas bastante convincentes.

Aquí podéis escuchar los diferentes tipo de risas que utilizaron para el experimento… A ver qué tal se os da! 🙂

Cristiano Ronaldo ¿feliz en la Juve?

Cristiano Ronaldo. EFE (Imagen de archivo)

Cristiano Ronaldo. EFE (Imagen de archivo)

Actualmente, el portugués está en el candelero por su traslado del Real Madrid a la Juve, hecho que no trascendería más allá si no fuera porque sus últimas declaraciones parecen ser demasiado halagadoras y repletas de elogios a su nuevo Club en detrimento del anterior, por el cuál parece que ahora siente cierto rencor.

Cristiano Ronaldo nunca decepciona en sus apariciones públicas, tiene un perfil de personalidad bastante expresivo y le cuesta reprimir sus emociones, es un claro ejemplo de que el ‘rostro es el espejo del alma’, para bien o para mal al exmadridista se le nota todo en la cara y no puede disimular sus verdaderos sentimientos a pesar de que intente controlar su mensaje verbal.

Recientemente ha respondido a unas preguntas sobre su nueva vida (que por el formato más bien parece el vídeo de un interrogatorio) en las que aparece en un super primer plano bien iluminado; las imágenes son perfectas para analizarlas porque se pueden apreciar las microexpresiones del rostro con bastante nitidez, algo que no suele ser frecuente (el vídeo original fue publicado en el canal de YouTube del Real Madrid).

¿Y qué nos dice Cristiano Ronaldo a través de su lenguaje corporal? De entrada parece que le cuesta hablar del tema, no comunica con naturalidad cuando habla de su cambio a la Juve, le cuesta dar explicaciones, está tenso e incómodo; esta reacción no suele ser habitual cuando hablamos sobre algo de lo que nos sentimos orgullosos y nos hace sentir alegres.

Esta actitud se refuerza con las numerosas expresiones de desprecio que podemos apreciar durante el vídeo. La que más me ha llamado la atención es la que se observa cuando dice que ahora sí que está en su momento top. El desprecio no es una emoción positiva, indica aversión, odio, indignación, rechazo y amargura, por supuesto, en diferentes niveles de intensidad, pero sea el nivel que sea, la persona que la emite no está experimentando sensaciones agradables.

Os dejo el vídeo editado por mi compañero José Luis Martín Ovejero, fantásticos los detalles que se aprecian a cámara lenta.

¿Qué os ha parecido? 🙂

 

Pablo Casado también ganó por su lenguaje corporal a Sáenz de Santamaría

Pablo Casado. Foto EFE

Pablo Casado. Foto EFE

He de admitir que, hasta el momento, el lenguaje corporal de Pablo Casado me había pasado totalmente inadvertido e indiferente a la hora de analizar la comunicación no verbal en los discursos políticos. Ahora me fascina. En el cara a cara con Soraya Sáenz de Santamaría, luchando por el liderazgo del Partido Popular, se creció, y mucho. Soraya aparecía más artificial y controlada, más fría y preparada. Pablo se mostró tremendamente emocional y esto transmite inteligencia, credibilidad y consigue una conexión directa con el público.

Las expresiones faciales de Casado son muy positivas, estaba contento, seguro de sí mismo, disfrutando el momento, y eso se filtra a través del cuerpo de un modo muy natural. Continuamente sonreía, sus gestos eran dinámicos, fluidos, ilustrando su mensaje. Su nivel de implicación a la hora de comunicar era palpable, sus movimientos eran enérgicos, radiaba ilusión. Tal y como comenta mi colega José Luis Martín Ovejero en el análisis de su blog, Pablo Casado tiene un estilo muy Albert Rivera, así es; tienen muchos aspectos comunes, será interesante analizarlos en futuros cara a cara en los próximos debates electorales.