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Movilización, Nadal, cambio, brindis… todo esto nos encontramos en los lemas políticos

Los primeros lemas políticos que salieron a la luz fueron los de PP y PSOE y no estuvieron exentos de polémica. Anoche fue la pegada oficial de carteles electorales de las diferentes formaciones y de nuevo apreciamos imágenes potentes y estudiadas para transmitir mucho con poco.

Comencemos con la de Ciudadanos, ha elegido un eslogan e imagen movilizadores, “¡Vamos! Ciudadanos”, es un mensaje que nos recuerda a la marca personal de Rafa Nadal, palabras con fuerza y ánimo, incitan a la acción enérgica, el uso de exclamaciones y el imperativo plural lo refuerzan, es una orden en la que se incluyen para la actuación con entusiasmo. La figura de Rivera aparece coherente con este propósito, aparece en tránsito, con una postura corporal propia del caminar, con semblante facial serio, liderando lo que parece una agrupación de personas tras él con banderas de España difuminadas, un guiño a la lucha por preservar la unidad de España y posicionarse ante el conflicto catalán.

Unidas Podemos

Nada se parece al eslogan e imagen que presenta la formación de Unidas Podemos, utilizan el color morado que representa su partido para escribir en un fondo de folio en blanco el lema “La Historia la Escribes Tú”, estéticamente me recuerda a una pancarta reivindicativa vista en cualquier manifestación del partido. De nuevo vuelven a una proyección que se acerque al pueblo, es una frase que ha podido escribir cualquiera de nosotros, que implica a la ciudadanía como responsable para que suceda una revolución histórica nunca vista hasta ahora en política, que gane las elecciones un ‘partido de los nuevos’, comunica cambio y participación, evita el diseño cuidado y ornamental del resto de partidos y se desmarca así con una propuesta visualmente muy inocente y elemental.

 

Por último, el candidato de Vox ha elegido la estatua de Blas de Lezo ubicada en la plaza de Colón de Madrid, sin escenario y subido a la peana de la estatua,  para proclamar su lema “Por España”, breve pero conciso, no hace  más que divulgar su principal idea política, estar al servicio de los españoles y de la unidad, es el único que no incita a la acción o a la movilidad, es un mensaje más servil y dedicado, me recuerda a un brindis, ¿a vosotros no? 🙂

Rivera, Casado y Abascal, ¿tres personalidades diferentes? #AnálisisNoVerbal

Los tres líderes políticos asistieron a una entrevista de formato más íntimo en el programa de ‘Mi Casa es la tuya‘, no hubo demasiadas preguntas comprometidas ni importantes confrontaciones a nivel político, pero sí nos acercó a la parte más personal del candidato y de este modo se puede perfilar con más certeza el estilo de personalidad/comunicación de cada uno.

Tres ideologías de derechas a diferentes niveles y tres personalidades muy similares, ya que corresponden con la tipología racional-introvertido. Este estilo de personalidad se caracteriza por una tendencia al formalismo, la disciplina, las tradiciones, los datos objetivos, una comunicación directa y mayor estabilidad/frialdad emocional. Ésta digamos es la ‘genética‘ de su forma de ser, ¿la diferencia entre los tres? Aquí entra en juego la parte adaptativa de la personalidad.

Todos nacemos con una tendencia para ser y comportarnos pero hay personas a quienes las circunstancias les hacen cambiar, realmente adaptarse, que no transformarse (porque eso es imposible) pero sí ‘limar’ ciertos aspectos de su carácter para llegar, o encajar, con un mayor grupo de la población. Y esto es algo muy importante en política como podéis imaginar, donde el discurso tiene que ‘calar’ en el mayor grueso de personas posibles. Esta adaptación es muy visible en Pablo Casado y Albert Rivera.

Ambos son personas serias, introvertidas, más distantes pero que han reorientado su parte más genética para transmitir también otras emociones y ser más cercanos. Han ido adquiriendo un estilo comunicativo más positivo y emocional, se muestran sonrientes, utilizan el recurso del humor, cuentan anécdotas personales y familiares para llegar al espectador, utilizan palabras también de mayor impacto emocional, como “familia”, “ayuda”, “cooperación” o “liberal”. Se muestran relajados y cómodos (aunque la procesión vaya por dentro).

En el lado opuesto tenemos a Santiago Abascal, tiene una personalidad arraigada muy similar a la de Casado y Rivera, pero no demuestra un comportamiento adaptativo, sigue dominado por su genética y fiel a su forma de ser, le cuesta entrar en temas personales y emotivos, no sonríe porque no le apetece y es una persona seria, se mantiene a la defensiva en sus apariciones públicas, paraliza su corporalidad, no demuestra emociones en su rostro ni altera su actitud. Esto puede ser un valor personal positivo pero ¿realmente es útil en política? porque ciertamente reduce su conexión con un sector mucho más restringido de la población.

¿Qué opináis? ¿Los políticos deben permanecer fieles a su forma de ser o desoír su genética y readaptarse para llegar a tod@s?

Qué hay tras los lemas políticos de la campaña electoral del 28-A

Los principales formaciones políticas ya van comunicando a través de sus eslóganes su imagen y posicionamiento ante la nueva campaña electoral que acontece este año 2019. Lo vimos en las pasadas elecciones, todo transmite, nada se improvisa, cada movimiento está bien estudiado para analizar al detalle el impacto visual del partido.

Es destacable este año la gran diferencia entre los dos gigantes electorales, PP – PSOE.

El lema del partido socialista es: “Haz que pase“. Es una frase breve pero potente ya que incita a la acción a través del verbo, además lo conforma en imperativo, realmente es una orden a la movilización, que traspasa la responsabilidad a la ciudadanía. Se trata de una instrucción muy americana, las palabras “make it happen“, son muy utilizadas en EE.UU para identificar diferentes marcas publicitarias y movimientos reivindicativos.

Por tanto, para Pedro Sánchez mantienen este estilo americano ‘a lo Obama’ que ya utilizaron en la campaña anterior , en el que utilizaban ese halo vintage de los anuncios publicitarios americanos de los años 40 y 50 para los carteles electorales. El problema y la controversia generada con la frase ‘Haz que pase’ es que efectivamente en inglés queda muy bien pero en español tiene un doble sentido (que pase y quede atrás). Algo que han aprovechado el resto de formaciones políticas en redes sociales para destacar esta segunda lectura.

Totalmente contraria ha sido la apuesta del Partido Popular, su lema es: “Valor seguro“. Siguen asociando el partido a una imagen conservadora, sin cambios, nada trasgresora, no quieren renovarse o modernizarse. El eslogan es coherente con los colores corporativos, traje y corbata, sonrisa política… Su intención así es la de dirigirse a su público ‘de siempre’, arraigado en sus tradiciones, sin pretensiones de parecer algo que no son (al menos eso hay que reconocérselo), son fieles al argumento de ‘seguridad‘ que pueden aportar por ‘sus tablas’ en estos menesteres de gobernar un país. Claramente, buscan hacer patente la certidumbre que para los electores supone votar a la formación de Pablo Casado frente a otras opciones.

 

El poder de los ruidos

Lo cierto es que no apreciamos lo suficiente el silencio. La contaminación acústica supone la segunda causa de enfermedad por motivo medioambiental después de la calidad del aire, pero mientras que para la primera sí se toman medidas, para la segunda no. Según los estudios, el ruido nos genera estrés, ansiedad, alteración del estado de sueño-vigilia, irritabilidad, descenso del rendimiento, déficit de atención…

Además de todo esto, que no es poco, nuestra ya conocida experta en logopedia/comunicación no verbal y fundadora de ‘Oh La Voz‘, Carmen Acosta, nos habla de una desconocida afección más que impacta directamente en nuestra forma de comunicarnos con los demás:

Todos hemos experimentado cómo los sonidos ambientales pueden alterar nuestro estado de ánimo. Pero una investigación de la universidad de Duke demuestra que su poder va más allá: también afectan a la forma en la que interpretamos las expresiones faciales de las personas que nos rodean.

Estudiaron cómo la intensidad, el tono y el espectro de frecuencias de los ruidos producidos por las acciones humanas, de los sonidos de los animales, del ruido de las máquinas, y de los sonidos de la naturaleza, alteraban las valoraciones emocionales.  Y hallaron que, al igual que ocurre con la voz y con la música, cualquier cambio en esos parámetros afectaba a la valoración de la emoción como positiva o negativa y al grado de excitación (agitado -calmo) que los sujetos atribuían a los rostros de las personas a las que veían.

De la misma manera que el paisaje sonoro de una película influye poderosamente en las perspectivas del espectador sobre la narrativa , también los sonidos ambientales que nos rodean crean una banda sonora cuyo poder emocional afecta a nuestra experiencia de los sonidos, y, como ahora sabemos, a nuestras evaluaciones de los estímulos visuales que los acompañan.

Y esto es de suma importancia porque una lectura desacertada de las expresiones faciales puede llevarnos a inferir estados emocionales falsos en nuestro interlocutor, condicionando nuestra interacción con él, y pudiendo hacer fracasar la comunicación.

Vivimos inmersos en distintos y poderosos paisajes sonoros formados por voces, músicas y una gran diversidad de sonidos ambientales de los que no podemos aislarnos. Ojalá estas investigaciones abran la vía para desarrollar espacios con una acústica emocional capaz de favorecer las relaciones tanto personales como laborales.

La ley del hielo: se enfada y deja de hablarme

El peor pecado hacia nuestros semejantes no es odiarlos, sino tratarlos con indiferencia; esto es la esencia de la humanidad” – William Shakespeare.

 

No deja de fascinarme el abanico de reacciones tan amplio que el ser humano presenta ante un mismo estímulo. Dos personas se enfadan por el mismo hecho y su conducta resultante puede ser totalmente opuesta. Así es la personalidad, genética, inconsciente y condenatoria. Si bien, esto no es una excusa para no tomar conciencia de cómo respondemos y de si estos comportamientos son realmente adaptativos, crueles, o incluso son una forma de abuso psicológico (en mayor o menor grado). A veces es difícil ponerle el nombre a las cosas, tanto para quién utilice este recurso, como para quién lo padezca.

¿Os ha pasado, verdad? Hay una discusión entre dos, os enfadáis y tú quieres solucionarlo como sea, no quieres quedarte ahí, estancado en la ira, en el malestar, quieres hablar y resolver el hecho, pero chocas contra un muro, una y otra vez, contra un trozo de hielo que no reacciona, solo se cierra aun más y toma distancia contigo tanto física como emocional, te ignora, deja de hablarte, durante eternas horas, en los peores casos durante días. No sabes qué hacer, no sabes por qué reacciona así, no sabes si pedirle perdón (otra vez), si ignorarle tú también, si dejarle tiempo y espacio pensando que ya se pasará…

Este recurso es conocido como la ley de hielo, normalmente es utilizado por personalidades que presumen de gran autocontrol y racionalidad por encima de la intuición y las emociones. Esta ley tiene como objetivo ignorar al otro, invisibilizarle, no tomar en cuenta lo que le dicen, fingir que no escucha, y la ausencia de comunicación que puede ser completa, o bien limitarse a respuestas cortas, secas e incluso monosilábicas. Asimismo es probable que además del silencio se produzcan contradicciones entre comunicación verbal y no verbal (decir que no le pasa nada y todo está bien con rostro de ira mientras ni te mira a la cara, por ejemplo).

Este nocivo comportamiento denota inmadurez y falta de inteligencia emocional, es altamente desadaptativo porque va a generar dolor e insatisfacción, y de hecho se ha observado que contribuye a deteriorar la satisfacción con la relación y el vínculo de pareja. Es una táctica defensiva que revela una mala gestión en la comunicación y resolución de conflictos. Además, tampoco permite trabajar sobre los aspectos que han generado el enfado, por tanto el motivo del enfrentamiento puede permanecer latente. Piensa que ignorar a alguien es devaluarlo e incluso anularlo. Además, esto se torna más insano cuando todo se da en el marco de un silencio duro y crudo que la víctima no sabe finalmente interpretar.

La ley del hielo genera también efectos físicos en quién lo padece. Hay estudios que prueban que el sentimiento de estar siendo excluido o ignorado da lugar a algunos cambios en el cerebro. Existe una zona llamada “corteza cingulada anterior”, cuya función es la de detectar los diferentes niveles de dolor en el ser humano. Pues bien, se comprobó que esta zona se activa cuando a alguien le aplican la ley del hielo.

Las causas de por qué se adopta esta ley de hielo pueden ser variadas, algunas más benevolentes/inconscientes que otras.:

  • Incapacidad para gestionar las propias emociones que siente ante el conflicto, por tanto, escapa, lo evita.
  • Defensa. Se busca terminar la discusión a toda costa para acabar con la tensión pensando retomarla después con más calma.
  • Búsqueda del perdón. En algunos casos el cese de la comunicación persigue una restitución o compensación por parte del otro, generalmente a modo de petición de perdón.
  • Conseguir lo que quiere. Es una forma de manipulación, el silencio se hace incómodo y doloroso para que el que lo recibe, quien puede llegar a sentirse mal y modificar su conducta con el fin de contentar al otro.
  • Castigo. Utilizar esta ley de hielo para sancionar al otro por una conducta que se piensa reprobable (sea real o imaginaria).

Sea como sea, cuando surge un problema entre dos seres humanos, lo único sano es buscar la manera de dialogar para encontrar soluciones. El silencio y la distancia solo generan más equívocos y, al final, no resuelven absolutamente nada.

 

*Referencias:

  • Psicología y Mente.
  • La mente es maravillosa.

¿Leer un texto en público y resultar interesante? ¡Sí, se puede!

Tener que hablar en público nos trae a (casi) todos de cabeza pero cada vez más tenemos que hacerlo con más frecuencia, por formaciones en el trabajo, exposiciones en reuniones, charlas, o por dar un discurso para nuestro mejor amigo el día de su boda.

Lo fácil es prepararse un texto y leerlo, lo vemos constantemente en los soporíferos discursos políticos, de este modo nada se improvisa, dicen exactamente lo que quieren decir sin saltarse una coma, todo queda controlado y marcamos un mensaje sin improvisaciones indeseadas, la contra es que resta mucha expresividad emocional a nuestra voz y  gestos, siendo más complicado así despertar y mantener la atención de la audiencia.

Pero se puede. El truco está en tratar el texto como si nos sorprendiera, como si fuera la primer vez que lo leyéramos, jugar con las modulaciones de nuestra voz, si leemos, el tono se torna constante y monótono por defecto, así que tenemos que jugar con las variaciones tonales, tal y como lo haríamos si expresáramos un mensaje de forma natural. Debemos forzar ciertas pausas, respiraciones y miradas a la audiencia para conectar con ella.

Aquí os dejo un manual que os puede resultar muy útil para guiar vuestra intervención de forma exitosa 🙂

10 técnicas para leer en público y resultar interesante

Tus ojos hablan por ti

Decía Bécquer que el alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada.

Podemos controlar, en cierta medida, nuestra cara, nuestros gestos y posturas, pero no podemos ‘manipular’ a nuestro antojo la tasa de parpadeo o la dilatación pupilar. El comportamiento de nuestros ojos en relación al lenguaje corporal es el más inconsciente de todos, por tanto, interpretar sus movimientos será fiable para establecer significados reales en base a la comunicación no verbal del individuo.

Por lo general y en condiciones de luz similares, se ha demostrado por la investigación que las pupilas se dilatan cuando tenemos delante un estímulo que nos resulta atractivo, que nos agrada; ocurre al contrario cuando algo nos genera rechazo, temor o asco, las pupilas se contraen. Este recurso ha sido muy utilizado en las pruebas de producto por las grandes empresas de marketing y publicidad.

El bloqueo del contacto visual, tapando o cerrando los ojos, es una de las cosas más obvias y comunes que hacemos cuando estamos preocupados, frustrados o luchando contra algo (emocionalmente hablando). También cuando sentimos vergüenza o culpa, así dejamos de ver y creemos que podemos dejar de ser vistos por los demás, es un modo de desaparecer, de autoprotegerse.

Según el experto Joe Navarro: “La investigación también muestra que cuando estamos nerviosos o tenemos problemas, nuestra tasa de parpadeo aumenta, un fenómeno que se observa a menudo con mentirosos, pero también con frecuencia con personas que están bajo un gran estrés. No llamaría mentiroso a nadie solo porque su índice de parpadeo aumenta, aunque mientras estudiaba a Richard Nixon, noté que cuando debatía con la prensa, su índice de parpadeo iba de aproximadamente de 12 por minuto a 68 veces por minuto. Bill Clinton durante su deposición mostró una alta tasa de parpadeo, en ocasiones por encima de 92 por minuto, pero nuevamente estos eran individuos bajo mucho estrés.”

“Al interpretar el comportamiento de los ojos, existen muchos conceptos erróneos. Algunos perciben erróneamente el poco o ninguno contacto visual como un signo clásico de engaño , especialmente durante un interrogatorio, mientras que la persona sincera debe “cerrar los ojos”. Esto no está respaldado por la investigación y es completamente falso. De hecho, Alder Vrij y otros han descubierto que los mentirosos tienden a tener un mayor contacto visual porque saben que estamos buscando señales de engaño.”

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No, las mujeres no se tocan el cabello para seducirte #8M #DiaInternacionalDeLaMujer

En el estudio del lenguaje corporal hay muchos mitos de género, más si cabe cuando se asocia al tema de la seducción. Solo hay que poner en un buscador de internet ‘mujeres que se tocan el pelo’ para comprobar que este gesto, por ejemplo, se relaciona directamente con el coqueteo, flirteo, persuasión o interés. Mucho de lo que se publica acerca de la comunicación no verbal no tiene ningún rigor científico y se basa en generalizaciones que pueden llevan a error.

Fotografía Pixabay Free License

En un día como hoy, conviene recordar la cautela a la hora de interpretar las ‘señales’ de la atracción íntima. Por supuesto que nuestro cuerpo comunica, las emociones básicas faciales (sorpresa, miedo, asco, ira, alegría y tristeza) no dan lugar a la duda, su configuración en el rostro es genética y universal, con los gestos no ocurre lo mismo; su significado depende de la persona, del contexto, de la cultura… en definitiva, con los gestos no hay reglas y menos de género.

De hecho, los estudios sociológicos demuestran que en esta pauta en concreto, hombres y mujeres con una significativa longitud similar en el cabello, ‘juegan’ con éste por igual. Es una cuestión de presencia, el pelo largo está en la cara, es visible, y por tanto al alcance de nuestra mano, acudimos a tocarlo, acariciarlo o enredarlo en los dedos con mayor facilidad  que las personas con pelo corto. Se hace como gesto automanipulador, con ello nos relajamos, nos concentramos, descargamos tensión o lo hacemos porque nos sentimos cómodos o aburridos, o como un tic habitual.

Os animo a que leáis mi entrada de hace justo un año: El lenguaje corporal de la mujer ¿igual que el del hombre? 

Siempre que me preguntan ¿Qué consejos darías  para mejorar el lenguaje corporal de una persona? Mi respuesta sería exactamente la misma para un hombre y una mujer. Al final, el mejor consejo que se puede dar es que uno crea con convicción en su mensaje, si uno cree en lo que dice y está seguro de lo que va a contar, su lenguaje corporal fluirá naturalmente con la palabra y transmitirá seguridad, el problema es cuando mentimos, no pensamos realmente lo que decimos o queremos ‘forzar’ nuestra corporalidad para que supuestamente sea mejor. Ahí es donde aparecerán las incongruencias (nuestro cuerpo contradice a nuestro discurso) y transmitiremos falta de honestidad.

 

Tú también puedes predecir las emociones

Detectar las emociones en los otros es importante, tanto que incluso ha sido fundamental para la supervivencia y evolución del ser humano. Con la emoción de asco, por ejemplo, nuestros antepasados comunicaban al resto que un alimento estaba en mal estado y no debían comerlo, con la alegría socializaban, organizaban grupos y procreaban, o con el miedo avisaban de un peligro inminente.

Constantemente nuestro cerebro quiere adivinar qué nos está comunicando otra persona, no solo con sus palabras sino también con sus expresiones, que son más fiables y espontáneas que los manipulables mensajes verbales.

Pero, ¿realmente somos capaces de adivinar las emociones de otros? Ciertamente ya nos supone un esfuerzo interpretar ciertas expresiones faciales con indicadores claros (se suele confundir por ejemplo el miedo con la sorpresa, o la ira con el asco y el desprecio), aún así, una investigación realizada por científicos del Dartmouth College, muestra que sí, podemos predecir las emociones gracias a la actividad de nuestro cerebro. Los autores descubrieron que existían una “firma” neural característica que ayuda a estimar con un 90% de eficacia las emociones que siente una persona.

Fotografía Pixabay Free License

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182 personas participaron en la investigación. A todos ellos se les mostraban imágenes neutras y negativas; para medir el índice de predicción, utilizaron técnicas de neuroimagen, los resultados indicaban la detección de una “firma” de emociones negativas en la actividad cerebral de los voluntarios. Concretamente en la corteza y subcorteza cerebral. Al presentar las fotografías neutrales y negativas a los participantes, los investigadores observaron un marcador neurofisiológico para las emociones inducidas por imágenes relacionadas con violencia, agresiones y odio. Es decir, las percepciones negativas quedaban de algún modo señaladas en la actividad cerebral de los participantes.

Estas conclusiones experimentales demuestran que a pesar de lo difícil que resulta ‘adivinar’ cómo se siente otra persona, existe una “firma neural” o “marcador” que se activan inconscientemente ante las emociones negativas percibidas de otra persona.

 

*Fuente: Chang LJ, Gianaros PJ, Manuck SB, Krishnan A, Wager TD (2015) A Sensitive and Specific Neural Signature for Picture-Induced Negative Affect. PLoS Biol 13(6): e1002180. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.1002180

Solo una sonrisa puede hacer que te precipites al vacío (literalmente)

Existe un estudio psicológico muy antiguo (EE.UU. 1957) sobre el poder de la sonrisa. Éste marcó todo un hito en la psicología experimental, ya que comenzó a demostrar cómo la comunicación no verbal, en este caso, entre una madre y su bebé puede ser más poderosa de lo que se creía hasta entonces.

Los científicos observaron que en circunstancias normales, los bebés de aproximadamente 1 año de vida gateaban hacia sus madres independientemente de la expresión facial que éstas tuvieran mientras tanto. Pero modificando estas condiciones de seguridad, la situación cambiaba por completo. Colocaron a los bebés en el extremo de un acantilado visual (una superficie segura pero transparente y en altura), en el otro extremo, se situaba la madre de cada bebé.

Las criaturas, por supuesto, tenían la sensación de que si avanzaban hacia sus madres se precipitarían al vacío. Si las madres se mantenían serias, con gestos de miedo o enfado, los bebés no traspasaban la plataforma, pero todo cambiaba cuando la madre le miraba sonriendo, los bebés superaron la desconfianza y cruzaban la superficie (que simulaba un abismo) hacia ella.

Aquí podéis observar parte de la secuencia: