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La primera reacción de Albert Rivera tras publicarse las fotos con Malú

Tras varios meses de rumorología sobre el romance entre el líder de Ciudadanos Albert Rivera y la cantante Malú, se publicaron las fotografías que podrían confirmar esta relación, ya que la actitud cariñosa entre ambos es palpable.

Al día siguiente de la revelación de estas imágenes, Rivera acudió al Programa de Ana Rosa (vídeo) para analizar el panorama político actual y la periodista no dejó pasar la ocasión; al finalizar la entrevista trató el tema afirmando primero que le vio muy feliz en las fotografías junto a Malú, para después preguntarle directamente a él “¿eres feliz?” Su respuesta: “Juzga tú misma”.

No le hacía contestar verbalmente, su rostro lo decía todo. Asiente con la cabeza y la sonrisa es el auténtico reflejo de la felicidad en el rostro, tal y como aparece en el fotograma adjunto. Sonrisa sincera (intensa acción del musculo orbicular del ojo) y aún contenida, es decir, si fuera por él aún sonreiría más, se aprecian visos incluso de la emoción de vergüenza (aprieta la boca y desciende y aparta la mirada en varias ocasiones).

No sé a vosotros pero me recuerda a un adolescente enamorado 🙂

 

La culpa, la vergüenza y la tristeza de Theresa May en su dimisión #AnalisisNoVerbal

Theresa May anuncia su dimisión arrastrada por su incapacidad de completar el ‘brexit’, las expresiones emocionales de May son desgarradoras, algo que llama especialmente la atención, ya que la cultura inglesa se caracteriza por ‘mantener el tipo’ en todo momento, reservar la expresión de sus emociones y controlar las ‘formas’ en comunicación. Aunque ya sabemos que en momentos de alto impacto… el cuerpo grita nuestros sentimientos de forma irrefrenable.

Fotografía EFE

En esta fotografía se aprecia perfectamente la profunda tristeza en su rostro, la tensión mandibular, la elevación de cejas y la mirada baja, refuerzan las emociones de vergüenza y de culpa. Aunque el momento que más lo refleja ha sido su salida de Downing Street, caminando hacia el atril y periodistas, su postura corporal cabizbaja y apocada proyectan un sentimiento de incapacidad para poder enfrentar el momento con orgullo y la cabeza alta.

Una acorralada Carmena y un combatiente y fluido Martínez Almeida en el debate por la alcaldía de Madrid #AnalisisNoVerbal

Anoche se celebraba el debate a seis de los candidatos a la alcaldía de Madrid. Con un nuevo formato, les ofrecían una silla para reposar, y que todos estén sentados representa una menor movilidad corporal. Aún así, vamos a hacer un repaso por el comportamiento, oratoria y roles de comunicación de cada uno de los representantes políticos.

Manuela Carmena se mantuvo fiel a su línea base de comportamiento, no es una persona comunicacionalmente agresiva, mantiene la calma en todo momento. Quizás demasiado. Su postura corporal era encorvada, de cierre, prácticamente inmóvil y esto no le beneficia. La proyección es de estar encerrada, a la defensiva, sin fuerza para expresar sus argumentos, ni para luchar por defender sus ideas y su trayectoria. Se queda todo en un discurso muy debilitado.

También me llamó la atención los gestos de vergüenza cuando Martínez Almeida le enseña los datos de limpieza de la ciudad de Madrid y sus declaraciones del 2015 y que, al parecer, no había cumplido. Carmena se tapaba la cara y se removía nerviosa en su asiento, en un principio, pensé que por rebatir la respuesta, pero no lo hizo.

Me sorprendió para bien Martínez Almeida, del Partido Popular, ya que mis expectativas no eran muy altas. Pero se le notan las tablas, es buen orador, muy fluido en la producción de ideas, claro, con buen tono y ritmo de voz, gestualidad coherente. Quizás pecó de exceso de seguridad y la postura que ejecutaba era demasiado descuidada y chulesca. Por lo demás, todo muy correcto, fue el que más destacó.

Decepcionante Pepu Hernández, el líder del PSOE. Considero que es un buen orador natural pero anoche pecó de ser ‘el lector de sus ideas‘. Es una pena que pierda su habilidad para transmitir de una forma tan brillante en una actitud lectora, sin miradas a cámara y sin proyectar compromiso en lo que decía.

Mato ha contado experiencias personales que le benefician a la hora de conectar con el espectador, pero eludía demasiado las preguntas de los moderadores, llegaba literalmente a ignorarles. El representante de Vox, Ortega Smith, participó por libre, de un modo muy comedido, mantuvo su rol de letrado y no entró en el debate, le interesaba dirigirse a los ciudadanos para presentar su proyecto por libre.

La que menos me gustó en este sentido fue la representante de Ciudadanos, cometió muchos errores en la producción del lenguaje, se mostraba descontrolada, su expresión facial era de pánico en muchos momentos del debate. Se hizo patente la falta de entrenamiento y que su participación era imprevista. Eso sí, fue la más vehemente y emocional de todos, se esforzó pero no llegó. Quizás si hubiera sido la primera opción desde el principio hubiera cumplido, pero no fue el caso.

¿Y a vosotros, qué os pareció?

Trapero baja la cabeza ante la Policía Nacional

Hay gestos difíciles de interpretar, siempre lo dejo bien claro, los gestos no son universales, dependen del contexto, la cultura, la personalidad y de un largo etcétera. Si bien es cierto que hay gestos que sí que están muy estudiados y avalados por las investigaciones, como por ejemplo, el sentimiento de triunfo: asociado a la elevación de los brazos; o las emociones de culpa/vergüenza: asociadas a un descenso de la mirada y de la cabeza.

Mi compañera Ana de Puig, autora del blog “En Clave No Verbal” ha detectado un ejemplo muy visual de éste último gesto (agachar la cabeza) en Josep Lluís Trapero, quien imputado en la Audiencia Nacional por sedición  acudía al juicio en calidad de testigo. En su entrada al recinto del Supremo, se topa con un agente de la Policía Nacional, el agente le saluda protocolariamente y él seguidamente baja la cabeza y no la eleva hasta que llega a la puerta de entrada.

“¿Qué significado puede tener este lenguaje no verbal? Bajar la cabeza de esta manera forma parte del repertorio conductual de la culpa, la vergüenza y la derrota. La culpa y la vergüenza son emociones autoconscientes en las que ponemos el “yo” bajo la lupa y percibimos que ha fallado en algún sentido. La derrota, que otro ha ganado y tiene más poder, y muestro sumisión.” Asegura la experta.

No os perdáis la secuencia y el análisis completo de su conducta pinchando aquí. ¡Muy interesante! Enhorabuena Ana por captar el gesto, tenemos un equipazo de ‘cazadores’ de microexpresiones y gestos no verbales. 🙂

Tus ojos hablan por ti

Decía Bécquer que el alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada.

Podemos controlar, en cierta medida, nuestra cara, nuestros gestos y posturas, pero no podemos ‘manipular’ a nuestro antojo la tasa de parpadeo o la dilatación pupilar. El comportamiento de nuestros ojos en relación al lenguaje corporal es el más inconsciente de todos, por tanto, interpretar sus movimientos será fiable para establecer significados reales en base a la comunicación no verbal del individuo.

Por lo general y en condiciones de luz similares, se ha demostrado por la investigación que las pupilas se dilatan cuando tenemos delante un estímulo que nos resulta atractivo, que nos agrada; ocurre al contrario cuando algo nos genera rechazo, temor o asco, las pupilas se contraen. Este recurso ha sido muy utilizado en las pruebas de producto por las grandes empresas de marketing y publicidad.

El bloqueo del contacto visual, tapando o cerrando los ojos, es una de las cosas más obvias y comunes que hacemos cuando estamos preocupados, frustrados o luchando contra algo (emocionalmente hablando). También cuando sentimos vergüenza o culpa, así dejamos de ver y creemos que podemos dejar de ser vistos por los demás, es un modo de desaparecer, de autoprotegerse.

Según el experto Joe Navarro: “La investigación también muestra que cuando estamos nerviosos o tenemos problemas, nuestra tasa de parpadeo aumenta, un fenómeno que se observa a menudo con mentirosos, pero también con frecuencia con personas que están bajo un gran estrés. No llamaría mentiroso a nadie solo porque su índice de parpadeo aumenta, aunque mientras estudiaba a Richard Nixon, noté que cuando debatía con la prensa, su índice de parpadeo iba de aproximadamente de 12 por minuto a 68 veces por minuto. Bill Clinton durante su deposición mostró una alta tasa de parpadeo, en ocasiones por encima de 92 por minuto, pero nuevamente estos eran individuos bajo mucho estrés.”

“Al interpretar el comportamiento de los ojos, existen muchos conceptos erróneos. Algunos perciben erróneamente el poco o ninguno contacto visual como un signo clásico de engaño , especialmente durante un interrogatorio, mientras que la persona sincera debe “cerrar los ojos”. Esto no está respaldado por la investigación y es completamente falso. De hecho, Alder Vrij y otros han descubierto que los mentirosos tienden a tener un mayor contacto visual porque saben que estamos buscando señales de engaño.”

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Pablo Iglesias se disculpa con Mariló Montero ¿es sincero?

El principal representante de Podemos, Pablo Iglesias, reconoció hace unos días que se arrepentía de sus apreciaciones en el pasado sobre la situación en Venzuela porque sí, ahora reconoce, “la situación allí es nefasta”. Además, se disculpaba con Mariló Montero ya que hace años se filtraron unos comentarios de él hacia ella que no fueron nada afortunados (“la azotaría hasta que sangrara”).

Sus palabras exactas fueron: “Siento mucha vergüenza de haber hecho en un mensaje de Telegram privado una broma machista imperdonable. A veces he hecho comentarios que cuando lees después dices: es impresentable. Ahí lo que uno puede hacer es pedir disculpas y decir: Lo siento mucho y esto lo hice mal“.

A nivel de análisis textual, existe una evidente evasiva, se distancia del hecho hablando de forma indeterminada, distanciandose de su acción, eludiendo su responsabilidad, utiliza generalizadores y evita decir un ‘yo’ y comprometerse (‘lo que uno puede hacer’, ‘esto lo hice mal’). Este criterio determinaría que siente más culpa y vergüenza por las repercusiones (sociales y/o personales) que arrepentimiento sentido.

Analizando su expresión facial, sí que apreciamos un rechazo manifiesto hacia el error cometido. Sus expresiones al pronunciar las palabras anteriores son de ira y de asco (tal y como se aprecia en el fotograma). Tal y como comentaba mi colega de profesión José Luis Martín Ovejero en su análisis: “Se detectan miradas bajas y perdidas propias de la vergüenza“. Se implica a nivel personal, no con sus palabras pero sí con sus gestos, señalándose a sí mismo.

En mi opinión, las disculpas son sinceras pero hay un punto evasivo en su lenguaje que le distancia del hecho, no admitiendo del todo su responsabilidad, este patrón puede ser coherente también con un estilo de personalidad dominante, racional y con predominancia del orgullo propio.

¡Me gustaría conocer vuestras opiniones!

 

El insólito gesto de Pedro Sánchez cuando le preguntaron por su tesis

Continuamos con los polémicos másters y tesis de los políticos, tras el caso de Cifuentes, Casado, Montón, ahora llega el turno de nuestro actual presidente de Gobierno. Pedro Sánchez se exponía ayer en el Congreso de los Diputados y Abert Rivera supo aprovechar el momento para preguntarle directamente por su tesis doctoral. Fue un momento visual impactante, no solo mi amigo y experto en comunicación no verbal J.L Martín Ovejero lo detectó y me envió el fotograma con asombro, también vi diferentes reacciones en redes sociales a este instante que no pasó desapercibido por la llamativa actitud de Sánchez.

Tal y como comentamos siempre en este blog, lo más importante para analizar patrones fiables de comportamiento es detectar cambios, es la palabra clave. Si vemos la secuencia completa, Sánchez reacciona dinámico a las acusaciones de la oposición en otros temas, gesticula bastante, con movimientos de apertura, habla alto, firme y seguro, todo ello forma parte de su línea basal de corporalidad. Nos extraña mucho cuando ante un estímulo (una pregunta de gran impacto emocional) se paraliza, su lenguaje corporal queda totalmente inmóvil, encorva la espalda, baja la cabeza y la mirada, entrelaza las manos y aprieta fuertemente la mandíbula.

Es un fotograma de ese justo momento bastante elocuente y, sobre todo, una reacción muy poco habitual en Sánchez. Como sabemos los gestos no son universales y hay emociones sociales que son únicas de interpretación, todo depende del estímulo y el contexto. Frecuentemente se asocia esta secuencia de gestos a las emociones de culpa y vergüenza, ¿significa que no hizo la tesis? ¿que miente? solo él lo sabe y solo las pruebas lo demostrarán. Lo que sí puedo afirmar con seguridad es que este tema de la tesis le provoca intimidación, incomodidad y un cambio impresionante en su línea base de comportamiento.

El Papa Francisco lo pasa realmente mal en su primer encuentro con Donald Trump

Donald Trump saluda al Papa Francisco sin dominancia, en un apretón de manos de igual a igual.

Donald Trump (por una vez) saluda al Papa Francisco sin dominancia, se estrechan las manos de igual a igual.

Tras ganar las elecciones de EEEU, Donald Trump ha visitado por primera vez al Papa Francisco. Era muy esperado el encuentro ya que con anterioridad ninguno de los dos se ha profesado demasiada estima, y en algunos momentos la confrontación (indirecta) entre ambos ha sido más que evidente. El encuentro no ha defraudado en absoluto, los dos protagonistas suelen ser bastante elocuentes y espontáneos, verbal y no verbalmente, y en está ocasión no ha sido menos.

Las imágenes hablan por sí solas, la expresión facial, mirada, postura y gesto displicentes del Papa no podrían ser más indicativas de un fuerte impacto emocional negativo, de un estado intenso de incomodidad y deseo por ‘escapar’ de esa situación, concretamente la emoción que puede registrarse en el momento del posado junto a Trump es de vergüenza.

En las imágenes se puede apreciar cómo el Pontífice está totalmente bloqueado, cabizbajo, con la mirada en el suelo, evitando todo contacto visual con los medios de comunicación allí presentes, que retratan y fotografían con ahínco ese momento, un instante que él rompe con su orientación y movimiento hacia la ‘salida’, se encuentra realmente en apuros.

Una representación bien distinta, de este mismo momento, nos encontramos si analizamos su primera reunión con Obama años antes, o incluso ese mismo día pero en su encuentro con la mujer de Donald Trup, Melania. Observaremos una diferencia brutal en su actitud, cómoda, desenfadada, natural, sonriente, complaciente y afectuoso.

Está claro que esta relación Papa-Trump parece estar condenada al fracaso…

 

*Fuente de consulta: https://martinovejero.com

 

¿Por qué el pederasta de Ciudad Lineal se rió y mostró un insólito lenguaje corporal durante su (no) declaración en el juicio?

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Foto EFE

Antonio Ortiz entra en la sala esposado y con ropa deportiva, ni siquiera se ha molestado (de poco le iba a servir) en intentar aparentar buena presencia o formalismo ante la jueza. No ha mostrado ni un solo gesto de nerviosismo, su expresión facial era impasible, en cambio, sí que ha hecho algunos movimientos en la espera, levanta un hombro, se rasca la nuca y realiza estiramientos con su otro hombro. Son los gestos tipo de preparación ante un combate físico, de la lucha cuerpo a cuerpo.

Gran parte de su explicación conductual se relaciona directamente con el comportamiento psicopático. El contacto visual suele ser constante y muy directo con el tribunal, es casi desconcertante (para esta situación) el alto mantenimiento de una mirada firme, fría e impasible, nada esquiva, y atenta a todo lo que ocurre y a todas las personas que se encontraban en la sala, una clara muestra de la ausencia de las emociones de culpa o vergüenza. No tiene empatía, su amígdala es distinta, la función de este área involucra emociones negativas como el miedo, la tristeza y la culpa.

No hay afectación o impacto emocional alguno, tanto en su rostro como en su cuerpo, cuando la jueza le manifiesta si tiene conocimiento sobre los hechos de los que se le acusan, o la condena a la que se va a enfrentar, o refiere el informe de la psicóloga que atendió a las víctimas, nada, no hay alteración alguna en su estado emocional. La excitación de su sistema nervioso autónomo es prácticamente nulo, esto quiere decir que su fisiología es también diferente a la del resto de las personas. Su ritmo cardiaco en reposo es más bajo, al igual que la conductancia de la piel y las alteraciones de cada latido de su corazón también difieren de los demás. Por lo que logran mantenerse calmados, cuando los demás reaccionarían.

Captura del vídeo adjunto

Captura del vídeo adjunto

Entonces Ortiz se acoge a su derecho de no declarar, y a continuación esboza una sonrisa, asiente levemente y se levanta de la silla realizando un gesto emblemático, levantando los dedos índice de ambas manos (sustituyendo al “disculpa pero me voy”). Pero no será la última expresión de afecto positivo, vuelve a reírse cuando la jueza niega la lectura de las preguntas por parte de la acusación. ¿Qué significan estas sonrisas?

Bueno, no son unilaterales, hay acción muscular en ambas partes de la cara, es decir, la sonrisa es completa y no de medio lado, por lo tanto no es desprecio, es una sonrisa de regocijo, muy común en personas con rasgos psicopáticos, que sienten continuamente el placer de ‘ganar’. Su narcisismo les hace pensar que son los mejores y cómo queda su imagen es una de sus mayores preocupaciones, de ahí su expresión facial sonriente, en esos dos momentos, él se ha sentido triunfador.

 

¿Orgullo o Triunfo? Aprende a diferenciar emociones a través del lenguaje corporal

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La postura de victoria que muchos deportistas ejecutan inmediatamente después de una victoria se codifica como un gesto universal de triunfo, éste es el mismo en todas las culturas. En la imagen: Alberto Contantador/Foto EFE

Resultados novedosos dan a entender que el triunfo es un gesto universal observado en la postura de ‘victoria’ de un atleta. La idea de que el triunfo era una emoción universal tuvo sus comienzos con el Dr. David Matsumoto en un estudio de 2008 sobre los atletas olímpicos, en el que se apuntaba a que las expresiones de orgullo y vergüenza eran universales y están profundamente arraigadas en los seres humanos.

Estos hallazgos sugieren la pose de victoria como una señal y sentimiento de triunfo, desafiando a investigaciones previas que calificaban a esta misma expresión como orgullo. “Encontramos que las expresiones de triunfo incluyen comportamientos diferentes a los de orgullo y se producen más inmediatamente. El triunfo tiene su expresión propia, firme e inmediata”, declara el doctor David Matsumoto, profesor de psicología en la Universidad Estatal de San Francisco.

Los resultados de la investigación ahora van más allá, ya que refieren no sólo que el triunfo es una emoción en sí misma, sino que es una emoción universal, se muestra de la misma manera en todas las culturas. El Dr. Matsumoto continúa diciendo que las expresiones de triunfo son una declaración del éxito o rendimiento, mientras que las expresiones de orgullo demuestran sentirse bien hacia uno mismo, lo que requiere de un tiempo para la auto-evaluación, no será tan inmediata.

Ejemplo ilustrativo de la diferencia corporal entre triunfo y orgullo. Fotografía perteneciente a la investigación de Matsumoto

Ejemplo ilustrativo de la diferencia corporal entre triunfo y orgullo. Fotografía perteneciente a la investigación del Dr. Matsumoto.

Una de las mayores diferencias entre el triunfo y el orgullo se puede ver en la cara“, dijo Matsumoto. “Cuando alguien se siente triunfante después de un concurso o desafío, su rostro puede parecer muy agresivo. Es como la reacción de Michael Phelps después de ganar los Juegos Olímpicos. Se ve muy diferente a la pequeña sonrisa que vemos cuando alguien está mostrando orgullo”. Los análisis de las fotografías de los atletas usados en el estudio revelaron que las expresiones de triunfo ocurrieron, en promedio, 4 segundos después de que finalizara un partido. Las expresiones tanto faciales como corporales de orgullo ocurrieron, en promedio, 16 segundos después del final del partido.