Entradas etiquetadas como ‘amor’

Love bombing, la técnica que utiliza «El estafador de Tinder»

El estafador de Tinder es un documental de Netflix que relata el caso real de Shimon Hayut, quien robó alrededor de 10 millones de dólares a diferentes mujeres utilizando la popular aplicación de citas.

Licencia CCO

Licencia CCO

La estrategia de manipulación que utilizaba está bien clara, el love bombing. Pero este concepto no es nada novedoso, se acuñó por diferentes psicólogos y antropólogos en los años 70 para describir cómo los líderes de una secta enganchaban a sus seguidores a través de bombas de amor o sobredosis de afecto.

Así, se captan nuevos adeptos a través de la parte más débil de una persona, por ejemplo, alimentando su baja autoestima o autoconcepto con continuos halagos y bonitas palabras, de esta forma les hacen dependientes, agradecidos de forma infinita y se sentirán mal y culpables si abandonan el culto.

Años después se ha aplicado el love bombing al ámbito de las relaciones de pareja, esta técnica es aplicada normalmente por perfiles de personalidad muy inseguros, hombres o mujeres tóxicos, narcisistas, dependientes, celosos, o que no saben amar de forma libre y necesitan ‘enganchar’ a otros para engordar su propia valía personal y sentirse alguien.

Estas personas te lo dan todo para simplemente ‘tenerte ahí’. Al principio todo parece idílico, te bombardean de ‘amor’, de halagos, de interés, de cariño, de regalos, de afecto desmedido, e incluso de relaciones sexuales constantes, pero con una clara intención: generar en la otra persona un enganche emocional (tenerla ‘comiendo de la palma de su mano’).

Y lo peor es que con el tiempo se cansan y desaparecen de repente, lo que genera en su víctima una sensación horrible de culpabilidad, confusión y tristeza, pensando que ha hecho algo mal, cuando nada tiene que ver su comportamiento.

Puede pasar de pedirte matrimonio, vivir juntos, tener hijos, etc, a desaparecer directamente, o a ponerte excusas absurdas para ya no hacerlo, o decirte por un simple mensaje que ya no siente nada por ti, todo ello en muy poco tiempo.

Simplemente el ‘abusón emocional’ se cansa y encuentra a otra víctima, probablemente porque es adicto a la sensación del enamoramiento inicial y cuando este ‘subidón’ pasa en unas semanas o meses, en lugar de establecer una relación duradera y responsable, vuelve a querer la novedad de la fase inicial.

No desean ninguna responsabilidad o compromiso afectivo a largo plazo, solo sienten la necesidad de sentirse deseados y adorados, pero ellos sí que controlan de forma insana la relación.

Suelen ser excesivamente exigentes en el tiempo de dedicación hacia ellos e intentarán apartar al otro del resto de relaciones, familia, amigos, salidas nocturnas, aficiones individuales, y todo ello lo enmascaran a través del romanticismo (es que te quiero todo para mí, no me gusta compartirte con nadie, te necesito siempre conmigo, nadie te cuida como yo… y un largo etc).

Es muy difícil identificar el love bombing porque al inicio de una relación amorosa es verdad que todo es muy intenso y pasional, pero el perpetrador realmente no lo vive desde el vínculo afectivo, sino desde la necesidad. Ahí está el problema. Juegan con las emociones de los demás para conseguir un beneficio propio.

Al final, solo nos queda estar alerta con ciertas ‘banderas rojas’.

Debemos analizar la coherencia (sus palabras, actitud, opiniones, valores, intenciones, comportamientos, coinciden), las sensaciones sanas que nos proporciona (calma, tranquilidad, estabilidad, libertad, generosidad, comprensión, respeto), desconfiar de conductas fuera de contexto, tiempos demasiado acelerados a pesar de nuestra necesidad de prudencia y motivos por los que discutís y cómo gestionáis esas diferencias.

 

*Fuentes:

@María_Esclapez

Psicología y Mente

La mente es maravillosa

 

¿Cuánto menos caso te hace, más te atrae?

Este es un buen ejemplo de masoquismo y dependencia emocional y la oxitocina (o la hormona del amor) es la culpable de ello y de que idealicemos más de la cuenta a aquel que nos ignora o rechaza.

Licencia CCO

Licencia CCO

No es tan raro, a todos seguramente nos ha pasado en cierta medida, nos ha gustado alguien que no nos correspondía, nos hemos enamorado de un imposible o incluso nos sentimos más atraídos por nuestra pareja cuando percibimos en el otro cierto desinterés.

Realmente este comportamiento es un acto involuntario, los estudios más recientes advierten que la oxitocina no solo aparece en situaciones de enamoramiento ideal o correspondido, sino que también se segrega en situaciones de crisis o conflictos con la pareja.

En este sentido, la hormona nos despierta la atención y la motivación hacia la relación cuando percibimos que hay una amenaza. Nos gusta más y hacemos un esfuerzo extra para no perder el vínculo con el otro.

Hasta aquí, todo correcto, pero es preciso aclarar que a pesar de lo involuntario del proceso, sí que tenemos el control sobre nuestros impulsos y la voluntad de racionalizar nuestros deseos y conductas, encajar el rechazo o la frustración y no insistir prolongadamente en afectos no correspondidos.

Porque realmente el no saber gestionar estas emociones y sentimientos pueden encubrir otras problemáticas individuales, como una baja autoestima, pensando que no somos merecedores de una entrega al 100% y que hay que ganarse el cariño de los demás para ganar valía personal (sin ti no soy nada).

También puede surgir por traumas de la infancia no resueltos, ya que parece ser que las personas que no hayan tenido cubiertas sus necesidades de afecto, seguridad y valoración en su infancia, serán más propensas a buscar y permanecer en relaciones adultas tóxicas o insatisfactorias.

Está claro que la reciprocidad en el amor no siempre está al mismo nivel, pero el interés, el respeto, o el cuidado siempre deben ser mutuos para no dañar nuestro amor propio, el más importante.

 

 

 

Christian Gálvez y Patricia Pardo ya caminan de la mano pero, ¿transmiten naturalidad?

A través de la comunicación no verbal no solo transmitimos emociones, también intenciones; y la esperada aparición de Christian Gálvez y Patricia Pardo juntos es buena muestra de ello.

Fotografía de Europa Press

Fotografía de Europa Press

Ambos se exhiben públicamente de la mano con el evidente propósito de confirmar al mundo su relación. Y no una relación cualquiera.

En nuestra cultura, este gesto de entrelazar las manos es una conducta asociada a un cierto grado de intimidad, al compromiso.

La unión corporal expresa una alianza más formal en la relación, más consolidada, propia de las fases iniciales del enamoramiento, socialmente se describe como un acto romántico pero también indica la posesión del otro (¡Es mí@!).

Ahora bien, ¿transmiten naturalidad? 

Estaréis de acuerdo conmigo en que, al menos en esta secuencia, ninguno expresa comodidad. Están tensos, y no digo que no sea normal… Saben de la trascendencia de ese momento ante las cámaras y realmente parece que han forzado esta ‘forma de aparecer’ ante los medios.

¿Por qué?

Si analizamos las imágenes al detalle es interesante destacar lo que podemos ver pero también lo que no vemos y sería esperable en este contexto:

La marcha de Gálvez y Pardo es frenética, caminan acelerados, los dos mantienen la vista al frente (o al suelo), apenas hay miradas entre ellos, ni otros gestos, están serios, ni siquiera hay conversación.

No se sueltan la mano en ningún momento y si lo pensamos eso tampoco es natural. Cuando uno va por la calle con su pareja, variamos el comportamiento, nos agarramos las manos, nos soltamos, nos abrazamos, nos cogemos del brazo o conversamos ilustrando con diferentes gestos manuales.

En este caso, hay demasiada inmovilidad en el gesto para ser espontáneo, de hecho, tanto Patricia como Christian se meten la otra mano en el bolsillo todo el trayecto, y así se mantienen, proyectan rigidez, no se aprecian posturas distendidas.

Da la sensación que se ven forzados a comunicar sin palabras que sí, que están juntos, pero no se aprecia que disfruten de esa demostración de afecto.

Sin embargo, podrían haber aparecido simplemente juntos y ya nos hubiera quedado clara la relación entre ambos, pero no, eligieron a conciencia entrelazar sus manos, demostrar ese amor a las claras…

La intención ‘no verbal’ es obvia, los motivos que les llevan a elegir este comportamiento algo artificial solo ellos los saben 🙂

Amor en tiempos de covid: la clave para la salud mental #SanValentin

Love in the Time of Covid (amor en tiempos de covid), así se llama un reciente estudio internacional en el que ha colaborado España mediante un equipo de investigadores de la Universidad de Granada.

Los resultados son reveladores: «Aquellas personas que se han sentido apoyadas por sus parejas han tenido una mejor salud mental y mayor calidad de vida desde que comenzó la pandemia«.

El sentido del tacto es el primero que se desarrolla en el ser humano.

Esto es así porque ese apoyo funciona como un ‘escudo protector’ frente al estrés, los problemas económicos y la soledad que ha provocado el confinamiento y los cambios sociales derivados del coronavirus.

Este proyecto se considera el primero de este tipo que se lleva a cabo en el mundo, cuenta con una muestra de 3.593 personas de entre 18 y 65 años y, lo más interesante: procedentes de 57 países de todos los continentes del mundo.

Como explica María Alonso-Ferres, investigadora postdoctoral de la UGR: “En este proyecto también analizamos las diferentes maneras en las que la COVID-19 ha afectado a las relaciones de pareja.

Así, muchas personas manifiestan que sintieron una menor satisfacción en la relación, una reducción de los sentimientos de compromiso, un mayor conflicto y un menor bienestar cuando comenzó la pandemia en marzo de 2020 y durante los meses siguientes, cuando en España estuvimos confinados en nuestros domicilios”.

Sin embargo, esto dependía de un factor muy importante: la respuesta percibida en la pareja: “En concreto, vimos que las personas que calificaron a sus parejas como muy receptivas a sus necesidades y sentimientos, aunque seguían sintiendo este estrés, parecían estar mejor protegidos de los efectos negativos anteriormente mencionados.

Por tanto, aunque el estrés provocado por la pandemia (un factor externo a la pareja) podía «desbordar» la relación, tener una persona a tu lado que se perciba como receptiva a las necesidades, es decir, alguien que realmente te entienda a ti y a tu forma de pensar y actuar, podía facilitar la comunicación, ayudar a sobrellevar la ansiedad y reforzar los sentimientos de seguridad en la relación”.

Pero no todo el apoyo que se necesita va a ser en los malos momentos. Los problemas cotidianos crean oportunidades para que la pareja responda, pero también lo hacen los acontecimientos positivos.

Y esto me parece muy importante: «Compartir nuestros éxitos diarios con nuestras parejas fomenta la intimidad y la confianza en nuestras relaciones, siempre que nuestras parejas respondan con entusiasmo a esos éxitos”.

Feliz San Valentín, aunque recordemos que el amor se debe trabajar, demostrar y cuidar los 365 días del año, en lo bueno y en lo malo. 🙂

*Te puede interesar:

Celos: ¿Una expresión de amor? ¿Es normal sentirlos? ¿Cómo actuar?

¿Me puedo enamorar de dos personas a la vez?

Ya no siento ‘mariposas en el estómago’… ¿No estoy enamorado/a?

¿El amor es ciego? #Ciencia

Del amor al odio hay solo un paso (la ciencia lo confirma) #SanValentin

¿Cómo definirías el amor en una sola palabra? La ciencia responde

El secreto no verbal de las flechas de Cupido

 

Celos: ¿Una expresión de amor? ¿Es normal sentirlos? ¿Cómo actuar?

«¿Otra vez vas a quedar con él/ella?», «Eres solo mí@», «¿Quién te ha escrito? Déjame el móvil», «No puedo vivir sin ti», «No salgas de fiesta y quédate conmigo», «Te quiero tanto que no quiero compartirte con nadie», «Nadie va a quererte como yo»…

Licencia CCO

Celos, posesión, victimismo, chantaje emocional, control, coacción… Palabras fuertes que se esconden detrás de esas frases, lamentablemente, muy cotidianas y aparentemente inofensivas entre las parejas.

Los celos no son una emoción única, sino que este sentimiento nace de la suma de varias emociones, como por ejemplo: el miedo, la ira, la vergüenza o la tristeza. Surgen ante la sospecha real o imaginada de una amenaza a una relación considerada valiosa.

Los celos no son una expresión de amor, nacen de la inseguridad, de la ansiedad, de un bajo auto-concepto, de posibles traumas pasados, o de la desconfianza.

Estos son estados contrarios al amor sano y no dependiente, que además nos conducen hacia conductas agresivas o poco asertivas con nuestra pareja (es uno de los factores más influyentes en las separaciones y en la violencia de las relaciones románticas).

Ahora bien, ¿es normal sentir celos? Sí, es totalmente natural reaccionar con recelo ante una amenaza para la continuidad de nuestra relación, el problema es cómo gestionamos esa emoción. La intensidad, la frecuencia y el modo de actuar ante ese estado de celos.

Rebuscar en la ropa a diario, registrar su móvil y mail, prohibirle salir o relacionarse con ciertas personas, sentirse humillado, ansioso, estresado, obsesionado, en definitiva, sufrir continuamente.

Son conductas absurdas que no llevan a evitar nada, sea real o no la infidelidad del otro. No debemos preocuparnos, tenemos que ocuparnos, hacer caso a lo que sentimos y buscar la mejor solución para todos.

Solo hay dos opciones para afrontar los celos de una forma adaptativa y saludable: analiza tus sentimientos y exprésaselos a tu pareja. Cuéntale lo que te ocurre, qué te hace daño, por qué te sientes así y cómo podéis arreglarlo.

Quizás pase demasiado tiempo con alguien que nos genera desconfianza y sus explicaciones sean suficientes para volver a confiar, quizás no sea consciente de tu sufrimiento y te de de nuevo a ti más tiempo y protagonismo, quizás vuestra relación no tenga pilares firmes sobre los que puedas sentir seguridad, quizás lo ves cambiado pero no es por lo que piensas y hay otros motivos…

Muchas situaciones tendrán fácil solución a través de una conversación asertiva y empática.

Otros casos más complejos pueden ser susceptibles de terapia de pareja, una figura mediadora siempre puede venir bien para reconducir la relación o para detectar los problemas reales tras este sentimiento.

Si aún con todo sigues sufriendo, no ves su compromiso, no puedes confiar en el otro, crees firmemente en su infidelidad, en que no te aporta lo que necesitas, no te sientes querido/a, respetado/a, etc, lo mejor es alejarte, tomándote un tiempo o valorando romper con esa relación.

Estas son las únicas dos salidas para tu bienestar y para afrontar de forma no tóxica los celos en una relación romántica o de amistad.

Más sobre los celos:

¿Dónde has estado? Cómo leer los celos en el lenguaje corporal

La comunicación no verbal de la infidelidad: ‘La Isla de las Tentaciones’ (Tom y Melyssa)

El secreto no verbal de las flechas de Cupido

Cómo reconocer a una persona tóxica: 7 señales infalibles

¿Tu pareja te habla como un bebé? Esta es la explicación

Seguro que en algún momento, o de forma habitual, alguna de tus parejas te ha hablado como si lo hiciera con un bebé, quizás eres tú mismo/a quien lo hace…

Fotografía Pxhere. CC0 Dominio publico

Fotografía Pxhere. CC0 Dominio publico

Tranquilidad, no te sientas ridículo o cursi, es totalmente normal. De hecho, según la investigación, el baby talk entre parejas es practicado por más de 2/3 de los enamorados.

Este lenguaje infantil romántico entre adultos no es un signo de inmadurez, de hecho, se trata de una conducta beneficiosa para las relaciones de pareja.

Posee un gran sentido biológico, este tipo de tierna comunicación nos transporta directamente a nuestra primera experiencia amorosa, la que tuvimos con nuestros padres.

Según los estudios del psicólogo León F. Seltzer, tanto en el escenario infantil como en la relación romántica se activan los mismos neurotransmisores clave:

La dopamina, que activa los centros de recompensa del cerebro para que una pareja enamorada se sienta impulsada a pasar tanto tiempo juntos como sea posible, al igual que una madre lo siente con su bebé.

La feniletilamina (o PEA) es el correlato químico similar a la anfetamina de la conexión física y psicológica entre amantes. Se trata de la sustancia química del amor, e induce los mismos sentimientos de euforia o ‘subidón’, que una madre (o un padre) y un hijo pueden compartir.

La oxitocina, la hormona del apego emocional o del ‘vínculo’, contribuye a potenciar los sentimientos relajantes y reconfortantes del contacto físico íntimo, característico del amor materno y romántico. Al principio de nuestra vida, se libera tanto durante la lactancia como durante el contacto y el abrazo entre padres e hijos. En las parejas románticas, se activa mediante el orgasmo.

Además, cuando la madre y el bebé están separados, cada uno de ellos puede experimentar un poderoso anhelo de volver a unirse, al igual que los amantes pueden extrañarse terriblemente, incluso cuando están separados solo por un breve periodo.

Ya vemos que no es casualidad. Los estudios demuestran que el baby talk de pareja se relaciona directamente con el afecto. Y es que no se te ocurre dirigirte así a tu jefe, a un amigo, o a un camarero, ¿verdad?

Precisamente por ello, este particular estilo de comunicación es única con tu pareja, hace exclusivo vuestro vínculo, solo a ella eres capaz de hablarle así, y esto es muy bueno.

Nuestro cerebro ‘escoge’ al otro como nuestra persona especial, lo cuál refuerza la seguridad y la armonía en la relación.

 

¿Me puedo enamorar de dos personas a la vez?

¿Es esto realmente posible? ¿Podemos sentir verdadero amor por dos o más personas? Muchos aseguran que es incompatible, que si tú quieres a alguien y esa relación ‘va bien’ no podemos sentirnos atraídos o enamorarnos de una tercera persona.

Licencia CCO

Licencia CCO

El tema es complejo porque influyen por un lado las cuestiones sociales, educativas, culturales, creencias religiosas sobre la monogamia, la culpa, el engaño, la ética y la moral, y por otro lado la pura y simple biología que también marca una tendencia de conducta y la posibilidad de que puedan ocurrir opciones invalidadas socialmente.

Hay cierto consenso por la psicología, validado por diferentes investigaciones, en afirmar que sí, que es factible estar enamorados de dos o más personas al mismo tiempo.

El amor es pura química que desencadena un sentimiento de afecto y cercanía hacia los demás, una emoción necesaria para la supervivencia del ser humano.

Nuestro cerebro no entiende de reglas sociales, cuantas más personas ‘enamorables‘ encuentre para nosotros, mucho mejor para él, porque si además es correspondido, la recompensa es tremendamente intensa y adictiva.

Profundizando un poco más, en las relaciones puede surgir:

  • Una sencilla atracción, ni que decir tiene que ésta la sentimos constantemente al mirar a otros, porque es meramente algo físico, una emoción de interés.
  • El enamoramiento, una fase impulsiva, de deseo continuo por el otro, sin objetividad (no vemos defectos ni nada negativo en la otra persona), este estado se convierte en una posesión completa de nuestro organismo, con un gasto de energía y recursos cerebrales brutal.
  • Amor maduro, un sentimiento más relajado y racional, caracterizado por la complicidad, el compromiso, la confianza, el apoyo incondicional, la comunicación y la construcción de experiencias comunes.

Estos tres procesos están controlados por tres sistemas cerebrales y neuronales distintos, por tanto es totalmente posible combinarlos con diferentes individuos (sin importar el género, por supuesto).

Según las investigaciones, sí que sería muy complicado estar en la segunda fase de enamoramiento intenso con dos o más personas a la vez, porque en ese proceso irracional solemos focalizar nuestra entera atención y disposición a uno solo. Nuestro cerebro se colapsaría con esa intensidad repetida x2 o más.

Pero sí es perfectamente posible estar enamorado de alguien y a la vez tener una relación de amor maduro con otra persona. O tener amor maduro por dos o más congéneres.

Nuestro cerebro está biológicamente preparado para generar sustancias relacionadas con el enamoramiento y el amor maduro, de forma simultánea y también es capaz de experimentar un amor maduro real con varias personas, ya que le ‘dedica’ un espacio cerebral diferente a cada uno.

Estamos preparados para vivir el amor de un modo diverso e infinito pero hemos sido educados en ciertos mitos que quizás colaboren a impedir la libertad de su desarrollo.

Por ejemplo, el concepto de ‘media naranja’, solo nos sentiremos plenos y completos si encontramos a nuestra mitad. Que nuestra felicidad amorosa dependa de que alguien encaje a la perfección con nosotros mismos es totalmente irreal y frustrante.

O que solo tenemos un único ‘amor verdadero’ en toda nuestra vida. No solo queremos una vez, puede haber cientos de amores verdaderos a lo largo de nuestra historia íntima. O el mito de la exclusividad, que apuesta porque si tu relación funciona no deberías sentir atracción por otras personas.

Estamos preparados para sentir cientos de combinaciones posibles, no hay nada más romántico que elegir de forma libre a la personas o personas que quieres amar, sin imposiciones culturales absurdas. La monogamia está fenomenal si así lo deseas, el poliamor también.

Las ‘reglas’ deben ser tan únicas y diversas como parejas existan en el mundo, ¿no crees? Comentamos en Twitter! 🙂

 

*Fuentes expertas:

María Esclapez

Juan Nieto

*También te puede interesar:

Ya no siento ‘mariposas en el estómago’… ¿No estoy enamorado/a?

¿El amor es ciego? #Ciencia

Del amor al odio hay solo un paso (la ciencia lo confirma) #SanValentin

¿Cómo definirías el amor en una sola palabra? La ciencia responde

Sexo, amor y apego, ¿todo junto o por separado? #SanValentin

 

Ya no siento ‘mariposas en el estómago’… ¿No estoy enamorado/a?

Ay las ‘mariposas en el estómago‘… Esa sensación tan increíble de nerviosismo, impaciencia, incertidumbre, ganas… todo un revoltijo literal de sensaciones internas, pero también físicas.

Pixabay License

Pixabay License

Sentimos ese pellizco en nuestras entrañas realmente, porque el amor no depende de nuestro corazón, como casi todo en el ser humano, el amor está en nuestro cerebro y también en nuestro estómago, nuestro cerebro secundario (perdón por el daño al romanticismo).

En la fase más inicial de una relación íntima se segrega una sustancia llamada adrenalina, responsable de que nuestro corazón lata más intensamente cuando él/ella está cerca (o recibimos un mensaje/llamada), pero también de que aumente el peristaltismo (movimientos de contracción del tubo digestivo), esas son nuestras ‘mariposas’.

Nervios, estrés y ansiedad, el trío que define el proceso de enamoramiento; y es completamente normal e incluso positivo (eustrés) porque se trata de una ‘alarma’ de nuestro organismo que nos estimula ante la intensa curiosidad, el deseo de gustar, cierto miedo, dudas, las ansias por estar con el otro, por querer que todo salga bien…

Y claro que esas mariposas desaparecen, menos mal ¡Imaginaos si no lo hicieran! Hablaríamos entonces de un amor caótico y destructivo. Cuando pasamos del enamoramiento al amor maduro hablamos de un estado completamente diferente. Cuando pasa el tiempo y nuestra relación se asienta no debemos sentir mariposas porque no debemos sentir estrés.

El amor ya nos tiene que proporcionar paz, tranquilidad, estabilidad emocional, calma, confianza, seguridad… Es decir, todas las sensaciones opuestas a las que experimentábamos al principio con esa persona entonces desconocida.

El enamoramiento no puede ser eterno, el amor sí.

Coronavirus y psicología: la preferencia por la pequeña comunidad

«Vivimos en sociedades muy individualistas que nos llevan a sentir una rotunda división entre el ‘yo’ y el ‘tú’. Tanto es así que hemos olvidado el ‘nosotros’, a pesar de que ese ‘nosotros’ resulta imprescindible para asegurar nuestra supervivencia y constituye nuestra mayor fuente de bienestar». Thomas d’Ansembourg

 

Las relaciones sociales; una de las consecuencias psicológicas más insoportables durante esta pandemia. Después de un año, qué difícil se nos hace seguir sin vernos, sin abrazarnos, sin salir y conocer gente nueva, sin mezclarnos en multitud. Todo aquello que hacíamos sin pensar ni valorar y que ahora nos parece impensable y echamos tanto de menos.

No es una cuestión de gustos o preferencias, los seres humanos somos animales sociales ‘por naturaleza’, de forma genética e irremediable. Sin embargo, aunque esto tiene un carácter estable, el tipo de sociedad de la que queramos formar parte, sí que puede variar dependiendo de nuestras circunstancias.

De hecho, los estudios nos demuestran que los cambios que se dan en el contexto son capaces de hacernos virar rápidamente en este sentido, pasando de participar en amplios sectores de la sociedad a querer participar casi en exclusiva en micro-sociedades, como por ejemplo la familia y un grupo muy reducido de amistades.

Normalmente, cuando surge el miedo a las pandemias, las personas tienden a querer evitar relaciones sociales poco significativas, funcionando a través de una especie de distanciamiento social instintivo, es decir, nos centramos en la interacción con aquellas personas más relevantes y con las que solemos convivir más (minimizando el riesgo de contagio).

La amenaza de enfermedad nos hace desconfiar más de los extraños. Según algunos experimentos sociales: formamos peores primeras impresiones de otras personas si nos sentimos vulnerables a una enfermedad, tenemos miedo al contagio o no nos sentimos totalmente seguros en contextos peligrosos para la salud.

Si en el contexto social, la emoción que más estamos sintiendo es el miedo, puede que conocer a alguien nuevo, y más, acortar distancias, tocarle, besarle, se convierta en una posible amenaza insuperable por parte de nuestro cerebro más reptiliano.

Malos tiempos si deseas encontrar el amor o renovar tu grupo de amistades…

Paciencia 🙂

*Te puede interesar:

¿Un clavo saca otro clavo?

«Novo amore, veteram amorem, tamquam clavo clavum, eficiendum putant». (El nuevo amor saca al viejo amor, como un clavo a otro) -Cicerón-

Foto Pixabay Free to use (CC0)

Foto Pixabay Free to use (CC0)

Una separación, cualquier ruptura amorosa, es muy dolorosa. Hay que pasar un duelo porque realmente una persona querida, muy presente en nuestras vidas, desaparece de nuestro mundo y esto a veces se vuelve insoportable. La emoción de tristeza es mala compañera, nos genera una sensación desgarradora, sí, pero muy necesaria.

Intentamos por todos los medios deshacernos de ese sentimiento intenso de aflicción, y entonces, buscamos atajos para no vivir el proceso natural de duelo, para no tolerar el desconsuelo que padecemos. Simplificamos el camino del desamor y solemos terminar en un callejón sin salida. Nos entregamos a una nueva relación cuando todavía nos visitan los fantasmas de la anterior.

Ciertamente este comportamiento puede tener un efecto placebo sobre el dolor de nuestras heridas, pero es un anestésico emocional tremendamente temporal, en breve aflorará el germen de la dependencia emocional o de la toxicidad de la relación, porque los cimientos no son sanos, no nacen de la voluntad y la ilusión sino de la obligación, de la soledad, del despecho, de la desesperación.

No será así el 100% de las veces, pero las excepciones contadas confirman la regla. En la mayoría de las ocasiones esta conducta es un recurso desadaptativo para no afrontar la realidad y evitar o aliviar ese sufrimiento.

Un período de transición y dolor nos sirve para olvidar, recomponernos, asimilar la pérdida, enfocar nuestro futuro y para curar nuestras heridas emocionales con el tiempo que también lo hacen las heridas físicas.

No hay nada mejor que volver a enamorarse y confiar de nuevo en alguien para compartir nuestra vida de una forma estable y madura, pero debes sentir que estás preparado para ello, es lo más justo para ti y para él/ella.

¿En cuánto tiempo se estima que estaremos listos para iniciar una nueva relación?

No hay una regla exacta, pero por ejemplo, una neurocientífica experta en el estudio de la relación cerebro-amor, Lucy Brown, explica que: «En término medio, superar una ruptura emocional puede tardar entre 6 meses y 2 años«.

En este cálculo promedio el tiempo es indeterminado porque existen multitud y diversas diferencias individuales y también de género. Según los estudios, los hombres tardan más en recuperarse, pero las mujeres sufren un impacto emocional mucho más intenso ante la ruptura.

Vivimos en una sociedad que nos empuja a ‘estar bien siempre’, a sentirnos frustrados y perdedores si nos venimos abajo, si nos frenamos en seco, si nos ocurre algo desgraciado. Eso es la vida y todos en algún momento recibimos un revés inesperado.

Permítete estar mal, de bajón, llorar, convivir con la tristeza. Nuestro cerebro también necesita momentos de calma e introspección para reconstruirse.

«Alguien dijo que el olvido está lleno de memoria» -Mario Benedetti-