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La forma de andar delata tu estado de ánimo

Científicos estadounidenses presentan un novedoso algoritmo en esta reciente publicación, en la que identifican las emociones percibidas en función de la forma de caminar y que sirve hasta para identificar a una persona como complemento o incluso por completo, como alternativa al reconocimiento facial.

Los autores han desarrollado un sistema de inteligencia artificial ideado para clasificar el estado de ánimo en cuatro dimensiones: neutro, feliz, enfadado o triste. Analizan la postura de los hombros, el movimiento y la velocidad de éste en las extremidades, la distancia entre pasos consecutivos y la inclinación de la cabeza, entre otros. Pura comunicación no verbal.

La precisión que han conseguido hasta el momento es del 80,07% de éxito en la asociación entre el movimiento y la identificación de los sentimientos experimentados. Pero, ¿por qué es importante este avance? Los investigadores lo tienen claro:

“Las emociones juegan un papel importante en nuestras vidas, [determinan] la forma en que interactuamos con otros seres humanos. Debido a la importancia de la percepción de emociones en la vida cotidiana, el reconocimiento automático de las mismas constituye un problema crítico en muchos campos, desde la industria de los juegos y el entretenimiento, hasta el de la seguridad y el cumplimiento de la ley, pasando por el comercio y la interacción entre hombre y máquina”.

Seguramente tú mismo lo hayas notado, cuando te sientes deprimido o has tenido un mal día es más probable que camines más cabizbajo de lo habitual, bajes los hombros, tu postura es menos expansiva y más apocada que cuando te sientes eufórico.

Concretamente, en los resultados del estudio se determina que el ángulo de inclinación de la cabeza se distingue entre emociones felices y tristes, mientras que efectivamente las posturas más compactas y la “expansión del cuerpo” identifican emociones negativas y positivas, respectivamente. En cuanto al nivel de excitación y energía, según los científicos, corresponde con el aumento de los movimientos, la magnitud de la velocidad, la aceleración y los “movimientos bruscos” de las manos, los pies y las articulaciones de la cabeza.

 

Fuente: VenturBeat – AI classifies people’s emotions from the way they walk.

Las primeras reacciones de Susana Díaz tras la sentencia de los ERE de Andalucía

Tras 48 horas después de la publicación de la sentencia condenatoria a los responsables del caso ‘ERE de Andalucía‘,  Susana Díaz concede una esperada entrevista al programa de ‘Al rojo vivo’ de la Sexta.

Susana Díaz en 'Al Rojo Vivo' tras la sentencia del caso ERE de Andalucía

Susana Díaz en ‘Al Rojo Vivo’ tras la sentencia del caso ERE de Andalucía

Verbalmente se limita a eludir toda responsabilidad, suya, por supuesto, pero también del partido, remarca una y otra vez que es pasado, que no hay ningún implicado en activo, pero también pide perdón porque “ocurrió algo bochornoso y lamentable”.

En esta frase se observa la evasiva, “ocurrió” indica una acción azarosa e incontrolable, indeterminada sin responsable de la acción; la palabra “algo” se desmarca de describir el hecho central, evidentemente Díaz elude pronunciar palabras de impacto como pudieran ser: desfalco, corrupción, malversación, etc. Palabras genéricas como ‘algo’, ‘cosas’, ‘eso’, sirven para enmascarar aquello que no queremos oír ni asumir.

Respecto a la ‘lectura’ de su comportamiento no verbal, Susana nos lo pone fácil, es una persona muy expresiva y su lenguaje corporal filtra emociones que ella controla y maneja pero también otras espontáneas, prácticamente inconscientes para ella, como el gesto que observamos con sus manos, un gesto que prácticamente se vuelve postura porque se mantiene en el tiempo, y es el de agarrarse fuertemente las manos, vemos la presión y la tensión que se ejerce a sí misma.

Es un gesto automanipulador que proyecta el estrés y la ansiedad del momento, por mucho que intente sonreír y transmitir tranquilidad, su cuerpo tiene que descargar la tensión de alguna forma, lo hace a través de sus manos, en algún momento abandona este gesto para realizar otro con diferente forma pero similar significado.

Es muy curioso, se abraza a sí misma, cruza sus brazos de una forma muy peculiar, se autoconsuela, es otro gesto automanipulador pero que además de comunicar el nerviosismo y la incomodidad, intenta autoreconfortarse, porque el cerebro así lo cree conveniente, pone todos los medios a su alcance para ‘relajar’ la rigidez corporal.

En su rostro vemos perfectamente las emociones de culpa y vergüenza, aprieta los labios, mirada baja, en algunos momentos incluso perdida, encogiendo los hombros con una postura muy apocada, también vemos tristeza, con la triangulación de las cejas, asco en ciertos momentos, con la contracción del músculo nasolabial, expresando así su rechazo, e ira, frunce el ceño cuando habla de ‘lo ocurrido’.

De alguna manera, se siente responsable y sinceramente le parece deshonroso e inmoral aunque su ‘papel’ y lo que le toca ahora es tratar de minimizar la implicación directa del partido.

Sí, lo sé, me falta una emoción que aparece repetidamente. Los más expertos ya en análisis no verbal veréis desprecio, elevación unilateral de la boca, pero es cierto que forma parte de la línea base de su expresión habitual, ella normalmente habla con desprecio de casi todo y en muy diferentes contextos, es casi como un tic en la pronunciación de las palabras, forma parte de su repertorio de comunicación, de su personalidad, denota ciertos rasgos de superioridad moral e intelectual y tiene una actitud condescendiente con el resto.

¿Qué os parece!

 

La risa de Joker, ¿enfermedad real o solo ficción?

La verdad es que el análisis de esta obra maestra en la que se ha convertido la película de ‘Joker‘ da para mucho. Desde el punto de vista psicológico, ya analizamos la relación entre el actor Joaquin Phoenix con el personaje de Joker y cómo el lenguaje corporal y muchos de los rasgos de la personalidad del actor sirvieron como un magistral hilo conductor durante todo la interpretación.

Arthur Fleck (Joker es su nombre ‘artístico’) padece algún tipo de enfermedad mental que no se especifica durante la historia cinematográfica. La sintomatología que representa consiste en una risa impulsiva y explosiva en los momentos más inoportunos, presumiblemente aparece con mayor frecuencia cuando se encuentra en situaciones de tensión.

La carcajada no es producto de la emoción de alegría, se puede apreciar la tristeza y el sufrimiento en el rostro del actor que padece cada vez que sobreviene la incontrolable risa.

Tal y como se representa el cuadro médico en el personaje sí que se puede corresponder con una serie de condiciones clínicas reales, por ejemplo con una crisis de epilepsia gelástica, ya que el síntoma principal es una risa hueca o vacía e involuntaria que se incrementa con el estrés; normalmente está provocada por un tumor en el hipotálamo, lóbulo frontal o temporal.

Además, estos pacientes también sienten confusión entre el placer y el dolor y presentan problemas en el aprendizaje, la memoria y trastornos del comportamiento, sobre todo en etapas adolescentes. A priori pudiera parecer una afectación emocional o con las características del trastorno del espectro autista, por lo tanto, esto último puede retrasar el diagnóstico certero. El único tratamiento posible sería el control de las convulsiones focales mediante medicación específica, y de una manera más definitiva, aunque arriesgada, la cirugía.

La realidad siempre supera o, al menos, iguala a la ficción 🙂

 

Greta Thunberg, ¿quién puede resistirse a la voluntad de una niña que llora?

Es indudable, Greta Thunberg (16 años) se ha convertido en todo un icono juvenil y revolucionario; ya puede afirmarse que esta adolescente de origen sueco es actualmente una de las principales líderes en la lucha contra cambio climático. Su imagen, sus palabras, han dado la vuelta al mundo y es capaz de movilizar auténticas multitudes en pro de su causa.

¿Cómo es posible? ¿Dónde reside la clave de su notoriedad? Muchas son las variables que influyen en la ecuación de su éxito: el choque generacional, el impulso de sus padres, marketing y publicidad, intereses políticos y económicos… En este post nos centraremos en sus emociones, su discurso y su estilo en la comunicación que también forman parte del secreto de su impacto.

“Estamos al inicio de una extinción masiva y de lo único que podéis hablar es de dinero y de cuentos de hadas”, “quiero que entréis en pánico, la casa está en llamas”, “yo no debería estar aquí, debería estar en la escuela, me habéis robado mi infancia“. Éstas son algunas de las frases extraídas de su discurso, la carga emocional es impresionante, genera agresión, amenaza, catástrofe, miedo. No es políticamente correcta, es irreverente, incluso desagradable, pero sin duda provocadora.

Sobre todo, con la última frase culpa a los demás de su presencia en este tipo de movilizaciones, de esta manera niega su protagonismo, niega incluso su participación de forma voluntaria, y lo que transmite es que no le queda más remedio, que no tiene intereses personales, que ni siquiera le gusta estar ahí en lugar de en su escuela, pero que por la irresponsabilidad de los adultos, que deberían luchar contra el cambio climático, ella ha tenido que defender esta causa medioambiental. Esta estrategia (involuntaria o no) dota su mensaje de una credibilidad abrumadora, de realidad.

De repente, nos encontramos a una persona, una niña, que nos habla ‘desde abajo’, no es un señor experimentado, un científico o un político de 50 años que nos implora tomar medidas para el cambio, este hecho de por sí ya nos impacta, nos engancha, es algo diferente, nunca visto hasta ahora.

Greta es espontánea, gesticula sin parar, no filtra sus emociones, cree en lo que dice y lo expresa con todo su cuerpo, con su voz, realiza las pausas y los silencios que necesita, no le importa si eso está bien o está mal, no le interesa aprender a ‘cómo tiene que hablar en público’, se deja llevar, no tiene aún las barreras sociales que frenan a los adultos, llora si le apetece, es agresiva si le parece… ¿a qué adulto hemos visto comunicarse así públicamente? ¿Qué político sale a hablar ante una audiencia sin revisar su discurso, sin ensayar sus gestos y emociones?, ¿quién no se propone disimular lo que realmente siente, sin cuidar o escoger las palabras exactas que va a pronunciar? Nadie.

Greta Thunberg es vista como una voz del futuro encarnada en una adolescente dolida y enfadada.

Precisamente, es su actividad emocional lo que traspasa cualquier pantalla o cualquier barrera, no hay interferencias, sus expresiones en el rostro mientras habla son muy intensas y reales, muestra una mezcla entre ira y afectación sentida que nos atraviesa y empatizamos sin remedio.

En muchas ocasiones, hemos visto llorar desconsoladamente a Greta cuando le muestran imágenes sobre el deshielo y los plásticos en el mar, pero no solo ella, su alegato emociona a los demás, provoca lágrimas en el publico mientras desgrana las principales catástrofes medioambientales. ¿Quién puede resistirse a la voluntad de una niña que llora? Independientemente del motivo, de lo que tenga detrás, de que estemos de acuerdo o no con su mensaje, esa proyección nos cala en lo más hondo de nuestra humanidad.

 

 

Emociones: Cómo ayudar a alguien triste

Las emociones básicas siempre están presentes en nuestra vida y siempre son útiles. Es imposible vivir sin ellas, forman parte de nuestra genética más profunda. La alegría, el asco, el miedo, la sorpresa, la ira, también la tristeza, son necesarias, tienen una función primordial para nuestra superviviencia y para un adecuado desarrollo adaptativo y social.

Una de las funciones más importantes de la emoción es la de preparar al organismo para que ejecute eficazmente la conducta exigida por las condiciones ambientales. El objetivo de la tristeza es la reintegración. Esto es lo primero que debemos entender. La represión o el bloqueo de la emoción jamás es saludable, debemos estar triste para superar una situación adversa, una pérdida (emocional o física).

Una buena forma de ayudar a una persona triste pasa por dar el apoyo emocional adecuado, que no pasa necesariamente por sacarla inmediatamente del estado de ánimo en el que se encuentra, esto es lo principal, ya tenemos el 80% del trabajo hecho. Este apoyo emocional puede definirse con tres componentes: no juzgar, escucha activa y afecto.

La tristeza no resulta agradable o cómoda, ni para el que la sufre ni para el que está cerca de esa persona, queremos deshacernos de ella sin aceptarla, sin asumir sus beneficios, y los tiene: La tristeza permite la cohesión social, la búsqueda de apoyo, centra la atención en uno mismo, induce a la reflexión, al autoconocimiento y a la búsqueda de soluciones, sopesar consecuencias y planificar alternativas o un nuevo comienzo.

Cada uno necesita su propio ritmo, hay personas que querrán pasar estos momentos en soledad, otros buscarán acompañamiento, hacer actividades o descender su ritmo ocioso; sea como sea, en definitiva hay que mantenerse relajado, respetar y acompañar; valorando a la tristeza como una emoción más, necesaria y sin querer eliminarla de inmediato sabiendo de los beneficios que también proporciona.

 

Analizamos la comunicación no verbal de una ‘renovada’ Ana Julia Quezada

Muchas eran las alarmas conductuales que manifestaba Ana Julia Quezada durante la desaparición del pequeño Gabriel Cruz, el hijo de su pareja. En el proceso de la todavía búsqueda del desaparecido, Ana Julia se expuso ante los medios y analizamos en este blog aquel lenguaje ocultosus gestos gritaban agresividad, recelo, dominancia y tristeza fingida.

Ahora reaparece, acusada de asesinato, para declarar ante el jurado que dictará su veredicto. Vemos claramente como ha cambiado completamente su imagen. La apariencia también es un canal del comportamiento no verbal que aporta bastante información, sobre todo cuando se producen cambios drásticos, como es el caso. Los estudios han comprobado que la apariencia es una de las variables que más influye en la persuasión.

Por más que intentemos sustraernos de los estereotipos, nuestra imagen exterior sigue siendo la principal fuente de información a la hora de formarnos una primera impresión de alguien. Y Ana Julia ha intentado ‘suavizar’ la suya, ha prescindido de las lentes que antes utilizaba, ahora su rostro es más limpio y descubierto, su mirada es más clara. Ha alisado su cabello para dulcificar su imagen, ya que el pelo rizado y alborotado podría trasmitir más carácter, desenfado, rebeldía. Su atuendo en cuanto a ropa es bastante formal.

En el vídeo que recoge la parte inicial del juicio, se la aprecia llorando, me preguntan, ¿está triste? ¿llora de verdad? ¿está arrepentida? Claramente llora, la clave de la cuestión es ‘por qué’, quiero decir ¿cuál es el estímulo que activa su ‘pena’? El foco no tiene porque ser la víctima, ni su arrepentimiento; puede llorar por ella misma, porque le de pena verse en esa situación, porque tiene miedo de su condena… Es algo que piensa y no por ejemplo a causa de una pregunta concreta que le hagan, por tanto, no podemos saberlo. Tendremos que esperar a analizar sus reacciones a cada pregunta.

Lo que sí que no veo, en este primer momento, es culpa o vergüenza, su mirada sigue siendo fría, directa, no se manifiesta cabizbaja, más bien mira a su alrededor con atención, localiza los puntos de cámara, no es un patrón de conducta propio de alguien ultrajado, compungido, que siente bochorno, ni sentimientos de culpabilidad. Tampoco vemos ira, emoción propia del sentimiento de injusticia, de ser acusada de un acto no cometido.

Vimos anteriormente un ejemplo muy similar y todavía más claro en el análisis de una reciente entrevista al ‘asesino de la catana’ que os dejo por aquí.

 

Las emociones de Pedro Sánchez tras la fallida investidura: de la tristeza al asco y la ira

Anoche Pedro Sánchez reaparecía en los medios de comunicación, concediendo una entrevista en los informativos de tele 5, para valorar el fracaso de la investidura y comentar su previsión para el futuro.

Como él mismo manifestó, “se siente frustrado en lo personal” y así se refleja en su lenguaje corporal, que efectivamente transmite contrariedad, frustración y tristeza. Aquí vemos un ejemplo en el fotograma (elevación triangular de la parte interna de las cejas), aunque podemos observar esta misma microexpresión de tristeza en repetidas ocasiones a lo largo de su intervención.

Ahora bien, la tristeza se difumina con las nuevas emociones que emergen al hablar de Pablo Iglesias y sus exigencias, su emoción ahora se transforma en indignación, asco (entendido ésta como rechazo) e ira. Podéis apreciar vosotros mismos el brutal cambio de comportamiento comparando los fotogramas.

 

Las lágrimas de Ada Colau y el gesto de la mano en el pecho #AnálisisNoVerbal

Esta mañana, la todavía alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha admitido en un programa de radio que se ha planteado dejar la política durante las últimas semanas. La noticia continuaría con un: ‘y entonces, se ha emocionado‘. Pero realmente, si analizamos cuándo aparece la emoción, no se relaciona con ella, ni con su decisión sobre seguir o no en política, ni con las acusaciones o insultos que haya podido escuchar.

El estímulo que desencadena la reacción ha sido el pensar en sus hijos. En primer lugar Colau se encoge de hombros cuando le preguntan si ha valorado abandonar la política, es decir, expresa duda. Incluso al principio sonríe irónicamente, denotando la obviedad (para ella) de ese planteamiento. Después asiente con la cabeza reforzando que sí, que claro que se ha planteado dejarlo.

A continuación aprieta los labios fuertemente, en un intento de represión emocional (no quiere llorar, pero no puede frenar la conducta), en ese instante podemos ya entrever que su mente está en su familia, de hecho pierde la mirada, la desvía hacia arriba, su estímulo no está físicamente allí sino en su pensamiento. Cuando vuelve a mirar a su interlocutor ya está visiblemente emocionada, ojos vidriosos, mantiene la mandíbula apretada y los orificios de la nariz se ensanchan. Hay tensión y ansiedad visibles (necesita coger más aire).

Acaba la secuencia con el gesto de la mano en el pecho cuando por fin expresa lo que tiene en mente “pienso en mis hijos“, admite. Éste es un gesto muy antiguo que, además de simbolizar lealtad y sellar juramentos, es un emblema de emociones y sentimientos intensos. Poner (espontáneamente) una mano sobre el corazón se asocia con la sinceridad y honestidad, para ello siempre debe ser coherente con la expresión emocional en el rostro y el mensaje verbal. En este caso, podemos afirmar que sí, es sincero, ya que sus señales fisiológicas, rostro, gestos y mensaje verbal se activan en un mismo sentido .

Anteriormente en el este blog vimos el ejemplo contrario en Otegui. Para que comprobéis vosotros mismos las diferencias al ejecutar un mismo gesto 🙂

El lapsus de Pablo Iglesias en su comparecencia por los resultados electorales #AnalisisNoVerbal

Pablo Iglesias fue el único representante político que no compareció de forma inmediata tras los resultados electorales del 26-M. Ayer reapareció tras una jornada de reflexión ofreciendo una breve rueda de prensa ante diferentes medios para después acudir al programa de ‘Al rojo vivo’.

Lo bueno de tener una ‘jornada de reflexión’ es que puedes pensar, racionalizar y preparar el discurso. Las preguntas inesperadas son las que pueden provocar un impacto emocional y, por tanto, un descontrol en el lenguaje corporal que desvele la realidad de tus emociones internas. Iglesias mantuvo el tipo, su rostro y mirada eran tristes, su voz y ritmo tonal eran planos, de bajo volumen, pausado. Todo coherente con la situación.

Pero hubo una pregunta, que supongo que no preparó, que sí que impactó en el impertérrito semblante del líder de la formación morada. Un periodista le plantea que si está de acuerdo con las declaraciones de Juan Carlos Monedero, en las que afirma que: “Las cloacas han convencido a Íñigo Errejón para destruir Podemos”.

Iglesias niega con la cabeza cuando manifiesta verbalmente que no está a favor de esas declaraciones pero a continuación comete una especie de ‘laspsus interruptus‘ (vamos, un ‘morderse la lengua’ en toda regla). Ya que responde: “no estoy de acuerdo y… no estoy de acuerdo”, en ese momento se ríe y parece que prefiere callar para no alargar la explicación que iba a dar, convirtiendo la respuesta en un acto fallido.

Y hace bien, cuando se sufre algún tipo de incontinencia en el lenguaje y te sales del guión puede ser peligroso; y es que las palabras, a veces, las carga el diablo. 🙂

Os dejo por aquí el vídeo.

Íñigo Errejón, más allá de la tristeza tras perder las elecciones municipales #AnalisisNoVerbal

Sin duda, las imágenes que más me llaman hoy la atención son las que se observan en la comparecencia de Manuela Carmena tras perder el ayuntamiento de Madrid.

Como si de un funeral se tratase, apreciamos rostros de profunda tristeza y enfado. Y en cierto modo, aunque a muchos les parezca exagerada la reacción, tiene coherencia. La tristeza se asocia a la pérdida, al fracaso y a la decepción, especialmente si se han desvanecido las esperanzas puestas en algo. También en situaciones de indefensión, ausencia de predicción y control. Ninguna emoción podría representar mejor la tesitura de la agrupación política.

El contrariado rostro de Íñigo Errejón con la mirada perdida, nos muestra además una clara introspectiva, análisis y concentración. También es producto de la tristeza que provoca la focalización de la atención en las consecuencias a nivel interno de la situación. Piensa, recapacita, valora, todo ese proceso cognitivo se refleja en su comportamiento.

¿La única sonrisa? La de Rita Maestre cuando le preguntan a Carmena si pactaría con Ciudadanos.

¿Qué os parece? 🙂