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Puigdemont contrariado, la alegría de Arrimadas, tristeza en el PP y alivio en Junts Per Catalunya

Inés Arrimadas celebra su victoria (EFE)

Las elecciones en Cataluña celebradas hoy, 21 de diciembre, han transcurrido en unas circunstancias atípicas bajo la aplicación del artículo 155 que interviene la autonomía, Puigdemont ‘afincado’ en Bruselas e incluso candidatos encarcelados.

Las ‘caras más largas’, sin duda, las del Partido Popular, Andrea Levy aparecía tras García Albiol con una profunda tristeza y decepción.

En Junts Per Catalunya era todo pura euforia pero Elsa Artadi, la jefa de campaña del partido, destaca además de por su entusiasmo, por las expresiones faciales de sorpresa y alivio. Al inicio de su aparición arqueaba constantemente las cejas asombrada y además inspiraba fuertemente, era muy visible, en señal de descanso.

El partido más votado fue el de Ciudadanos e Inés Arrimadas fue fiel reflejo de esa ventaja. La alegría en su rostro era intensa y sincera, sin atisbo de esa sensación agridulce que puede provocar la realidad del panorama de votos (mayoría de partidos independentistas). Sus gestos eran de triunfo y coraje, brazos alzados y puño apretado en señal de victoria, respaldados por Albert Rivera que reforzaba esta gestualidad tras ella en el escenario.

Carles Puigdemont, comparece ante los medios en último lugar, posición que protocolariamente se cede al ganador de las elecciones políticas, por tanto, este detalle ya indica su sensación de vencedor. Sonríe, pero nada tiene que ver con la sonrisa de Arrimadas, no hay una expresión real de alegría, es una sonrisa más posada, social. En su rostro sí puede apreciarse una emoción agridulce, entre luces y sombras, que evidencia sentimientos encontrados.

Y es que desde que aparece en escena y escucha la intervención del portavoz, su mirada está ausente, parece desubicado, con una comunicación algo débil al principio para después crecerse con expresiones de ira, rabia, con el gesto del dedo acusador, expresando furia contra Rajoy y el Gobierno y no felicidad y satisfacción por sus resultados.

 

Análisis no verbal: El ‘asesino de la catana’, ¿arrepentido?

Nos encontramos ante un insólito documental: ‘Yo fui un asesino’, en el que aparece José Rabadán, más conocido como el ‘asesino de la catana‘, diecisiete años después de asesinar a sus padres y a su hermana pequeña para contar qué sucedió, por qué lo hizo y cuál es su vida actual, totalmente reinsertado en la sociedad.

Ha suscitado bastante interés su perfil psicológico y la manera que ha tenido de relatar lo sucedido. Los expertos psicólogos forenses le han descrito como psicópata, narcisista y sádico y ‘choca’ este cambio al ver ahora a un adulto con una buena expresión, un trabajo, una familia… ¿Qué hay realmente detrás de esta imagen benevolente? ¿Siente culpa, está arrepentido? ¿Carece de emociones al recordar la historia?

En el documental se proyectan imagenes suyas en el momento de su detención y juicio que, efectivamente, contrastan con su expresión actual. En el momento pasado su actitud en todo momento es de orgullo, cabeza alta, sonrisa socarrona ante la presencia de medios, mirada fría, carente de emociones compatibles con el terrible crimen que acababa de cometer.

Ahora, durante toda su entrevista, aparece como una constante la emoción de tristeza, la podréis apreciar muy bien, porque es intensa y se describe por la elevación continua de la zona central de las cejas (éstas forman un triángulo). Habla en todo momento con una profunda tristeza, pero el quid de la cuestión es: tristeza ante qué. No podemos saber con exactitud qué estimulo le provoca realmente esa tristeza, pero hay algunos detalles a destacar que son bastante sugerentes:

  • En primer lugar, llama la atención que todo el relato periférico, es decir, el que no alude a los hechos centrales son contados con muchísimo detalle y precisión, sin embargo no recuerda la secuencia del asesinato en movimiento ni cómo, ni por qué desplazó los cadáveres, por ejemplo. “Ha quedado en mi subconsciente y no tengo la intención de sacarlo”, en este sentido parece que evita el castigo que le supone el dolor de recordar, se autoprotege. Conducta egoísta que no es compatible con la emoción de culpa.
  • Otro momento muy esclarecedor es cuando admite que “si hubiera pensado en las consecuencias no lo hubiera hecho“, está reconociendo que se arrepiente de todo lo que le ha sucedido a él después de su delito, su ingreso en prisión, en el reformatorio y a la repercusión en su vida. De nuevo, este es un pensamiento egocéntrico que no pone el foco en las víctimas sino en él mismo.
  • Recuerda a su madre y a su padre sin ninguna emoción intensa, no se rompe, no siente desgarro emocional al hablar de cómo los asesinó. Solo al hablar de su hermana pide un momento para retirarse de delante de la cámara en lo que parece un instante de llanto, pero que no podemos corroborar porque se retira.
  • Uno de los indicadores más reveladores son las palabras que utiliza en el momento justo de narrar el crimen: “Sucedió algo terrible, en ese momento no fui yo, fue muy cuerpo pero no fui yo. Levanté la espada pero no fue con la intención de atacarle y te lo digo con sinceridad y mi corazón, en ese momento no fui yo, pero la espada bajó, bajó con mis brazos, pero bajó sola. Mi cuerpo continuó atacando a mi familia”. Se aprecia perfectamente cómo elude su responsabilidad total, no admite ni acepta lo que hizo.
  • En su defecto, achaca la culpa a un ente tercero: el satanismo. El síndrome de down de su hermana hizo que se alejara de Dios y se acercó al satanismo que, según él, le llevó a realizar los actos que cometió. Proyecta, en este caso, que no fue una decisión suya, sino que entre el satanismo, los videojuegos, su imaginación y casi que la alineación de los planetas, fueron los responsables del asesinato de su familia.

Entonces, si una persona no interioriza la terrible acción ni su carga ¿realmente podemos pensar que está arrepentido o reinsertado? José Rabadán sigue disociando su persona del asesino y eso implica que hay una gran dificultad para asumir una responsabilidad. El lenguaje verbal y no verbal es un fiel reflejo de los pensamientos más internos y de las etapas no superadas…

Dolor y rabia en el mensaje (no verbal) de Puigdemont

En situaciones de alto estrés y preocupación la comunicación no verbal grita. No hay forma humana de controlar todas nuestras emociones en un estado tan intenso. Tras el encarcelamiento de los ex-Consellers del Govern de Catalunya, Carles Puigdemont comparece en televisión para exigir su liberación. El mensaje verbal ha sido enérgico pero su expresión emocional lo ha sido todavía más.

Mis compañeros del blog “Analistas de la mentira” han hecho una excelente labor al recopilar los fotogramas más significativos de esta exposición del ex-president ante los medios.

En estas dos primeras imagenes vemos de un modo muy potente la tensión en los labios, los aprieta fuertemente. A través de estas dos capturas podemos observar una profunda contención y represión emocional, con una connotación bastante negativa en cuanto a sus sentimientos internos se refiere.

Las siguientes dos fotografías son mis favoritas, entendédme, por la potente comunicación que poseen a pesar de ser solo un gesto:

Como veis expresan un vehemente enfado. En la primera captura se mezclan el dolor y la tristeza. Se describe un movimiento bien definido por el fruncimiento de las cejas, contracción orbicular de los ojos, compresión de los labios, elevación del mentón/labio inferior (puchero). Pareciera un rostro infantil en el proceso de una rabieta. Es una expresión muy llamativa. En la segunda foto vemos una expresión más pura de ira, ya que vemos fruncimiento de las cejas y exhibición de los dientes.

Por útlimo vemos una emoción de dolor cuando habla de los “presos políticos”:

Estoy muy sorprendida con estas capturas porque realmente Puigdemont tiene una corporalidad bastante neutral, no tiene alta expresividad, y una vez más, podemos comprobar cómo en momoentos de alto impacto emocional nuestro cuerpo reacciona y “grita” expresiones emocionales como estas. Como apunte adional, si se visualiza el vídeo y se atiende a la tasa de parpadeo, se identifica un aumento considerable de dicho comportamiento. Esto se asocia, en este caso, al estrés que está experimentando en esos momentos.

 

El insólito gesto de Puigdemont en el momento de la declaración de la DUI

Fin de semana repleto de emociones en Cataluña y en España, pero si tengo que elegir entre los posibles análisis y reacciones sucedidos en estos días, me quedo con las elocuentes respuestas no verbales de Puigdemont y Junqueras tras proclamarse la DUI en el Parlament.

Veamos qué curiosa resulta la secuencia que se produce justo después del conteo de votos a favor de la independencia de Cataluña. En ese momento, todos se levantan y Puigdemont… ¿baja la cabeza, aprieta los labios y mira a Junqueras?

No parece una reacción propia de la conducta de triunfo, alegría u orgullo, emociones esperadas en una situación como ésta. Sin embargo, sí que podemos observarlo en Junqueras, postura altiva, gesto soberbio y sonrisa de profunda satisfacción. Son dos lenguajes muy diferentes el de uno y otro.

Esta extraña reacción se consolida aún más con las declaraciones de Puigdemont al día siguiente. Mientras pronuncia al inicio de su comparecencia estas palabras: “Ayer vivimos un día histórico, un día cargado de sentido democrático y de sentido cívico. El Parlament cumplió con lo que los ciudadanos votaron el día 27 de septiembre, donde la mayoría surgida de las urnas encomendó al Parlamento la proclamación de la independencia…”

Su expresión facial es la siguiente (dos fotogramas de dos momentos distintos en estos escasos minutos iniciales):

Si describimos la acción facial que se produce, podemos destacar cómo sus cejas forman un perfecto triángulo producto de la elevación de la zona del entrecejo. Los fieles seguidores del blog ya habrán adivinado que esta descripción se corresponde irrefutablemente con la emoción básica y universal de la tristeza.

¿Pensáis que realmente son coherentes sus palabras con la expresión emocional que demuestra en este momento? ¡¿Con la tristeza?! No sé lo que pasa por la cabeza del ya expresidente de la Generalitat pero desde luego no podemos inferir que la comunicación no verbal sea congruente con una experiencia de logro, triunfo, euforia o satisfacción… sino más bien todo lo contrario…

 

 

 

 

 

 

 

La réplica (no verbal) de Puigdemont al Rey Felipe VI

El presidente de la Generalitat reaparece, con una escenografía solemne y una sola bandera (la catalana), tras la intervención del Rey después de lo acontecido el 1-O. Ya vimos cómo la comunicación no verbal dotaba de un plus de significado el mensaje de Felipe VI, y de nuevo con Puigdemont le expresión emocional vuelve a dar pistas sobre la profundidad de las palabras.

En general, su comunicación ha sido más espontánea y natural que la del Rey, no estar sentado ha contribuido a esta diferencia, ya que tenía más libertad de movimiento y esta dinámica provoca que el cuerpo ‘se suelte’ y ‘hable’ más (con el riesgo de que esto nos beneficie o no…).

Sorprendentemente, me ha parecido muy relajado, su rostro aparecía sereno cuando no suele ser habitual. El ceño fruncido forma parte de su línea base de comportamiento y en este caso solo mostró ira mientras enunciaba la intervención policial en Cataluña contra el pueblo civil catalán, acompañado después de tristeza.

Su expresión gestual es muy ilustrativa, coherente con el mensaje, armónica, con lo cuál denota credibilidad y convicción total en lo que dice. Los gestos de sus manos fueron muy adecuados, juntaba los dedos en forma de pirámide, transmitiendo así reflexión, calma y seguridad. Todo marchaba en una línea positiva hasta que menciona al rey y le devuelve (inconscientemente) el gesto del dedo acusador, levanta su dedo índice y señala a cámara con su mano izquierda, con la derecha y finalmente con las dos.

Este gesto tan sutil y aparentemente inofensivo entraña un significado nada positivo, de forma no consciente nuestro cuerpo quiere culpar, obligar o señalar de forma agresiva a nuestro interlocutor. Las personas que habitualmente realizan este gesto suelen creer que están en un nivel por encima de la persona a la que señalan, pueden pensar que tienen más autoridad. Sin embargo, también puede ocurrir que las personas que con frecuencia no señalan con el dedo, lo hagan, por ejemplo, en el caso de que estén enfadadas y crean que llevan la razón o pueden apuntar con el dedo para señalar que es la otra persona la que tiene la culpa de lo ocurrido…

¿Cuál es vuestra hipótesis?

 

 

 

Análisis no verbal de la aparición de Felipe VI tras el 1-O

El Rey Felipe VI aparece para pronunciarse sobre la situación en Cataluña tras el 1-O. El mensaje verbal ha sido directo y contundente contra el Gobierno Catalán y su lenguaje corporal no ha sido menos. Su comunicación ha estado encorsetada por la lectura del telepronter, al final, no deja de ser un discurso muy, muy, preparado, medido y leído.

Esto deja poco margen para la espontaneidad de las emociones, aun así, podemos detectar algunas claves emocionales reveladoras.

Ha sido especialmente interesante la evolución de las emociones en pocos minutos. En el inicio se filtran expresiones de ira intensa, muy significativa la asociada a la palabra “ilegal”, ha sido el momento más contundente en su expresión emocional, tonalidad y gestualidad.

Pero a medida que avanza en su intervención, la ira se convierte en profunda tristeza, que se mantiene casi constante en la mitad de su discurso, sobre todo cuando habla de la irresponsabilidad de las autoridades catalanas y cuando alude a la “unidad de España”.

Respecto a sus gestos, ha utilizado muchos más ilustradores de lo que suele manifestar, lo cuál significa que está comprometido y cree en lo que dice. Se esfuerza por enfatizar sus palabras y que el mensaje llegue a través de la pantalla. Destaca especialmente la apertura de manos y brazos en señal de ofrecimiento al dirigirse al pueblo catalán.

Y a vosotros… ¿os ha convencido?

 

Análisis no verbal: Inés Arrimadas muy hundida

Foto – EFE

Se han producido numerosas reacciones en el panorama político tras el 1-O que iré analizando estos días. Algunas trascienden por su contenido verbal y otras destacan por la elocuencia en la expresión corporal. Ha sido especialmente comentada la comunicación no verbal de Inés Arrimadas durante la rueda de prensa del líder de Ciudadanos, Albert Rivera (vídeo).

Mi colega de profesión J.L Martín Ovejero calificaba a Arrimadas como “muy hundida“. Efectivamente he podido cuantificar más de una decena de microexpresiones de tristeza en pocos minutos, su mirada estaba perdida, a veces, ni parpadeaba, su actitud era pensativa, muy reflexiva en la mayor parte de su aparición ante los medios.

Es una mujer muy expresiva y filtraba también emociones variopintas mientras escuchaba al representante de Ciudadanos, por ejemplo, sonrisas irónicas y desprecio cuando Rivera se pronunciaba al respecto del gobierno catalán. Pero también orgullo cuando se llamaba a la unión de la nación y cuando se sentía satisfecha de lo pronunciado por el presidente de su partido.

Inés Arrimadas has sido la responsable de la coherencia en el discurso de Albert Rivera, con su cuerpo asentía cada palabra e ilustraba el mensaje constantemente dándole fuerza y emocionalidad. El cansancio, el estrés y la tensión padecida también se hacía visible por su asimetría facial. Mi compañero Francisco Campos Maya escribe un artículo muy interesante al respecto.

 

El lenguaje corporal de Puigdemont revela sus intenciones

Programa ‘Salvados’. Puigdemont y Évole

Charla tensa, muy tensa a mi parecer, entre Carles Puigdemont y Jordi Évole, a quien felicito como entrevistador por sus preguntas sorpresivas, por el modo en que las realiza, su insistencia y su réplica vehemente. Quizá hable/corte demasiado en algunas ocasiones pero en general su estilo de entrevista, desde luego, da pie a un buen material interpretable.

Puigdemont comienza seguro en su discurso y su corporalidad pero se desestabiliza rápidamente ante los planteamientos ‘complicados’ de Évole.

Se nota sobre todo en: la fluidez del habla (acaba prácticamente tartamudeando), en los silencios (las latencias de respuesta al principio son casi nulas y se amplían significativamente hacia el final), el contacto visual (en el inicio es constante con su interlocutor y acaba desapareciendo) y en las pistas fisiológicas (bebe constantemente agua y traga saliva, lo que indica la sequedad en la garganta producto de la tensión experimentada).

Respecto a las emociones clave durante la entrevista, destacaría las siguientes:

  • Convicción total de que “sí se va a celebrar el referéndum”, independientemente de lo que pasé el 1-O, Puigdemont siente y cree que se llevará a término, su lenguaje corporal es coherente con las respuestas verbales afirmativas en este sentido.
  • Falta de convicción, sin embargo, al hablar de las “garantías del referéndum”, su gestualidad aquí queda paralizada, su cuerpo no ilustra el mensaje, hay un cambio de actitud que genera duda.
  • Emociones muy intensas de ira cuando se refiere al gobierno español y sus acciones ante la consulta del 1-O.
  • Muy curioso, sin embargo, que cuando manifiesta la negativa de Mariano Rajoy al diálogo con él podamos apreciar en su rostro una microexpresión de tristeza (caracterizada por la elevación del músculo central de la frente, las cejas quedan formando un triángulo).
  • Microexpresiones de asco y desprecio ante la idea de la retirada de urnas por los Mossos.
  • Finalmente, emoción de miedo y postura de huida ante la pregunta de sobre su posible detención, curioso que no muestre ira y sí dudas por la elevación de hombros, podemos pensar que contempla todas las posibilidades.

Florentino Pérez nos cuenta lo que realmente piensa de Cristiano Ronaldo

Polémica en el Real MadridCristiano Ronaldo ha defraudado supuestamente a hacienda; a partir de esta acusación planea la sombra de la duda sobre la permanencia del jugador en el club blanco, además, parece ser que éste no se ha sentido muy apoyado por su presidente Florentino Pérez. Y Florentino ha hablado. Analizamos su declaración para el programa deportivo ‘El Transistor’.

Mi captador de microexpresiones favorito, J.L Martín Ovejero, ha detectado emociones muy interesantes que reflejan lo que realmente el presidente del Real Madrid estaba experimentando al tratar el tema. En primer lugar, mientras habla de Cristiano Ronaldo, hay impacto emocional, porque hay un cambio notable en su expresión, más tensión en el rostro, más movimiento, está concentrado, es un tema que le preocupa y sabe que es importante ‘medir’ cada una de las palabras que va a pronunciar.

¿IRA O TRISTEZA ANTE LA SITUACIÓN? En la imagen lo podemos apreciar sin género de duda. En palabras del experto: “Apreciamos claramente tristeza, nunca he constatado enfado en el rostro de Florentino Pérez; y sus gestos en los que se auto señala exteriorizan un compromiso sincero con sus palabras. Interesante no olvidar que, aunque le veamos, era una entrevista para la radio, por lo que no se le ve atento a cámaras.

EL ASCO TAMBIÉN APARECE. “Una expresión facial de asco se hace visible cuando se compara el caso de Ronaldo al de Messi. Florentino Pérez se niega a entrar en esa comparación.”

DAME UN RESPIRO. “La idea de que Ronaldo no reconsidere su postura y definitivamente abandone el club blanco parece dejar sin aire a su Presidente.” Realmente se aprecia su agobio, incomodidad y desasosiego con tan solo imaginarse esa idea.

La entrevista fue bastante larga, 90 minutos, un tiempo más que suficiente para demostrar su profusa incomodidad con el tema, no dejó de realizar gestos manipuladores con objetos (micrófono, corbata, bolígrafo…), acciones que demuestran la tensión y el nerviosismo asociados al mensaje verbal. Esta agitación disminuía visiblemente cuando trataban otras cuestiones. Se aprecia una comunicación bastante coherente, emocional y comprometida con lo que dice.

Las insólitas emociones de Susana Díaz en su discurso tras la derrota

La candidata socialista, Susana Díaz, no convenció. En los debates Pedro Sánchez se crecía, y tras las tablas adquiridas en las elecciones generales, su comunicación no verbal fue mucho más natural, coherente, preparada sin artificio, conectando con el público a través de su mirada y expresiones faciales. Esto (supongo) no ha sido una variable determinante pero ya sabemos, todo cuenta.

Han sido muy elocuentes las reacciones de Susana Díaz durante la primera aparición pública tras conocerse los resultados de las Primarias del PSOE. En primer lugar, llama la atención que no nombre en ningún momento a Pedro Sánchez, evita referirse a él, eludiendo así, por tanto, cualquier vinculación o deferencia hacia su persona, se distancia totalmente del ganador, lo cuál sugiere un gran impacto emocional, para bien o para mal (por el resto de canales expresivos, debemos entender que para mal), pero desde luego no le resulta indiferente.

Su gestualidad, intensidad en su discurso y movimientos descienden notablemente en referencia a su línea base de comportamiento. Está totalmente abatida, bloqueada, lo que infiere que realmente sí ha sido una sorpresa para ella, y no esperaba un resultado tan desfavorable para ella.

Mi colega de profesión y amigo, Francisco Campos Maya, ha captado dos microexpresiones genuinas de Susana Díaz en esta comparecencia. Esta primera de intensa y profunda TRISTEZA, ejecutada en el momento en el que agradece la participación de los afiliados en estas Primarias. Como bien apunta el experto, “Es interesante fijarse en la elevación de barbilla, acción que corresponde con el “puchero“, que podemos observar en las niñas y en los niños más pequeños cuando están tristes.”

Esta segunda imagen correspondería con una expresión mixta entre la emoción de ASCO e IRA, justo cuando habla de la enhorabuena que ha trasladado a su principal rival, Pedro Sánchez (aunque no le nombra).