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Cómo reconocer a una persona neurótica

Tradicionalmente, siempre necesitábamos de test de personalidad para reconocer los rasgos que cada uno tiene. La tendencia última, en este sentido, ha evolucionado hacia la perfilación indirecta de la personalidad, es decir, detectar ciertos rasgos a través de la mera observación de la conducta, esto es, de sus movimientos, de su forma de hablar, de caminar, e incluso por sus rutinas diarias, su coche, su nevera, su mesa de trabajo… Las investigaciones científicas en psicología de la personalidad han ido asociando cada uno de estos comportamientos con ciertos patronés genéticos y estables del carácter, de modo que no sean necesarias las pruebas estadísticas para hacerte una idea del tipo de personalidad que tienes ante ti.

Está mucho más claro saber valorar si una persona es extrovertida o introvertida, racional o emocional, pero se complica con el rasgo del neuroticismo. Éste se define como inestabilidad emocional, ansiedad, preocupación, tensión y con tendencia a la culpabilidad (no tienen por qué estar presentes todos, pueden cumplirse unos u otros, depende del nivel del rasgo que tengamos). Los rasgos de personalidad nos encasillan pero también, según su nivel y su combinación con otros rasgos, marcan las diferencias, no será igual una persona extrovertida que puntúa 96 en neuroticismo a una persona introvertida que puntúa 72 en neuroticismo.

Tomando como referencia el estado más puro y amplio del neuroticismo, observarémos que incluso en conversaciones informales, parece que se mueven más y constantemente que el común de los mortales, ya sea mordiéndose o clavándose las uñas o sacudiendo las piernas, se conocen como gestos automanipuladores, nos tocamos a nosotros mismos, a nuestra ropa o a objetos de alrededor para soltar tensión e inquietud.  Estas conductas repetitivas pueden ser puntuales, por un estado concreto de nerviosisimo, pero si son habituales en la línea base de comunicación de alguien son muestra de personalidades neuróticas.

Según Atsushi Oshio, de la Universidad de Waseda (Japón), los malos hábitos de morderse las uñas y agitar las piernas pueden ser perjudiciales para la salud. Particularmente en Japón, sacudir las piernas se considera altamente indeseable. Esta conducta puede que no tenga repercusiones tan graves en otras culturas pero sí transmiten falta de confianza, por ejemplo en una entrevista de trabajo, y da pista de una personalidad inestable, tal y como apunta el experto “tales hábitos contribuyen a un sentimiento de desintegración en lugar de un sentimiento unificado y equilibrado“.

Se ha observado que el morderse las uñas generalmente desaparece como comportamiento integrado cuando pasamos la etapa de la adolescencia, por tanto, de entrada ya se asocia a una conducta infantil, imadura e insegura. Muchas personas con neuroticismo alto pueden cambiar morderse las uñas por otras conductas repetitivas que no están tan ‘mal vistas’ socialmente, por ejemplo, masticar chicle o girar el cabello. Según Oshio, estas acciones se producen como un mecanismo para afrontar el estrés, como un comportamiento inconsciente que las personas no pueden inhibir fisiológicamente.

 

*Fuente:  Psychology Today – Oshio, A. (2018). ¿Quién agita las piernas y se muerde las uñas? Comportamientos repetitivos autoinformados y rasgos de personalidad. Estudios psicológicos.

Lo que todavía no sabes sobre las lágrimas

Podemos llorar de alegría, por afectación emocional, tristeza, miedo, dolor… emociones variopintas y contradictorias desatan una misma respuesta fisiológica: el llanto. Hay animales que derraman lágrimas con el puro objetivo de mantener húmedo el globo ocular, parece que las ‘lágrimas emocionales’ son exclusivas del ser humano, de un modo universal, todos lo hacemos independientemente del género, la cultura, la edad… Aunque es obvio que esta conducta adquiere una importancia mayor en la edad infantil, pura comunicación no verbal, cuando no conocemos las palabras, nuestras emociones básicas hablan por nosotros para comunicar nuestras necesidades más primarias.

Lo curioso del tema es que los expertos en la materia aún no saben con certeza por qué lloramos, hay muchas teorías e hipótesis al respecto, las más aceptadas apuestan por el sentido evolutivo de la indefensión, de la necesidad de comunicarle a los demás que necesitamos ayuda sin hacer mucho ruido, es decir, sin llamar la atención del resto de ‘depredadores’. No podemos resistirnos a consolar/ayudar a una persona que llora, según los estudios sociales estamos programados para ello y nuestra sensibilidad aumenta irremediablemente, inhibiendo nuestros instintos más agresivos.

Llorar sienta bien. Las lágrimas contienen hormonas del estrés, es una buena forma de expulsar el malestar de nuestro organismo. Tras el llanto nuestro cuerpo libera endorfinas, provoca que nuestro estado de ánimo se reactive equilibrando nuestras emociones, nos sentimos más tranquilos, liberados y reconfortados. Llorar ayuda al cuerpo a volver a un estado de homeostasis después de estar excesivamente excitado, ya sea positiva o negativamente.

Otro dato, en general, las mujeres lloran con más frecuencia y de forma más prolongada que los hombres. Puede existir aquí un componente cultural que provoque un sentimiento de vergüenza o debilidad en el hombre que le haga reprimir el llanto en etapas adolescentes y habitúe a su organismo a no reaccionar de este modo. Aunque según el Wall Street Journal también hay genética en esta diferencia: Las mujeres están programadas biológicamente para derramar más lágrimas que los hombres. Bajo un microscopio, las células de las glándulas lagrimales femeninas se ven diferentes a las de los hombres. Además, el conducto lagrimal masculino es más grande que el de la hembra, por lo que si un hombre y una mujer se rompen, emocionalmente hablando, las lágrimas de la mujer se derramarán sobre sus mejillas más rápido.

Continuando con el género, en 2011 se realizó un estudio que demostraba la correlación del llanto con la excitación sexual, los resultados fueron contundentes: la testosterona y la excitación sexual descienden en los hombres después de que huelan las lágrimas de una mujer. “Concluimos que hay una señal química en lágrimas humanas, y al menos una de las cosas que hace la ‘quimioseña’ es reducir la excitación sexual” determinaban los autores de la investigación.

También hay rasgos de personalidad que se relacionan con una mayor facilidad para llorar, personas que han experimentado fuertes traumas en el pasado, niveles elevados de ansiedad/neuroticismo, extroversión y empatía, por ejemplo.

¿Y qué hay de las lágrimas de cocodrilo? ¿Realmente existen? Sí, los cocodrilos lloran continuamente, pero no de dolor físico o emocional, su función es meramente la de lubricar el ojo, tienen un tercer párpado y es importante que el lacrimeo sea constante para no causar daños o infecciones.

 

 

 

*Referencia: https://www.huffingtonpost.com.mx/entry/tear-facts_n_4570879

 

 

El agotamiento mental también da la cara a través del lenguaje corporal

El estrés y la fatiga son protagonistas más que nunca en nuestra vida diaria. Estamos sometidos a una estimulación constante, redes sociales, noticias, trabajo, whatsapp… un mundo en que la relajación y la desconexión brilla cada vez más por su ausencia. Si a esto sumamos una mala gestión del tiempo y una tipología de personalidad que tiende a la preocupación constante, nerviosismo y, por qué no, la empatía, el resultado puede tener consecuencias muy graves para nuestra salud mental y física.

Como todo estado interno, el estrés también se comunica a través de nuestra comunicación no verbal si es que no somos capaces de expresarlo con palabras. El agotamiento mental puede causar dolor y nuestro comportamiento habitual puede verse alterado de formas muy diversas. La clave, como siempre digo en este blog, está en detectar los cambios, señales que sugieren que algo no va bien, indicadores que no forman parte de nuestro modo habitual de relacionarnos, de hablar, de caminar, de responder…

Es importante discernir las preocupaciones reales que requieran de nuestra energía de la ansiedad innecesaria generada por nosotros mismo, estrés por cosas que no han pasado o por errores del pasado que ya no tienen solución. Hay que aprender a avanzar y gestionar emociones que no nos aportan, solo restan salud.

Ha sido todo un honor colaborar con mi compañera Elena Haza, que publica hoy un artículo en el que se desvelan las causas, síntomas, señales y, sobre todo, cómo evitar llegar a este estado tan perjudicial para nuestra salud. (Pincha aquí para leer el artículo).

A todos y todas… ¡relax! 🙂

Dolor y rabia en el mensaje (no verbal) de Puigdemont

En situaciones de alto estrés y preocupación la comunicación no verbal grita. No hay forma humana de controlar todas nuestras emociones en un estado tan intenso. Tras el encarcelamiento de los ex-Consellers del Govern de Catalunya, Carles Puigdemont comparece en televisión para exigir su liberación. El mensaje verbal ha sido enérgico pero su expresión emocional lo ha sido todavía más.

Mis compañeros del blog “Analistas de la mentira” han hecho una excelente labor al recopilar los fotogramas más significativos de esta exposición del ex-president ante los medios.

En estas dos primeras imagenes vemos de un modo muy potente la tensión en los labios, los aprieta fuertemente. A través de estas dos capturas podemos observar una profunda contención y represión emocional, con una connotación bastante negativa en cuanto a sus sentimientos internos se refiere.

Las siguientes dos fotografías son mis favoritas, entendédme, por la potente comunicación que poseen a pesar de ser solo un gesto:

Como veis expresan un vehemente enfado. En la primera captura se mezclan el dolor y la tristeza. Se describe un movimiento bien definido por el fruncimiento de las cejas, contracción orbicular de los ojos, compresión de los labios, elevación del mentón/labio inferior (puchero). Pareciera un rostro infantil en el proceso de una rabieta. Es una expresión muy llamativa. En la segunda foto vemos una expresión más pura de ira, ya que vemos fruncimiento de las cejas y exhibición de los dientes.

Por útlimo vemos una emoción de dolor cuando habla de los “presos políticos”:

Estoy muy sorprendida con estas capturas porque realmente Puigdemont tiene una corporalidad bastante neutral, no tiene alta expresividad, y una vez más, podemos comprobar cómo en momoentos de alto impacto emocional nuestro cuerpo reacciona y “grita” expresiones emocionales como estas. Como apunte adional, si se visualiza el vídeo y se atiende a la tasa de parpadeo, se identifica un aumento considerable de dicho comportamiento. Esto se asocia, en este caso, al estrés que está experimentando en esos momentos.

 

Análisis no verbal: Inés Arrimadas muy hundida

Foto – EFE

Se han producido numerosas reacciones en el panorama político tras el 1-O que iré analizando estos días. Algunas trascienden por su contenido verbal y otras destacan por la elocuencia en la expresión corporal. Ha sido especialmente comentada la comunicación no verbal de Inés Arrimadas durante la rueda de prensa del líder de Ciudadanos, Albert Rivera (vídeo).

Mi colega de profesión J.L Martín Ovejero calificaba a Arrimadas como “muy hundida“. Efectivamente he podido cuantificar más de una decena de microexpresiones de tristeza en pocos minutos, su mirada estaba perdida, a veces, ni parpadeaba, su actitud era pensativa, muy reflexiva en la mayor parte de su aparición ante los medios.

Es una mujer muy expresiva y filtraba también emociones variopintas mientras escuchaba al representante de Ciudadanos, por ejemplo, sonrisas irónicas y desprecio cuando Rivera se pronunciaba al respecto del gobierno catalán. Pero también orgullo cuando se llamaba a la unión de la nación y cuando se sentía satisfecha de lo pronunciado por el presidente de su partido.

Inés Arrimadas has sido la responsable de la coherencia en el discurso de Albert Rivera, con su cuerpo asentía cada palabra e ilustraba el mensaje constantemente dándole fuerza y emocionalidad. El cansancio, el estrés y la tensión padecida también se hacía visible por su asimetría facial. Mi compañero Francisco Campos Maya escribe un artículo muy interesante al respecto.

 

¿Pensar positivamente nos protege contra el cáncer?

Todos hemos escuchado la afirmación común de que el pensamiento negativo, el pesimismo y el estrés crean las condiciones idóneas para que las células de nuestro cuerpo se corrompan y el cáncer se desarrolle.

Pues bien, un nuevo estudio socava el mito de que las emociones negativas pueden causar cáncer. No se ha encontrado correlación alguna entre un estado emocional pésimo, en este caso la depresión, y una predisposición a desarrollar enfermedades como el cáncer.

En la investigación publicada en Psico-Oncología , los cuatro autores coreanos han realizado un exhaustivo Meta-Análisis para dar con este resultado. Y añaden que “aunque algunos estudios de dudosa metodología encontraron que los pacientes con trastorno depresivo poseen un mayor riesgo de padecer cáncer, en general, el análisis no demostraba clínicamente esta hipótesis comparando una muestra depresiva con la población general.

Lo cierto es que en la actualidad, los resultados producto de las indagaciones de este equipo de investigadores no pueden ofrecer un vínculo causal entre emociones y cáncer. Es más, algunos de estos estudios demostraron que la relación podría ser incluso a la inversa: los sujetos deprimidos y aquellos que experimentaron más estrés eran menos propensos a desarrollar cáncer que las personas positivas, tranquilas y sin un estilo de vida estresante.

Según los autores: “La convicción de que el pensamiento positivo y las emociones evitan el desarrollo del cáncer, o que incluso pueden curarlo, es producto de nuestra necesidad de control. Preferimos vivir con la convicción de que tenemos el poder de controlarlo todo y podemos cambiar situaciones negativas con nuestra mente. La verdad, sin embargo, es que somos “poco importantes” a la hora de influir en la abrumadora mayoría de los factores inductores de cáncer.

 

*Referencia: Risk of cancer among patients with depressive disorder: a meta-analysis and implications – Psycho-Oncology.

 

¿Qué es ese nudo en la garganta que sentimos al llorar?

que-nos-hace-sentir-un-nudo-en-la-garganta_ampliacionNo es algo subjetivo, es algo físico. Cuando estamos a punto de llorar, nos emocionamos intensamente (a causa de la alegría) o, por el contrario, sentimos una tristeza muy profunda notamos realmente una fuerte presión en la garganta que nos impide pronunciar palabra, incluso nos dificulta respirar con normalidad. Su duración es de pocos segundos (al menos de seguido) pero es una experiencia muy desagradable. ¿Por qué ocurre?

Los seres humanos somos la única especie capaz de segregar lágrimas por motivos emocionales, y aunque resulte increíble, no se conoce exactamente la razón por la que lloramos. Algunos autores sugieren que la reacción constituye una forma de comunicación no verbal para expresar emociones, otros científicos apuntan a una cuestión evolutiva: una muestra de sumisión destinada a un posible atacante para suscitar lástima y evitar la lucha.

Con frecuencia ese llanto lleva consigo este nudo en la garganta que se produce por la tensión muscular: el sistema nervioso autónomo (que controla diferentes funciones fisiológicas involuntarias, como la digestión) entra en estado de hiperactividad. Entonces, se encarga de enviar oxígeno a todo el cuerpo para ayudar a los músculos a ejercitarse rápidamente, por si tuvieras que salir corriendo o golpear.

nudo2Por tanto, debe entrar gran cantidad de aire en los pulmones. En un esfuerzo por conseguirlo, el sistema nervioso ordena a la glotis que permanezca abierta. Este estrechamiento de la laringe es el encargado de controlar el paso de aire a las vías respiratorias, evitando que se cuelen trozos de comida. Aunque no seamos conscientes, la glotis se abre y se cierra mientras ingerimos alimento, pero cuando tenemos ganas de llorar, los músculos la obligan a mantenerse abierta y debe forzarlos cuando necesitamos tragar. La resistencia entre ambas fuerzas es la que provoca esa sensación de ‘nudo’.

La tensión se incrementa al comenzar las lágrimas debido a otros efectos de la reacción emocional: la congestión de la nariz y el goteo o la secreción de una mayor mucosidad. Tanto fluido nos obliga a tragar más frecuentemente, lo que potencia el tira y afloja entre los músculos laríngeos y la glotis.

El síntoma se conoce también como globo faríngeo, y es muy común en estas situaciones de estrés. La desagradable sensación desaparece a medida que el individuo se calma y el sistema nervioso vuelve a su estado inicial. Afortunadamente, tanta tensión tiene su recompensa: una vez pasada la situación de alerta y secas las lágrimas, el cuerpo se relaja y, según un estudio publicado recientemente incluso nos sentimos mejor que antes de la congoja. 

 

 

 

*Fuente de consulta: Cienciaxplora.

¿Qué hay detrás de los lapsus linguae de Mariano Rajoy?

Mariano Rajoy. Foto EFE

Mariano Rajoy. Foto EFE

Sí, Mariano Rajoy sin duda se lleva la palma, “ETA es una gran nación”, “somos sentimientos y tenemos seres humanos”, son algunos ejemplos, aquí tenéis una buena recopilación de todos los lapsus producidos en los últimos años. Aunque no es el único que los comete, son acciones muy frecuentes y cotidianas que podemos detectar en multitud de discursos de personajes públicos, en actores/actrices, políticos, presentadores de televisión, literatos, periodistas, y si hacemos examen de conciencia seguro que en nosotros mismos también, pero ¿qué son los lapsus linguae? ¿por qué ocurren? ¿cómo pueden interpretarse?

El termino de lapus linguae se lo debemos al psicoanálisis y a sus principales autores, Freud y Wund, quienes utilizaron esta locución latina para designar a estos errores del inconsciente que salen involuntariamente a la luz cuando aquello que la persona quiere decir entra en conflicto con un pensamiento o deseo no consciente de la misma. Este ha sido uno de los últimos lapus cometidos por Mariano Rajoy, “Lo que nosotros hemos hecho ha sido engañar a la gente” es especialmente desafortunado en su contenido, y si tomamos lo anterior como ejemplo podría considerarse que efectivamente en su interior y, de algún modo, puede pensar que ha engañado a la ciudadanía, y esa creencia inconsciente se filtre en su discurso sin remedio.

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