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La canción más relajante del mundo

En el post anterior destacábamos la relación entre la música y el estrés y de cómo determinadas melodías favorecen la reducción de la ansiedad y el aumento de la eficacia en tareas concretas.

La música nos permite relajarnos a través de un proceso físico, las vibraciones melódicas se ajustan hasta lograr un mismo ritmo y podemos conseguir disminuir el ritmo cardíaco, la presión sanguínea, o la tensión muscular. Incluso hay estudios que correlacionan la música con una gestión del dolor crónico más efectiva.

Neurocientíficos de Reino Unido han especificado qué melodías pueden conseguir fácilmente estos efectos en nuestro cuerpo y mente. El estudio se realizó con participantes que intentaron resolver acertijos complejos lo más rápido posible mientras estaban conectados a sensores. Los rompecabezas indujeron un cierto nivel de estrés, entonces los participantes escucharon diferentes canciones mientras los investigadores medían la actividad cerebral y los estados fisiológicos, que incluían la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la frecuencia respiratoria.

Según el Dr. David Lewis-Hodgson de Mindlab International, autor de la investigación, la siguiente canción produjo un mayor estado de relajación que cualquier otra música probada hasta la fecha. De hecho, escuchar esta única canción, “Weightless” (sin peso), resultó en una sorprendente reducción del 65% de la ansiedad general de los participantes, y en una reducción del 35% en sus tasas de descanso fisiológicas habituales.

El grupo que creó “Weightless“, lo hizo en colaboración con terapeutas de sonidoSus armonías, ritmos y líneas de bajo cuidadosamente arreglados ayudan a disminuir la frecuencia cardíaca de un oyente, reducen la presión arterial y reducen los niveles de la hormona del estrés (cortisol).

Cuando se trata de reducir la ansiedad, las apuestas no podrían ser más altas. El estrés exacerba el riesgo de problemas de salud como enfermedades del corazón, obesidad, depresión, problemas gastrointestinales, asma, etc. Aún más preocupantes son los resultados de un estudio reciente de Harvard y Stanford, que descubrió que los problemas de salud debidos solo al estrés laboral causan más muertes que la diabetes o el Alzheimer.

La ciencia es clara: si quieres que tu mente y tu cuerpo duren, debes priorizar darles un descanso. La música es una forma fácil de aliviar la presión de todo lo que pueda aumentar tu nivel de estrés. Y aquí tenéis el top ten de canciones que podrás escuchar para bajar pulsaciones:

10. “We Can Fly,” by Rue du Soleil (Café Del Mar)

9. “Canzonetta Sull’aria,” by Mozart

8. “Someone Like You,” by Adele

7. “Pure Shores,” by All Saints

6. “Please Don’t Go,” by Barcelona

5. “Strawberry Swing,” by Coldplay

4. “Watermark,” by Enya

3. “Mellomaniac (Chill Out Mix),” by DJ Shah

2. “Electra,” by Airstream

1. “Weightless,” by Marconi Union

 

*Fuente de consulta: Inc.

Descubren cuál es la música más adecuada para reducir el estrés de cada trabajo

Que la música amansa a las fieras es una realidad. La terapia del sonido ha sido popular durante siglos como una forma de relajar y restaurar la salud. Ya las culturas indígenas utilizaban la música para mejorar el bienestar y mejorar las condiciones de salud.

En los años 70, una serie de experimentos científicos reveló la relación entre la reproducción de música de fondo durante la ejecución de un trabajo repetitivo y la eficiencia en la realización de dicha tarea.

Recientemente los estudios sobre el tema siguen replicando aquellos primeros resultados, pero además establecen qué estilo de música favorece una acción en concreto, reduciendo el estrés hasta en un 65% y aumentando la eficacia y la rapidez en una determinada labor en más del 80%.

El Dr. David Lewis-Hodgson de Mindlab International solicitó a 26 participantes que resolvieran durante cinco días seguidos una serie de tareas en un ordenador mientras escuchaban distintos temas o cuando no había ningún sonido. Estas fueron sus conclusiones:

Si tienes que trabajar con cálculos numéricos o prestar atención a los detalles, lo mejor es la  música clásica. Los aciertos de los participantes se incrementaron un 12% con respecto a si ejecutaban esas tareas sin sonido alguno. La música clásica fue, además, el segundo tipo de música más valorado para la corrección ortográfica.

Si tu trabajo consiste en introducir datos o hacer correcciones ortográficas rápidas, la música más eficaz es el pop. Este sonido anima cuando se requiere velocidad. Igualmente, la música de baile impulsa este tipo de tareas. La eficacia, según el estudio, aumenta con respecto a hacerlo sin sonido de fondo. Es de suponer que si se realiza un trabajo monótono, una música que eleve el estado de ánimo ayuda a no distraerse y a hacerlo más llevadero.

Si tienes que resolver ecuaciones, la mejor música es la ambiental. Aquí se engloban aquellas melodías que escuchamos en ascensores o aeropuertos, que pasan inadvertidas, pero que tranquilizan. Un ejemplo: los temas compuestos por Brian Eno.

Si tienes que corregir o resolver problemas, la música de baile es lo tuyo. Este género ayudó a los participantes en el estudio a aumentar la precisión en los ejercicios de corrección ortográfica, ecuaciones matemáticas y velocidad de lectura hasta en un 20%.

Y mañana… descubriremos cuál es la canción  más relajante del mundo según la ciencia… no os lo perdáis!

 

 

*Referencia: Laboratorio de Felicidad 

 

 

El insólito comportamiento de los tripulantes del Apolo 11 tras pisar la luna

El 20 de julio de 1969, Neil Armstrong se convirtió en el primer ser humano en pisar la luna. La transmisión de este evento histórico fue visto por un quinto de la población mundial, era “el pequeño paso para un hombre y un gran salto para la humanidad”.

Pero resultó que ese paso que él consideraba pequeño no resultaría tal. Fue grande para él, quizás demasiado. Y es que una de las cuestiones más interesantes sobre estos hombres trasciende lo biográfico para convertirse en un auténtico reto para la psicología humana: tras llegar, literalmente, más lejos que nadie, tras ver a lo lejos tu propio planeta desde la luna, y tras ser considerado por el mundo entero como un héroe … ¿qué sucedió cuando volvieron a su casa, se sentaron en su sofá y se preguntaron “y ahora qué”?

El equipo del Apolo 11 (conformado por Armstrong, Aldrin y Collins) fue seleccionado, por supuesto, por su experiencia y capacidad técnica, pero parece que la personalidad de Armstrong fue un factor decisivo en la elección del ‘primer hombre’ que pisaría la superficie lunar. En el libro publicado por Chris Kraft se tuvo en cuenta la personalidad de ambos astronautas.

Mientras Aldrin era de carácter muy expansivo, autosuficiente y excesivamente extrovertido, Armstrong era mucho más fiable, serio y discreto. Armstrong representaba mejor el ideal del norteamericano medio y podría llevar durante toda su vida el privilegio de haber sido el primer hombre en la Luna con mucha mayor calma y discreción. Y así fue, nunca se dejó llevar por la embriaguez del éxito, pero también le pasó factura a nivel emocional y personal.

El mundo entero esperaba expectante el relato de Armstrong tras su inverosímil aventura espacial y lo que realmente nos encontramos en su rueda de prensa, pocas semanas después de su regreso, es un lenguaje corporal muy tenso e incoherente con las emociones esperadas. Es más interesante destacar lo que no vemos que lo que se aprecia. No hay visos de alegría, ilusión, orgullo, euforia, ni alivio. Nada de eso. Se ven muy malhumorados, cabizbajos, tristes, descolocados

Armstrong es el responsable de inaugurar la presentación, su cuerpo está totalmente rígido, de hecho, en los minutos iniciales se encoge de hombros fuertemente y permanece así durante minutos, no es duda, ya que no es momentáneo, se convierte en una postura de perturbación abrumadora. Respira estrés por cada poro de su lenguaje corporal.

La posición de las manos es de automanipulación, se aprieta una contra otra, se acaricia los dedos, inconscientemente el cerebro ejerce su función y le ayuda a relajarse y rebajar la ansiedad. Su discurso es excesivamente pausado, se atasca, traga saliva visiblemente de forma constante, su mirada está perdida y cabizbaja.

¿Corresponde está actitud a alguien que acaba de conseguir uno de los mayores desafíos para el hombre tras años de trabajo e implicación personal? ¿Por qué su lenguaje corporal es incoherente con la situación vivida?

Yo plantearía varias hipótesis, comenzaré con la que personalmente más me convence: Miedo escénico. Su comunicación no verbal es propia de una persona que sufre un leve ataque de pánico ante un público desconocido que espera que brilles. Aparecen emociones de miedo y vergüenza por un estímulo presente, se ve disperso, torpe.

Sí, ya lo sé. Este hombre estuvo al borde de la muerte en decenas de ocasiones, combatió en la guerra, vivió situaciones de alto estrés psicológico, su entrenamiento fue inimaginablemente duro, pero todo ello se relaciona con lo que mejor sabía hacer y más le gustaba: estudiar estrategias, investigar, volar, tripular… pero no con enfrentarse hábilmente a una audiencia sabiendo que millones de personas están pendientes de lo que dices y cómo lo dices.

A todos nos puede resultar increíble que Armstrong, visto como un super hombre, un héroe, una mente brillante con nervios de acero en maniobras de pilotaje extremas, se ponga nervioso y entre en pánico cuando habla en público, pero no está reñido, no es difícil teniendo en cuenta su patrón de personalidad altamente racional e introvertido.

También es posible, y puede darse esta hipótesis junto con la primera, que tras el desorbitado nivel de tensión experimentado durante ‘el viaje’ y días posteriores, Armstrong y sus compañeros se encontraran en una fase inicial de depresión. El cuerpo siempre intenta compensar para estabilizarnos y conseguir el equilibrio, tras una activación aguda de nuestro organismo, la balanza se inclina hacia el sentido contrario para promediar el exceso, entrando en un estado de tristeza, afectación, letargo y pensamientos negativos.

De hecho, los dos hombres que pisaron la luna admitieron un tratamiento psicológico posterior para atajar la depresión que sufrieron. Aldrin además para tratar el alcoholismo en el cayó. En esa entrevista ya puede apreciarse el comienzo de un camino emocional difícil de gestionar para dos hombres sabios y valientes, pero al fin, solo dos hombres.

La tercera posibilidad es que mintieran, todos conocemos las teorías conspiratorias alrededor de los viajes a la luna, posible fraude, etc. Yo también me lo he planteado, y es cierto que hay una línea muy delgada que separa la ansiedad de la mentira. Pero cuestiono lo siguiente:

Imaginaos que sí, todo fue un engaño, rodaron las escenas en un desierto terrestre, en un plató televisivo y no fueron a la luna. Y ahora tienen que dar una rueda de prensa para contar una historia inventada (y muy difícil de crear)… ¿No podrían disimular mejor? Quiero decir, la primera premisa y la más importante para mentir bien es creerte tu propia mentira para que tu comportamiento parezca honesto. Los mentirosos simulan decir la verdad en el contenido y en las formas. Mantienen más contacto visual con la audiencia para controlar las reacciones de los presentes, por ejemplo, y no es el caso.

Si hubiera sido así, si mintieran, creo que mostrarían más entereza, mantendrían más el tipo y su discurso verbal estaría más estructurado, encorsetado, preparado, no hubiera dejado nada a la improvisación. Si fuera yo, directamente leería un guion, y me prepararía a conciencia, porque lo que está en juego (que te crean con un tema así) era bastante importante. No me rendiría al estrés, al nerviosismo, a un alegato inicial improvisado, simularía credibilidad y esto sí que se podría detectar; en este blog lo hemos hecho en numerosas ocasiones.

Hay un detalle más que me hace descartar esta opción de la mentira:

Están mucho más nerviosos al inicio, cuando tienen que ‘presentarse’ e introducir el discurso con un contenido sin importancia, banal y protocolario, que cuando entran a explicar los pormenores, puntualizaciones y tecnicismos del viaje. En esa parte del relato, la más crítica si es que vas a mentir, se relajan y fluyen mucho más de forma natural, se sienten más seguros y hablan con mayor convicción, hay nervios y tensión aún, pero no hay miedo. 

Estoy deseando de conocer vuestras opiniones, ¿estáis de acuerdo conmigo? 🙂

 

 

Cómo reconocer a una persona neurótica

Tradicionalmente, siempre necesitábamos de test de personalidad para reconocer los rasgos que cada uno tiene. La tendencia última, en este sentido, ha evolucionado hacia la perfilación indirecta de la personalidad, es decir, detectar ciertos rasgos a través de la mera observación de la conducta, esto es, de sus movimientos, de su forma de hablar, de caminar, e incluso por sus rutinas diarias, su coche, su nevera, su mesa de trabajo… Las investigaciones científicas en psicología de la personalidad han ido asociando cada uno de estos comportamientos con ciertos patronés genéticos y estables del carácter, de modo que no sean necesarias las pruebas estadísticas para hacerte una idea del tipo de personalidad que tienes ante ti.

Está mucho más claro saber valorar si una persona es extrovertida o introvertida, racional o emocional, pero se complica con el rasgo del neuroticismo. Éste se define como inestabilidad emocional, ansiedad, preocupación, tensión y con tendencia a la culpabilidad (no tienen por qué estar presentes todos, pueden cumplirse unos u otros, depende del nivel del rasgo que tengamos). Los rasgos de personalidad nos encasillan pero también, según su nivel y su combinación con otros rasgos, marcan las diferencias, no será igual una persona extrovertida que puntúa 96 en neuroticismo a una persona introvertida que puntúa 72 en neuroticismo.

Tomando como referencia el estado más puro y amplio del neuroticismo, observarémos que incluso en conversaciones informales, parece que se mueven más y constantemente que el común de los mortales, ya sea mordiéndose o clavándose las uñas o sacudiendo las piernas, se conocen como gestos automanipuladores, nos tocamos a nosotros mismos, a nuestra ropa o a objetos de alrededor para soltar tensión e inquietud.  Estas conductas repetitivas pueden ser puntuales, por un estado concreto de nerviosisimo, pero si son habituales en la línea base de comunicación de alguien son muestra de personalidades neuróticas.

Según Atsushi Oshio, de la Universidad de Waseda (Japón), los malos hábitos de morderse las uñas y agitar las piernas pueden ser perjudiciales para la salud. Particularmente en Japón, sacudir las piernas se considera altamente indeseable. Esta conducta puede que no tenga repercusiones tan graves en otras culturas pero sí transmiten falta de confianza, por ejemplo en una entrevista de trabajo, y da pista de una personalidad inestable, tal y como apunta el experto “tales hábitos contribuyen a un sentimiento de desintegración en lugar de un sentimiento unificado y equilibrado“.

Se ha observado que el morderse las uñas generalmente desaparece como comportamiento integrado cuando pasamos la etapa de la adolescencia, por tanto, de entrada ya se asocia a una conducta infantil, imadura e insegura. Muchas personas con neuroticismo alto pueden cambiar morderse las uñas por otras conductas repetitivas que no están tan ‘mal vistas’ socialmente, por ejemplo, masticar chicle o girar el cabello. Según Oshio, estas acciones se producen como un mecanismo para afrontar el estrés, como un comportamiento inconsciente que las personas no pueden inhibir fisiológicamente.

 

*Fuente:  Psychology Today – Oshio, A. (2018). ¿Quién agita las piernas y se muerde las uñas? Comportamientos repetitivos autoinformados y rasgos de personalidad. Estudios psicológicos.

Lo que todavía no sabes sobre las lágrimas

Podemos llorar de alegría, por afectación emocional, tristeza, miedo, dolor… emociones variopintas y contradictorias desatan una misma respuesta fisiológica: el llanto. Hay animales que derraman lágrimas con el puro objetivo de mantener húmedo el globo ocular, parece que las ‘lágrimas emocionales’ son exclusivas del ser humano, de un modo universal, todos lo hacemos independientemente del género, la cultura, la edad… Aunque es obvio que esta conducta adquiere una importancia mayor en la edad infantil, pura comunicación no verbal, cuando no conocemos las palabras, nuestras emociones básicas hablan por nosotros para comunicar nuestras necesidades más primarias.

Lo curioso del tema es que los expertos en la materia aún no saben con certeza por qué lloramos, hay muchas teorías e hipótesis al respecto, las más aceptadas apuestan por el sentido evolutivo de la indefensión, de la necesidad de comunicarle a los demás que necesitamos ayuda sin hacer mucho ruido, es decir, sin llamar la atención del resto de ‘depredadores’. No podemos resistirnos a consolar/ayudar a una persona que llora, según los estudios sociales estamos programados para ello y nuestra sensibilidad aumenta irremediablemente, inhibiendo nuestros instintos más agresivos.

Llorar sienta bien. Las lágrimas contienen hormonas del estrés, es una buena forma de expulsar el malestar de nuestro organismo. Tras el llanto nuestro cuerpo libera endorfinas, provoca que nuestro estado de ánimo se reactive equilibrando nuestras emociones, nos sentimos más tranquilos, liberados y reconfortados. Llorar ayuda al cuerpo a volver a un estado de homeostasis después de estar excesivamente excitado, ya sea positiva o negativamente.

Otro dato, en general, las mujeres lloran con más frecuencia y de forma más prolongada que los hombres. Puede existir aquí un componente cultural que provoque un sentimiento de vergüenza o debilidad en el hombre que le haga reprimir el llanto en etapas adolescentes y habitúe a su organismo a no reaccionar de este modo. Aunque según el Wall Street Journal también hay genética en esta diferencia: Las mujeres están programadas biológicamente para derramar más lágrimas que los hombres. Bajo un microscopio, las células de las glándulas lagrimales femeninas se ven diferentes a las de los hombres. Además, el conducto lagrimal masculino es más grande que el de la hembra, por lo que si un hombre y una mujer se rompen, emocionalmente hablando, las lágrimas de la mujer se derramarán sobre sus mejillas más rápido.

Continuando con el género, en 2011 se realizó un estudio que demostraba la correlación del llanto con la excitación sexual, los resultados fueron contundentes: la testosterona y la excitación sexual descienden en los hombres después de que huelan las lágrimas de una mujer. “Concluimos que hay una señal química en lágrimas humanas, y al menos una de las cosas que hace la ‘quimioseña’ es reducir la excitación sexual” determinaban los autores de la investigación.

También hay rasgos de personalidad que se relacionan con una mayor facilidad para llorar, personas que han experimentado fuertes traumas en el pasado, niveles elevados de ansiedad/neuroticismo, extroversión y empatía, por ejemplo.

¿Y qué hay de las lágrimas de cocodrilo? ¿Realmente existen? Sí, los cocodrilos lloran continuamente, pero no de dolor físico o emocional, su función es meramente la de lubricar el ojo, tienen un tercer párpado y es importante que el lacrimeo sea constante para no causar daños o infecciones.

 

 

 

*Referencia: https://www.huffingtonpost.com.mx/entry/tear-facts_n_4570879

 

 

El agotamiento mental también da la cara a través del lenguaje corporal

El estrés y la fatiga son protagonistas más que nunca en nuestra vida diaria. Estamos sometidos a una estimulación constante, redes sociales, noticias, trabajo, whatsapp… un mundo en que la relajación y la desconexión brilla cada vez más por su ausencia. Si a esto sumamos una mala gestión del tiempo y una tipología de personalidad que tiende a la preocupación constante, nerviosismo y, por qué no, la empatía, el resultado puede tener consecuencias muy graves para nuestra salud mental y física.

Como todo estado interno, el estrés también se comunica a través de nuestra comunicación no verbal si es que no somos capaces de expresarlo con palabras. El agotamiento mental puede causar dolor y nuestro comportamiento habitual puede verse alterado de formas muy diversas. La clave, como siempre digo en este blog, está en detectar los cambios, señales que sugieren que algo no va bien, indicadores que no forman parte de nuestro modo habitual de relacionarnos, de hablar, de caminar, de responder…

Es importante discernir las preocupaciones reales que requieran de nuestra energía de la ansiedad innecesaria generada por nosotros mismo, estrés por cosas que no han pasado o por errores del pasado que ya no tienen solución. Hay que aprender a avanzar y gestionar emociones que no nos aportan, solo restan salud.

Ha sido todo un honor colaborar con mi compañera Elena Haza, que publica hoy un artículo en el que se desvelan las causas, síntomas, señales y, sobre todo, cómo evitar llegar a este estado tan perjudicial para nuestra salud. (Pincha aquí para leer el artículo).

A todos y todas… ¡relax! 🙂

Dolor y rabia en el mensaje (no verbal) de Puigdemont

En situaciones de alto estrés y preocupación la comunicación no verbal grita. No hay forma humana de controlar todas nuestras emociones en un estado tan intenso. Tras el encarcelamiento de los ex-Consellers del Govern de Catalunya, Carles Puigdemont comparece en televisión para exigir su liberación. El mensaje verbal ha sido enérgico pero su expresión emocional lo ha sido todavía más.

Mis compañeros del blog “Analistas de la mentira” han hecho una excelente labor al recopilar los fotogramas más significativos de esta exposición del ex-president ante los medios.

En estas dos primeras imagenes vemos de un modo muy potente la tensión en los labios, los aprieta fuertemente. A través de estas dos capturas podemos observar una profunda contención y represión emocional, con una connotación bastante negativa en cuanto a sus sentimientos internos se refiere.

Las siguientes dos fotografías son mis favoritas, entendédme, por la potente comunicación que poseen a pesar de ser solo un gesto:

Como veis expresan un vehemente enfado. En la primera captura se mezclan el dolor y la tristeza. Se describe un movimiento bien definido por el fruncimiento de las cejas, contracción orbicular de los ojos, compresión de los labios, elevación del mentón/labio inferior (puchero). Pareciera un rostro infantil en el proceso de una rabieta. Es una expresión muy llamativa. En la segunda foto vemos una expresión más pura de ira, ya que vemos fruncimiento de las cejas y exhibición de los dientes.

Por útlimo vemos una emoción de dolor cuando habla de los “presos políticos”:

Estoy muy sorprendida con estas capturas porque realmente Puigdemont tiene una corporalidad bastante neutral, no tiene alta expresividad, y una vez más, podemos comprobar cómo en momoentos de alto impacto emocional nuestro cuerpo reacciona y “grita” expresiones emocionales como estas. Como apunte adional, si se visualiza el vídeo y se atiende a la tasa de parpadeo, se identifica un aumento considerable de dicho comportamiento. Esto se asocia, en este caso, al estrés que está experimentando en esos momentos.

 

Análisis no verbal: Inés Arrimadas muy hundida

Foto – EFE

Se han producido numerosas reacciones en el panorama político tras el 1-O que iré analizando estos días. Algunas trascienden por su contenido verbal y otras destacan por la elocuencia en la expresión corporal. Ha sido especialmente comentada la comunicación no verbal de Inés Arrimadas durante la rueda de prensa del líder de Ciudadanos, Albert Rivera (vídeo).

Mi colega de profesión J.L Martín Ovejero calificaba a Arrimadas como “muy hundida“. Efectivamente he podido cuantificar más de una decena de microexpresiones de tristeza en pocos minutos, su mirada estaba perdida, a veces, ni parpadeaba, su actitud era pensativa, muy reflexiva en la mayor parte de su aparición ante los medios.

Es una mujer muy expresiva y filtraba también emociones variopintas mientras escuchaba al representante de Ciudadanos, por ejemplo, sonrisas irónicas y desprecio cuando Rivera se pronunciaba al respecto del gobierno catalán. Pero también orgullo cuando se llamaba a la unión de la nación y cuando se sentía satisfecha de lo pronunciado por el presidente de su partido.

Inés Arrimadas has sido la responsable de la coherencia en el discurso de Albert Rivera, con su cuerpo asentía cada palabra e ilustraba el mensaje constantemente dándole fuerza y emocionalidad. El cansancio, el estrés y la tensión padecida también se hacía visible por su asimetría facial. Mi compañero Francisco Campos Maya escribe un artículo muy interesante al respecto.

 

¿Pensar positivamente nos protege contra el cáncer?

Todos hemos escuchado la afirmación común de que el pensamiento negativo, el pesimismo y el estrés crean las condiciones idóneas para que las células de nuestro cuerpo se corrompan y el cáncer se desarrolle.

Pues bien, un nuevo estudio socava el mito de que las emociones negativas pueden causar cáncer. No se ha encontrado correlación alguna entre un estado emocional pésimo, en este caso la depresión, y una predisposición a desarrollar enfermedades como el cáncer.

En la investigación publicada en Psico-Oncología , los cuatro autores coreanos han realizado un exhaustivo Meta-Análisis para dar con este resultado. Y añaden que “aunque algunos estudios de dudosa metodología encontraron que los pacientes con trastorno depresivo poseen un mayor riesgo de padecer cáncer, en general, el análisis no demostraba clínicamente esta hipótesis comparando una muestra depresiva con la población general.

Lo cierto es que en la actualidad, los resultados producto de las indagaciones de este equipo de investigadores no pueden ofrecer un vínculo causal entre emociones y cáncer. Es más, algunos de estos estudios demostraron que la relación podría ser incluso a la inversa: los sujetos deprimidos y aquellos que experimentaron más estrés eran menos propensos a desarrollar cáncer que las personas positivas, tranquilas y sin un estilo de vida estresante.

Según los autores: “La convicción de que el pensamiento positivo y las emociones evitan el desarrollo del cáncer, o que incluso pueden curarlo, es producto de nuestra necesidad de control. Preferimos vivir con la convicción de que tenemos el poder de controlarlo todo y podemos cambiar situaciones negativas con nuestra mente. La verdad, sin embargo, es que somos “poco importantes” a la hora de influir en la abrumadora mayoría de los factores inductores de cáncer.

 

*Referencia: Risk of cancer among patients with depressive disorder: a meta-analysis and implications – Psycho-Oncology.

 

¿Qué es ese nudo en la garganta que sentimos al llorar?

que-nos-hace-sentir-un-nudo-en-la-garganta_ampliacionNo es algo subjetivo, es algo físico. Cuando estamos a punto de llorar, nos emocionamos intensamente (a causa de la alegría) o, por el contrario, sentimos una tristeza muy profunda notamos realmente una fuerte presión en la garganta que nos impide pronunciar palabra, incluso nos dificulta respirar con normalidad. Su duración es de pocos segundos (al menos de seguido) pero es una experiencia muy desagradable. ¿Por qué ocurre?

Los seres humanos somos la única especie capaz de segregar lágrimas por motivos emocionales, y aunque resulte increíble, no se conoce exactamente la razón por la que lloramos. Algunos autores sugieren que la reacción constituye una forma de comunicación no verbal para expresar emociones, otros científicos apuntan a una cuestión evolutiva: una muestra de sumisión destinada a un posible atacante para suscitar lástima y evitar la lucha.

Con frecuencia ese llanto lleva consigo este nudo en la garganta que se produce por la tensión muscular: el sistema nervioso autónomo (que controla diferentes funciones fisiológicas involuntarias, como la digestión) entra en estado de hiperactividad. Entonces, se encarga de enviar oxígeno a todo el cuerpo para ayudar a los músculos a ejercitarse rápidamente, por si tuvieras que salir corriendo o golpear.

nudo2Por tanto, debe entrar gran cantidad de aire en los pulmones. En un esfuerzo por conseguirlo, el sistema nervioso ordena a la glotis que permanezca abierta. Este estrechamiento de la laringe es el encargado de controlar el paso de aire a las vías respiratorias, evitando que se cuelen trozos de comida. Aunque no seamos conscientes, la glotis se abre y se cierra mientras ingerimos alimento, pero cuando tenemos ganas de llorar, los músculos la obligan a mantenerse abierta y debe forzarlos cuando necesitamos tragar. La resistencia entre ambas fuerzas es la que provoca esa sensación de ‘nudo’.

La tensión se incrementa al comenzar las lágrimas debido a otros efectos de la reacción emocional: la congestión de la nariz y el goteo o la secreción de una mayor mucosidad. Tanto fluido nos obliga a tragar más frecuentemente, lo que potencia el tira y afloja entre los músculos laríngeos y la glotis.

El síntoma se conoce también como globo faríngeo, y es muy común en estas situaciones de estrés. La desagradable sensación desaparece a medida que el individuo se calma y el sistema nervioso vuelve a su estado inicial. Afortunadamente, tanta tensión tiene su recompensa: una vez pasada la situación de alerta y secas las lágrimas, el cuerpo se relaja y, según un estudio publicado recientemente incluso nos sentimos mejor que antes de la congoja. 

 

 

 

*Fuente de consulta: Cienciaxplora.