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Preferimos a los hombres con barba, aunque son más infieles

La apariencia es uno de los canales de comunicación no verbal más utilizado por nuestro cerebro para realizar predicciones y juicios de valor. Es inevitable, ya que su carga evolutiva es muy poderosa tanto en el ser humano, como en el reino animal.

Fotografía Pixabay License

Fotografía Pixabay License

Según los estudios científicos, el vello facial masculino influye fuertemente en los juicios de las personas sobre los atributos socio-sexuales de los hombres. Tanto hombres como mujeres consideraron que: los rostros con barba gruesa eran los más atractivos, más masculinos, más competitivos, maduros y más saludables. Convirtiéndose la barba, de esta manera, en una señal indirecta de aptitud física y social.

La hipótesis explicativa se basa en que el instinto evolutivo nos indica que estas características visuales en los hombres (con más vello facial y corporal) son más capaces de reproducirse y proteger a su familia. Algo así como un ‘macho alfa’.

Pero no todo es positivo, resulta que los hombres con barba, además de tender a la infidelidad, son más problemáticos por su mayor propensión a pelear, en su afán por marcar territorio y demostrar dominancia y superioridad ante los demás.

Sin embargo, es justo aclarar que esta tendencia es más bien europea y que en otras muestras de estudio no se han replicado los mismos resultados.

La investigación sobre las percepciones de la barba se ha centrado en gran medida en los juicios de las personas de ascendencia europea de las culturas occidentales, pero en la ciencia también existen alternativas sobre las preferencias sexuales de las mujeres para el vello masculino en el pecho y el tronco que han demostrado diferencias interculturales. Es decir, la barba no es una preferencia universal del atractivo masculino.

Por ejemplo, las mujeres del Reino Unido declararon una preferencia muy pronunciada por la barba y el pelo en el pecho, las mujeres en Camerún mostraron también preferencia por esta característica masculina pero de una manera mucho más débil, mientras que las mujeres de China, Nueva Zelanda y los Estados Unidos calificaron las imágenes sin vello como las más atractivas.

Y tú… ¿Qué prefieres? 🙂

 

 

 

“Yo no juzgo a alguien por su aspecto.” Sí, sí lo haces

“Qué más me da la ropa que lleve o su peinado, yo no me fijo en eso”… Imposible.

Lo he escuchado muchas veces y lo he leído repetidamente en los comentarios de este blog en los últimos análisis de comunicación no verbal sobre Pablo Iglesias por ejemplo, o anteriormente en otras entradas de políticos o personas públicas.

Podemos querer no hacerlo, pero es un acto involuntario de nuestro cerebro, que nos ha sido bastante útil, por cierto, para evolucionar e incluso para sobrevivir. Nuestro cerebro necesita constantemente realizar inferencias y predicciones sobre los que nos rodea, para ello toma los pocos datos de los que dispone visualmente cuando por primera vez tenemos delante a un desconocido.

Su postura, caminar, sus gestos, su expresión emocional en el rostro, nos da información válida para saber si una persona se presenta ante nosotros en estado hostil, afiliativo, convincente, seguro, tímido, agresivo y un largo etcétera, pero también su ropa, estilo, complementos, colores o su corte de pelo.

El cerebro también toma esas referencias para complementar su ‘prejuicio’ rápido hacia alguien todavía anónimo. Además, esa primera impresión formada en pocos segundos es difícil de cambiar, se graba a fuego en nuestra mente.

Sin que nos demos cuenta, con las prendas que llevamos estamos dando muchas señales sobre lo que nos gusta, lo que valoramos y la personalidad que tenemos. Investigadores de la Universidad de Princeton, por ejemplo, descubrieron incluso que se esperaba que las personas que usaban ropa “más pija” ​​fueran más competentes que las que se muestran con otro atuendo más informal o deportivo.

El juicio rápido da un nivel completamente nuevo de la importancia sobre la formación de primeras impresiones, pero este resultado va más allá de simplemente hacernos conscientes de nuestro propio impacto en una reunión o evento importante: también indica un sesgo implícito en nuestras opiniones sobre los demás.

“Para superar un sesgo, uno no solo debe ser consciente de ello, sino tener el tiempo, los recursos de atención y la motivación para contrarrestar el sesgo”, escribieron los investigadores. “Conocer un sesgo es a menudo un buen primer paso”, dijo Shafir, coautor de los estudios.

“Reconocer nuestros prejuicios es una parte importante del crecimiento personal, y esta investigación y otros estudios al respecto brindan otra área importante de prejuicios sociales casi inevitables a tener en cuenta en nuestras rutinas diarias.”

Y ojo con los cambios, es la palabra clave. Un cambio de actitud, de estilo, de comunicación, de vestimenta, es la llave que abre un entendimiento más profundo de esa persona, de sus estados, fases, evolución, creencias, aprendizajes, etc.

 

 

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La comunicación no verbal de Iglesias y Garzón protagonista en el acto de posesión del cargo

Esta mañana, los ministros del nuevo gobierno, con Pedro Sánchez a la cabeza, han tenido que prometer el cargo ante el Rey Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela, no ha habido grandes sorpresas y el protocolo se ha seguido con naturalidad por parte de todos.

Pero era una buena oportunidad para enviar mensajes sin palabras; al menos, así lo han considerado Pablo Iglesias, el nuevo vicepresidente, y Alberto Garzón, nuevo ministro de Consumo, que no han querido desaprovechar la ocasión para mostrar su aparente espíritu reivindicativo y rebeldía.

Y digo bien ‘aparente’ porque lo han hecho a través del canal de la apariencia, mediante dos símbolos: un pin en la solapa y la ausencia de corbata. Ambos emblemas les hacían únicos y demarcados del resto de los presentes.

El significado del triángulo rojo invertido en las chaquetas no ha pasado inadvertido y ha trascendido de inmediato a la prensa, lo recogen ya mis compañeros en este mismo medio. Un símbolo nazi que ahora se identifica con la lucha antifascista (toda una declaración de intenciones en cuanto a sus objetivos).

Ambos han sido fieles a su indumentaria informal, renuncian a guardar ‘las apariencias’ ni siquiera ante el Rey, proyectando así el mensaje de que la expresión personal tiene que ‘destronar’ a la identidad corporativa, que ya la individualidad es superior a la institución. En general, los políticos prescinden de la corbata para parecer más accesibles, cercanos, alejados de la imagen tradicional y burguesa de la política clásica, pero ojo, que esto no quiere decir que lo sean.

Por último, me sigue llamando la atención la moderación recientemente adoptada en los discursos de Pablo Iglesias, hoy de nuevo en su comparecencia tras la toma de posesión de su vicepresidencia, habla ante los medios con un estilo comunicativo que pareciera impensable en él tan solo un par de años atrás.

En el pasado, su forma de hablar guardaba una innegable semejanza con los discursos más revolucionarios característicos de países latinoamericanos, tanto en el tono, como en los gestos, como en sus expresiones faciales; era fuerte, enérgico, vehemente en su semblante, intenso e imponente con su ceño fruncido, rápido y ‘agresivo’ en los movimientos corporales.

Ahora directamente parece otra persona y a mí no me deja de fascinar el cambio, me hipnotiza, asombra y descoloca a parte iguales.

Fijaos en su tempo en el discurso, es lento, delicado, aséptico en sus emociones, con mirada profunda, con cierta tristeza en la triangulación de las cejas, postura estática y apocada, adoptando una actitud tímida y casi sermonaria. En el gesto se aprecia frecuentemente el cabeceo lateral, su significado ya lo analizamos también en el cambio de comunicación de Anna Gabriel desde Suiza, un gesto que, según las últimas investigaciones, se asocia directamente con la afiliación, la sumisión, cierto grado de victimismo y desprotección. 

¡Estoy deseando leer también vuestras opiniones! El tema da para mucho… 🙂

Cuando una portada nos habla: el ejemplo de Greta Thunberg en ‘TIME’

La joven sueca Greta Thunberg ha sido elegida por la reconocida revista ‘Time’ como el personaje más relevante del año por su lucha contra el cambio climático y sus esfuerzos por despertar conciencia en jóvenes y adultos sobre los peligros de la contaminación ambiental.

El psicólogo Alan Crawley, experto en comunicación no verbal y autor del canal ‘Sin Verba’, analiza para este blog cuáles son las claves en la iconografía cuidadosamente elegida para Thunberg:

Se le dedican muchas horas de trabajo y preparación al diseño de la portada de una revista tan relevante como esta. Esto significa que cada detalle, desde los colores, pasando por la pose, hasta la vestimenta, han sido estratégicamente planeados.
Esta es una pieza producida con mucha dedicación, y por tanto, carece de cualquier tipo de espontaneidad. Pero, ¿esto imposibilita un análisis de las claves no verbales?
Del mismo modo en que los candidatos políticos construyen una imagen a través de spots de campaña o fotografías en la vía pública y online, diarios y revistas, seleccionan las imágenes y las diseñan en función de sus propósitos comunicacionales.
Por ejemplo, si un diario quisiera transmitir el mensaje de que un político es empático utilizarán fotos de él sonriendo ampliamente, mientras que para hacerlo parecer hostil lo mostrarán con el ceño fruncido o con las manos en puño. Significa entonces que gran parte de los componentes no verbales de cada imagen que vemos han sido seleccionados con un fin específico.
¿Cuáles son las claves no verbales en la portada de Greta?  
  1. Ropa informal.
  2. Paisaje natural.
  3. Mirada al horizonte.
  4. Rostro relajado e inexpresivo.
  5. Rodilla izquierda semiflexionada y pies en “ancho de hombros”.
  6. Manos ocultas.

La ropa informal parece tener la intención de mostrar a Greta como a una chica más, una niña del ‘montón’. La idea puede ser que cualquier adolescente se identifique con ella, sin distinción de clase socioeconómica.
En un intento por complementar su sencillez han utilizado un plano de cámara ascendente con la aparente intención de enaltecerla, encuadre que la hace parecer físicamente más grande de lo que es.
El paisaje de fondo representa el propósito mismo del discurso de Greta: el cuidado del medio ambiente. La ola que choca contra la piedra puede ser el simbolismo de ella luchando contra los embates de la contaminación.
Su rostro serio también complementa la idea de convicción y dureza, actitudes que han sido visibles en su más reciente discurso ante la ONU.
El rostro inexpresivo también parece señalar un momento de reflexión y contemplación, probablemente en relación a su causa. También tiene un aire de seriedad, una expresión poco frecuente en los adolescentes y por tanto parece mayor.
La posición de los pies y la rodilla indican ligera proactividad, una sutil intención de moverse hacia adelante.
Hasta aquí, cada elemento del lenguaje corporal es congruente con el mensaje discursivo de la figura de Greta, pero, ¿las manos ocultas? esto para mí es una incógnita…nuestro cerebro está ‘cableado’ para interpretar con incredulidad y escepticismo los ocultamientos de las manos.
Portadas como estas se preparan durante semanas e incluso meses. Dudo que dejen detalles como este al azar, pero aun así…
¿cuál es el mensaje que intentaron transmitir? y por otro lado ¿qué mensaje proyecta realmente? ¿se les escapó? ¿simplemente ella tenía frío?…
¿¡Tú qué opinas!?
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El increíble cambio de imagen de Rodrigo Lanza tiene explicación

Comienza el juicio en el que Rodrigo Lanza se enfrenta a 25 años de prisión por el crimen de Víctor Laínez. El acusado recriminó a la víctima llevar puestos unos tirantes con los colores de la bandera española, después emprendió una brutal agresión contra él que acabó con la vida de Laínez tras tres días en coma.

Tal y como se aprecia en la fotografía, Lanza se presenta a la primera sesión del juicio con una apariencia muy diferente a la que lucía con anterioridad: cresta en el pelo, rastas, dilataciones en las orejas, diversos piercings, pañuelo palestino, ropa con mensajes reivindicativos y grupos de death metal… Todo ello caracterizaba su aspecto físico. Y en el juicio todo ello desapareció, casi ni se le reconoce.

Forma parte de la asesoría jurídica: dulcificar la apariencia, exhibir formalidad, responsabilidad, pulcritud, etc, es indispensable para proyectar inocencia. En el caso de Rodrigo Lanza, el asunto del aspecto físico tiene aún más relevancia. La pena solicitada se asocia a la consideración de que mató a Víctor Laínez por motivos ideológicos. Por tanto, cualquier elemento que distancie a Lanza del movimiento antisistema de extrema izquierda con el que se le vincula será muy necesario para tratar de reducir la condena.

Pero, ¿de verdad nuestra apariencia puede influir en juicios de valor?, ¿y nuestra fisionomía?, ¿acaso podemos persuadir manipulando nuestro aspecto físico? Aquí os dejo las respuestas, fantástico artículo de mi compañero Jorge García en el que colaboro aportando la perspectiva psicológica que interviene en estos contextos judiciales: Cambios de imagen para ir a juicio: ¿Hasta que punto influye nuestra apariencia en el veredicto?

¿Qué os ha parecido? Los límites de la comunicación no verbal son insospechados… 🙂

 

Albert Rivera en El Hormiguero: La corbata ya no es necesaria

Continuamos con la ronda de intervenciones políticas en el programa de ‘El Hormiguero’ antes de las inminentes elecciones del 10-N. Tras las entrevistas de Abascal, Errejón y Casado, anoche participó del formato un relajado Albert Rivera.

Lo que más trascendió en términos de comunicación fue su renovada apariencia. El líder de Ciudadanos se presentaba con una vestimenta muy informal, una camisa gris estilo denim, remangada y sin chaqueta, que protagonizaba notablemente su imagen. La formalidad ya no se lleva; políticos de todos los colores utilizan cada vez menos la corbata, y lo que es más importante, lo hacen a conciencia, como decimos siempre: en política nada se improvisa.

El cambio en la indumentaria de Rivera ha sido el más notable y esa es la clave, la palabra ‘cambio’ es la pieza fundamental de análisis en comunicación. Si alguien siempre utiliza o no el mismo recurso no tiene significado alguno, forma parte de su línea base de comportamiento sin más, pero ¿por qué un político comienza vistiendo de una manera para acabar llevando una indumentaria totalmente opuesta?

Aquí vemos la muestra, Rivera era conocido por su sus inmaculados trajes de chaqueta y corbatas estrechitas. En este caso tengo claro el significado, al principio el líder del nuevo partido naranja tenía que ganarse el respeto, proyectar una imagen ‘acorde’ con la tradición y el protocolo político, presentarse como un candidato serio, capaz, experimentado y en definitiva intentar incrementar la percepción de poder y autoridad.

Después de su andadura política considera que esto ya no es necesario, que la expresión personal tiene que destronar a la identidad corporativa, que ya la individualidad es superior a la institución, esto se traduce en algo así como… ‘si soy bueno en lo que hago ya no me importa cómo me vean los demás‘. En general, los políticos se la quitan para parecer más accesibles, pero ojo, que esto no quiere decir que lo sean.

 

 

Analizamos la comunicación no verbal de una ‘renovada’ Ana Julia Quezada

Muchas eran las alarmas conductuales que manifestaba Ana Julia Quezada durante la desaparición del pequeño Gabriel Cruz, el hijo de su pareja. En el proceso de la todavía búsqueda del desaparecido, Ana Julia se expuso ante los medios y analizamos en este blog aquel lenguaje ocultosus gestos gritaban agresividad, recelo, dominancia y tristeza fingida.

Ahora reaparece, acusada de asesinato, para declarar ante el jurado que dictará su veredicto. Vemos claramente como ha cambiado completamente su imagen. La apariencia también es un canal del comportamiento no verbal que aporta bastante información, sobre todo cuando se producen cambios drásticos, como es el caso. Los estudios han comprobado que la apariencia es una de las variables que más influye en la persuasión.

Por más que intentemos sustraernos de los estereotipos, nuestra imagen exterior sigue siendo la principal fuente de información a la hora de formarnos una primera impresión de alguien. Y Ana Julia ha intentado ‘suavizar’ la suya, ha prescindido de las lentes que antes utilizaba, ahora su rostro es más limpio y descubierto, su mirada es más clara. Ha alisado su cabello para dulcificar su imagen, ya que el pelo rizado y alborotado podría trasmitir más carácter, desenfado, rebeldía. Su atuendo en cuanto a ropa es bastante formal.

En el vídeo que recoge la parte inicial del juicio, se la aprecia llorando, me preguntan, ¿está triste? ¿llora de verdad? ¿está arrepentida? Claramente llora, la clave de la cuestión es ‘por qué’, quiero decir ¿cuál es el estímulo que activa su ‘pena’? El foco no tiene porque ser la víctima, ni su arrepentimiento; puede llorar por ella misma, porque le de pena verse en esa situación, porque tiene miedo de su condena… Es algo que piensa y no por ejemplo a causa de una pregunta concreta que le hagan, por tanto, no podemos saberlo. Tendremos que esperar a analizar sus reacciones a cada pregunta.

Lo que sí que no veo, en este primer momento, es culpa o vergüenza, su mirada sigue siendo fría, directa, no se manifiesta cabizbaja, más bien mira a su alrededor con atención, localiza los puntos de cámara, no es un patrón de conducta propio de alguien ultrajado, compungido, que siente bochorno, ni sentimientos de culpabilidad. Tampoco vemos ira, emoción propia del sentimiento de injusticia, de ser acusada de un acto no cometido.

Vimos anteriormente un ejemplo muy similar y todavía más claro en el análisis de una reciente entrevista al ‘asesino de la catana’ que os dejo por aquí.

 

La ministra Delgado y la teatralidad de su lenguaje corporal

La ministra de Justicia Dolores Delgado continúa ofreciendo declaraciones que dejan ver claramente su nivel infinito de emociones negativas, éstas van en aumento y ahora, además de una ira profusa (que ya analizamos anteriormente en este blog), se pueden contabilizar en este breve vídeo de su última aparición pública una veintena de microexpresiones de asco como la del siguiente fotograma:

La función del asco es la de generar respuestas de escape o evitación de situaciones desagradables o potencialmente dañinas para nuestra integridad. Lo curioso del comportamiento de la ministra no es solo lo que vemos, la ira o el asco, está enfadada y filtra su estado emocional, sino lo que no vemos. Tras los audios filtrados por el Comisario Villarejo no observamos en ella un mínimos de afectación, no está ‘tocada’ a nivel emocional, no se merma ante la adversidad, todo lo contrario, se crece, y entonces su lenguaje corporal se teatraliza y proyecta un estilo de comunicación poco habitual y visualmente muy llamativo.

Si véis el vídeo, es muy curioso como dota de un especial énfasis las frases que pronuncia, sobre todo hacia el final de su declaración. Dota su discurso de una tonalidad en las palabras que marcan los golpes de fuerza y el ritmo de su mensaje verbal y de su cuerpo y con unos movimientos gestuales exagerados. ¿Cómo podemos interpretar esta conducta? Puede haber varias hipótesis, van desde las mejores intencionadas hasta las peores. Desde que quiere que llegue su mensaje y fuerza que la gente le crea a través de este enfásis, también puede ser que su estilo comunicativo sea tan potente y dinámico frecuentemente, o que la incomodidad y la alta tensión provoquen que su lenguaje corporal se descontrole, hasta que realmente el mensaje no es espontáneo y teatraliza su discurso con un dramatismo exagerado para fingir un enfado mayor del que debiera.

Por último, también podemos observar una evolución palpable en su apariencia, ahora aparece mucho más clásica y cuida más su imágen, su vestimenta, peinado y maquillaje. Esto puede ser un recurso para transmitir más seriedad y confianza en los demás, o también podría ser la conciencia de que todo en ella es analizado con lupa y cuida más los detalles de su apariencia.

 

Análisis no verbal: El miedo de Anna Gabriel

La  exlíder de la CUP, Anna Gabriel, se ha ‘retirado’ a uno de los países más capitalistas del mundo, Suiza. En este sentido, son muchas las contradicciones que llaman la atención, aunque uno de los que más ha trascendido ha sido su apariencia. Ha realizado un cambio brutal pasando de una imagen muy transgresora, desenfadada, rebelde y moderna a un aspecto más formal, cuidado y tradicional.

Ha sido realmente sorprendente. La imagen personal es un patrón arraigado en nuestra seña de identidad, no es estable, ya que cambia con las modas, estados de ánimo, etc, pero no de un modo tan rápido y radical…

Anna Gabriel ofreció unas declaraciones a los medios que no tienen desperdicio alguno. Las preguntas desataban un fuerte impacto emocional en ella y las reacciones corporales eran de esperar. Mi compañero Francisco Campos Maya, autor del blog: analistas de la mentira, ha detectado una microexpresión de miedo bastante significativo ante la pregunta de si volverá a Madrid.

Tal reacción tiene tres indicadores bastante claros. El primero es la expresión facial de MIEDO o TEMOR, caracterizado por el alargamiento de la comisura izquierda de Anna Gabriel, por la apertura de los párpados y por la elevación de las cejas (con un sutil grado de tensión). 
El segundo es el acto de TRAGAR SALIVA de forma diferencialmente intensa que, junto al tercero, el aumento de la TASA DE PARPADEO, evidencia el nivel de TENSIÓN y MALESTAR que le genera la idea o imagen de ir a Madrid.

Aquí os dejo las imagenes.

Nacho Jacob: “Pablo Iglesias no sería congruente vestido con un traje de Armani”

Nacho Jacob

Nacho es todo un referente en el mundo V.I.P, ya que me consta que ha asesorado a numerosos miembros destacados del panorama social, cultural, deportivo, empresarial y político tanto nacional como internacional; aunque discreto, guarda receloso el ‘secreto de confesión’ a la hora de revelar nombres.

No hay una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión. Ya sabemos que escasos segundos son suficientes para que nos juzguen (y juzgar) en un primer encuentro, y no hay nada perverso en ello porque no es un proceso consciente, ni siquiera notamos que lo hacemos. Se trata de una fase natural de la comunicación que nuestro cerebro ‘necesita’ activar por nuestra herencia primitiva, cuando no podíamos permitirnos tomar malas decisiones o demorar nuestra actuación porque de ello dependía nuestra supervivencia. Así que, aunque puedan interponerse nuestros prejuicios a la hora de hacer un análisis fugaz y automático de los demás, no podemos dejar de hacerlo.

Hoy cuento con la visión al respecto de todo un icono en la asesoría de imagen. Nos colamos en el despacho de Ignacio de Jacob y Gómez, conocido también como Nacho Jacob. Licenciado en ADE y Psicología, posee la mezcla perfecta para saber combinar la proyección de la apariencia, personalidad, actitud y saber estar, con el éxito profesional. En el año 2000 funda la Agencia Jacob Fitzgerald: Eventos & Comunicación, una de las compañías españolas líderes y más influyentes del sector, así como el “Instituto para la Excelencia Profesional”. Además, imparte docencia en diferentes universidades españolas, como la San Pablo CEU, Complutense, o Rey Juan Carlos de Madrid, sobre imagen institucional, imagen personal y liderazgo.

Pocos asesores de imagen pueden presumir de albergar en su curriculum el tener la confianza de personajes tan relevantes como Julio Iglesias, una entrañable amistad con el oscarizado actor Leonardo DiCaprio o haber pasado veranos con el Nobel Gabriel García Márquez.

Pocos asesores de imagen pueden presumir de albergar en su curriculum el tener la confianza de personajes tan relevantes como Julio Iglesias, una entrañable amistad con el oscarizado actor Leonardo DiCaprio o haber pasado veranos con el Nobel Gabriel García Márquez.

¿Cómo se relaciona la imagen con el liderazgo político?

La clave reside en que un líder debe saber evolucionar y adaptarse constantemente a la coyuntura social. Debe adecuar su discurso, su forma de hablar y de vestir, es decir, no puede transmitir nunca incoherencia en las diferentes estructuras que conforman su imagen. Por ejemplo, Pablo Iglesias, como líder de la formación política Podemos, es una persona muy progresista, con ideología de izquierdas, por tanto, no sería congruente que emitiera un mensaje envuelto en un traje de Armani, la audiencia no lo entendería, sería contradictorio. Su imagen se comprende de una forma más adecuada con las prendas que suele llevar, camisas, jeans y deportivas. Algo que no admitiría un electorado de índole más conservador, que presupone que un representante político debe llevar corbata y traje, detalles que les inspiren confianza y seguridad.

Entonces, ¿no cambiarías nada de la imagen de Pablo Iglesias?

Todos podemos mejorar. Con él haría algo transgresor. Demostrar que se puede ser fiel a un estilo pero con algunos matices importantes. No dignifica su imagen, por ejemplo, el hecho de llevar las corbatas tan desajustadas, sin embargo, se puede seguir siendo progresista enfundado en un traje para ciertas ocasiones. Habría que elegir uno con el que él se sintiera atractivo, cómodo y seguro. Todo un reto. Pero recordemos que hay precedentes de ello, Zapatero, Felipe González, o Pedro Sánchez, son personas de ideología progresista y presentan una imagen más adecuada para inspirar el gusto de una parte más amplia de los votantes.

¿Quién sería tu candidato favorito (en este sentido)?

Un caso con mucha lógica es el de Albert Rivera, es una persona que se viste muy adecuadamente para su edad, que puede ir sin americana o no ponerse traje e ir más informal pero siempre guardando un estilo neoconservador. Así, tanto sus electores, como no electores, se pueden sentir identificados. Cuando decide utilizar traje, elige un traje con la solapa reducida, low cost, que se vende en grandes almacenes al alcance de todos y no son de precio elevado, el nudo de la corbata es de una sola vuelta, etc. Es decir, se viste como cualquier persona de esa edad para un acto formal, así, muchos jóvenes sienten inclinación para votarle por su discurso pero también porque es adecuada esa imagen al mensaje pronunciado. La apariencia y el discurso no pueden ser antagónicos, tienen que ir de la mano y Albert Rivera puede ser un buen ejemplo de ello.

¿Qué te parece la trasformación que están sufriendo nuestros políticos en cuanto a su imagen? Por ejemplo, algunos líderes más tradicionales, como Mariano Rajoy, en los que hace unos años era impensable verles sin su riguroso traje y corbata y, en la actualidad, en algunas de sus intervenciones más relevantes elige un look mucho más informal.

Es que España ha cambiado mucho, si bien es cierto que en este sentido también ha habido precedentes de salirse de esa línea más formal, recordemos el PSOE de Felipe González o Alfonso Guerra con las famosas americanas de pana, fueron muy criticados, pero se convirtió en todo un símbolo. Ahora vivimos en una sociedad diferente, donde entendemos que la corbata puede ser una prenda de diferenciación y puede dotar a la persona de un cierto elitismo, por eso no la utilizan, todos buscan ser más cercanos a su electorado.

Dejando a un lado la política, y hablando en general, ¿qué concepto consideras más significativo en la asesoría de imagen?

Hay que dejar claro que la asesoría de imagen no trata en exclusiva de cómo vistes, siempre abogo por el concepto de la ‘imagen integrativa’. Cuando recibo a una persona mi trabajo no se reduce a elegirle unos pantalones, una camisa o el color de una corbata, mi acción va mucho más allá, y de ahí la importancia del asesor con una formación multidisciplinar; tengo que profundizar en cómo se comporta, cómo gestualiza, las palabras que suele utilizar, cómo interpreta y expresa sus ideas, trabajar en su autoestima, cuidar la alimentación, las horas de sueño, iniciarse en la meditación, y un largo etcétera. Y todo ello es lo que tiene una relación directa con el éxito y la proyección profesional. Cuidando todo este conjunto seremos más capaces en nuestro trabajo, podremos conseguir nuestras metas y alcanzar nuestros sueños. (Veo al asesor más como un coach, hay que conocer sus gustos, preferencias, sus hábitos diarios).

La importancia de esto se ve reflejada perfectamente en la actualidad con el uso de las redes sociales, el impacto brutal que tiene la plataforma Instagram en la vida social y laboral, el auge de todo ello manifiesta lo fundamental que se ha convertido la proyección de la imagen personal.

¿Cómo influyen las variables de género y edad?

El hombre sigue siendo un poco más dejado o se interesa menos por esta imagen integrativa aún, han avanzado, han mejorado, cada vez hay más hombres que la tienen en cuenta, pero la mujer se sigue cuidando más en todos los aspectos, invierte más en su imagen personal como hábito.

En cuanto a la edad, parece que con los años se va perdiendo el interés en esta imagen, pero me parece estupendo que una persona se sienta joven por dentro y lo exprese así por fuera, y si se llevan unos pantalones pitillos o un traje slim no tenga por qué ponerse un traje regular porque ‘ya tenga una edad’, ¿por qué no puede ponerse un pantalón slim siempre que le favorezca y se sienta cómodo con ello? Eso sí, no hay que caer en el error de que solo porque una prenda o estilo esté de moda nos la tengamos que poner porque sí, tenemos que buscar siempre que nos favorezca y nos haga sentir bien.

En general, ¿qué personajes públicos calificarías como referentes y quiénes tienen la necesidad de un buen asesoramiento?

No puedo contestar a eso, ni decir nombres, para bien o para mal, tengo mi criterio, claro, pero me lo reservo. No soy destructivo ni incendiario.

Sí te diré que aunque pueda parecer que los más abandonados sean los deportistas, esto ha cambiado muchísimo en la última década, a pesar de que su imagen sea más street o casual, y bastante peculiar, está muy cuidada y pensada. Los más descuidados, en este sentido, son los profesionales del mundo de la interpretación, en particular, los actores masculinos. No la nueva hornada, no los jóvenes que vienen apuntando fuerte y además suelen trabajar también como imagen de firmas y publicidad, más bien me refiero a los actores de una edad más adulta.

¿Es caro tener buena imagen?

Hoy por hoy para nada, hay muchas alternativas, mucho mercado low cost donde puedes vestirte muy bien a un precio muy razonable, solo hay que proponérselo y experimentar fórmulas que te hagan sentir bien y que irradien estilo.

Queda claro que la imagen que los demás se formen de nosotros, a partir de una primera impresión, es la que generalmente perdura y la que nos abre o nos cierra las puertas hacia nuevas oportunidades. Todos los seres humanos proyectamos una imagen hacia el exterior, que comienza a crearse a partir de nuestro aspecto físico, se fortalece con todo aquello que dejamos ver de nosotros y se consolida con lo que los demás perciben e interpretan de cada una de nuestras actuaciones. Cuidar nuestra imagen a lo largo del tiempo, para que siempre refleje lo que queremos mostrar, requiere de una total coherencia en nuestras conductas frente a lo que los demás piensan y esperan de nosotros. Cuando se pierde esa coherencia, aunque sea por un solo y desafortunado hecho, la imagen se deteriora o puede llegar a arruinarse totalmente, siendo casi imposible su recuperación. Las apariencias importan, y mucho.