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¿Te sueles contagiar de los bostezos ajenos o … no? Descubre por qué

Puede ser que no estemos cansados ni tengamos sueño, pero lo normal es que si tenemos enfrente a una persona bostezando nosotros también lo hagamos, contagiados automáticamente por un impulso irremediable de abrir la boca.  Más aún si vemos a seres queridos haciéndolo, hay estudios que demuestran que el contagio será mayor cuanta más relación afectiva tengamos con el otro, familiares o amigos serán más inductores de nuestro bostezo que los desconocidos. Es un acto genético e involuntario, no es una conducta aprendida, los bebés lo hacen desde el nacimiento, también otros mamíferos, como los chimpancés, los lobos, o los perros.

Pero parece ser que sí que hay gente que puede resistirse al contagio con total inmunidad. El mundo de la psicopatía no deja de sorprendernos, la investigación nos sigue demostrando hallazgos asombrosos sobre este perfil de personalidad que tanto nos inquieta. Un estudio reciente de la Universidad de Baylor (EE.UU) ha profundizado sobre los indicadores psicopáticos introduciendo un elemento novedoso hasta el momento.

La psicopatía se caracteriza por un estilo de vida antisocial con comportamientos egoístas, manipuladores, impulsivos, audaces, insensibles, dominantes y particularmente carentes de empatía. El bostezo contagioso en nuestra especie ha sido fuertemente vinculado a la empatía.

En el experimento, se expusieron a 135 estudiantes, hombres y mujeres, que completaron el Inventario de Personalidad Psicopática Revisado (PPI-R), a un paradigma que pretendía inducir un bostezo reaccionario. El caso es que encontraron que las puntuaciones en la subescala PPI-R referentes a una alta frialdad emocional predijeron significativamente una posibilidad reducida de bostezar.

Anteriormente ya se conocía que la falta de empatía se relacionaba con la inmunidad al bostezo contagioso. Se había demostrado, por ejemplo, que los niños diagnosticados en el espectro del autismo son menos propensos a contagiarse de un bostezo, pero este es el primer estudio que muestra su relación con la psicopatía. Por supuesto, este patrón no sirve como herramienta de diagnóstico para la psicopatía, pero es una conexión interesante, realmente demuestra cómo este perfil de personalidad afecta a diversos comportamientos del día a día de formas inesperadas

Un prestigioso neurocientífico investiga el cerebro del psicópata y descubre que él también lo es

Está muy extendida la creencia (errónea) de que el psicópata es aquel ser despiadado que ha cometido con sus propias manos los crímenes más horribles que os podáis imaginar y vive marginado, agazapado en la oscuridad, sin integrarse en la actividad diaria de los seres humanos. Nada más lejos de la realidad; desde luego se relaciona con la delincuencia pero lo cierto es que la psicopatía no llega a ser una enfermedad mental, es un trastorno antisocial de la personalidad que se caracteriza, sobre todo, por la falta de sentimientos (anestesia afectiva), ausencia de empatía, culpa o miedo, son seres muy egoístas, fríos y manipuladores, no sienten pero sí que ‘simulan’ muy bien ciertas emociones para conseguir sus objetivos.

Foto Pixabay. Creative Commons

James Fallon, ahora lo sabe bien. Se trata de un prestigioso neurocientífico estadounidense y asesor del Pentágono, sus aportaciones a la ciencia son muy extensas, su carrera es brillante, pero nunca pensó que investigando el cerebro criminal realizaría el descubrimiento más asombroso de toda su vida. Un colega le pidió que examinara los escáneres cerebrales de varios asesinos en serie condenadosPara ello, recibió cientos de resultados de los escáneres cerebrales de una gran muestra de criminales condenados, mezclados con los de personas sin historial delictivo.

Su cometido era discernir a las personas con trastorno psicopático de la personalidad del resto de la población a través de esas imágenes. Uno de los escáneres presentaba con claridad todos los rasgos de un asesino psicópata. “Como se imaginarán, ese escáner era el mío” reconoció Fallon hace ya cuatro años en una entrevista para ‘The Verge. Su reacción inmediata fue pensar que todo era un error, él se considera buena persona y jamás ha cometido un asesinato ni tiene un pasado delictivo en cualquier forma.

No le dio mayor importancia hasta que lo comenta, meses después, con su madre y ésta le confiesa que en sus antepasados por parte de padre había habido hasta 7 asesinos (que ellos supieran). Esto despertó entonces su atención y siguió investigando esta línea. Tal y como él mismo constató, los psicópatas son bombas de relojería pero “no siempre acaban siendo asesinos. Si no sufren malos tratos durante la infancia, existe una pequeña posibilidad de que crezcan y evolucionen de forma normal”.

Fallon continúo evaluando su caso y resultó ser un psicópata secundario. “Los secundarios llevamos los genes que nos hacen psicópatas, pero, a diferencia de los primarios, necesitamos obligatoriamente un factor desencadenante para convertirnos en asesinos. Haber recibido palizas de niño es uno de ellos, pero también, por ejemplo, sufrir acoso en el colegio. Estoy convencido: Si en mi infancia no hubiese recibido un trato tan bueno por parte de mis padres y de mi entorno, difícilmente habría llegado a la adolescencia. Me habría suicidado o habría acabado matando a alguien.”.

Aún así, Fallon reconoce en él rasgos psicopáticos en su comportamiento, se describe como frío y tremendamente vengantivo. “Me gusta vengarme. Eso es algo totalmente psicopático. Puedo esperar durante años. Si alguien me pone furioso, no reacciono en ese mismo instante, pero me la guardo y, llegado el momento, respondo con una eficacia quirúrgica. Algunas personas han perdido su trabajo por mi culpa”. “Creo, sé, que amo a Diane. Pero nunca he estado vinculado emocionalmente a ella de verdad, igual que me ocurre con todos los demás”. En cuanto a sus hijos: “Al principio eran como juguetes. Más tarde, cuando se hicieron mayores, se convirtieron en amigos. Pero nunca he tenido hacia ellos los sentimientos que tienen los padres normales hacia sus hijos”.

Me parece un testimonio muy sugestivo. Nótese cómo en sus propias respuestas denota distanciamiento emocional cuando habla de su familia, en primer lugar dice que “cree” que ama a Diane, la llama por su nombre eliminando el artículo posesivo propio, no pronuncia ‘mi mujer‘, por ejemplo; por tanto se desvincula totalmente del lazo de unión entre ambos. Se refiere a sus hijos como juguetes, los cosifica como si no tuvieran vida. El lenguaje que utiliza es propio del discurso psicopático y ya nos dice efectivamente que su emocionalidad no está normalizada. No os perdáis su entrevista completa porque es un texto fascinante.

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¿Conoces a algún psicópata? Por probabilidad… seguramente sí. ¿Sabrías identificarlos? Esto es más complicado, pero hace unos meses escribí un post con las claves para reconocerlos (picha aquí para acceder a la entrada). Y desde que descubrí a la experta en psicopatía Paz Velasco de la Fuente, no puedo dejar de recurrir a ella para profundizar más sobre este perfil de la personalidad, aterrador y atractivo a partes iguales. No dudéis en seguir el blog “Criminal-mente” de esta autora y acudir a su libro, de igual nombre, “Criminal-mente: La criminología como ciencia” como fuente de consulta muy valiosa sobre la mente psicopática. ¡A mí me tiene totalmente enganchada!

Aquí os dejo una nueva colaboración de Paz para este blog, espero que lo disfrutéis tanto como yo:

Debemos romper con el tópico alimentado por el imaginario popular, el cine, las series de televisión y algunas novelas negras, de que los psicópatas son sujetos con ojos de tiburón que esconden un hacha tras su espalda y que cometen crímenes aberrantes. Hay psicópatas que jamás cometerán un crimen, que viven totalmente integrados en la sociedad, que te harán vivir un infierno profesional o personal, que vacían a las personas por dentro o vacían sus cuentas corrientes. Estamos ante los psicópatas corporativos, de éxito, delincuentes de cuello blanco e incluso líderes políticos y religiosos que pueden llegar a arruinar economías y sociedades enteras, tomando decisiones totalmente alejadas de las emociones (no pueden sentirlas) o del bienestar de terceros.

Por lo tanto, la diferencia fundamental entre un psicópata criminal (del que ya hablé en una entrada anterior) y un psicópata integrado, está en las conductas que llevan a cabo, ya que ambos comparten la misma estructura emocional y de personalidad: encanto personal, locuacidad, manipulación, mentira patológica, falta de empatía, ausencia de miedo ante conductas arriesgadas etc… El psicópata integrado, es lo que hace a diario con las personas que le rodean, con todo su entorno. Son sus obras y sus actos los que hablan por él, no sus palabras. A ellos se les puede aplicar la frase que aparece recogida en El Príncipe, la obra de Nicolás Maquiavelo publicada en 1513: “Todos ven lo que aparentas, pocos advierten lo que eres”. Esta obra es el precedente de los psicópatas que alcanzan el éxito en la política. Maquiavelo nos presenta a César Borgia como un hombre que alcanza el poder utilizando la intriga, el terror y la manipulación.

Los psicópatas tienen la capacidad y la habilidad de controlar su entorno y para ello utilizan la manipulación y las mentiras que acompañan de una excelente imitación y simulación de emociones que ni tienen, ni entienden, ni sienten y de palabras que abren puertas. Dominan a la perfección el arte de la observación y tienen un olfato especial para encontrar a las “víctimas” adecuadas, además de tener una gran destreza para saber lo que la persona elegida necesita, de modo que no duda en ofrecérselo.

Somos objetos para ellos y se mueven por el puro egoísmo de modo que instrumentalizan a las personas para lograr sus fines, su bienestar eligiendo a las personas que les son útiles y de las que pueden obtener beneficios (profesionales, académicos, sociales, económicos, mediáticos, etc.). Estamos ante la “maldad” más insidiosa, al ser simples peones en su tablero de ajedrez, moviéndonos a su antojo y marcando en todo momento el ritmo, sin que apenas nos demos cuenta. Estos hombres y mujeres mienten, engañan y manipulan, con la única intención de beneficiarse, hacer daño y de provocar caos en las vidas de las personas que les rodean o en la sociedad.

Hay entornos profesionales donde la psicopatía está socialmente aceptada no solo como un comportamiento adecuado, sino incluso deseable. En nuestra sociedad se tiende a valorar como beneficiosas determinadas aptitudes que tienen estos sujetos, llegando incluso en determinadas profesiones y puestos de trabajo a ser potenciadas como valores positivos. La combinación de determinadas conductas arriesgadas, la ausencia de remordimientos, su gran habilidad para manipular y el hecho de la búsqueda de éxito a corto plazo pueden llevar a los psicópatas a una exitosa carrera delictiva (delincuentes de cuello blanco) o a una exitosa carrera en las finanzas o en los negocios, como el caso de Michael Milken, el inventor de los bonos basura o de Bernard Madoff y su exitosa estafa piramidal (50.000.000 de dólares).

Lo que está haciendo nuestra sociedad es exaltar y valorar de modo positivo determinadas características de los psicópatas asociándolas al éxito y liderazgo profesional o político, sin ser realmente consciente de la peligrosidad social y a veces personal que pueden generar algunos de sus actos y de sus decisiones. Las profesiones que implican poder, autoridad, liderazgo, prestigio, alta reputación y una capacidad especial para tomar decisiones racionales alejadas de los sentimientos, son donde podemos ver una mayor presencia de psicópatas integrados.

¿Qué rasgos comparten los psicópatas integrados con los líderes y personas de éxito?

• Carisma, locuacidad y habilidad para comunicar.
• Estratégicos, persuasivos y con gran capacidad analítica.
• Pierden el miedo ante determinadas situaciones. En el caso de los psicópatas, no es que lo pierdan, es que no lo sienten.
• Control emocional y seguridad en sí mismos.
• Asumen riesgos. En el caso de los psicópatas aunar las conductas arriesgadas con la ausencia total de remordimientos es una bomba para la sociedad.
• Capacidad para establecer metas y objetivos, aunque en el caso de los psicópatas son a muy corto plazo.
• Cuidan la imagen que dan ante los demás.
• Habilidades sociales.

¿Te viene alguien a la cabeza…? 🙂

Psicópatas criminales: depredadores de su propia especie

Soy consciente de lo atractivo que resulta el perfil psicopático. La mayor parte de vuestras consultas y sugerencias se relacionan con la inquietud de cómo reconocer al psicópata, qué hacer si nos encontramos con uno de ellos, en el trabajo, en nuestra familia…

Para profundizar más sobre la psicopatía he invitado a este blog a una de las mejores expertas de nuestro país, seguramente la hayáis visto en alguna tertulia televisiva, en radio, hablando con propiedad sobre la psicopatía. Es enorme la pasión y conocimiento que apaorta Paz Velasco de la Fuente, abogada-criminóloga, profesora colaboradora en la Universidad Católica de Ávila y Especialista en Evaluación Criminológica (CESC), es la autora del exitoso libro “Criminal-mente: La criminología como ciencia” y del blog “Criminal-mente“. Ambas son fuentes inequívocas para documentarse con seguridad sobre esta materia. Os dejo con su artículo de inmenso valor para mí, y espero que también para vosotros:

De pequeños, para evitar que tuviéramos miedo a la oscuridad o a dejar la puerta del armario abierta, nos contaron que los monstruos solo existían en los cuentos. Pero nos mintieron… porque los verdaderos monstruos, visten piel de persona, sonríen, abrazan, incluso son simpáticos y encantadores. Son algunos seres humanos que viven entre nosotros y sí, debemos tenerles miedo. Estamos ante los psicópatas criminales, aunque no debemos olvidar, que también hay psicópatas “malotes” que no llegan jamás a cometer un delito, o aquellos que los cometen sin utilizar la violencia a través del engaño, las mentiras y la manipulación.

No se les puede identificar a simple vista, porque se disfrazan de “normalidad”, de personas corrientes. Algunos son maravillosos padres de familia, otros encantadores estudiantes de universidad, madres abnegadas o enfermeras volcadas en su trabajo. Y esto nos desconcierta, porque creemos que alguien capaz de cometer determinados crímenes debería ser un sujeto diferente al resto, pero no es así. Nadie puede saber que esas personas (hombres y mujeres), que pasan totalmente desapercibidas, pueden llegar a tener “tu vida” en sus manos en el momento que ellos decidan: o porque te eligen o porque estás en el lugar idóneo y es el momento oportuno para ser atrapado. Son voraces depredadores camaleónicos, que aparentan llevar una vida absolutamente normal y socializada, pero en realidad y tras esa máscara de “buenos tipos” se esconden los seres humanos más peligrosos del planeta, y nosotros somos sus presas.

Su falta absoluta de empatía, su inmunidad emocional, su incapacidad para establecer relaciones afectivas sinceras y reales con los demás, y la ausencia total de remordimientos y culpabilidad los convierten en peligrosos cazadores de seres humanos. Son estos rasgos interpersonales y emocionales, lo que les hace ser tan letales, ya que su ausencia les permiten llevar a cabo conductas crueles y aberrantes sin que le importe el dolor que puede causar a los demás. Porque no nos ven como personas, sino como objetos a los que utilizar para satisfacer sus necesidades y sus fantasías de las que se alimentan hasta que salen a buscar a su primera víctima, sin que exista ya un punto de retorno.

Muchos de estos psicópatas criminales, son homicidas múltiples secuenciales (asesinos en serie) pero… ¿qué rasgos les definen como criminales?

  • Son depredadores sociales y grandes estrategas, siendo el más peligroso el psicópata sexual, un cazador en el más puro sentido de la palabra.
  • Cada víctima significa un logro, un placentero estímulo que se va disipando con el paso del tiempo, hasta que da lugar a una nueva compulsión para cometer un nuevo crimen.
  • Gran habilidad para camuflarse en la sociedad a través de la manipulación y el engaño, para acechar y localizar “cotos de caza”.
  • La mayoría son extremadamente crueles, despiadados, muy violentos y algunos de ellos sádicos. Son absolutamente conscientes de la criminalidad de sus actos.
  • Capacidad para agredir, violar, torturar o matar sin mostrar la más mínima compasión o empatía por sus víctimas. Como dice Eduard PunsetLos psicópatas nos enseñan que la falta de empatía alimenta nuestra crueldad”.
  • Su reacción ante el dolor y el miedo de las víctimas es una fría y absoluta indiferencia, así como una excitante sensación de poder, placer y satisfacción personal.
  • Cosifican a sus víctimas, convirtiéndolas en meros objetos al despojarlas de su humanidad.
  • La violencia ejercida sobre sus víctimas tiene diferentes formas e intensidades: desde la violencia psicológica, a la violencia más extrema y cruel (sadismo).
  • Para ellos es una simple cuestión de procedimiento: acechar, secuestrar, torturar, violar y matar (las tres últimas conductas no siempre las llevan a cabo en este orden).
  • Sólo dejaran de matar cuando sean detenidos.

Estos son los monstruos a los que debemos temer, enemigos invisibles de nuestra sociedad y ocultos entre la multitud. Pueden ser nuestros vecinos, nuestros compañeros de trabajo, nuestra pareja o incluso formar parte de nuestra familia. Y no están en los cuentos, salen en los periódicos y en la televisión. Comparten mesa, impresora o cama con nosotros. Y lo más perturbador: algunos en España tras cumplir su condena, han vuelto a vivir en sociedad como si fueran personas inofensivas, porque podemos afirmar que no aprenden del castigo. Pero están ahí simulando normalidad, incluso bondad.

El irresistible atractivo del psicópata (según un estudio)

*Si todavía no sabrías cómo identificar a un psicópata, antes de seguir leyendo, aquí tienes 12 claves que pueden ayudarte a hacerlo.

Una minuciosa investigación publicada en la ‘European Journal of Personality’ llegó a la conclusión de que las personas con altas puntuaciones en los rasgos de narcisismo, psicopatía y maquiavelismo (toda una joya) tendrían una notoria ventaja en la formación de primeras impresiones, por ejemplo en una cita rápida o en un primer contacto, y que además son percibidas como más atractivas que el resto.

Realmente esta tríada oscura de la personalidad es totalmente opuesta a la creación de una estabilidad familiar. Sin embargo, desde una óptica reproductiva de la especie, estas personas que sólo miran por sí mismas tendrán el objetivo de conseguir persuadir a un número suficiente de personas como para lograr reproducirse y crear descendencia.

En el experimento, se organizaron más de 600 citas rápidas (con una duración de aproximadamente 3 minutos) entre personas que puntuaron alto en esta tríada y personas con otros tipos de rasgos normalizados (extrovertidos, introvertidos, emocionales, racionales, etc) para después cumplimentar un cuestionario en el que debían de puntuar varios aspectos, como el nivel de atracción sentida a nivel físico y sexual, la amabilidad, la predisposición a una amistad, confianza…

Pues bien, los autores encontraron una correlación significativa entre las personas que puntuaban en psicopatía/narcisismo y la percepción de atractivo y una posterior elección como pareja. Estos resultados eran válidos para hombres y mujeres. Las conclusiones no sorprendieron a la comunidad científica que realmente conoce las profundidades de la mente psicopática.

Las conductas sociales de los psicópatas se basan en el adorno eficaz de la comunicación. Son personas embaucadoras, manipuladoras, que saben cómo lucir bien, presentan un gran autoestima, seguridad en sí mismos y la habilidad para mostrar las fortalezas que su interlocutor espera ver.

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Tenemos nuevo estudio sobre la psicopatía. El psicólogo Pascal Wallisch ha liderado una reciente investigación (de hecho solo está pre-publicada aún) en la Universidad de Nueva York que relaciona a los artistas y canciones que nos gustan con ciertas tendencias psicopáticas.

En el experimento se utilizó una muestra de 193 participantes que obtuvieron puntuaciones elevadas en una escala de psicopatía y que debían puntuar, en base a sus gustos, una playlist de 260 canciones. Los resultados mostraban una preferencia común de esta muestra por dos canciones concretas de la lista. El Dr. Wallish advierte que estos resultados no son absolutos, todavía, debe cotejar los datos con más fases experimentales y aumentar la muestra para que sea más significativa.

Pues bien, en esta primera prueba, las canciones favoritas de los psicópatas resultaron ser: ‘No Diggity‘ del grupo Blackstreet y ‘Lose Yourself‘ del cantante Eminem.

Por el contrario, parece ser que las personas con psicopatía prácticamente nula tienen preferencia pos dos canciones bien distintas: el clásico ‘My Sharona’ de The Knack o ‘Titanium’ de David Guetta y Sia.

Y a ti… ¿cuál te gusta más? (Yo he de admitir que me encantan las cuatro!!!)

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Tenéis a algún psicópata a vuestro alrededor, seguro. Por probabilidad puede ser vuestra madre, hermano, pareja, jefe, vecino… Están en todas partes y normalmente son personas muy influyentes (aquí 4 pruebas científicas que lo demuestran). Reconocerlos no es difícil si se sabe cómo buscar, lo primero de todo es saber qué es la psicopatía y cómo identificarla en la gente que nos rodea (pincha aquí para descubrirlo).

Realmente, hay muchos psicópatas adaptados en la vida real, conviven socialmente y además suelen ser personas de éxito. Y lo cierto es que no todos son criminales porque sí que son muy conscientes de los resultados que pueden tener sus acciones, aunque romper la ley suele ser una manera muy fácil de cumplir sus objetivos, deben ‘capear’ ciertos límites para llegar a la meta sin caer en el intento.

No reciben satisfacción social pero la autorrealización es una de las pocas necesidades de nivel superior que pueden ‘saborear’. Son capaces de llegar hasta donde sea mientras no se les pare los pies y no tienen en consideración a nadie. En esas circunstancias, es raro que una persona psicópata (desgraciadamente) no tenga éxito en su vida.

Al ser humano en general no sólo le dan miedo las consecuencias legales de sus actos, también las consecuencias sociales, pero el psicópata no tiene freno. Allá donde la ley no sea capaz de pararles los pies los psicópatas tendrán una tendencia criminal que pueda reportarle los suficientes beneficios.

El término ‘psicopatía’ está bien definido, el término ‘buena persona’ es bastante más complejo y subjetivo. La psicopatía es un síndrome genético, no aparece de repente en la edad adulta, por tanto la persona está habituada desde bien pequeña (sí, también hay niños psicópatas) a hacer daño y destruir lo que hay a su alrededor (no tiene por qué ser físicamente), sin consideración, aunque sus intenciones sean buenas.

Por supuesto muchos psicópatas se adaptan sin demasiada dificultad a la sociedad y no causan grandes problemas, pero sus métodos muchas veces nos impiden pensar que son buenas personas. Si bien es cierto que las personas con psicopatía son capaces de aprender a comportarse bien, ser educados, tener modales, pudiéndose convertir en personas ‘no perjudiciales’ para su entorno, siempre tienen un fin individual y no poseen sentimientos/emociones reales de amor, empatía, compasión, generosidad, admiración, etc, ni por sus hijos ni por nadie.

Lo define muy bien un ejemplo traído por Guillermo Jiménez en su (muy recomendable) blog ‘Lecturonauta’ y que os dejo para la reflexión y el debate:

En Quora, plantearon la siguiente cuestión: ¿Pueden los psicópatas amar a sus hijos?

Una madre diagnosticada con psicopatía nos da su respuesta:

No, yo no “amo” a mis hijos… pero ellos ciertamente creen que lo hago. Veo a mis hijos como posesiones. Esto va a “sonar mal”, pero yo los veo como una especie de mascotas o muñecas. Son míos para entrenar, educar y moldear.

  1. Les decía lo que hacer y lo hacían. Punto.
  2. Respondía a sus preguntas, pero ellos sabían preguntarlas en privado (no en público). Normalmente no mentía a la hora de responder estas preguntas…

(Por ejemplo, preguntaban “¿De dónde vienen los bebés?” y les daba la charla sobre el sexo [mi hija tenía 5 años cuando preguntó esto por primera vez, y mi hijo, 8 años]. Sin embargo, si preguntaban “Mamá, ¿nos quieres/amas?”, yo, por supuesto, les decía algo por el estilo de “¡Con todo mi corazón!” porque reconocía que tienen sentimientos y yo no los tengo, y quería que mis “mascotas” estuviesen felices y contentas. No deseo hacerles daño emocional).

  1. Nunca tuvieron permitido creer en Santa, el conejo de Pascua, el hada de los dientes, o cualquier otro sinsentido.
  2. Empezaron a aprender meditación y yoga cuando fueron muy jóvenes (hija, 2 años; hijo, 3 años).
  3. Las personas que interactuaban con mis hijos (jóvenes) no tenían permitido usar el sarcasmo cuando se comunicaban con ellos o “bromear” con ellos. Los niños jóvenes no entienden el sarcasmo y “bromear”. Les permití aprenderlo con sus compañeros en la escuela (cerca de 5º/6º curso (N. del T: Entre 10 y 12 años)).
  4. A mis hijos se les enseñó acerca de todos los tipos diferentes de religión y tuvieron permitido elegir cualquiera de ellas que sintieran que se adecuaba mejor a ellos (Mi hija eligió la Wicca y mi hijo es “espiritual”).

Mis hijos tienen buenos modales, se graduaron con honores (tanto en el instituto como en la universidad), y tienen carreras exitosas y florecientes en sus respectivos campos. Entienden como jugar al juego sin ser eclipsados o consumidos por él. Han sido entrenados para ser lobos, no ovejas.

Y aunque estoy orgullosa de que sean míos y los apruebo, no los amo.

 

4 pruebas científicas de que los psicópatas están en todas partes (y son personas muy influyentes)

¿Estás seguro de que sabrías identificarlos? Si pinchas aquí, tendrás 12 indicadores no verbales para detectar a un psicópata. Pero, en el día a día, ¿realmente nos cruzamos con tantos psicópatas o son sólo producto de las películas de asesinos en serie? Son personas como tú y como yo, con familia, amigos y trabajo (en algunos trabajos nos encontraremos más psicópatas que en otros). Hay psicópatas criminales y hay psicópatas de “bien”. La Ciencia, incluso, intenta entender cómo la conducta psicopática puede afectar a la sociedad como un todo.

1. Te cruzas con un psicópata todos los días:

La ciencia estima que hay un psicópata para cada grupo de cien personas. Por tanto, la probabilidad de encontrarse con uno en el autobús, supermercado, escuela o en su vecindario, es bastante elevada.

Otra estadística muestra que, según la jerarquía del cargo que ocupes, la oportunidad de convivir con un psicópata es aún mayor. La probabilidad de que una persona con estas características también ocupe un puesto directivo es mucho mayor si se compara con otros niveles dentro de una misma organización.

2. Héroes y psicópatas:

A pesar de que puedan parecer dos roles en extremos opuestos, ambos comparten rasgos de personalidad comunes; son personas impulsivas, que fácilmente rompen las reglas y desafían a las autoridades (cada uno a su manera, por supuesto).

3. Supersoldados:

Los Psicópatas son buenos soldados. Para esto se necesita una buena dosis de coraje y de falta de empatía. No, no todos los soldados son psicópatas, sólo es una tendencia de comportamiento. Las personas con psicopatía son los que buscaran profesiones en las que desarrollar sus impulsos de forma socialmente adaptativa.

Este tipo de comportamiento es tan importante dentro de un campo de batalla que el gobierno británico financió estudios para desarrollar un “casco psicópata”. Esta herramienta de guerra sería capaz de “apagar” las partes del cerebro del soldado relacionadas con la empatía y el miedo, creando una especie de supersoldado. ¿Da ‘miedito’ verdad?

4. Los Psicópatas podrían ser parte responsable de la crisis económica:

Las personas con trastorno psicopático lideran empresas, de hecho, la mayor parte de las organizaciones contratan personas justamente con este tipo de comportamiento pensando en ellas como gurús para hacerlas crecer económicamente.

Hay una teoría que explica que la contratación de psicópatas por los grandes bancos e inversores del mundo fue parte responsable de la crisis mundial que hemos pasado. Malas decisiones, carentes de empatía y egoístas, por parte de esos gerentes, desencadenaron una serie de derrumbes que afectaron a la población de una manera generalizada.

 

 

*Fuente: http://pysnnoticias.com/

 

¿Psicópatas como detectores de mentiras?

Los rasgos psicopáticos no dejan de suscitar interés. Uno de los post más leídos de mi blog ha sido el de: ¿Conoces a algún psicópata? Doce señales no verbales para identificarlos. Es un tema apasionante y por suerte muy estudiado por la comunidad científica.

Kevin Dutton, doctorado en psicología y miembro de la Royal Society of Medicine, así como investigador en la Universidad de Oxford, propuso una nueva aproximación al estudio de la mente psicopática. La idea le surgió de una forma muy curiosa. Estando en un aeropuerto se encontró con un compañero suyo con el que comentó, de forma desenfadada, cuan nerviosa se pone la gente cuando debe pasar por los detectores aunque no escondan nada.

Fue aquí cuando Dutton se preguntó, si un psicópata podría hacer un bien a la sociedad, trabajando, por ejemplo, en aeropuertos para detectar personas que están intentando esconder algo y que por lo tanto su forma de caminar, moverse y comportarse no es la habitual por encontrarse en una situación de vulnerabilidad y peligro. Ya vimos anteriormente cómo los psicópatas son expertos en elegir a sus víctimas a través de la comunicación no verbal de éstas, señales que les hacen pensar que serán “presas” fáciles.

El experimento:
Dutton seleccionó a 30 estudiantes universitaros, la mitad de los cuales habían puntuado alto en la Escala Autoinformada de Psicopatía, y la otra mitad bajo. Por otro lado, había cinco personas (amigos del investigador) que debían entrar por una puerta, y salir por la otra, cruzando de este modo toda la clase. De estos cinco había siempre uno que llevaba un pañuelo rojo.

Para aumentar la motivación de los impostores (los que llevan el pañuelo rojo), y el esfuerzo por pasar desapercibidos, el investigador daba 100 libras a los propietarios del pañuelo. De este modo, si conseguía pasar sin ser detectado podría quedárselos.

El propio investigador quedó impresionado con los resultados: Más del 70% de la muestra que puntuaba muy alto en la Escala de psicopatía detectaron correctamente a la persona que escondía el pañuelo, frente al 30% de los que puntuaron bajo.

¿Creéis entonces que los psicópatas podrían ser seres realmente útiles para el bien social? ¿Son humanos con capacidades y habilidades superiores al resto?

 

Fuente de consulta: PsicoWisdom