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Cómo reconocer a una persona tóxica: 7 señales infalibles

Las estadísticas revelan que 1 de cada 100 personas presentan rasgos ‘tóxicos’. Parece fácil verlo ‘a toro pasado’, pero realmente nos cuesta identificar los patrones de comportamiento que se relacionan con las personas tóxicas, ya que sus trampas y estrategias suelen ser sutiles y sofisticadas.

Muchas veces no sabemos determinar exactamente qué es, pero hay algo que no nos cuadra, percibimos que sobre una persona determinada planea un halo negro invisible de manipulación, culpa, pesimismo e inseguridad.

Vamos a ver qué tipo conductas abusivas utilizan estos individuos:

  • Minimizan los logros y éxitos de los demás: Nunca comparten tus alegrías o, si lo hacen en un principio, acabarán por quitarle importancia al final. Les incomodan los triunfos ajenos, ya que se sienten aun más frágiles y precarios. Aunque esta respuesta parezca un agravio evidente, normalmente lo dejamos pasar e incluso justificamos (estará muy ocupado, tiene mala memoria y olvidó felicitarme…)
  • Pesimistas: Y cuanto más optimista e ilusionado estés tú con cualquier proyecto o experiencia, más expresarán la parte negativa de cualquier cosa, con críticas y quejas, para dejar un poso oscuro que rebaje tu entusiasmo, todo son problemas para ellos. Se nutren de rebajar la alegría y la euforia de los demás.
  • Profundamente dependientes: Son personas posesivas, no quieren compartirte con nadie más y tienden al aislamiento, sibilinamente te van separando de amigos y familiares con excusas como “es que me apetece solo estar contigo”, “a mí no me hace falta nadie más, ¿y a ti?”, “es que tus amigos no me caen bien y prefiero que cenemos los dos solos”… ¿Os suena verdad?
  • Asumen el rol de víctimas: No sabes cómo pero siempre acaban dando ‘la vuelta a la tortilla’ para que tú seas el culpable y él el mártir. Esta estrategia les permite ser validadas y disponer a su antojo de todos nuestros recursos, de todas nuestras energías. Llaman nuestra atención y perseguimos su perdón, su cariño, su amor.
  • Egocéntricas: Son personas muy egoístas tanto en lo material como en lo emocional. Priorizan sus necesidades y caprichos por encima de los tuyos, todo el gasto que se haga en ellos está super justificado, los tuyos… ya son otra cosa. Son poco empáticos y no consideran los sentimientos de otros. Su objetivo es instrumentalizar a los demás para obtener su propio beneficio. Son maestros del “mi-mi-yo-yo“.
  • Inestabilidad emocional: No tienen término medio, o están exultantes o están deprimidos sin motivos aparentes que justifiquen estos cambios. Nunca sabes por dónde te pueden salir, incluso ante una situación similar, nunca reaccionan de la misma manera, no son coherentes ni equilibrados emocionalmente. De esta manera, te descolocan, jamás  adivinarás por qué puede estallar y así procurarás tenerle siempre contento y satisfecho para evitar conflictos.
  • Expertos en ‘luz de gas’: Una de las formas más peligrosas y sibilinas de anulación que te hará sentir que estás perdiendo la cordura. Quien hace luz de gas es capaz de afirmar que ocurrieron cosas o no con una seguridad y una firmeza tal que resultan creíbles y comenzarás a pensar que igual eres un exagerado y que quizás no lleves razón o incluso que dudes de tus recuerdos sobre un hecho concreto. En definitiva, la persona tóxica quiere inocularte la sensación de histerismo, puede conseguir anular tu voluntad y distorsionar la realidad sin que te des cuenta.

 

Estoy deseando leeros… ¿Habéis conocido a muchas personas tóxicas? ¿Reconocéis estas señales?

 

 

Hibristofilia: Mujeres enamoradas de la maldad

Hoy, 25 de noviembre, se conmemora el día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer y hoy cuento con una de las mayores expertas juristas en criminología, autora del libro criminal-mente: Paz Velasco de la Fuente, quien investiga las profundidades de la realidad criminal y los rasgos y factores que determinan tanto a agresores como a víctimas. Os dejo con su aportación en exclusiva para este blog:

“El corazón tiene razones que la razón no entiende”. Blaise Pascal

La gran mayoría de nosotros sentimos miedo, rechazo o animadversión por los asesinos, asesinos en serie, agresores sexuales y maltratadores a nivel interpersonal. Sin embargo, algunas mujeres se sienten atraídas por estos hombres, se enamoran e incluso se casan con ellos. Gran parte de estos delincuentes violentos tienen muchos rasgos de psicopatía. Incapaces de sentir, de amar, de empatizar y de vernos como personas, saber que son admirados, que inspiran amor e incluso deseo sexual alimenta, si cabe, mucho más su ego.

La hibristofilia, consiste en la atracción y en el amor que sienten ciertas mujeres por estos delincuentes violentos. Este sentimiento que resulta incomprensible para el resto de la sociedad, se encuadra dentro de una patología que desde hace años es estudiada y analizada por distintos especialistas. Algunos psiquiatras y psicólogos, consideran a la hibristofilia como una parafilia pero ésta no aparece recogida en el DSM-V de modo que no podemos considerarla como tal desde el punto de vista de trastorno o desorden mental.

El psicólogo y sexólogo John Money fue quien definió por primera vez en los años 50 a la hibristofilia como una patología que afecta principalmente a mujeres heterosexuales, tratándose de una atracción que puede poner en peligro su propia vida.

No hay muchos estudios sobre la hibristofilia, pero por la casuística estudiada podemos determinar que hay dos categorías: La pasiva, es aquella en la que la mujer simplemente demuestra admiración, apoyo, amor, y ayuda incondicional a estos hombres. En la activa, esa mujer pasa a ser cómplice del crimen o de los crímenes debido al amor y a la lealtad que profesan a sus parejas.

En este último caso, estamos ante parejas letales como Myra Hindley e Ian Brady (Gran Bretaña), Paul Bernardo y Karla Homolka (Canadá), Fay y Ray Copeland (Estados Unidos) o Michel Fourniret y Monique Olivier (Francia).
Pero… ¿Por qué determinadas mujeres se enamoran y aman a estos hombres violentos? Son varias las causas:

A.- Amor redentor: al enamorarse y casarse con ellos están convencidas de que con su amor podrán cambiar su comportamiento violento y cruel, redimirlos, y convertirlos en hombres buenos.

B.- Amor maternal: sienten compasión y ternura por estos hombres encarcelados, con tendencia a proteger a ese niño que fue una vez.

C.- Obtener notoriedad y salir de su anonimato. En 2015 Charles Manson de 83 años, líder de La Familia y responsable de la muerte de nueve personas asesinadas por sus seguidores en 1969, estuvo a punto de casarse con Afton Elaine Burton de 27 años de edad. Manson canceló la boda al enterarse de que solo quería casarse con él para poder estar en posesión de su cadáver cuando el muriera y así poder exhibirlo con la finalidad de lucrarse económicamente.

D.- Perspectiva biológica. Las mujeres tienden a buscar al hombre dominante, fuerte, que sea capaz de proteger su vivienda y a su familia, aunque para ello tenga que matar. Así algunas mujeres relacionan la violencia con la fuerza y el poder buscando con estas aptitudes protección para ellas y sus descendientes.

Quizás la sociedad es en gran parte responsable de este fanatismo hacia estos sujetos. El hecho de que algunos asesinos produzcan en algunas mujeres las mismas emociones que un actor o un cantante, no es coincidencia. En muchos casos se enamoran de ellos (hibristofilia) porque son famosos (enclitofilia) y eso resulta interesante y tremendamente irresistible para ellas.

Intentar comprender racionalmente la hibristofilia, es casi imposible, como lo es intentar racionalizar determinados tipos de crímenes. No existen reglas que estipulen a quien amar y además, como decía Séneca “el amor no se asusta de nada”. Sin embargo el psicólogo Walter Riso afirma que “el amor irracional es más peligroso que el desamor” y en este caso, puede llevar a un intenso sufrimiento e incluso a ser una víctima más de esos sujetos.

Ellas aman, ellos fingen amar. Ellos son asesinos, ellas, mujeres que no los ven así.

Los rasgos más oscuros de la personalidad

Seguro que te has preguntado alguna vez cómo alguien puede cometer tal crimen o por los límites a los que puede llegar la maldad humana. El comportamiento cuestionable desde el punto de vista ético, moral y social forma parte de la vida cotidiana, en la historia y en todas las culturas se pueden encontrar fácilmente comportamientos implacables, egoístas, sin escrúpulos o incluso francamente malvados.

En psicología se utiliza el término de “rasgos oscuros” o “factor D” (la D proviene de la palabra inglesa Dark – oscuro)  para agrupar los rasgos de personalidad que están vinculados a esta clase de conductas, principalmente: maquiavelismo, narcisismo y  psicopatía.

Fotografía Pixabay License

Fotografía Pixabay Free License

Este Factor D se define comoLa tendencia general a maximizar la utilidad individual de uno, ignorando, aceptando o provocando maliciosamente la inutilidad de los demás, acompañada de creencias que sirven como justificaciones.  En pocas palabras, D, describe la tendencia a perseguir despiadadamente los propios intereses, incluso cuando esto perjudica a otros (o incluso por dañar a otros), mientras que tiene creencias que justifican estos comportamientos.

Ahora, una reciente investigación llevada a cabo por un equipo de psicólogos de Alemania y Dinamarca sugiere que características como el egoísmo, el rencor o el sadismo comparten un mismo denominador común. Y aunque nos parezca mucho más habitual que una persona pueda ser egoísta antes que psicópata, lo cierto es que el estudio demuestra que todos los aspectos oscuros de la personalidad humana están estrechamente relacionados y se basan en una misma tendencia.

En otras palabras: si tienes uno de estos rasgos, es muy probable que puedas desarrollar alguno de los otros. Según los investigadores, si una persona exhibe un comportamiento malévolo específico (como el gusto por humillar a otros) tendrá una mayor probabilidad de participar también en otras actividades malévolas como hacer trampa, mentir o robar.

“Los rasgos oscuros tienen mucho más en común que lo que los diferencia. Y el conocimiento sobre este ‘núcleo oscuro’ puede jugar un papel crucial para los terapeutas que trabajan con personas con estos rasgos específicos. Lo vemos, por ejemplo, en casos de violencia extrema, incumplimiento de normas, mentira y engaño en los sectores corporativos o públicos. Aquí, el conocimiento sobre el factor D de una persona puede ser una herramienta útil para evaluar la probabilidad de que la persona vuelva a delinquir o participe en conductas más dañinas“, afirma Ingo Zettler, uno de los investigadores y profesor de psicología en la Universidad de Copenhague, Dinamarca.

Según los expertos, su investigación demuestra cómo este factor D está presente en nueve de los rasgos oscuros de la personalidad más estudiados:

  • Egoísmo: preocupación excesiva sobre la propia ventaja a expensas de la de los demás.
  • Maquiavelismo: actitud manipuladora e insensible y la creencia de que los fines justifican los medios.
  • Desconexión moral: estilo de procesamiento cognitivo que permite comportarse sin ética y sin sentir angustia.
  • Narcisismo: excesivo ensimismamiento, sentido de superioridad y una extrema necesidad de recibir atención de los demás.
  • Derecho psicológico: creencia recurrente de que uno es mejor que los demás y merece un mejor trato.
  • Psicopatía: falta de empatía y autocontrol, combinada con un comportamiento impulsivo.
  • Sadismo: deseo de causar daño mental o físico a otros para el propio placer o para beneficiarse a sí mismo.
  • Interés propio: deseo de promover y resaltar el propio estado social y financiero.
  • Rencor: disposición para causar daño o destruir a otros, incluso si uno mismo se daña en el proceso.

 

*Referencias:

Moshagen, M., Hilbig, BE y Zettler, I. (2018). El núcleo oscuro de la personalidad. Revisión psicológica, 125 , 656–688. ( doi: 10.1037 / rev0000111 )

https://www.bbc.com/mundo/noticias

http://www.darkfactor.org/

 

Tacto, olfato, visión, oído, gusto… ¿Qué tienen atrofiado los psicópatas?

La psicopatía es un desorden de la personalidad severo que se caracteriza por la frialdad emocional, falta de empatía, encanto superficial, comportamientos antisociales, impulsividad, crueldad e insensibilidad. En este blog hemos profundizado bastante en este tipo de perfiles, os dejo al final del artículo un recopilatorio de todas las entradas sobre este tema. Hoy quiero compartir con vosotros los resultados de una investigación que se publicó en 2013 por la Universidad de Australia.

Fotografía CC Public Domain. Pxhere

Los investigadores querían comprobar si los psicópatas tenías mermado algunos de los cinco sentidos. Efectivamente así fue, demostraron que las personas que puntuaban alto en las escalas de psicopatía tenían una capacidad olfativa significativamente menor que el resto de la población. Ambos fenómenos están relacionados por una disfunción en una parte frontal del cerebro llamada corteza orbitofrontal (COF), responsable de controlar los impulsos, de planear y de dirigir el comportamiento de acuerdo con las normas sociales.

“Las mediciones olfativas representan un indicador potencialmente interesante de los rasgos psicopáticos, porque el desempeño esperado en las pruebas olfativas no les provoca tanto recelo y, por lo tanto, éstas son menos susceptibles a que el sujeto intente fingir una respuesta ‘buena’ o ‘mala'”, aseguran los autores del estudio. Pero aclaran que no debe ser un indicador único de diagnóstico, puesto que estas carencias olfativas también puede darse en la esquizofrenia, el parkinson o el alzheimer.

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¿Te sueles contagiar de los bostezos ajenos o … no? Descubre por qué

Puede ser que no estemos cansados ni tengamos sueño, pero lo normal es que si tenemos enfrente a una persona bostezando nosotros también lo hagamos, contagiados automáticamente por un impulso irremediable de abrir la boca.  Más aún si vemos a seres queridos haciéndolo, hay estudios que demuestran que el contagio será mayor cuanta más relación afectiva tengamos con el otro, familiares o amigos serán más inductores de nuestro bostezo que los desconocidos. Es un acto genético e involuntario, no es una conducta aprendida, los bebés lo hacen desde el nacimiento, también otros mamíferos, como los chimpancés, los lobos, o los perros.

Pero parece ser que sí que hay gente que puede resistirse al contagio con total inmunidad. El mundo de la psicopatía no deja de sorprendernos, la investigación nos sigue demostrando hallazgos asombrosos sobre este perfil de personalidad que tanto nos inquieta. Un estudio reciente de la Universidad de Baylor (EE.UU) ha profundizado sobre los indicadores psicopáticos introduciendo un elemento novedoso hasta el momento.

La psicopatía se caracteriza por un estilo de vida antisocial con comportamientos egoístas, manipuladores, impulsivos, audaces, insensibles, dominantes y particularmente carentes de empatía. El bostezo contagioso en nuestra especie ha sido fuertemente vinculado a la empatía.

En el experimento, se expusieron a 135 estudiantes, hombres y mujeres, que completaron el Inventario de Personalidad Psicopática Revisado (PPI-R), a un paradigma que pretendía inducir un bostezo reaccionario. El caso es que encontraron que las puntuaciones en la subescala PPI-R referentes a una alta frialdad emocional predijeron significativamente una posibilidad reducida de bostezar.

Anteriormente ya se conocía que la falta de empatía se relacionaba con la inmunidad al bostezo contagioso. Se había demostrado, por ejemplo, que los niños diagnosticados en el espectro del autismo son menos propensos a contagiarse de un bostezo, pero este es el primer estudio que muestra su relación con la psicopatía. Por supuesto, este patrón no sirve como herramienta de diagnóstico para la psicopatía, pero es una conexión interesante, realmente demuestra cómo este perfil de personalidad afecta a diversos comportamientos del día a día de formas inesperadas

Un prestigioso neurocientífico investiga el cerebro del psicópata y descubre que él también lo es

Está muy extendida la creencia (errónea) de que el psicópata es aquel ser despiadado que ha cometido con sus propias manos los crímenes más horribles que os podáis imaginar y vive marginado, agazapado en la oscuridad, sin integrarse en la actividad diaria de los seres humanos. Nada más lejos de la realidad; desde luego se relaciona con la delincuencia pero lo cierto es que la psicopatía no llega a ser una enfermedad mental, es un trastorno antisocial de la personalidad que se caracteriza, sobre todo, por la falta de sentimientos (anestesia afectiva), ausencia de empatía, culpa o miedo, son seres muy egoístas, fríos y manipuladores, no sienten pero sí que ‘simulan’ muy bien ciertas emociones para conseguir sus objetivos.

Foto Pixabay. Creative Commons

James Fallon, ahora lo sabe bien. Se trata de un prestigioso neurocientífico estadounidense y asesor del Pentágono, sus aportaciones a la ciencia son muy extensas, su carrera es brillante, pero nunca pensó que investigando el cerebro criminal realizaría el descubrimiento más asombroso de toda su vida. Un colega le pidió que examinara los escáneres cerebrales de varios asesinos en serie condenadosPara ello, recibió cientos de resultados de los escáneres cerebrales de una gran muestra de criminales condenados, mezclados con los de personas sin historial delictivo.

Su cometido era discernir a las personas con trastorno psicopático de la personalidad del resto de la población a través de esas imágenes. Uno de los escáneres presentaba con claridad todos los rasgos de un asesino psicópata. “Como se imaginarán, ese escáner era el mío” reconoció Fallon hace ya cuatro años en una entrevista para ‘The Verge. Su reacción inmediata fue pensar que todo era un error, él se considera buena persona y jamás ha cometido un asesinato ni tiene un pasado delictivo en cualquier forma.

No le dio mayor importancia hasta que lo comenta, meses después, con su madre y ésta le confiesa que en sus antepasados por parte de padre había habido hasta 7 asesinos (que ellos supieran). Esto despertó entonces su atención y siguió investigando esta línea. Tal y como él mismo constató, los psicópatas son bombas de relojería pero “no siempre acaban siendo asesinos. Si no sufren malos tratos durante la infancia, existe una pequeña posibilidad de que crezcan y evolucionen de forma normal”.

Fallon continúo evaluando su caso y resultó ser un psicópata secundario. “Los secundarios llevamos los genes que nos hacen psicópatas, pero, a diferencia de los primarios, necesitamos obligatoriamente un factor desencadenante para convertirnos en asesinos. Haber recibido palizas de niño es uno de ellos, pero también, por ejemplo, sufrir acoso en el colegio. Estoy convencido: Si en mi infancia no hubiese recibido un trato tan bueno por parte de mis padres y de mi entorno, difícilmente habría llegado a la adolescencia. Me habría suicidado o habría acabado matando a alguien.”.

Aún así, Fallon reconoce en él rasgos psicopáticos en su comportamiento, se describe como frío y tremendamente vengantivo. “Me gusta vengarme. Eso es algo totalmente psicopático. Puedo esperar durante años. Si alguien me pone furioso, no reacciono en ese mismo instante, pero me la guardo y, llegado el momento, respondo con una eficacia quirúrgica. Algunas personas han perdido su trabajo por mi culpa”. “Creo, sé, que amo a Diane. Pero nunca he estado vinculado emocionalmente a ella de verdad, igual que me ocurre con todos los demás”. En cuanto a sus hijos: “Al principio eran como juguetes. Más tarde, cuando se hicieron mayores, se convirtieron en amigos. Pero nunca he tenido hacia ellos los sentimientos que tienen los padres normales hacia sus hijos”.

Me parece un testimonio muy sugestivo. Nótese cómo en sus propias respuestas denota distanciamiento emocional cuando habla de su familia, en primer lugar dice que “cree” que ama a Diane, la llama por su nombre eliminando el artículo posesivo propio, no pronuncia ‘mi mujer‘, por ejemplo; por tanto se desvincula totalmente del lazo de unión entre ambos. Se refiere a sus hijos como juguetes, los cosifica como si no tuvieran vida. El lenguaje que utiliza es propio del discurso psicopático y ya nos dice efectivamente que su emocionalidad no está normalizada. No os perdáis su entrevista completa porque es un texto fascinante.

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¿Conoces a algún psicópata? Por probabilidad… seguramente sí. ¿Sabrías identificarlos? Esto es más complicado, pero hace unos meses escribí un post con las claves para reconocerlos (picha aquí para acceder a la entrada). Y desde que descubrí a la experta en psicopatía Paz Velasco de la Fuente, no puedo dejar de recurrir a ella para profundizar más sobre este perfil de la personalidad, aterrador y atractivo a partes iguales. No dudéis en seguir el blog “Criminal-mente” de esta autora y acudir a su libro, de igual nombre, “Criminal-mente: La criminología como ciencia” como fuente de consulta muy valiosa sobre la mente psicopática. ¡A mí me tiene totalmente enganchada!

Aquí os dejo una nueva colaboración de Paz para este blog, espero que lo disfrutéis tanto como yo:

Debemos romper con el tópico alimentado por el imaginario popular, el cine, las series de televisión y algunas novelas negras, de que los psicópatas son sujetos con ojos de tiburón que esconden un hacha tras su espalda y que cometen crímenes aberrantes. Hay psicópatas que jamás cometerán un crimen, que viven totalmente integrados en la sociedad, que te harán vivir un infierno profesional o personal, que vacían a las personas por dentro o vacían sus cuentas corrientes. Estamos ante los psicópatas corporativos, de éxito, delincuentes de cuello blanco e incluso líderes políticos y religiosos que pueden llegar a arruinar economías y sociedades enteras, tomando decisiones totalmente alejadas de las emociones (no pueden sentirlas) o del bienestar de terceros.

Por lo tanto, la diferencia fundamental entre un psicópata criminal (del que ya hablé en una entrada anterior) y un psicópata integrado, está en las conductas que llevan a cabo, ya que ambos comparten la misma estructura emocional y de personalidad: encanto personal, locuacidad, manipulación, mentira patológica, falta de empatía, ausencia de miedo ante conductas arriesgadas etc… El psicópata integrado, es lo que hace a diario con las personas que le rodean, con todo su entorno. Son sus obras y sus actos los que hablan por él, no sus palabras. A ellos se les puede aplicar la frase que aparece recogida en El Príncipe, la obra de Nicolás Maquiavelo publicada en 1513: “Todos ven lo que aparentas, pocos advierten lo que eres”. Esta obra es el precedente de los psicópatas que alcanzan el éxito en la política. Maquiavelo nos presenta a César Borgia como un hombre que alcanza el poder utilizando la intriga, el terror y la manipulación.

Los psicópatas tienen la capacidad y la habilidad de controlar su entorno y para ello utilizan la manipulación y las mentiras que acompañan de una excelente imitación y simulación de emociones que ni tienen, ni entienden, ni sienten y de palabras que abren puertas. Dominan a la perfección el arte de la observación y tienen un olfato especial para encontrar a las “víctimas” adecuadas, además de tener una gran destreza para saber lo que la persona elegida necesita, de modo que no duda en ofrecérselo.

Somos objetos para ellos y se mueven por el puro egoísmo de modo que instrumentalizan a las personas para lograr sus fines, su bienestar eligiendo a las personas que les son útiles y de las que pueden obtener beneficios (profesionales, académicos, sociales, económicos, mediáticos, etc.). Estamos ante la “maldad” más insidiosa, al ser simples peones en su tablero de ajedrez, moviéndonos a su antojo y marcando en todo momento el ritmo, sin que apenas nos demos cuenta. Estos hombres y mujeres mienten, engañan y manipulan, con la única intención de beneficiarse, hacer daño y de provocar caos en las vidas de las personas que les rodean o en la sociedad.

Hay entornos profesionales donde la psicopatía está socialmente aceptada no solo como un comportamiento adecuado, sino incluso deseable. En nuestra sociedad se tiende a valorar como beneficiosas determinadas aptitudes que tienen estos sujetos, llegando incluso en determinadas profesiones y puestos de trabajo a ser potenciadas como valores positivos. La combinación de determinadas conductas arriesgadas, la ausencia de remordimientos, su gran habilidad para manipular y el hecho de la búsqueda de éxito a corto plazo pueden llevar a los psicópatas a una exitosa carrera delictiva (delincuentes de cuello blanco) o a una exitosa carrera en las finanzas o en los negocios, como el caso de Michael Milken, el inventor de los bonos basura o de Bernard Madoff y su exitosa estafa piramidal (50.000.000 de dólares).

Lo que está haciendo nuestra sociedad es exaltar y valorar de modo positivo determinadas características de los psicópatas asociándolas al éxito y liderazgo profesional o político, sin ser realmente consciente de la peligrosidad social y a veces personal que pueden generar algunos de sus actos y de sus decisiones. Las profesiones que implican poder, autoridad, liderazgo, prestigio, alta reputación y una capacidad especial para tomar decisiones racionales alejadas de los sentimientos, son donde podemos ver una mayor presencia de psicópatas integrados.

¿Qué rasgos comparten los psicópatas integrados con los líderes y personas de éxito?

• Carisma, locuacidad y habilidad para comunicar.
• Estratégicos, persuasivos y con gran capacidad analítica.
• Pierden el miedo ante determinadas situaciones. En el caso de los psicópatas, no es que lo pierdan, es que no lo sienten.
• Control emocional y seguridad en sí mismos.
• Asumen riesgos. En el caso de los psicópatas aunar las conductas arriesgadas con la ausencia total de remordimientos es una bomba para la sociedad.
• Capacidad para establecer metas y objetivos, aunque en el caso de los psicópatas son a muy corto plazo.
• Cuidan la imagen que dan ante los demás.
• Habilidades sociales.

¿Te viene alguien a la cabeza…? 🙂

Psicópatas criminales: depredadores de su propia especie

Soy consciente de lo atractivo que resulta el perfil psicopático. La mayor parte de vuestras consultas y sugerencias se relacionan con la inquietud de cómo reconocer al psicópata, qué hacer si nos encontramos con uno de ellos, en el trabajo, en nuestra familia…

Para profundizar más sobre la psicopatía he invitado a este blog a una de las mejores expertas de nuestro país, seguramente la hayáis visto en alguna tertulia televisiva, en radio, hablando con propiedad sobre la psicopatía. Es enorme la pasión y conocimiento que apaorta Paz Velasco de la Fuente, abogada-criminóloga, profesora colaboradora en la Universidad Católica de Ávila y Especialista en Evaluación Criminológica (CESC), es la autora del exitoso libro “Criminal-mente: La criminología como ciencia” y del blog “Criminal-mente“. Ambas son fuentes inequívocas para documentarse con seguridad sobre esta materia. Os dejo con su artículo de inmenso valor para mí, y espero que también para vosotros:

De pequeños, para evitar que tuviéramos miedo a la oscuridad o a dejar la puerta del armario abierta, nos contaron que los monstruos solo existían en los cuentos. Pero nos mintieron… porque los verdaderos monstruos, visten piel de persona, sonríen, abrazan, incluso son simpáticos y encantadores. Son algunos seres humanos que viven entre nosotros y sí, debemos tenerles miedo. Estamos ante los psicópatas criminales, aunque no debemos olvidar, que también hay psicópatas “malotes” que no llegan jamás a cometer un delito, o aquellos que los cometen sin utilizar la violencia a través del engaño, las mentiras y la manipulación.

No se les puede identificar a simple vista, porque se disfrazan de “normalidad”, de personas corrientes. Algunos son maravillosos padres de familia, otros encantadores estudiantes de universidad, madres abnegadas o enfermeras volcadas en su trabajo. Y esto nos desconcierta, porque creemos que alguien capaz de cometer determinados crímenes debería ser un sujeto diferente al resto, pero no es así. Nadie puede saber que esas personas (hombres y mujeres), que pasan totalmente desapercibidas, pueden llegar a tener “tu vida” en sus manos en el momento que ellos decidan: o porque te eligen o porque estás en el lugar idóneo y es el momento oportuno para ser atrapado. Son voraces depredadores camaleónicos, que aparentan llevar una vida absolutamente normal y socializada, pero en realidad y tras esa máscara de “buenos tipos” se esconden los seres humanos más peligrosos del planeta, y nosotros somos sus presas.

Su falta absoluta de empatía, su inmunidad emocional, su incapacidad para establecer relaciones afectivas sinceras y reales con los demás, y la ausencia total de remordimientos y culpabilidad los convierten en peligrosos cazadores de seres humanos. Son estos rasgos interpersonales y emocionales, lo que les hace ser tan letales, ya que su ausencia les permiten llevar a cabo conductas crueles y aberrantes sin que le importe el dolor que puede causar a los demás. Porque no nos ven como personas, sino como objetos a los que utilizar para satisfacer sus necesidades y sus fantasías de las que se alimentan hasta que salen a buscar a su primera víctima, sin que exista ya un punto de retorno.

Muchos de estos psicópatas criminales, son homicidas múltiples secuenciales (asesinos en serie) pero… ¿qué rasgos les definen como criminales?

  • Son depredadores sociales y grandes estrategas, siendo el más peligroso el psicópata sexual, un cazador en el más puro sentido de la palabra.
  • Cada víctima significa un logro, un placentero estímulo que se va disipando con el paso del tiempo, hasta que da lugar a una nueva compulsión para cometer un nuevo crimen.
  • Gran habilidad para camuflarse en la sociedad a través de la manipulación y el engaño, para acechar y localizar “cotos de caza”.
  • La mayoría son extremadamente crueles, despiadados, muy violentos y algunos de ellos sádicos. Son absolutamente conscientes de la criminalidad de sus actos.
  • Capacidad para agredir, violar, torturar o matar sin mostrar la más mínima compasión o empatía por sus víctimas. Como dice Eduard PunsetLos psicópatas nos enseñan que la falta de empatía alimenta nuestra crueldad”.
  • Su reacción ante el dolor y el miedo de las víctimas es una fría y absoluta indiferencia, así como una excitante sensación de poder, placer y satisfacción personal.
  • Cosifican a sus víctimas, convirtiéndolas en meros objetos al despojarlas de su humanidad.
  • La violencia ejercida sobre sus víctimas tiene diferentes formas e intensidades: desde la violencia psicológica, a la violencia más extrema y cruel (sadismo).
  • Para ellos es una simple cuestión de procedimiento: acechar, secuestrar, torturar, violar y matar (las tres últimas conductas no siempre las llevan a cabo en este orden).
  • Sólo dejaran de matar cuando sean detenidos.

Estos son los monstruos a los que debemos temer, enemigos invisibles de nuestra sociedad y ocultos entre la multitud. Pueden ser nuestros vecinos, nuestros compañeros de trabajo, nuestra pareja o incluso formar parte de nuestra familia. Y no están en los cuentos, salen en los periódicos y en la televisión. Comparten mesa, impresora o cama con nosotros. Y lo más perturbador: algunos en España tras cumplir su condena, han vuelto a vivir en sociedad como si fueran personas inofensivas, porque podemos afirmar que no aprenden del castigo. Pero están ahí simulando normalidad, incluso bondad.

El irresistible atractivo del psicópata (según un estudio)

*Si todavía no sabrías cómo identificar a un psicópata, antes de seguir leyendo, aquí tienes 12 claves que pueden ayudarte a hacerlo.

Una minuciosa investigación publicada en la ‘European Journal of Personality’ llegó a la conclusión de que las personas con altas puntuaciones en los rasgos de narcisismo, psicopatía y maquiavelismo (toda una joya) tendrían una notoria ventaja en la formación de primeras impresiones, por ejemplo en una cita rápida o en un primer contacto, y que además son percibidas como más atractivas que el resto.

Realmente esta tríada oscura de la personalidad es totalmente opuesta a la creación de una estabilidad familiar. Sin embargo, desde una óptica reproductiva de la especie, estas personas que sólo miran por sí mismas tendrán el objetivo de conseguir persuadir a un número suficiente de personas como para lograr reproducirse y crear descendencia.

En el experimento, se organizaron más de 600 citas rápidas (con una duración de aproximadamente 3 minutos) entre personas que puntuaron alto en esta tríada y personas con otros tipos de rasgos normalizados (extrovertidos, introvertidos, emocionales, racionales, etc) para después cumplimentar un cuestionario en el que debían de puntuar varios aspectos, como el nivel de atracción sentida a nivel físico y sexual, la amabilidad, la predisposición a una amistad, confianza…

Pues bien, los autores encontraron una correlación significativa entre las personas que puntuaban en psicopatía/narcisismo y la percepción de atractivo y una posterior elección como pareja. Estos resultados eran válidos para hombres y mujeres. Las conclusiones no sorprendieron a la comunidad científica que realmente conoce las profundidades de la mente psicopática.

Las conductas sociales de los psicópatas se basan en el adorno eficaz de la comunicación. Son personas embaucadoras, manipuladoras, que saben cómo lucir bien, presentan un gran autoestima, seguridad en sí mismos y la habilidad para mostrar las fortalezas que su interlocutor espera ver.

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Si te gustan estas dos canciones, podrías ser un psicópata

Si te gustan estas dos canciones, podrías ser un psicópata

Tenemos nuevo estudio sobre la psicopatía. El psicólogo Pascal Wallisch ha liderado una reciente investigación (de hecho solo está pre-publicada aún) en la Universidad de Nueva York que relaciona a los artistas y canciones que nos gustan con ciertas tendencias psicopáticas.

En el experimento se utilizó una muestra de 193 participantes que obtuvieron puntuaciones elevadas en una escala de psicopatía y que debían puntuar, en base a sus gustos, una playlist de 260 canciones. Los resultados mostraban una preferencia común de esta muestra por dos canciones concretas de la lista. El Dr. Wallish advierte que estos resultados no son absolutos, todavía, debe cotejar los datos con más fases experimentales y aumentar la muestra para que sea más significativa.

Pues bien, en esta primera prueba, las canciones favoritas de los psicópatas resultaron ser: ‘No Diggity‘ del grupo Blackstreet y ‘Lose Yourself‘ del cantante Eminem.

Por el contrario, parece ser que las personas con psicopatía prácticamente nula tienen preferencia pos dos canciones bien distintas: el clásico ‘My Sharona’ de The Knack o ‘Titanium’ de David Guetta y Sia.

Y a ti… ¿cuál te gusta más? (Yo he de admitir que me encantan las cuatro!!!)

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