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¿Por qué se desconfía del testimonio de Amber Heard?

Avanza el juicio de Amber Heard y Johnny Depp y aumentan las opiniones dispares sobre esta batalla legal. Ya destacamos anteriormente que la comunicación no verbal se había convertido en indiscutible protagonista y no dejan de trascender ciertos patrones conductuales, ahora, tras la declaración de Heard aun más.

¿Ha resultado creíble el testimonio de Amber Heard? Parece que en redes sociales y medios de comunicación predominan los comentarios de desconfianza sobre el relato de la actriz. Pero, ¿por qué ocurre esto?

En primer lugar, es importante aclarar que no hay un indicador directo e inequívoco de mentira que sea visible a través del lenguaje verbal o no verbal, sí que hay ciertos indicios de engaño que pueden hacer saltar las alarmas y que resultan incongruentes o extraños en base a lo que se espera en una situación similar.

Amber Heard es actriz y este es un hecho que no juega a su favor. Por su profesión, se la puede conferir cierta capacidad para simular mejor que el resto emociones complicadas, como la tristeza o el llanto a voluntad. Es cierto, pero también lo es que su habilidad no puede convertirla en mentirosa per se.

Amber Heard ha tenido un comportamiento muy singular desde el principio. Hemos podido observar muchos cambios de humor abruptos, pasaba de la risa a la tristeza, vestía de forma llamativa y espectacular y al día siguiente de una manera totalmente opuesta, proyectando estéticas contradictorias.

E incluso imitaba ciertos patrones y elementos de la vestimenta de Depp, hecho inquietante que puede desestabilizar la idea sobre su seriedad y sensatez. Pero todavía no sabemos los motivos que la llevan a ello, quizás puede ser una llamada de atención a la desesperada, una burla, una estrategia para debilitar a su ex…

Centrándonos en su declaración, las emociones que acompañaban a sus palabras fueron tristeza e ira, ambos son sentimientos esperables en un relato como el suyo; muchos piensan que no son reacciones compatibles, pero sí, son posibles y perfectamente congruentes con lo que va contando.

Si me agreden y abusan de mí puedo sentir pena y además estar enfadada. No quiero decir que por esto diga la verdad, pero tampoco la presentación de estas dos emociones de forma simultánea son indicativas de mentira.

Cientos de comentarios advertían que Heard lloraba sin lágrimas y que, por esto, su consternación era fingida. Esto tampoco es indicador de engaño directo, pero es que además hay fotografías en las que sí que se pueden apreciar lágrimas en su rostro.

Otro aspecto cuestionado ha sido el contenido de su testimonio. Amber Heard es muy detallista a la hora de dar contexto a un hecho, es decir, se explaya con la información que es más irrelevante o periférica para explicar un suceso, pero muy escueta a la hora de abordar el incidente crítico, la agresión en sí.

Esta premisa sí resulta un indicador de engaño, podría hacer saltar la alarma de la credibilidad ciertamente, pero también podría ser que tenga serias dificultades para poder recordar y relatar los detalles específicos de un episodio que experimente como doloroso, vergonzante, humillante, traumático…

Desde luego, en una entrevista terapéutica sería un buen punto para profundizar e intentar desmarañar; en un juicio, me temo que este asunto quedará así.

En definitiva, es muy complicado dictaminar o no la credibilidad de una persona a través de la mera observación de su comunicación no verbal en tan solo unos minutos.

Por supuesto, su actitud, conducta, palabras, gestos, vestimenta nos dan pista y mucha información sobre estado de ánimo, intenciones y sinceridad, pero tendríamos que escudriñar mucho más el relato para aseverar si miente o no.

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Juicio de Amber Heard y Johnny Depp: la extraña comunicación no verbal como protagonista

Es difícil saber por dónde empezar, porque el análisis psicológico de los comportamientos que se están sucediendo en la batalla legal entre Johnny Depp y su ex Amber Heard daría material suficiente para un buen libro.

GTRES

Entre las controversias más destacables se encuentra la apariencia escogida por Amber. Los detalles sobre su vestimenta no pasaron desapercibidos y de inmediato, en las redes sociales, muchos usuarios se percataron de que ella copiaba el atuendo de él en los días posteriores.

Increíble pero cierto, ya que no ha sido un hecho aislado sino que las ‘coincidencias’ se han dado en al menos tres ocasiones de forma clara. Amber usaba los mismos peinados, tonalidades de las prendas, trajes, corbatas y, por si aun alguien dudaba, se colocó hasta el mismo pin con forma de abeja.

Las hipótesis son muy numerosas, algunos expertos arguyen que Heard podría estar enviando señales a Depp de que le sigue siendo leal, que están en el mismo equipo, que su comportamiento podría ser una llamada a la empatía del actor para debilitarle emocionalmente y minimizar así sus ‘ataques’ durante el juicio.

Otros no son tan benevolentes y sentencian que la actriz pretende descolocarlo, jugar con su mente, inquietarle y ponerle nervioso para desestabilizarle, e incluso que se burla de él.

Pero también parece haber un diagnóstico mental oficial sobre Heard, realizado por la Dra. Curry, determinando un trastorno límite de la personalidad y un trastorno histriónico de la personalidad.

Las personas que padecen estos trastornos adquieren el estilo de personalidad de las personas con las que han estado, están o desean estar y son grandes imitadores de la forma en que se visten, e incluso de la forma en que hablan.

Además, presentan patrones de inestabilidad emocional, egocentrismo y constantes comportamientos de búsqueda de atención, entre otros rasgos, que podrían explicar esta imitación de Heard.

Y también podría dilucidar otro hecho en la conducta de la actriz que ha llamado la atención de todos. Y es que su expresión facial es demasiado dramática por momentos y experimenta unos cambios muy rápidos y abruptos entre emociones que no son muy coherentes entre sí.

EFE

Por ejemplo, podemos verla reír mientras habla con su abogada y, en décimas de segundo, su rostro se transforma de repente en una expresión de tristeza o incluso cierto miedo. Es impresionante observar las secuencias en vídeo.

Esta actitud le ha restado credibilidad en la audiencia, puesto que no es un patrón natural en la expresión emocional, es más propio del mundo de la interpretación, la manipulación, la simulación, el engaño… pero también del simple nerviosismo y de una alteración del ánimo en situaciones complicadas (como puede ser un juicio) o efectivamente de un trastorno de la personalidad.

Seguiremos observando…

 

*Fuente:

Daily Mail

Nuevo estudio sobre la detección del engaño

Un nuevo estudio muestra que las respuestas rápidas a las preguntas tienden a ser menos honestas que las respuestas más deliberadas.

Fotografía CCO

Se suponía que la mejor manera de conseguir que la gente dijera la verdad era provocando respuestas rápidas, sin ofrecer tiempo para pensar (y por tanto, a inventar o modificar de alguna forma la realidad).

Porque mentir puede ser una tarea cognitivamente compleja, ya que tenemos que inhibir la verdad, pensar una realidad alternativa y que todo ello suene bien; así, nuestro cerebro requiere tiempo para completar esta labor.

Pero parece ser que esto no siempre es así, la nueva investigación, publicada en Psychological Science, descubrió que las personas son más propensas a mentir sobre sí mismas cuando están bajo la presión del tiempo.

«Pedirle a la gente que responda rápidamente solo hace que te den la respuesta que deseas escuchar«, dijo John Protzko, autor e investigador de la Universidad de California.

Este hallazgo ha sido replicado 5 veces más y podría socavar una de las suposiciones fundamentales de la detección del engaño: la tasa de respuesta suele ser mayor en los mentirosos que en los que dicen la verdad y que las respuestas rápidas son las más fiables, al ser más automáticas e inconscientes.

Concretamente, el estudio encontró que tenemos un 30% más de probabilidades de mentir sobre nosotros mismos cuando nos apresuramos a responder, y tiene cierto sentido.

En nuestra cultura, la mentira funciona como el engrasado para un correcto funcionamiento del engranaje social, mejorar nuestra reputación presentándonos de la mejor manera posible es lo más natural, fácil y rápido de hacer.

Por el contrario, desafiar las normas sociales admitiendo nuestros errores o defectos, no solo requiere más deliberación, sino también un contexto más relajado, situaciones que no se dan en un ambiente de laboratorio.

Como observaron los investigadores, muchos estudios asumen que poner a las personas bajo la presión del tiempo te da acceso a una parte oculta de su mente, pero descubrimos que solo están mintiendo e intentado ‘quedar bien‘.

Fuente:

Time Pressure Can Squeeze the Truth – The Wall Street Journal

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En este blog escribo sobre psicología, comportamiento no verbal, perfiles de personalidad, análisis de conducta y testimonios, comunicación… pero sin duda lo que más interés suscita siempre es hablar de la mentira. Porque es algo natural, innato en nosotros, mentir, pero también no querer ser engañados. Los entresijos de la mentira nos atraen y repelen a parte iguales.

Miénteme... si te atreves: claves para detectar la mentira

Miénteme… si te atreves: claves para detectar la mentira

Si sois asiduos a mis artículos ya sabréis que no existe la receta mágica para detectar la mentira, no hay nada infalible, nada. Si bien es cierto, que conocer ciertas señales conductuales, verbales, no verbales, contextuales, etc, nos pueden ayudar a desconfiar y seguir indagando.

Mi colega de profesión José Luis Martín Ovejero ha reunido muchas de las investigaciones científicas sobre el estudio del comportamiento humano y la mentira en un libro que se convierte en un manual imprescindible si deseas adentrarte en este apasionante mundo.

Explicado de forma sencilla, encontramos numerosos e interesantes resultados de los grandes experimentos sobre el engaño:

Por ejemplo, la influencia de la mentira en el desarrollo de una sociedad, encontrando que los grandes engaños (robar, herir) conducen a la desintegración de las comunidades, pero las mentiras piadosas (para no dañar o hacer sentir bien a alguien) tienen el efecto contario, las conexiones entre las personas mejoraban con el tiempo gracias a estas.

Que, en algunos casos, la mentira hasta puede beneficiar nuestra salud, se ha demostrado que ‘falsear’ nuestra edad, quitándonos unos añitos, genera una mayor expectativa de vida con una tasa de mortalidad más baja.

O que se ha llegado a la conclusión de que a la hora de detectar mentiras, todos somos iguales,no existen diferencias significativas de género, edad, nivel educativo, experiencia… Aunque sí se desgranan ciertos matices al respecto, así como la aplicación en casos muy cotidianos, también relacionados con personajes famosos del mundo de la criminología, la política o el deporte, ni el Papa se escapa del análisis.

Interesante, ¿verdad? Si se os ha despertado el gusanillo, esta tarde el autor estará firmando en la Feria del Libro de Madrid, en las casetas de la editorial Aguilar, una buena oportunidad para comentar con él vuestras inquietudes y conocer a un profesional brillante.

 

El método de la investigación criminal para pillar a un mentiroso

Hay vida más allá de los consejos populares para detectar mentiras. Que si se toca la nariz, ha cruzado los brazos, mira hacia abajo, se mueve mucho y está nervioso… Los ‘trucos’ aislados’ pueden inducir a error; en general, no son válidos sin un contexto y sin individualizar el caso de análisis.

Licencia Creative Commons

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Que sí, que la comunicación no verbal es muy importante en la detección de la mentira, pero no nos debemos de fijar solamente en las formas, en el cómo nos cuentan algo, sino también en el contenido, qué nos dicen. En esta última parte hay bastante evidencia científica que ayuda a los investigadores a centrar información creíble o no en un interrogatorio por ejemplo.

Detectar el engaño puede ser un juego para la mayoría de nosotros, pero lo cierto es que se convierte en una competencia muy requerida en ciertos ámbitos profesionales, sobre todo los relacionados con la inteligencia o la seguridad.

La técnica Reid o Entrevista de Análisis de Conducta (BAI) consiste en unas determinadas sesiones de preguntas y respuestas que no son acusatorias, tan solo provocan que el sujeto nos muestre sus‘ signos particulares de verdad o de engaño.

Los investigadores formulan primero cuestiones relativas a los antecedentes de la persona entrevistada para conseguir información personal y evalúan así su comportamiento verbal y no verbal. De esta manera relajada ya han obtenido un patrón de conducta ‘normal’, una línea base de ese sujeto concreto.

A continuación, proceden a preguntas que provocan un comportamiento determinado con el fin de obtener respuestas verbales y no verbales diferentes a la línea base previamente establecida.

Por este motivo, en nuestra cotidianeidad, podemos escuchar aquello de ‘mi madre siempre me pilla cuando miento‘, ella o las personas muy cercanas a nosotros ya tienen establecida nuestra línea base de comportamiento habitual y será capaz de detectar los ‘cambios’ de conducta de una forma más sencilla y eficiente que cualquier desconocido que intente pillarnos.

Otro de los principios más importantes de esta entrevista es no decirle jamás al otro lo que ya sabemos sobre él en relación con los detalles del caso (pistas o evidencias recogidas o datos obtenidos de otros testigos o implicados en el suceso),

Tiene sentido ¿no? Podríamos aplicarlo a la vida diaria: si una amiga nos llama y nos dice que ayer por la tarde vio a nuestra pareja con otra persona en actitud algo extraña y le soltamos ese dato nada más entrar por la puerta de casa, le daremos opción a ‘explicar’ el hecho como buenamente pueda.

Si por el contrario, ocultamos el dato y simplemente le preguntamos: «Cariño, ¿qué tal la tarde de ayer?, ¿qué hiciste?» Podremos comprobar libremente si opta por mentirnos o nos cuenta la verdad, qué nos dice y cómo lo relata.

En palabras de sus creadores: «Estas técnicas son similares a un juego o estrategia psicológica en el que la persona que sabe más sobre las estrategias de la otra persona tiende a ganar«.

*Referencias:

https://reid.com/resources/investigator-tips

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2021-08-05/el-metodo-que-usan-los-cientificos-para-un-mentiroso_3191107/

*Nos vemos este jueves en la Feria del Libro de Madrid:

Ser un psicópata también tiene sus ventajas

Cuando pensamos en un psicópata todos imaginamos a un ser despiadado, criminal, monstruoso y desadaptado en nuestra convivencia y estructura social. Este estereotipo nos sirve para obtener cierta (falsa) sensación de seguridad, ya que no percibimos que sea probable que nos topemos con una persona así y lo incorporemos con confianza a nuestro círculo más íntimo, pero nada más lejos de la realidad.

Todos nos hemos codeado en alguna ocasión con una personalidad psicopática, amigos, parejas, jefes, profesores, o incluso padres, madres, hijos… y lo sorprendente es que puede que hayan sido personas encantadoras, carismáticas, privilegiadas, con relativo éxito en la vida, reconocimiento y buena posición social.

Según los estudios, este tipo de personalidad posee una gran capacidad de persuasión, que les permite ‘venderse’ mejor a sí mismos y presentarse como los candidatos más aptos para cualquier proyecto o empleo. Son capaces de centrar toda su atención y recursos posibles en su objetivo y se entregan totalmente a éste sin que el riesgo o la posibilidad de fracaso le impidan conseguir lo que quieren.

Además, es importante señalar que a pesar de lo que se suele publicar, no es exacto que los psicópatas carezcan totalmente de empatía, si bien, la experimentan de manera totalmente diferente, sienten el sufrimiento de los demás, viven el placer y el resto de emociones, pero con menor intensidad y, con la importante clave de que relegan ese sentimiento a un rincón irrelevante en caso de que se interponga en su camino.

La mayoría de los psicópatas no chorrean la sangre de sus víctimas, sino que aplican los rasgos más sobresalientes de su personalidad alterada para obtener una notable ventaja en su vida y adaptarse a determinados medios casi mejor que cualquiera.

La tendencia evolutiva de este mundo se orienta hacia un clima hostil, competitivo, agresivamente capitalista, en el que el engaño, la frialdad emocional  y la manipulación se convierten en buenas armas de supervivencia y progreso.

Libres de culpa, ansiedad, miedos y remordimientos, algunos expertos sostienen incluso que necesitamos psicópatas porque hay empleos y duelos personales tan arriesgados, desafiantes y con tal rivalidad que nadie estaría dispuesto a asumirlos sin un buen chute psicopático.

Reflexionemos por tanto sobre la premisa de que aquello que nos parece moralmente indeseable no tiene por qué ser “castigado” por la naturaleza y así la evolución va manteniendo y estimulando a personalidades cada vez más cercanas a un alto nivel de psicoticismo/psicopatía.

El autor del libro: «La sabiduría de los psicópatas«, Kevin Dutton, defiende que nos resultaría beneficioso desarrollar siete principios básicos de la psicopatía: la impasibilidad, el encanto, la concentración, la fortaleza mental, la intrepidez, la atención plena y la capacidad de acción.

«El secreto, incuestionablemente, es el contexto. No se trata de ser un psicópata. La cosa va más bien de ser un psicópata ‘metódico’. Ser capaz de interpretar a un personaje cuando la situación lo exige. Pero, cuando la exigencia ha pasado, también volver a su personaje habitual. En el momento en que empecemos a pensar en reformar nuestro sótano para instalar unos grilletes, a lo mejor deberían saltar ya las alarmas».

 

*Referencias:

Ser un psicópata puede tener ventajas, según un estudio. – Psicología y Mente –

¿Podemos aprender algo de los psicópatas? – LeoNoticias –

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El polémico cartel electoral de Salvador Illa

El mes pasado la imagen de Salvador Illa en la campaña electoral catalana ya hizo saltar las alarmas por un cartel cuyo eslogan ponía los pelos de punta, en el que decía: «Illa es la vacuna contra el independentismo«. Los partidos opositores pedían por redes sociales que dejaran de banalizar la pandemia y retiraran aquel ignominioso y antidemocrático mensaje. Finalmente el PSC se desmarcó de la creación y difusión de aquel cartel y publicó su propuesta oficial:

Cartel electoral oficial de Salvador Illa

Cartel electoral oficial de Salvador Illa

Pero esta fotografía tampoco escapa a la controversia y muchos destacan el exceso de Photoshop utilizado para rejuvenecer y pulir el rostro del candidato socialista.

No es un recurso nuevo, anteriormente Garzón, Cospedal, Aguirre, Ximo Puig… también fueron objeto de este mismo retoque digital para proyectar una fisonomía más perfeccionada, digamos… de forma excesivamente minuciosa.

Para gusto, los colores, pero en política vender un candidato poco natural, corregido, artificial en definitiva, puede ser un gran error. Los carteles transmiten de forma no verbal lo que un determinado partido político pretende esgrimir con palabras y argumentos, y esto entonces se convierte en una forma más de mentir, de distanciarse de la credibilidad del electorado.

Borrar con Photoshop las arrugas de expresión cinceladas por los años resta la proyección de experiencia y sabiduría de cualquier persona. Además, estas líneas de la cara son las que dibujan a las emociones, no hay alegría sin patas de gallo, o ira sin las arrugas propias del ceño fruncido. Sin marcas en el rostro nos convertimos en seres robóticos, no conectamos con los demás, no transmitimos sensaciones, un pecado mortal en política.

Retoque sí, pero con unos límites, esto es como maquillarse, un buen trabajo de maquillaje apenas se nota, favorece, realza tus facciones y expresiones, un mal maquillaje te disfraza, te transforma, te deja en evidencia, y el supuesto beneficio que se buscaba se acaba desvaneciendo.

 

 

 

¿Mentimos más y mejor con mascarilla?

Parece que las mascarillas han llegado para quedarse, al menos hasta que tengamos el remedio definitivo contra el virus. Este nuevo elemento sobre el rostro ha cambiado por completo nuestra forma de comunicarnos, ahora las sonrisas solo se ven en la mirada y nos cuesta detectar expresiones emocionales tan reveladoras como el asco o el desprecio, que solo se aprecian en la zona media y tercio inferior de la cara.

Fotografía de uso libre Pixabay License

Fotografía de uso libre Pixabay License

No hay fórmula infalible para detectar a un mentiroso observando las expresiones de su rostro, pero sí que ciertas emociones nos daban pista de algún signo de tensión, incomodidad, falsa sonrisa, o de la fuga de alguna expresión contraria al mensaje verbal que se pronunciaba.

Ahora sabemos que tenemos una pantalla que nos ‘protege’ de estas filtraciones no verbales y por tanto nos es más sencillo ocultar ciertos pensamientos o sentimientos internos. Podríamos decir que sí, que nos es más fácil mentir.

Mentir es una acción complicada, necesitamos recursos multitarea para inhibir la verdad, inventar otra versión, controlar lo que decimos y lo que hacemos con nuestro cuerpo y además intentar adivinar si la otra persona nos está creyendo analizando su reacción… Ahora, tenemos un elemento menos que controlar, las emociones en nuestro rostro están protegidas y podemos centrar más energía en controlar la parte cognitiva, por ejemplo.

El uso de la mascarilla nos hace sentir más seguridad a la hora de engañar, sabemos que ahora tenemos un elemento que tapa los gestos de nuestro rostro que no pensamos, los que salen de forma natural en las caras que mienten.

La pregunta entonces es: ¿cómo podemos fiarnos de alguien en estas condiciones? Muchos dirán que mirando a los ojos. La neuropsicóloga Judy Ho advierte que «Hay una creencia natural en nosotros al pensar que todo está en los ojos, sin embargo, cuando alguien baja o aparta la mirada, por ejemplo, no quiere decir que necesariamente esté mintiendo, sino que podría significar que no se siente del todo cómodo. Hay muchas emociones en juego cuando alguien aparta la mirada».

No solo debemos fiarnos de la comunicación no verbal en el rostro como indicador para detectar mentiras. La palabra clave para averiguar un engaño es: cambios. Si estamos ante un total desconocido, nos resultará muy complicado localizar sus mentiras porque no tenemos referencias anteriores sobre la forma de comportarse de esa persona.

Pero si estamos ante alguien a quien conocemos bien, tenemos que fiarnos de nuestra capacidad para evidenciar que no está actuando como siempre, que ante una determinada pregunta se altera su estilo de comunicación de repente. No podremos saber si nos engaña directamente, pero los cambios en su conducta habitual ya nos dará pistas sobre si hay tensión, evasivas, incomodidad, etc, en una situación específica.

Lo tenemos más difícil pero no es imposible! 🙂

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‘Paltering’: una nueva forma de engaño

El límite entre la sinceridad y el engaño parece que se vuelve cada vez más difuso, tras unas investigaciones de la Universidad de Harvard, se ha originado un nuevo concepto que advierte aún más de la confusión entre los límites de la verdad y la mentira. Y es que ‘paltering‘ se define como: el uso activo de declaraciones veraces para influir en las creencias de un objetivo dando una impresión falsa o distorsionada.

Fotografía de Wikimedia Commons

Fotografía de Wikimedia Commons

Es decir, mentir diciendo una verdad. Parece una acción compleja pero es un acto bien sencillo y que todos utilizamos frecuentemente, un ejemplo muy básico: Le preguntas a tu hijo adolescente si ha terminado los deberes, y te responde que ha hecho una redacción sobre William Shakespeare para su clase de inglés.

Puede ser cierto, pero no te ha respondido a tu pregunta. Quizás la escribió la semana pasada y no ha realizado las tareas de hoy, o quizás de 4 tareas solo ha realizado la redacción.

Pero el caso que despertó la inquietud de los investigadores de Harvard fueron los discursos políticos; analizando con qué frecuencia los políticos esquivan las preguntas durante los debates, se dieron cuenta de que pasaba algo más. Al contar otro hecho veraz, eran capaces de esquivar con éxito una pregunta directa. Así que se propusieron profundizar en este comportamiento.

Descubrieron que el paltering era una táctica extremadamente común política y en negociación. Más de la mitad de los 184 ejecutivos de negocios del estudio admitieron haberla empleado. Además, se demostró que las personas que recurren a esta técnica de paltering creen que es más éticamente aceptable que un simple engaño y que es muy complicado detectar un «hecho» falso cuando escuchamos algo que, a primera vista, suena verdadero.

El psicólogo Robert Feldman cree que esta práctica es realmente preocupante: «Cuando nos miente la gente que hay en el poder arruina nuestra confianza en las instituciones políticas. Hace que la gente desconfíe de sus motivaciones reales y de su propia identidad ideológica. No es ético y empeora nuestra democracia«.

 

*Referencias:

How To Deceive Others With Truthful Statements (It’s Called ‘Paltering,’ And It’s Risky)

El arte de mentir diciendo la verdad – IHODL

 

 

 

¿Eres un buen mentiroso? Descúbrelo en 5 segundos con la prueba de la Q

Cuánto nos inquieta la mentira en nuestro mundo y a la vez cuán necesaria es… Pero no podemos evitarlo, necesitamos mentir a menudo (normalmente con buenas intenciones) y a la vez deseamos fervientemente intentar descubrir si nos engañan o no.

Fotografía con Licencia Creative Commons

Fotografía con Licencia Creative Commons

Cada vez hay más investigaciones sobre este apasionante campo y algunos experimentos son realmente sorprendentes. El famoso psicólogo inglés Richard Wiseman desarrolló una forma muy sencilla y que se ha demostrado bastante efectiva según la investigación realizada en la Universidad de Hertfordshire.

Antes de continuar leyendo este post, con el dedo índice de tu mano dominante, dibujate en la frente una letra ‘Q’ mayúscula.

¿Lo tienes?

Bien, pues Wiseman concluye que: «La forma más efectiva de descubrir a los maestros de la mentira consiste en separar a las personas en dos grandes grupos: Aquellos que se preocupan por cómo son percibidos por los demás y aquellos que no.»

La pregunta es, ¿pusiste el palito de la Q sobre tu ojo derecho o izquierdo? O en otras palabras, ¿dibujaste la Q de manera que la lees tú o, por el contrario, la persona de enfrente?

Los resultados de este experimento indican que si pusiste el palito sobre tu ojo izquierdo o para que la persona de enfrente lo lea, tienes una marcada tendencia a pensar en cómo otras personas te perciben y, por tanto, deberías ser mejor mentiroso.

Pero si la dibujas para ti, ves el mundo desde tu punto de vista, tu comportamiento está más determinado por tus valores que por lo que necesitan los demás y tendrás una comunicación más directa y con una tendencia mayor hacia la honestidad.

Quiero leer vuestros resultados por aqui! 🙂