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Detección del engaño, lenguaje corporal, emociones: los expertos hablan

Quería compartir con vosotros una excelente iniciativa para los apasionados de la comunicación no verbal. Mi colega de profesión Alan Crawley, a través de su canal de YouTube ‘Sin Verba’ ha realizado una serie de entrevistas con expertos de diferentes nacionalidades y áreas de especialización.

Hoy publicó el primer podcast, en el que participo para comentar con él cuestiones muy interesantes, por ejemplo: cómo funciona la detección de la mentira, cómo leer las emociones de los demás en diferentes contextos, la clasificación e interpretación de los gestos, las diferencias culturales y de género, cómo ha impactado la pandemia por coronavirus en nuestra forma de relacionarnos.

El diálogo es muy nutritivo porque las preguntas están orientadas de forma muy amena y van conduciendo la entrevista por prácticamente todos los aspectos más destacables del lenguaje corporal, ambos divagamos sobre la tendencia futura de esta materia y compartimos nuestra particular perspectiva sobre la comunicación global.

En fin, me dejo ver un poco por aquí y espero comentarios 🙂

 

¿Miente Ábalos? Análisis no verbal

La polémica con el ministro José Luis Ábalos, por la ‘reunión-no-reunión’ con la vicepresidenta de Venezuela en España, continúa dando de qué hablar. Parece que no llegamos a conocer del todo lo que ocurrió y ya van hasta 5 versiones diferentes sobre el encuentro.

Anoche el ministro de Transportes se enfrentó, en el programa de ‘El Objetivo’ de la Sexta, a las preguntas de Ana Pastor (por cierto, no os perdáis su rostro de incredulidad durante casi toda la entrevista).

Prácticamente al inicio ya se produce un lapsus linguae muy significativo. “Ha dado hasta cinco versiones diferentes, ¿de verdad cree que lo ha hecho bien? “No-sí”, responde un apresurado Ábalos. Parece que ya no empieza con buen pie…

Lo que está claro es que no es una situación relajada que aprovecha para dar sus sinceras explicaciones. Está tenso y con importante estrés, sus gestos automanipuladores son los protagonistas, se entrelaza los dedos de la mano con más y menos presión durante toda la entrevista y se ajusta la chaqueta en numerosas ocasiones.

Son gestos sin significado en sí mismos, sin función concreta más que la de descargar tensión, nuestro cuerpo las realiza de forma involuntaria como ‘muletillas’ del nerviosismo experimentado internamente.

Otro gesto que repite frecuentemente es el de encogerse de hombros, ¿cuándo lo hacemos? cuando dudamos; este movimiento es un emblema que tenemos muy interiorizado del ‘no lo sé’, ‘no estoy seguro’, duda, falta de convicción en lo que uno dice o falta de memoria.

También es destacable el titubeo cuando relata el momento de la visita, va a la pista, sube al avión, está solo… Fijaos cómo desciende de forma notable la velocidad del habla, ralentiza el ritmo. Esto es producto de lo que se conoce con ‘carga cognitiva‘, su cerebro está tan focalizado en controlar lo que va a decir que consume todos los recursos descuidando o siendo incapaz de mantener un ritmo normal del habla.

Ábalos intenta por todos los medios parecer despreocupado y tibio ante la importancia de la situación, véase su rostro en el momento de pronunciar que el encuentro “dura unos 20 o 25 minutos”, pliega los músculos de la cara y entrecierra los ojos, es una emoción social de indiferencia para conseguir neutralidad y credibilidad.

Refuerza también lo anterior con sonrisas y carcajadas breves pero intensas, en cualquier caso desmedidas y fuera de contexto, de esta manera quiere proyectar igualmente indolencia y despreocupación, pero no son coherentes ni al momento ni al resto de su comunicación no verbal.

No os perdáis el vídeo y espero vuestros comentarios!! Y os hago pregunta para nota: ¿Echáis en falta alguna emoción? ¿Qué emoción cabe esperar en el rostro de alguien acusado injustamente de algo no cometido?

 

Qué tipo de niños mienten más y cómo afrontarlo

La mentira siempre se convierte en un tema complejo y controvertido. Por un lado, la mentira es inevitable y necesaria para las relaciones sociales, quien diga que siempre dice la verdad miente; es imposible.

El miedo a la mentira se incrementa si la observas en tus hijos, sin embargo, las mentiras pueden ayudarnos a comprender el desarrollo social y cognitivo de los niños. En este artículo replico un texto en inglés publicado por ‘The Conversation‘, muy interesante y con una buena dosis de estudios científicos linkeados sobre cada afirmación que van relacionando la infancia y la mentira:

El equipo de investigación del Laboratorio de Desarrollo Social y Cognitivo de la Brock University está estudiando la capacidad de mentir, que puede considerarse, en diversos contextos, como una señal del desarrollo cognitivo de los niños y de su exploración de nuestro mundo social.

Los psicólogos del desarrollo llevan décadas estudiando la capacidad de mentir, y han descubierto que se manifiesta hacia los 2 años de edad. Sin embargo, es a partir de los 4 años, aproximadamente, cuando la mayoría de los niños comenzarán a mentir para ocultar una trastada, y este alto índice de mentiras se mantiene a lo largo de toda la infancia.

Pero las mentiras no se detienen ahí. Evelyne Debey, profesora de la Universidad de Gante (Bélgica), y sus colegas preguntaron a miembros de la comunidad de entre 6 y 77 años acerca de las mentiras que contaban a diario. Hicieron un descubrimiento interesante: aunque todos los grupos de edad afirmaron que mentían, la conducta mentirosa dibujaba una curva en forma de U invertida. Las mentiras aumentaban durante la infancia, llegaban a su nivel más alto en la adolescencia y disminuían (pero sin llegar a desaparecer) durante la edad adulta.

Ahora bien, ¿cómo se desarrolla esta capacidad? ¿Qué sucede durante la edad preescolar que ayuda a los niños a decir sus primeras mentiras?

Mentir puede parecer un acto sencillo; sin embargo, una mentira eficaz exige una buena dosis de habilidad cognitiva. Para decir una mentira, un niño debe ser consciente de que otras personas pueden tener creencias y conocimientos diferentes de los que él tiene y de que esas creencias pueden ser falsas.

El aumento de las mentiras hacia los 4 años de edad tiene lugar justo en la época en que los niños empiezan a controlar su capacidad para pensar en las falsas creencias de los demás. Se ha observado que esta capacidad está relacionada con un aumento de las mentiras en los niños.

Además de comprender que pueden crear una falsa creencia al decir una mentira, los niños tienen que emplear después sus habilidades de inhibición para evitar que se les escape la verdad, y usar su memoria para guardar un rastro de las verdades y las mentiras que han contado.

Por ejemplo, Angela Evans, directora del laboratorio, y Kang Lee, profesor en la Universidad de Toronto, estudiaron las mentiras y el desarrollo cognitivo de los niños y descubrieron que los niños y niñas que presentaban un mejor rendimiento en funciones cognitivas como la inhibición y la memoria eran más propensos a mentir. También demostraron que estas habilidades cognitivas son importantes para mantener una mentira durante la adolescencia.

Aunque las mentiras de los niños pueden obedecer, en parte, a sus habilidades cognitivas avanzadas, nuestro estudio sugiere que, con frecuencia, mentir también puede estar motivado por factores sociales.

En otro estudio del laboratorio descubrían que los niños de entre 3 y 8 años de edad que tenían al menos un hermano o hermana eran más propensos a hacer trampas jugando que los que no tenían hermanos. En general, los niños que tenían un hermano pequeño mentían más sobre sus trampas que los niños que eran el hermano pequeño.

El hecho de tener hermanos favorece una forma de jugar que puede alentar y normalizar la propensión a hacer trampas. Ser hermano mayor propicia la oportunidad de manipular a los hermanos pequeños, menos avanzados cognitivamente.

Puesto que decir mentiras es un aspecto común y normativo de la incipiente vida social de los niños, el hecho de tener hermanos y hermanas puede, simple y llanamente, proporcionar a los niños un entorno adicional que les permite explorar su capacidad de desarrollo para mentir. Pero no hay que olvidar que los hermanos también pueden favorecer los comportamientos prosociales y algunas habilidades cognitivas.

Cuando los niños empiezan a mentir, a los padres les corresponde la labor de socializar a sus hijos enseñándoles las normas y las expectativas sociales relacionadas con la honestidad. Muchos padres y madres quieren saber si existen estrategias para alentar a su hijo a decir la verdad. Los investigadores psicosociales han estudiado específicamente esta cuestión y han descubierto varias técnicas.

Una técnica que han probado algunos padres es leer a sus hijos cuentos con moraleja, como ‘Pedro y el lobo’, que recalquen la importancia de la honestidad. Pero los investigadores han constatado que leer este tipo de cuentos morales, que hacen hincapié en las consecuencias de mentir, en realidad no tiene ningún efecto en la honestidad; en cambio, se ha descubierto que las historias que ensalzan las bondades de decir la verdad logran potenciar de manera efectiva la honestidad de los niños.

Otra técnica sencilla es pedir a los niños y niñas que prometan decir la verdad. Se ha descubierto que esta técnica resulta más eficaz desde los 5 años de edad hasta la adolescencia.

Pero ¿existe alguna técnica para los niños pequeños? Un estudio llevado a cabo en el laboratorio recientemente descubrió que pedir a los niños de entre 3 y 4 años que se miraran en un espejo –para tomar conciencia de sí mismos– mientras se les preguntaba por una posible trastada aumentaba considerablemente el porcentaje de respuestas sinceras.

 

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¿Mentir es bueno para la salud?

La mentira es una parte más de nuestra vida diaria. Todos mentimos, unos más que otros y por diferentes motivos. Aunque, esto es indudable, la mentira es necesaria para un buen engranaje social, es una conducta adaptativa, pero, ¿engañar tendría efectos negativos en nuestra salud?

Fotografía Free to use – Pexels.

Este planteamiento ha tenido una respuesta afirmativa en un estudio realizado por investigadores de la Universidad americana de Notre Dame y cuyos resultados han sido presentados en la 120ª Convención de la Asociación Americana de Psicología. Uno de los datos más llamativos fue la media de mentiras por semana que verbalizaban los americanos: 11 mentiras.

Durante 10 semanas analizaron las respuestas de 110 personas ante ciertas situaciones. La mitad de ellas fue entrenada para decir menos mentiras. Precisamente, este grupo fue el que, según Anita E. Kelly, profesora de psicología en dicha universidad y autora principal del estudio, “presentó mejoras significativas en su salud“. Tales beneficios iban desde menos sentimientos de tensión y melancolía a un menor número de cefaleas y molestias de garganta.

Tampoco se puede afirmar que ser sincero será saludable, bien es cierto que reduce los estados de estrés y ansiedad, pero hay que encontrar el equilibro, ya que con la verdad también se puede dañar y dañarnos a nosotros mismos, ya lo comentamos en este blog, en el artículo sobre el ‘sincericidio‘.

¿Qué opináis?

Como se suele decir… “¿la confesión es buena para el alma?”

 

Las señales de que tu pareja te será infiel #EstudioCientífico

Intentar leer los indicadores no verbales en el comportamiento de los demás es de las acciones más primitivas y útiles para nuestra supervivencia. Detectar el engaño, la traición, las intenciones ocultas… es la nueva inquietud del Siglo XXI y si tiene que ver con las relaciones de pareja, aún más.

Un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista científica Journal of Personality and Social Psychology revela los factores que conducen a la infidelidad e incluso las claves para prevenirla. La investigación liderada por Jim McNulty de la Universidad Estatal de Florida es la primera en identificar predictores claros de conducta para la infidelidad.

El equipo de científicos se basaron en dos procesos psicológicos que todos comparten en diferentes grados: Desvinculación de la atención y Devaluación evaluativa de posibles parejas románticas. Esto es: la primera es la capacidad de dirigir la atención de una persona atractiva que podría considerarse una opción romántica; la segunda es una tendencia a degradar mentalmente el atractivo de otra persona, incluso si es especialmente atractiva.

En el experimento, con una muestra de 233 parejas, los investigadores descubrieron que los participantes que rápidamente desconectaban su atención de una persona atractiva tenían menos probabilidades de participar en la infidelidad: aquellos que miraron hacia otro lado en tan solo unos cientos de milisegundos tenían casi un 50% menos de probabilidades de tener relaciones con terceros o terceras.

Y al contrario, quienes pasaban más tiempo mirando las imágenes, tenían un mayor riesgo de infidelidad y era más probable que sus matrimonios fracasaran. La tendencia a devaluar el atractivo de otros fuera de la pareja, también reducía el riesgo de infidelidad y aumentaba la posibilidad de una relación duradera. Ambas reacciones, la desconexión y la devaluación, minimizaron el riesgo de infidelidad y, en consecuencia, fueron factores predictivos de las relaciones con mayor probabilidad de éxito.

 

 

Se suicida tras someterse al polígrafo en un programa de televisión

Triste titular relacionado con la detección de la mentira, en este caso, con el famoso polígrafo.

El presentador Jeremy Kyle al mando del programa que lleva su nombre

El programa de entretenimiento británico Jeremy Kyle Show dejará de emitirse definitivamente tras el terrible suceso. Uno de sus invitados, Steve Dymond, de 63 años, se sometió a una prueba con un detector de mentiras para probar a su mujer que le había sido fiel. Según publicó el diario The Sun, la relación se rompió después de que el aparato afirmase que Dymond mentía, lo que habría podido influir en que, una semana después de la grabación del programa, se quitara la vida.

Ya lo decía yo en un artículo anterior: ¿El polígrafo es realmente eficaz para detectar mentiras? ¡Ojo con el aparatito! Este sistema está totalmente integrado en FBI, CIA, Agencia Nacional de Seguridad, Espionaje y Seguridad del Ejercito, etc, pero siempre ha habido mucha polémica en torno a su utilización y fiabilidad y desgraciadamente existen pocas pruebas científicas sobre su precisión. Según las investigaciones, su eficacia (como la de cualquier otra técnica para detectar mentiras) depende de la naturaleza de la mentira, del mentiroso y del evaluador.

El principal problema de la prueba poligráfica es la subjetividad a la hora de interpretar los resultados obtenidos. Se puede hacer mucho daño si se utilizan herramientas no científicas para juzgar si una persona miente o dice la verdad, y éste ha sido un terrible ejemplo.

Hombres y mujeres mentimos al hablar de sexo (pero de forma muy distinta)

De acuerdo con las investigaciones, las personas somos muy propensas a mentir sobre el historial sexual para cumplir con las expectativas típicas y propias de cada género y cultura. Es un tema único e incomparable, muy sensible a la hora de tratarlo, realmente le damos mucho peso a la hora de proyectar nuestra mejor imagen. La sexualidad parece ser la única área donde se siente verdadera ansiedad si no se cumple con los estereotipos establecidos de un hombre o mujer.

Fotografía Pixabay. Free License

Hace unos años, la investigadora Terri Fisher, profesora de psicología en la Universidad Estatal de Ohio, corroboraba su hipótesis. Se analizaron las respuestas de 293 estudiantes de ambos sexos de entre 18 y 25 años. Lo curioso de los resultados es la diferencia en el engaño, los hombres mienten por exceso y exageración de los ‘datos’, las mujeres minimizamos al hacerlo.

Por ejemplo, las mujeres mentían sobre cuándo había sido su primera vez (todas se agregaban años), el número de amantes (todas dijeron menos de lo real) y la cantidad de noches de sexo casual (todas reconocieron muy pocas).

En el caso de los hombres, fue exactamente lo contrario: se agregaban amantes a la lista, decían que se habían iniciado en el terreno sexual a muy temprana edad y hacían alarde de la cantidad de noches de sexo casual que habían tenido.

Posteriormente, Fisher también constató que el mito se cumple, los hombres piensan en sexo más que las mujeres, con una muestra de 300 personas estableció que la mayoría de los hombres tienen 19 pensamientos sexuales al día, aunque algunos llegan a alcanzar la friolera cantidad de 388. Por término medio,una mujer piensa en sexo 10 veces al día, y la que más pensamientos registra sumaba 140 veces en 14 horas. En la investigación, se demostraba además que los hombres también piensan más en otras necesidades básicas, como la comida y el sueño, que las mujeres.

Tus ojos hablan por ti

Decía Bécquer que el alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada.

Podemos controlar, en cierta medida, nuestra cara, nuestros gestos y posturas, pero no podemos ‘manipular’ a nuestro antojo la tasa de parpadeo o la dilatación pupilar. El comportamiento de nuestros ojos en relación al lenguaje corporal es el más inconsciente de todos, por tanto, interpretar sus movimientos será fiable para establecer significados reales en base a la comunicación no verbal del individuo.

Por lo general y en condiciones de luz similares, se ha demostrado por la investigación que las pupilas se dilatan cuando tenemos delante un estímulo que nos resulta atractivo, que nos agrada; ocurre al contrario cuando algo nos genera rechazo, temor o asco, las pupilas se contraen. Este recurso ha sido muy utilizado en las pruebas de producto por las grandes empresas de marketing y publicidad.

El bloqueo del contacto visual, tapando o cerrando los ojos, es una de las cosas más obvias y comunes que hacemos cuando estamos preocupados, frustrados o luchando contra algo (emocionalmente hablando). También cuando sentimos vergüenza o culpa, así dejamos de ver y creemos que podemos dejar de ser vistos por los demás, es un modo de desaparecer, de autoprotegerse.

Según el experto Joe Navarro: “La investigación también muestra que cuando estamos nerviosos o tenemos problemas, nuestra tasa de parpadeo aumenta, un fenómeno que se observa a menudo con mentirosos, pero también con frecuencia con personas que están bajo un gran estrés. No llamaría mentiroso a nadie solo porque su índice de parpadeo aumenta, aunque mientras estudiaba a Richard Nixon, noté que cuando debatía con la prensa, su índice de parpadeo iba de aproximadamente de 12 por minuto a 68 veces por minuto. Bill Clinton durante su deposición mostró una alta tasa de parpadeo, en ocasiones por encima de 92 por minuto, pero nuevamente estos eran individuos bajo mucho estrés.”

“Al interpretar el comportamiento de los ojos, existen muchos conceptos erróneos. Algunos perciben erróneamente el poco o ninguno contacto visual como un signo clásico de engaño , especialmente durante un interrogatorio, mientras que la persona sincera debe “cerrar los ojos”. Esto no está respaldado por la investigación y es completamente falso. De hecho, Alder Vrij y otros han descubierto que los mentirosos tienden a tener un mayor contacto visual porque saben que estamos buscando señales de engaño.”

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Luis Alfredo Garavito, la bestia, ¿arrepentido? #LenguajeCorporal

Luis Alfredo Garavito, apodado ‘la bestia’, el violador y asesino de casi 200 niños en Colombia podría salir de prisión. Éste fue el titular de una noticia publicada hace unos días en 20 minutos. Recordé que hace unos años revisé el análisis de una compañera también psicóloga y experta en comunicación no verbal (que prefiere mantenerse en el anónimato por trabajar para los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado) las declaraciones que Garavito ofreció desde prisión a un medio público, en unas condiciones inmejorables para un análisis certero, por la duración, tipo de testimonio y el primer plano tomado del rostro del entrevistado.

El objeto del análisis era el de comprobar si presentaba un comportamiento propio de un individuo arrepentido y apto para reinsertarse en sociedad, tal y como él mismo manifiestaba. Se analizaron más de 3 horas de grabaciones, entre entrevistas y documentales, de los vídeos se extrajeron 104 fotogramas que fueron analizados junto al contexto verbal.

En cuánto al análisis de contenido (declaraciones verbales) nos encontramos patrones que no corresponderían con el lenguaje propio del arrepentimiento. Por ejemplo, minimización de sus crímenes: “…Yo actualmente soy una persona muy distinta a la que cometió las diferentes conductas punibles que ya son de público conocimiento.…” “…Cometí los homicidios…bueno, llámese como se llame.” Justificaciones sobre su conducta: “…Fui una persona maltratada, fui una persona que en sus años de juventud su papa lo maltrató. Eso me llevo… ¿no es cierto?” “…Yo no puedo justificar ni echarle la culpa a nadie, porque me tendría que volver a mis primeros padres, Adan y Eva“.

Intenta dar una imágen positiva sobre sí mismo, asegurando querer entregar ‘los restos’ a las familias para que reciban cristiana sepultura, e intenta incluso negociar afirmando que sí saliera de prisión sí podría dar más datos. Elude totalmente su responsabilidad y su culpa, cosificando a las víctimas y justificando de nuevo sus actos: “casualmente, yo llegaba; de un viaje, ¿sí? Y había una víctima ahí…y entonces yo utilizaba mi ¿cómo le explicaría?…“. Ausencia explícita de arrepentimiento: “…Pero yo no…personalmente…yo no, yo no voy a ponerme ya en más martirio ni más nada. Que ventilen los homicidios, está bien, pero hay cosas tan intimas que yo, ¿por qué tengo? A mi nadie me va a solucionar nada…” “…Ya tampoco pienso… yo ya no mas colaborar con más. Yo ya cerré, doblé la página…¿ya? qué pesar ¿si me entiende?

Respecto al lenguaje corporal, muestra ira al hablar del juicio social al que está siendo sometido, es decir, le parece injusto. Igualmente expresa ira cuando habla del ofrecimiento de ‘ayuda’ a las familias de las víctimas, emoción incompatible con la solidaridad y el respeto. Ausencia de emociones cuando relata asesinatos, violaciones o referencias, en general, a sus víctimas, de aquí se desprende la frialdad y falta de empatía, tristeza, remordimiento o culpa; de hecho, en ocasiones llega a sonreir al referirse a las víctimas, con una sonrisa desdeñosa y cruel, lo cuál indica satisfacción, regodeo y desprecio por éstas.

Las conclusiones (tras el extenso análisis, lo anterior es solo una breve muestra) eran claras: Se trata de un individuo tendente a la SUPERFICIALIDAD, muestra tintes de GRANDIOSIDAD y una clara TENDENCIA AL ENGAÑO, hay una AUSENCIA DE REMORDIMIENTO, CULPA Y EMPATÍA, NO EXISTE ACEPTACIÓN DE LA RESPONSABILIDAD y por tanto es incoherente con el arrepentimiento, es un individuo IMPULSIVO y tiene un BAJO CONTROL DE LA CONDUCTA y sin metas de futuro definidas a ningún nivel.

 

 

 

 

 

¿Cómo interpretar la asimetría facial?

Hemos de partir de la base de que nuestro rostro no es simétrico, hay diferencias leves en la estructura facial izquierda y derecha (un ojo más grande que otro, diferentes cejas, pómulos más o menos prominentes, la anchura de la nariz, etc), la asimetría, en general, es prácticamente imperceptible.

Fotografía de Drew Peterson, Wikipedia

Fotografía de Drew Peterson, Wikipedia. Ejemplo de asimetría facial en el momento de un arresto, tras asesinar a su mujer. El lado izdo. demuestra emocionalmente satisfacción, el dcho. frialdad.

No quiero centrarme en qué significa por sí mismo tener un lado de la cara de una manera u otra; lo comento porque hay una corriente lllamada psicomorfología facial que asocia directamente que si, por ejemplo, tienes un ojo más grade que el otro eres muy extrovertido y agresivo, y que un lado de la cara refleja el pasado y el otro el futuro… en fin, puede ser que algún día se hagan estudios con sólida base científica sobre el tema y lleven razón, pero por el momento no los hay y no podemos darle credibilidad.

Lo que quiero contaros es que cuando nuestro rostro expresa una emoción, en ocasiones, ésta no está clara, transmitimos un mensaje ambigüo porque nuestra emoción no está bien definida. La experiencia me demuestra que la mayoría de personas cree que controla perfectamente la cara que pone en todo momento, que su lenguaje corporal es totalmente consciente y se puede dominar fácilmente. Si seguís este blog ya sabemos que esto no es así.

Las expresiones sinceras son rápidas y simétricas; cuando la expresión es falsa, forzada o reprimida, observaremos una mayor asimetría facial, con la expresión más marcada en solo uno de los lados del rostro. Cuando reímos, con una sonrisa genuinamente feliz, se produce la simetría de la emoción en el rostro, aunque nuestros rostros no sean en sí mismos simétricos. Por tanto, aunque ambos lados son ligeramente diferentes, las emociones verdaderas se verán por igual en ambos lados de la cara, en esencia, simetría emocional. En otras palabras, cuando estamos realmente enojados o verdaderamente felices, ambos lados de la cara reflejarán esa emoción.

En palabras del experto Joe Navarro:

Cuando experimentamos múltiples emociones al mismo tiempo o cuando intentamos ocultar una emoción, nos sentimos traicionados por la asimetría emocional de la cara, lo que llamo quiralidad facial ( quirality – pronunciado ki ra li ti ). La quiralidad es un término que nos viene del griego y se usa para describir dos objetos que pueden parecer idénticos, pero cuando están doblados sobre sí mismos, no son simétricos.

La ira, el miedo , así como otras emociones, aparecen libremente en ambos lados de la cara cuando realmente las experimentamos. Sin embargo, cuando hay una supresión de estas emociones, cuando hay un intento de engañar a los demás respecto a cómo realmente nos sentimos, o hay problemas o sentimientos ocultos, muchas veces, vemos esa emoción que se muestra solo en un lado de la cara y no en el otro. El hecho de que veamos una pantalla emocional quiral debería servir como una advertencia de que algo está mal.

Una pantalla quiral a menudo se percibe subconscientemente y nos permite saber que algo es extraño. Cuando vemos la quiralidad facial como resultado de múltiples emociones, esta falta de simetría genera una alerta sobre cuál es la causa de este comportamiento. ¿Hay algún problema de fondo que esté en conflicto o se esté suprimiendo?

Las pantallas quirales no son indicativas de engaño directamente, y no deben tomarse de esa manera, aunque sí revelan múltiples emociones. La pregunta es ¿por qué? He visto estas muestras muchas veces, por ejemplo, cuando un esposo abusivo es llevado con las esposas y el cónyuge muestra alivio y miedo al mismo tiempo, cada lado de la cara representa una emoción diferente. También lo he visto donde alguien se disculpa verbalmente por algo que hizo y la mitad de la cara parece arrepentida, mientras que la otra parte parece que se están saliendo con la suya.