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Lo que no nos cuentan Lo que no nos cuentan

"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

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Lo que todavía no sabes sobre las lágrimas

Podemos llorar de alegría, por afectación emocional, tristeza, miedo, dolor… emociones variopintas y contradictorias desatan una misma respuesta fisiológica: el llanto. Hay animales que derraman lágrimas con el puro objetivo de mantener húmedo el globo ocular, parece que las ‘lágrimas emocionales’ son exclusivas del ser humano, de un modo universal, todos lo hacemos independientemente del género, la cultura, la edad… Aunque es obvio que esta conducta adquiere una importancia mayor en la edad infantil, pura comunicación no verbal, cuando no conocemos las palabras, nuestras emociones básicas hablan por nosotros para comunicar nuestras necesidades más primarias.

Lo curioso del tema es que los expertos en la materia aún no saben con certeza por qué lloramos, hay muchas teorías e hipótesis al respecto, las más aceptadas apuestan por el sentido evolutivo de la indefensión, de la necesidad de comunicarle a los demás que necesitamos ayuda sin hacer mucho ruido, es decir, sin llamar la atención del resto de ‘depredadores’. No podemos resistirnos a consolar/ayudar a una persona que llora, según los estudios sociales estamos programados para ello y nuestra sensibilidad aumenta irremediablemente, inhibiendo nuestros instintos más agresivos.

Llorar sienta bien. Las lágrimas contienen hormonas del estrés, es una buena forma de expulsar el malestar de nuestro organismo. Tras el llanto nuestro cuerpo libera endorfinas, provoca que nuestro estado de ánimo se reactive equilibrando nuestras emociones, nos sentimos más tranquilos, liberados y reconfortados. Llorar ayuda al cuerpo a volver a un estado de homeostasis después de estar excesivamente excitado, ya sea positiva o negativamente.

Otro dato, en general, las mujeres lloran con más frecuencia y de forma más prolongada que los hombres. Puede existir aquí un componente cultural que provoque un sentimiento de vergüenza o debilidad en el hombre que le haga reprimir el llanto en etapas adolescentes y habitúe a su organismo a no reaccionar de este modo. Aunque según el Wall Street Journal también hay genética en esta diferencia: Las mujeres están programadas biológicamente para derramar más lágrimas que los hombres. Bajo un microscopio, las células de las glándulas lagrimales femeninas se ven diferentes a las de los hombres. Además, el conducto lagrimal masculino es más grande que el de la hembra, por lo que si un hombre y una mujer se rompen, emocionalmente hablando, las lágrimas de la mujer se derramarán sobre sus mejillas más rápido.

Continuando con el género, en 2011 se realizó un estudio que demostraba la correlación del llanto con la excitación sexual, los resultados fueron contundentes: la testosterona y la excitación sexual descienden en los hombres después de que huelan las lágrimas de una mujer. “Concluimos que hay una señal química en lágrimas humanas, y al menos una de las cosas que hace la ‘quimioseña’ es reducir la excitación sexual” determinaban los autores de la investigación.

También hay rasgos de personalidad que se relacionan con una mayor facilidad para llorar, personas que han experimentado fuertes traumas en el pasado, niveles elevados de ansiedad/neuroticismo, extroversión y empatía, por ejemplo.

¿Y qué hay de las lágrimas de cocodrilo? ¿Realmente existen? Sí, los cocodrilos lloran continuamente, pero no de dolor físico o emocional, su función es meramente la de lubricar el ojo, tienen un tercer párpado y es importante que el lacrimeo sea constante para no causar daños o infecciones.

 

 

 

*Referencia: https://www.huffingtonpost.com.mx/entry/tear-facts_n_4570879

 

 

Cómo son las voces masculinas más seductoras

No solo las palabras en sí mismas, la voz también comunica, y mucho. De hecho es un canal poco controlable a nivel racional y por tanto nos aporta una información no verbal muy valiosa. Para hablar del tema con propiedad siempre acudo a mi compañera Carmen Acosta, psicóloga, experta en comportamiento no verbal y máster en logopedia. Fundadora de  OHLAVOZ.com trabaja con actores y profesionales de la comunicación.

En una entrada anterior os hablaba de las modificaciones que las mujeres realizamos en la voz para resultar más atractivas. Pero ¿y los hombres? ¿También maquillan su voz?

Por supuesto que sí, y además parece que no solo los humanos realizan ese tipo de cambios. Algunas investigaciones han comprobado que también los machos de otras especies, ratones y ciervos, modifican el sonido de sus voces durante el cortejo para hacer creer a las hembras que son más grandes y fuertes.

Pero centrémonos en los hombres.

Varias investigaciones (Puts et al., 2006; Wolff y Puts, 2010; Jones et al., 2010; Fraccaro et al., 2013) han descubierto que las mujeres perciben las voces graves de los hombres como atractivas. ¿Por qué?

Pensemos en lo que nos evocan los sonidos… mientras que un sonido agudo nos lleva a imaginar un cuerpo frágil y ligero, un sonido grave nos trae a la imaginación cuerpos grandes y pesados.

Está demostrado que las voces graves transmiten seguridad, mayor tamaño corporal… valores que durante muchos miles de años han estado relacionados con las posibilidades de supervivencia. Así que parece bastante lógico que nuestra programación genética nos lleve a encontrar más atractivos a los hombres que manifiestan esas cualidades . Pese a que ahora el tamaño corporal no sea significativo para sobrevivir, como los cambios profundos en nuestros códigos genéticos aún tardarán millones de años en producirse, seguiremos teniendo predisposición a encontrar más atractivos a los hombres que transmitan esos valores.

Pero, chicos, cuidado, porque si se os va la mano a la hora de sonar graves empezaréis a resultar agresivos y en exceso dominantes. La forma de evitarlo es imitar el patrón seductor de voz femenina aireada, ya que el aire suavizará vuestra voz y la volverá más sugerente y sensual. Escuchad qué bien lo hacía Elvis Presley:

Un dato curioso: así como durante el cortejo las voces sonarán graves y suaves, incluso pueden llegar a sonar aireadas, cuando esa fase se dé por concluida desaparecerá la envoltura aérea y la tendencia hacia los graves para dar lugar a un patrón de voz más parecido al de la pareja femenina. Farley et al., 2013 ven en ello un indicio de imitación para generar vínculos. ¿Qué pensáis?

El placer de robar: Diferencia entre ladrón y cleptómano

A raíz del caso Cifuentes sois muchos los que me habéis preguntado: ¿Por qué? Cómo es que una mujer con recursos económicos, culta, con prestigio y bien posicionada a nivel laboral ‘sustrajera sin querer’ una crema con valor ínfimo para ella, algo que no necesita, que no sirve para su supervivencia, que podría pagar perfectamente si quisiera. No podría asegurar que Cifuentes sufre cleptomanía por el análisis de solo un hecho aislado, habría que profundizar mucho más para el diagnóstico. Pero vamos a ver la diferencia entre un ladrón y un cleptómano para explicar esta incógnita.

Para los cleptómanos robar se convierte en un impulso imparable no planeado. Los objetos del hurto son absurdos, cosas inútiles, de precios no muy elevados, que podrían pagarse perfectamente y que además se suelen regalar, acumular sin darle uso o tirar posteriormente. Antes del robo sienten tensión, ansiedad y una sensación de excitación creciente,  la consecuencia emocional de este acto es el placer, bienestar y alivio. Este impulso suele sentirse en lugares públicos (tiendas, centros comerciales) pero también en lugares íntimos (casas de familiares o amigos, en los que pueden llevarse u ocultar un elemento decorativo o una prenda de ropa).

Según los estudios de población, la cleptomanía es más común en mujeres que en hombres. Se actúa de modo solitario, son plenamente conscientes de lo que hacen y a menudo tienen remordimientos, experimentan sentimientos de culpa y vergüenza. La causa es desconocida, las hipótesis apuntan a niveles bajos de serotonina, asociado a la conducta impulsiva en general. También la dopamina en niveles más bajos de lo normal, otras teorías sugieren que los neurotransmisores asociados a la sensación de placer y que intervienen en otras conductas del tipo adictivo pueden estar influyendo en este trastorno. Es una alteración de la conducta sin cura, pero la terapia y la psicofarmacología pueden ayudar a disminuir la ansiedad y regular el comportamiento impulsivo.

 

 

Psicópatas criminales: depredadores de su propia especie

Soy consciente de lo atractivo que resulta el perfil psicopático. La mayor parte de vuestras consultas y sugerencias se relacionan con la inquietud de cómo reconocer al psicópata, qué hacer si nos encontramos con uno de ellos, en el trabajo, en nuestra familia…

Para profundizar más sobre la psicopatía he invitado a este blog a una de las mejores expertas de nuestro país, seguramente la hayáis visto en alguna tertulia televisiva, en radio, hablando con propiedad sobre la psicopatía. Es enorme la pasión y conocimiento que apaorta Paz Velasco de la Fuente, abogada-criminóloga, profesora colaboradora en la Universidad Católica de Ávila y Especialista en Evaluación Criminológica (CESC), es la autora del exitoso libro “Criminal-mente: La criminología como ciencia” y del blog “Criminal-mente“. Ambas son fuentes inequívocas para documentarse con seguridad sobre esta materia. Os dejo con su artículo de inmenso valor para mí, y espero que también para vosotros:

De pequeños, para evitar que tuviéramos miedo a la oscuridad o a dejar la puerta del armario abierta, nos contaron que los monstruos solo existían en los cuentos. Pero nos mintieron… porque los verdaderos monstruos, visten piel de persona, sonríen, abrazan, incluso son simpáticos y encantadores. Son algunos seres humanos que viven entre nosotros y sí, debemos tenerles miedo. Estamos ante los psicópatas criminales, aunque no debemos olvidar, que también hay psicópatas “malotes” que no llegan jamás a cometer un delito, o aquellos que los cometen sin utilizar la violencia a través del engaño, las mentiras y la manipulación.

No se les puede identificar a simple vista, porque se disfrazan de “normalidad”, de personas corrientes. Algunos son maravillosos padres de familia, otros encantadores estudiantes de universidad, madres abnegadas o enfermeras volcadas en su trabajo. Y esto nos desconcierta, porque creemos que alguien capaz de cometer determinados crímenes debería ser un sujeto diferente al resto, pero no es así. Nadie puede saber que esas personas (hombres y mujeres), que pasan totalmente desapercibidas, pueden llegar a tener “tu vida” en sus manos en el momento que ellos decidan: o porque te eligen o porque estás en el lugar idóneo y es el momento oportuno para ser atrapado. Son voraces depredadores camaleónicos, que aparentan llevar una vida absolutamente normal y socializada, pero en realidad y tras esa máscara de “buenos tipos” se esconden los seres humanos más peligrosos del planeta, y nosotros somos sus presas.

Su falta absoluta de empatía, su inmunidad emocional, su incapacidad para establecer relaciones afectivas sinceras y reales con los demás, y la ausencia total de remordimientos y culpabilidad los convierten en peligrosos cazadores de seres humanos. Son estos rasgos interpersonales y emocionales, lo que les hace ser tan letales, ya que su ausencia les permiten llevar a cabo conductas crueles y aberrantes sin que le importe el dolor que puede causar a los demás. Porque no nos ven como personas, sino como objetos a los que utilizar para satisfacer sus necesidades y sus fantasías de las que se alimentan hasta que salen a buscar a su primera víctima, sin que exista ya un punto de retorno.

Muchos de estos psicópatas criminales, son homicidas múltiples secuenciales (asesinos en serie) pero… ¿qué rasgos les definen como criminales?

  • Son depredadores sociales y grandes estrategas, siendo el más peligroso el psicópata sexual, un cazador en el más puro sentido de la palabra.
  • Cada víctima significa un logro, un placentero estímulo que se va disipando con el paso del tiempo, hasta que da lugar a una nueva compulsión para cometer un nuevo crimen.
  • Gran habilidad para camuflarse en la sociedad a través de la manipulación y el engaño, para acechar y localizar “cotos de caza”.
  • La mayoría son extremadamente crueles, despiadados, muy violentos y algunos de ellos sádicos. Son absolutamente conscientes de la criminalidad de sus actos.
  • Capacidad para agredir, violar, torturar o matar sin mostrar la más mínima compasión o empatía por sus víctimas. Como dice Eduard PunsetLos psicópatas nos enseñan que la falta de empatía alimenta nuestra crueldad”.
  • Su reacción ante el dolor y el miedo de las víctimas es una fría y absoluta indiferencia, así como una excitante sensación de poder, placer y satisfacción personal.
  • Cosifican a sus víctimas, convirtiéndolas en meros objetos al despojarlas de su humanidad.
  • La violencia ejercida sobre sus víctimas tiene diferentes formas e intensidades: desde la violencia psicológica, a la violencia más extrema y cruel (sadismo).
  • Para ellos es una simple cuestión de procedimiento: acechar, secuestrar, torturar, violar y matar (las tres últimas conductas no siempre las llevan a cabo en este orden).
  • Sólo dejaran de matar cuando sean detenidos.

Estos son los monstruos a los que debemos temer, enemigos invisibles de nuestra sociedad y ocultos entre la multitud. Pueden ser nuestros vecinos, nuestros compañeros de trabajo, nuestra pareja o incluso formar parte de nuestra familia. Y no están en los cuentos, salen en los periódicos y en la televisión. Comparten mesa, impresora o cama con nosotros. Y lo más perturbador: algunos en España tras cumplir su condena, han vuelto a vivir en sociedad como si fueran personas inofensivas, porque podemos afirmar que no aprenden del castigo. Pero están ahí simulando normalidad, incluso bondad.

El agotamiento mental también da la cara a través del lenguaje corporal

El estrés y la fatiga son protagonistas más que nunca en nuestra vida diaria. Estamos sometidos a una estimulación constante, redes sociales, noticias, trabajo, whatsapp… un mundo en que la relajación y la desconexión brilla cada vez más por su ausencia. Si a esto sumamos una mala gestión del tiempo y una tipología de personalidad que tiende a la preocupación constante, nerviosismo y, por qué no, la empatía, el resultado puede tener consecuencias muy graves para nuestra salud mental y física.

Como todo estado interno, el estrés también se comunica a través de nuestra comunicación no verbal si es que no somos capaces de expresarlo con palabras. El agotamiento mental puede causar dolor y nuestro comportamiento habitual puede verse alterado de formas muy diversas. La clave, como siempre digo en este blog, está en detectar los cambios, señales que sugieren que algo no va bien, indicadores que no forman parte de nuestro modo habitual de relacionarnos, de hablar, de caminar, de responder…

Es importante discernir las preocupaciones reales que requieran de nuestra energía de la ansiedad innecesaria generada por nosotros mismo, estrés por cosas que no han pasado o por errores del pasado que ya no tienen solución. Hay que aprender a avanzar y gestionar emociones que no nos aportan, solo restan salud.

Ha sido todo un honor colaborar con mi compañera Elena Haza, que publica hoy un artículo en el que se desvelan las causas, síntomas, señales y, sobre todo, cómo evitar llegar a este estado tan perjudicial para nuestra salud. (Pincha aquí para leer el artículo).

A todos y todas… ¡relax! 🙂

Tácticas que aumentan las probabilidades de éxito en Tinder

Las estrategias para ligar han cambiado, las nuevas tecnologías han revolucionado la forma de comunicarnos y ahora la psicología social tiene un gran campo de estudio por delante. La comunicación no verbal es la protagonista en aplicaciones como la popular Tinder, ya que con escasa información: unas cuantas fotos, un nombre, la edad (verdaderos o no) se activa un proceso de toma de decisiones para evaluar si esa persona merece nuestro interés o un ‘descarte’ directo. Las primeras impresiones son un potencial fascinante para la investigación social.

Gareth Tyson y su equipo de la Universidad Reina María de Londres (Reino Unido) se han convertido en los primeros en investigar las estrategias de emparejamiento que se dan en Tinder y en profundizar sobre las diferencias de actuación de ellos y ellas en esta aplicación. Las conclusiones del estudio revelan datos interesantes sobre las diferentes estrategias que se utilizan según el género. Las mujeres son mucho más selectivas a la hora de iniciar los contactos. Los hombres lograban un ‘match‘ (coincidencia de ‘me gustas’) en un 0,6% de los casos y las mujeres en un 10,5%, por tanto, ellos son más proclives a iniciar contactos de un modo menos selectivo para compensar este porcentaje y aumentar sus probabilidades.

Sin embargo, tras el contacto inicial. Ellas participan mucho más activamente y tienen mayor probabilidad de enviar mensaje a su potencial pareja. “En general, el 21% de las mujeres que lograron emparejamientos le enviaron un mensaje, mientras que tan sólo el 7% de los hombres lo hicieron”, según el equipo de Tyson. Los mensajes de los hombres suelen ser más rápidos y más breves, del tipo “¿qué tal?”. Por contra, ellas se toman su tiempo en pensar qué van a escribir y la longitud del texto es mayor, ya que tienen 122 caracteres de media.

Como curiosidad añadida el grueso de emparejamientos procedía de hombres, tanto para los perfiles masculinos como para los femeninos. “Aunque el ratio de hombres: mujeres en nuestro conjunto de datos es aproximadamente de 1:1, el 86% de todos los emparejamientos que reciben nuestros perfiles masculinos provienen de otros hombres“, añade el equipo de Tyson. Este dato apunta a que los hombres homosexuales desempeñan un importante papel en Tinder. Los hombres homosexuales son mucho más activos a la hora de seleccionar perfiles que las mujeres heterosexuales” asegura Tyson.

Tras los datos analizados, los investigadores sugieren tácticas que pueden cambiar las probabilidades de éxito de un usuario de Tinder. Una de las claves, principalmente para los hombres, es ofrecer un poco más de información sobre sí mismos. Cuando se incrementaba el número de fotos de perfil de las mujeres de una a tres, el número de “matches” aumentaba un 37%. En hombres, con una sola foto de perfil, después de cuatro horas solo se habían logrado 44 emparejamientos. Con tres, esa cifra se incrementaba a 238. Este hecho correlaciona con el resultado de otras investigaciones al respecto, cuanto más información tenemos sobre el otro disminuye la percepción de engaño y aumenta la confianza en la veracidad de ese perfil.

Esta característica también se observa en la importancia de las biografías para lograr “me gustas”. Ellas, que saben que hagan lo que hagan van a tener una gran cantidad de respuestas positivas, no tienen nada escrito en sus biografías en un 42% de los casos. La cifra desciende al 30% en los hombres. La decisión de estos últimos es errónea según los datos recogidos por Tyson. Sin biografía, ellos recibían 16 matches de media de las mujeres, una cantidad que se multiplicaba hasta los 69 cuando se ofrecía esa información.

 

 

*Fuente de consulta:  A First Look at User Activity on Tinder arxiv.org/abs/1607.01952

¿Cómo es el rostro de la confianza?

Fotografía publicada en el experimento, muestra de la codificación facial de la menor a la mayor confiaza.

¿Te has preguntado alguna vez cómo algunas personas parecen engendrar confianza, incluso cuando no es merecida? No tiene nada que ver con la psicomorfología facial. No creo, más bien nadie ha demostrado aún, que un determinado rasgo de tu cara quiera decir que eres más o menos sociable, o más o menos agresivo. Si bien es cierto que el canal de la apariencia es fundamental para entender el poder de la comunicación no verbal.

Las investigaciones en esta área apuntan de forma unánime que las primeras impresiones sobre otra persona se forman en menos de un segundo y a menudo son bastante duraderas, una primera impresión puede incluso prevalecer sobre la evidencia objetiva posterior que entre en conflicto con ese primer impacto. A veces, nuestros cerebros forman una impresión sobre los rostros de los demás incluso cuando el tiempo de exposición es tan corto que ni siquiera somos conscientes de haberlos visto.

Los expertos afirman que nuestra amígdala, un área del cerebro asociada con la emoción y la toma de decisiones, juzga la confiabilidad de una cara después de solo 33 milisegundos de exposición. Los sujetos no recordaron ver caras, pero sus amígdalas reaccionaron de manera diferente según los detalles de la misma. En la Universidad de Princeton llevan años investigando sobre el tema y la conclusión es que existen ciertas características faciales que implican confianza.

Concretamente, la forma de la boca y las cejas son las más importantes. Las cejas de mirada enfadada (ceño fruncido) y el leve descenso de las comisuras labiales no son dignas de confianzaLos rostros más susceptibles de que sean percibidos como confiables son los que tienen las cejas arqueadas, como una ligera expresión de sorpresa y una sonrisa en forma de “U”.

Estos patrones pueden ser muy útiles para fabricar una imagen de marca, en marketing y publicidad, no podemos cambiar la configuración de los rasgos de nuestra cara, pero sí que podemos fotografiarnos con ciertas expresiones faciales en este sentido para proyectar un aspecto más positivo y confiable de nosotros mismos… A Trump le ha funcionado, ¿no? 🙂

Composición realizada por CNN

 

 

*Referencia: https://www.neurosciencemarketing.com

 

¿Tienes una voz seductora?

Un gran aporte a la comunicación no verbal lo representa la propia voz. Parece una contradicción, pero no lo es. La voz también tiene un segmento de información no verbal llamado ‘paralenguaje’, éste se refiere a los cambios en la tonalidad, timbre, ritmo, pausas, silencios, etc, que hacemos al hablar. Es un patrón único de cada persona, una huella individual e irrepetible que sufre alteraciones dependiendo de nuestras intenciones, emociones, estados de ánimo… Esto es: ‘No es lo que digas sino cómo lo digas‘.

Para hablar sobre el tema he pedido la colaboración de una verdadera maestra. Carmen Acosta es psicóloga, experta en comportamiento no verbal y máster en logopedia. Cuenta con más de 25 años de experiencia uniendo estas dos áreas, trabajando con la voz de actores y profesionales de la comunicación en OHLAVOZ.com

¡Todo un lujo! Os dejo aquí el primero de sus artículos:

Diversas investigaciones demuestran que del mismo modo que nos engalanamos para seducir, también “maquillamos” a nuestra voz para resultar más atractivos. Pero ¿qué voces son las que más nos atraen? Parece que hay acuerdo entre los distintos investigadores que tanto hombres como mujeres preferimos las voces ligeramente graves y de intensidad (volumen) suave. En el caso de las mujeres esto puede resultarnos chocante, ya que asociamos las voces agudas a la feminidad y parece lógico que manifestarse femenina sea una condición.

Sin embargo, dado que los tonos agudos también evocan infantilidad, nerviosismo o mayor distancia entre los interlocutores, está claro que hablar agudo deja de resultar una buena estrategia. Un ejemplo extremo de esto es lo que ocurre en Japón, donde las mujeres que ocupan puestos de atención al cliente se ven forzadas a utilizar voces extremadamente agudas con el fin de resultar impersonales, es decir: nada seductoras. (ver vídeo: a partir del minuto 19)

Ello motiva que, según nos explica Hughes (2010), cuando las mujeres entran en el juego de la seducción también tiendan a modificar su tono haciéndolo un poco más grave. A ello se suma que, por cuestiones anatómicas, ese agravamiento va acompañado de cierto escape de aire que le da a la voz una textura más aterciopelada y sensual. Terciopelo, cercanía, sensualidad… ¡buen cóctel para seducir!

Si piensas en el estereotipo de voz sexy y pruebas a imitarlo, verás como tu voz baja de tono, de volumen y se envuelve de aire. Quizá tu voz esté sonando similar a la de la reina de la seducción: Marilyn Monroe cantando el famoso “Cumpleaños Feliz” al presidente Kennedy. Aire y voz. ¡Pura seducción sonora!

Un dato curioso: esta característica “aireada” se produce entre mujeres en edad fértil, mientras que está ausente en mujeres postmenopáusicas (Linville, 1992). Así que probablemente esa información sonora actúe en el inconsciente del mismo modo que lo hacen las feromonas, embriagándonos de estímulos, imantándonos hacia alguien, aún cuando conscientemente no sepamos por qué.

Así que si te escuchas a ti misma o escuchas a tu chica hablando con una voz suave, un poco grave y con aire, ya sabes: disfruta del instinto de seducción. Y si tu voz es muy aguda y no sabes cómo encontrar tus graves, no te preocupes, los logopedas podemos ayudarte.

En la próxima entrada os contaré cómo los hombres “maquillan” su voz en el cortejo.

 

*Fuente de consulta: “ La voz posee un gran atractivo y puede constituir un elemento decisivo a la hora de elegir pareja”, ( Sebastián Serrano (2004): El instinto de seducción. Ed. Anagrama)

Los dos perfiles de personalidad que más mienten (según un estudio)

El interés por perfilar al mentiroso a través de características no verbales es una de las prioridades de los estudios socio-psicológicos del momento ¿Mienten más los hombres o las mujeres?, ¿las personas con menos recursos o todo lo contrario?, ¿las más cultas?, ¿los más jóvenes?

Todas estas preguntas hicieron que el psicólogo Arch Woodside y sus colaboradores de la Universidad australiana de Curtin, escogieran una muestra de, nada más y nada menos, 3.350 personas para corroborar si existe alguna ‘receta’ que determine qué patrón social poseen las personas qué más utilizan el engaño en su día a día.

Su propuesta inicial era que ciertas configuraciones (algoritmos de selección individual, socioeconómicos y factores sociales) son capaces de identificar a los grandes mentirosos. Los resultados fueron concluyentes con dos tipos de perfiles:

El primero lo forman hombres solteros de nivel educativo bajopropensos a la conducta antisocial, sin propiedades (viven de alquiler) ni hijos. Según el autor de la investigación: “Un hombre joven con poca educación no es suficiente para determinar directamente que sea un gran mentiroso. Pero un hombre joven con poca educación que muestra un comportamiento antisocial, como, por ejemplo, la ira en la carretera (conductor agresivo), bueno, sí que podemos estar más seguros “.

El segundo grupo lo integran mujeres jóvenes casadas, con elevados ingresos, de carácter fuerte e irascible y propietarias de su vivienda. Woodside especula que puede correlacionarse con el grupo de mujeres que solo se casan por dinero, aunque aún no ha demostrado esta hipótesis. (Qué horror, por cierto).

El caso es que parece que el estudio relaciona directamente la mentira con una personalidad tendente a la agresividad y a la emoción de ira. ¿Las personas que puntúan alto en índices de agresividad mentirían más? Esta es la segunda hipótesis que se plantea el grupo de investigadores para una nueva fase experimental.

 

6 palabras que los mentirosos suelen usar

También las palabras que elegimos comunican, perfilan la personalidad, dan cuenta de nuestro estado de ánimo y hasta pueden desvelar nuestras intenciones más ocultas con nuestro interlocutor, como por ejemplo la mentira. Esto tiene sentido, no nos vamos a comunicar igual cuando acudimos a nuestra memoria para contar algo que ha ocurrido en realidad que cuando recurrimos a la imaginación para inventar una historia.

Una experta en comunicación no verbal y detección de la mentira Janine Driver realiza una compilación en su libro ‘You Can’t Lie to Me’ (No puedes mentirme) de las palabras críticas que más se utilizan en una conversación donde reina el engaño.

1. “Nunca”

La experta señala que es preocupante cuando alguien dice “Nunca” en lugar de “No”. Por ejemplo, si le preguntas ¿Tú hiciste esto? y responde “Yo NUNCA haría eso” en lugar de decir simplemente “No” o “No lo hice”, es indicio de una potencial mentira. Realmente atañe al uso de generalizadores en el discurso, por tanto en las personas que no están siendo del todo sinceras podemos identificar un mayor uso de palabras que implican generalidad: “Todo”, “ninguno”, “nunca”, “cada uno”, “siempre”, etc.

2. “Eso”

La persona con intención de engañar suele agregar “eso” o “esa” a cualquier sustantivo. Según la autora, “éste es un truco común de los manipuladores”, asegura Driver. Se utiliza para el distanciamiento del hecho: También intentarán quitar importancia a la falta cometida. Evitan, así, usar palabras duras o emotivas, tales como, “robo” o“asesinato” y sustituyen los hechos por adjetivos y expresiones suaves como “suceso”, “lo que pasó” o “eso”.

3. “Por cierto …”

Los mentirosos utilizan frases como éstas para minimizar lo que dirán a continuación, que en realidad aludirá al hecho crítico que pretenden ocultar. Cuando esto se produzca, presta atención a lo que se dice tras el “por cierto”. Por ejemplo: “Anoche salí con mis amigos… y por cierto, me encontré a María y estuve charlando un poco con ella”.

4. “Pero”

Ya lo hemos comentado en este blog, los mentirosos suelen tratar de restar importancia a lo que dicen con esta palabra, es un efecto muy similar al anterior, hay que poner la alerta en una frase en la que aparezca este nexo, sobre todo en contenidos de alto impacto emocional, ya que realmente  es una conjunción adversativa que implica una contraposición entre dos oraciones. El que seguramente más os venga a la cabeza en este sentido sea el “Te quiero… pero…”

5. “¿Por qué haría yo eso?”

(O dar la vuelta a la tortilla). Es una de las frases favoritas de los mentirosos, pues la usan para ganar un poco de tiempo para averiguar qué decir a continuación. Entre las variaciones están “¿Qué clase de persona crees que soy?”, “¿Me estás diciendo mentiroso?”, y “Yo sabía que esto me iba a pasar a mí”. Estos son algunos ejemplos que aparecen en el libro de Driver. Además, las personas que faltan a la verdad suelen repetir las preguntas que se les formulan, esto refuerza aún más el hecho de ganar tiempo para pensar antes de ofrecer una respuesta. Como decíamos al principio es más difícil inventar que recordar, implica recursos cognitivos mayores y el tiempo de respuesta tendrá mayor latencia.

6. “Abandoné” o “dejé”

La especialista dice que hay ocasiones en que debes usar estas palabras en una frase, pero es raro cuando alguien las utiliza cuando no corresponde. Por ejemplo, los mentirosos en lugar de decir “me fui a casa a las 6″, señalan “Dejé (o abandoné) el lugar a las 6″. Según ella, esto podría dar indicios de un deseo de “dejar” el engaño atrás.

La teoría sociológica de la autora debe tomarse con sentido común. Está claro que todas estas palabras están incluidas de forma habitual en nuestros discursos. Siempre hay que contextualizar cómo se producen y coordinarlas con la observación del comportamiento no verbal. Si se producen en un interrogatorio policial, en el que la persona debe explicar qué hizo la noche del hecho por el que se le acuse, son alarmas importantes. Simplemente indicios, no puede acusarse a alguien de su culpabilidad por pronunciar un “pero”, hay que cotejar este indicador con otros muchos para valorar la veracidad o no de un testimonio. Como siempre, sentido común. 🙂

Puedes completar la info de este post con los siguientes:

El lado oscuro de las palabras: once indicadores estratégicos de la mentira

Llamadas a emergencias en casos de homicidio. ¿Es el autor el que llama? Trece claves no verbales

Eres lo que hablas: la personalidad se refleja en el lenguaje

El lenguaje de los terroristas

¿Cómo identificar a un psicópata por su forma de hablar?

  • Referencia: You Can’t Lie to Me’ (No puedes mentirme) de Janine Driver