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Lo que no nos cuentan Lo que no nos cuentan

"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

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“Prefiero a Irene Montero que a Pablo Iglesias”. Moción de censura y gazapos no verbales

De verdad que no me gusta ser tan crítica con algo tan personal como es la comunicación no verbal. Pero es que nuestros políticos suspenden en oratoria y lenguaje corporal. Prácticamente no se salva ninguno de caer en la verborrea y artificialidad al expresar sus ideas o rebatir la posición contraria.

Pablo Iglesias ha perdido mucha fuerza, mide y racionaliza demasiado, perdiendo esa esencia espontánea y vehemente de hace años. ¿Las manos en los bolsillos? Sí, Iglesias ha intervenido en el hemiciclo, en su momento más álgido, con una mano en el bolsillo. Esta acción se asocia al pasotismo, la indiferencia, e incluso a cierta chulería, desde luego, no es la postura más idónea para dirigirse a una audiencia. Igualmente este recurso ha sido utilizado por Rafael Hernando, del Partido Popular, muy socarrón y con desprecio en sus palabras y actitud.

Mariano Rajoy, a pesar de sus ya virales lapsus linguae, se ha manifestado bastante natural para lo que nos tiene acostumbrados. En palabras del experto J.L Martín Ovejero:

“He analizado muchísimas veces tanto a Iglesias como a Rajoy, pues en esta ocasión, a nivel no verbal ha comunicado mejor Rajoy, excepcional en esta contienda cara a cara. Tampoco es que haya sido un modelo comunicativo, pero ha sido menos esclavo del papel, sus manos han estado mas libres, ha sido menos plano en su paralenguaje. Iglesias casi no levanta la mirada de los folios y su postura es muy estática, le veo el más nervioso, con el recurso al vaso de agua en cada parada, como un gesto apaciguador más que para hidratarse la garganta.”

Sin embargo, me ha sorprendido gratamente Irene Montero, ha sido sin duda la intervención más emocional, vehemente y con ira, emoción negativa, pero emoción al fin y al cabo; ha expresado la fuerza de sus convicciones, al menos su lenguaje corporal es totalmente congruente con su discurso verbal. Recordemos que en la transmisión del mensaje no es sólo importante lo que se está diciendo, sino como la voz del orador te guía y te dice como deberías sentirte.

Las palabras no son tan relevantes, puede que no recuerdes el mensaje cuando deje de hablar, pero sí que sientes algo muy potente dentro de ti asociado a una idea. Hay que evitar ciertas expresiones negativas y potenciar las positivas para completar el discurso y, en general, nos encontramos con excesivas expresiones faciales de ira y desprecio, dedos acusadores, esclavos de la lectura del papel y del bolígrafo en la mano, principales enemigos de un buen orador, de un líder.

¿Serán conscientes del poder que tiene su comunicación no verbal? Desde luego hay mucho que mejorar y un largo camino por delante…

Catalá negando su apoyo a Ignacio González o cómo parecer sinceros

El ministro de Justicia, Rafael Catalá. Catalá niega que su mensaje de apoyo a Ignacio González se refiriese a sus causas judiciales

El ministro de Justicia, Rafael Catalá niega que su mensaje de apoyo a Ignacio González se refiriese a sus causas judiciales

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, negó que en el mensaje que envió a Ignacio González en noviembre deseándole que “se cierren pronto los líos” se refiriese a las investigaciones que afectaban al expresidente de la Comunidad de Madrid por su ático en Marbella y el desfalco del Canal de Isabel II -una operación entonces secreta-.

Su declaración dura apenas unos segundos pero pueden identificarse algunos de los indicadores estratégicos de refuerzo de la credibilidad más recurrentes. Esto es, intentar ‘parecer’ sinceros a través de nuestras palabras y nuestro lenguaje corporal, algo que es necesario cuando no decimos del todo la verdad o hay algún tipo de impacto emocional más allá de lo que expresamos con nuestras palabras.

En primer lugar recurre a desechar la importancia de ese mensaje concreto, manifestando que ese día recibió “cientos de mensajes de felicitación”. Esa justificación no aporta ningún argumento válido que explique su respuesta, no es más que un ‘generalizador‘ que enmascara y trata de eludir el protagonismo/importancia del hecho central.

“El sms que se ha conocido por una violación flagrante del secreto de sumario, aunque eso parece que no es importante en este momento”, con la última parte intenta desviar la atención planteando la irregularidad por la que se obtiene la información y manifiesta su molestia por la filtración de esta conversación que crea la controversia, se puede registrar en este momento una sutil expresión de desprecio, que se contrapone a la indiferencia que pretende demostrar.

Indiferencia que intenta expresar con su expresión facial y gestos, poniendo caras de ‘no entiendo nada’, expresiones intencionadas de sorpresa (con una duración muy superior a las espontáneas) y encogiéndose constantemente de hombros. Aunque este comportamiento no sugiere más que duda, incertidumbre y falta de convicción en lo que uno dice.

Pensad, ¿cómo os sentiríais vosotros si se os acusa de algo que no habéis hecho? La emoción esperada es la ira, una declaración firme y contundente sobre vuestra posición al respecto. Lo que menos se espera son expresiones de duda, risas socarronas, evasivas y un discurso en tercera persona (se refiere a él mismo como al ministerio de justicia) en un intento por alejarse del hecho central y eludir la responsabilidad o la implicación directa en el hecho.

 

#Eurovision2017 Analizamos el corte de mangas de Manel Navarro

¡Vaya! La que se ha liado en Eurovisión… He de reconocer que no soy muy fan ni seguidora de este concurso pero una vez más han trascendido los gestos, convirtiendo en polémica el proceso de elección del cantante que representará a España en la competición.

En las imágenes podemos ver a Manel Navarro, el ‘ganador’ de este Eurocasting, que no parece que haya sido el triunfador de la noche. Uno de los fotogramas corresponde al momento que desata la controversia en medios de comunicación y redes sociales, un gesto que se identifica con un corte de mangas en toda regla. Como siempre digo, es imprescindible tener en cuenta el contexto y el resto de canales expresivos de la emoción para realizar conclusiones sobre una determinada acción corporal.

Podría ser que inicia el gesto de cruzarse de brazos para después arrepentirse quedando el movimiento incompleto, pero si a esto unimos los abucheos del público en ese momento (al grito de tongo) y, sobre todo, su expresión facial de desprecio, parece indicar que realmente el corte de mangas se ejecuta de forma casi automática para manifestar su ira y rechazo hacia los asistentes.

Sin entrar a justificar este gesto obsceno puedo llegar a entenderlo. Nos enfadamos cuando: Se frustran nuestros deseos o nuestras expectativas, si hay un obstáculo (objeto, característica personal, persona) que se interpone en nuestro camino para conseguir algo que es importante para nosotros, cuando se hiere nuestro sistema de valores, ante una injusticia, cuando se hiere nuestro orgullo o dignidad, si se pone en juego nuestra autoestima, si observamos falta de reciprocidad en los demás o en las circunstancias vitales, ante daños físicos o psicológicos por parte de otras personas y si creemos que el daño o el obstáculo interpuesto ha sido intencionado.

Yo considero que, dada la situación, este chico tenía un poco de todo lo anterior, intentó reprimir la ira pero su cuerpo reaccionó impulsivamente ante el sentimiento tan intensamente negativo que estaba experimentando.

Donald Trump vuelve a las andadas (no verbales)

El nuevo presidente de los EE.UU ofrece su primera rueda de prensa tras haber ganado las elecciones. Tras su triunfo, analizamos cómo Donald Trump experimentó un insólito cambio en su comunicación y lenguaje corporal.

Las emociones de ira, asco, y desprecio forman parte de la línea base de comportamiento de Trump, son expresiones que aparecen constantemente en cada uno de sus discursos políticos y apariciones públicas. Pero en su primeras palabras tras la victoria no vemos ni uno solo de estos sentimientos de carácter negativo.

Parecía estar noqueado tras saberse ganador, ni su tono de voz, ni sus gestos, nada parecía normal en él. Parece que esto fue puntual, porque tras su reaparición podemos comprobar como ha vuelto a su actitud original.

Sus gestos de nuevo son dinámicos, impetuosos, casi agresivos, aunque destacan los gestos de apertura, enseñando las palmas de las manos y llenando el espacio con el movimiento constante de sus brazos, ilustra el mensaje y domina la escena marcando territorio.

Vuelven las sonrisas socarronas  que tanto le caracterizan y las expresiones emocionales intensas, espontáneas, negativas y positivas, manteniendo su esencia, revelando en su discurso cada uno de sus afectos. Pueden ser buenos o malos, pero es bastante congruente entre lo que dice y lo que expresa corporalmente, nos guste o no su mensaje, es sincero y está convencido de cada palabra que pronuncia.

A ver con qué nos sorprende en las siguientes ocasiones…

 

 

Las claves no verbales para entender la esquizofrenia

¿Cómo comunican sus emociones los pacientes con diagnóstico de esquizofrenia?Esta es la pregunta que han intentado resolver un grupo de investigadores de la Universidad de Estocolmo, a través de una insólita investigación. La hipótesis inicial de la que partían los autores es que las  expresiones faciales emocionales negativas parecen dominar en la interacción con los pacientes diagnosticados de esquizofrenia.

Esta premisa ya había sido demostrada en estudios anteriores y fue igualmente confirmada en esta investigación dirigida por la psicóloga sueca Helena Fatouros. El procedimiento se establece en base a entrevistas clínicas grabadas en vídeo, realizadas por los psicólogos del departamento a pacientes previamente diagnosticados de esquizofrenia. Y concluye que las expresiones de sentimientos negativos, tales como el asco y el desprecio, son los más comunes en las expresiones faciales de estos pacientes.

Podría especularse sobre las razones de este comportamiento diferencial. Según  la propia autora podría considerarse “una expresión de la baja autoestima de los pacientes, una expresión de desprecio por sí mismo por así decirlo”.

Pero en esta investigación surge un elemento novedoso, y es que estas emociones negativas parecen ser relativamente estables a través de entrevistas repetidas. Y los pacientes también parecen expresar emociones negativas similares, independientemente de quién les realice la entrevista.

Curiosamente, la investigación previa que se ocupó de las conversaciones diarias que los pacientes mantenían entre ellos o con otras personas (no profesionales) demostró que los pacientes evitan expresar sus sentimientos negativos durante esos contactos. “Tal vez los pacientes inconscientemente no quieren exponer a estas emociones negativas a sus interlocutores”, dice al respecto Helena Fatouros Bergman.

Sin embargo este no era el caso en un contexto clínico. En las entrevistas los pacientes mostraron expresiones faciales emocionales negativas, mientras mantenían el contacto visual con el entrevistador. Esto indica que los pacientes en una situación de entrevista clínica parecen estar más dispuestos a comunicar sus sentimientos negativos a un psicólogo.

La autora concluye: “El estudio realizado nos lleva a la evidencia de que la interacción emocional con este grupo de pacientes debe recibir más atención. Por otra parte, hacer un seguimiento del contenido emocional expresado por estos pacientes resultó ser de importancia para el establecimiento de una comunicación fluida y eficaz con ellos”.

 

 

*Fuente: Psicopedia.org

Análisis del debate a cuatro más allá de las palabras

debate para 16jPor primera vez los cuatro principales candidatos a la Moncloa debatieron anoche en un acalorado encuentro, repleto de momentos de tensión, impacto emocional y gestos significativos. Existieron notables diferencias con la comunicación no verbal del último debate a cuatro. La mayor novedad de esta nueva contienda es la participación de Mariano Rajoy, del que hemos comentado anteriormente que no es especialmente hábil en este tipo de situaciones de alto impacto, en esta ocasión, sorprendió tranquilo pese a ser la diana de todas las críticas y estar en la posición, sin duda, más difícil. Su lenguaje corporal ha fluido más y mejor que en anteriores ocasiones en las que su figura se paralizaba y exclusivamente leía sus apuntes, aun así, se percibe mucho más cómodo y con seguridad cuando se apoya en los datos.

En mi opinión, existen siempre tan bajas expectativas sobre su comunicación no verbal y verbal que por algo bien que lo haga ya resulta victorioso en su participación, quedando esa sensación de: “pues mira, al final, no lo ha hecho tan mal”Su expresión corporal más significativa: orgullo. Se mostraba altamente satisfecho con sus intervenciones, finalizaba su turno de palabra siempre con una sonrisa, postura erguida y cabeza alta. Sus palabras iban constantemente asociadas a conceptos como la sabiduría, experiencia y veteranía, menospreciando a los que todavía no han pasado por el gobierno.

En general, todos han dotado de demasiado protagonismo a los datos, apuntes, gráficos y encuestas. El discurso más emocional, natural, anecdótico y coherente con su corporalidad fue el de  Albert Rivera, que comienza, y se mantiene, más calmado de lo normal, ganó su comunicación no verbal por la ‘superación’ (por fin) de todos sus errores conductuales en este tipo de intervenciones. En esta ocasión, participaba con un ritmo lento, sin movimientos acelerados, ha trabajado sus tics nerviosos, no interrumpía, no se impacientaba y cambió la dominancia por el sosiego. Utilizó los gestos ilustradores con genialidad, uno de los mejores recursos en comunicación no verbal efectiva, ya que transmiten credibilidad y convicción. Demostró buena sintonía con Sánchez y cierta inquina hacia Iglesias.

Pedro Sánchez tenía muy claro su objetivo: fue a por Rajoy, a veces diera la sensación incluso de que fuera un cara a cara entre ambos. Sus expresiones de desprecio hacia el líder del Partido Popular eran incesantes. Utilizaba el gesto del dedo acusador, lo que denota la agresividad en el flujo de la conversación. La mirada del representante socialista era directa y penetrante, desafiante en sus reproches hacia Rajoy, quién no le devuelve la mirada, le resulta imposible sostener la abrumadora inspección de su contrincante más feroz. Su actitud fue especialmente provocadora con Rajoy e Iglesias, sin embargo menos beligerante y más comprensiva con Rivera.

Pablo Iglesias sigue fiel a su apariencia más informal y a su bolígrafo en mano para descargar tensión, pero también corrigió errores: usar camisa blanca en lugar de azul para controlar la visibilidad de la sudoración que enturbió su imagen en el debate a cuatro de las pasadas elecciones. Le faltó fuerza en su comunicación no verbal, era muy plano, sin fluctuaciones emocionales, pareciera cansado. Resultó llamativo el hecho de que sus expresiones emocionales más intensas fueran provocadas por Rivera, veíamos por ejemplo una profunda ira, sonrisas irónicas y desprecio, en numerosas ocasiones, mientras se dirigía al líder de Ciudadanos o le escuchaba. Sin embargo, se detecta tristeza y decepción cuando es atacado por Pedro Sánchez. Le enfada la postura combativa de Rivera, le duele la de Sánchez.

El minuto final, o minuto de oro, adquiere una relevancia importante, aunque se trate de un espacio totalmente preparado, ensayado y no dando lugar alguno a la improvisación, sí que la elección del mensaje y de las palabras empleadas también exhibe el concepto que subyace a cada posición política:

Pablo Iglesias repite varias veces en pocos segundos la palabra “miedo”, anima a la superación de esta emoción que paraliza a quien la sufre, y alude a la alegría y las sonrisas. Su intención es la de provocar energía positiva que se asocie con el credo de su partido.

Albert Rivera, nombra a los sentimientos y se dirige a los ciudadanos: “si ustedes sienten como yo…” Con esta sentencia implica al publico y lo hace cómplice de su ideal, proyecta la sensación de que están en un mismo barco, acorta distancias.

Si en Mariano Rajoy decíamos que predominaban las emociones de orgullo, en este minuto final la nombra directamente, se centra en destacar lo bueno que ya tenemos, omite palabras como cambio o futuro, apuesta por la continuación. En esta intervención sí que se le aprecia más nervioso de lo que está en el debate.

Por último, Pedro Sánchez se dirige al público hablando de tú, se aleja de los protocolos y los formalismos para hablar de un modo más cercano con el votante. El líder del PSOE invita a la reflexión y al cambio.

 

 

 

Lapsus linguae y gestuales: los protagonistas en el debate electoral femenino

Debate a 4: Margarita Robles (PSOE), Carolina Bescansa (Unidos Podemos), Inés Arrimadas (Ciudadanos) y Andrea Levy (PP) (Víctor Lerena / EFE)

Debate a 4: Margarita Robles (PSOE), Carolina Bescansa (Unidos Podemos), Inés Arrimadas (Ciudadanos) y Andrea Levy (PP) (Víctor Lerena/EFE)

Por primera vez en televisión el duelo de los cuatro principales partidos políticos se inicia en femenino, se emitió anoche en Antena 3 con el nombre: Primero las mujeres y, conductualmente, resultó muy agradable, reinó un tono más más moderado y respetuoso de lo que lo han hecho los líderes de cada formación en debates anteriores, aun así, también se produjeron momentos de descontrol que marcaron las diferencias en las gestión emocional de unas y otras.

Andrea Levy, representante del Partido Popular, fue la más artificial en lo que a comunicación no verbal se refiere. Llevaba un discurso aprendido en exceso, tal era así que en algunos momentos pareciera que leyera un telepronter imaginario. Gestos con las manos también muy forzados, movimientos poco naturales y ausencia de emociones, no transmitía, no filtraba las palabras con sentimientos asociados. En las escasas ocasiones en las que se salía de su ‘guión’ se le notaba muy nerviosa, con voz temblorosa y numerosos errores en la producción del lenguaje. Las pocas expresiones faciales que ejecutaban eran de índole negativo, sobre todo, asco, ira y desprecio. En mi opinión,  proyectó la imagen más desfavorecida de las cuatro.

Margarita Robles fue la elegida como portavoz de la formación socialista. Su rol emocional fue el más dominante de las cuatro participantes, tomaba constantemente la iniciativa y el cierre en casi todas sus intervenciones, defendía su mensaje de forma muy vehemente con expresiones faciales y corporales muy irónicas y sarcásticas, en muchos momentos incluso provocadores, con gestos de látigo y dedo acusador. Recientemente explicamos en este blog qué puede haber detrás de los lapsus linguae. Pues bien, muy llamativo y significativo su lapsus linguae al hablar de corrupción, “Es imprescindible que se ayude a los jueces, el PSOE (su propio partido) se ha puesto para otro lado, no ha ayudado ni colaborado con los jueces, esto lo hace el PP” (rectificaba a continuación), lo que desata las carcajadas de sus compañeras de debate, sobre todo de Arrimadas que intentaba reprimir la risa, incluso bajaba la cabeza y se tapaba el rostro, correspondiente a la emoción de vergüenza (en este caso, ajena).

Carolina Bescansaenviada por Podemos, resultó ser la más calmada y serena de las cuatro, proyectaba seguridad y naturalidad, pero quizás perdió la fuerza que la ha caracterizado hasta ahora, su corporalidad estaba muy desinflada, aletargada, su ritmo en el discurso era muy lento y resultaba por tanto algo pesado escucharla, le faltó énfasis y fluctuaciones emocionales en el discurso para comunicar con emoción y pasión su postura ideológica.

Inés Arrimadasseleccionada para debatir por Ciudadanos, suele ser un ejemplo de la correcta comunicación no verbal, pero en esta ocasión comenzó algo inquieta, parece que Rivera le ha contagiado algunos de sus tics nerviosos con las manos, utilizaba muchos gestos automanipuladores, jugueteando con el anillo, agarrándose los dedos, incluso apretándolos con notable presión cuando entrelazaba sus manos, parece que luego se va serenando, y al igual también que su líder, utiliza mucho y muy bien los gestos ilustradores, éstos sí son adecuados para emitir credibilidad y convicción en lo que uno pronuncia. Destacable en este caso la ocurrencia de un curioso lapsus gestual, “el cambio puede ir a mejor (señalando y orientándose hacia la representante del PP) o a peor (señalando y orientándose hacia la portavoz de Podemos). Su gestualidad la delató.

Albert Rivera reconoce sus tics no verbales y muestra otros muy curiosos

Albert Rivera entrevistado por Susana Griso en el progama 'Dos días y una noche'.

Albert Rivera entrevistado por Susana Griso en el progama ‘Dos días y una noche’.

La exposición mediática de los políticos ‘de ahora’ llega a tal punto que comparten su rutina diaria con la presentadora Susanna Griso en el programa ‘Dos días y una noche’. Le tocó el turno a Albert Rivera que hizo declaraciones muy interesantes, sobre todo en lo que aquí nos concierne, una de las primeras versaban a cerca de la conciencia sobre sus tics no verbales.

En este blog lo hemos comentado en reiteradas ocasiones, Rivera filtra a través de su comunicación no verbal una tensión y unos nervios descomunales a través de sus gestos, como él mismo admite (creo que por primera vez) “No sé dónde meter las manos”, “y en las fotos no sé cómo ponerlas”, “me recoloco la chaqueta, la corbata… de hecho lo estoy trabajando… porque sí, porque son tics que uno tiene y es verdad que a mi me parieron así, nervioso, activo, hiperactivo, pero es verdad que a veces uno transmite una imagen, y es verdad que parece que estás nervioso y en realidad es que eres perfeccionista, inquieto”.

A continuación, también hacen referencia al informe que se filtró sobre comunicación no verbal en Podemos, en el que, además de a Iglesias, se nombraba a Rivera. Aunque pueda parecer que no, que todos se centran en los programas electorales, medidas, datos, encuestas, etc, se palpa que tienen estos elementos no verbales también muy presentes.

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La mirada también habla: el recelo de Sophia Loren con el escote de Jayne Mansfield

Sophia Loren mira el escote de Jayne Manfield. La fotografía fue tomada en al año 1957 en un fiesta en honor de la actriz italiana.

Sophia Loren mira el escote de Jayne Manfield. La fotografía fue tomada en al año 1957 en un fiesta en honor de la actriz italiana. Autor: Joe Shere.

La oculésica, o el comportamiento visual, es uno de los elementos más atractivos de la comunicación no verbal, hasta tal punto que el establecer o no contacto ocular y de qué forma lo hacemos puede marcar o modificar por completo el significado de una situación. A través de la mirada se comunican actitudes interpersonales, sentimientos o incluso ciertos rasgos de personalidad.

El posible análisis que hagamos sobre una mirada debe tener en cuenta otros elementos de la expresión facial, como la posición de las cejas o los labios. Así, una mirada de reojo puede significar cosas distintas, según vaya acompañada de un movimiento de cejas hacia abajo (entrecejo fruncido) y de la comisura de los labios también hacia abajo (indicadores de una actitud hostil, sospechosa o crítica); o por el contrario, se combine con unas cejas ligeramente elevadas y comisura de los labios hacia arriba (indicadores de interés o, en interacciones con el otro sexo como señal de cortejo).

La propia Sophia Loren ha realizado múltiples explicaciones sobre esta épica instantánea: “Paramount había organizado una fiesta para mí. Todo el mundo del cine estaba allí, fue increíble. Y entonces aparece Jayne Mansfield, la última en llegar. Vino directamente a mi mesa, sabía que todos la estaban mirando. Mira la fotografía. ¿Dónde están mis ojos? Estoy mirando fijamente sus pezones porque tengo miedo de que vayan a caer en mi plato. En mi rostro puedes ver el miedo. Tengo mucho miedo de que todo en aquel vestido vaya a caer (¡boom!) y derramarse sobre la mesa” rememoraba la actriz.

Y no, no es miedo lo que hay en su rostro (siento contradecir a la gran Loren). En este caso se produce algo muy característico, la elevación unilateral (sutil) de la comisura labial derecha mientras observa de reojo a su competencia rubia. Mis lectores más fieles ya sabrán qué significa ¿verdad? Eso es, desprecio. Realmente lo que sentía en aquel momento era un profundo rechazo y repulsa por el atuendo de Jayne, considerando un daño moral el modo en el que se presentó su rival, eclipsando (o intentándolo) su belleza y protagonismo. La definición de daño moral en este contexto no podría ser más acertada: deterioro a la persona en su íntegra armonía psíquica, emocional, afectiva o bien en su reputación y/o en su buena fama, su autoestima o su heteroestima. Ahí lo tenemos.

Esta foto ha sido recreada por numerosas actrices, modelos, series, películas, etc. Pero me quedo con la reproducción que realizan dos de sus protagonistas (Gloria y Claire) en la fantástica serie de Modern Family. Como podemos comprobar la imitación no es sencilla, nunca tendrán igual valor las emociones espontáneas que las posadas, es digno de mención el fotógrafo que capturó un momento como este, simplemente genial.

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¿Quién ganó el tenso cara a cara entre Pablo Iglesias y Albert Rivera?

(EFE) Pablo Iglesias y Albert Rivera discuten en su cara a cara en el programa Salvados.

(EFE) Pablo Iglesias y Albert Rivera discuten en su cara a cara en el programa Salvados.

Albert Rivera y Pablo Iglesias se sentaron anoche frente a frente en un programa especial de ‘Salvados’, el moderador, Jordi Évole instaba constantemente a la cordialidad entre ambos, y así comenzaron, con un tono muy cordial, expresiones positivas, calma y buenas intenciones, pero duraron poco. Me limitaré a exponer algunos datos para que cada uno saque sus propias conclusiones. Y es que en mi opinión, ambos manifestaron aciertos y errores en lo que a comunicación no verbal se refiere.

El atuendo elegido ya nos dice algo, con anterioridad comentamos la importancia del uso o no de la corbata en política, curioso que en este caso el líder de Podemos la utilice y el representante de Ciudadanos no lo haga; ambos matizan posiciones, suavizan, e intentan romper así la asociación con la imagen transgresora de Pablo y con la más clásica y tradicional de Albert.

A veces, son las palabras las que incendian determinados comportamientos, acusaciones que se convierten en una especie de ‘botón’ que activa de pronto una intensa reacción conductual (positivas y negativas). Sin duda, se producen tres momentos destacados, con tal impacto emocional que son determinantes en el transcurso de la entrevista:

  • La alusión a Amancio Ortega: Pablo Iglesias estaba muy relajado y neutral hasta este momento. Le enfada que Rivera le acuse de haber criminalizado al famoso empresario a través de Twitter, su gesto se torna iracundo e incluso asqueado por lo que escucha. Ante está primera provocación Iglesias se desestabiliza y entonces adquiere también un rol más agitador, aunque consigue, en cierta medida recuperarse.
  • La mención a los refugiados sirios (el momento más tenso): Aunque ambos coincidieron en agilizar los trámites para la acogida de refugiados, la contienda llegó con la réplica de Iglesias: “Lo que dices es sensato Albert, pero no entiendo por qué votasteis en el Parlament de Cataluña en 2013 a favor de retirar la tarjeta sanitaria a los inmigrantes”, y esto desata la angustia y el estrés de Rivera, que responde muy tenso “Pablo, tu demagogia es insultante”.”No te pongas nervioso”, le dijo Iglesias. “No me pongo nervioso, me indignas PabloA partir de aquí el líder de Ciudadanos comienza un viaje al descontrol sin retorno posible. Comienza a beber agua sin parar, a sudar de igual forma, no puede gestionar su vuelta a la calma. Y para colmo aun le quedaba encajar otro duro golpe.
  • La referencia a Venezuela: Fue la tecla que termina por encender a Albert. La insinuación de que le preocupen más los problemas al otro lado del charco en detrimento de los de España y sus (desafortunados) comentarios sobre el significado de una dictadura, hacen que se perturbe del todo, llegando incluso a elevar el tono de voz. En realidad, ya ambos no cesan de reproducir expresiones de ira, asco y desprecio, entran en un estadio afectivo muy negativo del que no logran recuperarse.

Otros datos relevantes:

  • Los papeles de Pablo Iglesias: No solía recurrir a la lectura, ni a datos, frases literales, porcentajes, etc. Pero en esta ocasión decidió ir acompañado de apuntes a los que apelaba asiduamente como apoyo argumental. Rivera sin embargo prefirió ir libre de guión.
  • A Iglesias le molestaba significativamente que Rivera le acusara de intransigente, ante está ‘tecla’ (utilizada repetidamente), muestra un intenso desprecio.
  • Evasivas de Albert Rivera: En algunas respuestas carece de contundencia, sobre todo, en las que se refiere a los futuros pactos. Le cuesta nombrar a los partidos políticos con los que sí o no pactaría.
  • El bolígrafo sigue adquiriendo el protagonismo en el impacto emocional de Iglesias. En esta ocasión además es muy flagrante su utilidad para descargar tensión y agresividad, cuando escucha a Rivera, literalmente, ‘lo aprieta’.
  • Albert casi siempre toma la posición no ventajista en sus intervenciones de respuesta, por un lado, toma la iniciativa y esto proyecta una imagen positiva, pero por otro lado, le regala constantemente tiempo a Iglesias para pensar mucho mejor sus réplicas.
  • El apretón de manos final: este elemento resulta muy ilustrativo de lo que fue el careo, resume muy bien el estado emocional, sobre todo, de Rivera. Está muy enfadado, ni le mira, ni se inclina, es una acción desdeñosa que realiza por deber protocolario.

cierre cara a cara iglesias-rivera

Pablo Iglesias admite que en el pasado cara a cara entre ambos, en el mismo medio y formato, “lo hizo mejor Rivera”, y estoy totalmente de acuerdo, pero en este caso, con estos datos tan dispares, tengo mis dudas sobre por quién decantarme. ¿Qué pensáis vosotros?