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El rostro de la sorpresa genuina por un regalo de Navidad inolvidable

Los empleados de una inmobiliaria en EEUU nunca olvidarán la cena de Navidad de este año. Lawrence Maykrantz, presidente de la agencia inmobiliaria St. John Properties, ubicada en Baltimore, quiso sorprender a sus cerca de 200 trabajadores con un regalo inimaginable… 10 millones de dólares a repartir entre todos y vaya si lo consiguió.

Esta misma semana, durante la cena navideña, Maykrantz agradeció a todos sus empelados su esfuerzo y les entregó un misterioso sobre rojo. Cuando el ejecutivo finalizó su discurso de agradecimiento, pidió a su equipo que abriera el sobre y la sorpresa fue tan grande que varios rompieron en llanto.

Los rostros que podemos observar son toda una clase magistral sobre la emoción básica real de sorpresa. El asombro tan intenso dibuja una configuración facial muy específica que podemos apreciar perfectamente en las imagenes.

Recoge y analiza el momento mi compañero Aurelio Cortés, experto en coaching y comunicación no verbal: “La sorpresa es la más breve de las emociones básicas, por ello algunos científicos la califican como proto-emoción, ya que una vez que comprendemos lo que está ocurriendo, la sorpresa desaparece dando paso otras emociones como el miedo, la alegría, el alivio, la ira, etc, o también puede ocurrir que si lo que nos sorprende no tiene consecuencias, no le siga emoción alguna.”

La Sorpresa se observa en tres acciones musculares:

1º La elevación de las cejas en toda su longitud.

2º La elevación de los parpados superiores, originando la apertura total de ojos, conocido con el término cotidiano de ‘ojos como platos’.

3º La caída (descuelgue relajado) de mandíbula.

En el vídeo podéis observar la Sorpresa en los rostros de sus empleados.

“Especial interés tiene la expresión de la empleada de la foto, vemos cómo después de desplegar en su rostro la sorpresa, realiza además un ‘gesto adaptador‘, mas habitual en mujeres, al llevar su mano al hueco supraesternal de su cuello, que pretende aliviar la angustia, inseguridad, temor… originados por lo imprevisto de la situación”.

¿No os parece precioso? La magia de las emociones básicas universales… 🙂

La expresión facial del médico condiciona la eficacia del tratamiento

No sé a vosotros, pero a mí la influencia que ejerce la comunicación no verbal en nuestro día a día no deja de sorprenderme.

Un reciente estudio publicado en la revista ‘Nature Human Behaviour’ confirma que, en el contexto sanitario, si un médico está convencido de que un tratamiento va a ser exitoso, y, por tanto, así se refleja en su rostro y en sus gestos, disminuye la experiencia subjetiva de dolor del paciente e incrementa tanto la efectividad terapéutica (a través de un inmediato efecto placebo) como la buena percepción de la profesionalidad del experto en salud (juzgado como más cálido, empático, fiable y seguro).

Si bien, décadas de investigación han demostrado que las expectativas de los pacientes pueden afectar drásticamente a los resultados del tratamiento, se desconocía hasta ahora la influencia que pudiera tener las expectativas de los profesionales de la medicina.

En palabras de los autores: “Este resultado explica por qué diferentes médicos pueden producir distintos efectos usando el mismo diagnóstico, fármaco, recomendaciones, o incluso placebo de modo que los tratamientos efectivos podrían volverse ineficaces o que el placebo funcione. Y efectivamente, estos efectos diferenciales no se transmiten verbalmente sino a través de señales faciales sutiles, utilizando un modelo placebo-dolor.”

Este hallazgo va a ser fundamental a la hora de valorar la formación y capacitación de los profesionales de la salud, puesto que además de los conocimientos técnicos, es primordial un entrenamiento en la toma de conciencia de la influencia que ejercen las emociones en la interacción médico-paciente.

 

Identifica el postureo en redes sociales: no todas las sonrisas son sinceras

Vivimos en la era del ‘postureo‘ en redes sociales, nos bombardean con glamour, experiencias divertidas, viajes increíbles, cenas exquisitas y felicidad, mucha felicidad. Todo son sonrisas pero, ¿realmente es oro todo lo que reluce?

La imagen de dos aficionados de los Toronto Maple Leafs haciéndose un selfie con caras de disfrute algo cuestionable se ha convertido en el paradigma del ‘postureo’ en las redes.

Existe una forma bien sencilla de distinguir las sonrisas reales de las posadas o fingidas, y es que la alegría es una de las 6 emociones básicas, genéticas y universales de las que dispone todo ser humano y algunos mamíferos para expresarse, éstas son: alegría, ira, sorpresa, miedo, asco y tristeza. Todas ellas tienen una codificación facial específica e inevitable, aparecen sí o sí en nuestro rostro al experimentar estas seis sensaciones en nuestro interior.

Todos sabemos que la expresión de la alegría se asocia a una sonrisa, se activa el músculo cigomático y elevamos bilateralmente las comisuras labiales en mayor o menor grado, con apertura o no de la boca, pero eso no importa; realmente podemos apreciar si existe alegría sincera mirando a los ojos. Con la expresión de felicidad se produce automáticamente la acción del músculo orbicular del ojo (vemos las arruguitas en la piel, las conocidas ‘patas de gallo‘).

Si este movimiento no se produce la alegría es postiza, (lo vemos en la fotografía de los dos aficionados) lo que nos encontramos es una sonrisa social o posada y deja de proyectar naturalidad y simpatía. Sonreír sin arrugas en los ojos es un gesto incoherente, cuando vemos una imagen parecida no sabemos por qué (ahora sí) pero no logramos conectar ni creernos del todo esa apariencia, nos da la sensación de que algo no cuadra, nuestro cerebro desconfía, sabe que lo que tenemos delante no es la expresión verdadera de la felicidad, es solo una máscara postiza.

 

El rostro más perturbador: La sonrisa maliciosa y predadora

Hoy tenemos en el blog firma invitada. Es todo un honor contar con la colaboración de Alan Crawley desde Buenos Aires (Argentina) que hoy nos analiza la sonrisa del villano. Me pareció una propuesta muy interesante y efectivamente no decepciona. Alan es psicólogo y diplomado en comunicación no verbal, tiene un canal de youtube muy instructivo y a la vez divertido sobre lenguaje corporal que recomiendo que sigáis. Os dejo con la perturbadora sonrisa psicopática…

Definitivamente hay caras y expresiones que parecen más malvadas que otras. Los villanos memorables de Hollywood, desde el perverso Hannibal Lecter hasta el terrorífico payaso de la película ‘It’, han logrado impresionarnos en gran parte por lo que su cuerpo hace o deja de hacer. Estos personajes tienen muchos rasgos en común, especialmente, la particular manera en la que sonríen. ¡Nadie debería verse como ellos!

Para entender estas inolvidables sonrisas primero debemos conocer cómo es una sonrisa genuina: las comisuras de los labios se elevan oblicuamente hacía las orejas y simultáneamente los músculos que rodean los ojos se contraen, estirando la piel hacía su extremo exterior creando las famosas “patas de gallo”. ¡Así es como todos se deberían ver!

Sin embargo, ya sabemos que no todas las sonrisas son iguales. El Dr. Ekman (la máxima autoridad mundial en Comunicación No Verbal) describió 18 tipos de sonrisas y en un estudio más reciente el Dr. Rulicki (antropólogo y doctor en Comunicación Social) constató 19 diferentes. Volviendo al tema de los villanos, éstos principalmente realizan dos variantes las que llamaremos sonrisa “maliciosa” y sonrisa “predadora”.

La mirada de estas sonrisas villanas adopta transitoriamente lo que en la cultura japonesa lleva el nombre de Sanpaku (que significa tres blancos). Se utiliza cuando una persona muestra persistentemente la parte blanca de la esclera del ojo por encima o por debajo del iris, como en la sonrisa maliciosa o predadora respectivamente. En la antigüedad se consideraba esto como un indicio de rasgos de la personalidad desagradables y desequilibrio psico-físico. Sea cierto o no, estas expresiones, Sanpaku superior o Sanpaku inferior, pueden parecer muy extrañas.

La sonrisa maliciosa se caracteriza por dos elementos: por un lado, la elevación exagerada y angulada de las comisuras, y por el otro, el incremento de la apertura ocular. Al sonreír se reduce la porción visible de los ojos, pero en estas sonrisas la acción de elevar el párpado superior lo evita. La combinación resulta en una apariencia contradictoria: los labios sonríen, pero los ojos no sólo no lo hacen, sino que además parecen más grandes. El Dr. Jack Brown insinúa que cuando ambas acciones se presentan juntas, repetidas veces o durante un tiempo prolongado, se podría sospechar de una personalidad antisocial (léase psicópata o sociópata). Entonces… ¿Podemos pensar que existe una sonrisa psicopática?

Esta versión maliciosa puede ir acompañada de dos acciones faciales más, que no son propias del repertorio de la sonrisa de alegría genuina. Estas son la elevación arqueada de las cejas y el acto de fruncir el ceño. Este último movimiento está asociado a la ira, hostilidad y concentración, lo que da como resultado una mirada enfocada, iracunda y algo inquietante. Definitivamente es un rostro perturbador.

La variante “predadora” es expresada con una sonrisa de menor intensidad. En los ojos podemos ver que queda al descubierto la parte inferior de la esclera que habitualmente no es visible (Sanpaku inferior), porque se inclina momentáneamente la cabeza hacia adelante y la contracción muscular de los ojos es débil o nula. Es decir, sus ojos no “sonríen”. La mirada luce penetrante. Además, estas sonrisas suelen presentar el entrecejo fruncido posiblemente transmitiendo así mayor hostilidad. La expresión facial completa de la sonrisa predadora parece más amenazante que la anterior. ¿No es así?

Si observamos el contexto en el que suelen aparecen ambas sonrisas encontraremos que los actores parecen hacerlas con el propósito de proyectar la alegría maliciosa o placer hostil. Son emociones ligadas al disfrute por el sufrimiento ajeno y usualmente a la planificación de una venganza. La palabra más adecuada para calificar estos afectos, según el Dr. Ekman, proviene del idioma alemán: Schadenfreude, que significa el sentimiento de alegría o satisfacción generada por el sufrimiento, infelicidad o humillación de otro ser humano.

En la reciente película “Truth or dare” (Verdad o reto) del género terror, los rostros de la gente poseída por un demonio adoptan este tipo de sonrisas. Mezclan elementos expresivos de las sonrisas maliciosas y depredadoras. ¿Asustan? Aún queda por descubrir si en la realidad las personas también sonríen de estas formas tan increíbles…

 

El poder de los ruidos

Lo cierto es que no apreciamos lo suficiente el silencio. La contaminación acústica supone la segunda causa de enfermedad por motivo medioambiental después de la calidad del aire, pero mientras que para la primera sí se toman medidas, para la segunda no. Según los estudios, el ruido nos genera estrés, ansiedad, alteración del estado de sueño-vigilia, irritabilidad, descenso del rendimiento, déficit de atención…

Además de todo esto, que no es poco, nuestra ya conocida experta en logopedia/comunicación no verbal y fundadora de ‘Oh La Voz‘, Carmen Acosta, nos habla de una desconocida afección más que impacta directamente en nuestra forma de comunicarnos con los demás:

Todos hemos experimentado cómo los sonidos ambientales pueden alterar nuestro estado de ánimo. Pero una investigación de la universidad de Duke demuestra que su poder va más allá: también afectan a la forma en la que interpretamos las expresiones faciales de las personas que nos rodean.

Estudiaron cómo la intensidad, el tono y el espectro de frecuencias de los ruidos producidos por las acciones humanas, de los sonidos de los animales, del ruido de las máquinas, y de los sonidos de la naturaleza, alteraban las valoraciones emocionales.  Y hallaron que, al igual que ocurre con la voz y con la música, cualquier cambio en esos parámetros afectaba a la valoración de la emoción como positiva o negativa y al grado de excitación (agitado -calmo) que los sujetos atribuían a los rostros de las personas a las que veían.

De la misma manera que el paisaje sonoro de una película influye poderosamente en las perspectivas del espectador sobre la narrativa , también los sonidos ambientales que nos rodean crean una banda sonora cuyo poder emocional afecta a nuestra experiencia de los sonidos, y, como ahora sabemos, a nuestras evaluaciones de los estímulos visuales que los acompañan.

Y esto es de suma importancia porque una lectura desacertada de las expresiones faciales puede llevarnos a inferir estados emocionales falsos en nuestro interlocutor, condicionando nuestra interacción con él, y pudiendo hacer fracasar la comunicación.

Vivimos inmersos en distintos y poderosos paisajes sonoros formados por voces, músicas y una gran diversidad de sonidos ambientales de los que no podemos aislarnos. Ojalá estas investigaciones abran la vía para desarrollar espacios con una acústica emocional capaz de favorecer las relaciones tanto personales como laborales.

Solo una sonrisa puede hacer que te precipites al vacío (literalmente)

Existe un estudio psicológico muy antiguo (EE.UU. 1957) sobre el poder de la sonrisa. Éste marcó todo un hito en la psicología experimental, ya que comenzó a demostrar cómo la comunicación no verbal, en este caso, entre una madre y su bebé puede ser más poderosa de lo que se creía hasta entonces.

Los científicos observaron que en circunstancias normales, los bebés de aproximadamente 1 año de vida gateaban hacia sus madres independientemente de la expresión facial que éstas tuvieran mientras tanto. Pero modificando estas condiciones de seguridad, la situación cambiaba por completo. Colocaron a los bebés en el extremo de un acantilado visual (una superficie segura pero transparente y en altura), en el otro extremo, se situaba la madre de cada bebé.

Las criaturas, por supuesto, tenían la sensación de que si avanzaban hacia sus madres se precipitarían al vacío. Si las madres se mantenían serias, con gestos de miedo o enfado, los bebés no traspasaban la plataforma, pero todo cambiaba cuando la madre le miraba sonriendo, los bebés superaron la desconfianza y cruzaban la superficie (que simulaba un abismo) hacia ella.

Aquí podéis observar parte de la secuencia:

 

 

Y el Goya al enfado de la noche es para…

El cantautor Leiva en la Gala de los Goya 2018

El cantautor Leiva en la Gala de los Goya 2018

El cantante Leiva!

La Gala de los Goya 2018 transcurrió sin demasiados sobresaltos ni trascendencia anecdótica. Por mi ‘de-formación’ profesional siempre ando a la caza de las emociones más intensas e impactantes de estos momentos únicos, donde las sensaciones, los nervios y los deseos o anhelos están a flor de piel.

En el año 2016 hubo bastante más juego de análisis, las reacciones de Inma Cuesta, un perdido Tim Robbins y un emocionadísimo Daniel Guzmán no tuvieron desperdicio (podéis leer el post pinchando aquí). En esta Gala de 2018 todo estuvo más comedido, sí, hubo alegría, emoción, sorpresa pero nada que destacara por su intensidad desproporcionada.

Para destacar la reacción que más ha llamado mi atención nos tenemos que remontar a la ‘pre-gala’ de los Goya, donde el cantante Leiva, uno de los premiados de la noche por su canción en la película de ‘La Llamada’, protagonizó un momento tenso con los periodistas. El cantautor es un tipo no demasiado expresivo ni cómodo en estos lares (tal y como él mismo ha admitido) pero esa noche se conviertió en foco de las atenciones por su ‘gesto’ en un momento concreto de su aparición ante los medios en el photocall.

Es muy reveladora la secuencia, ya que podemos comprobar cómo cambia su estado emocional de un polo a otro en cuestión de segundos por una pregunta.

Leiva habla entusiasmado, con alegría e ilusión sobre su proyecto pero cuando es preguntado por su vida privada y la especulación sobre su reconciliación sentimental con la actriz Macarena García, podemos observar una expresión facial de ira muy fuerte y reactiva.

En el fotograma capturado al inicio de este post se puede identificar el ceño fruncido, la mirada directa y penetrante en su interlocutor, tensión en la mandíbula y las aletas de la nariz muy abiertas. Esta hostilidad se manifiesta ante la frustración, la interrupción de una conducta motivada, situaciones injustas, o atentados contra valores morales.

Creo que Leiva en este momento sintió todas ellas…

 

 

Análisis no verbal: Puigdemont y los gestos de contención en el 10-O

Fotografía EFE

Todas las miradas estaban puestas en Carles Puigdemont y su discurso en el 10-O… la mía también. Estoy algo decepcionada porque el presidente de la Generalitat se caracteriza normalmente por su espontaneidad en la comunicación, por improvisar y expresar con naturalidad sus ideas.

En esta ocasión no ha sido así, ha leído cada palabra y esto coarta bastante la posibilidad de poder expresar emociones reales. Aún así, pueden destacarse algunas claves no verbales relevantes para interpretar su estado emocional y aportar más significado al momento.

Al inicio de su intervención se produce un bloqueo gestual muy significativo si lo comparamos con su línea habitual de expresión. No encontramos a penas movimientos ilustradores del mensaje, este descenso notable en el movimiento da cuenta de un exceso de energía racional. Es decir, está tan concentrado y destina tantos recursos al mensaje verbal que su cuerpo se bloquea y no puede acompasar su discurso.

Esto ocurre cuando hay un fuerte impacto emocional en lo que vamos a pronunciar, cuando tenemos una tensión extrema, temor y estrés y/o con un importante grado de densidad en el flujo de pensamiento.

Este indicador también se refuerza si analizamos el canal fisiológico, se pasa constantemente la lengua por los labios, le cuesta tragar saliva (por la ausencia de ésta) y tiene la garganta seca, visible por la tos repetida, carraspeo y voz más aguda. La tensión y el nerviosismo es muy palpable.

Respecto a su expresión facial, ha habido un movimiento estrella, repetido en más de una treintena de ocasiones durante su alegato. Aprieta los labios, éste es un gesto de contención y represión. Se produce cuando retenemos una idea, una emoción, una reacción, etc. Se trata de una señal de tensión o una señal de intentar mantener el control sobre uno mismo. Muy coherente con el contexto en el que se produce.

Por último, no soy muy fan de esto de los micropicores y de que si me rasco en el codo o en la rodilla significa ‘x’ o ‘y’. Pero es que en esta alegación de media hora se produce un ‘picor’ en un momento tan clave que me cuesta no darle importancia. Puigdemont se rasca la sien justo antes del momento de (semi) declarar la independencia de Cataluña. No le había visto este gesto antes y no lo hace en ningún otro instante de su intervención, lo hace justo ahí, antes de pronunciar la frase más esperada por todos.

No hay nada científico que de explicación a estos micropicores, yo lo interpreto más como un gesto automanipulador, es decir, la acción de tocarse a sí mismo ante la tensión o el nerviosismo del momento. Se infiere duda, inseguridad o temor ante lo que se va a manifestar a continuación, ¿tiene sentido, no?

Trump y Macron: el poder de un apretón de manos (y de algo más)

No es necesario especular con la intención de este viralizado saludo entre Trump y Macron. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha asegurado que sostuvo el apretón de manos de su homólogo estadounidense, durante la cumbre de la OTAN de Bruselas, para no mostrar debilidad.

Es curioso que este gesto naciera para demostrar que no se llevaban armas, como acto de cordialidad y confianza con el otro. Si bien, la forma y la intensidad de esta coreografía social siempre marcan pautas muy diferenciales, expresando cuestiones tan significativas como la sumisión, dominancia, indiferencia, afecto, respeto, simpatía… es una forma primitiva-evolucionada de marcar territorio en la que se vuelcan las verdaderas intenciones.

Las manos son importantes, tal y como se aprecia en la imagen, dan cuenta de la fuerza/presión/posición con la que se ‘marca’ el contacto con el otro. Pero siempre hay que buscar ese ‘algo más‘. Para analizar conducta no verbal debemos, siempre, tener en cuenta la totalidad de canales expresivos del cuerpo, sobre todo: postura, expresión facial (emociones) y contacto visual.

Es fundamental contextualizar y comparar la coherencia de las manos con el resto de canales, éstos son los que nos van a aportar los matices y el sentido de lo que podemos observar en las manos. En este caso, por ejemplo, se ve perfectamente cómo el rostro de ambos expresa ira, fuerza, tensión y concentración, ambos son conscientes de la ‘lucha’ que están ejecutando ante los medios para demostrar y ‘ganar’ la posición de poder. La postura tampoco es relajada ni natural, se infiere estrés en el movimiento, y por último, el contacto visual es directo, intenso y nada amigable.

 

Las insólitas emociones de Susana Díaz en su discurso tras la derrota

La candidata socialista, Susana Díaz, no convenció. En los debates Pedro Sánchez se crecía, y tras las tablas adquiridas en las elecciones generales, su comunicación no verbal fue mucho más natural, coherente, preparada sin artificio, conectando con el público a través de su mirada y expresiones faciales. Esto (supongo) no ha sido una variable determinante pero ya sabemos, todo cuenta.

Han sido muy elocuentes las reacciones de Susana Díaz durante la primera aparición pública tras conocerse los resultados de las Primarias del PSOE. En primer lugar, llama la atención que no nombre en ningún momento a Pedro Sánchez, evita referirse a él, eludiendo así, por tanto, cualquier vinculación o deferencia hacia su persona, se distancia totalmente del ganador, lo cuál sugiere un gran impacto emocional, para bien o para mal (por el resto de canales expresivos, debemos entender que para mal), pero desde luego no le resulta indiferente.

Su gestualidad, intensidad en su discurso y movimientos descienden notablemente en referencia a su línea base de comportamiento. Está totalmente abatida, bloqueada, lo que infiere que realmente sí ha sido una sorpresa para ella, y no esperaba un resultado tan desfavorable para ella.

Mi colega de profesión y amigo, Francisco Campos Maya, ha captado dos microexpresiones genuinas de Susana Díaz en esta comparecencia. Esta primera de intensa y profunda TRISTEZA, ejecutada en el momento en el que agradece la participación de los afiliados en estas Primarias. Como bien apunta el experto, “Es interesante fijarse en la elevación de barbilla, acción que corresponde con el “puchero“, que podemos observar en las niñas y en los niños más pequeños cuando están tristes.”

Esta segunda imagen correspondería con una expresión mixta entre la emoción de ASCO e IRA, justo cuando habla de la enhorabuena que ha trasladado a su principal rival, Pedro Sánchez (aunque no le nombra).