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¿No existe nada bueno tras el fenómeno de los influencers?

El potencial impacto psicológico de las redes sociales en las nuevas generaciones es innegable. Esta nueva actividad es todo un reto para el estudio de la psicología de la influencia y la persuasión, me fascina cómo alguien puede conseguir conectar con millones de personas a través de una pantalla… ¡millones!

Mi inquietud con el tema surge ante la posible dificultad para diferenciar entre mundo virtual y vida real. Ahí llegamos a la figura de los influencers, producto esperable en un contexto generacional muy ligado a una sociedad dominada por la imagen y las tendencias consumistas.

¿Pero no existe nada bueno detrás de este nuevo fenómeno? Yo creo que sí. Hay psicólogos influencers, médicos, nutricionistas, farmacéuticos, humoristas capaces de alegrarte un día malo con uno de sus vídeos, escritores, líderes de la lucha contra el cambio climático, incluso padres y madres que publican su modelo de crianza, todos ellos acercan su sabiduría, su atractivo modo de vida o su talento al gran público y sirven de importantes referentes en muchos casos en los que nos encontramos perdidos y actuamos erróneamente por puro desconocimiento, o, simplemente, nos entretienen, nos hacen desconectar.

En esta ocasión, he acudido a Mohamed El Ben. CEO – Fundador e influencer hunter en ‘Bushido Talent‘ para conocer la opinión de un experto que trabaja en el día a día con esta nueva revolución social imparable.

¿Qué es ser influencer?

Es un término complejo porque no deja de ser alguien que influye o es prescriptor para otras personas. Lo increíble es que, en la era de Instagram, el concepto se ha convertido en una profesión con todos los matices que ello conlleva. La pregunta para reflexionar quizás sería: ¿a partir de qué momento uno es influencer? Y, aunque parezca sorprendente, no depende del número de seguidores o likes, sino de la capacidad de influir en el comportamiento de su comunidad.

¿Por qué algunos triunfan y otros no?

Cuando nos preguntan esto siempre decimos que influyen muchos factores. Lo primero es que hay que tener un talento o carisma y, al mismo tiempo, ser capaz de transmitirlo a través de una foto o vídeos que duran pocos segundos para crear una conexión con tus seguidores. ¡Es realmente complicado! Y, además, están los algoritmos de las redes sociales que cambian frecuentemente y no siempre es sencillo saber qué le gusta a la aplicación para que tu publicación llegue a más personas.

Hoy en día, ¿si no estás en rrss no existes?

En materia de publicidad sí: vivimos en la era digital y no podemos negar que son la principal herramienta para tener visibilidad y comunicar con inmediatez a la mayoría de los consumidores. Pero también es lícito no estar en ellas o tenerlas a modo privado 😊

¿Ventajas e inconvenientes de las rrss?

¡Realmente daría para un libro! Para Bushido Talent tiene muchas ventajas. Nos permite descubrir perfiles interesantes y muy diferentes, desarrollar campañas de publicidad y marketing a través de ellas, segmentar a la audiencia… Desde el punto de vista de la agencia, la parte negativa es que las plataformas cambian muy rápido y obligan a pagar para que los seguidores vean los contenidos; y que también muchas personas se esconden detrás de un perfil para hacer insultar y faltar al respeto.

¿Hay realidad en las rrss o todo es un gran escaparate?

Sí, hay mucha realidad y autenticidad; no podría ser de otra manera. Lo vemos en nuestro día a día como agencia de representación. Las redes sociales sirven para visibilizar causas y conectar a personas, estar informado de las tendencias y nuevos productos, seguir a ese personaje a quien conoces por otras vías… Pero también es cierto que hay quien usa su perfil para contar una vida que no es. Esos casos no son sostenibles a largo plazo y lo vemos cuando alguien confiesa que cierra su cuenta. Al final, tus seguidores buscan verdad e, incluso, a la hora de hacer publicidad, valoran que sea la marca quien se adapte al estilo y al contenido del prescriptor, y no al revés.

¿Sabes cómo funciona tu cerebro con Tinder?

La revolución tecnológica tan vertiginosa que hemos vivido en la última década no solo ha cambiado nuestra forma de relacionarnos y comunicarnos con los demás, también tiene efectos en nuestra propia neurobiología. Aplicaciones para ligar, como el conocido Tinderofrecen un ‘catalogo’ de hombres y mujeres dispuestos a encontrar el amor, o no tanto…

El funcionamiento es sencillo, a través de fotografías nosotros decidimos si nos gusta o no y, en el primer caso, entablamos una conversación. El problema es que nuestro cerebro no esta preparado para esto. Realmente estamos programados para juzgar a los demás en movimiento, necesitamos de gestos, sonrisa, forma de hablar, etc para establecer una asociación a largo plazo; estas aplicaciones, por contra, estimulan la búsqueda de aventuras amorosas cortoplacistas.

Esto no quiere decir que las aplicaciones de citas tengan la culpa de la fobia al compromiso, pero sí que facilita que este tipo de personalidades den rienda suelta a sus impulsos a través de estas ‘citas en línea’.

¿Qué ocurre en nuestro cerebro? Según ha descrito Rob Henderson a partir de un estudio del Donders _Center for Cognitive Neuroimaging_ de Holanda:

«La región involucrada en el procesamiento de recompensas químicas es más activa cuando vemos caras atractivas. Esto, sumado al factor de impredecibilidad (no sabes cuando un supermatch te dará like ni cuando un match contestará a tu mensaje), aumenta todavía más el circuito de recompensas. La consecuencia de este chute químico es evidente: nos mantiene expectantes y enganchados irremediablemente. Completamente similar al funcionamiento de las adicciones.

Tinder modifica ciertas respuestas de nuestro cerebro. Inicialmente, la activación dopaminérgica —la misma que proporciona agradables sensaciones de recompensa—solo tendrá lugar si se recibe una respuesta de la persona seleccionada (en nuestro caso, un match a través de la app).

No obstante, conforme se haga mas frecuente la utilización de Tinder, el organismo acabará generando dopamina no sólo al recibir un match, sino también ante señales que predigan que la respuesta va a llegar.

Esta simplificación para recibir una recompensa química ante simples modificaciones que hagan sospechar la proximidad del match, traducido a un lenguaje más comprensible, será indicativa de que se ha instaurado una adicción. Por ello, el mejor modo de detección y prevención de esta situación, es ser consciente de ello y de las consecuencias negativas inherentes al abuso — y consecuente enganche — a cualquier red social.»

Utilizar estas apps, reduce las probabilidades de encontrar una relación estable y duradera. El deseo de establecer una relación no esporádica se desvaneceen parte debido a que en las aplicaciones, el usuario siempre encontrará nuevas y más atractivas opciones que le animarán a salir con alguien más y distinto a la persona anterior.

La consecuencias serán la predisposición a la adicción a las app y, paradójicamente, la disminución de las probabilidades de establecer una  relación sólida e intensa a la vez.

 

*Fuente de consulta: Rob Henderson – The Science Behind What Tinder Is Doing to Your Brain (2018)

Aún hay esperanza en las redes sociales: una iniciativa en Twitter que te conmoverá

En el post de hoy dejo a un lado el lenguaje corporal pero no las emociones. En un mundo virtual donde las redes sociales son utilizadas como máscara, nos topamos con los trolls, haters, ofensas directas, insultos, críticas destructivas que todo lo pueden… da gusto de repente encontrar una iniciativa generosa, de ayuda, que sólo pretende demostrar la humanidad que muchos han perdido.

Mi compañera de trabajo descubrió por casualidad este hilo de Twitter, la emocionó tanto que lo compartió con el resto del equipo y nuestra reacción no fue menos. Os aseguro que no os dejará indiferentes. Cuco @LSunshinee explicaba una historia que entendía injusta: un hombre octogenario de Almería publicaba un libro contando sus experiencias vividas con la sabiduría que dan los años, vendiendo tan solo un ejemplar. El mundo visto a los ochenta” se titula, del autor Emilio Ortega.

El resto de la historia fue del todo sorprendente…

(Pincha en la fotografía de Twitter para abrir el hilo)

Contacté con el autor de tan maravillosa acción, me cuenta que conoció el caso a través del perfil de @JotaMerrick quién publicó: “Hace un par de días conocí a una persona muy especial en la feria del libro de Almería que ha escrito un libro con 80 años en los que habla de su dura infancia, la vida, las religiones, Dios y la sociedad entre otros temas… Es un hombre que por circunstancias de la vida no ha tenido estudios, pero su manera de pensar es muy superior a la de mucha gente con carrera. El libro se lo ha dedicado a su madre, una persona que llegó a pedir limosna en la calle entre otras miles de injusticias que sufrió.”

Cuco se decidió a contactar directamente con la editorial y con el autor del libro. Desde el primer momento su relación fue muy cercana y a día de hoy siguen manteniendo contacto teléfonico todas las semanas. “Él se interesa por mí y yo por él. Es realmente bonito”.

¿Qué te impulsó a compartir esta historia?

“Sobretodo que al autor no le leyese apenas nadie. Escribió un libro sobre su infancia, opiniones y experiencias y absolutamente nadie lo compró. Me puse en su piel y me pareció terrorífico. Necesitábamos que alguien léyese su historia. Tanto él como yo.”

¿Qué te ha llevado a tomarlo como un reto personal?

“Cuando empezó a viralizarse no paraba de recibir mensajes privados y menciones. Por supuesto que tenía que responder a todos, se han tomado la molestia de leerme y es lo mínimo que puedo hacer. Empecé contestando personalmente al primero y me parecía injusto no hacerlo ya con los demás. A día de hoy sigo respondiendo a cada uno de los mensajes que me llegan y actualizando el lugar donde se puede adquirir el libro.”