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El insólito comportamiento de los tripulantes del Apolo 11 tras pisar la luna

El 20 de julio de 1969, Neil Armstrong se convirtió en el primer ser humano en pisar la luna. La transmisión de este evento histórico fue visto por un quinto de la población mundial, era “el pequeño paso para un hombre y un gran salto para la humanidad”.

Pero resultó que ese paso que él consideraba pequeño no resultaría tal. Fue grande para él, quizás demasiado. Y es que una de las cuestiones más interesantes sobre estos hombres trasciende lo biográfico para convertirse en un auténtico reto para la psicología humana: tras llegar, literalmente, más lejos que nadie, tras ver a lo lejos tu propio planeta desde la luna, y tras ser considerado por el mundo entero como un héroe … ¿qué sucedió cuando volvieron a su casa, se sentaron en su sofá y se preguntaron “y ahora qué”?

El equipo del Apolo 11 (conformado por Armstrong, Aldrin y Collins) fue seleccionado, por supuesto, por su experiencia y capacidad técnica, pero parece que la personalidad de Armstrong fue un factor decisivo en la elección del ‘primer hombre’ que pisaría la superficie lunar. En el libro publicado por Chris Kraft se tuvo en cuenta la personalidad de ambos astronautas.

Mientras Aldrin era de carácter muy expansivo, autosuficiente y excesivamente extrovertido, Armstrong era mucho más fiable, serio y discreto. Armstrong representaba mejor el ideal del norteamericano medio y podría llevar durante toda su vida el privilegio de haber sido el primer hombre en la Luna con mucha mayor calma y discreción. Y así fue, nunca se dejó llevar por la embriaguez del éxito, pero también le pasó factura a nivel emocional y personal.

El mundo entero esperaba expectante el relato de Armstrong tras su inverosímil aventura espacial y lo que realmente nos encontramos en su rueda de prensa, pocas semanas después de su regreso, es un lenguaje corporal muy tenso e incoherente con las emociones esperadas. Es más interesante destacar lo que no vemos que lo que se aprecia. No hay visos de alegría, ilusión, orgullo, euforia, ni alivio. Nada de eso. Se ven muy malhumorados, cabizbajos, tristes, descolocados

Armstrong es el responsable de inaugurar la presentación, su cuerpo está totalmente rígido, de hecho, en los minutos iniciales se encoge de hombros fuertemente y permanece así durante minutos, no es duda, ya que no es momentáneo, se convierte en una postura de perturbación abrumadora. Respira estrés por cada poro de su lenguaje corporal.

La posición de las manos es de automanipulación, se aprieta una contra otra, se acaricia los dedos, inconscientemente el cerebro ejerce su función y le ayuda a relajarse y rebajar la ansiedad. Su discurso es excesivamente pausado, se atasca, traga saliva visiblemente de forma constante, su mirada está perdida y cabizbaja.

¿Corresponde está actitud a alguien que acaba de conseguir uno de los mayores desafíos para el hombre tras años de trabajo e implicación personal? ¿Por qué su lenguaje corporal es incoherente con la situación vivida?

Yo plantearía varias hipótesis, comenzaré con la que personalmente más me convence: Miedo escénico. Su comunicación no verbal es propia de una persona que sufre un leve ataque de pánico ante un público desconocido que espera que brilles. Aparecen emociones de miedo y vergüenza por un estímulo presente, se ve disperso, torpe.

Sí, ya lo sé. Este hombre estuvo al borde de la muerte en decenas de ocasiones, combatió en la guerra, vivió situaciones de alto estrés psicológico, su entrenamiento fue inimaginablemente duro, pero todo ello se relaciona con lo que mejor sabía hacer y más le gustaba: estudiar estrategias, investigar, volar, tripular… pero no con enfrentarse hábilmente a una audiencia sabiendo que millones de personas están pendientes de lo que dices y cómo lo dices.

A todos nos puede resultar increíble que Armstrong, visto como un super hombre, un héroe, una mente brillante con nervios de acero en maniobras de pilotaje extremas, se ponga nervioso y entre en pánico cuando habla en público, pero no está reñido, no es difícil teniendo en cuenta su patrón de personalidad altamente racional e introvertido.

También es posible, y puede darse esta hipótesis junto con la primera, que tras el desorbitado nivel de tensión experimentado durante ‘el viaje’ y días posteriores, Armstrong y sus compañeros se encontraran en una fase inicial de depresión. El cuerpo siempre intenta compensar para estabilizarnos y conseguir el equilibrio, tras una activación aguda de nuestro organismo, la balanza se inclina hacia el sentido contrario para promediar el exceso, entrando en un estado de tristeza, afectación, letargo y pensamientos negativos.

De hecho, los dos hombres que pisaron la luna admitieron un tratamiento psicológico posterior para atajar la depresión que sufrieron. Aldrin además para tratar el alcoholismo en el cayó. En esa entrevista ya puede apreciarse el comienzo de un camino emocional difícil de gestionar para dos hombres sabios y valientes, pero al fin, solo dos hombres.

La tercera posibilidad es que mintieran, todos conocemos las teorías conspiratorias alrededor de los viajes a la luna, posible fraude, etc. Yo también me lo he planteado, y es cierto que hay una línea muy delgada que separa la ansiedad de la mentira. Pero cuestiono lo siguiente:

Imaginaos que sí, todo fue un engaño, rodaron las escenas en un desierto terrestre, en un plató televisivo y no fueron a la luna. Y ahora tienen que dar una rueda de prensa para contar una historia inventada (y muy difícil de crear)… ¿No podrían disimular mejor? Quiero decir, la primera premisa y la más importante para mentir bien es creerte tu propia mentira para que tu comportamiento parezca honesto. Los mentirosos simulan decir la verdad en el contenido y en las formas. Mantienen más contacto visual con la audiencia para controlar las reacciones de los presentes, por ejemplo, y no es el caso.

Si hubiera sido así, si mintieran, creo que mostrarían más entereza, mantendrían más el tipo y su discurso verbal estaría más estructurado, encorsetado, preparado, no hubiera dejado nada a la improvisación. Si fuera yo, directamente leería un guion, y me prepararía a conciencia, porque lo que está en juego (que te crean con un tema así) era bastante importante. No me rendiría al estrés, al nerviosismo, a un alegato inicial improvisado, simularía credibilidad y esto sí que se podría detectar; en este blog lo hemos hecho en numerosas ocasiones.

Hay un detalle más que me hace descartar esta opción de la mentira:

Están mucho más nerviosos al inicio, cuando tienen que ‘presentarse’ e introducir el discurso con un contenido sin importancia, banal y protocolario, que cuando entran a explicar los pormenores, puntualizaciones y tecnicismos del viaje. En esa parte del relato, la más crítica si es que vas a mentir, se relajan y fluyen mucho más de forma natural, se sienten más seguros y hablan con mayor convicción, hay nervios y tensión aún, pero no hay miedo. 

Estoy deseando de conocer vuestras opiniones, ¿estáis de acuerdo conmigo? 🙂

 

 

Las ‘huellas’ del comportamiento: Comunicas siempre, aunque no estés presente.

Este concepto es original del profesor David Matsumoto, toda una eminencia en la investigación sobre comunicación no verbal, y hace referencia a que no solo transmitimos información cuando estamos presentes. Los demás también pueden inferir algo sobre mí porque mi comportamiento ha dejado una huella.

Por ejemplo, el coche que elijo comprar dice mucho de mi aunque no esté presente en ese momento. Cómo decoro mi casa, cómo distribuyo el material en la mesa de mi oficina, cómo escribí cierta nota, cómo se ve mi nevera de casa.

Alguien que pase por delante de una mesa de trabajo, sin que el propietario esté delante, puede pensar que ahí se sienta alguien emocional porque tiene fotografías personales, alguien caótico y desordenado, o divertido, pulcro, estructurado, rígido… mil características pueden venir a nuestra a mente de esa persona que no vemos.

Por el simple hecho de observar las cosas y a las personas, podemos obtener una gran cantidad de información e intenciones diferentes gracias a este tipo de comunicación. Todo ello se puede extrapolar al aprendizaje.

Con respecto a la conducta no verbal, los niños aprenden mucho, desde luego, y mucho de lo que aprenden no tiene nada que ver con lo que les enseñas, sino con lo que ven que tú haces. Lo que ellos ven de cómo tú tratas a los demás, cómo lidias con tus propias emociones; de lo que van a aprender, a veces, da igual lo que tú les digas que hagan o no. Se da una gran cantidad de aprendizaje observacional.

Los padres deben desarrollar la conciencia de que, independientemente de cómo se desenvuelvan, sea cual sea el mensaje que quieren transmitir, el hecho de tener más conciencia de ello puede ayudar a saber cómo estructurar los mensajes de forma más efectiva.

Os dejo por aquí una entrevista muy interesante en la que Matsumoto desarrolla este tema de manera magistral: “La importancia de la comunicación no verbal“.

 

Rivera, Casado y Abascal, ¿tres personalidades diferentes? #AnálisisNoVerbal

Los tres líderes políticos asistieron a una entrevista de formato más íntimo en el programa de ‘Mi Casa es la tuya‘, no hubo demasiadas preguntas comprometidas ni importantes confrontaciones a nivel político, pero sí nos acercó a la parte más personal del candidato y de este modo se puede perfilar con más certeza el estilo de personalidad/comunicación de cada uno.

Tres ideologías de derechas a diferentes niveles y tres personalidades muy similares, ya que corresponden con la tipología racional-introvertido. Este estilo de personalidad se caracteriza por una tendencia al formalismo, la disciplina, las tradiciones, los datos objetivos, una comunicación directa y mayor estabilidad/frialdad emocional. Ésta digamos es la ‘genética‘ de su forma de ser, ¿la diferencia entre los tres? Aquí entra en juego la parte adaptativa de la personalidad.

Todos nacemos con una tendencia para ser y comportarnos pero hay personas a quienes las circunstancias les hacen cambiar, realmente adaptarse, que no transformarse (porque eso es imposible) pero sí ‘limar’ ciertos aspectos de su carácter para llegar, o encajar, con un mayor grupo de la población. Y esto es algo muy importante en política como podéis imaginar, donde el discurso tiene que ‘calar’ en el mayor grueso de personas posibles. Esta adaptación es muy visible en Pablo Casado y Albert Rivera.

Ambos son personas serias, introvertidas, más distantes pero que han reorientado su parte más genética para transmitir también otras emociones y ser más cercanos. Han ido adquiriendo un estilo comunicativo más positivo y emocional, se muestran sonrientes, utilizan el recurso del humor, cuentan anécdotas personales y familiares para llegar al espectador, utilizan palabras también de mayor impacto emocional, como “familia”, “ayuda”, “cooperación” o “liberal”. Se muestran relajados y cómodos (aunque la procesión vaya por dentro).

En el lado opuesto tenemos a Santiago Abascal, tiene una personalidad arraigada muy similar a la de Casado y Rivera, pero no demuestra un comportamiento adaptativo, sigue dominado por su genética y fiel a su forma de ser, le cuesta entrar en temas personales y emotivos, no sonríe porque no le apetece y es una persona seria, se mantiene a la defensiva en sus apariciones públicas, paraliza su corporalidad, no demuestra emociones en su rostro ni altera su actitud. Esto puede ser un valor personal positivo pero ¿realmente es útil en política? porque ciertamente reduce su conexión con un sector mucho más restringido de la población.

¿Qué opináis? ¿Los políticos deben permanecer fieles a su forma de ser o desoír su genética y readaptarse para llegar a tod@s?

Rivera responde por la supuesta relación con Malú #AnálisisNoVerbal

Analicé a los tres candidatos que asistieron a la entrevista del programa de ‘Mi casa es la tuya’, el ambiente era distendido y todos se centraron en dar a conocer su lado más personal. Si bien es cierto que la pregunta crítica sobre Malú a Albert Rivera merece mención aparte.

Normalmente, Albert Rivera es una persona directa, utiliza las evasivas propias de la política pero no destaca especialmente por ello. Su reacción inmediata ante la pregunta de Bertín sobre su relación con Malú es la de utilizar el humor para contestar, ironiza con que no se no había enterado. Es una buena estrategia para no responder pero ser positivo, se ríe, y cuando se pone serio es para soltar un speech sobre la libertad de los españoles para decidir con quién acostarse, convivir o casarse.

El líder de Ciudadanos habla de forma despersonalizada, echa balones fuera utilizando generalizadores para no protagonizar la respuesta y de esta forma desviar la atención de su relación personal. No lo afirma pero tampoco lo niega, llama la atención que no responda con una clara negativa para desmentir y también que no presente enfado. La ira es la emoción esperada ante una situación que creemos injusta, ante una difamación, una mentira sobre nosotros o situaciones similares y no aparece en ningún momento.

Tampoco se advierten emociones de vergüenza, ni de estrés o incomodidad ante el tema. Se lo toma con bastante tranquilidad, pero también supongo que con mucha preparación. No es una pregunta sorpresiva, podemos intuir que se la esperaba y trabajó en la respuesta.

Luces y sombras en el lenguaje corporal de Santiago Abascal

A Santiago Abascal le aman o le odian, es de esos perfiles que generan pasiones, no deja indiferente a nadie y la comunicación no verbal, por supuesto, tiene mucho que decir de esto. El viernes acudió al plató de Espejo Público para encontrarse con las preguntas de Susanna Griso, un momento ideal para analizar, ya que este contexto supone un plus de estimulación en los discursos preparados, hay preguntas inesperadas, cuestionamientos, etc que desestabilizan el control en el comportamiento de cualquiera, y ahí es cuando la intensidad emocional aumenta y se filtra a través del lenguaje corporal.

La línea base de comunicación (es decir, cómo es su actitud normalmente) del líder de VOX, a nivel motor, es bastante plana, no destaca por ser excesivamente expresivo.; es pausado y controlado en los movimientos, no suele alterar su actividad corporal fácilmente

Comenzó la entrevista visiblemente muy tenso, realizando un gesto automanipulador asociado al estrés, brazos pegados al cuerpo y manos fuertemente entrelazadas entre sí. Aspecto que se refuerza por las numerosas ocasiones en las que ha tenido que recurrir al agua, su boca estaba muy seca, estaba nervioso. A lo largo de su intervención ha ido desprendiéndose de esta rigidez y, en general, se detecta bastante coherencia a nivel emocional. Esto significa que dice lo que piensa, sus expresiones faciales y gestuales acompañan a su discurso, está convencido y se implica en lo que dice (independientemente de que el contenido sea mejor o peor), no es una persona que finja sus ideas, que oculte sus intenciones, su cuerpo confirma sus pensamientos.

La microexpresión más visible que realiza es la de ‘asco’ cuando se refiere al acoso de los medios y del ‘resto de partidos políticos’, en este momento se detecta la mayor intensidad emocional, expresa su malestar y su rostro acompaña a esta sensación.

Sin embargo, termina la entrevista con una expresión de satisfacción, está contento con el resultado y aunque comenzó tenso finaliza sereno y orgulloso del encuentro con la periodista.

Por último, se observa a lo largo de su aparición que las sonrisas que produce no son espontáneas, fuerza las sonrisas para transmitir emociones positivas, ya que su semblante suele ser serio, le cuesta expresar emociones tanto en la parte no verbal como en sus palabras. Encontramos escasas referencias hacia sensaciones, sentimientos, experiencias subjetivas… por contra, su mensaje es refinado, repleto de cultismos, racional y estructurado, tiene un flujo de pensamiento muy esquematizado, no titubea, no duda, proyecta muchísima seguridad y conocimientos pero tiene carencias en la parte de conexión emocional con la audiencia.

 

*No os perdáis el análisis de mi colega José Luis Martín Ovejero, me alegro que coincidamos tanto compañero.

**En este artículo no se cuestiona la ideología del político/partido en cuestión, exclusivamente se analiza la conducta no verbal de la persona.

 

La insólita reacción de Màxim Huerta al reaparecer tras su dimisión

Hace unos días el exministro de cultura y deportes, Màxim Huerta, reaparece antre los medios de comunicación tras un período de silencio absoluto. Ahora ha retomado su actividad literaria y aparecía aparemente más calmado ante las cámaras. Respondió amable a las preguntas de la periodista pero denotaba tensión; ciertamente, es un momento interesante para analizar por su alto impacto emocional (pincha aquí para acceder al vídeo) en el que las emociones están a flor de piel.

Él mismo dijo, para dar respuesta a cómo se había sentido tras el mal trago, que “sus emociones se las guardaba para él“. La cuestión es que, al exponerse, las emociones se filtran irremediablemente a través de su rostro y todos pudimos observar sus sentimientos más profundos al hablar de su época vital y profesional más negra.

¿Qué sentiste al dimitir? (muy buena pregunta, por cierto) – tras una pausa, “Según mi madre tranquilidad”. Le cuesta hablar del tema, se queda paralizado antes de contestar, y lo hace con una clara evasiva aludiendo a una tercera persona (su madre) para expresar sus propios sentimientos, se niega a expresar sus emociones, a hablar de sí mismo en primera persona, no está preparado para hacerlo. Pero lo curioso es que continúa diciendo que “las emociones me las guardo y si necesito soltarlas me basta con haberlo contado a mis amigos y ya está”, su expresión facial en este momento es la ira y el desprecio. Por tanto, podemos hacernos una idea de lo que realmente ‘soltaría’ a su gente de confianza.

Y la segunda pregunta ‘caliente’ (muy bien elegida también): ¿Volverías a ser ministro? su reacción es impactante, tal y como se aprecia en el fotograma anterior, abre intensamente los ojos, tensa los músculos del rostro y se echa lentamente hacia atrás, es una respuesta clara de miedo y rechazo, de huida; solo de imaginarlo su cuerpo reacciona como si tuviera delante un estímulo de peligro inminente, muy locuaz. ¿Su respuesta verbal? de nuevo evasiva, no sabe qué responder y le devuelve la pregunta para tomar tiempo – ¿tú qué crees?

Tras el análisis, queda la sensación de que aún no ha curado las heridas emocionales de un período repleto de claroscuros y que todavía no sabe ni él mismo dar respuesta a sus estadíos emocionales para superar esta etapa. Para acabar en positivo, destacar también la sonrisa sincera que expresa al hablar de su madre y de lo orgullosa que se siente de él, realmente transmite que esto es así.

 

 

Luis Alfredo Garavito, la bestia, ¿arrepentido? #LenguajeCorporal

Luis Alfredo Garavito, apodado ‘la bestia’, el violador y asesino de casi 200 niños en Colombia podría salir de prisión. Éste fue el titular de una noticia publicada hace unos días en 20 minutos. Recordé que hace unos años revisé el análisis de una compañera también psicóloga y experta en comunicación no verbal (que prefiere mantenerse en el anónimato por trabajar para los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado) las declaraciones que Garavito ofreció desde prisión a un medio público, en unas condiciones inmejorables para un análisis certero, por la duración, tipo de testimonio y el primer plano tomado del rostro del entrevistado.

El objeto del análisis era el de comprobar si presentaba un comportamiento propio de un individuo arrepentido y apto para reinsertarse en sociedad, tal y como él mismo manifiestaba. Se analizaron más de 3 horas de grabaciones, entre entrevistas y documentales, de los vídeos se extrajeron 104 fotogramas que fueron analizados junto al contexto verbal.

En cuánto al análisis de contenido (declaraciones verbales) nos encontramos patrones que no corresponderían con el lenguaje propio del arrepentimiento. Por ejemplo, minimización de sus crímenes: “…Yo actualmente soy una persona muy distinta a la que cometió las diferentes conductas punibles que ya son de público conocimiento.…” “…Cometí los homicidios…bueno, llámese como se llame.” Justificaciones sobre su conducta: “…Fui una persona maltratada, fui una persona que en sus años de juventud su papa lo maltrató. Eso me llevo… ¿no es cierto?” “…Yo no puedo justificar ni echarle la culpa a nadie, porque me tendría que volver a mis primeros padres, Adan y Eva“.

Intenta dar una imágen positiva sobre sí mismo, asegurando querer entregar ‘los restos’ a las familias para que reciban cristiana sepultura, e intenta incluso negociar afirmando que sí saliera de prisión sí podría dar más datos. Elude totalmente su responsabilidad y su culpa, cosificando a las víctimas y justificando de nuevo sus actos: “casualmente, yo llegaba; de un viaje, ¿sí? Y había una víctima ahí…y entonces yo utilizaba mi ¿cómo le explicaría?…“. Ausencia explícita de arrepentimiento: “…Pero yo no…personalmente…yo no, yo no voy a ponerme ya en más martirio ni más nada. Que ventilen los homicidios, está bien, pero hay cosas tan intimas que yo, ¿por qué tengo? A mi nadie me va a solucionar nada…” “…Ya tampoco pienso… yo ya no mas colaborar con más. Yo ya cerré, doblé la página…¿ya? qué pesar ¿si me entiende?

Respecto al lenguaje corporal, muestra ira al hablar del juicio social al que está siendo sometido, es decir, le parece injusto. Igualmente expresa ira cuando habla del ofrecimiento de ‘ayuda’ a las familias de las víctimas, emoción incompatible con la solidaridad y el respeto. Ausencia de emociones cuando relata asesinatos, violaciones o referencias, en general, a sus víctimas, de aquí se desprende la frialdad y falta de empatía, tristeza, remordimiento o culpa; de hecho, en ocasiones llega a sonreir al referirse a las víctimas, con una sonrisa desdeñosa y cruel, lo cuál indica satisfacción, regodeo y desprecio por éstas.

Las conclusiones (tras el extenso análisis, lo anterior es solo una breve muestra) eran claras: Se trata de un individuo tendente a la SUPERFICIALIDAD, muestra tintes de GRANDIOSIDAD y una clara TENDENCIA AL ENGAÑO, hay una AUSENCIA DE REMORDIMIENTO, CULPA Y EMPATÍA, NO EXISTE ACEPTACIÓN DE LA RESPONSABILIDAD y por tanto es incoherente con el arrepentimiento, es un individuo IMPULSIVO y tiene un BAJO CONTROL DE LA CONDUCTA y sin metas de futuro definidas a ningún nivel.

 

 

 

 

 

Lenguaje corporal: El miedo de Pedro Duque

Surge una nueva polémica en el actual Gobierno, según ‘Okdiario’, el actual ministro de Ciencia tiene una propiedad inmobiliaria a nombre de una sociedad para eludir impuestos. Pedro Duque ha dado una rueda de prensa para aclarar tal afirmación y creo que es una de las comparecencias más inverosímiles que he analizado hasta ahora.

Ante todo hay que puntualizar algo importante y es una variable determinante a la hora de interpretar el lenguaje corporal: la tipología de personalidad. Hay estilos de personalidad más extrovertidos, emocionales, otros más introvertidos, racionales y con más o menos habilidad para comunicarse en público. En el caso de Duque, parece claro que no es su fuerte esto de aparecer ante el público, más en un caso de fuerte impacto emocional, cuando se es cuestionado y cuando peligra tu cargo político.

Creo que decir que estaba muy nervioso se me queda corto. Realmente se aprecia fuera de sí, he contabilizado más de una treintena de expresiones como la que aquí os adjunto. Es el rostro propio del pánico más absoluto. La expresión emocional más repetida e intensa ha sido la del miedo. 

Esta reacción puede explicar su descontrol. El miedo se produce ante una amenaza que atenta contra nuestra integridad física, psicológica, social, laboral, personal, etc. Esta emoción nace por la ausencia de
estrategias de afrontamiento apropiadas y reduce la eficacia de los procesos cognitivos, realmente el miedo te obnubila y la sensación que experimenta la persona es de pérdida de control, esto se proyecta y se transmite inevitablemente. Con esta explicación creo que quedan claras las imágenes de su declaración. A nivel corporal, el gesto protagonista de su comparecencia ha sido el encogimiento de hombros constante. Es un gesto que se asocia a la duda, la inseguridad y la falta de convencimiento o conocimiento sobre lo que uno mismo dice.

El estímulo objetivo de este miedo no podemos saberlo, puede ser porque le han ‘pillado’ y está aterrado o puede ser porque le da pánico enfrentarse a una situación así, exponerse ante los medios y no sentirse capacitado para comunicarse como quisiera. Solo las pruebas y el tiempo responderan a estas dos hipótesis. Eso sí, os invito a que no os perdáis el vídeo y saquéis vuestras propias conclusiones y comentéis vuestras impresiones.

El contenido verbal es vago, ambiguo e incluso, en muchos momento, carente de sentido. Utiliza un lenguaje evasivo, titubeante y descontrolado, en consonancia con su lenguaje corporal, a veces hasta infantilizado, utiliza expresiones poco racionales y maduras, llegando a justificar sus acciones por si a ‘mamá’ o a ‘papá’ les ocurre algo, en un intento por dulcificar el discurso y rebajar la importancia y la transcendencia de sus palabras. Normaliza el hecho de crear una sociedad, argumenta que muchos lo hacen para escudar su implicación y desvincular su responsabilidad.

Sin más, os dejo el vídeo, ¿qué os parece?

 

 

Los dos Pablo Iglesias

Pablo Iglesias reaparece tras su baja paternal en informativos telecinco con Pedro Piqueras, la entrevista se inicia con la temática personal para acabar hablando de la actualidad política. Y éste es un ejemplo perfecto para poder analizar las dos caras del líder de Podemos, su lado más íntimo y personal y su rol de político luchador y reivindicativo.

En estas dos partes le cambian prácticamente todos los rasgos de su morfología y comunicación, observamos cómo al inicio, al tratar temas de su vida privada, habla en un tono muy bajo, pausado, lento, casi no se le oye. Sus gestos son serenos, al igual que su rostro, relajado y sin acción muscular significativa salvo para expresar sonrisas auténticas. Se dibuja con este patrón una personalidad introvertida, tímida y recelosa a la hora de enfrentar hablar en público sobre su vida personal, se muestra más distante, inaccesible y más inseguro en este terreno.

Todo lo contrario ocurre cuando el tema cambia y se habla de política, su gesto se endurece pero también se crece y cobra una fuerza y seguridad propias de un auténtico líder. Realmente parece otra persona diferente, su expresión emocional ya no es sonriente y serena, vuelve al ceño fruncido marca registrada Pablo Iglesias, la ira le caracteriza, es su forma natural de expresar sus ideas y argumentar su posición, es vehemente y muy convencido con lo expresa en su mensaje oral. Su voz es alta y fuerte y aumenta la velocidad del ritmo, su postura gestual se yergue y se abre, volviéndose más dinámica e ilustrativa.

En definitiva, es un claro ejemplo de cómo el lenguaje corporal se modula y se adapta a lo que sentimos realmente en cada momento y ante diferentes estímulos en una misma situación.

[Puedes ver las diferentes secuencias de la entrevista pinchando aquí]

 

El lenguaje corporal también delata a Chris Watts

Chris Watts y su familia (Instagram)

Chris Watts y su familia (Instagram)

Nos encontramos ante otro caso criminológico espeluznante; hace escasos días, el norteamericano Chris Watts, de 33 años, aparecía en diferentes medios de comunicación denunciando la repentina desaparición de su mujer y sus dos hijas, miraba a cámara reclamando su vuelta, pedía ayuda para encontrarlas… hasta que confesó ser el responsable del asesinato de su familia.

No es extraño. (Recordemos el análisis del caso de Ana Julia Quezada y el niño Gabriel). Suele ser una conducta habitual, sobre todo, en personas con marcados rasgos psicopáticos cuya frialdad y ausencia emocional se creen capacitadas para ‘disimular’ su responsabilidad y manipular a la audiencia e investigadores para intentar salir airosos de su crimen. Chris se presenta entonces como una auténtica víctima, (dejé de contar las veces que dice “Yo”) desplaza el foco de atención de los desaparecidos hacia sí mismo, y se atreve a decir frases como “la casa ya no es la misma sin ellas”, “lo paso fatal estando solo aquí por las noches”, “estoy destrozado”; bueno, es cuanto menos llamativo que exprese su estado de ánimo cuando su mujer e hijas pueden estar mucho peor y son realmente las máximas perjudicadas.

Además, presenta cosificación y distanciamiento de los lazos familiares con su lenguaje verbal, en todo momento, Chris Watts, refiere a “las niñas”, nunca “mis niñas” o “mis hijas”, esto es algo también muy común, tras el crimen rompen la unión psicológica con las personas dañadas. Pudimos observarlo también analizando el Caso Bretón. En otro momento de la entrevista, Chris comete un lapsus linguae típico en estos casos, y es el de hablar de las personas desaparecidas en tiempos verbales pasados. “Celeste tenía 3 años”, es solo un ejemplo de que Chris ya conoce el final de su familia y su mente ya no se refiere a ellas en tiempo presente, su mente sabe que ya no están, ya no viven.

Desde los inicios, los investigadores tuvieron serias dudas sobre Watts, que mostraba respuestas vacías, vagas y vacilantes a las preguntas relativas para el esclarecimiento del caso, tal y como se puede apreciar en el vídeo publicado por los medios.

La falta de expresividad de esta persona en su entrevista es bastante significativa, sobre todo, ‘por lo que no se ve’, en ningún momento de la entrevista podremos detectar tristeza, ansiedad, desesperación, o súplica. No hay nada. Bueno, sí, curiosamente hay sonrisas. Se produce una incongruencia emocional brutal, en esta situación, la alegría no puede convertirse en una emoción esperada. Cuando dice “si ella se ha ido, quiero que regrese, quiero a esas niñas de regreso”, se ríe, esta actitud demuestra una inadecuación del afecto, en un contexto así podría producirse una risa nerviosa, una risa tensa, pero van acompañadas de una expresión en el rostro de tristeza o miedo, no de una expresión propia de la alegría, como es el caso, a este fenómeno se le conoce como sonrisa psicopática.

Respecto a los gestos, hay dos que llaman poderosamente la atención, uno es el de humedecerse constantemente los labios, es un acto que indica sequedad en la boca, hecho que se produce cuando aumenta la hormona del estrés, el cortisol. Se incrementa con el nerviosismo y, en estos contextos o similares, se asocia con el hecho de mentir y con el miedo a ser ‘pillado’. Otro gesto significativo es el de los brazos, realmente no está simplemente cruzado de brazos, se autoabraza, se autoprotege, es un gesto manipulador para reforzarse a sí mismo y autoproporcionarse confianza y ánimo emocional.

Os dejo el vídeo en el que aparece Chris Watts reclamando ayuda para encontrar a su familia… Es estremecedor…

¿Veis algun detalle más que os llame la atención?