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"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

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Análisis no verbal: El miedo de Anna Gabriel

La  exlíder de la CUP, Anna Gabriel, se ha ‘retirado’ a uno de los países más capitalistas del mundo, Suiza. En este sentido, son muchas las contradicciones que llaman la atención, aunque uno de los que más ha trascendido ha sido su apariencia. Ha realizado un cambio brutal pasando de una imagen muy transgresora, desenfadada, rebelde y moderna a un aspecto más formal, cuidado y tradicional.

Ha sido realmente sorprendente. La imagen personal es un patrón arraigado en nuestra seña de identidad, no es estable, ya que cambia con las modas, estados de ánimo, etc, pero no de un modo tan rápido y radical…

Anna Gabriel ofreció unas declaraciones a los medios que no tienen desperdicio alguno. Las preguntas desataban un fuerte impacto emocional en ella y las reacciones corporales eran de esperar. Mi compañero Francisco Campos Maya, autor del blog: analistas de la mentira, ha detectado una microexpresión de miedo bastante significativo ante la pregunta de si volverá a Madrid.

Tal reacción tiene tres indicadores bastante claros. El primero es la expresión facial de MIEDO o TEMOR, caracterizado por el alargamiento de la comisura izquierda de Anna Gabriel, por la apertura de los párpados y por la elevación de las cejas (con un sutil grado de tensión). 
El segundo es el acto de TRAGAR SALIVA de forma diferencialmente intensa que, junto al tercero, el aumento de la TASA DE PARPADEO, evidencia el nivel de TENSIÓN y MALESTAR que le genera la idea o imagen de ir a Madrid.

Aquí os dejo las imagenes.

Y el Goya al enfado de la noche es para…

El cantautor Leiva en la Gala de los Goya 2018

El cantautor Leiva en la Gala de los Goya 2018

El cantante Leiva!

La Gala de los Goya 2018 transcurrió sin demasiados sobresaltos ni trascendencia anecdótica. Por mi ‘de-formación’ profesional siempre ando a la caza de las emociones más intensas e impactantes de estos momentos únicos, donde las sensaciones, los nervios y los deseos o anhelos están a flor de piel.

En el año 2016 hubo bastante más juego de análisis, las reacciones de Inma Cuesta, un perdido Tim Robbins y un emocionadísimo Daniel Guzmán no tuvieron desperdicio (podéis leer el post pinchando aquí). En esta Gala de 2018 todo estuvo más comedido, sí, hubo alegría, emoción, sorpresa pero nada que destacara por su intensidad desproporcionada.

Para destacar la reacción que más ha llamado mi atención nos tenemos que remontar a la ‘pre-gala’ de los Goya, donde el cantante Leiva, uno de los premiados de la noche por su canción en la película de ‘La Llamada’, protagonizó un momento tenso con los periodistas. El cantautor es un tipo no demasiado expresivo ni cómodo en estos lares (tal y como él mismo ha admitido) pero esa noche se conviertió en foco de las atenciones por su ‘gesto’ en un momento concreto de su aparición ante los medios en el photocall.

Es muy reveladora la secuencia, ya que podemos comprobar cómo cambia su estado emocional de un polo a otro en cuestión de segundos por una pregunta.

Leiva habla entusiasmado, con alegría e ilusión sobre su proyecto pero cuando es preguntado por su vida privada y la especulación sobre su reconciliación sentimental con la actriz Macarena García, podemos observar una expresión facial de ira muy fuerte y reactiva.

En el fotograma capturado al inicio de este post se puede identificar el ceño fruncido, la mirada directa y penetrante en su interlocutor, tensión en la mandíbula y las aletas de la nariz muy abiertas. Esta hostilidad se manifiesta ante la frustración, la interrupción de una conducta motivada, situaciones injustas, o atentados contra valores morales.

Creo que Leiva en este momento sintió todas ellas…

 

 

Análisis no verbal: El ‘asesino de la catana’, ¿arrepentido?

Nos encontramos ante un insólito documental: ‘Yo fui un asesino’, en el que aparece José Rabadán, más conocido como el ‘asesino de la catana‘, diecisiete años después de asesinar a sus padres y a su hermana pequeña para contar qué sucedió, por qué lo hizo y cuál es su vida actual, totalmente reinsertado en la sociedad.

Ha suscitado bastante interés su perfil psicológico y la manera que ha tenido de relatar lo sucedido. Los expertos psicólogos forenses le han descrito como psicópata, narcisista y sádico y ‘choca’ este cambio al ver ahora a un adulto con una buena expresión, un trabajo, una familia… ¿Qué hay realmente detrás de esta imagen benevolente? ¿Siente culpa, está arrepentido? ¿Carece de emociones al recordar la historia?

En el documental se proyectan imagenes suyas en el momento de su detención y juicio que, efectivamente, contrastan con su expresión actual. En el momento pasado su actitud en todo momento es de orgullo, cabeza alta, sonrisa socarrona ante la presencia de medios, mirada fría, carente de emociones compatibles con el terrible crimen que acababa de cometer.

Ahora, durante toda su entrevista, aparece como una constante la emoción de tristeza, la podréis apreciar muy bien, porque es intensa y se describe por la elevación continua de la zona central de las cejas (éstas forman un triángulo). Habla en todo momento con una profunda tristeza, pero el quid de la cuestión es: tristeza ante qué. No podemos saber con exactitud qué estimulo le provoca realmente esa tristeza, pero hay algunos detalles a destacar que son bastante sugerentes:

  • En primer lugar, llama la atención que todo el relato periférico, es decir, el que no alude a los hechos centrales son contados con muchísimo detalle y precisión, sin embargo no recuerda la secuencia del asesinato en movimiento ni cómo, ni por qué desplazó los cadáveres, por ejemplo. “Ha quedado en mi subconsciente y no tengo la intención de sacarlo”, en este sentido parece que evita el castigo que le supone el dolor de recordar, se autoprotege. Conducta egoísta que no es compatible con la emoción de culpa.
  • Otro momento muy esclarecedor es cuando admite que “si hubiera pensado en las consecuencias no lo hubiera hecho“, está reconociendo que se arrepiente de todo lo que le ha sucedido a él después de su delito, su ingreso en prisión, en el reformatorio y a la repercusión en su vida. De nuevo, este es un pensamiento egocéntrico que no pone el foco en las víctimas sino en él mismo.
  • Recuerda a su madre y a su padre sin ninguna emoción intensa, no se rompe, no siente desgarro emocional al hablar de cómo los asesinó. Solo al hablar de su hermana pide un momento para retirarse de delante de la cámara en lo que parece un instante de llanto, pero que no podemos corroborar porque se retira.
  • Uno de los indicadores más reveladores son las palabras que utiliza en el momento justo de narrar el crimen: “Sucedió algo terrible, en ese momento no fui yo, fue muy cuerpo pero no fui yo. Levanté la espada pero no fue con la intención de atacarle y te lo digo con sinceridad y mi corazón, en ese momento no fui yo, pero la espada bajó, bajó con mis brazos, pero bajó sola. Mi cuerpo continuó atacando a mi familia”. Se aprecia perfectamente cómo elude su responsabilidad total, no admite ni acepta lo que hizo.
  • En su defecto, achaca la culpa a un ente tercero: el satanismo. El síndrome de down de su hermana hizo que se alejara de Dios y se acercó al satanismo que, según él, le llevó a realizar los actos que cometió. Proyecta, en este caso, que no fue una decisión suya, sino que entre el satanismo, los videojuegos, su imaginación y casi que la alineación de los planetas, fueron los responsables del asesinato de su familia.

Entonces, si una persona no interioriza la terrible acción ni su carga ¿realmente podemos pensar que está arrepentido o reinsertado? José Rabadán sigue disociando su persona del asesino y eso implica que hay una gran dificultad para asumir una responsabilidad. El lenguaje verbal y no verbal es un fiel reflejo de los pensamientos más internos y de las etapas no superadas…

Lo que más molestó a Maduro en su entrevista con Évole

Hay que partir de la premisa de que Nicolás Maduro pertenece a una cultura de alta comunicación, en la que se domina la palabra y la expresividad asociada con bastante solvencia. Él tiene muchas tablas, un discurso muy, muy preparado, en todos los sentidos. Es difícil hacer una valoración sobre alguien con fuertes convicciones en su mensaje.

En su discurso hay medias verdades, evasivas, omisión, minimización y exageración, pero no porque las detecte yo, sino porque son incompatibles con datos reales, relatos, informes, incluso vídeos presentados por Évole. Sin embargo, el líder de Venezuela, permanece impertérrito a la hora de afirmar lo contrario, sin apenas indicios en su comportamiento que delaten la falta de credibilidad.

Sí era muy palpable la tensión que le generaba el encuentro con el periodista español. Muchos me habéis preguntado cuál fue el instante más tenso de la entrevista. No fueron pocos los momentos incómodos para Nicolás Maduro ni las caras de circunstancia ante las ‘atrevidas’ preguntas del periodista Jordi Évole. Aunque hubo un momento que destacó entre todos los demás.

Yo me quedaría con el tema de los golpes de estado. Porque su latencia de respuesta suele ser corta, lanza las respuestas como misiles y en este instante se bloquea, hay un silencio que le debió parecer eterno, simplemente porque no sabría qué responder para no incurrir de forma tan clara en una autocontradicción.

En esta parte de la secuencia (pincha aquí para verla). Ante la pregunta de “¿Hay golpes buenos y golpes malos?” Maduro pierde el contacto visual, admite que “es una buena pregunta” y realiza un gesto automanipulador, se pasa la mano por la cara en señal de aprieto y toma tiempo para pensar, mueve el vaso (se intuye por el sonido) y cruza las manos en gesto de oración. Dice a continuación que “el golpe de estado de su movimiento político fue excepcional”, que “fue una insurrección militar,” pero que “hicieron un balance y nunca más se volverá a repetir”.

Bueno, no es necesario decir que esta angustia no verbal es coherente con el mensaje verbal al que va asociado por su falta de consistencia argumental. Este es el momento más destacable porque es de los pocos en los que se hace visible la duda y el titubeo de Nicolás Maduro.

Acabo con mi enhorabuena a Jordi Évole por una entrevista preparada y preocupada por no dejar cabo suelto.

Impactante reacción de Uma Thurman ante el acoso sexual en Hollywood

Pocas veces he podido ver una comunicación no verbal tan elocuente. Un periodista le pregunta a la actriz Uma Thurman por el escabroso tema de actualidad: el acoso sexual en Hollywood. Y es que ella ha trabajado con el productor Harvey Weinstein, acusado de ser un presunto depredador sexual.

A falta de la resolución de las denuncias, son numerosas las actrices que ahora confiesan haber sido víctimas o testigos de las proposiciones indecentes del cineasta para ‘impulsar’ carreras profesionales. Pero sin afirmarlo rotundamente, una de las declaraciones más impactantes que he podido ver es la siguiente:

El contenido del mensaje verbal se puede resumir en dos ideas claras: “Estoy esperando a sentirme menos enfadada, y cuando esté preparada, diré lo que tengo que decir” y “No tengo una respuesta clara sobre esto porque no soy una niña y he aprendido que cuando hablo enfadada normalmente me arrepiento de la manera en la que me he expresado”.

En pocos segundos pueden detectarse la coherencia/congruencia con estas palabras a través de más de una veintena de emociones intensas de ira, rabia, odio, asco, e incluso agresividad contenida. Es un ejemplo espontáneo, potente y muy real, reflejo del rostro de furia y de contención/represión conductual. Aquí tenéis algunos de los fotogramas más representativos de ello:

En un momento del vídeo mira a la cámara como queriendo dirigirse directamente a alguien, ese contacto visual describe una conducta de desafío y ausencia de miedo. La cabeza baja y los ojos cerrados se producen en un intento de ‘autocalmarse’ aunque las aletas de su nariz siguen muy abiertas, indicador universal de la emoción de ira. El asco se dibuja al arrugar la zona nasonabial del rostro.

No podemos saber exactamente qué es lo que enfada tantísimo a Thurman pero sí queda claro que el impacto emocional en la actriz es muy férreo, en pocos segundos se aprecian emociones muy vehementes. Estaré atenta a sus próximas declaraciones porque seguro que no nos dejarán indiferentes…

Xavier Trias en apuros (no verbales) #ParadisePapers

Fotografía: Alejandro García/EFE)

Fotografía: Alejandro García/EFE)

Independientemente del contenido y del mensaje verbal, la valía de estas imagenes está en la espontaneidad de la conducta, ya que es importante saber que el entrevistado, Xavier Trias, no se había preparado nada porque no sabía con antelación la temática de las preguntas del atrevido periodista. Esto no suele ser habitual y, en este caso, se filtra un lenguaje corporal muy elocuente.

El rostro de desconcierto es una constante a lo largo de toda su intervención, también lo es su nerviosismo y tensión visibles a través del movimiento incontrolable de sus piernas, además de sujetarse a sí mismo las manos con fuerza y de apretar los labios ante los sorpresivos interrogantes, todos ellos gestos de represión y contención emocional.

Niega todas las acusaciones sobre su presunta implicación en los Paradise Paperscon noes repetidos a su interlocutor, sin embargo, se aprecia cómo estas respuestas nunca van acompañadas de contacto visual, aparta la mirada y niega dudoso mediante el gesto del encogimiento de hombros.

En mi opinión, lo más revelador de este testimonio es lo que no aparece. La emoción esperada en una situación en la que se nos acusa de un hecho que no hemos cometido es la ira. Sólo es necesario empatizar y ponernos en su lugar. Si alguien nos acusara gravemente de algo que no hemos hecho nos enfadamos y, en este sentido, no puedo detectar ni una sola reacción de furia e indignación.

En cuanto al lado oscuro de las palabras ¿conocéis los indicadores estrategicos de la credibilidad? Este vídeo es un buen ejemplo donde se pueden detectar bastantes tips. Solo tenéis que leer la entrada sobre ello (pinchando aquí) para poder identificarlos con facilidad.

El lenguaje corporal de Puigdemont revela sus intenciones

Programa ‘Salvados’. Puigdemont y Évole

Charla tensa, muy tensa a mi parecer, entre Carles Puigdemont y Jordi Évole, a quien felicito como entrevistador por sus preguntas sorpresivas, por el modo en que las realiza, su insistencia y su réplica vehemente. Quizá hable/corte demasiado en algunas ocasiones pero en general su estilo de entrevista, desde luego, da pie a un buen material interpretable.

Puigdemont comienza seguro en su discurso y su corporalidad pero se desestabiliza rápidamente ante los planteamientos ‘complicados’ de Évole.

Se nota sobre todo en: la fluidez del habla (acaba prácticamente tartamudeando), en los silencios (las latencias de respuesta al principio son casi nulas y se amplían significativamente hacia el final), el contacto visual (en el inicio es constante con su interlocutor y acaba desapareciendo) y en las pistas fisiológicas (bebe constantemente agua y traga saliva, lo que indica la sequedad en la garganta producto de la tensión experimentada).

Respecto a las emociones clave durante la entrevista, destacaría las siguientes:

  • Convicción total de que “sí se va a celebrar el referéndum”, independientemente de lo que pasé el 1-O, Puigdemont siente y cree que se llevará a término, su lenguaje corporal es coherente con las respuestas verbales afirmativas en este sentido.
  • Falta de convicción, sin embargo, al hablar de las “garantías del referéndum”, su gestualidad aquí queda paralizada, su cuerpo no ilustra el mensaje, hay un cambio de actitud que genera duda.
  • Emociones muy intensas de ira cuando se refiere al gobierno español y sus acciones ante la consulta del 1-O.
  • Muy curioso, sin embargo, que cuando manifiesta la negativa de Mariano Rajoy al diálogo con él podamos apreciar en su rostro una microexpresión de tristeza (caracterizada por la elevación del músculo central de la frente, las cejas quedan formando un triángulo).
  • Microexpresiones de asco y desprecio ante la idea de la retirada de urnas por los Mossos.
  • Finalmente, emoción de miedo y postura de huida ante la pregunta de sobre su posible detención, curioso que no muestre ira y sí dudas por la elevación de hombros, podemos pensar que contempla todas las posibilidades.

“Si quieres pillar a un mentiroso hazle hablar” (y cuál es la mejor mentira)

Con el revuelo independentista de Cataluña y a tenor de las declaraciones de unos y otros, filtraciones, ruedas de prensa, mentiras y ‘desmentiras’, promesas, intenciones, etc, la comunicación no verbal toma protagonismo y no pasa desapercibida a la hora de intentar desentrañar este juego de tronos.

Así me lo planteaba Juan Fernández, periodista de ‘elPeriódico‘ de Cataluña, que decidió hacerme una entrevista (que podéis leer pinchando aquí) para ver qué era esto de la detección de la mentira y cómo podía aplicarse a la política y a nuestra vida en general.

La pregunta del millón: –Algún truco para saber si me engañan. En mi oficio, la máxima es: por la boca muere el pez. Si quieres pillar a un embustero, hazle hablar. Los que nos dedicamos a esto, desde el policía que interroga a un detenido hasta el encargado de selección de personal.

A menudo pensamos que la detección de la mentira basta con la mera observación, esta tendencia ha cambiado por completo tras la investigación científica. Debemos ser sujetos activos ante nuestro interlocutor para obtener información sensible que nos permita comprobar la veracidad de lo que nos cuentan. Debemos hacer que el interlocutor baje la guardia, sea nuestro amigo, dejar que hable y de vez en cuando lanzar preguntas inesperadas sobre lo que nos interese.

Si se desconcierta es que esconde algo. Y hay trucos que parecen juegos, como el del dibujo. –Cuente, cuente. Usted llega tarde a casa y dice que viene de un bar. Su mujer no le cree y le pide un dibujo del bar. ¿A que no se lo espera? Su seguridad al trazar ese dibujo le delatará. Otro truco consiste en cansar al embustero. Mentir es agotador, obliga al cerebro a inhibir la verdad y construir una mentira. Si lo sobrecargas, al final cometerá errores.

La mejor mentira es la que siempre se elabora a partir de una verdad, de una realidad vivida pero cambiando un pequeño detalle. Por ejemplo, en el caso del asesinato de la niña Mariluz. Santiago del Valle fue su asesino y su mujer lo sabía todo, aunque en las declaraciones públicas que hizo esta señora siempre lo desmentía, sin embargo, todos los indicadores eran de credibilidad, ¿por qué? porque lo único que hizo fue contar todo el relato con detalles tal y como pasó, exactamente tal y como pasó pero cambiando de protagonista, en lugar de su marido nombraba a su cuñada. Por tanto, todo era real salvo por el ‘protagonista’ de la historia, como más tarde se demostró por el resto de pruebas.

Florentino Pérez nos cuenta lo que realmente piensa de Cristiano Ronaldo

Polémica en el Real MadridCristiano Ronaldo ha defraudado supuestamente a hacienda; a partir de esta acusación planea la sombra de la duda sobre la permanencia del jugador en el club blanco, además, parece ser que éste no se ha sentido muy apoyado por su presidente Florentino Pérez. Y Florentino ha hablado. Analizamos su declaración para el programa deportivo ‘El Transistor’.

Mi captador de microexpresiones favorito, J.L Martín Ovejero, ha detectado emociones muy interesantes que reflejan lo que realmente el presidente del Real Madrid estaba experimentando al tratar el tema. En primer lugar, mientras habla de Cristiano Ronaldo, hay impacto emocional, porque hay un cambio notable en su expresión, más tensión en el rostro, más movimiento, está concentrado, es un tema que le preocupa y sabe que es importante ‘medir’ cada una de las palabras que va a pronunciar.

¿IRA O TRISTEZA ANTE LA SITUACIÓN? En la imagen lo podemos apreciar sin género de duda. En palabras del experto: “Apreciamos claramente tristeza, nunca he constatado enfado en el rostro de Florentino Pérez; y sus gestos en los que se auto señala exteriorizan un compromiso sincero con sus palabras. Interesante no olvidar que, aunque le veamos, era una entrevista para la radio, por lo que no se le ve atento a cámaras.

EL ASCO TAMBIÉN APARECE. “Una expresión facial de asco se hace visible cuando se compara el caso de Ronaldo al de Messi. Florentino Pérez se niega a entrar en esa comparación.”

DAME UN RESPIRO. “La idea de que Ronaldo no reconsidere su postura y definitivamente abandone el club blanco parece dejar sin aire a su Presidente.” Realmente se aprecia su agobio, incomodidad y desasosiego con tan solo imaginarse esa idea.

La entrevista fue bastante larga, 90 minutos, un tiempo más que suficiente para demostrar su profusa incomodidad con el tema, no dejó de realizar gestos manipuladores con objetos (micrófono, corbata, bolígrafo…), acciones que demuestran la tensión y el nerviosismo asociados al mensaje verbal. Esta agitación disminuía visiblemente cuando trataban otras cuestiones. Se aprecia una comunicación bastante coherente, emocional y comprometida con lo que dice.

¿Mentiras en una entrevista de trabajo?

Una empresa de consultoría, Grupo Gerson Lehrman, ha publicado recientemente un artículo sobre el engaño durante las entrevistas de trabajo. Según el artículo, los estudios han demostrado que alrededor del 49% de los solicitantes de empleo mienten en el proceso de la entrevista, y alrededor del 40% de los empleados robarán posteriormente a sus jefes.

Jim McGuffey, autor de esta publicación con casi 40 años de experiencia en este tipo de entrevistas, afirma que la verificación de antecedentes y pruebas de drogas, que se utilizan en multitud de países (también en algunas empresas españolas, aunque nos sorprenda), son las principales pruebas de fuego que los empleadores han estado utilizando para valorar a sus candidatos, y éstas no siempre son 100% exactas.

McGuffey admite que la observación del lenguaje corporal y expresiones faciales de un candidato durante la entrevista juega un papel importante en la determinación de su comportamiento futuro, y que la tendencia de los empleadores a confiar únicamente en la verificación de referencias (que normalmente suelen ser falsas) antecedentes y pruebas de drogas es una de las razones por las que el robo de los empleados, la violencia y el mal comportamiento son tan comunes.

Si bien, los autores reconocen que evaluar el comportamiento no verbal a tiempo real es difícil. Es indispensable establecer una línea base de comportamiento (tendencia natural de comportamiento en cualquier contexto), para después poder comparar esa línea base con las posibles contradicciones verbales y no verbales en situación de entrevista.

Por ello, para salvar esta necesidad, es obligado que durante, al menos, los 10 primeros minutos de entrevista no se hablen de cuestiones importantes para evaluar al candidato, sino mantener una conversación trivial para registrar cómo se expresa de forma natural, hay que dejar que se relaje, que hable de lo que quiera. Es el único modo de poder comparar este patrón con la actitud que adopte ante preguntas diana. Si no se puede establecer esta línea de base, no habrá nada que comparar entre comportamiento verbal y no verbal del candidato.

Por otra parte, hay que dejar claro que no hay ningún comportamiento en particular que sea absolutamente indicativo de engaño. Además, la mayoría de la gente tiene dificultades para leer el comportamiento no verbal; las Microexpresiones, por ejemplo, van y vienen tan rápidamente que la mayoría de las personas no son conscientes de éstas.

¿Creéis que la mayoría de los entrevistadores serían capaces de juzgar con precisión a un empleado potencial basándose en su comportamiento no verbal?

A pesar de los factores explicados, la observación de la conducta de un entrevistado sigue siendo importante. La mayor parte de las personas puede al menos decir que alguien le transmite “malas vibraciones”, y esa impresión no debe ser ignorada, porque significará posiblemente que nuestro cerebro ha codificado alguna incoherencia casi de forma inconsciente, que hay algo que no cuadra en lo que vemos.

 

*Fuente: Humintell (página web del Dr. David Matsumoto)

 

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