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Del amor al odio hay solo un paso (la ciencia lo confirma) #SanValentin

No hablo de parejas que se desgastan por la rutina, relaciones en las que el amor se desvanece poco a poco hasta que el sentimiento pasional desaparece. Hablo de dos personas que se quieren con intensidad y tras un episodio más o menos grave se instaura una semilla venenosa de odio que crece sin remedio, en forma de rabia explosiva, ira, reproches, venganzas y desprecios.

Aunque no lo parezca, odio y amor no son dos estados tan opuestos, realmente lo contrario del amor sería la indiferencia.

Cuanto más profundo es el amor, más profundo será el odio cuando la relación se rompa, así lo demuestra el estudio publicado en la revista Frontiers in Psychology; y es que tanto el amor como el odio comparten algo muy importante: la intensidad emocional.

Ambos sentimientos son muy fuertes y están involucrados en el mismo procesamiento neuronal en el cerebro, conocido como el ‘efecto de excitación de la emoción‘. Esto es, las emociones más potentes y voraces comparten una misma vía de recorrido en el cerebro y por ello es sencillo ir de un extremo a otro, se procesan por el mismo circuito.

Lo vemos continuamente, del amor al odio hay sólo un paso, por lo que no es extraño que algunas de las estructuras cerebrales que se activan para el odio lo hagan también cuando las personas se enamoran románticamente. Utilizando la resonancia magnética funcional el neurocientífico Semir Zeki estudió a 17 personas elegidas por profesar odio a alguien, como a un ex-amante, a un compañero de trabajo, o incluso a un político.

Observó que estructuras como el putamen y la  ínsula se activaban en el cerebro de esas personas tanto para estímulos relacionados con el odio como para estímulos relacionados con el amor romántico, lo que podría justificar al menos en parte y biológicamente la relación entre ambos. Curiosamente, el putamen se activa también en la preparación de conductas agresivas en el contexto amoroso.

Pero no todo son coincidencias, pues también se ha observado que la corteza prefrontal asociada al juicio y razonamiento que se desactiva en el amor, no lo hace tanto cuando lo que sienten las personas es odio. Como si el odio requiriera conservar la capacidad de razonar para calcular mejor cómo proceder contra el odiado, o para mantener los pensamientos que lo alimentan y lo incrementan.
Zeki dice que, mientras en el amor romántico, el enamorado suele ser menos crítico y juzga menos al amado, es más probable que en el contexto del odio el odiador ejercite juicios y cálculos para herir, injuriar o vengarse. 
Feliz día de San Valentín enamorados y enamoradas de lo que sea o de quién sea… 🙂

Malas noticias: Tú también eres una persona tóxica

Hace unas semanas, prácticamente se viralizó un artículo que escribí sobre ‘Cómo reconocer a una persona tóxica: 7 señales infalibles‘. Tras el éxito de la publicación, recibí muchísimos comentarios en los que me contabais vuestras experiencias con gente tóxica, en relaciones de pareja, jefes, familiares cercanos…

Pero me llamó la atención que nadie se identificó a sí mismo, no recibí ningún mensaje de alguien que dijera ‘yo soy así, me veo reflejado en esa descripción de alguna manera’, ‘yo soy tóxico‘.

Yo no considero que tenga una personalidad tóxica, pero sí he sido tóxica en algunas ocasiones. He sido posesiva en situaciones de inseguridad, he priorizado mis intereses y necesidades por encima de los demás, he manipulado para conseguir mis objetivos, he sido tirana, egoísta, negativa… y ¿quién no?

En realidad, todos lo somos. Unos más, otros menos, algunos de manera más evidente, otros más sibilina, a veces de forma justificada, a veces no.

¿Por qué es relativamente sencillo reconocer la toxicidad en los demás y nos cuesta tanto reconocernos así a nosotros mismos? Dice el prestigioso psiquiatra Claudio Naranjo que «la persona que está «en pecado» nunca lo sabe, está endurecida». Que el mal de nuestra sociedad actual es poner siempre la mirada afuera en lugar de hacia nuestra interior. Que lo más difícil para un ser humano es llegar al autoconocimiento real.

Añade que «al principio de un proceso terapéutico, es muy frecuente que la persona localice la causa de sus problemas fuera de su alcance, responsabilizando a los demás o a las circunstancias de sus propias dificultades: “mi mujer no me hace feliz”, “la gente va a la suya”, “todos los hombres son iguales”… ». Tu tóxico interior te hará mucho más daño que el que cualquiera pueda causarte.

La psicóloga Clara Dini Llobet lo explica genial en el blog de Psicopedia.org:

Podemos poner conciencia en algunas cosas en favor de nuestro propio bienestar mental:

  • Rebajar la crítica hacia el exterior y poner más la mirada hacia adentro.

  • Identificar nuestra propia toxicidad hacia los demás y hacia nosotros mismos.

  • Poner atención en si estamos de alguna manera alimentando la relación dañina.

  • Aprender a conocer y reconocer a nuestro tóxico interior y qué tipo de daño nos causa.

  • Aumentar nuestra comprensión y empatía hacia los demás a partir del reconocimiento de nuestra propia toxicidad: “tú eres tóxico, pero yo también lo soy”.

  • Ver qué nos despierta la actitud de la otra persona y tomar conciencia de qué parte de nosotros se activa: ¿qué me hace sentir? ¿por qué? ¿qué me dice eso de mí mismo?

  • Ver las posibilidades de crecimiento que esta relación nos ofrece: conocernos mejor, ser más asertivos, poner límites, etc…

  • Aprender recursos para protegernos de dichas conductas.

¿Y tú, también te reconoces ya como tóxico? ¡Espero vuestros comentarios! 🙂

 

 

Los trastornos de personalidad en hombres maltratadores

Una lacra para nuestra sociedad, un comportamiento incompresible, irracional… Cómo se puede dañar física o emocionalmente a la persona que supuestamente amamos, que elegimos como compañera o compañero de vida; qué puede ocurrir en la cabeza de alguien que maltrata a su pareja…

Las primera pregunta es: ¿Todos los maltratadores padecen un trastorno?, ¿actúan motivados por una alteración en su personalidad? 

Una investigación llevada a cabo por Echauri, Fernández-Montalvo, Martínez y Azcárate, presentada en el artículo Trastornos de Personalidad en Hombres Maltratadores a la pareja: Perfil Diferencial en Agresores en Prisión y Agresores con Suspensión de Condena, nos da respuesta a la necesaria incógnita.

En el estudio mencionado, se escogió una muestra de 217 hombres, mayores de 18 años, que habían ejercido algún tipo de maltrato físico o psicológico contra su pareja, sin diagnóstico de trastorno mental grave a priori. Los participantes cumplían condena en prisión o se encontraban en suspensión de condena recibiendo tratamiento por sus comportamientos violentos.

Los resultados encontraron que, de toda la muestra de hombres maltratadores, un 79,3 % de sujetos presentaba algún trastorno de personalidad. Además, aquellos hombres diagnosticados solían presentar no solo uno, por lo que la media ascendía a tres trastornos por sujeto.

En esta misma investigación se observó como, en orden de frecuencia, estos eran los trastornos de personalidad que más aparecían en el hombre maltratador:

La tasa de estos trastornos en la totalidad de la muestra era de un 61,3%, 30% y 25,3% respectivamente.

Los datos obtenidos en esta investigación coinciden con los encontrados en otras, como la realizada por Fernández-Montalvo y Echeburúa en 2008, Trastornos de personalidad y psicopatía en hombres condenados por violencia grave contra la pareja: un estudio en las cárceles españolas.

Algunas de las características de la persona con trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad están relacionadas con la hiperexigencia, según explican Echauri:  Personas controladoras, perfeccionistas, con mucho temor al hipotético rechazo social. Son igualmente dependientes y muestran dificultades para expresar qué es lo que sienten.

El tema da para mucho, nos quedamos aquí, pero continuaremos en artículos sucesivos, donde iremos desgranando cómo se describe el perfil de los hombres, y también de las mujeres, que ejercen la violencia en contra de sus parejas según la investigación científica al respecto. Tema peliagudo pero muy interesante para dar a conocer el diagnóstico y las pautas de comportamiento que pueden ofrecer una ‘huella’ que facilite la prevención e intervención.

 

 

*Referencia: Loreto Martín Moya – Psicología Clínica -La mente es maravillosa-

La Isla de las Tentaciones: Por qué Fani se ríe al ver su infidelidad y Cristopher reacciona con ese grito desgarrador

Me lo habéis preguntado muchísimo. ¿Las emociones que vemos en el exitoso programa de televisión son reales o fingidas? Y lo cierto es que el reality de ‘La Isla de las Tentaciones‘ ha ido adquiriendo una trama de comportamientos y relaciones complejas que parecen más propias de un guion hollywodiense que de la vida cotidiana. Pero la realidad supera casi siempre a la ficción, y no hay mayor prueba que el caso que nos ocupa.

El análisis daría para mucho y para centrarse detenidamente en cada uno de los protagonistas del programa pero nos vamos a quedar con Fani y Cristopher, por razones obvias. Sus conductas son las que más han trascendido e incluso viralizado en redes sociales.

Al grito de ¡Estefaníiiiiiaaaaaa! hemos podido ver (pincha aquí para acceder al vídeo) una de las reacciones más desgarradoras de la historia de la ‘telerrealidad‘. Cristopher se muestra fuera de sí cuando ve en una pantalla que su pareja durante 7 años le ha sido infiel, y, en principio, podemos descartar que tanto Cristopher como Fani se dediquen a la interpretación profesional, ni están formados ni preparados para fingir de tal manera.

Sí, su lamento fue sentido, espontáneo y totalmente impulsivo. Podemos ver el alto grado de la emoción de ira que se dibuja en su rostro, mezcla además de la desesperación y la tristeza con rabia extrema que podemos observar en su lenguaje corporal, se levanta de forma rápida, agresiva, los movimientos del cuerpo están descontrolados.

Cuando la furia es muy fuerte, la emoción va acompañada de cambios fisiológicos, como el aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial; así como una elevación de ciertas hormonas en sangre. Esta ira que observamos es una respuesta natural ante la amenaza (física o sentimental) con un comportamiento de lucha y defensa cuando nos sentimos atacados.

La rabia surge ante condiciones que generan frustración, interrupción de una conducta motivada, situaciones injustas, o atentados contra valores morales. Como vemos, en este contexto está más que justificada esta reacción.

Cristopher continúa con un proceso mental también propio de esta emoción de ira real: Focaliza toda su atención en los obstáculos externos que impiden la consecución del objetivo o son que son responsables de su frustración, cae en un estado de obnubilación e incapacidad para racionalizar la situación. Corre hacia la playa para ir en su búsqueda, la llama gritando su nombre, ignorando que era físicamente imposible llegar hasta ella o que ésta le escuchase.

Por otra parte observamos la insólita reacción de Fani cuando, en la confrontación con Cristopher, visualizan juntos las imágenes de su infidelidad. Se tapa la cara (siente la emoción de vergüenza), pero se ríe. Y se ríe mucho. ¿Por qué reacciona de esa forma?

Hay dos posibilidades: Tiene un ataque de lo que se conoce como risa nerviosa o inapropiada por los nervios o, segunda opción, muestra tal indiferencia porque la que ya considera su expareja que la situación le resulta cómica.

Respecto a la primera, a todos nos ha pasado alguna vez, estás hablando de algo muy tenso, y tu cuerpo responde riendo, esta sonrisa o carcajada nerviosa es una respuesta psicológica a la ansiedad y la tensión, nuestro cerebro nos hace reír para aliviar la tensión, incluso si realmente no queremos. Se trata de un mecanismo de defensa que se activa cuando nos enfrentamos a algo traumático o angustiante.

La segunda hipótesis no es tan benevolente. Decía Schopenhauer que “gozar de la desgracia de otros es demoníaco”. Disfrutar de la desgracia ajena se debe principalmente a tres causas: la agresión, es decir, regocijarte de que tú ganas y el otro pierde; el sentimiento de justicia al ver roto a alguien que consideramos que se lo merece y por último, una rivalidad personal profunda motivada por la venganza, la envidia o el rencor.

¿Qué pensáis que le puede haber ocurrido?

La emoción de esperanza y sus extraordinarios efectos

La esperanza es un estado emocional secundario o social, no es una emoción primaria, por tanto no tiene una expresión facial específica y universal, se detecta y se interpreta en el lenguaje corporal según el contexto.

No por ello deja de ser fundamental para nuestra salud mental e incluso para la supervivencia de nuestra especie ya que es el motor que nos impulsa a mantener la ilusión y a conseguir lo que deseamos. Es el antídoto de la depresión.

Se trata de una emoción ambigua porque, en ocasiones, aflora cuando uno lo está pasando mal, pero confía en superarlo y salir reforzado de la situación. Se mueve entre la dimensión de la tristeza y la alegría, actúa como un puente de transición emocional de una a otra y por tanto es fundamental para superar el pesimismo y reintegrarnos después de cualquier experiencia negativa.

Los beneficiosos efectos de la esperanza han sido ampliamente estudiados por investigadores del ámbito de la salud y la educación y determinan, tomando como ejemplo los resultados de Snyder, que las personas con niveles altos de esperanza se comprometen más con conductas y hábitos saludables.

Además, cuando padecen una enfermedad, las personas con niveles altos de esperanza tienen una mejor adherencia a los tratamientos y presentan mejores estrategias de afrontamiento y ajuste a la enfermedad.

Por otra parte, la esperanza ha demostrado ser un fuerte mediador entre los efectos negativos del estrés y la satisfacción con la vida, disminuyendo los efectos negativos que el estrés tiene sobre ésta. Las personas con mayores niveles de esperanza presentan menores niveles de afecto negativo (ansiedad, tristeza, etc.); es decir, presentan un mejor ajuste psicológico general.

Finalmente, hay una amplia evidencia en diferentes poblaciones y culturas que apoya la relación positiva entre la esperanza y la felicidad, así como con el desarrollo psicológico óptimo (Alarcon, Bowling y Khazon, 2013 ; Peterson, Ruch, Beermann, Park y Seligman, 2007). Por tanto, las personas con buenos niveles de esperanza tienen una mejor salud mental.

Los efectos beneficiosos de la esperanza también se han demostrado en el ámbito educativo con estudiantes de diferentes niveles de escolarización.

Tanto los estudios de Snyder y sus colaboradores, como los de otros autores han mostrado que los estudiantes con buenos niveles de esperanza tienen mayor éxito académico, se comprometen más con sus estudios y con las tareas escolares, presentan menor tasa de abandono escolar, tienen mejores relaciones sociales con sus compañeros y presentan mayor motivación hacía el estudio y las tareas escolares (Day, Hanson, Maltby, Proctor y Wood, 2010; Flores-Lucas y Martínez-Sinovas y Choubisa, 2018).

 

 

*Fuente: TheConversation

La enfermedad que padece Jordi Évole: ¿Qué es la cataplexia?

Al parecer anoche en el programa de ‘El Hormiguero’, Jordi Évole sufrió en directo un pequeño ataque de cataplexia, lo reconocía él mismo tras reírse a carcajadas por una broma del presentador.

El tema ha causado bastante interés ya que es una enfermedad poco común y de sintomatología peculiar. La cataplexia es uno de los síntomas más comunes de la narcolepsia, durante el episodio, se puede perder momentáneamente la capacidad para hablar, mantener los ojos abiertos y moverse, los músculos se relajan y debilitan súbitamente, por lo que su peligro realmente reside en el riesgo de accidentes y posible caídas.

Ocurre en estado de vigilia y suelen durar pocos minutos. Normalmente, el ataque va asociado a esfuerzos físicos o tras situaciones emocionales intensas como la risa, el llanto, la ira, el miedo o la vergüenza.

La cataplexia se relaciona con un déficit en el hipotálamo de las neuronas productoras de hipocretina, un neurotrasmisor que media en la depresión y los problemas de sueño. El hipotálamo es una de las áreas que influye en la regulación del sueño y la vigilia. Se desconoce exactamente qué causa ese déficit de hipocretina.

Existe un tratamiento médico, tal y como Évole manifestó, para controlar la enfermedad y reducir los síntoma, siendo muy importante también unos hábitos de sueño especialmente saludables.

No es una enfermedad que entrañe mayor riesgo que la de padecer cierta ansiedad social (por sufrir ataques en momentos inoportunos y, en principio, inexplicable para la gente de tu alrededor) y el riesgo que puede conllevar el posible desplome. No es recomendable conducir, practicar deportes de riesgo, etc, pero se puede hacer una vida relativamente normal.

¿Miente Ábalos? Análisis no verbal

La polémica con el ministro José Luis Ábalos, por la ‘reunión-no-reunión’ con la vicepresidenta de Venezuela en España, continúa dando de qué hablar. Parece que no llegamos a conocer del todo lo que ocurrió y ya van hasta 5 versiones diferentes sobre el encuentro.

Anoche el ministro de Transportes se enfrentó, en el programa de ‘El Objetivo’ de la Sexta, a las preguntas de Ana Pastor (por cierto, no os perdáis su rostro de incredulidad durante casi toda la entrevista).

Prácticamente al inicio ya se produce un lapsus linguae muy significativo. “Ha dado hasta cinco versiones diferentes, ¿de verdad cree que lo ha hecho bien? “No-sí”, responde un apresurado Ábalos. Parece que ya no empieza con buen pie…

Lo que está claro es que no es una situación relajada que aprovecha para dar sus sinceras explicaciones. Está tenso y con importante estrés, sus gestos automanipuladores son los protagonistas, se entrelaza los dedos de la mano con más y menos presión durante toda la entrevista y se ajusta la chaqueta en numerosas ocasiones.

Son gestos sin significado en sí mismos, sin función concreta más que la de descargar tensión, nuestro cuerpo las realiza de forma involuntaria como ‘muletillas’ del nerviosismo experimentado internamente.

Otro gesto que repite frecuentemente es el de encogerse de hombros, ¿cuándo lo hacemos? cuando dudamos; este movimiento es un emblema que tenemos muy interiorizado del ‘no lo sé’, ‘no estoy seguro’, duda, falta de convicción en lo que uno dice o falta de memoria.

También es destacable el titubeo cuando relata el momento de la visita, va a la pista, sube al avión, está solo… Fijaos cómo desciende de forma notable la velocidad del habla, ralentiza el ritmo. Esto es producto de lo que se conoce con ‘carga cognitiva‘, su cerebro está tan focalizado en controlar lo que va a decir que consume todos los recursos descuidando o siendo incapaz de mantener un ritmo normal del habla.

Ábalos intenta por todos los medios parecer despreocupado y tibio ante la importancia de la situación, véase su rostro en el momento de pronunciar que el encuentro “dura unos 20 o 25 minutos”, pliega los músculos de la cara y entrecierra los ojos, es una emoción social de indiferencia para conseguir neutralidad y credibilidad.

Refuerza también lo anterior con sonrisas y carcajadas breves pero intensas, en cualquier caso desmedidas y fuera de contexto, de esta manera quiere proyectar igualmente indolencia y despreocupación, pero no son coherentes ni al momento ni al resto de su comunicación no verbal.

No os perdáis el vídeo y espero vuestros comentarios!! Y os hago pregunta para nota: ¿Echáis en falta alguna emoción? ¿Qué emoción cabe esperar en el rostro de alguien acusado injustamente de algo no cometido?

 

Cómo reconocer a una persona tóxica: 7 señales infalibles

Las estadísticas revelan que 1 de cada 100 personas presentan rasgos ‘tóxicos’. Parece fácil verlo ‘a toro pasado’, pero realmente nos cuesta identificar los patrones de comportamiento que se relacionan con las personas tóxicas, ya que sus trampas y estrategias suelen ser sutiles y sofisticadas.

Muchas veces no sabemos determinar exactamente qué es, pero hay algo que no nos cuadra, percibimos que sobre una persona determinada planea un halo negro invisible de manipulación, culpa, pesimismo e inseguridad.

Vamos a ver qué tipo conductas abusivas utilizan estos individuos:

  • Minimizan los logros y éxitos de los demás: Nunca comparten tus alegrías o, si lo hacen en un principio, acabarán por quitarle importancia al final. Les incomodan los triunfos ajenos, ya que se sienten aun más frágiles y precarios. Aunque esta respuesta parezca un agravio evidente, normalmente lo dejamos pasar e incluso justificamos (estará muy ocupado, tiene mala memoria y olvidó felicitarme…)
  • Pesimistas: Y cuanto más optimista e ilusionado estés tú con cualquier proyecto o experiencia, más expresarán la parte negativa de cualquier cosa, con críticas y quejas, para dejar un poso oscuro que rebaje tu entusiasmo, todo son problemas para ellos. Se nutren de rebajar la alegría y la euforia de los demás.
  • Profundamente dependientes: Son personas posesivas, no quieren compartirte con nadie más y tienden al aislamiento, sibilinamente te van separando de amigos y familiares con excusas como “es que me apetece solo estar contigo”, “a mí no me hace falta nadie más, ¿y a ti?”, “es que tus amigos no me caen bien y prefiero que cenemos los dos solos”… ¿Os suena verdad?
  • Asumen el rol de víctimas: No sabes cómo pero siempre acaban dando ‘la vuelta a la tortilla’ para que tú seas el culpable y él el mártir. Esta estrategia les permite ser validadas y disponer a su antojo de todos nuestros recursos, de todas nuestras energías. Llaman nuestra atención y perseguimos su perdón, su cariño, su amor.
  • Egocéntricas: Son personas muy egoístas tanto en lo material como en lo emocional. Priorizan sus necesidades y caprichos por encima de los tuyos, todo el gasto que se haga en ellos está super justificado, los tuyos… ya son otra cosa. Son poco empáticos y no consideran los sentimientos de otros. Su objetivo es instrumentalizar a los demás para obtener su propio beneficio. Son maestros del “mi-mi-yo-yo“.
  • Inestabilidad emocional: No tienen término medio, o están exultantes o están deprimidos sin motivos aparentes que justifiquen estos cambios. Nunca sabes por dónde te pueden salir, incluso ante una situación similar, nunca reaccionan de la misma manera, no son coherentes ni equilibrados emocionalmente. De esta manera, te descolocan, jamás  adivinarás por qué puede estallar y así procurarás tenerle siempre contento y satisfecho para evitar conflictos.
  • Expertos en ‘luz de gas’: Una de las formas más peligrosas y sibilinas de anulación que te hará sentir que estás perdiendo la cordura. Quien hace luz de gas es capaz de afirmar que ocurrieron cosas o no con una seguridad y una firmeza tal que resultan creíbles y comenzarás a pensar que igual eres un exagerado y que quizás no lleves razón o incluso que dudes de tus recuerdos sobre un hecho concreto. En definitiva, la persona tóxica quiere inocularte la sensación de histerismo, puede conseguir anular tu voluntad y distorsionar la realidad sin que te des cuenta.

 

Estoy deseando leeros… ¿Habéis conocido a muchas personas tóxicas? ¿Reconocéis estas señales?

 

 

Día internacional del abrazo: sus increíbles beneficios más allá de la expresión de afecto

Hoy 21 de enero es el día internacional del abrazo ¡Y es mucho mejor que celebrar el blue monday de ayer!

No podemos dejar de recordar los beneficiosos efectos de abrazarnos que la ciencia ha demostrado ya a través de numerosos estudios y publicaciones. El abrazo es mucho más que una simple demostración del afecto, en nuestro cerebro se activan conexiones neuronales relacionadas con el placer y el bienestar, desactivando así el estrés y la ansiedad.

Fijaos en que es lo primero que recibimos al nacer, nuestro primer contacto con el mundo es el abrazo de una madre, y éste es muy importante ya que ayuda a desarrollar las neuronas del bebé. El cerebro necesita afecto para desarrollarse sano, la falta de contacto puede ocasionar hasta la muerte, ya lo descubrimos en este terrible experimento.

La Organización Mundial de la Salud alude a esta forma de contacto como una asistencia en determinadas terapias y establece que “más de las ¾ partes de los bebés prematuros pueden salvarse si reciben los cuidados adecuados como favorecer el contacto piel con piel entre la madre/padre e hijo”.

El contacto físico entre seres humanos es sanador, así lo demuestra también una investigación de la Universidad de Carnegie Mellon: el abrazo refuerza el sistema inmune, protege contra el estrés y de las enfermedades derivadas del mismo. Genera un incomparable estado de bienestar, relajación y confianza. Por ejemplo, las parejas que se abrazan frecuentemente tienen niveles más altos de oxitocina y niveles más bajos de cortisol.

La bioquímica del abrazo en el cerebro es inmediata, se produce en décimas de segundo tras iniciar el contacto físico; las respuestas emocionales son inminentes por los numerosísimos receptores de la piel, eso sí, el ‘abrazo perfecto’ debería tener una duración más aproximada a los 20 segundos, es entonces cuando obtenemos al completo los efectos positivos de este gesto, así resultó en el estudio del neuroeconomista Paul J. Zak.

Lo importante es practicarlo a diario y de forma constante. Abraza mucho a tu pareja si la tienes, abraza a tus familiares y amigos en cada ocasión que puedas, abraza a tu mascota, abrazate y conecta contigo mismo.

Feliz día del abrazo 🙂

 

 

 

 

“Yo no juzgo a alguien por su aspecto.” Sí, sí lo haces

“Qué más me da la ropa que lleve o su peinado, yo no me fijo en eso”… Imposible.

Lo he escuchado muchas veces y lo he leído repetidamente en los comentarios de este blog en los últimos análisis de comunicación no verbal sobre Pablo Iglesias por ejemplo, o anteriormente en otras entradas de políticos o personas públicas.

Podemos querer no hacerlo, pero es un acto involuntario de nuestro cerebro, que nos ha sido bastante útil, por cierto, para evolucionar e incluso para sobrevivir. Nuestro cerebro necesita constantemente realizar inferencias y predicciones sobre los que nos rodea, para ello toma los pocos datos de los que dispone visualmente cuando por primera vez tenemos delante a un desconocido.

Su postura, caminar, sus gestos, su expresión emocional en el rostro, nos da información válida para saber si una persona se presenta ante nosotros en estado hostil, afiliativo, convincente, seguro, tímido, agresivo y un largo etcétera, pero también su ropa, estilo, complementos, colores o su corte de pelo.

El cerebro también toma esas referencias para complementar su ‘prejuicio’ rápido hacia alguien todavía anónimo. Además, esa primera impresión formada en pocos segundos es difícil de cambiar, se graba a fuego en nuestra mente.

Sin que nos demos cuenta, con las prendas que llevamos estamos dando muchas señales sobre lo que nos gusta, lo que valoramos y la personalidad que tenemos. Investigadores de la Universidad de Princeton, por ejemplo, descubrieron incluso que se esperaba que las personas que usaban ropa “más pija” ​​fueran más competentes que las que se muestran con otro atuendo más informal o deportivo.

El juicio rápido da un nivel completamente nuevo de la importancia sobre la formación de primeras impresiones, pero este resultado va más allá de simplemente hacernos conscientes de nuestro propio impacto en una reunión o evento importante: también indica un sesgo implícito en nuestras opiniones sobre los demás.

“Para superar un sesgo, uno no solo debe ser consciente de ello, sino tener el tiempo, los recursos de atención y la motivación para contrarrestar el sesgo”, escribieron los investigadores. “Conocer un sesgo es a menudo un buen primer paso”, dijo Shafir, coautor de los estudios.

“Reconocer nuestros prejuicios es una parte importante del crecimiento personal, y esta investigación y otros estudios al respecto brindan otra área importante de prejuicios sociales casi inevitables a tener en cuenta en nuestras rutinas diarias.”

Y ojo con los cambios, es la palabra clave. Un cambio de actitud, de estilo, de comunicación, de vestimenta, es la llave que abre un entendimiento más profundo de esa persona, de sus estados, fases, evolución, creencias, aprendizajes, etc.

 

 

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