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4 pruebas científicas de que los psicópatas están en todas partes (y son personas muy influyentes)

¿Estás seguro de que sabrías identificarlos? Si pinchas aquí, tendrás 12 indicadores no verbales para detectar a un psicópata. Pero, en el día a día, ¿realmente nos cruzamos con tantos psicópatas o son sólo producto de las películas de asesinos en serie? Son personas como tú y como yo, con familia, amigos y trabajo (en algunos trabajos nos encontraremos más psicópatas que en otros). Hay psicópatas criminales y hay psicópatas de “bien”. La Ciencia, incluso, intenta entender cómo la conducta psicopática puede afectar a la sociedad como un todo.

1. Te cruzas con un psicópata todos los días:

La ciencia estima que hay un psicópata para cada grupo de cien personas. Por tanto, la probabilidad de encontrarse con uno en el autobús, supermercado, escuela o en su vecindario, es bastante elevada.

Otra estadística muestra que, según la jerarquía del cargo que ocupes, la oportunidad de convivir con un psicópata es aún mayor. La probabilidad de que una persona con estas características también ocupe un puesto directivo es mucho mayor si se compara con otros niveles dentro de una misma organización.

2. Héroes y psicópatas:

A pesar de que puedan parecer dos roles en extremos opuestos, ambos comparten rasgos de personalidad comunes; son personas impulsivas, que fácilmente rompen las reglas y desafían a las autoridades (cada uno a su manera, por supuesto).

3. Supersoldados:

Los Psicópatas son buenos soldados. Para esto se necesita una buena dosis de coraje y de falta de empatía. No, no todos los soldados son psicópatas, sólo es una tendencia de comportamiento. Las personas con psicopatía son los que buscaran profesiones en las que desarrollar sus impulsos de forma socialmente adaptativa.

Este tipo de comportamiento es tan importante dentro de un campo de batalla que el gobierno británico financió estudios para desarrollar un “casco psicópata”. Esta herramienta de guerra sería capaz de “apagar” las partes del cerebro del soldado relacionadas con la empatía y el miedo, creando una especie de supersoldado. ¿Da ‘miedito’ verdad?

4. Los Psicópatas podrían ser parte responsable de la crisis económica:

Las personas con trastorno psicopático lideran empresas, de hecho, la mayor parte de las organizaciones contratan personas justamente con este tipo de comportamiento pensando en ellas como gurús para hacerlas crecer económicamente.

Hay una teoría que explica que la contratación de psicópatas por los grandes bancos e inversores del mundo fue parte responsable de la crisis mundial que hemos pasado. Malas decisiones, carentes de empatía y egoístas, por parte de esos gerentes, desencadenaron una serie de derrumbes que afectaron a la población de una manera generalizada.

 

 

*Fuente: http://pysnnoticias.com/

 

¿Cómo reconocer a niños psicópatas?

Mucho se ha debatido sobre si el psicópata nace o se hace, una de las pruebas más fehacientes sobre la primera hipótesis son los casos que nos encontramos de psicopatía infantil. La evidencia científica y clínica indica que la mayor parte de las personas diagnosticadas como psicópatas comienzan a manifestar rasgos de personalidad característicos de este trastorno a una edad muy temprana.

La psicopatía no surge de repente, sin manifestarse previamente, en la edad adulta. Y las características que la definen algunas veces se muestran ya en los primeros años de vida; al igual que lo que sucede con la mayoría de los trastornos que son diagnosticados en adultos, la investigación revela que la psicopatía es un síndrome que consiste en un conjunto estable de rasgos de personalidad, actitudes y comportamientos desadaptativos que tienen su origen en la infancia, con casos en niños de entre 6 y 10 años.

Los niños que tienen predisposición a desarrollar una psicopatía adulta se mostrarán más egocéntricos e inflexibles en sus exigencias ante sus padres o el resto de personas. No cederán porque sí, lo harán motivados por una amenaza de castigo, aunque siempre intentarán salirse con la suya. Este egocentrismo se incrementará conforme crezcan. A causa del destacado interés en su propia persona, estos niños muestran a menudo explosiones coléricas y ataques de rabia. No soportan que les contradigan.

En todos los niños, las emociones innatas o primarias como la sorpresa, la ira, el miedo, la curiosidad, etc, serán evidentes casi desde el nacimiento, y así, los niños más pequeños son capaces de mostrar sus emociones. La ausencia de la expresión emocional puede interpretarse como una predisposición al desarrollo de la psicopatía.

Los niños aprenden la empatía a través del proceso de socialización. Los padres y otros adultos hacen que el menor vaya observando de qué modo sus acciones afectan a los demás. No obstante, estos niños parece que tienen muchas dificultades para admitir que los sentimientos ajenos deben tomarse en cuenta. Su falta de empatía es la puerta hacia la crueldad. Pueden torturar a los animales domésticos, y molestar a sus amigos y/o hermanos. Se entiende que, realmente, no les importa lo que les pueda suceder a los demás, incluyendo sus seres “más queridos”.

Desde muy pequeños empiezan a mentir, engañar y manipular. Además, realizan estas conductas con mucha convicción Por otro lado, si en alguna ocasión se les descubre mintiendo, carecen de nerviosismo e incluso pueden llegar a negarlo todo. La mayoría de instrumentos que evalúan la psicopatía consideran la mentira persistente, a lo largo de todo el desarrollo infantil, como un síntoma importante de este trastorno.

Puede parecer desconcertante etiquetar a niños con esta ‘patología’, pero la realidad es que existe un síndrome con unos rasgos de personalidad y unas características que advierten problemas a largo plazo, independientemente de cómo le llamemos. Los jóvenes con estas características deben tener especial atención por parte de los especialistas para intentar evitar, en lo posible, futuros comportamientos violentos.

 

 

*Referencia: Dra. Zora Esteve Bañón – Centro para el estudio y prevención de la delincuencia. Crímina.es

 

¿En qué profesiones nos encontraremos más psicópatas?

¿Conoces a algún psicópata? Solo por probabilidad, seguramente sí. Y si no estás muy seguro ya os conté: doce señales no verbales para identificar a los psicópatas. Las personas con trastorno psicopático, o psicópatas, suelen estar caracterizadas por tener un marcado comportamiento antisocial, una empatía y remordimientos reducidos, y un carácter desinhibido.

Según el experto Robert Hare: “Los psicópatas nacen… no se hacen (…) no son solo los fríos asesinos de las películas. Están en todas partes, viven entre nosotros y tienen formas mucho más sutiles de hacer daño que las meramente físicas. Los peores llevan ropa de marca y ocupan suntuosos despachos, en la política y las finanzas. La sociedad no les ve, o no quiere verles, y consiente”.

Están entre nosotros pero no todo psicópata termina convirtiéndose en criminal, no son monstruos (al menos aparentemente), se casan, tienen hijos, conviven en sociedad y, por supuesto, también deben trabajar para subsistir. Pero, dadas las peculiares características de personalidad de estos perfiles psicopáticos ¿qué trabajos preferirán? En un entorno laboral, ¿dónde podemos encontrarnos más psicópatas?

En el libro de Kevin Dutton, con el peculiar título de: La sabiduría de los psicópatas: lo que los santos, los espías y los asesinos en serie pueden enseñarnos sobre el éxito, se enumeran las diez profesiones con más y menos presencia de personas con psicopatía.

Y la siguiente cuestión que viene a la mente es: ¿Por qué ?

La mayoría de las profesiones de la derecha requieren conexión humana, tratar con los sentimientos y la mayoría de ellos no ofrecen mucha sensación de poder. Los psicópatas, por su propia naturaleza, no pueden identificarse ni ser buenos en esas profesiones.

Por otro lado, la mayoría de los roles de la izquierda sí ofrecen poder o liderazgo y muchos requieren una habilidad para tomar decisiones objetivas, racionales, alejadas de los sentimientos. Los psicópatas se sienten atraídos por estos trabajos  y por prosperar y ascender en éstos.

*Fuente: Time

¿Te sientes ridículo cuando bebes? No tienen por qué verte así…

La creencia tradicional ha sido siempre que todo aquel que se pasa con el alcohol se transforma, que los demás nos perciben con una personalidad totalmente diferente a lo que somos realmente sobrios. Pues bien, una reciente investigación al respecto,realizada por psicólogos de la Universidad de Missouri, apunta a que hay poco o incluso ningún cambio en nuestro carácter ebrios o no.

Los investigadores corroboraron a través de su experimento que los efectos del alcohol eran a veces evidentes y, a veces completamente invisibles. En particular, solo se percibían cambios en el rasgo de “extraversión”. A medida que los participantes se sentían cada vez más sociables o asertivos tras beber alcohol, los observadores sí que pudieron observar esos cambios también desde fuera.

Pero esos eran los únicos cambios aparentes a vista de los observadores que fueron capaces de ver. Por el contrario, no les fue posible detectar, por ejemplo, la ansiedad o el neuroticismo, los cambios en la conciencia de bienestar, inquietud, confusión… aspectos que sí sentía la gente bebida . “Los participantes sentían como si estuvieran realmente afectados por el alcohol”, dice Winograd, “Sin embargo, los observadores no percibieron cambios tan drásticos. Sólo los cambios en los rasgos de extraversión eran significativamente evidentes para los observadores.”

“Lo que pensamos de nosotros mismos no siempre puede ser lo que ven los demás”, dice Winograd, “para mejor o peor.” El lado positivo, o la utilidad de estos resultados, podría ser la aplicación que tiene a la hora del tratamiento para personas alcohólicas. Estas conclusiones podrían ser motivadoras para la recuperación de algunos pacientes, y para profundizar en diferencias culturales sobre la socialización y el alcohol.

 

 

*Referencia: New York Post

El poder de los introvertidos

Ser introvertido está (injustamente) condenado socialmente. Ya desde niños somos sometidos a órdenes e imposiciones directas enfocadas a sonreír constantemente, a socializar, jugar con los demás, dar besos y ser cariñosos, a ser hablador, a dar grandes fiestas de cumpleaños… Yo soy extrovertida pero me pongo en la piel de quién es opuesto a mí, sobre todo porque he estado rodeada de ellos, enamorada de ellos incluso, y conozco de cerca la presión constante a la que son sometidos de pequeños pero también de adultos.

“Debes ser más extrovertido”, ¿por qué?, no puede imponerse transformarse, ir contra nuestra propia carga genética, y sí, estos rasgos de la personalidad (extroversión/introversión) nacen con nosotros, podemos matizar y suavizar nuestro comportamiento a través de la experiencia y el aprendizaje pero es prácticamente imposible pasar de un polo a otro, y lo que es más, no es necesario.

Más o menos, la mitad de la población es introvertida, casi un tercio, y son descritos de una forma errónea, desvirtuándose así el concepto real del rasgo, En primer lugar, no es sinónimo de “timidez”, que es el miedo al juicio social, la introversión está ligada a cómo se responde a la estimulación que nos rodea, se sienten más activos, capaces y seguros en ambientes tranquilos con menor estimulación. Este hecho, por supuesto, no ocurre siempre, pero sí existe esa tendencia, esa preferencia.

De acuerdo con la experta Susan Cain, la sociedad, la escuela, las universidades, las empresas están hechas a medida para los extrovertidos, diseñadas para ‘funcionar’ con estimulación diversa y constante, y que sostiene que toda creatividad y productividad nacen de un lugar sociable, del contacto, de la participación y el trabajo grupal y, lamentablemente, a los niños a los que no les gusta formar parte de ello se les tacha como atípicos, incluso como un problema; también a los adultos.

Existen cientos de estudios que reflejan los éxitos de los introvertidos en creatividad, puestos de liderazgo, en influencia y persuasión, en resolución de conflictos… pero también hay numerosas investigaciones sobre lo mismo asociadas al rasgo de extroversión y las habilidades sociales. En mi opinión, no es que haya contradicción, es que esta variedad de resultados demuestra que cada uno, con su forma de ser puede llegar donde quiera, conseguir sus metas y ser bueno en lo que se proponga, independientemente de su forma de relacionarse con el mundo.

Os dejo una charla TEDx de Susan Cain, con una duración de 20 minutos, cada segundo de su discurso merece la pena, espero que la disfrutéis tanto como yo, ya seáis introvertidos o extrovertidos 🙂

 

Personas que parecen mentirosas sin serlo: la amenaza del estereotipo

En psicología, el ámbito que posee más farsantes por metro cuadrado es precisamente la 'detección de la mentira'. Es un área peligrosa, fácilmente tomada por pseudocientíficos que enseñan a detectar el engaño a través de picores y monerías varias.

En psicología, el ámbito que posee más farsantes por metro cuadrado es precisamente la ‘detección de la mentira’. Es un área peligrosa, fácilmente tomada por pseudocientíficos que enseñan a detectar el engaño a través de picores y monerías varias.

Tengo la suerte de conocer y estar en contacto con uno de los investigadores más prestigiosos a nivel nacional e internacional en materia de ‘detección de la mentira’, os puedo asegurar que todo lo que caiga en vuestras manos de este autor tiene fiabilidad 100%; Jaume Masip me acaba de enviar una de sus últimas publicaciones (junto a otros autores, como la célebre Iris Blandon-Gitlin) y lo cierto es que puedo tener más de una decena de post que se nutran de este artículo.

Quería comenzar por un concepto que Masip nos refiere, y que llamó mi atención porque a menudo no solemos tener en cuenta a la hora de valorar el engaño: La amenaza del estereotipo. Sabemos que las emociones influyen sobre la conducta del mentiroso, los seguidores de este blog conocerán la importancia de la comunicación no verbal para poder identificar emociones que en ocasiones no son del todo congruentes con lo que se dice (hipótesis del filtrado de Ekman). Pero además, las emociones influyen, de un modo más sofisticado, por ejemplo, sobre procesos cognitivos tales como la atención, la memoria, el razonamiento, la toma de decisiones o la atribución, entre muchos otros.

Por ende, es concebible que en determinadas circunstancias en las que se cuestiona la credibilidad de una persona se pongan en marcha ciertos procesos emocionales que pueden alterar el proceso de detección del engaño. Valga como ejemplo un estudio reciente realizado por Fenn, Blandón-Gitlin, Pezdek y Yoo (2016) en los Estados Unidos. Los participantes, la mitad de los cuales eran blancos y la otra mitad hispanos, cometieron (culpables) o no (inocentes) un robo simulado. Después, todos fueron entrevistados como sospechosos con una modalidad de entrevista (os hablaré próximamente de ella) para detectar mentiras.

Un grupo de observadores vio las grabaciones de las entrevistas y tuvo que juzgar si cada sospechoso mentía o decía la verdad. El índice de aciertos fue del 62% para los sospechosos blancos, pero sólo del 54%—es decir, sensiblemente inferior—para los hispanos. Resulta interesante ahondar en la razón de esta diferencia. El fin del estudio era examinar el papel de la amenaza del estereotipo sobre la detección de mentiras; que se define como: preocupación y ansiedad que puede sentir una persona en circunstancias en las que pueda ser percibida según un estereotipo negativo referido a su grupo de pertenencia.

Por ejemplo, en los Estados Unidos, las personas de color y los hispanos temen ser percibidos como delincuentes, ya que esto encaja con el estereotipo que se tiene de estos grupos minoritarios. Esta amenaza del estereotipo genera ansiedad y emociones negativas, las cuales, a su vez, pueden interferir sobre el pensamiento y el comportamiento. En la posición de un sospechoso, un hispano puede sentir más amenaza del estereotipo (y, en consecuencia, experimentar mayor miedo, ansiedad y dificultad cognitiva) que un blanco. ¿Fue la amenaza del estereotipo el factor responsable de la menor tasa de aciertos al diferenciar entre inocentes y culpables hispanos que blancos?

Los autores entonces midieron esta amenaza del estereotipo con diferentes pruebas diseñadas para tal fin y encontraron que los hispanos experimentaron más amenaza del estereotipo que los blancos, lo cual presumiblemente incrementó su nerviosismo y la dificultad para pensar y actuar con claridad/naturalidad, ya fueran inocentes o culpables, por tanto, sería muy complicado diferenciar entre inocentes y culpables hispanos en función de indicadores no verbales. Esto explicaría la menor discriminación de los observadores al juzgar la veracidad de los hispanos que al juzgar la de los blancos.

Los autores rastrearon esta explicación. Para ello, mostraron los vídeos de las entrevistas a otra muestra distinta de observadores. Estos no debían juzgar si cada emisor mentía o decía la verdad, sino la medida en que parecía (a) estar ansioso, (b) hacer un esfuerzo mental y (c) mostrarse confiado y convincente. Los resultados indican que los culpables (mentirosos) blancos parecían más ansiosos, más saturados y menos confiados y convincentes que los inocentes (sinceros) blancos. Pero estas diferencias no aparecieron entre culpables y mentirosos hispanos.

De hecho, entre los hispanos aparecieron tendencias en sentido contrario, quizás porque los hispanos inocentes, conscientes de su inocencia, experimentaron mayor preocupación e indignación que los culpables por el hecho de que se sospechara injustificadamente de ellos siendo hispanos.

Está claro, por tanto, que las influencias entre lo emocional, lo social y ciertos comportamientos, pueden afectar a las claves de la mentira y a la detección. El estudio muestra en definitiva que hay aspectos emocionales, como el temor a ser acusado debido al estereotipo y la ansiedad también incrementan la carga mental y las conductas visibles asociadas a la mentira. En situaciones de alta ansiedad, ésta puede influir sobre el funcionamiento habitual de nuestra mente/cuerpo, anulando las diferencias entre sinceros y mentirosos.

También hay otros colectivos, además de estos grupos, susceptibles de sufrir efectos de naturaleza similar. Por ejemplo, existen estereotipos negativos referentes a los menores o a las personas con discapacidad intelectual, que incluyen el considerarlas como testigos poco fiables. Cuando estas personas se enfrentan a una entrevista policial, pudiera darse un fenómeno análogo al anteriormente descrito, es decir, que incluso las personas sinceras presenten dificultades para afrontar el esfuerzo mental adicional que conlleva este tipo de entrevistas para detectar mentiras, y parecer culpables sin serlo.

 

 

*Referencia: Blandón-Gitlin, I., et al. Cognición, emoción y mentira: implicaciones para detectar el engaño. Anuario de Psicología Jurídica (2017).

¿Por qué a los extrovertidos les gustan las fiestas y los introvertidos las evitan?

He leído auténticas barbaridades sobre la extroversión y la introversión, bueno, más bien sobre la segunda, ya que normalmente está asociada al polo más negativo y pesimista de la personalidad cuando esto no es así. Se ha desvirtuado popularmente el término introversión, relacionándose únicamente con el aislamiento social, la apatía y el malhumor, algún día (no muy lejano) os contaré (con mayor profundidad) las ventajas de ser introvertido, qué es realmente y cómo se manifiesta.

Hoy nos centraremos en un solo comportamiento: el contacto social con la multitud. Era asumido por la comunidad científica que el cerebro del extrovertido y del introvertido funcionaban de un modo muy diferente. Recientemente, un estudio publicado en la revista Frontiers in Human Neuroscience descubrió que los extrovertidos son más propensos a asociar una sustancia química (dopamina), relacionada con la sensación de bienestar, con el medio ambiente en el que se encuentran en en ese momento.

Estos hallazgos podrían ayudar a explicar por qué los extrovertidos buscan el contacto social de las multitudes, mientras que los introvertidos prefieren permanecer tranquilamente en casa. Los investigadores encontraron que los extrovertidos prefieren la gratificación inmediata y se centran más en los rostros. En el otro extremo, los introvertidos tienden a sentirse abrumados por el exceso de estimulación y prestan más atención a los detalles, lo que se refleja en un aumento de la actividad cerebral al procesar la información visual.

Para desenterrar las raíces de la extraversión, Yu Fu y Richard Depue, neurobiólogos de la Universidad de Cornell en Nueva York, realizaron test de personalidad a estudiantes de primer año seleccionando una muestra aleatoria de 70 personas con una mezcla de introvertidos y extrovertidos. Les fue administrada una sustancia generadora de dopamina y fueron posteriormente puestos a prueba en un entorno de laboratorio.
Las conclusiones del estudio fueron claras: Los extrovertidos asocian fuertemente su entorno y contexto con recompensa, mientras que los introvertidos mostraron poca o ninguna asociación entre el contexto y la estimulación.
Los resultados sugieren que los efectos de la dopamina no se tradujeron en recompensa o motivación para los introvertidos. La diferencia fundamental en la intensidad con que los introvertidos procesan las recompensas de su entorno tiene que ver con un mayor peso de la estimulación interna frente a las señales externas de motivación y recompensa.
Los resultados son un gran paso hacia adelante ya que permiten vincular un rasgo básico de la personalidad como la extraversión con un determinado conjunto de procesos del sistema nervioso, circunstancia que no se había producido anteriormente.

 

 

*Fuente: Livescience

 

¿Pensar positivamente nos protege contra el cáncer?

Todos hemos escuchado la afirmación común de que el pensamiento negativo, el pesimismo y el estrés crean las condiciones idóneas para que las células de nuestro cuerpo se corrompan y el cáncer se desarrolle.

Pues bien, un nuevo estudio socava el mito de que las emociones negativas pueden causar cáncer. No se ha encontrado correlación alguna entre un estado emocional pésimo, en este caso la depresión, y una predisposición a desarrollar enfermedades como el cáncer.

En la investigación publicada en Psico-Oncología , los cuatro autores coreanos han realizado un exhaustivo Meta-Análisis para dar con este resultado. Y añaden que “aunque algunos estudios de dudosa metodología encontraron que los pacientes con trastorno depresivo poseen un mayor riesgo de padecer cáncer, en general, el análisis no demostraba clínicamente esta hipótesis comparando una muestra depresiva con la población general.

Lo cierto es que en la actualidad, los resultados producto de las indagaciones de este equipo de investigadores no pueden ofrecer un vínculo causal entre emociones y cáncer. Es más, algunos de estos estudios demostraron que la relación podría ser incluso a la inversa: los sujetos deprimidos y aquellos que experimentaron más estrés eran menos propensos a desarrollar cáncer que las personas positivas, tranquilas y sin un estilo de vida estresante.

Según los autores: “La convicción de que el pensamiento positivo y las emociones evitan el desarrollo del cáncer, o que incluso pueden curarlo, es producto de nuestra necesidad de control. Preferimos vivir con la convicción de que tenemos el poder de controlarlo todo y podemos cambiar situaciones negativas con nuestra mente. La verdad, sin embargo, es que somos “poco importantes” a la hora de influir en la abrumadora mayoría de los factores inductores de cáncer.

 

*Referencia: Risk of cancer among patients with depressive disorder: a meta-analysis and implications – Psycho-Oncology.

 

¿Te muerdes las uñas? Esto es lo que indica sobre tu personalidad

Tradicionalmente siempre se ha asociado que un sujeto que se muerda las uñas tiene un alto grado de neuroticismo (o inestabilidad emocional). Un indicador inequívoco de un temperamento nervioso, inestabilidad, tensión constante y ansiedad. Sin embargo, y de acuerdo con un nuevo estudio, este y otros comportamientos repetitivos “centrados en el cuerpo” podrían ser señales de algo diferente.

La investigación, publicada en la Revista de Terapia de Comportamiento y Psiquiatría Experimental asegura que el morderse las uñas puede ser un indicador de perfeccionismo.

“Creemos que individuos con estos comportamientos repetitivos pueden ser perfeccionistas, significaría que son incapaces de relajarse y realizar sus tareas a un paso normal. Ellos son, por tanto, propensos a la frustración, la impaciencia e insatisfacción cuando no logran alcanzar sus objetivos“, comenta el Doctor Kieron O’Connor, autor del estudio.

En el experimento, las personas que se mordían las uñas fueron identificados como perfecccionistas organizacionales, un tipo de personalidad marcada por la tendencia a hacer planes detallados y a sobrecargarse de trabajo, y muchas veces se frustran por la falta de actividad. El morderse las uñas y otros comportamientos repetitivos similares es sólo una forma de liberar esa energía reprimida.

“Estos descubrimientos sugieren que los individuos que sufren de comportamientos repetitivos podrían beneficiarse con tratamientos diseñados para reducir la frustración y el aburrimiento, modificando su perfeccionismo”, dijo Sarah Robert, quien ayudó al autor del estudio.

 

 

*Fuente: Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry

 

¿Por qué los niños se tapan los ojos para esconderse?

Solo tienes que ver estas divertidas imágenes ejemplares y confirmar las curiosas formas que encuentran los niños para esconderse de los demás, al menos es lo que ellos creen, porque para los niños el no ver ya es más que suficiente para pensar que se han vuelto invisibles. ¿A qué se debe este comportamiento?

Esta fue la pregunta inicial que se planteó un grupo de investigación de la Universidad de Cambridge, quienes trabajaron con una muestra de niños/as de entre 2 y 4 años para dar respuesta a esta incomprensible conducta para los adultos.

La exploración de esta conducta pasó por tres fases diferentes. En primer lugar, se pedía a los niños que se pusiesen una máscara con gafas oscuras que no les permitía ver, a continuación les preguntaban si la otra persona que se encontraba en la habitación los podía ver. Casi todos los niños sintieron que estaban escondidos cuando tenían puesta la máscara, y la mayoría pensó que el adulto que tenía puesta la máscara también estaba escondido. De este modo, se confirmó que los pequeños piensan que el simple hecho de que ellos no puedan ver es sinónimo de que son invisibles.

En este punto los investigadores se preguntaron si la creencia de invisibilidad estaba vinculada a la imposibilidad de ver o al hecho de ocultar los ojos. Por tanto, en una segunda versión del experimento los niños usaban las mismas máscaras con gafas oscuras pero ahora sí que podían ver (efecto gafas de sol habituales). Una vez más, los pequeños pensaron que al ocultar sus ojos, eran invisibles, lo cual indica que la sensación de invisibilidad de los niños viene del hecho de que sus ojos están ocultos, más que por el hecho de no poder ver.

Hasta ahora, cuando los niños pensaban que eran invisibles, en virtud de que sus ojos estaban ocultos, entendían sin embargo que su cabeza y cuerpo sí eran visibles. Teniendo en cuenta el hecho de que parece ser el ocultamiento de los ojos el factor crucial para sentirse escondido, los investigadores se preguntaban si su creencia de invisibilidad estaba basada en la idea de que debe haber contacto visual entre dos personas (un encuentro de miradas)para verse.

La idea recibió apoyo en un tercer estudio en el que se le preguntaba a los niños si podrían ser vistos si un investigador los mirara directamente mientras ellos (los niños) evitaban su mirada; o, contrariamente, si el investigador que evitaba la mirada, era visible mientras el niño lo miraba directamente. Muchos de los niños sintieron que estaban escondidos hasta que no encontraron la mirada directa del investigador; y dijeron que el investigador estaba oculto si su mirada estaba desviada mientras el niño lo miraba.

“…parecería que los niños aplican el principio de la atención conjunta al yo y asumen que para que alguien sea percibido, la experiencia debe ser compartida y mutuamente conocida para ser compartida, como lo es cuando dos pares de ojos se encuentran,” explican los investigadores.

 

 

*Referencia: Research Digest