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"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

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Cómo se liga desde la ciencia (y con lenguaje corporal)

(Fogografía: Pixabay)

(Fogografía: Pixabay)

Sí, el flirteo puede ser un arte pero también una ciencia. Hay estudios sobre ello como de cualquier comportamiento humano, complejo, eso sí. Llámalo amor, llámalo atracción, llámalo ese no se qué que qué se yo…. pero lo cierto es que se dan ciertas circunstancias que hacen que salte la ‘chispa’ entre dos personas. La comunicación no verbal tiene mucho que decir al respecto, ya que revela nuestros sentimientos más íntimos e inconscientes.

Desde los experimentos sociobiológicos de la conducta se han determinado numerosas estrategias de atracción, como por ejemplo la autopromoción, siempre con la tendencia de estudiar cuál es la mejor ‘técnica’ para ligar, pero la realidad es que los resultados aún no se inclinan por ninguna en concreto, todas puedes ser válidas o no, dependiendo del contexto, la personalidad de los individuos, experiencias previas, etc.

Los autores Jeffrey A. Hall y Chong Xing, de la Universidad de Kansas, son pioneros en el desarrollo de este tipo de investigaciones y a través de sus resultados han creado un Inventario de Estilos de Flirteo para poder realizar comparaciones en las formas de afrontar el cortejo. Delimitan 5 estilos diferentes para transmitir la atracción:

  1. El físico: Implica una eleveda habilidad para detectar el interés de los demás y de comunicar el suyo.
  2. El tradicional: Incluye la creencia en que el hombre debe ser el que inicie los ‘primeros pasos’ y que la mujer no es la que debe ‘perseguir’ al hombre durante la fase de cortejo.
  3. El sincero: Contempla una conexión emocional e interés sincero en su potencial pareja.
  4. El cortés: Implica una cauta aproximación al flirteo, no sexual.
  5. El juguetón: Refleja un estilo divertido, con fines instrumentales, sin el foco en conseguir  una relación posterior.

Esta investigación trató de relacionar estos 5 estilos de cortejo con comportamientos verbales y no verbales asociados a la atracción física. Para ello, se eligieron a 102 personas solteras, dividiéndolas por parejas, a los que se pasó el cuestionario de Hall sobre el estilo de flirteo. Posteriormente, se les invitó a mantener una conversación en pareja, realizándose preguntas entre ellos. Finalmente, y una vez terminada esta conversación, de 12 minutos de duración, se les solicitó que rellenaran una escala de atracción física respecto a la pareja que les hubiera tocado. Las conclusiones fueron las siguientes:

  1. Las personas que puntuaban alto en el estilo físico experimentaban conversaciones más fluidas, lanzando menos cumplidos. Las mujeres hacían menos preguntas, realizando menos gestos automanipuladores (tocarse el pelo, sus manos, su ropa…). También asentían con la cabeza y afirmaban en mayor cantidad de ocasiones en los primeros 3 minutos. En la última mitad de la interacción, los hombres dijeron menos cumplidos y miraron de manera seductora mucho menos que en otros grupos.
  2. En el modo tradicional, se descubre que los individuos tenían una alta tendencia a asentir con la cabeza o decir “sí” durante los tres primeros minutos que otros grupos. Las mujeres tendían a mover las manos más veces durante la interacción y eran más proclives a bromear en los tres primeros minutos de la conversación. Los hombres se inclinaban más hacia su compañera y tenían un tono de voz superior en la primera mitad de la conversación. También cruzaban menos sus piernas durante la mayor parte de la conversación, y movieron sus cabezas más durante la mitad de la misma.
  3. En el grupo sincero, se encontró que los individuos realizaban menos automanipulaciones físicas que la media, particularmente los hombres. Además, tendían menos a bromear con su interlocutor que otros grupos en los primeros tres minutos. Las mujeres mostraban una mayor cantidad de miradas de flirteo, aunque los primeros tres minutos también los hombres lo hacían. Las mujeres movían más las manos que en otros grupos, y sonreían más durante la última mitad de la conversación. Los hombres además tenían un mayor tono de voz durante todo el encuentro. Además, apenas se cruzaban de piernas y brazos, ni se inclinaban hacia el otro.
  4. En el estilo cortés, hacían menos automanipulaciones durante toda la interacción, y tenían un tono de voz más bajo durante la misma. Además, eran los que menos preguntas realizaron, particularmente en el caso de las mujeres. Los hombres afirmaban y decían “sí” más veces  y apenas se movían para acercarse a su compañero. Por último, los hombres de este grupo mostraron una menor tendencia a bromear durante los últimos momentos de la conversación.
  5. Por último, los juguetones, procuraban extender o hinchar el pecho durante la mitad de la conversación y lanzaban más cumplidos durante los tres primeros minutos, especialmente el género masculino. También se automanipularon menos durante los 3 primeros minutos. Las mujeres realizaron menos preguntas durante la primera mitad de la interacción, tuvieron más miradas seductoras y se encogieron más de hombros hacia la mitad de la conversación. Los hombres cruzaron menos sus piernas durante los primeros tres minutos.

Como veis, esto es un experimento de laboratorio en el que se relacionan significativamente algunos patrones específicos del lenguaje corporal con la conducta del ‘tonteo’, aunque como decíamos al principio no hay ‘estrategias’ mejores ni peores no deja de ser interesante cómo se encuentran diferencias entre unos y otros. En mi opinión, me faltan variables (hablo siempre en términos de comunicación no verbal) que también intervienen en el proceso, como por ejemplo el contacto físico, la apariencia, la sincronía/imitación de los gestos, etc. ¿Y a vosotros qué os parece?

 

*Referencia: Hall, J. A., & Xing, C. The verbal and nonverbal correlates of the five flirting styles. Journal of NonVerbal Behavior.

Amor, simpatía y guerra: Las tres funciones de la sonrisa

Existen tres tipos básicos de sonrisa humana: sonrisas de “recompensa”, “afiliativas” y “dominantes”. Esto es lo que plantea un nuevo artículo de la psicóloga Magdalena Rychlowska y sus colegas.

Las sonrisas de recompensa, dicen los autores, se utilizan para expresar el disfrute/placer:

Surgen para gratificarnos a nosotros mismos o a otras personas y para comunicar experiencias o intenciones positivas. Este tipo de sonrisa puede haber evolucionado a partir de la “cara de juego” de los primates y los cánidos.

Las sonrisas afiliativas tienen un propósito más conciliador:

Facilitan la vinculación social al comunicar la accesibilidad, el reconocimiento y el apaciguamiento y, por lo tanto, pueden ser funcionalmente similares a la exhibición silenciosa de los dientes en los chimpancés que ocurre durante el acicalamiento, la solicitación sexual y la sumisión.

Las sonrisas de dominación tienen una naturaleza algo más oscura:

Sirven para mantener y negociar el estado social o moral y están asociadas con la superioridad o el orgullo, el desafío, la burla y el desprecio. A diferencia de las recompensas y las sonrisas afiliativas, se asume que las sonrisas de dominación suscitan sentimientos negativos en los observadores. No se conoce la expresión facial de nuestros homólogos primates; sin embargo, algunas expresiones faciales exhibidas por los animales agresores de alto estatus implican componentes sonrientes.

Esta tricotomía de las sonrisas no es una idea completamente nueva, ya que algunos de los autores actuales la propusieron en 2010. Pero en el nuevo estudio, Rychlowska y su equipo estudiaron exactamente lo que compone estas sonrisas en términos de movimientos musculares faciales.

A un grupo de voluntarios se le mostraron 2.400 animaciones de expresión facial generadas aleatoriamente, construidas usando un modelo de computadora del rostro humano. Para cada expresión aleatoria, los participantes tenían que decir si era una sonrisa de recompensa, afiliativa o dominante, o ninguna de las anteriores.

Las de recompensa y las sonrisas afiliativas eran bastante similares, pero sólo la sonrisa afiliativa consistía en mantener la boca cerrada y presionar los labios. Esto era difícil de ver en las caras virtuales, pero se puede ver en las fotos de los actores. La sonrisa dominante era muy diferente de las demás. En particular, se trataba de una sonrisa unilateral.

Los autores concluyen con una conclusión algo poética: nuestros resultados destacan la naturaleza versátil de la sonrisa humana, que puede usarse para múltiples tareas sociales, incluyendo el amor, la simpatía y la guerra“.

Sin embargo, este estudio tiene una gran limitación: todos los participantes eran estudiantes universitarios americanos blancos, y todas las caras virtuales también eran blancas. ¿Se aplica el modelo de las tres sonrisas a otros países y grupos culturales de todo el mundo? Eso aún está por verse…

 

 

 

*Fuente: Discover science

 

Si te gustan estas dos canciones, podrías ser un psicópata

Tenemos nuevo estudio sobre la psicopatía. El psicólogo Pascal Wallisch ha liderado una reciente investigación (de hecho solo está pre-publicada aún) en la Universidad de Nueva York que relaciona a los artistas y canciones que nos gustan con ciertas tendencias psicopáticas.

En el experimento se utilizó una muestra de 193 participantes que obtuvieron puntuaciones elevadas en una escala de psicopatía y que debían puntuar, en base a sus gustos, una playlist de 260 canciones. Los resultados mostraban una preferencia común de esta muestra por dos canciones concretas de la lista. El Dr. Wallish advierte que estos resultados no son absolutos, todavía, debe cotejar los datos con más fases experimentales y aumentar la muestra para que sea más significativa.

Pues bien, en esta primera prueba, las canciones favoritas de los psicópatas resultaron ser: ‘No Diggity‘ del grupo Blackstreet y ‘Lose Yourself‘ del cantante Eminem.

Por el contrario, parece ser que las personas con psicopatía prácticamente nula tienen preferencia pos dos canciones bien distintas: el clásico ‘My Sharona’ de The Knack o ‘Titanium’ de David Guetta y Sia.

Y a ti… ¿cuál te gusta más? (Yo he de admitir que me encantan las cuatro!!!)

*Y sobre la psicopatía te puede interesar…

¿Conoces a algún psicópata? Doce señales no verbales para identificarlos

¿Cómo identificar a un psicópata por su forma de hablar?

¿En qué profesiones nos encontraremos más psicópatas?

¿Cómo reconocer a niños psicópatas?

4 pruebas científicas de que los psicópatas están en todas partes (y son personas muy influyentes)

“No amo a mi hijos”. Soy psicópata

“No amo a mi hijos”. Soy psicópata

Tenéis a algún psicópata a vuestro alrededor, seguro. Por probabilidad puede ser vuestra madre, hermano, pareja, jefe, vecino… Están en todas partes y normalmente son personas muy influyentes (aquí 4 pruebas científicas que lo demuestran). Reconocerlos no es difícil si se sabe cómo buscar, lo primero de todo es saber qué es la psicopatía y cómo identificarla en la gente que nos rodea (pincha aquí para descubrirlo).

Realmente, hay muchos psicópatas adaptados en la vida real, conviven socialmente y además suelen ser personas de éxito. Y lo cierto es que no todos son criminales porque sí que son muy conscientes de los resultados que pueden tener sus acciones, aunque romper la ley suele ser una manera muy fácil de cumplir sus objetivos, deben ‘capear’ ciertos límites para llegar a la meta sin caer en el intento.

No reciben satisfacción social pero la autorrealización es una de las pocas necesidades de nivel superior que pueden ‘saborear’. Son capaces de llegar hasta donde sea mientras no se les pare los pies y no tienen en consideración a nadie. En esas circunstancias, es raro que una persona psicópata (desgraciadamente) no tenga éxito en su vida.

Al ser humano en general no sólo le dan miedo las consecuencias legales de sus actos, también las consecuencias sociales, pero el psicópata no tiene freno. Allá donde la ley no sea capaz de pararles los pies los psicópatas tendrán una tendencia criminal que pueda reportarle los suficientes beneficios.

El término ‘psicopatía’ está bien definido, el término ‘buena persona’ es bastante más complejo y subjetivo. La psicopatía es un síndrome genético, no aparece de repente en la edad adulta, por tanto la persona está habituada desde bien pequeña (sí, también hay niños psicópatas) a hacer daño y destruir lo que hay a su alrededor (no tiene por qué ser físicamente), sin consideración, aunque sus intenciones sean buenas.

Por supuesto muchos psicópatas se adaptan sin demasiada dificultad a la sociedad y no causan grandes problemas, pero sus métodos muchas veces nos impiden pensar que son buenas personas. Si bien es cierto que las personas con psicopatía son capaces de aprender a comportarse bien, ser educados, tener modales, pudiéndose convertir en personas ‘no perjudiciales’ para su entorno, siempre tienen un fin individual y no poseen sentimientos/emociones reales de amor, empatía, compasión, generosidad, admiración, etc, ni por sus hijos ni por nadie.

Lo define muy bien un ejemplo traído por Guillermo Jiménez en su (muy recomendable) blog ‘Lecturonauta’ y que os dejo para la reflexión y el debate:

En Quora, plantearon la siguiente cuestión: ¿Pueden los psicópatas amar a sus hijos?

Una madre diagnosticada con psicopatía nos da su respuesta:

No, yo no “amo” a mis hijos… pero ellos ciertamente creen que lo hago. Veo a mis hijos como posesiones. Esto va a “sonar mal”, pero yo los veo como una especie de mascotas o muñecas. Son míos para entrenar, educar y moldear.

  1. Les decía lo que hacer y lo hacían. Punto.
  2. Respondía a sus preguntas, pero ellos sabían preguntarlas en privado (no en público). Normalmente no mentía a la hora de responder estas preguntas…

(Por ejemplo, preguntaban “¿De dónde vienen los bebés?” y les daba la charla sobre el sexo [mi hija tenía 5 años cuando preguntó esto por primera vez, y mi hijo, 8 años]. Sin embargo, si preguntaban “Mamá, ¿nos quieres/amas?”, yo, por supuesto, les decía algo por el estilo de “¡Con todo mi corazón!” porque reconocía que tienen sentimientos y yo no los tengo, y quería que mis “mascotas” estuviesen felices y contentas. No deseo hacerles daño emocional).

  1. Nunca tuvieron permitido creer en Santa, el conejo de Pascua, el hada de los dientes, o cualquier otro sinsentido.
  2. Empezaron a aprender meditación y yoga cuando fueron muy jóvenes (hija, 2 años; hijo, 3 años).
  3. Las personas que interactuaban con mis hijos (jóvenes) no tenían permitido usar el sarcasmo cuando se comunicaban con ellos o “bromear” con ellos. Los niños jóvenes no entienden el sarcasmo y “bromear”. Les permití aprenderlo con sus compañeros en la escuela (cerca de 5º/6º curso (N. del T: Entre 10 y 12 años)).
  4. A mis hijos se les enseñó acerca de todos los tipos diferentes de religión y tuvieron permitido elegir cualquiera de ellas que sintieran que se adecuaba mejor a ellos (Mi hija eligió la Wicca y mi hijo es “espiritual”).

Mis hijos tienen buenos modales, se graduaron con honores (tanto en el instituto como en la universidad), y tienen carreras exitosas y florecientes en sus respectivos campos. Entienden como jugar al juego sin ser eclipsados o consumidos por él. Han sido entrenados para ser lobos, no ovejas.

Y aunque estoy orgullosa de que sean míos y los apruebo, no los amo.

 

¿Cómo se explica la conducta de grabar en lugar de ayudar en el atentado de Barcelona?

Parece que la sociedad abandera aquella famosa frase periodística de “No dejes que la realidad estropee un gran titular“. Y no solo ocurre en un atentado terrorista, hay precedentes de actuaciones similares en diferentes tipos de emergencias, testigos de asesinatos, robos, violaciones, etc, que no son capaces de mover un dedo por ayudar a las víctimas y sí de comentarlo con el vecino, sacar una foto o grabar en vídeo.

No es algo nuevo, tampoco debe ser del todo reprochable y suele ser más habitual de lo que pensamos. ¿Por qué ocurre esto? ¿Qué pasa por la mente de aquellos espectadores del terror más absoluto? Se unen varios fenómenos que pueden explicar este resultado.

Por un lado, cuando la situación es ambigua y extraña el cerebro se bloquea, no piensa de forma racional, básicamente se guía por impulsos ante el desconcierto, sólo un pequeño porcentaje de testigos es capaz de actuar de forma heroica en una emergencia o catástrofe. La parálisis suele ser la reacción más común producto del pánico inmovilizador.

Por otro lado, está la difusión de la responsabilidad o ‘efecto espectador‘, la ciencia nos demuestra que solemos prestar auxilio cuanto más solos nos encontremos en la escena, si depende sólo de nosotros ayudar a alguien lo haremos, si nos encontramos con mucha más gente esta responsabilidad se diluye en la masa, pensaremos “si no lo hago yo, ya lo hará otro“.

Además, se suma que la gente no sabe muy bien cómo puede ayudar, si no se tienen conocimientos sobre primeros auxilios preferimos no hacer nada para no empeorar el estado de los heridos o la situación en general. Pero, y ¿por qué entonces se nos ocurre grabar? Esta tendencia sí que es más novedosa, vivimos en una realidad en la que si algo no está registrado/compartido por redes sociales no existe. Tenemos la imperiosa necesidad de divulgar todo lo que nos pasa, por simple que sea, más aún si nos vemos envuelto en un suceso tan ‘importante’ como este.

Ignorancia pluralista. Será más probable que  ayudemos a la persona necesitada si presenciamos que otras personas la están ayudando, mientras que si vemos que nadie lo hace y por el contrario se dedican a sacar su teléfono móvil para filmar el momento se producirá el contagio en este sentido.

Hoy en día se produce en la mayoría una especie de ‘complejo periodista‘, y en lugar de contribuir a ayudar a las víctimas, se contribuye a difundir al mundo lo que allí está pasando, es una tendencia que sólo refleja el día a día de todos, la costumbre de compartir cada paso que damos, y en este caso, no fue muy diferente. ¿Cuestionable? No lo sé, no me atrevería a juzgar a quién se encuentre envuelto en ese horror y espero no saber nunca qué haría yo.

 

4 pruebas científicas de que los psicópatas están en todas partes (y son personas muy influyentes)

¿Estás seguro de que sabrías identificarlos? Si pinchas aquí, tendrás 12 indicadores no verbales para detectar a un psicópata. Pero, en el día a día, ¿realmente nos cruzamos con tantos psicópatas o son sólo producto de las películas de asesinos en serie? Son personas como tú y como yo, con familia, amigos y trabajo (en algunos trabajos nos encontraremos más psicópatas que en otros). Hay psicópatas criminales y hay psicópatas de “bien”. La Ciencia, incluso, intenta entender cómo la conducta psicopática puede afectar a la sociedad como un todo.

1. Te cruzas con un psicópata todos los días:

La ciencia estima que hay un psicópata para cada grupo de cien personas. Por tanto, la probabilidad de encontrarse con uno en el autobús, supermercado, escuela o en su vecindario, es bastante elevada.

Otra estadística muestra que, según la jerarquía del cargo que ocupes, la oportunidad de convivir con un psicópata es aún mayor. La probabilidad de que una persona con estas características también ocupe un puesto directivo es mucho mayor si se compara con otros niveles dentro de una misma organización.

2. Héroes y psicópatas:

A pesar de que puedan parecer dos roles en extremos opuestos, ambos comparten rasgos de personalidad comunes; son personas impulsivas, que fácilmente rompen las reglas y desafían a las autoridades (cada uno a su manera, por supuesto).

3. Supersoldados:

Los Psicópatas son buenos soldados. Para esto se necesita una buena dosis de coraje y de falta de empatía. No, no todos los soldados son psicópatas, sólo es una tendencia de comportamiento. Las personas con psicopatía son los que buscaran profesiones en las que desarrollar sus impulsos de forma socialmente adaptativa.

Este tipo de comportamiento es tan importante dentro de un campo de batalla que el gobierno británico financió estudios para desarrollar un “casco psicópata”. Esta herramienta de guerra sería capaz de “apagar” las partes del cerebro del soldado relacionadas con la empatía y el miedo, creando una especie de supersoldado. ¿Da ‘miedito’ verdad?

4. Los Psicópatas podrían ser parte responsable de la crisis económica:

Las personas con trastorno psicopático lideran empresas, de hecho, la mayor parte de las organizaciones contratan personas justamente con este tipo de comportamiento pensando en ellas como gurús para hacerlas crecer económicamente.

Hay una teoría que explica que la contratación de psicópatas por los grandes bancos e inversores del mundo fue parte responsable de la crisis mundial que hemos pasado. Malas decisiones, carentes de empatía y egoístas, por parte de esos gerentes, desencadenaron una serie de derrumbes que afectaron a la población de una manera generalizada.

 

 

*Fuente: http://pysnnoticias.com/

 

¿Cómo reconocer a niños psicópatas?

Mucho se ha debatido sobre si el psicópata nace o se hace, una de las pruebas más fehacientes sobre la primera hipótesis son los casos que nos encontramos de psicopatía infantil. La evidencia científica y clínica indica que la mayor parte de las personas diagnosticadas como psicópatas comienzan a manifestar rasgos de personalidad característicos de este trastorno a una edad muy temprana.

La psicopatía no surge de repente, sin manifestarse previamente, en la edad adulta. Y las características que la definen algunas veces se muestran ya en los primeros años de vida; al igual que lo que sucede con la mayoría de los trastornos que son diagnosticados en adultos, la investigación revela que la psicopatía es un síndrome que consiste en un conjunto estable de rasgos de personalidad, actitudes y comportamientos desadaptativos que tienen su origen en la infancia, con casos en niños de entre 6 y 10 años.

Los niños que tienen predisposición a desarrollar una psicopatía adulta se mostrarán más egocéntricos e inflexibles en sus exigencias ante sus padres o el resto de personas. No cederán porque sí, lo harán motivados por una amenaza de castigo, aunque siempre intentarán salirse con la suya. Este egocentrismo se incrementará conforme crezcan. A causa del destacado interés en su propia persona, estos niños muestran a menudo explosiones coléricas y ataques de rabia. No soportan que les contradigan.

En todos los niños, las emociones innatas o primarias como la sorpresa, la ira, el miedo, la curiosidad, etc, serán evidentes casi desde el nacimiento, y así, los niños más pequeños son capaces de mostrar sus emociones. La ausencia de la expresión emocional puede interpretarse como una predisposición al desarrollo de la psicopatía.

Los niños aprenden la empatía a través del proceso de socialización. Los padres y otros adultos hacen que el menor vaya observando de qué modo sus acciones afectan a los demás. No obstante, estos niños parece que tienen muchas dificultades para admitir que los sentimientos ajenos deben tomarse en cuenta. Su falta de empatía es la puerta hacia la crueldad. Pueden torturar a los animales domésticos, y molestar a sus amigos y/o hermanos. Se entiende que, realmente, no les importa lo que les pueda suceder a los demás, incluyendo sus seres “más queridos”.

Desde muy pequeños empiezan a mentir, engañar y manipular. Además, realizan estas conductas con mucha convicción Por otro lado, si en alguna ocasión se les descubre mintiendo, carecen de nerviosismo e incluso pueden llegar a negarlo todo. La mayoría de instrumentos que evalúan la psicopatía consideran la mentira persistente, a lo largo de todo el desarrollo infantil, como un síntoma importante de este trastorno.

Puede parecer desconcertante etiquetar a niños con esta ‘patología’, pero la realidad es que existe un síndrome con unos rasgos de personalidad y unas características que advierten problemas a largo plazo, independientemente de cómo le llamemos. Los jóvenes con estas características deben tener especial atención por parte de los especialistas para intentar evitar, en lo posible, futuros comportamientos violentos.

 

 

*Referencia: Dra. Zora Esteve Bañón – Centro para el estudio y prevención de la delincuencia. Crímina.es

 

¿En qué profesiones nos encontraremos más psicópatas?

¿Conoces a algún psicópata? Solo por probabilidad, seguramente sí. Y si no estás muy seguro ya os conté: doce señales no verbales para identificar a los psicópatas. Las personas con trastorno psicopático, o psicópatas, suelen estar caracterizadas por tener un marcado comportamiento antisocial, una empatía y remordimientos reducidos, y un carácter desinhibido.

Según el experto Robert Hare: “Los psicópatas nacen… no se hacen (…) no son solo los fríos asesinos de las películas. Están en todas partes, viven entre nosotros y tienen formas mucho más sutiles de hacer daño que las meramente físicas. Los peores llevan ropa de marca y ocupan suntuosos despachos, en la política y las finanzas. La sociedad no les ve, o no quiere verles, y consiente”.

Están entre nosotros pero no todo psicópata termina convirtiéndose en criminal, no son monstruos (al menos aparentemente), se casan, tienen hijos, conviven en sociedad y, por supuesto, también deben trabajar para subsistir. Pero, dadas las peculiares características de personalidad de estos perfiles psicopáticos ¿qué trabajos preferirán? En un entorno laboral, ¿dónde podemos encontrarnos más psicópatas?

En el libro de Kevin Dutton, con el peculiar título de: La sabiduría de los psicópatas: lo que los santos, los espías y los asesinos en serie pueden enseñarnos sobre el éxito, se enumeran las diez profesiones con más y menos presencia de personas con psicopatía.

Y la siguiente cuestión que viene a la mente es: ¿Por qué ?

La mayoría de las profesiones de la derecha requieren conexión humana, tratar con los sentimientos y la mayoría de ellos no ofrecen mucha sensación de poder. Los psicópatas, por su propia naturaleza, no pueden identificarse ni ser buenos en esas profesiones.

Por otro lado, la mayoría de los roles de la izquierda sí ofrecen poder o liderazgo y muchos requieren una habilidad para tomar decisiones objetivas, racionales, alejadas de los sentimientos. Los psicópatas se sienten atraídos por estos trabajos  y por prosperar y ascender en éstos.

*Fuente: Time

¿Te sientes ridículo cuando bebes? No tienen por qué verte así…

La creencia tradicional ha sido siempre que todo aquel que se pasa con el alcohol se transforma, que los demás nos perciben con una personalidad totalmente diferente a lo que somos realmente sobrios. Pues bien, una reciente investigación al respecto,realizada por psicólogos de la Universidad de Missouri, apunta a que hay poco o incluso ningún cambio en nuestro carácter ebrios o no.

Los investigadores corroboraron a través de su experimento que los efectos del alcohol eran a veces evidentes y, a veces completamente invisibles. En particular, solo se percibían cambios en el rasgo de “extraversión”. A medida que los participantes se sentían cada vez más sociables o asertivos tras beber alcohol, los observadores sí que pudieron observar esos cambios también desde fuera.

Pero esos eran los únicos cambios aparentes a vista de los observadores que fueron capaces de ver. Por el contrario, no les fue posible detectar, por ejemplo, la ansiedad o el neuroticismo, los cambios en la conciencia de bienestar, inquietud, confusión… aspectos que sí sentía la gente bebida . “Los participantes sentían como si estuvieran realmente afectados por el alcohol”, dice Winograd, “Sin embargo, los observadores no percibieron cambios tan drásticos. Sólo los cambios en los rasgos de extraversión eran significativamente evidentes para los observadores.”

“Lo que pensamos de nosotros mismos no siempre puede ser lo que ven los demás”, dice Winograd, “para mejor o peor.” El lado positivo, o la utilidad de estos resultados, podría ser la aplicación que tiene a la hora del tratamiento para personas alcohólicas. Estas conclusiones podrían ser motivadoras para la recuperación de algunos pacientes, y para profundizar en diferencias culturales sobre la socialización y el alcohol.

 

 

*Referencia: New York Post

El poder de los introvertidos

Ser introvertido está (injustamente) condenado socialmente. Ya desde niños somos sometidos a órdenes e imposiciones directas enfocadas a sonreír constantemente, a socializar, jugar con los demás, dar besos y ser cariñosos, a ser hablador, a dar grandes fiestas de cumpleaños… Yo soy extrovertida pero me pongo en la piel de quién es opuesto a mí, sobre todo porque he estado rodeada de ellos, enamorada de ellos incluso, y conozco de cerca la presión constante a la que son sometidos de pequeños pero también de adultos.

“Debes ser más extrovertido”, ¿por qué?, no puede imponerse transformarse, ir contra nuestra propia carga genética, y sí, estos rasgos de la personalidad (extroversión/introversión) nacen con nosotros, podemos matizar y suavizar nuestro comportamiento a través de la experiencia y el aprendizaje pero es prácticamente imposible pasar de un polo a otro, y lo que es más, no es necesario.

Más o menos, la mitad de la población es introvertida, casi un tercio, y son descritos de una forma errónea, desvirtuándose así el concepto real del rasgo, En primer lugar, no es sinónimo de “timidez”, que es el miedo al juicio social, la introversión está ligada a cómo se responde a la estimulación que nos rodea, se sienten más activos, capaces y seguros en ambientes tranquilos con menor estimulación. Este hecho, por supuesto, no ocurre siempre, pero sí existe esa tendencia, esa preferencia.

De acuerdo con la experta Susan Cain, la sociedad, la escuela, las universidades, las empresas están hechas a medida para los extrovertidos, diseñadas para ‘funcionar’ con estimulación diversa y constante, y que sostiene que toda creatividad y productividad nacen de un lugar sociable, del contacto, de la participación y el trabajo grupal y, lamentablemente, a los niños a los que no les gusta formar parte de ello se les tacha como atípicos, incluso como un problema; también a los adultos.

Existen cientos de estudios que reflejan los éxitos de los introvertidos en creatividad, puestos de liderazgo, en influencia y persuasión, en resolución de conflictos… pero también hay numerosas investigaciones sobre lo mismo asociadas al rasgo de extroversión y las habilidades sociales. En mi opinión, no es que haya contradicción, es que esta variedad de resultados demuestra que cada uno, con su forma de ser puede llegar donde quiera, conseguir sus metas y ser bueno en lo que se proponga, independientemente de su forma de relacionarse con el mundo.

Os dejo una charla TEDx de Susan Cain, con una duración de 20 minutos, cada segundo de su discurso merece la pena, espero que la disfrutéis tanto como yo, ya seáis introvertidos o extrovertidos 🙂