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Luces y sombras en el lenguaje corporal de Santiago Abascal

A Santiago Abascal le aman o le odian, es de esos perfiles que generan pasiones, no deja indiferente a nadie y la comunicación no verbal, por supuesto, tiene mucho que decir de esto. El viernes acudió al plató de Espejo Público para encontrarse con las preguntas de Susanna Griso, un momento ideal para analizar, ya que este contexto supone un plus de estimulación en los discursos preparados, hay preguntas inesperadas, cuestionamientos, etc que desestabilizan el control en el comportamiento de cualquiera, y ahí es cuando la intensidad emocional aumenta y se filtra a través del lenguaje corporal.

La línea base de comunicación (es decir, cómo es su actitud normalmente) del líder de VOX, a nivel motor, es bastante plana, no destaca por ser excesivamente expresivo.; es pausado y controlado en los movimientos, no suele alterar su actividad corporal fácilmente

Comenzó la entrevista visiblemente muy tenso, realizando un gesto automanipulador asociado al estrés, brazos pegados al cuerpo y manos fuertemente entrelazadas entre sí. Aspecto que se refuerza por las numerosas ocasiones en las que ha tenido que recurrir al agua, su boca estaba muy seca, estaba nervioso. A lo largo de su intervención ha ido desprendiéndose de esta rigidez y, en general, se detecta bastante coherencia a nivel emocional. Esto significa que dice lo que piensa, sus expresiones faciales y gestuales acompañan a su discurso, está convencido y se implica en lo que dice (independientemente de que el contenido sea mejor o peor), no es una persona que finja sus ideas, que oculte sus intenciones, su cuerpo confirma sus pensamientos.

La microexpresión más visible que realiza es la de ‘asco’ cuando se refiere al acoso de los medios y del ‘resto de partidos políticos’, en este momento se detecta la mayor intensidad emocional, expresa su malestar y su rostro acompaña a esta sensación.

Sin embargo, termina la entrevista con una expresión de satisfacción, está contento con el resultado y aunque comenzó tenso finaliza sereno y orgulloso del encuentro con la periodista.

Por último, se observa a lo largo de su aparición que las sonrisas que produce no son espontáneas, fuerza las sonrisas para transmitir emociones positivas, ya que su semblante suele ser serio, le cuesta expresar emociones tanto en la parte no verbal como en sus palabras. Encontramos escasas referencias hacia sensaciones, sentimientos, experiencias subjetivas… por contra, su mensaje es refinado, repleto de cultismos, racional y estructurado, tiene un flujo de pensamiento muy esquematizado, no titubea, no duda, proyecta muchísima seguridad y conocimientos pero tiene carencias en la parte de conexión emocional con la audiencia.

 

*No os perdáis el análisis de mi colega José Luis Martín Ovejero, me alegro que coincidamos tanto compañero.

**En este artículo no se cuestiona la ideología del político/partido en cuestión, exclusivamente se analiza la conducta no verbal de la persona.

 

Pablo Iglesias se disculpa con Mariló Montero ¿es sincero?

El principal representante de Podemos, Pablo Iglesias, reconoció hace unos días que se arrepentía de sus apreciaciones en el pasado sobre la situación en Venzuela porque sí, ahora reconoce, “la situación allí es nefasta”. Además, se disculpaba con Mariló Montero ya que hace años se filtraron unos comentarios de él hacia ella que no fueron nada afortunados (“la azotaría hasta que sangrara”).

Sus palabras exactas fueron: “Siento mucha vergüenza de haber hecho en un mensaje de Telegram privado una broma machista imperdonable. A veces he hecho comentarios que cuando lees después dices: es impresentable. Ahí lo que uno puede hacer es pedir disculpas y decir: Lo siento mucho y esto lo hice mal“.

A nivel de análisis textual, existe una evidente evasiva, se distancia del hecho hablando de forma indeterminada, distanciandose de su acción, eludiendo su responsabilidad, utiliza generalizadores y evita decir un ‘yo’ y comprometerse (‘lo que uno puede hacer’, ‘esto lo hice mal’). Este criterio determinaría que siente más culpa y vergüenza por las repercusiones (sociales y/o personales) que arrepentimiento sentido.

Analizando su expresión facial, sí que apreciamos un rechazo manifiesto hacia el error cometido. Sus expresiones al pronunciar las palabras anteriores son de ira y de asco (tal y como se aprecia en el fotograma). Tal y como comentaba mi colega de profesión José Luis Martín Ovejero en su análisis: “Se detectan miradas bajas y perdidas propias de la vergüenza“. Se implica a nivel personal, no con sus palabras pero sí con sus gestos, señalándose a sí mismo.

En mi opinión, las disculpas son sinceras pero hay un punto evasivo en su lenguaje que le distancia del hecho, no admitiendo del todo su responsabilidad, este patrón puede ser coherente también con un estilo de personalidad dominante, racional y con predominancia del orgullo propio.

¡Me gustaría conocer vuestras opiniones!

 

‘El lenguaje del cuerpo’, un documental que no te puedes perder

Este fin de semana por fin pude ver un documental sobre comunicación no verbal que puedo recomendar 100%; se emitió en la dos, en el programa de ‘La Noche Temática’. No es fácil encontrar un material televisivo instructivo y real, normalmente no cuentan con los expertos y científicos adecuados, sino que recurren a la sinergología o pseudociencias varias para explicar los entresijos del lenguaje corporal.

En este documental se hace un recorrido por las pautas más esenciales sobre expresión emocional en el rostro, gestos y detección de la mentira de una manera muy amena y práctica, de la mano de los grandes investigadores en la materia, Matsumoto, Amy Cuddy, Stephen Porter y Joe Navarro, entre otros. A los seguidores del blog no les resultarán desconocidos. 😉

Espero que lo disfrutéis, tiene una duración de aproximandamente una hora pero merece la pena verlo tranquilamente y disfrutar de la ciencia del lenguaje del cuerpo. ¡Ya me contaréis impresiones!

Los dos Pablo Iglesias

Pablo Iglesias reaparece tras su baja paternal en informativos telecinco con Pedro Piqueras, la entrevista se inicia con la temática personal para acabar hablando de la actualidad política. Y éste es un ejemplo perfecto para poder analizar las dos caras del líder de Podemos, su lado más íntimo y personal y su rol de político luchador y reivindicativo.

En estas dos partes le cambian prácticamente todos los rasgos de su morfología y comunicación, observamos cómo al inicio, al tratar temas de su vida privada, habla en un tono muy bajo, pausado, lento, casi no se le oye. Sus gestos son serenos, al igual que su rostro, relajado y sin acción muscular significativa salvo para expresar sonrisas auténticas. Se dibuja con este patrón una personalidad introvertida, tímida y recelosa a la hora de enfrentar hablar en público sobre su vida personal, se muestra más distante, inaccesible y más inseguro en este terreno.

Todo lo contrario ocurre cuando el tema cambia y se habla de política, su gesto se endurece pero también se crece y cobra una fuerza y seguridad propias de un auténtico líder. Realmente parece otra persona diferente, su expresión emocional ya no es sonriente y serena, vuelve al ceño fruncido marca registrada Pablo Iglesias, la ira le caracteriza, es su forma natural de expresar sus ideas y argumentar su posición, es vehemente y muy convencido con lo expresa en su mensaje oral. Su voz es alta y fuerte y aumenta la velocidad del ritmo, su postura gestual se yergue y se abre, volviéndose más dinámica e ilustrativa.

En definitiva, es un claro ejemplo de cómo el lenguaje corporal se modula y se adapta a lo que sentimos realmente en cada momento y ante diferentes estímulos en una misma situación.

[Puedes ver las diferentes secuencias de la entrevista pinchando aquí]

 

¿Te gusta Donald Trump? No te sientas incomprendido, tiene explicación

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. EFE

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. EFE

Puedes estar de acuerdo o no con su ideología política pero no se puede negar que Donald Trump sabe conquistar a su público (así lo manifestaron las últimas elecciones y las encuestas). Su vehemente lenguaje corporal agrada y perturba a partes iguales. Levanta pasiones y esto se debe, en gran parte, al modo único en que transmite su mensaje. La comunicación no verbal del presidente de EE.UU se rige principalmente por las siguientes claves:

En primer lugar, destaca su constante expresión facial de ira. El ceño fruncido y la boca en forma de embudo enseñando los dientes suelen ser un habitual en él. Ésta es una emoción negativa, pero es una emoción. Y es que precisamente uno de los atractivos de Trump es la de presentarse al público de una forma honesta, espontánea y transparente. Realmente es coherente entre lo que dice y lo que expresa con su cuerpo y, por tanto, sus apariciones se perciben como sinceras y auténticas. No oculta lo que siente y la gente puede identificarse con él, ya que no es una figura hiératica sin sentimientos, su mensaje es enérgico, fuerte y atrevido. Trump cree en lo que dice. La coherencia con su lenguaje corporal hace que nos fiemos de él de una forma tan férrea como sus propias convicciones.

Sus gestos también siguen este mismo patrón, suelen tener una apertura demesurada, indicando dominancia, orgullo y agresividad. En lugar de conectar y mostrarse colaborativo con sus votantes, ha optado por una postura de ‘macho alfa’ de la manada, proyectando poder, control y seguridad. Algo que le hace extraordinario y le distingue históricamente del resto de presidentes. Además, Trump se mueve mucho, utiliza numerosos gestos ilustradores del mensaje verbal para convencer, lo cuál es muy positivo. Los estudios al respecto determinan que así el espectador entenderá y recordará mucho mejor el discurso pronunciado.

Concretamente, los gestos con las manos más típicos del Presidente, son: el dedo acusador, que comunica amenaza y advertencia, un movimiento que todo orador evita menos él, pero también aporta contundencia y veracidad al mensaje, es una forma no verbal de hablar de tú y saltarse el usted. Perder las formas protocolarias le hace conectar con la gente de a pie. Otro gesto usual en Trump, es el que forma con los dedos la señal de ‘ok’, indica un pensamiento preciso, exhaustivo y disciplinado. Por último, le veremos en no pocas ocasiones los brazos extendidos y las palmas abiertas, este gesto vendría a decir un: “¡Miradme! Estoy con vosotros y no tengo nada que ocultar!”.

Para terminar, no podemos dejar de destacar el apretón de manos marca registrada de Donald Trump. Es uno de los comportamientos gestuales más insólitos que he visto. Sus fuertes sacudidas al saludar han dado la vuelta al mundo. Agarra con fuerza la mano de su interlocutor, la agita violentamente y, literalmente, le arrastra hacia él. La duración de este inquietante ritual ha llegado a durar más de 20 segundos, cuando lo habitual es no superar los 5. Es un apretón de manos muy intimidante, dominante y agresivo, parece una batalla territorial. Esto expresa su afán por quedar por delante del otro, destacar, mostrar su poder y superioridad hacia el otro, intenta someterlo, casi humillarlo, diría yo. Realmente, Donald Trump posee un concepto muy elevado de la puesta en escena. Es consciente de que estos momentos transcienden y los aprovecha para comunicar una imagen de poder al mundo. Además, creo que también utiliza este recurso gestual para ‘medir’ la personalidad, la intención y la resistencia de su interlocutor. De cualquier manera, este gesto también está en consonancia con su personalidad.

Como vemos, Donald Trump tiene luces y sombras en cuanto a comunicación no verbal se refiere, pero está claro que no dejará a nadie indiferente. O te encanta o le odias.

Pablo Casado también ganó por su lenguaje corporal a Sáenz de Santamaría

Pablo Casado. Foto EFE

Pablo Casado. Foto EFE

He de admitir que, hasta el momento, el lenguaje corporal de Pablo Casado me había pasado totalmente inadvertido e indiferente a la hora de analizar la comunicación no verbal en los discursos políticos. Ahora me fascina. En el cara a cara con Soraya Sáenz de Santamaría, luchando por el liderazgo del Partido Popular, se creció, y mucho. Soraya aparecía más artificial y controlada, más fría y preparada. Pablo se mostró tremendamente emocional y esto transmite inteligencia, credibilidad y consigue una conexión directa con el público.

Las expresiones faciales de Casado son muy positivas, estaba contento, seguro de sí mismo, disfrutando el momento, y eso se filtra a través del cuerpo de un modo muy natural. Continuamente sonreía, sus gestos eran dinámicos, fluidos, ilustrando su mensaje. Su nivel de implicación a la hora de comunicar era palpable, sus movimientos eran enérgicos, radiaba ilusión. Tal y como comenta mi colega José Luis Martín Ovejero en el análisis de su blog, Pablo Casado tiene un estilo muy Albert Rivera, así es; tienen muchos aspectos comunes, será interesante analizarlos en futuros cara a cara en los próximos debates electorales.

 

Trump asume el rol de sumisión con Putin

Encuentro de titanes, emociones a flor de piel, vigilancia y control extremo sobre cada movimiento. Trump y Putin dejan poco a la improvisación pero el dominio no verbal en situaciones relevantes de gran impacto también ejerce su labor.

Sin duda, los aspectos predominantes de su encuentro son la tensión, la rivalidad y la dominancia. Observándo la secuencia y los fotogramas del momento no podemos apreciar comodidad, tranquilidad, afabilidad, o gestos relajados, en ninguno de los dos líderes políticos.

En el esperado apretón de manos entre ambos, Trump asume el rol de la sumisión, ofreciendo su mano con la palma hacia arriba, cediendo la posición de líder a Putin, pero su semblante es serio, tosco, con mirada directa, fija y penetrante. Parece que es una declaración de buenas intenciones pero manteniendose defensivo, a la expectativa, es solo una tregua. Le respeta aunque mantiene las distancias.

El gesto entonces de Putin es insólito, le estrecha la mano, pero con la otra se agarra (literalmente) a la silla, gesto que demuestra la tensión máxima del momento, no es un movimiento natural ni cotidiano, denota descontrol, no se sentía cómodo.

Los dos mantuvieros posturas abiertas, dominantes y mentón elevado continuamente, señal de orgullo y prepotencia hacia al otro. El contacto visual entre ambos fue continúo, miradas que duraban más de lo socialmente aceptado, indica desafío, vigilancia, agresividad (intelectual) y reto.

¿Qué nos dicen las manos de Pedro Sánchez? #LenguajeCorporal

Un tuit de Moncloa sobre las manos de Sánchez causa revuelo en las redes. Sí, la comunicación no verbal trasciende cada vez más, y os confieso que me encanta. La psicología emocional y del comportamiento está adquiriendo una relevancia insospechada, ya la merecía. Nos damos cuenta, cada vez más, de que nuestros movimientos y sentimientos expresados influyen y mucho; y esto hay que mimarlo, sobre todo, en el mundo de la política, dónde la imagen de un líder gana o pierde votos para el partido. Ahora bien, es necesario canalizar adecuadamente esta energía para que funcione.

En mi opinión, está genial que los líderes políticos se sometan a sesiones de coaching y entrenen sus habilidades de comunicación, pero bien enfocado. Hay dos formas de entrenar el lenguaje corporal: una es forzando gestos que signifiquen ‘x’, por ejemplo: hay que mostrar las palmas de las manos para proyectar credibilidad y falta de intenciones ocultas; En definitiva, hacerlo a propósito y controlar la gestualidad para aparentar lo que queremos que los ciudadanos piensen de nosotros. Otra forma, la ideal, es convencer y comprometer al político con sus ideas, que crea en sus propuestas, que defienda realmente sus posturas, que sienta lo que dice, de ese modo no hay que posar, los gestos emocionales positivos nacerán de un modo espontáneo y ahí es cuando la proyección será exitosa.

Esas manos, por sí solas, no quieren decir nada, no muestran determinación, son solo gestos sin palabras asociadas, no hay gestos buenos o malos por sí solos. Yo puedo poner la postura manual de cualquiera de esas fotografías diciendo que voy a aniquilar al planeta tierra. Siempre es necesario el contexto y comprobar si los gestos con las manos son coherentes con la expresión emocional del rostro, por ejemplo, y con el mensaje verbal. Entonces, es cuando se puede valorar un significado.

Ese tuit me resulta excéntrico y superfical, creo que no es necesario destacar los buenos gestos que hace una persona, si los hace, no hay duda de que esto se transmitirá al resto de observadores de forma natural. Desde luego la comunicación y apariencia de Pedro Sánchez han dado un giro brutal, a lo Obama, y está muy bien, va por buen camino, Obama es todo un referente en comunicación, pero hay que dejar que el lenguaje corporal fluya y contagie de emociones a los demás sin traspasar la barrera de lo robótico.

Pero ésta es solo mi opinión… ¿qué pensáis vosotros? 🙂

Mariano Rajoy dimite entre incómodas lágrimas #LenguajeCorporal

De nada le ha servido a Mariano Rajoy el intento de represión emocional que ha procurado mantener durante su comparecencia pública de hoy, en la que ha dimitido sin utilizar la palabra dimisión. Desde el inicio, la tensión era evidente. Evitaba el contacto visual, leía cada punto con raciocinio y plena atención pero finalmente las emociones afloran. El momento que ha desencadenado esta reacción ha sido cuando agradecía a los ciudadanos el cariño y la lealtad brindadas. La emoción dirigida a sus votantes.

Las palabras utilizadas también dan cuenta de su intención por evitar el impacto emocional de la situación, “ha llegado el momento de poner punto y final a esta etapa”, realmente es una frase azarosa, sin decisión, sin compromiso, ni implicación personal. “El PP debe seguir avanzando bajo el liderazgo de otra persona. Por dos razones: es lo mejor para mí y para el PP, y creo que también para España.” El orden de las razones es interesante, aquí sí que deja claro que dimite en primer lugar por su bien, y en segundo lugar, y con dudas (ya que solo lo cree) orienta su abandono al bien de España.

Por supuesto, sus lágrimas y conmoción son sinceras, le transforman la expresión emocional, le bloquean el habla, le modulan la tonalidad vocal y le acompaña la mirada triste. Lo ha pasado realmente mal en este momento, no era algo planeado, y ha intentado por todos los medios cortar la ovación de sus compañeros de partido y asistentes, con gestos adaptadores, contundentes y agresivos (gestualmente hablando) para acallar los aplausos.

La tristeza es la emoción que ha protagonizado su discurso, bloqueando emociones intensas negativas como la ira, el asco o el desprecio, que no aparecen en ningún momento de su aparición pública.

Moción de censura: Enfrentamiento no verbal Sánchez vs. Rajoy

Fotografia Carlos Serrano

Fotografia Carlos Serrano

Hoy se ha celebrado la moción de censura impulsada por Pedro Sánchez para acabar con el Gobierno de Rajoy. El líder socialista entra al hemiciclo triunfante, orgulloso ante los aplausos de sus compañeros. Rajoy llega con aparente tranquilidad y seguridad.

Siempre he comentado que Mariano Rajoy no es muy ducho en esto de la comunicación, el arte de la palabra y la expresión en público, gana mucho en el cara a cara pero pierde la habilidad en los debates numerosos o en sus comparecencias públicas. Si bien es cierto, que cuando la situación recobra importancia inminente, el líder Popular se crece ante la adversidad. Mantiene la serenidad dialéctica y domina su oratoria.

Hemos visto como incluso manejaba con éxito la técnica de los silencios para enfatizar las ideas principales de su mensaje, estrategia complicada y que bien utilizada da mucha fuerza a las ideas expresadas, la ha activado en el momento más importante, haciendo referencia al proceso de los ERE de Andalucía, su mayor baza para contraatacar la moción del PSOE por corrupción.

En las réplicas de Pedro Sánchez hay mucha energía, gestos ilustradores y dinamismo, está muy comprometido con su decisión, pero también nos encontramos mucha ira, expresiones muy intensas de ceño fruncido, mandíbula tensa y dedos acusadores, además de las microexpresiones de asco y desprecio constantes al hablar del gobierno del PP (rechazo profundo y superioridad moral). Toda la carga emocinal es proyectada contra Rajoy. En mi opinión, se ha focalizado bastante hacia su persona de forma exclusiva y agresiva, el momento álgido ha sido la pregunta directa al presidente del Gobierno instándole a dimitir, Mariano Rajoy le sostenía la mirada, no ha eludido el golpe, pero lo ha encajado con una ‘cara de póquer’ fascinante, no ha realizado ni la más mínima microexpresión, el control ha sido máximo en un momento de alto impacto emocional.

A menudo, Rajoy y Sánchez se han mostrado jocosos, despertando risas en un claro intento de ridiculizar al adversario; una estrategia típica en política pero efectiva a los ojos de los espectadores, que perciben la dominancia/debilidad de quién la emite/la recibe, aunque por otro lado y en exceso, puede dar la sensación de que ambos banalizan una situación importante para la ciudadanía.

El resto de miembros políticos allí presentes observaban la moción con expectación y sorpresa, el momento más interesante es cuando Pedro Sánchez anima a Mariano Rajoy a dimitir para ahorrarse este proceso, el rostro de asombro genuino de los presentes no deja lugar a dudas de que les pilló del todo desprevenidos.

Un detalle reseñable: Parece ser que Pedro Sánchez no tiene muy claro su triunfo en la Moción, puesto que habla de ello en presente pero a veces en pasado condicional, dándola por perdida: “esta moción podría haber salido adelante”, “puede que mi apoyo no sea absoluto pero sí grande”, etc. Estos lapsus dan cuenta de su inseguridad.