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Luis Enrique, un enfado que traspasa el terreno profesional

El puesto de seleccionador de nuestro equipo de fútbol nacional se ha convertido en todo un culebrón (pincha aquí para conocer la historia en detalle). El caso es que tras la vuelta de Luis Enrique en la dirección del equipo ya no quiere a su sustituto, Robert Moreno (y anterior segundo) a su lado. Esta mañana ha concedido una rueda de prensa para comunicar la decisión y explicar sus motivos para ello.

Efectivamente su lenguaje corporal es coherente con lo que dice al inicio de su intervención: se siente obligado a dar más explicaciones de las que debería. Aunque su vuelta debería ser un motivo de alegría (mínima aunque sea, tras la tragedia personal) y de satisfacción, no lo está siendo para nada, se ha convertido en una fase amarga, no hay un ápice de felicidad ni si quiera de serenidad en su actitud.

Lo que podemos apreciar en toda su aparición pública es la tensión, lo vemos con las arrugas marcadas constantemente en su frente y las cejas arqueadas, proyecta un rostro espantado, con esfuerzo mental y concentración, mide cada una de sus palabras y controla todo lo pronunciado, de ahí ese estrés emocional que se filtra en su rostro y en su cuerpo.

Además aprieta constantemente los labios, indica represión emocional y del discurso (refuerza el control antes mencionado) y también va asociado con la ira. Realiza asimismo fuertes y profundas respiraciones, le falta el aire e intenta autocalmarse a través de la inspiración honda.

Fijaos por ejemplo en el momento en el que dice que él es el único responsable de la decisión, en la vehemencia de su defensa y en la claridad con la que lo comunica, realmente se compromete con las palabras y con los gestos. También está claro que la afectación emocional que padece no se reduce al terreno meramente profesional, las emociones más intensas y el impacto que proyecta por su conducta se relacionan con un daño más profundo, más personal.

De hecho, también deja entrever con sus palabras que el ‘reproche’ a Robert es más íntimo: “El desencuentro con Robert Moreno acontece el 12 de septiembre (tiene la fecha exacta bastante presente, recordamos lo que nos emociona y nos marca, tanto para bien como para mal) el único día que tengo contacto con él” (remarca ‘el único día’, es decir, no se ha interesado por él en todo ese tiempo).”Desgraciadamente no es una cosa que me pille de sorpresa. Lo veía venir, por los no acontecimientos en todo este tiempo” (echa en falta algunos gestos por su parte que esperaba que se dieran y no lo hicieron).

Continúa. “Es ambicioso (terreno profesional) pero para mí es desleal (terreno personal)“, fijaos como exhala la palabra ‘desleal’, le libera pronunciarla, le desahoga. Seguidamente, dice “no lo quiero a mi lado, es así de sencillo y de claro“. La expresión en su rostro de desprecio en este momento es bastante visual (elevación unilateral de la comisura labial) indica rechazo y superioridad moral hacia el otro, se considera en un plano más elevado (es un ‘yo estoy por encima de esto y de ti’).

Yo resumiría esta rueda de prensa en dos aspectos: Primero, está enfadado y muy tenso, obvio, pero también muy dolido a nivel personal con Robert. Y por otro lado, está claro que lo que sí ha sido es sincero, su lenguaje corporal es totalmente congruente con cada palabra que pronunciaba, lo hacía con ahínco en los hechos más centrales, las pausas, la tonalidad de la voz y el dinamismo corporal denotan la convicción en lo que uno dice, los gestos ilustradores y la movilidad en el cuerpo se asocian con un mensaje sentido, cuando mentimos nos paralizamos, no realizamos gestos con las manos ni con el rostro, al mentir se produce tanta carga cognitiva que el resto de recursos de la oratoria se paralizan, y este no es el caso.

 

La forma de andar delata tu estado de ánimo

Científicos estadounidenses presentan un novedoso algoritmo en esta reciente publicación, en la que identifican las emociones percibidas en función de la forma de caminar y que sirve hasta para identificar a una persona como complemento o incluso por completo, como alternativa al reconocimiento facial.

Los autores han desarrollado un sistema de inteligencia artificial ideado para clasificar el estado de ánimo en cuatro dimensiones: neutro, feliz, enfadado o triste. Analizan la postura de los hombros, el movimiento y la velocidad de éste en las extremidades, la distancia entre pasos consecutivos y la inclinación de la cabeza, entre otros. Pura comunicación no verbal.

La precisión que han conseguido hasta el momento es del 80,07% de éxito en la asociación entre el movimiento y la identificación de los sentimientos experimentados. Pero, ¿por qué es importante este avance? Los investigadores lo tienen claro:

“Las emociones juegan un papel importante en nuestras vidas, [determinan] la forma en que interactuamos con otros seres humanos. Debido a la importancia de la percepción de emociones en la vida cotidiana, el reconocimiento automático de las mismas constituye un problema crítico en muchos campos, desde la industria de los juegos y el entretenimiento, hasta el de la seguridad y el cumplimiento de la ley, pasando por el comercio y la interacción entre hombre y máquina”.

Seguramente tú mismo lo hayas notado, cuando te sientes deprimido o has tenido un mal día es más probable que camines más cabizbajo de lo habitual, bajes los hombros, tu postura es menos expansiva y más apocada que cuando te sientes eufórico.

Concretamente, en los resultados del estudio se determina que el ángulo de inclinación de la cabeza se distingue entre emociones felices y tristes, mientras que efectivamente las posturas más compactas y la “expansión del cuerpo” identifican emociones negativas y positivas, respectivamente. En cuanto al nivel de excitación y energía, según los científicos, corresponde con el aumento de los movimientos, la magnitud de la velocidad, la aceleración y los “movimientos bruscos” de las manos, los pies y las articulaciones de la cabeza.

 

Fuente: VenturBeat – AI classifies people’s emotions from the way they walk.

Las primeras reacciones de Susana Díaz tras la sentencia de los ERE de Andalucía

Tras 48 horas después de la publicación de la sentencia condenatoria a los responsables del caso ‘ERE de Andalucía‘,  Susana Díaz concede una esperada entrevista al programa de ‘Al rojo vivo’ de la Sexta.

Susana Díaz en 'Al Rojo Vivo' tras la sentencia del caso ERE de Andalucía

Susana Díaz en ‘Al Rojo Vivo’ tras la sentencia del caso ERE de Andalucía

Verbalmente se limita a eludir toda responsabilidad, suya, por supuesto, pero también del partido, remarca una y otra vez que es pasado, que no hay ningún implicado en activo, pero también pide perdón porque “ocurrió algo bochornoso y lamentable”.

En esta frase se observa la evasiva, “ocurrió” indica una acción azarosa e incontrolable, indeterminada sin responsable de la acción; la palabra “algo” se desmarca de describir el hecho central, evidentemente Díaz elude pronunciar palabras de impacto como pudieran ser: desfalco, corrupción, malversación, etc. Palabras genéricas como ‘algo’, ‘cosas’, ‘eso’, sirven para enmascarar aquello que no queremos oír ni asumir.

Respecto a la ‘lectura’ de su comportamiento no verbal, Susana nos lo pone fácil, es una persona muy expresiva y su lenguaje corporal filtra emociones que ella controla y maneja pero también otras espontáneas, prácticamente inconscientes para ella, como el gesto que observamos con sus manos, un gesto que prácticamente se vuelve postura porque se mantiene en el tiempo, y es el de agarrarse fuertemente las manos, vemos la presión y la tensión que se ejerce a sí misma.

Es un gesto automanipulador que proyecta el estrés y la ansiedad del momento, por mucho que intente sonreír y transmitir tranquilidad, su cuerpo tiene que descargar la tensión de alguna forma, lo hace a través de sus manos, en algún momento abandona este gesto para realizar otro con diferente forma pero similar significado.

Es muy curioso, se abraza a sí misma, cruza sus brazos de una forma muy peculiar, se autoconsuela, es otro gesto automanipulador pero que además de comunicar el nerviosismo y la incomodidad, intenta autoreconfortarse, porque el cerebro así lo cree conveniente, pone todos los medios a su alcance para ‘relajar’ la rigidez corporal.

En su rostro vemos perfectamente las emociones de culpa y vergüenza, aprieta los labios, mirada baja, en algunos momentos incluso perdida, encogiendo los hombros con una postura muy apocada, también vemos tristeza, con la triangulación de las cejas, asco en ciertos momentos, con la contracción del músculo nasolabial, expresando así su rechazo, e ira, frunce el ceño cuando habla de ‘lo ocurrido’.

De alguna manera, se siente responsable y sinceramente le parece deshonroso e inmoral aunque su ‘papel’ y lo que le toca ahora es tratar de minimizar la implicación directa del partido.

Sí, lo sé, me falta una emoción que aparece repetidamente. Los más expertos ya en análisis no verbal veréis desprecio, elevación unilateral de la boca, pero es cierto que forma parte de la línea base de su expresión habitual, ella normalmente habla con desprecio de casi todo y en muy diferentes contextos, es casi como un tic en la pronunciación de las palabras, forma parte de su repertorio de comunicación, de su personalidad, denota ciertos rasgos de superioridad moral e intelectual y tiene una actitud condescendiente con el resto.

¿Qué os parece!

 

Análisis no verbal: ¿El afecto entre Sánchez e Iglesias es sincero?

Solo el tiempo lo dirá… pero en sus encuentros públicos para firmar una coalición entre partidos, la comunicación no verbal de ambos deja entrever algunos detalles que pueden darnos pista del sentir de los dos líderes políticos y de si sus afectos personales son reales o fruto del mero interés.

Ayer se produjo un épico abrazo que sellaba un pacto entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para formar gobierno, y analizamos por qué sorprendió y trascendió tanto, destacamos algunos detalles no verbales que lo hacían único y sincero, pero ¿para ambos por igual?

Respecto al abrazo, es cierto que a simple vista se ve mucho más entregado a la causa a Iglesias que a Sánchez, pero también de este último nos perdemos la visibilidad de sus manos y rostro, fundamentales para ampliar en detalle la emoción sentida.

Pero para darle contexto, sí podemos darle algo más de significado a esta supuesta íntima relación que ha surgido repentinamente entre ambos, no centrándonos solo en el abrazo, sino en el resto de intervenciones previas y posteriores, ruedas de prensa individuales y apretón de manos.

Parece que en este gesto sí hay más distancia entre ellos de la ‘normal’, de la que se da entre dos personas que se dan la mano para cerrar un acuerdo, si os fijáis casi que cabe una persona física entre ellos dos, la postura de Sánchez es la habitual en él cuando saluda a alguien, es decir, no le trata aquí de un modo exclusivo, lo hace como siempre.

Extendiendo muy poco el brazo hacia su interlocutor, lo deja muy pegado al costado, en esta imagen no aparece entrega ni un interés especial, no hace esfuerzos por acercarse al otro, no hay emoción es su rostro, solo una sonrisa social o posada, estira las comisuras labiales pero no hay alegría en sus ojos, no se activa el músculo orbicular (patas de gallo) reflejo de la alegría sincera, cara de circunstancia. Diría incluso que se expone con cierta expresión de vergüenza, sobre todo, tras finalizar el íntimo abrazo.

Acción orbicular que sí que podemos apreciar, aunque de forma sutil, en Pablo Iglesias, está más contento, se expone más orgulloso ante los medios, se orienta totalmente hacia ellos, su postura es muy abierta y expansiva, su lenguaje corporal está pletórico.

Parece que en este sentido, también reforzamos el contexto del análisis en rueda de prensa individual, ya que las palabras de Sánchez no eran muy congruentes con su comunicación no verbal: por más que repitiera que el proyecto era muy ilusionante no puede dejar de filtrar malestar, represión e ira contenida con el gesto de labios fruncidos con presión al terminar su frase, esta acción muscular no se relaciona en modo alguno con la expresión de la ilusión, la alegría, el orgullo o la esperanza, está tenso.

Os dejo también por aquí el análisis en vídeo de mi compañero José Luis Martín Ovejero, muy acertado y en esta misma línea.

¿Qué os parece? ¿Durará esta unión y este afecto entre ambos? ¿Amor sincero o compromiso? 🙂

 

Pablo Iglesias y su varita mágica marca Bic en #ElHormiguero

En ‘El Hormiguero’ finaliza la tourné de candidatos a la presidencia del gobierno con Pablo Iglesias.

Además del ceño fruncido ‘marca registrada Iglesias’ también apareció en escena su segundo elemento identificador. Como si de una varita mágica se tratara, Pablo Iglesias no abandona a su inseparable bolígrafo Bic para sus intervenciones en público; en efecto, no hay ningún papel, no tiene que tomar apuntes, no lo necesita por su uso, sino por su ‘comodidad’.

El bolígrafo se convierte en el amuleto de su tranquilidad, realmente es un gesto manipulador que le ayuda a descargar el estrés y la ansiedad del momento, lo agarra y a la vez se armonizan los movimientos con las manos, con las que muchas veces no sabemos qué hacer.

Es una buena estrategia de oratoria en público para él pero la proyección no es del todo buena, la gestualidad libre y natural es un tesoro y una persona que es buena oradora (como es su caso) no debería necesitar sujetar un bolígrafo para poder expresarse con seguridad.

Para mí, es un elemento incoherente en Iglesias porque verdaderamente disfruta en este tipo de situaciones. Es realmente notable su deleite en responder a preguntas ácidas y retadoras, se crece, lo hace con agilidad mental, incluso se divierte, se le ve ‘en su salsa’ y no necesitaría, al menos ahora, ningún recurso de apoyo; supongo que su ‘bolidependencia‘ ya es cuestión de costumbre.

Ahora queda lo mejor… ¡los debates políticos!

La unión inevitable de Joaquin Phoenix con Joker #AnálisisNoVerbal

Si no habéis visto la película no os la podéis perder. El trabajo del actor protagonista es magistral, las emociones, los gestos extravagantes, la voz, las posturas estrafalarias, en definitiva, el lenguaje corporal de su interpretación se convierte en el pilar fundamental para representar la degradación del personaje; ilustra su demencia, su desesperación, su tristeza, incluso a través de una tétrica carcajada que será memorable.

El psicólogo y experto en comunicación no verbal, Alan Crawley, autor del canal ‘Sin Verba‘, se percató de la extraña conducta que también manifestaba realmente el actor en sus diferentes apariciones públicas y analizó las posibles causas:

Joaquin Phoenix recorrió varios programas de entrevista tras el exitoso estreno de su más reciente película “Joker”. Al verlo me llamó la atención su comportamiento. Parecía extraño, fuera de lugar. Se mostraba inquieto, por momentos inseguro e incluso avergonzado. Esto me llevó a la siguiente cuestión: ¿los actores son buenos ocultando su nerviosismo? y ¿puede que Phoenix, un actor renombrado, se sienta incómodo durante las entrevistas televisivas?, ¿no se le da bien socializar?

Según el experto en Comunicación No Verbal, el Dr. Jack Brown, los actores son igualmente capaces que las demás personas ocultando su malestar. Cuando se trata de sí mismos y no de un personaje les resulta difícil controlar completamente lo que expresan, y el caso de Joaquin no es la excepción.

Es un ejemplo claro de cómo las habilidades magistrales de un actor pueden ser insuficientes cuando se trata de guardar las apariencias en público. De hecho, el actor mismo reconoce que no disfruta de las entrevistas y creo que quedó clarísimo en su comportamiento.

Durante sus apariciones en los programas de Jimmy Kimmel y Jimmy Fallon fueron sus gestos con las manos, sus expresiones faciales, la manera en la que se tapaba los ojos, sus exhalaciones súbitas y sus posturas tensas las que denotaron incomodidad, más de lo esperable para un actor de su calibre. Por ejemplo, ante preguntas específicas, el actor aumentó la tasa de automanipulaciones faciales, actos en los que una o ambas manos tocan, frotan o rascan la cara, comportamientos asociados directamente con el incremento del estrés.

 

Algunas personas argumentan que Joaquin Phoenix estaba actuando, pero lo cierto es que podemos observar algunas entrevistas anteriores en las que su comportamiento fue similar ¿será que le resulta difícil actuar de sí mismo?

Otro aspecto curioso es su manera tan atípica de sentarse: colocó la planta de su pie derecho sobre el almohadón del sillón. Esta postura de las piernas remite a cuando uno se encuentra distendido en el propio hogar, desligado de las normas sociales ya que es considerada inapropiada en contextos públicos, pero él no parece someterse a esta convención.

Esto es muy curioso. A mí me hace pensar que, tal como afirmó, es una persona solitaria y prácticamente no sale a comer con otras personas. Una hipótesis es que, en contextos de estrés, Phoenix adopta inconscientemente una postura que le resulta cómoda en un intento por recuperar un estado de mayor control sobre sí mismo.

Conclusión: su comportamiento algo excéntrico puede deberse a que (1) no suele socializar demasiado, (2) las relaciones interpersonales pueden ser un punto débil en su comunicación y (3) probablemente le resulta displacentero ser el centro de atención en los eventos públicos.

En su conducta observé muestras de incomodidad excesiva (tocarse el rostro, comerse las uñas, evitar la mirada); emisión abierta de señales de rechazo interpersonal (apoyar la cabeza en un puño en señal de aburrimiento, tedio y molestia); y por último posturas socialmente inadecuadas (pie sobre el sillón).

¿Crees que Joaquin Phoenix actúa en sus entrevistas? y ¿Crees que disfruta de estas apariciones?

 

El dramatismo de Quim Torra: cuando las emociones son fingidas

Hoy en este medio, mis compañeros comparten la siguiente noticia TV3 emite un vídeo en el que Torra teatraliza la negativa de Sánchez a cogerle el teléfono. Y así es, lo de Quim Torra es puro teatro, más allá de que se pueda percibir a través del propio sentido común, su comunicación no verbal también lo trasmite.

Nos puede servir de ejemplo para vislumbrar cómo una emoción fingida se diferencia de una real. Una emoción es auténtica cuando responde al estímulo que la moviliza. En este caso no vemos la emoción esperada a un estímulo negativo, de agresión o injusticia. Tendríamos que ver sorpresa y enfado, es decir, un rostro con ojos abiertos y cejas arqueadas de forma instantánea, seguido de un ceño fruncido, en diferentes tiempos e intensidades pero deberíamos verlo.

Y digo bien deberíamos, porque las emociones básicas son las únicas que dentro del análisis del lenguaje corporal funcionan con la precisión de una ecuación matemática, es pura genética, las emociones auténticas son incontrolables, se filtran irremediablemente en nuestro cuerpo, ya que nuestro cerebro trabaja con acción – reacción. Si esto no aparece, nuestros sentimientos, lo que decimos verbalmente experimentar no es real, es fingido.

Por qué no debes dar dos besos para saludar en un entorno laboral

Seguro que te ha ocurrido alguna vez, tienes un encuentro en el entorno laboral con una persona del sexo contrario, o incluso del mismo sexo en el caso de las mujeres, y no sabes si saludar con dos besos o un apretón de manos, y al final un simple saludo o despedida se transforma en un baile incómodo de movimientos confusos.

¿Besos o apretón de manos en la oficina? Os invito a leer el artículo de mi compañera Amaya Lañarreta, en el que también colaboré para evidenciar que el lenguaje corporal nos revela la importancia de guardar la distancia.

Parece que los expertos en protocolo lo tienen claro, el saludo adecuado en el ámbito laboral es el apretón de manos, algo totalmente establecido cuando se trata de un encuentro entre hombres, e igual de recomendable cuando entran en juego las mujeres.

Pero esto no es así, al menos en España, ya que esta pauta choca con el uso social que se hace de los besos en cualquier encuentro social de nuestra cultura. Pero, ¿por qué no debería ser así en un entorno laboral?

Realmente, el dilema sobre este saludo se origina con la incorporación de la mujer en el mercado laboral, introduciendo así el ‘beso social’ reservado hasta entonces a otros ámbitos. Establecer este trato diferencial no propicia la igualdad entre hombres y mujeres. En el trabajo la cortesía debería regirse, en todo caso, por el rango profesional, pero nunca por el género. Este cambio también sería una buena forma de equiparación real.

La comunicación no verbal tiene mucho que decir aquí, la proxémica es el canal que estudia y dota de significado al lenguaje de las distancias interpersonales. Con dos besos se invade el espacio personal del otro, y esto realmente es antinatural; tanto los seres humanos como los animales rompen la barrera personal para pasar a un espacio íntimo de contacto solamente en tres casos: en el cortejo, en la expresión de afecto familiar/amistoso y en la lucha. Cuando saludamos a un desconocido no hay cabida para estas dos acciones, ni queremos mostrar cariño ni queremos agredirle.

El espacio vital de cada uno (es una medida subjetiva pero fuertemente arraigada en nuestro código genético) es importante; según la cultura y el tipo de personalidad la invasión de éste puede ser interpretado como una acción bastante desagradable, incluso como una agresión (ocurre igual en el reino animal), por tanto no sería nada disparatado tratar de evitarlo. Si siempre damos un apretón de manos no fallaremos, propiciamos un trato igualitario entre hombres y mujeres, mostramos respeto por la intimidad del otro y vamos ‘sobre seguro’ ante posibles malas interpretaciones.

Con todo lo anterior me refiero a los primeros encuentros en un contexto empresarial, por supuesto, es de sentido común que conforme se vaya afianzando la relación laboral nazca de manera natural y mutua saludar con un mayor afecto a compañeros e incluso superiores rompiendo la barrera proxémica de la distancia personal.

Y vosotros, ¿qué experiencias habéis tenido en este sentido?

 

Esta es la imagen que quiere proyectar Errejón con su propio partido político ‘Más país!’

Íñigo Errejón se lanza a las nuevas elecciones con su propia formación política: Más país!

Se conocen pocos detalles sobre dónde y con quién concurrirá Más País, pero en política nada se improvisa, cada detalle en comunicación se cuida al milímetro para que la identidad de un partido siga una línea clara, directa y coherente (al menos eso intentan). Desde ‘Más país!’ ya han creado una imagen, tienen web y presencia en redes sociales. ¿Qué comunica la estética de este nuevo partido?

En su web nos encontramos esta imagen:

Un Íñigo Errejón extremadamente sonriente, captado en un instante de alegría sincera, ya que observamos la activación en el músculo orbicular (patas de gallo), proyecta felicidad, ilusión, entusiasmo y esperanza, reforzada por ésta por la elevación de la cabeza y la mirada elevada.

La fotografía que acompaña al líder es de un entregado público que asistía a un mitin político de la formación de Carmena; no quiere dejar de recordar su origen en ‘Más Madrid‘, los inicios de su independencia, de su separación con ‘Podemos’, del que, por cierto, no encontramos referencia alguna. También es importante lo que no se ve.

Lo que más me llama la atención es que no hay un programa político, objetivos, en fin, un descriptivo de intenciones, solo una pestaña de colaboración económica y un breve texto. Si analizamos el contenido, hay dos palabras muy bien escogidas: bloqueo e irresponsabilidad.

Y esas palabras son repetidas una y otra vez, en sus redes sociales, su vídeo de presentación, sus tweets y réplicas. Se ‘aprovechan’ de la situación de hartazgo ante la imposibilidad de un gobierno de coalición e incide justo en esa problemática para encontrar su hueco y presentarse como una solución alternativa.

En sus redes sociales han elegido la siguiente foto:

 

Errejón aparece en activo, es una instantánea muy dinámica, transmite pasión y sentimiento con su gesto de la mano en el pecho, se aprecia comprometido con lo que dice, pero aquí tampoco aparece solo, está acompañado de nuevo por una multitud, en este caso, con diversas banderas representativas del colectivo LGTBI que refuerzan su popularidad, quieren dejar ver que ya hay gente que le sigue, que le escucha.

 

Greta Thunberg, ¿quién puede resistirse a la voluntad de una niña que llora?

Es indudable, Greta Thunberg (16 años) se ha convertido en todo un icono juvenil y revolucionario; ya puede afirmarse que esta adolescente de origen sueco es actualmente una de las principales líderes en la lucha contra cambio climático. Su imagen, sus palabras, han dado la vuelta al mundo y es capaz de movilizar auténticas multitudes en pro de su causa.

¿Cómo es posible? ¿Dónde reside la clave de su notoriedad? Muchas son las variables que influyen en la ecuación de su éxito: el choque generacional, el impulso de sus padres, marketing y publicidad, intereses políticos y económicos… En este post nos centraremos en sus emociones, su discurso y su estilo en la comunicación que también forman parte del secreto de su impacto.

“Estamos al inicio de una extinción masiva y de lo único que podéis hablar es de dinero y de cuentos de hadas”, “quiero que entréis en pánico, la casa está en llamas”, “yo no debería estar aquí, debería estar en la escuela, me habéis robado mi infancia“. Éstas son algunas de las frases extraídas de su discurso, la carga emocional es impresionante, genera agresión, amenaza, catástrofe, miedo. No es políticamente correcta, es irreverente, incluso desagradable, pero sin duda provocadora.

Sobre todo, con la última frase culpa a los demás de su presencia en este tipo de movilizaciones, de esta manera niega su protagonismo, niega incluso su participación de forma voluntaria, y lo que transmite es que no le queda más remedio, que no tiene intereses personales, que ni siquiera le gusta estar ahí en lugar de en su escuela, pero que por la irresponsabilidad de los adultos, que deberían luchar contra el cambio climático, ella ha tenido que defender esta causa medioambiental. Esta estrategia (involuntaria o no) dota su mensaje de una credibilidad abrumadora, de realidad.

De repente, nos encontramos a una persona, una niña, que nos habla ‘desde abajo’, no es un señor experimentado, un científico o un político de 50 años que nos implora tomar medidas para el cambio, este hecho de por sí ya nos impacta, nos engancha, es algo diferente, nunca visto hasta ahora.

Greta es espontánea, gesticula sin parar, no filtra sus emociones, cree en lo que dice y lo expresa con todo su cuerpo, con su voz, realiza las pausas y los silencios que necesita, no le importa si eso está bien o está mal, no le interesa aprender a ‘cómo tiene que hablar en público’, se deja llevar, no tiene aún las barreras sociales que frenan a los adultos, llora si le apetece, es agresiva si le parece… ¿a qué adulto hemos visto comunicarse así públicamente? ¿Qué político sale a hablar ante una audiencia sin revisar su discurso, sin ensayar sus gestos y emociones?, ¿quién no se propone disimular lo que realmente siente, sin cuidar o escoger las palabras exactas que va a pronunciar? Nadie.

Greta Thunberg es vista como una voz del futuro encarnada en una adolescente dolida y enfadada.

Precisamente, es su actividad emocional lo que traspasa cualquier pantalla o cualquier barrera, no hay interferencias, sus expresiones en el rostro mientras habla son muy intensas y reales, muestra una mezcla entre ira y afectación sentida que nos atraviesa y empatizamos sin remedio.

En muchas ocasiones, hemos visto llorar desconsoladamente a Greta cuando le muestran imágenes sobre el deshielo y los plásticos en el mar, pero no solo ella, su alegato emociona a los demás, provoca lágrimas en el publico mientras desgrana las principales catástrofes medioambientales. ¿Quién puede resistirse a la voluntad de una niña que llora? Independientemente del motivo, de lo que tenga detrás, de que estemos de acuerdo o no con su mensaje, esa proyección nos cala en lo más hondo de nuestra humanidad.