BLOGS
Lo que no nos cuentan Lo que no nos cuentan

"Cerré mi boca y te hablé de mil maneras silenciosas". Rumi

Entradas etiquetadas como ‘gestos’

Los dos Pablo Iglesias

Pablo Iglesias reaparece tras su baja paternal en informativos telecinco con Pedro Piqueras, la entrevista se inicia con la temática personal para acabar hablando de la actualidad política. Y éste es un ejemplo perfecto para poder analizar las dos caras del líder de Podemos, su lado más íntimo y personal y su rol de político luchador y reivindicativo.

En estas dos partes le cambian prácticamente todos los rasgos de su morfología y comunicación, observamos cómo al inicio, al tratar temas de su vida privada, habla en un tono muy bajo, pausado, lento, casi no se le oye. Sus gestos son serenos, al igual que su rostro, relajado y sin acción muscular significativa salvo para expresar sonrisas auténticas. Se dibuja con este patrón una personalidad introvertida, tímida y recelosa a la hora de enfrentar hablar en público sobre su vida personal, se muestra más distante, inaccesible y más inseguro en este terreno.

Todo lo contrario ocurre cuando el tema cambia y se habla de política, su gesto se endurece pero también se crece y cobra una fuerza y seguridad propias de un auténtico líder. Realmente parece otra persona diferente, su expresión emocional ya no es sonriente y serena, vuelve al ceño fruncido marca registrada Pablo Iglesias, la ira le caracteriza, es su forma natural de expresar sus ideas y argumentar su posición, es vehemente y muy convencido con lo expresa en su mensaje oral. Su voz es alta y fuerte y aumenta la velocidad del ritmo, su postura gestual se yergue y se abre, volviéndose más dinámica e ilustrativa.

En definitiva, es un claro ejemplo de cómo el lenguaje corporal se modula y se adapta a lo que sentimos realmente en cada momento y ante diferentes estímulos en una misma situación.

[Puedes ver las diferentes secuencias de la entrevista pinchando aquí]

 

¿Te gusta Donald Trump? No te sientas incomprendido, tiene explicación

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. EFE

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. EFE

Puedes estar de acuerdo o no con su ideología política pero no se puede negar que Donald Trump sabe conquistar a su público (así lo manifestaron las últimas elecciones y las encuestas). Su vehemente lenguaje corporal agrada y perturba a partes iguales. Levanta pasiones y esto se debe, en gran parte, al modo único en que transmite su mensaje. La comunicación no verbal del presidente de EE.UU se rige principalmente por las siguientes claves:

En primer lugar, destaca su constante expresión facial de ira. El ceño fruncido y la boca en forma de embudo enseñando los dientes suelen ser un habitual en él. Ésta es una emoción negativa, pero es una emoción. Y es que precisamente uno de los atractivos de Trump es la de presentarse al público de una forma honesta, espontánea y transparente. Realmente es coherente entre lo que dice y lo que expresa con su cuerpo y, por tanto, sus apariciones se perciben como sinceras y auténticas. No oculta lo que siente y la gente puede identificarse con él, ya que no es una figura hiératica sin sentimientos, su mensaje es enérgico, fuerte y atrevido. Trump cree en lo que dice. La coherencia con su lenguaje corporal hace que nos fiemos de él de una forma tan férrea como sus propias convicciones.

Sus gestos también siguen este mismo patrón, suelen tener una apertura demesurada, indicando dominancia, orgullo y agresividad. En lugar de conectar y mostrarse colaborativo con sus votantes, ha optado por una postura de ‘macho alfa’ de la manada, proyectando poder, control y seguridad. Algo que le hace extraordinario y le distingue históricamente del resto de presidentes. Además, Trump se mueve mucho, utiliza numerosos gestos ilustradores del mensaje verbal para convencer, lo cuál es muy positivo. Los estudios al respecto determinan que así el espectador entenderá y recordará mucho mejor el discurso pronunciado.

Concretamente, los gestos con las manos más típicos del Presidente, son: el dedo acusador, que comunica amenaza y advertencia, un movimiento que todo orador evita menos él, pero también aporta contundencia y veracidad al mensaje, es una forma no verbal de hablar de tú y saltarse el usted. Perder las formas protocolarias le hace conectar con la gente de a pie. Otro gesto usual en Trump, es el que forma con los dedos la señal de ‘ok’, indica un pensamiento preciso, exhaustivo y disciplinado. Por último, le veremos en no pocas ocasiones los brazos extendidos y las palmas abiertas, este gesto vendría a decir un: “¡Miradme! Estoy con vosotros y no tengo nada que ocultar!”.

Para terminar, no podemos dejar de destacar el apretón de manos marca registrada de Donald Trump. Es uno de los comportamientos gestuales más insólitos que he visto. Sus fuertes sacudidas al saludar han dado la vuelta al mundo. Agarra con fuerza la mano de su interlocutor, la agita violentamente y, literalmente, le arrastra hacia él. La duración de este inquietante ritual ha llegado a durar más de 20 segundos, cuando lo habitual es no superar los 5. Es un apretón de manos muy intimidante, dominante y agresivo, parece una batalla territorial. Esto expresa su afán por quedar por delante del otro, destacar, mostrar su poder y superioridad hacia el otro, intenta someterlo, casi humillarlo, diría yo. Realmente, Donald Trump posee un concepto muy elevado de la puesta en escena. Es consciente de que estos momentos transcienden y los aprovecha para comunicar una imagen de poder al mundo. Además, creo que también utiliza este recurso gestual para ‘medir’ la personalidad, la intención y la resistencia de su interlocutor. De cualquier manera, este gesto también está en consonancia con su personalidad.

Como vemos, Donald Trump tiene luces y sombras en cuanto a comunicación no verbal se refiere, pero está claro que no dejará a nadie indiferente. O te encanta o le odias.

Pablo Casado también ganó por su lenguaje corporal a Sáenz de Santamaría

Pablo Casado. Foto EFE

Pablo Casado. Foto EFE

He de admitir que, hasta el momento, el lenguaje corporal de Pablo Casado me había pasado totalmente inadvertido e indiferente a la hora de analizar la comunicación no verbal en los discursos políticos. Ahora me fascina. En el cara a cara con Soraya Sáenz de Santamaría, luchando por el liderazgo del Partido Popular, se creció, y mucho. Soraya aparecía más artificial y controlada, más fría y preparada. Pablo se mostró tremendamente emocional y esto transmite inteligencia, credibilidad y consigue una conexión directa con el público.

Las expresiones faciales de Casado son muy positivas, estaba contento, seguro de sí mismo, disfrutando el momento, y eso se filtra a través del cuerpo de un modo muy natural. Continuamente sonreía, sus gestos eran dinámicos, fluidos, ilustrando su mensaje. Su nivel de implicación a la hora de comunicar era palpable, sus movimientos eran enérgicos, radiaba ilusión. Tal y como comenta mi colega José Luis Martín Ovejero en el análisis de su blog, Pablo Casado tiene un estilo muy Albert Rivera, así es; tienen muchos aspectos comunes, será interesante analizarlos en futuros cara a cara en los próximos debates electorales.

 

Trump asume el rol de sumisión con Putin

Encuentro de titanes, emociones a flor de piel, vigilancia y control extremo sobre cada movimiento. Trump y Putin dejan poco a la improvisación pero el dominio no verbal en situaciones relevantes de gran impacto también ejerce su labor.

Sin duda, los aspectos predominantes de su encuentro son la tensión, la rivalidad y la dominancia. Observándo la secuencia y los fotogramas del momento no podemos apreciar comodidad, tranquilidad, afabilidad, o gestos relajados, en ninguno de los dos líderes políticos.

En el esperado apretón de manos entre ambos, Trump asume el rol de la sumisión, ofreciendo su mano con la palma hacia arriba, cediendo la posición de líder a Putin, pero su semblante es serio, tosco, con mirada directa, fija y penetrante. Parece que es una declaración de buenas intenciones pero manteniendose defensivo, a la expectativa, es solo una tregua. Le respeta aunque mantiene las distancias.

El gesto entonces de Putin es insólito, le estrecha la mano, pero con la otra se agarra (literalmente) a la silla, gesto que demuestra la tensión máxima del momento, no es un movimiento natural ni cotidiano, denota descontrol, no se sentía cómodo.

Los dos mantuvieros posturas abiertas, dominantes y mentón elevado continuamente, señal de orgullo y prepotencia hacia al otro. El contacto visual entre ambos fue continúo, miradas que duraban más de lo socialmente aceptado, indica desafío, vigilancia, agresividad (intelectual) y reto.

¿Qué nos dicen las manos de Pedro Sánchez? #LenguajeCorporal

Un tuit de Moncloa sobre las manos de Sánchez causa revuelo en las redes. Sí, la comunicación no verbal trasciende cada vez más, y os confieso que me encanta. La psicología emocional y del comportamiento está adquiriendo una relevancia insospechada, ya la merecía. Nos damos cuenta, cada vez más, de que nuestros movimientos y sentimientos expresados influyen y mucho; y esto hay que mimarlo, sobre todo, en el mundo de la política, dónde la imagen de un líder gana o pierde votos para el partido. Ahora bien, es necesario canalizar adecuadamente esta energía para que funcione.

En mi opinión, está genial que los líderes políticos se sometan a sesiones de coaching y entrenen sus habilidades de comunicación, pero bien enfocado. Hay dos formas de entrenar el lenguaje corporal: una es forzando gestos que signifiquen ‘x’, por ejemplo: hay que mostrar las palmas de las manos para proyectar credibilidad y falta de intenciones ocultas; En definitiva, hacerlo a propósito y controlar la gestualidad para aparentar lo que queremos que los ciudadanos piensen de nosotros. Otra forma, la ideal, es convencer y comprometer al político con sus ideas, que crea en sus propuestas, que defienda realmente sus posturas, que sienta lo que dice, de ese modo no hay que posar, los gestos emocionales positivos nacerán de un modo espontáneo y ahí es cuando la proyección será exitosa.

Esas manos, por sí solas, no quieren decir nada, no muestran determinación, son solo gestos sin palabras asociadas, no hay gestos buenos o malos por sí solos. Yo puedo poner la postura manual de cualquiera de esas fotografías diciendo que voy a aniquilar al planeta tierra. Siempre es necesario el contexto y comprobar si los gestos con las manos son coherentes con la expresión emocional del rostro, por ejemplo, y con el mensaje verbal. Entonces, es cuando se puede valorar un significado.

Ese tuit me resulta excéntrico y superfical, creo que no es necesario destacar los buenos gestos que hace una persona, si los hace, no hay duda de que esto se transmitirá al resto de observadores de forma natural. Desde luego la comunicación y apariencia de Pedro Sánchez han dado un giro brutal, a lo Obama, y está muy bien, va por buen camino, Obama es todo un referente en comunicación, pero hay que dejar que el lenguaje corporal fluya y contagie de emociones a los demás sin traspasar la barrera de lo robótico.

Pero ésta es solo mi opinión… ¿qué pensáis vosotros? 🙂

Mariano Rajoy dimite entre incómodas lágrimas #LenguajeCorporal

De nada le ha servido a Mariano Rajoy el intento de represión emocional que ha procurado mantener durante su comparecencia pública de hoy, en la que ha dimitido sin utilizar la palabra dimisión. Desde el inicio, la tensión era evidente. Evitaba el contacto visual, leía cada punto con raciocinio y plena atención pero finalmente las emociones afloran. El momento que ha desencadenado esta reacción ha sido cuando agradecía a los ciudadanos el cariño y la lealtad brindadas. La emoción dirigida a sus votantes.

Las palabras utilizadas también dan cuenta de su intención por evitar el impacto emocional de la situación, “ha llegado el momento de poner punto y final a esta etapa”, realmente es una frase azarosa, sin decisión, sin compromiso, ni implicación personal. “El PP debe seguir avanzando bajo el liderazgo de otra persona. Por dos razones: es lo mejor para mí y para el PP, y creo que también para España.” El orden de las razones es interesante, aquí sí que deja claro que dimite en primer lugar por su bien, y en segundo lugar, y con dudas (ya que solo lo cree) orienta su abandono al bien de España.

Por supuesto, sus lágrimas y conmoción son sinceras, le transforman la expresión emocional, le bloquean el habla, le modulan la tonalidad vocal y le acompaña la mirada triste. Lo ha pasado realmente mal en este momento, no era algo planeado, y ha intentado por todos los medios cortar la ovación de sus compañeros de partido y asistentes, con gestos adaptadores, contundentes y agresivos (gestualmente hablando) para acallar los aplausos.

La tristeza es la emoción que ha protagonizado su discurso, bloqueando emociones intensas negativas como la ira, el asco o el desprecio, que no aparecen en ningún momento de su aparición pública.

Moción de censura: Enfrentamiento no verbal Sánchez vs. Rajoy

Fotografia Carlos Serrano

Fotografia Carlos Serrano

Hoy se ha celebrado la moción de censura impulsada por Pedro Sánchez para acabar con el Gobierno de Rajoy. El líder socialista entra al hemiciclo triunfante, orgulloso ante los aplausos de sus compañeros. Rajoy llega con aparente tranquilidad y seguridad.

Siempre he comentado que Mariano Rajoy no es muy ducho en esto de la comunicación, el arte de la palabra y la expresión en público, gana mucho en el cara a cara pero pierde la habilidad en los debates numerosos o en sus comparecencias públicas. Si bien es cierto, que cuando la situación recobra importancia inminente, el líder Popular se crece ante la adversidad. Mantiene la serenidad dialéctica y domina su oratoria.

Hemos visto como incluso manejaba con éxito la técnica de los silencios para enfatizar las ideas principales de su mensaje, estrategia complicada y que bien utilizada da mucha fuerza a las ideas expresadas, la ha activado en el momento más importante, haciendo referencia al proceso de los ERE de Andalucía, su mayor baza para contraatacar la moción del PSOE por corrupción.

En las réplicas de Pedro Sánchez hay mucha energía, gestos ilustradores y dinamismo, está muy comprometido con su decisión, pero también nos encontramos mucha ira, expresiones muy intensas de ceño fruncido, mandíbula tensa y dedos acusadores, además de las microexpresiones de asco y desprecio constantes al hablar del gobierno del PP (rechazo profundo y superioridad moral). Toda la carga emocinal es proyectada contra Rajoy. En mi opinión, se ha focalizado bastante hacia su persona de forma exclusiva y agresiva, el momento álgido ha sido la pregunta directa al presidente del Gobierno instándole a dimitir, Mariano Rajoy le sostenía la mirada, no ha eludido el golpe, pero lo ha encajado con una ‘cara de póquer’ fascinante, no ha realizado ni la más mínima microexpresión, el control ha sido máximo en un momento de alto impacto emocional.

A menudo, Rajoy y Sánchez se han mostrado jocosos, despertando risas en un claro intento de ridiculizar al adversario; una estrategia típica en política pero efectiva a los ojos de los espectadores, que perciben la dominancia/debilidad de quién la emite/la recibe, aunque por otro lado y en exceso, puede dar la sensación de que ambos banalizan una situación importante para la ciudadanía.

El resto de miembros políticos allí presentes observaban la moción con expectación y sorpresa, el momento más interesante es cuando Pedro Sánchez anima a Mariano Rajoy a dimitir para ahorrarse este proceso, el rostro de asombro genuino de los presentes no deja lugar a dudas de que les pilló del todo desprevenidos.

Un detalle reseñable: Parece ser que Pedro Sánchez no tiene muy claro su triunfo en la Moción, puesto que habla de ello en presente pero a veces en pasado condicional, dándola por perdida: “esta moción podría haber salido adelante”, “puede que mi apoyo no sea absoluto pero sí grande”, etc. Estos lapsus dan cuenta de su inseguridad.

Los gestos pueden revelar si nuestras emociones son positivas o negativas

Curiosamente los seres humanos somos los únicos diestros y zurdos; el resto de primates no tienen preferencia por una mano u otra al realizar cualquier tipo de tarea, las utilizan indistintamente. En comunicación no verbal se suele decir que los gestos con la izquierda significan ‘x’ y los de la derecha ‘y’, aunque en este blog siempre remarcamos que en ciencias del comportamiento no existen las ecuaciones matemáticas.

Hay investigaciones cuyos resultados apuntan a que sí que existe una relación entre emociones positivas/negativas y los gestos de lateralidad manual. En concreto, se ha demostrado que las personas tendemos a asociar nuestro lado dominante a una valencia emocional positiva y el lado no dominante a una valencia negativa, es decir, los diestros tienden a valorar positivamente la derecha y los zurdos la izquierda.

Los gestos que realizamos con las manos son bastante inconscientes, no solemos controlarlos, entonces, ¿cuándo hablamos, por ejemplo, de éxito u optimismo, un diestro realizará gestos ilustrativos con su brazo derecho? ¿y viceversa cuando hable del fracaso o la pérdida, por ejemplo? Para dar respuesta a estas hipótesis, el experimento político habla por sí solo…

Los autores Casasanto y Jasmin observaron los gestos que se realizaban durante discursos de políticos en debates finales de la campaña en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. En 2004 los dos candidatos que participaron eran diestros: John Kerry, demócrata, y George Bush, republicano. En cambio, en las elecciones de 2008 ambos eran zurdos: John McCain, republicano, y Barack Obama, demócrata.

Para el estudio analizaron el habla y los gestos de cada uno de ellos durante los debates presidenciales (concretamente fueron 3012 oraciones habladas y 1747 gestos). Se valoraron de forma independiente, por un lado, la valencia (positiva, negativa o neutra) de cada una de las cláusulas habladas y, por otro, cuando había un gesto simultáneo a la cláusula, si éste se realizaba con la mano derecha o la izquierda.

Los jueces que llevaron a cabo la tarea de valorar las cláusulas escucharon el discurso sin imagen y los que llevaron a cabo la tarea de contar los gestos y anotar qué mano se usaba vieron la imagen sin audio.

Los resultados mostraron que los candidatos diferían en la asociación entre gestos y habla. En ambos candidatos diestros, los gestos de la mano derecha aparecían con mayor frecuencia en cláusulas de valencia positiva y los gestos de la mano izquierda en cláusulas de valencia negativa. En ambos candidatos zurdos se encontró el patrón opuesto.

Por tanto, basándonos en esta muestra, cabe decir que hay una mayor probabilidad de asociar los mensajes positivos con gestos de la mano dominante y los mensajes negativos con gestos de la mano no dominante, revelando un vínculo oculto entre la acción y la emoción.

Este estudio revela que la asociación entre el lado dominante y la valencia emocional va más allá del laboratorio y se manifiesta de forma inconsciente en los gestos. De este modo, los gestos pueden revelar nuestra valoración emocional sobre lo que estamos hablando.

 

*Fuente: Ciencia cognitiva – ¿Lo aprecias o lo odias? Tus gestos al hablar pueden delatarte

Análisis No Verbal: Anna Gabriel y el gesto de sumisión (post ampliado)

La semana pasada analizamos el lenguaje corporal de Anna Gabriel en las declaraciones a los medios que ofreció desde Suiza (pincha aquí para leer el post). Nos centramos en analizar los patrones emocionales que desvelaran cuál era realmente su sentir ante la delicada situación, en este caso, destacaba por mucho la emoción de miedo.

Ahora he leído el análisis de mi colega de profesión José Manuel Petisco y me gustaría compartirlo con vosotros. Petisco es licenciado en psicología, profesor honorífico investigador por la UAH y experto en análisis facial, siempre es un acierto seguir sus análisis y conclusiones sobre comunicación no verbal. En el caso de Anna Gabriel se centra, además de en su apariencia, en un gesto que, según las últimas investigaciones, se asocia directamente con la afiliación, la solicitud de ayuda, la sumisión, cierto grado de victimismo y desprotección. 

Os dejo, además de un breve vídeo editado con sus comentarios, una segunda parte más amplia sobre su análisis y las base científica del trabajo realizado:

Está claro que Anna Gabriel es una mujer inteligente y sabe adoptar la apariencia que considera más adecuada para tratar de alcanzar sus objetivos. La apariencia es un canal de información no verbal muy potente que permite identificar a las personas y ella lo sabe.

Hasta ahora, a la exdiputada le ha interesado identificarse con determinada corriente política y social. Su sello de identidad ha sido vestir con esas camisetas con mensajes antisistema y lucir esos peinados y cortes de pelo “rompedores”. Pero, parece ser que ha llegado el momento de hacer como el camaleón y transformar su apariencia, probablemente porque su estrategia actual es tratar de empatizar con los ciudadanos y con las autoridades suizas. Al fin y al cabo, su futuro penal y laboral depende de ello. Su imagen pública ya no es tan coherente con las ideas que defiende, pero una cosa son las ideas y otra muy diferente la “supervivencia”.

Todos sabemos que mostrar una amplia sonrisa genera una reacción positiva en los demás. La utilizamos en múltiples situaciones sociales con la intención de ser amistosos, en otros casos como señal de apaciguamiento (por ejemplo cuando llegamos tarde a una reunión). La expresión facial en situaciones de alta activación puede mostrar emociones, pero en la mayoría de los casos está vinculada a la comunicación de intenciones, a motivos sociales. Para la Ecología del comportamiento, las conductas faciales de exhibición emocional son manifestaciones de la intencionalidad social (Fridlund, 1994). Según afirman Fernández-Dols y Crivelli (2013), diversos estudios naturalistas de tradición etológica han demostrado que las sonrisas, en lugar de ser explicadas como señales de emoción con un significado fijo, son mejor explicadas como conductas que satisfacen diversas funciones adaptativas y que tienen un valor referencial flexible.

Así, citan diversos trabajos que ponen de manifiesto múltiples funciones diferentes de la sonrisa: como una invitación sexual (Moore, 1985), en el marcado del estatus sociométrico (Cashdan, 1998), bromas ambivalentes (Keltner, Young, Heerey, Oeming y Monach, 1998), como expresión de afecto y aceptación -y unida al “flash de cejas” (elevación rápida de cejas) como invitación social (Eibl-Eibesfeldt, 1998)- o como mensajes de predisposiciones cooperativas para compartir recursos materiales (Mehu, Grammer y Dunbar, 2007).

Siguiendo la línea marcada por la Ecología de la conducta, en el caso de la entrevista ofrecida por Anna Gabriel a la cadena suiza RTS, su sonrisa cumpliría una función de expresión de afecto y aceptación, transmitiendo su deseo de ser amistosa, su disposición y deseo de afiliarse; lo que correlacionaría con su intención de residir en Suiza y retomar su carrera como profesora universitaria (intenciones laborales y, si fuera necesario, de asilo político).

En dicha entrevista ha cambiado la expresión feroz a la que, en muchas ocasiones, nos tenía acostumbrados, por una expresión más dulce y amable, llegando a dar muestras de debilidad. Ladear la cabeza es una forma de decir que está cómoda, que se muestra cordial y receptiva. Pero también puede ser una señal de sumisión y ausencia de amenaza, porque al ladearla dejamos expuesta la garganta y hace que parezcamos más pequeños de tamaño y menos amenazadores. El propio Darwin indicó que cuando la gente se siente sumisa tiene tendencia a inclinar la cabeza, con lo cual consigue un aspecto más bajo y menos amenazador.

La costumbre de bajar la cabeza como signo de sumisión es común a muchas culturas y se sigue llevando a cabo ante ciertas autoridades como reyes, emperadores y presidentes de gobierno (curiosamente en España el saludo a nuestro monarca no exige la inclinación de cabeza como señal de respeto y sumisión). También en diversas situaciones hacemos uso de ese gesto a modo de disculpas, como pidiendo perdón por los inconvenientes que hemos podido ocasionar (por ejemplo al pasar entre de dos personas que están conversando).

Muchos animales, como los perros y los lobos, ofrecen su cuello a otro animal más dominante de su misma especie en señal de sumisión; además encogen el cuerpo hasta quedar casi agazapados y simular así la altura de un cachorro (incluso suelen lamer el morro del dominante como haría un cachorro). Quizás por ello, para autores como Allan y Bárbara Pease (2006), la cabeza inclinada exhibe un cuello vulnerable y hace que la persona parezca más pequeña y más sumisa.

Anna Gabriel utiliza los gestos de ladear la cabeza y asentir con ella porque sabe, o intuye, que de esta manera su interlocutor y, por extensión toda la audiencia que va a ver esa entrevista, empezarán a sentirse confiados con ella, ya que ofrece un aspecto no amenazador. A ello contribuye también su nueva apariencia, ahora más ‘aniñada’.

En definitiva, su cambio de apariencia, ahora más acorde a la mayoría de la población, y sus muestras de cordialidad y sumisión, no son más que exhibiciones para tratar que las autoridades y población suiza empaticen con su causa.

El nuevo desplante (esta vez) de Melania a Trump

Una vez más un gesto se viraliza y en un solo segundo lo ‘dice’ todo. En esta ocasión, fue Melania quién retiró la mano de su marido, hace un par de días la pareja caminaba hacia un helicóptero para volar a la ciudad de Ohio. Donald Trump intentó sujetar la mano de su Primera Dama en repetidas ocasiones sin conseguirlo.

Este gesto se convierte ya en un habitual del matrimonio en sus apariciones públicas pero no por ello dejan de sorprender y correr como la pólvora, alimentando así la rumorología sobre el distanciamento entre el matrimonio. No es la primera vez que ocurre, el matrimonio ya protagonizó una polémica similar durante su viaje oficial a Israel.

Parece que las tornas ahora han cambiado, al principio los desplantes solían ser de Trump a Melania, recordemos que ya su llegada a la Casa Blanca fue muy comentada. Cuando los Obama visitaron la Casa Blanca, Trump no esperó a su mujer cuando ambos debían salir del coche. Además, el presidente de los EE.UU siempre miraba inquisitivo a Melania, con frialdad y seriedad sin las muestras de afecto y atención a las que nos tenían acostumbrados los Obama.

Seguiremos con la caza de estos pequeños gestos que nos muestran mucho de las verdaderas relaciones…

¡Por cierto! Aunque en los últimos meses he estado más alejada de la formación, me hace mucha ilusión anunciaros que el próximo día 2 de Marzo participaré en la I Reunión Anual: “Expertos en Comunicación No Verbal a tu alcance”. Se celebrará en el CaixaForum de Madrid de 10.00 a 14.00 horas y la entrada será totalmente gratuita pero no olvidéis reservar vuestra plaza ya que el aforo será limitado. Nos vemos!!

Confirmación de asistencia y más info: comunicacion@aconve.org